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(ca) Italy, FDCA: Il Cantiere anno 2022 n. 8 - MATERIALISMO HISTÓRICO 30 de enero de 1953 (de, en, it, pt, tr)[Traducción automática]

Date Thu, 12 May 2022 09:14:33 +0300


Extracto del Acta de la carta de P.C. Masini en S. Angelini, Cerbaia Val di Pesa, 19 de enero de 1953, en el Archivo de la Biblioteca Franco Serantini. Ahora en "Grupos Anarquistas de Acción Proletaria - Las Ideas. Los Militantes, La Organización" Tomo primero pag. 767. BFS Edioni Pantarei. ---- PC Masini ---- Por lo tanto, primero escribe: ---- "¿Están los anarquistas de acuerdo con la concepción materialista de la historia Historischer Materialismus? Si no, ¿cómo se puede combatir? Instintivamente estoy en contra (no sé mucho, solo sé que dicen que todo tiene un motivo económico ursache * ) porque creo que también factores como el sentido de "poder" (Macht, Poder) han influido en la historia, hecha por los hombres y no por las ideas. Los hombres hicieron la historia, muchas veces en nombre de ideales, etc., pero lo hicieron, es más, más exactamente, fueron pocos los hombres que decidieron la suerte de pueblos enteros". La pregunta se puede dividir de la siguiente manera:
1) ¿Qué es el materialismo histórico? Y subordinadamente: a) ¿el materialismo histórico explica toda la historia con razones económicas? b) ¿No considera otros factores, como, por ejemplo, el sentido de "poder"? c) ¿el elemento humano de la voluntad, según el materialismo histórico, es ajeno a la determinación del proceso histórico?
¿Los anarquistas aceptan o rechazan la concepción materialista de la historia? Aplacé la pregunta que planteaste primero, porque lógicamente no se puede responder sino las preguntas que planteé en el n. 1.
1) El materialismo histórico es una doctrina, una teoría, un principio, pero sobre todo una "visión de las cosas del mundo", una concepción de la vida, una Weltanschauung. En este sentido es una filosofía, aunque de hecho marca la muerte de la filosofía abstracta tradicional de todas las filosofías que la precedieron. El origen histórico del materialismo histórico está ligado al fructífero encuentro de dos corrientes de pensamiento: el historicismo y el materialismo.

humo Este encuentro se produjo en la cultura europea, en el campo revolucionario de la cultura europea, en los cerebros más eficientes que la representaron en su momento, en la primera mitad del siglo XIX. El historicismo anunciado en Italia por G.B. Vico (1668-1774), elaborado y formulado por Hegel (1770-1831), constituyó una reacción al racionalismo abstracto del siglo XVIII que proclamaba unas "verdades" y las convertía en la vara para medir toda la historia, para finalmente rechazar todas historia que había dado lugar al descubrimiento intelectual de estas "verdades". El historicismo, en cambio, descubrió la racionalidad en el desarrollo mismo de los hechos históricos, en su realización objetiva, identificó la racionalidad con la realidad misma. El materialismo fue la otra corriente de pensamiento que, tras pasar por su "infancia" durante la cual había terminado por situar a la materia como un ente metafísico, aprendió la dialéctica del historicismo, y casi a cambio, liberó al historicismo de cualquier envoltura idealista. (Esta exposición sucinta es insuficiente para comprender el contenido de las dos corrientes de pensamiento, pero sirve para enmarcar la génesis del materialismo histórico, que sí es historicismo pero no historicismo idealista, que es materialismo, sino materialismo dialéctico. Lea algunos capítulos del "Antiduhring" de F. Engels para dominar el tema y algunos manuales modernos de filosofía contemporánea). El materialismo histórico debe entenderse como: a) un método de interpretación histórica que vincula el desarrollo histórico a la sucesión de modos de producción y por tanto al movimiento de clases que basan su existencia en estos modos de producción, basan sus relaciones, de-

revivir sus propias contradicciones. De ahí la Weltanschauung del materialismo histórico. b) teoría revolucionaria de una clase, la clase obrera, que descubriendo la realidad, también vence a nivel de la lucha cultural y política a las filosofías que son producto de la clase enemiga, que son la justificación de la hegemonía de la clase enemiga en las diversas fases de su desarrollo, su arma de defensa y ataque político-cultural. Sobre el primer punto noto tu disidencia: que es la disidencia de los que no conocen o conocen de oídas los principios del materialismo histórico. Según lo que afirmas, parecería que el materialismo histórico simplemente afirmó que el desarrollo histórico tiene una sola razón inmediata, automática, evidente: el desarrollo económico, la economía. Esto es lo que dicen los críticos del marxismo como Consiglio y Damiani. Los que también escriben el nombre de Federico Engels con H mayúscula (Hengel) (una vez que Voltaire recibió del mariscal de Luxemburgo una larga carta de crítica a la tragedia Oreste que había escrito y representado; le contestó con cinco palabras: "Oreste si escribe sin H") prueba de su inconmensurable vanidad es cierta voluptuosidad en erigirse en críticos, fáciles críticos de Marx. Plantean objeciones al materialismo histórico tan fácilmente que los poderosos cerebros de Marx y Engels ciertamente no dejaron de proponerse, para dar a Damiani y Consiglio la posibilidad de trastornar todo su sistema con cuatro líneas. Es que no sólo Damiani y Consiglio hoy, sino hombres mucho más dotados durante casi un siglo, han adelantado reservas sobre la validez del materialismo histórico, tales como

explicación del proceso histórico a partir de la sucesión y el choque de los modos de producción. No estaré aquí para contarles la historia del revisionismo marxista. Sólo diré que los revisionistas y los críticos han simplificado y esquematizado demasiado temerariamente las ideas de Marx (y muchos seguidores han prestado material a esta distorsión) para luego poder enterrarlas fácilmente bajo las observaciones del sentido común y bajo una masa de clichés.
En este punto debo utilizar algunas citas para mostrar que la concepción materialista de la historia es economicista, pero no estrecha y estrictamente economicista, como quisieran nuestros críticos. Usaré dos textos, cuyos autores fueron elaboradores y divulgadores.
del materialismo histórico: Antonio Labriola (1843-1904) La concepción materialista de la historia (última edición editada por el autor, Roma 1902); Gior-
gio Plechanov (1856-1918), Las cuestiones fundamentales del marxismo (1908). Estos dos autores fueron, para su descrédito, detractores del anarquismo, pero basta leer sus escritos sobre el tema para comprender cómo se trata de pretextos polémicos que no entroncan con la columna vertebral de su obra y que se distinguen por su bajo nivel científico. , en comparación con su trabajo en general. Esto no quita que estos dos escritores fueran los más calificados para resumir y exponer el pensamiento de Marx y Engels, aun cuando al momento de la publicación de sus ensayos, citados arriba, no todos los escritos de Marx y Engels estaban conocidas (entre ellas recuerdo la Ideología alemana descubierta en 1920 por Riazanov; obra que, sin embargo, confirma nuestra interpretación del marxismo).
Parto de una observación de Labriola (op. Cit. III): "... En nuestra doctrina ya no se trata de volver a traducir en categorías económicas todas las complicadas manifestaciones de la historia, sino de explicar en en última instancia (Engels) todo hecho histórico a causa de la estructura económica subyacente (Marx): lo que implica análisis y reducción, y luego mediación y composición".
En torno a esta observación realiza Labriola muchas otras que resumo aquí:
1) La relación entre una manifestación de la historia (un hecho, una idea, un fenómeno) no siempre es evidente; hay que buscarlo, averiguarlo (ya veces ni siquiera físicamente es posible averiguarlo).
2)
Esta misma relación no es inmediata: es decir, la manifestación no está determinada ipso facto, mecánicamente, por una condición económica. Hay una mediación de factores políticos e ideológicos y psicológicos. De hecho, la relación es mediatizada. 3) No hay necesariamente una conciencia, una conciencia de esta relación en quienes son sus actores (por ejemplo, la Reforma tuvo en su base determinantes económicos que no fueron adquiridos por sus protagonistas, tomados individualmente).
4) El elemento "voluntad" como factor histórico no está desterrado de la concepción materialista de la historia, sino incluido en la historia misma.
Labriola agrega: "Para nosotros, es decir, el principio indiscutible es que no son las formas de la conciencia las que determinan el ser del hombre, sino que el modo de ser determina precisamente la conciencia (Marx). determinadas por las condiciones de vida, ellas también son historia".
Pero volveremos a este tema. Pasemos a Plechanov.
En sus ensayos responde a quienes acusaban a la concepción materialista de la historia de "unilateralidad" y "automatismo".
"Todo lo que se ha dicho hasta ahora, vamos
Las "críticas" de Marx al supuesto carácter unilateral del marxismo y su autoproclamado desprecio por todos los "factores" de la evolución social distintos del factor económico, derivan simplemente de la incomprensión de la tarea que Marx y Engels reservan a la acción y reacciones recíprocas entre la `base' y la `superestructura". Plechanov ilustra así la importancia dada por Marx a los factores políticos e ideológicos. Y hablando de la supuesta "unilateralidad", P.[Plechanov]cita un pasaje de un de Engels a Bernstein:
"El desarrollo económico, jurídico, filosófico, literario, artístico, etc. descansa sobre el desarrollo económico. Pero todos ellos reaccionan juntos y por separado unos sobre otros y sobre la base económica".
En cuanto al supuesto "automatismo", he aquí otro pasaje de una carta de Engels:

"Por lo tanto, no hay un efecto automático de la situación económica, como a algunos les gusta retratar por conveniencia. Son los hombres quienes hacen su historia, pero en un entorno determinado que los condiciona (in einem gegebenen, sie bedingenden Milieu). relaciones económicas, sin embargo poderosa la influencia que sobre ellas ejercen otras relaciones de orden político e ideológico, son sin embargo aquellas cuya acción es en última instancia decisiva y que constituyen el hilo conductor que permite comprender el conjunto del sistema".
Y ahora basta de comillas. Si quieres, lee las dos obras citadas. Para llegar a su próxima pregunta
de, quiero hacer ahora. una observación: que la historia es un tejido de fenómenos colectivos. Incluso cuando hay manifestaciones individuales (tómese la tiranía y el tiranicidio, por ejemplo), los individuos registrados
extrañas, expresan, expresan fuerzas de carácter colectivo. Las manifestaciones individuales son también "árbitros" y están pulverizadas desde su nacimiento y excluidas del proceso histórico general como manifestaciones patológicas y cerebrales (lo veremos más adelante).
He aquí precisamente la "voluntad de poder" y la "ansia de poder" y el "espíritu de usurpación", como se quiere llamar a estas tendencias. Son datos psicológicos, no congénitos a la caridad aunque sean hereditarios (¡si fueran congénitos habría que creer en el pecado original!), son datos psicológicos formados en una sociedad selvática que es una sociedad dividida en clases.
Sin embargo, estas tendencias se implementan, adquieren consistencia e importancia histórica en la medida en que dejan de ser pulsiones individuales, interpretan una tendencia colectiva como la tendencia de una clase a conquistar la hegemonía en la sociedad o la tendencia de un grupo a conquistar hegemonía dentro de la misma clase. Sin esta interpenetración con un hecho colectivo, sin esta inserción en el proceso histórico, quedan como puros delirios de superhombres derrotados (Hitler y Mussolini sólo podrán satisfacer su instinto bestial de poder poniéndose al servicio de un movimiento reaccionario del burguesía, poniéndose a la cabeza de este movimiento históricamente ineludible incluso sin Hitler y Mussolini, y aprovechando su empuje).
Pero aparte de la "voluntad de poder" que es la voluntad puesta al servicio antisocial de la dominación de una clase sobre otra clase, la voluntad existe en sí misma, sin especificación. ¿Está ahora la voluntad desterrada del proceso histórico según la concepción materialista de la historia? Absolutamente no.
Cito a Labriola (op. Cit. V). "... Por otra parte, está desprovista de todo fundamento aquella opinión, que apunta a la negación de toda voluntad, a modo de visión teórica, que sustituiría el voluntarismo por el automatismo: en efecto, se trata de un simple y directo postulado de la fatuidad. .. "

Como se puede ver, la acusación de "fatalismo" a la concepción materialista de la historia carece de fundamento, es una iniquidad polémica.En 1845 Marx, en su tercera tesis sobre Feuerbach, escribió:
"... si, por un lado, los hombres son producto del medio ambiente, éste, por otro lado, es modificado precisamente por los hombres". En resumen, la estructura (condiciones reales) y la superestructura (voluntad) componen y desarrollan el proceso histórico solo reaccionando entre sí. Y el proceso histórico procede por la aportación y la intervención en él de la voluntad, de esa voluntad específica (no de la voluntad abstracta) que, por otra parte, no puede dejar de intervenir, ya que está formada para este fin.
Este es el núcleo esencial del concepto de praxis al que tan a menudo regresan los teóricos del materialismo histórico. Y yo también, modestamente, debería detenerme mucho tiempo para ilustrarlo, pero prefiero referirles como introducción a este estudio al folleto publicado por GAAP "Lettura di Gramsci". De hecho, Gramsci da la interpretación más consecuente del materialismo histórico y desarrolla una vigorosa crítica contra sus deformaciones mecanicistas y fatalistas, sin caer, sin embargo, en el nivel del revisionismo humanista más banal.
Para concluir, no somos voluntaristas ni fatalistas: somos materialistas.
Y los materialistas valoran la voluntad, como coeficiente inevitable y necesario del devenir histórico, mientras devalúan la voluntad que es la antihistoria misma.

Por ejemplo, quien defiende hoy el principio del Estado-nación soberano, superado por el propio desarrollo histórico del capitalismo en la fase imperialista, hace un "acto arbitrario", es nostálgico, está fuera de la historia; quien aún en la sociedad actual dividida en clases, en lugar de situar el movimiento de liberación social en la lucha emancipatoria del proletariado contra la burguesía, anuncia un humanismo agnóstico frente a la lucha de clases, negando la existencia misma de las clases, agita una motivo superado, que por su inactividad y abstracción se traduce en un freno al movimiento real y concretamente "humanista" del proletariado, de la revolución proletaria en curso. En ambos casos no se trata pues de una cuestión de "voluntad"; es una cuestión de "arbitrariedad" y es justo que estos árbitros vayan a chocar y estrellarse contra las rocas de las condiciones objetivas, es justo que la historia haga justicia a estas abstracciones, liquidándolas y reduciéndolas a anomalías marginales.
Me dirás ahora si con esto justificamos todo lo que históricamente "sucede" y si con esto negamos nuestro propio compromiso revolucionario, destinado a derribar lo que es, a negar todos los accidentes de la sociedad actual. Si llegáramos a conclusiones tan reaccionarias no habríamos entendido nada de la concepción materialista de la historia y por otro lado no podríamos explicar cómo esta concepción ha sido el motor de tanto progreso humano durante un siglo. Caeríamos en una mala interpretación del historicismo, que muchas veces favorece la peligrosa involución retrospectiva de quienes son víctimas de ella. Ciertos malos estudiantes de la escuela historicista olvidan en efecto que la sociedad y con ella la historia tienen tendencias de desarrollo y quien quiera progresar con la historia misma, debe ponerse, digamos, en la ola de esta tendencia de desarrollo. Para nosotros, por ejemplo, el anarquismo interpreta una tendencia de desarrollo de la sociedad que niega el capitalismo, que niega y tiende a superar el estado capitalista: fenómenos que también han tenido y tienen su propia tendencia de desarrollo que, sin embargo, nosotros, en el momento en que justifica históricamente su presencia y en virtud de esa justificación debemos luchar y oponernos. Porque sólo en la medida en que nos oponemos, es decir, solicitamos este desarrollo con nuestra acción ofensiva, se produce en la medida en que forma parte de un proceso, que procede sólo con la concurrencia de todos sus elementos. No se trata, ojo, de favorecer directamente el curso de un fenómeno, facilitándolo y encaminándolo (como si por ejemplo el proletariado de los países metropolitanos favoreciera la inevitable expansión capitalista en las colonias) sino de contribuir a la maduración y por tanto a la muerte de ese fenómeno, por nuestra propia resistencia, por nuestra reacción al fenómeno mismo, ya que esta resistencia y esta reacción no se producen por un acto externo de la pura voluntad sino que se generan por el mismo proceso histórico para que cumplan su papel contradictorio. Creo que he explicado mi pensamiento y satisfecho su pregunta. Podrás completar la respuesta con las lecturas indicadas.
Paso a la segunda pregunta: ¿los anarquistas rechazan o aceptan la concepción materialista de la historia?
Respondo: si el movimiento anarquista es como es un movimiento revolucionario de la clase obrera, no puede sino aceptar la concepción materialista de la historia.
La demostración se puede dar en la teoría y en la historia.
En contexto histórico podemos mencionar:

1) El pensamiento de Bakunin. Bakunin no fue un teórico puro pero si tuviéramos que situar su pensamiento en una corriente del siglo pasado, sólo podríamos situarlo en la corriente del materialismo histórico. Por su polémica contra el idealismo de Mazzini y también de Proudhon, por sus reconocimientos a la enseñanza de Marx a partir de la cual, sobre la base del materialismo histórico, declaró reiteradamente su asentimiento, con la misma franqueza con que manifestó su profundo disenso sobre el problema de la organización, sobre el problema del Estado, sobre el problema de la táctica revolucionaria. Podría citar al menos una docena de documentos al respecto, suficientes para confundir por ejemplo a los editores de la revista "Will" que recientemente bajo el título "Bakunin contra Marx" (título cuya trivialidad iguala a la de los estalinistas que recientemente publicaron un panfleto que contenía algunos escritos de Marx bajo el título "Contra el anarquismo", olvidando que esos escritos tienen valor polémico pero tienen muy poco valor teórico y ningún valor crítico) publicó sin introducción, sin notas, sin referencias bibliográficas una serie de fragmentos bakuninianos amontonados, sin ningún criterio serio de documentación. Eso sí, con esto no negamos una palabra de la crítica de Bakunin al marxismo, pero consideramos un deber cierta honestidad intelectual al examinar la controversia entre Marx y Bakunin.
2) El pensamiento de los discípulos de Bakunin. Solo recuerdo dos, italianos: Carlo Cafiero y Emilio Covelli. No cabe duda de que fueron dos materialistas consecuentes que, para la época en que vivieron, absorbieron bastante bien los principios de una concepción materialista de la historia. Prescindo de la producción de documentos, ya que iría demasiado lejos.
3) El pensamiento de Malatesta merece una larga y cuidadosa investigación en las diversas fases, ya que este análisis probaría sin lugar a dudas que en el fondo de su pensamiento hay una orientación materialista hacia mí. En el "Libertario" en "Periodica" apareció una nota mía sobre el tema. Volveré a escribir sobre el tema, y sobre el IMPULSO aparecerán las pruebas (ver el breve pasaje publicado en el último número).
4) Unas declaraciones muy atrevidas de Fabbri ("Sería un error tomar el marxismo como un término de diferenciación entre el anarquismo y el socialismo. Se podría ser teóricamente anarquista y marxista... De hecho, teóricamente, no siempre ha habido una incompatibilidad absoluta. , en las ideas de varios escritores socialistas y anarquistas, entre el anarquismo y el marxismo ". Ver" Dictadura y revolución "pp. 162-3) y Berneri ("Materialismo histórico, el sistema ideológico más fructífero de la verdad ". en Carlyle, recientemente reeditado en "Voluntad").
Se puede argumentar que muchos anarquistas son de hecho idealistas. Aparte del hecho de que este pretendido idealismo de los anarquistas está en la mayoría de los

casos una actitud sentimental que nada tiene que ver con las teorías, ya que ha contagiado a algunos sectores del movimiento anarquista italiano y ha reducido a estos mismos sectores a la impotencia, los ha liquidado como fracciones del movimiento revolucionario. No nos cabe duda de que aquellos sectores del movimiento anarquista italiano que se han dejado contaminar y cada día se dejan contaminar más y más por el idealismo, la filosofía burguesa (ver episodio de Zaccaria por la muerte de Croce, el mayor exponente del idealismo como filosofía de la burguesía; véase la canonización del propio Croce en las columnas de la ONU; véase toda la polémica contra las PCGA que está llena de idealismo) se hacen pasar por la causa revolucionaria del proletariado.
Seguir.
Decir que la concepción materialista de la historia es propia del anarquismo como movimiento revolucionario de la clase obrera no significa que aceptemos el marxismo como teoría política. De hecho, precisamente en nombre de la concepción materialista de la historia, rechazamos ciertos principios de la doctrina marxista. Aquí estamos en la demostración teórica no sólo de la reconciliación, sino de la consanguinidad de la concepción materialista de la historia con los principios que constituyen el anarquismo, que justifican su autonomía política frente a los movimientos marxistas. (Y de hecho, nuestra diferenciación del marxismo se produjo precisamente en un período, en el que los militantes anarquistas estaban todos y sin dudarlo inspirados en el materialismo histórico).
Tres me parecen los principios esenciales del anarquismo:
1) La organización política (el movimiento anarquista) no es un prius sino un posterius frente a la clase obrera: no es un antes, es un después. En este nivel, los anarquistas valoran la clase, sus intereses generales, sus aspiraciones universales frente al "partido" que siempre han discutido con las tendencias superpartidistas, burocráticas, centralizadoras del movimiento obrero. Precisamente en nombre del materialismo critican hoy la idealización del "partido" como grupo electo de ideólogos y políticos ilustrados (Cf. las "Tesis sobre las relaciones entre organización revolucionaria y masas populares").
2) Antiparlamentarismo, antielectoralismo, antilegalismo. Los anarquistas sostuvieron siempre, en homenaje a los principios del materialismo histórico (ver el folleto de E. Malatesta, "El movimiento obrero y la táctica electoral") que son las condiciones económicas las que determinan las políticas y no al revés y que en las condiciones y relaciones económicas, es necesario operar en un sentido revolucionario, y no desviar la acción de clase al nivel infértil de la vieja política burguesa.
3) Antiestatismo en relación al problema del poder. Los anarquistas argumentando contra la metafísica del poder y argumentando la necesidad de conquistar el poder real con la acción directa (todo el poder a las organizaciones populares de masas) opusieron una sana concepción materialista al idealismo del "estado obrero" y al "poder transitorio". Justo Cafiero en su carta a Engels de junio de 1872, escribe: "Todos queremos conquistar, o mejor dicho, reclamar capital a la comunidad, y para ello se proponen dos caminos diferentes.

Algunos aconsejan un golpe de Estado sobre la fortaleza principal, el Estado, que cayó en poder nuestro, se abrirá la puerta al capital. a todos; mientras que los otros nos advierten que derribemos todos los obstáculos entre todos, y que colectivamente tomemos posesión de ese capital, que queremos asegurar para siempre la propiedad colectiva.
Estoy alineado con los segundos, querida. . . Y tú, buen materialista, ¿cómo puedes estar con el primero? La teoría de las circunstancias determinantes, que tan bien sabéis desarrollar en alguna ocasión, ¿no lleva a dudar en vuestro espíritu sobre la naturaleza de la obra que desempeñaríais una vez instalados en el poder establecido?".
Por eso, querido Angelini, la concepción materialista de la historia, también conocida como filosofía de la praxis, es nuestra "filosofía" (¿y qué otra, te pregunto, podríamos suponer para la nuestra?). Después de todo, como has visto, tenemos lo que se necesita con el pasado y el presente. Incluso con el presente, porque esta concepción es una guía segura no sólo en las luchas contra los enemigos de clase, no sólo en nuestra crítica a los marxistas oficiales de hoy, sino también en la respuesta a tantos interrogantes que nos plantea la realidad.
Uno en nombre de la realidad, te preguntas: "Yo estoy en polémica con los trotskistas, y si gano, los
su juventud pasa por mí.
Ya están descontentos e ideológicamente mal preparados. Sin embargo
Debería estar mejor preparado, especialmente en la lucha contra el trotskismo. ¿Me puede aconsejar? ".
Creo que es perfectamente inútil discutir con los trotskistas sobre el tema de la concepción materialista de la historia, incluso si muchos de sus errores derivan de esta concepción correcta pero mal aplicada. Es más apropiado atacarlos en el terreno político. Como saben ellos: a) no consideran a la URSS un estado capitalista e imperialista, sino un estado socialista degenerado, en el que se ha levantado una casta burocrática sobre una base económica socialista; b) sostienen la necesidad de defender a la URSS, es decir, su supuesta estructura socialista, frente a los EE.UU., hasta la guerra.
No les será difícil vencerlos en este terreno, demostrar que la URSS es un estado capitalista e imperialista, argumentar que la posición del proletariado mundial en caso de guerra no es la de intervenir a favor de uno o el otro beligerante, sino el de la solidaridad internacional y el derrotismo revolucionario en todos los frentes. (N.B. Esta crítica está bien si estamos tratando con trotskistas ortodoxos, adheridos a la IV Internacional. Si estamos tratando con trotskistas disidentes, hay algunos aquí y allá, entonces necesitamos conocer sus posiciones particulares, para poder someterlos). a la crítica).
Para explicar el capitalismo de la URSS (cuyas características externas son tan diferentes a las tradicionales) creo que se puede aventurar la siguiente tesis: Este es un principio del materialismo dialéctico: todo cambio en la cantidad acaba provocando un cambio en la calidad (cf. ., Antiduhring). A finales del siglo XVIII la invención de las máquinas, el aumento de la producción en todos los campos, la formación de un mayor mercado fueron cambios cuantitativos que dieron como resultado un gran salto cualitativo: el nacimiento del capitalismo moderno y el ocaso definitivo de la época feudal, la formación de la clase obrera, la lucha de clases. Fue un cambio cualitativo en los modos de producción a raíz de algunos avances técnicos que provocaron esos grandes cambios cualitativos.
Hoy estamos presenciando quizás otro punto de inflexión: la introducción de un sistema de organización de la producción, el intercambio y el consumo, la economía planificada (que también es un descubrimiento técnico) es un cambio cualitativo en los modos de producción que está produciendo un salto cualitativo correspondiente: del estado burgués tradicional estamos pasando en todas partes al estado capitalista de carácter funcional (cf. tesis sobre la liquidación del estado, diferencia entre el estado instrumental y el estado funcional). Este salto no atenúa sino que agrava las contradicciones de clase dentro de la sociedad moderna. La URSS inserta como parte integrante de la sociedad internacional que está produciendo este fenómeno, me parece un momento, por ejemplo, del fenómeno mismo.

* motivo causa (en alemán)
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