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(ca) Italy, FDCA - Il Cantiere #10: No es momento para ilusiones (de, en, it, pt, tr)[Traducción automática]

Date Mon, 19 Sep 2022 07:25:56 +0300


El trabajo a realizar es otro, unir a nuestra clase en objetivos concretos de defensa de sus condiciones de vida, para apoyarla y orientarla en el lento proceso de su emancipación. - Alternativa Libertaria / FdCA ---- Analizando con atención y paciencia lo que es el "teatro" de la política italiana, me viene a la mente lo que decía Karl Marx en 1852, que citamos aun a costa de parecer repetitivo: ---- Y deben haber sido golpeados por esa enfermedad particular que ha hecho estragos en todo el continente desde 1848, el "cretinismo parlamentario", una enfermedad que relega a los afectados a un mundo imaginario y les quita cualquier sentido, cualquier memoria, cualquier comprensión del áspero mundo exterior. ". ---- Para completitud y pertinencia con el asunto político nacional añadimos también lo que Marx siempre escribía en 1852: ---- "Hegel anota en un pasaje de sus obras que todos los grandes hechos y grandes personajes de la historia universal se presentan por así decirlo dos veces. Se olvidó de agregar: la primera vez como una tragedia, la segunda como una farsa".
Seguimos repitiendo, para quienes consideren reduccionistas estas consideraciones, que analizando las características subjetivas del marco político actual, nos encontramos ante su extrema pobreza a pesar de toda su redundancia: alianzas variopintas, ruidosas e improbables replicadas profusamente, caracterizadas en ocasiones por extremas peleas que, junto con ambiciones personales generalizadas, socavan su credibilidad; campañas electorales donde se anuncian mayorías probables y en todo caso sobrevaloradas como minorías por otra parte, en el marco de pronósticos que deberían "hacer historia", pero que abren las puertas a una prepotencia generalizada e interesada, en la que cabe cualquier propaganda disertación y poco realista, dirigida a las clases y estratos sociales de referencia para congraciarse con sus consentimientos.
"Las urnas están llamando": los medios amplifican proclamas que hábilmente divergen las diferencias y antagonismos entre las fuerzas políticas más representativas cuando, por otra parte, todas ellas se sitúan en el contexto articulado de los alineamientos de la clase dominante y en su configuraciones sociales, políticas e instituciones contradictorias, que ven ensancharse el conflicto entre el gran y el pequeño capital y entre la pequeña y la gran burguesía en Italia, que no logra darse una representación política sólida en el contexto de la intensificación de la competencia imperialista entre potencias por el control de el mercado mundial en un escenario de crisis generalizada que, con el conflicto de Ucrania, ha exportado la guerra también a Europa, aplastando a la Unión Europea en una subordinación unívoca al imperialismo norteamericano, con todas las consecuencias del caso.
También hay que considerar que la floreciente reproducción de estas dinámicas ha contagiado, de elección en elección, capas enteras de nuestra clase, de modo que vastas zonas militantes al filo de cada nuevo plazo electoral sufren "la llamada del bosque", mostrándose incapaces de una reflexión crítica y autocrítica de los caminos políticos y parlamentarios ya emprendidos con anterioridad, aunque de manera ineficaz.
Con respecto a las fuerzas de la llamada izquierda radical que se embarcan en el próximo plazo electoral, hay que decir, sin falso respeto por las opciones de los demás y por el compromiso de los demás, que la coherencia en la consecución del programa que un la fuerza política que se da, junto con otras implicaciones subjetivas como la voluntad, la credibilidad, la determinación de su equipo directivo y de las personas que lo representan junto con los programas perseguidos, son todas características importantes pero que por sí solas no bastan para dar concreción y eficacia a una propuesta política en su conjunto. Además, la historia antigua y reciente demuestra que la autenticidad de la intención política y del programa de clase no es suficiente para conferir viabilidad a los objetivos que se pretenden perseguir en el campo parlamentario.
La practicabilidad y la eficacia dependen sobre todo de la capacidad de incidir en las relaciones sociales realmente existentes, es decir, de esquematizar las relaciones entre capital y trabajo, construyendo ese arraigo social en nuestra clase que, incluso en el caso de la izquierda radical con orientación parlamentaria, vocación, evidentemente le falta.

Si este es el contexto, que se articula en una situación de crisis en la que el capital lanza un ataque sin precedentes contra las condiciones de vida de las clases populares, la opción institucional y parlamentaria, aunque defensiva y declinada en sentido táctico, no resulta adecuada para la defensa de las condiciones materiales de nuestra clase y la búsqueda de su unidad, especialmente en esta fase de decadencia de la democracia burguesa y sus instituciones de apoyo, consecuencia de los grandes procesos de reestructuración que han redefinido el orden mundial capitalista e imperialista, exacerbando sus contradicciones y conflictos, resultantes de la concentración en unas pocas áreas incontrolables de los procesos de toma de decisiones que alguna vez fueron típicos de los estados individuales y sus instituciones.
A continuación, nos gustaría tratar de aclarar otro aspecto importante. Muchos electricistas y muchos votantes, así como numerosos camaradas y camaradas de la izquierda política, sindical y de clase, temen el peligro fascista en su opinión representado principalmente por "Hermanos de Italia" (FdI) que, al menos en las encuestas, es postularse como primer partido nacional, parte de una alineación con "Lega", "Forza Italia" y "Noi moderati", que las encuestas estiman entre 45 y 48% y que podría incluso rozar, si no lograr, la mayoría de 2/3 de los escaños parlamentarios y así dar paso a la modificación de la constitución, en un escenario que el imaginario colectivo remite a la toma del poder por Mussolini el 31 de octubre de 1922, inmediatamente después de "la marcha sobre Roma".
Hoy los contextos son evidentemente diferentes y creemos oportuno advertir respecto de estas simplificaciones que, plazo electoral tras plazo electoral, temen al fascismo a la vuelta de la esquina, muchas veces confundiéndolo artificiosamente con el alarmante desliz autoritario inherente al blando vientre de la democracia burguesa. ., según una tendencia histórica ya en marcha y no sólo en Italia.
Recordamos al respecto que fueron precisamente las mayorías concertadoras, esperadas, representadas y/o apoyadas por los grupos políticos

de la izquierda histórica primero, del "centro izquierda" después y junto al reformismo sindical para emprender opciones, caminos y medidas que, década tras década, han desprestigiado y atacado duramente no sólo las condiciones de vida de nuestra clase y sus conquistas históricas, creando las mejores condiciones sociales para el actual desorden político, pero también los contenidos institucionales de la misma democracia burguesa prevista por la constitución, que evidentemente no bastaba con ser "la más bella del mundo", para resistir eficazmente la devastadora dinámica de la reestructuración capitalista y el consecuente "neoliberalismo", que la contrajo y la empobreció: pero esto fue posible precisamente como consecuencia directa de la progresiva derrota sufrida por nuestra clase, que "la constitución más hermosa del mundo" no pudo e incapaz de prevenir.
La constitución promulgada el 27 de diciembre de 1947, si se la considera en el contexto del conflicto de clases y de los acontecimientos que lo caracterizaron a partir de la Segunda Guerra Mundial, es y sigue siendo una declaración de principios que, en sí mismos, no garantizan absolutamente nada, como los demás instituciones burguesas derivadas de él, por otra parte.
Y el fascismo es otra cosa: una carta extrema que en este momento el capital no tiene intención de jugar.
Mención aparte merece la recién creada lista "Italia Soberana y Popular", expresión de un movimiento soberano, rojizo y no vax, que si no tiene grandes esperanzas de superar cualquier umbral, por pequeño que sea, representa el cierre del círculo. (parlamentario) para gente como Grimaldi y Rizzo, finalmente alineados, como buenos estalinistas, con fascistas y populistas de derecha con quienes han compartido durante mucho tiempo posiciones decididamente embarazosas.
Sabemos, sin embargo, que frente al fascismo y las derivas populistas, nacionalistas y racistas, de poco o nada sirven las elecciones, siendo necesaria la guarnición política y cultural, así como la actividad histórica, de base y la reconstrucción de un tejido social.

que da espacio a la reivindicación práctica de derechos ya la construcción y defensa de luchas, cada vez más bajo el embate de la represión y de una legislación represiva, nunca cuestionada.

La capacidad de alcanzar logros, incluso progresivos y crecientes, que realmente fortalezcan las condiciones de vida y por ende la unidad de las clases populares, de los sectores sociales débiles y menos representados para la búsqueda y realización de los reclamos de libertad y emancipación colectiva e individual. , no depende de las mejores intenciones escritas en las constituciones burguesas o enunciadas en los programas electorales o en los parlamentos, sino en la capacidad de nuestra clase para afectar efectivamente el conflicto social entre el capital y el trabajo, cambiando el equilibrio de fuerzas que actualmente tiende a ponerla en total desventaja. .último, para decirlo con toda claridad.
Una clase unida, capaz de perseguir sus propios intereses materiales en una dimensión organizada y autogestionaria, es una clase general que, liberándose a sí misma, libera también a toda la humanidad de la esclavitud del trabajo asalariado, de la necesidad de la ganancia, de su consecuente devastación y de instituciones estatales y opresoras que las protegen y fortalecen.
Luego agregamos con igual claridad que no es tiempo de ilusiones: no será un programa político, aunque sea claro, bien definido y orientado a buscar el consenso electoral, para revertir la tendencia.
El trabajo a realizar es otro, y es un trabajo lento y paciente de reconstrucción de un tejido militante consciente y organizado, capaz de unir a nuestra clase en objetivos concretos en defensa de sus condiciones de vida, para sostenerla y guiarla en la lenta proceso de su emancipación.
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