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(ca) Sindicato Único de Trabajadores Solidaridad Obrera: TODOS LOS ECOSISTEMAS VEGETALES SON IMPORTANTES

Date Mon, 16 Aug 2021 09:18:27 +0300


LAS PLANTACIONES MASIVAS NO ES LA SOLUCIÓN PARA MITIGAR LA CRISIS CLIMÁTICA
Asociación para la Recuperación del Bosque Autóctono ARBA ---- Las plantaciones de árboles son considerada por las élites económicas de este planeta una de las maneras más eficaz para luchar contra la crisis climática. En enero de 2020 se reunió el Foro Económico Mundial, más conocido como el Foro de Davos (por reunirse todos los años en este pueblecito alpino de Suiza). En esta reunión lanzaron un proyecto para plantar un billón de árboles, un tercio del total de los árboles que hay actualmente en la Tierra (Resco de Dios, 2020). Esta teoría viene abalada por unos trabajos realizados por la Universidad Suiza ETH de Zürich, que plantea que este proyecto es viable y la más efectiva de todas, aunque encuentra muchos detractores.
Este estudio recoge que hay 1.700 millones de hectáreas sin árboles que podrán utilizarse y albergar 1,2 billones de árboles nativos de cada zona, el equivalente a la superficie de China y EEUU.
Esta iniciativa fue acogida con cierto entusiasmo y apoyo por una gran variedad de organismos, privados y públicos, y hasta por algunas de las organizaciones ecologistas más importantes, como WWF o Birdlife Internacional. A la propuesta se han sumado algunos personajes negacionistas del cambio climático como Donald Trump. Se da el caso de que algunas organizaciones, se podría decir, que van aún más allá, como es el caso de Bonn Challenge que pretende poner árboles en lugares en los que nunca han existido, como son los pastos tropicales y subtropicales.
Por su parte Bruselas está elaborando para la UE el Proyecto de Nueva Estrategia Forestal, donde se plantea la plantación de 3.000 millones de árboles, con el fin de fomentar la biodiversidad y el almacenamiento de carbono en los productos de la madera de construcción.
El Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC), conocido panel de expertos que lleva tres décadas sentando las bases sobre la ciencia climática global, y la Plataforma Intergubernamental de Ciencia y Política sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas (IPBES), plataforma de especialistas centrados en biodiversidad, ambas vinculadas a la ONU, difundieron el 10 de junio de 2020 un estudio en el que lanzaban varias aletas contra determinadas políticas, basadas éstas principalmente en la plantaciones masivas de árboles para luchar en contra del calentamiento global y que podrían tener un impacto muy negativo en la biodiversidad.
La mayoría de estas plantaciones se realizarían como monocultivos y, además de los peligros que conllevan este tipo de actuaciones (plagas, patógenos e incendios que en poco tiempo son capaces de acabar con millones de hectáreas), se plantean en lugares nada apropiados, como praderas, estepas, etc., destruyendo su biodiversidad.
Con estas políticas se pretende compensar las emisiones de gases de efecto invernadero plantando árboles, práctica a la que por supuesto se han apuntado la mayoría de las empresas más contaminantes. Sin embargo, estas compensaciones no tienen en cuenta que esas acciones no tienen los resultados esperados, si bien creemos que a las empresas tampoco les importa mucho, pues sólo pretenden añadir números de árboles y justificar su huella de carbono.
Dichas empresas e inversores deberían de reducir la deforestación y la degradación de los bosques naturales, turberas, sabanas, ecosistemas costeros, marinos, humedales, etc., y dejar de dar una imagen de verdes. Imagen de cara a la galería y para quedar bien ante la opinión pública, mientras estas multinacionales están presionando a las Comisión Europea para que no elabore una nueva legislación que pretende mantener fuera del mercado de la UE todos los productos y materias primas que se produzcan previa destrucción de bosques y selvas. (Greenpeace España, 2021). Entre ellas se encuentran las patronales del sector de la madera Eustafor, CEPF o la toda poderosa COPA-COCECA, que prefieren que se siga con unas legislaciones nacionales o autonómicas, donde ellas pueden presionar mejor para modificar legislaciones más ventajosas.
Las compensaciones mediante plantaciones se basan, entre otros aspectos, en la falsa creencia de que los árboles jóvenes absorben más CO2 que los adultos, creencia que ya ha sido echada por tierra por numerosos trabajos, siendo uno de los más completos el que han realizado 38 investigadores de distintas universidades del mundo, entre ellas la de Alcalá de Henares (M.A. Zabala, 2014), en el que se afirma que los árboles viejos crecen más rápido y retienen más carbono. "los ejemplares grandes pueden llegar a sumar en un año el carbono equivalente al fijado por uno de tamaño mediano a lo largo de toda su vida".
El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), la Universitat de València y la Generalitat Valenciana, también cuestionan, en un estudio reciente elaborado por más de 50 científicos de todo el mundo, que las plantaciones masivas compensen las emisiones procedentes de los combustibles fósiles, es más apuntan a que las "plantaciones masivas de árboles en pastizales y sabanas, aparte de los problemas para la biodiversidad, generaría unos paisajes muy homogéneos e inflamables que tarde o temprano acabarían siendo pasto de grandes incendios".
Además, debemos de tener en cuenta que la mayoría de estas plantaciones son abandonadas al poco de ser establecidas por los altos costes que conllevan. Tampoco se tiene en cuenta que cuando se actúa removiendo el suelo, ya sea creando terrazas, o actuando en subsolado se libera una gran cantidad de CO2 acumulado en la tierra que no se compensará tras pasar varias décadas.
Además, hay que tener en cuenta que hasta que estas plantaciones puedan convertirse en sumideros de carbono que compensen las emisiones esperadas en un año pueden pasar décadas y, mientras tanto, las empresas seguirán emitiendo la misma o más cantidad de CO2 al año. Por tanto, una empresa debería plantar todos los años una cantidad determinada de árboles...
Este planteamiento que nos tratan de imponer no es solo una farsa, si no también muy peligroso, pues crea la esperanza de que llenando todo de árboles podemos mitigar y sobre todo seguir emitiendo gases de efecto invernadero a nuestros cielos. Este planteamiento no es más que una operación de engaño y maquillaje, y para que cale entre la población en general nos quieren hacer a todos culpables de ser los causantes por nuestro modo de vida, modo de vida que ya se encargan ellos muy bien que no lo podamos modificar.
Para valorar la eficacia de estas prácticas "verdes", es necesario saber que los océanos y los ecosistemas vegetales maduros, así como el suelo entendido como soporte de estos ecosistemas, ya están haciendo mucho en la adsorción del CO2, cerca del 50% de las emisiones que los humanos producimos.
RECUPERAR LOS ECOSISTEMAS VEGETALES
Desde ARBA somos conscientes que muchos ecosistemas son necesario recuperarlos mediante la plantaciones de árboles y arbustos propios de ellos y con especies de la zona, sobre todos en aquellos que han perdido biodiversidad o han sido degradados de forma antrópica. Sería más sensato que el dinero que se pretende destinar a la creación de nuevos bosque o cultivo forestales se empleara en conservar los ecosistemas vegetales ya existentes y frenar la deforestación que se produce a nivel global (la deforestación es una de las principales fuentes de emisiones de gases de efecto invernadero).
La fiebre de plantar por plantar y con cualquier especie puede ser más dañina que beneficiosa. Para evitarlo, ARBA, en lo que el territorio de la Península Ibérica, presenta de forma muy escueta y generalizada aquellos lugares que pensamos que se debería de recuperar y aquellos otros que por su importancia florística y faunística únicas no se debería de tocar, aunque los veamos desnudos de vegetación arbórea. Es decir, pretendemos dar una orientación para respetar los ecosistemas vegetales que poseemos y no alterarlos más de lo que ya está.
Ecosistemas vegetales que no se deben de alterar
Aljezares: Estepas o pseudoestepas formadas por vegetación arbustiva o sufruticosa, de estructura abierta debido a las características del suelo, que presenta afloramientos de yesos del mioceno. Las principales zonas son: Sudeste peninsular, Sur se Madrid, El valle del Ebro y una parte de Valladolid y Palencia.
Navas o terrenos inundables: Son terrenos que durante ciertas épocas del año se inundan, manteniendo una comunidad herbácea muy interesante e importante para lepidópteros y otros insectos, además en las charcas que se forman desovan numerosos anfibios. A lo sumo se puede poner algo de zarza, rosales y algún fresno en los bordes.
Praderas y turberas de alta montaña: Se trata de formaciones vegetales que crecen en situaciones donde no medran los árboles, ya sea por la acción del viento o por la corta estación vegetativa que existen en la montaña, tanto por altitud como situaciones especiales de orientación. Además, asociados a fuentes de agua y la falta de drenaje, pueden formarse turberas en las que la acumulación de materia orgánica impide el crecimiento de árboles, debido a la presencia del agua y a la falta de nutrientes como el nitrógeno.
Alta montaña: La vegetación arbórea alcanza una determinada altura, dependiendo de la latitud en la que se encuentres los sistemas montañosos. A partir de esa determinada altura los árboles se enanizan y desaparecen, ocupando su lugar los piornales u otros arbustos resistentes a las condiciones de estas altitudes, hasta dejar paso a los prados alpinos o la roca virgen. Estas zonas deben de conservarse tal y como están. Plantar coníferas, según Joseph Veldman, de la Universidad de Texsa A&M. "absorben más energía solar y emiten más calor que sin árboles"
Crestones calizos, lapiaces y afloramientos rocosos.
En estas zonas las comunidades vegetales suelen estar formadas por plantas herbáceas y pequeñas matas, a lo sumo algunos ejemplares de plantas arbustivas y arbóreas, en aquellas hendiduras con algo más de suelo.
Actuar sobre esas zonas lo vemos contraproducente e innecesario. Ya que cuando se actúa se usa maquinaria pesada para romper la roca y los resultados son muy escaso o más bien nulos.
Zonas alteradas, en las que se puede actuar y recuperar.
En la Península, muy alterada por la mano del hombre desde el Neolítico, e inclusive antes, tenemos muchos lugares en los que podemos actuar o tratar de volver al darle el aspecto que tuvo hace cientos de años, lugares en los que el hombre arrasó con la vegetación natural existente y que sin mucho esfuerzo y con perseverancia podemos recuperar. Con ellos contribuiremos, en la medida que nos sea posible, a la eliminación de parte del CO2 causante de la crisis climática que padecemos.
Somos consiente que la plantación de miles de millones de árboles, como nos quieren hacer creer, no es la solución a dicha crisis, sino el atajar de raíz las causas que la provocan, y hacerlo desde ya, no se puede esperar a un mañana.
Mientras tanto debemos de seguir recuperando nuestros ecosistemas vegetales, contribuyendo al mismo tiempo a mitigar el calentamiento global y a recuperar los ecosistemas que ellas sustentan.
Pequeños terrenos baldíos entre campos.
Esto no conlleva la invasión de terrenos de labranza y mejora en gran medida estos.
Recuperación de bordes de caminos y linderos de fincas. Crear setos
Hay cientos de miles de Kilómetros de bordes de caminos y linderos donde se pueden crear setos con especies arbustivas y arbóreas. Restablecer los setos después de las grandes concentraciones parcelarias se hace imprescindible. Además al plantar miles de árboles y arbusto en los bordes tempera las temperaturas, y sirve para que una gran cantidad de animales encuentren en ellos comida y refugio, además de hacer menos duro el paisaje.
Zonas que han sufrido incendios.
Hay grandes superficies que el fuego ha arrasado y que poco a poco se están recuperando, ayudarlas puede acelerar su recuperación. En estas zonas deberemos de actuar una vez pasado unos años y siempre de forma manual, para evitar más erosión y degradación de terreno.
Ríos, arroyos, torrentes de agua y zonas riparias.
Aparte de dar valor al paisaje, estas plantaciones son de vital importancia a la hora de evitar avenidas o fuertes crecidas de agua, como consecuencia de tormentas o lluvias persistentes, ya que las raíces sujetan el terreno, y la vegetación amortigua la velocidad del agua. No se puede permitir que la labranza llegue hasta el mismo cauce, zona por cierto, de dominio público hidráulico y de servidumbre.
Terrenos de labor abandonados.
Hay muchas parcelas que por falta de rentabilidad o porque sus dueños han emigrado a las ciudades están abandonadas, recuperarlas para el antiguo monte no supone ningún quebranto para nadie. Eso sí, siempre con el permiso de los dueños.
Vertederos sellados.
Con el fin de restañar heridas y adecentar el paisaje. La recuperación de vertederos supone iniciar la sucesión ecológica desde un suelo desnudo y ajeno al que originalmente existía, con condiciones que no tienen nada que ver con las originales. Por lo tanto, se recomienda actuar primero sobre las características del suelo para recuperar la vegetación del lugar.
Canteras y graveras en desuso.
Estas pueden crear nuevos y variados ecosistemas, escarpes para que nidifiquen aves, pequeñas zonas encharcadas con una rica fauna acuática, etc., además de amortiguar esas heridas causada a la tierra.
Desmontes ocasionados por infraestructuras viarias, carreteras cortadas y abandonadas.
En estas zonas se actuará con el objetivo de mitigar el impacto visual que estas obras ocasionan, así como evitar que se produzca fuerte erosión. En estas zonas recomendamos la dispersión de semillas de herbáceas y pequeños arbustos, con el fin de sujetar el terreno y crear la base para que de forma natural sea ocupada por otras especies de mayor porte. Esta tarea debería de ser obligatoria para las empresas concesionarias de estas infraestructuras.
Extender las masas boscosas.
Hay muchas zonas que por diferentes motivos ha desaparecido la desaparecido la vegetación original, talas, pastoreo intensivo, fuegos, etc., quedando sólo vestigios de lo que fuera en otros tiempo, extender o ampliar esos vestigios, con semillas procedente de ellos se hace necesario.
Terrenos dedicados a cultivos forestales monoespecíficos.
En estas zonas recomendamos la siembra de semillas, estilo zoocoría con el objetivo de enriquecer su pobreza de especies e ir creando un bosque "mixto". La siembra de guerrilla es la mejor opción y la más natural.
En los parques públicos periféricos de ciudades y pueblos.
Hay muchos parques periféricos en ciudades y pueblos que una vez construidos se les deja a su suerte, sin riego ni cuidados. Muchos de estos a su vez están rodeados por un cinturón más o menos periférico en el que el cuidado de lo plantado es aún más escaso, y que su función es la de crear una especie de pulmón verde, pero que con el tiempo se convierten en algo entre eso y descampado. Es en estas zonas donde podemos actuar plantando esos árboles que tenemos en la terraza o que nos han regalado. Es zona de parque urbano y allí determinadas especies que no podemos introducir en el monte tampoco descuadraría mucho de las especies empleadas como arbolado urbano.
Burgaz, A.R., Flora y vegetación gipsófila de Valladolid y sureste de la de Palencia. Inst. Cultural de Simancas, 1983
Resco de Dios, V. https://theconversation.com/plantar-un-billon-de-arboles...
https://www.uv.es/.../desertification-research-centre...,
https://www.energynews.es/arboles-contra-cambio-climatico/
Informe Greenpeace 25/ 06/2021. "Sabotaje: cómo las empresas ejercen presión contra la protección de la UE de los bosques del mundo"
https://www.xataka.com
https://www.dw.com/.../cuando-plantar-%C3.../a-56960325

https://www.facebook.com/Soliobrera/posts/3975223485940752
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