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(ca) Italy, FDCA - Il Cantiere #10: CGIL XIX ° Congreso Nacional ¿El trabajo crea futuro? - Depende de cómo y quién lo defienda por Cristiano Valente (de, en, it, pt, tr)[Traducción automática]

Date Sat, 17 Sep 2022 07:08:07 +0300


El Congreso de Bad Godesberg, mal citado por el líder de Acción, Calenda, a raíz del acuerdo electoral que el PD de Letta firmó con el partido de Fratoianni SI, fue, en 1959, aquel congreso en el que participó el partido socialdemócrata, Spd, de la entonces la Alemania Federal Alemana, cambió radical y oficialmente su marco teórico y político. De hecho, el enfoque radical derivado de su anterior programa de Heidelberg, adoptado en 1925, que convertía al SPD en el autodeclarado representante de la clase obrera y las masas trabajadoras, fue desechado definitivamente, convirtiendo al partido en una gran fuerza obrera, abierta a el mercado y a la representación no sólo del electorado obrero, sino de las diferentes clases y clases, incluso opuestas a las masas trabajadoras y sobre todo vinculándose a la dinámica del sistema económico del libre mercado, abandonando las convicciones e impulsos , todavía presente en amplias capas de trabajadores y las clases menos favorecidas, de la necesidad de superar el sistema económico capitalista.
No puede haber, pues, Bad Godesberg para un partido, como el PD, que desde sus inicios ha pretendido aunar referencias y estrategias de ese mundo del catolicismo social, presente desde hace muchos años, aunque minoritario, en el seno de los antiguos democratacristianos y derivados anteriores de ese mundo ligado al antiguo PCI, provenientes, a su vez, de ulteriores hibridaciones y mutaciones genéticas, realizadas en años lejanos, que podemos rastrear hasta el giro de Salerno del PCI de Togliatti, en 1944, para llegar a el eurocomunismo de memoria berlingueriana, de principios de los años setenta del siglo pasado.
Por tanto, no ruptura con supuestas derivas comunistas o radicalizadoras, y mucho menos con instintos y estrategias mínimamente recéntricas al marxismo, sino adhesión total a un marco liberal progresista del que representa la temporada del exsecretario Veltroni, primer secretario del partido. bien.
Pero ese no es el interés de estas notas, que en cambio quieren tomar en consideración un evento político importante y fundamental, como es el próximo congreso de la CGIL, el mayor sindicato italiano y europeo, que debería haber visto su comienzo precisamente en estos días en que escribimos.
Tras la crisis del gobierno de Draghi y las posteriores elecciones previstas para el 25 de septiembre, el XIX Congreso de la CGIL se trasladó a octubre, con su reunión final prevista para marzo del próximo año.
Una primera consideración. Esta elección confirma mucho la subordinación del grupo directivo a la alquimia política y la ausencia total de autonomía política, a pesar de que esto se menciona constantemente en los documentos oficiales, en las declaraciones de los distintos líderes en las manifestaciones callejeras.
Esta crisis política pudo y debió representar una codiciosa y más oportunidad para que el proyecto y las indicaciones del sindicato, discutidas por millones de trabajadores en las asambleas, en los lugares de trabajo y en las categorías, en simultáneo a la campaña electoral, se convirtieran en el social agenda sobre la cual eventualmente medir y condicionar las fuerzas políticas. Pero que así sea.
Esta subordinación, además, se evidencia en todo el documento "El trabajo crea el futuro" presentado por la secretaría nacional para la discusión, en el que desde un inicio se expresa explícitamente que el objetivo declarado es apuntar a través de la negociación a "espacios de cogestión" reconociendo "igual dignidad" entre valores e "intereses representados por el trabajo y la empresa". (1)
Pero no solo. El documento señala como opción estratégica "una idea de la empresa como sistema en el que todos los sujetos pueden ser protagonistas activos. En el que se supere el modelo de mando único y excluyente donde se admite la unión sólo a priori subordinada y colaborativa y asume con independencia de los objetivos de la empresa". (2) Así llegamos al rechazo a priori de la necesidad de una unión conflictiva, del conflicto como tal, borrando de un plumazo la lucha entre clases y las relaciones de poder relativo entre ellas, limitándonos a reconocer (su bondad ) que "la empresa es un sistema social complejo en el que conviven diferentes puntos de vista, diferentes subjetividades" y que la negociación, aunque sea necesaria, debe ser dirigida y propicia para "abrir un espacio de negociación que permita definir un punto de equilibrio (3)
Una posición por lo tanto enteramente interna al sistema mercantil y liberal, autoasumiendo una posición de equidistancia entre capital y trabajo.

Es por ello que la concertación y no el conflicto de clases, es decir, la relación con el gobierno, aunque formalmente negada, se convierte así en el fin último, si no en la única referencia de un "sindicato participativo" al que se alude frente a un " unión conflictiva" (4)
Las razones e intereses de una parte del mundo del trabajo son inevitable y constantemente sacrificados por este enfoque que, al negar la realidad fáctica y que es el mayor poder de las empresas, precisamente a través del chantaje laboral, niega la propia función histórica del sindicato como una organización de resistencia y superación continua y progresiva de toda la clase obrera.
De estas premisas" para un nuevo protagonismo de los trabajadores y trabajadoras, se deriva la necesidad de "nuevas formas de democracia económica" de la ya falaz elaboración sindical de los años setenta.
Esta fue una de las tantas propuestas elaboradas en aquellos años de relaciones de poder claramente favorables a nuestra clase, nacidas en particular de negociaciones nacionales en el seno de las estructuras productivas públicas, en aquellos años todavía muy presentes, del acero a la construcción naval, pasando de la energía eléctrica a los hidrocarburos, hasta el transporte, aún no afectados por la furia privatista de finales de los 90 por parte de los gobiernos de centro-izquierda, desde el gobierno de Prodi al gobierno de D'Alema y con el consentimiento convencido de las propias estructuras sindicales, CGIL a la cabeza.
Como corolario de este planteamiento, se introduce en las páginas siguientes la indicación de cualquier participación en la dirección de las sociedades, refiriéndose al artículo 46 de la constitución. (5)
Si tenemos que hablar de Bad Goesberg, en el sentido de mutación genética, quizás la real y verdadera esté precisamente en estos indicios y elaboraciones que está indicando el equipo directivo de CGIL.
De hecho, se trata de la cogestión, de la posibilidad y necesidad de representar a los trabajadores en los directorios o en órganos iguales, como comités de vigilancia u otros.
Un verdadero desgarro en la historia y más de cien años de práctica de la lucha de clases y de las organizaciones sindicales en Italia.
Tal elección, si está convencida y establecida por el equipo de gestión, debería ser discutida extensamente y a la luz del sol y no presentada con referencias fugaces e inserciones ocasionales.
De hecho, no es la primera vez que un tema de este tipo es explicado y argumentado por el propio Secretario Nacional.
Hay un primer rastro del "Pacto de la Fábrica", el acuerdo alcanzado por los sindicatos en la negociación con Confindustria el 28 de febrero de 2018.
Este acuerdo que, si bien llegó cuando la CGIL preparaba su XVIII Congreso, no contó con la participación de los trabajadores, ni de las estructuras intermedias y periféricas de la organización, firmado por el grupo de dirección confederal en la forma más absoluta y buscada -Después del aislamiento.
Este convenio introduce el concepto de participación al promover "un sistema de relaciones laborales más flexible que favorezca, sobre todo, a través de la extensión de la negociación de segundo nivel, aquellos procesos de cambio cultural capaces de incrementar las formas y herramientas de participación en las empresas organizativas". " Pero sobre todo con una similitud léxica al actual documento congresal presentado para el XIX Congreso, se afirma que "Confindustria y CGIL, CISL, UIL también consideran una oportunidad para potenciar formas de participación en los procesos de definición de los rumbos estratégicos de la empresa" y refrendando la idea de que trabajador y patrón tienen un interés común en la empresa, continúa afirmando: "Los cambios económicos exigen involucramiento y participación y determinan una relación diferente entre empresa y trabajadores y trabajadoras." (6)
Posteriormente, el mismo tema fue retomado por el Secretario Nacional en su informe al término de la Asamblea Organizativa realizada en Rimini en febrero de este año. En el artículo divulgado por el sitio sindical "Colectivo" podemos leer: "las personas tienen derecho a participar en las elecciones que hacen las empresas, antes de que se tomen decisiones que en algunos casos atañen a los modelos organizativos y al papel del trabajo si pensamos en esa dirección. 'Es también un tema de nuevos derechos de codeterminación, derechos que hoy no existen en nuestro país'.

Son declaraciones de Landini citadas y por lo tanto textuales a las que el autor del artículo no puede dejar de afirmar que "codeterminación es una palabra fuerte y muy innovadora para la cultura de la CGIL" (7)
De hecho, un enfoque tan convencido presupone el no reconocimiento del conflicto de clases como motor de la historia y, sobre todo, la liberación de la explotación.
de las masas trabajadoras como una quimera, condenando el movimiento de los trabajadores a una sujeción inevitable y constante al capital.
Nada muy nuevo en el panorama teórico, político e histórico en la historia del movimiento obrero internacional.
Y nada nuevo en la historia de la socialdemocracia y de los propios partidos comunistas, portadores de lo que siempre han sido
la señalamos como la utopía reformista, al menos para quienes persiguen este enfoque de buena fe. En todo caso sería necesario, para no continuar en los malentendidos, por parte de la dirección sindical, explicar en detalle estos argumentos a partir de la discusión parlamentaria, que comenzará en octubre.
Si la empresa y por tanto el capital no se ve como parte adversa en los intereses que se persiguen, sino que se le considera parte activa y preponderante de un mercado libre, abstractamente neutral e inamovible, en ausencia de la empresa no hay trabajo y por tanto los intereses de estos últimos pasan inevitablemente a ser prioritarios, a salvaguardar frente a eventuales competidores, quizás extranjeros, frente a los intereses de los trabajadores y trabajadoras, quienes se convierten así en variables dependientes.
Y es así como desde una estructura que defiende las condiciones económicas y sociales de todos los trabajadores, el sindicato termina por hacerse cargo de la competitividad de la economía nacional en su conjunto, o por casar cada cierto tiempo a grupos empresariales, se convierte en portador de intereses particulares, comunales, regionales, partidistas, o "quién puede tener más".
Aquí radica la debilidad estratégica y diría teórica del documento mayoritario, donde se intenta desarrollar un razonamiento sobre la necesidad de conjugar las políticas del gobierno central con las regionales, municipales y territoriales, particularmente en nuestro sur, con una real" supercazzola":" Es necesario coordinar las políticas regidas por las administraciones centrales con las de competencia específica de las instituciones territoriales: especialmente en el Sur, la transformación e innovación de los sistemas productivos en clave sostenible deberá partir de las directrices de la inteligencia especialización apoyada en políticas de cohesión, estructuralmente basadas en enfoques bottom-up, es decir, que potencien las vocaciones territoriales y de cadena de suministro"(8), pero sobre todo, avanzando en la argumentación donde, con un intercambio de perspectiva respecto a la intereses primarios que habría que defender, a saber, el empleo y el salario, se señala como objetivo del sindicato, la Es necesario "atacar el enanismo, la descapitalización, la escasa propensión a invertir en innovación, la sostenibilidad y la calidad del vasto tejido de pequeñas y muy pequeñas empresas que caracterizan a nuestro país, mucho más que en el resto de Europa". (9)
Básicamente, se asume el interés nacional por una mayor competitividad de nuestra burguesía frente a las demás burguesías europeas y mundiales, entre otras cosas en abierta contradicción con las indicaciones iniciales del documento sobre la necesidad de un "multilateralismo" entendido como la presencia de más actores económicos supranacionales y continentales (EEUU, China, Rusia) y el proyecto unitario europeo.
Un proyecto que debería incluir una estructura económica y financiera común con una política exterior única y, en consecuencia, una fuerza militar de defensa común aún en marcha.
No es casualidad que uno de los temas de esta campaña electoral sea precisamente la posible política internacional del futuro gobierno entre una supuesta adhesión al proyecto unitario, aunque desequilibrada en el terreno de adherirse al atlantismo y por tanto con tracción americana, o en defensa de los supuestos intereses prioritarios nacionales.
Además de una utopía, un verdadero desastre, si no fuera trágico para el destino de nuestra clase, de las clases trabajadoras internacionales y para el futuro de las nuevas generaciones.
De esta maraña de contradicciones derivan inevitablemente otras repercusiones mucho más significativas, en esa parte que debe ser concreto e inmediato lo que se debe hacer.

Como la necesidad de defender los niveles salariales recuperando los niveles reales de inflación, lo que si bien es señalado, no es en absoluto explícito y organizado a través de una batalla nacional generalizada sobre los salarios y sobre todo por no cancelar y superar el acuerdo de Fábrica de 2018 y para aumentos salariales contractuales se refiere al IPCA, es decir, el índice de precios al consumidor armonizado neto de productos energéticos importados, hoy después de la guerra en Ucrania y las sanciones impuestas a la federación rusa que han aumentado sin medida, llevando la inflación real por encima del 8%. así como respecto al derecho a la salud y a la salud pública, cada vez más necesario y a fortalecer también por la pandemia mundial y las nuevas e inevitables pandemias que cada vez más técnicos y científicos diagnostican, "como garantía de derecho universal a la salud" y se no se afirma con la misma claridad que hay que cerrar con las políticas de apoyo y difusión del bienestar corporativo que socava y drena el capital para la salud pública, además de interrumpir los niveles esenciales actuales de asistencia. ya socavado por la diversidad de los sistemas regionales de salud con los diferentes servicios y condiciones previstas en las diferentes categorías de trabajo.
Como con la pensión, que desde la reforma Fornero ve reclamar la meta de 41 años de cotizaciones, con una huelga mal organizada y apresurada el pasado 16 de diciembre y sin continuidad alguna, a pesar de la actitud gubernamental de negación total, sin decir lo más mínimo que si aun así se llega a esta conclusión, con el sistema contributivo, ahora difundido y generalizado, las pensiones futuras no serán superiores al 60% de la última cotización.
No se hace mención a una autocrítica sobre los fondos de pensiones, la llamada pata complementaria, por el contrario, en el último punto de la plataforma, se señala la necesidad de "relanzar las adhesiones a la pensión complementaria negociada, haciéndola efectivamente accesible". incluso a quienes trabajan en la pequeña empresa y a los jóvenes a través de la puesta en marcha de un nuevo semestre de consentimiento silencioso y adhesión informada, la reducción del impuesto sobre los rendimientos y un mayor apoyo a las inversiones en la economía real del país por parte de los fondos de pensiones negociados"
(10) lo que significa arrebatar la indemnización, que es a todos los efectos salario, aunque diferido, de los trabajadores y trabajadoras jóvenes.
De hecho, se repetiría lo ocurrido en 2007 cuando entró en vigor la legislación vigente: todos aquellos a los que se les prestó una indemnización por cese en la empresa, tenían seis meses para decidir si confirmaban esta opción o destinaban lo devengado a partir de ese momento al complemento. pensión.
A falta de elección expresa, la indemnización por años de servicio se canalizaría automáticamente hacia el fondo de categoría con capacidad de revalorización que ya no es automático sino vinculado exclusivamente al mercado financiero, además de utilizar el propio salario para sustentar fondos financieros, los mismos que quizás deslocalizar en Serbia, Polonia o Turquía las actividades productivas.
Finalmente, está casi totalmente ausente la imperiosa necesidad de una batalla generalizada sobre la reducción de jornada, lo que podría representar una alternativa real a la reducción de plantilla tras la introducción de nuevas tecnologías y nuevos modelos productivos.
El breve párrafo en el que se enuncia la necesidad de reducir la jornada laboral habla genéricamente de "redistribución del tiempo de trabajo", vinculando este objetivo a la "negociación de empresa coherente y consecuente" (11) lo que supone renunciar a una batalla nacional y generalizada por la reducción de la jornada laboral. horas.
La tecnología de la información, la digitalización, así como los procesos ahora iniciados en parte en el sector del automóvil, desde la producción limitada de vehículos de motor hasta los componentes, así como la recopilación y el procesamiento de una gran cantidad de información, los llamados "big data" han hecho superfluo no sólo la mayor parte del trabajo manual, sino también una gran parte del trabajo de oficina y en general del trabajo intelectual.
Una reducción fuerte y consistente de la jornada laboral generalizada es, por tanto, la única manera de trabajar para todos y trabajar menos, así como ahora es imperativa la necesidad de reducir la precariedad generalizada de los contratos de trabajo que caracteriza y penaliza en particular a los jóvenes, las mujeres, la creciente mano de obra extranjera, cada vez más sobreexplotada en los sectores agrícola y logístico.
En suma, sería necesario un claro y fuerte deseo de discontinuidad con las prácticas y argumentos de la actual dirección de la CGIL que identifique algunos temas unificadores, para poder conquistar algunos objetivos fundamentales de las condiciones materiales de las masas trabajadoras para esa confianza en la lucha y en la solidaridad de clase.

Nota

(1) El trabajo crea el futuro Un nuevo modelo sindical para la unidad
(2) Ídem
(3) Ídem
(4) Ídem
(5) El trabajo crea el futuro - El nuevo contrato social: democracia, libertad, participación. párrafo 4)
(6) ver Defensa Sindical n.45 abril 2018
(7) Colletiva.it 02/12/2022 Landini "Democracia y participación: el trabajo empieza desde aquí" por Davide Orecchio
(8) El trabajo crea futuro - Nuevo modelo de desarrollo sostenible y políticas públicas para el pleno empleo
(9) Ídem
(10) El trabajo crea el futuro-Nuevo Estado del bienestar para la cohesión, la inclusión y el pleno empleo y las redes públicas de ciudadanía.
Párrafo 3
(11) El trabajo crea el futuro -Basta de precariedad y reducción de la jornada laboral
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