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(ca) [Chile] Carta de opinión libertaria: los anarquistas ante un nuevo 11 de septiembre

Date Mon, 13 Sep 2010 16:34:39 +0200


[Chile] Carta de opinión libertaria: los anarquistas ante un nuevo 11
de septiembre ----A los trabajadores, pobladores y estudiantes, a las
organizaciones populares y revolucionarias: Cada pequeño avance de los
sectores clasistas y sobre todo de los revolucionarios será asechado
por todos los flancos: por el Gobierno y el Parlamento buscando
salidas para los errores del modelo; por la Iglesia llamando a la paz;
por la Prensa criminalizando toda lucha social; con la burocracia
sindical hipotecando las demandas más sentidas; y bueno, con la
Represión, ahora que son otros los que tienen el garrote en sus manos.
Pero también será en los propios gremios, en las organizaciones
sociales y populares donde querrán llegar para derrotarnos.----La
trágica derrota de la clase obrera chilena significó un retroceso
enorme que para todos ha sido muy difícil superar, dejando incompleto
un programa histórico de lucha que pusiera fin a esta sociedad de
explotadores. Desde aquel 11, hace ya 37 años, miles de hombres y
mujeres se han abocado a la tarea de rearmar a nuestra clase tanto
ideológica como orgánicamente, y muchos murieron en ello. Convicción
no ha faltado, pero las heridas fueron muy profundas y duraderas, no
solo por las valiosas vidas que se perdieron durante la dictadura -y
posteriormente en todos estos años de “democracia”-, sino también por
la traición del reformismo que ha vendido e hipotecado los intereses,
las aspiraciones y las demandas más sentidas de los trabajadores a lo
largo y ancho de nuestro territorio.

La amargura y el miedo se apoderaron de más de una generación casi por
completo. El régimen de terror, que aún no ha terminado, cumplió un
papel fundamental para detener los avances que se fueron consiguiendo
por medio de la lucha. El otro tanto se fue perdiendo ya por otros
medios, y el mismo miedo se encargó de que muchos callaran cuando se
pactó la salida pacífica a la dictadura, cuando se condenaba a los
rebeldes, a los revolucionarios, cuando se firmaban las leyes de
Pinochet o los “ex super militantes” de todos los colores formaban “La
Oficina” mientras sus amigos parlamentarios discutían la Ley
Antiterrorista para encarcelar a los opositores a su proyecto
neoliberal.

Todos los sectores políticos que conforman el bloque dominante han
sido cómplices y autores materiales de estos hechos y de la miseria en
que hoy se encuentra la clase trabajadora, desde la Derecha más
conservadora hasta el reformismo comunista, unos infundiendo el miedo
desde arriba y los otros dispersándolo hacia el pueblo. De la derecha
no hay que extrañarse. Cada vez que gobiernen (y cuando no, le
buscarán por otro lado) estarán velando por mantener este sistema y
profundizarlo: hacer sufrir al obrero, pero mostrándole una sonrisa,
con descaro, con arrogancia. Y se perfeccionan para ello y alardean de
sus capacidades de gestión. Si no, basta mirar lo que han sido estos
meses del gobierno de Piñera en Chile, un gobierno de gerentes, que
seguramente ha avanzado más de lo que nos muestra en el cumplimiento
del programa de la burguesía nacional y extranjera.

El peligro está, sin embargo, más cerca de lo que parece, ya que son
los mismos que empobrecieron al pueblo, que lo encarcelaron con nuevas
y mejores leyes, que vendieron todo lo poco que nos quedaba de
recursos, los que hoy critican a la Derecha y se ponen aparentemente
“del lado de los trabajadores”. Era de esperarse. No pasaron semanas
de las últimas elecciones y ya la Concertación hablaba de cambiar y
acercarse al pueblo, y aunque sabemos que les costará bastante (porque
el pueblo no es tan idiota como ellos creen) por estos días hacen sus
mejores esfuerzos, poniéndose cerca de los desposeídos para aparecer
en la foto, fundando nuevos partidos o declarándose en huelga de
hambre. Las volteretas de la vida. Un día aprueban las leyes que
encarcelan a los Mapuche y al otro se ponen a su lado. Si fueran más
consecuentes, aunque sea, como el PC chileno por ejemplo, que siempre
ha traicionado a los trabajadores por sus intereses partidarios
¡Todo un ejemplo, una sola línea! (como no recordar a Cristian
Cuevas, que hace poco no más que se coludió con CODELCO para destruir
al SITECO en Rancagua).

Esta es la tónica que creemos marcará este periodo. Cada pequeño
avance de los sectores clasistas y sobre todo de los revolucionarios
será asechado por todos los flancos: por el Gobierno y el Parlamento
buscando salidas para los errores del modelo; por la Iglesia llamando
a la paz; por la Prensa criminalizando toda lucha social; con la
burocracia sindical hipotecando las demandas más sentidas; y bueno,
con la Represión, ahora que son otros los que tienen el garrote en sus
manos. Pero también será en los propios gremios, en las organizaciones
sociales y populares donde querrán llegar para derrotarnos.

Para nosotros, lo que se busca intervenir y criminalizar no es otra
cosa que los avances que den los sectores clasistas y revolucionarios,
así como un sin fin de experiencias y de luchas que le han servido a
los trabajadores para recuperar confianza, para aclarar ideas y
proyectos y que son necesarios compartir bajo un programa de lucha
común. Al igual que hace 37 años, cuando el proletariado chileno
impulsó sus demandas más allá del Gobierno de Allende, alcanzando
enormes niveles de organización, hoy se quiere detener cualquier
proyecto de transformación. Y no es menor. Hoy que está en discusión
la venta de lo poco que queda de cobre y de recursos naturales, nada
mejor que acusarnos de terroristas. Hoy que los revolucionarios se
adentran cada día más en los sectores estratégicos de la economía, qué
mejor para la burguesía que aquellos gremios los dirija el reformismo.

Lo que se busca, es que perdamos la memoria, que nos olvidemos de
quienes fueron los criminales de la dictadura y los traidores de la
democracia, para hipotecar para siempre los sueños y las esperanzas de
nuestro pueblo. Lo que se quiere al fin es hacernos perder la
conciencia, para que luego los trabajadores vuelvan a elegir a otros
gobernantes, más “nobles” estos que los anteriores, pero con los
mismos intereses. Lo que se busca por cierto es desmoralizarnos,
dividirnos e infundirnos temor. Pero ojo, que pueden encontrarse con
todo lo contrario. Es una tarea urgente por tanto, sacar buenas
lecciones de estos años. La lucha de clases en Chile muestra su cara
en días como hoy, en un tiempo difícil pero no por eso con menos
esperanzas.

¡Por la memoria y la sangre de todos los caídos en dictadura y democracia!

¡Por el fin de la criminalización a las luchas populares!

¡Por la libertad a todas y todos los presos políticos!

¡Por la renacionalización del cobre bajo control directo de los trabajadores!

¡Arriba las y los que luchan!


Estrategia Libertaria,
11 de Septiembre del 2010
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