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(ca) Principios del sindicalismo revolucionario

Date Sat, 30 Oct 2010 21:04:21 +0200


Aprovechando el centenario de la fundación de la CNT ofrecemos a
nuestros lectores parte de los vigentes estatutos de la AIT,
organización de la que la CNT es su sección española. ----1.- El
sindicalismo revolucionario, basándose en la lucha de clases, tiende a
la unión de todos los trabajadores dentro de organizaciones económicas
y de combate, que luchen por la liberación del doble yugo del capital
y del Estado. Su finalidad consiste en la reorganización de la vida
social asentándola sobre la base del comunismo libertario y mediante
la acción revolucionaria de la clase trabajadora. Considerando que
únicamente las organizaciones económicas del proletariado son capaces
de alcanzar este objetivo, el sindicalismo revolucionario se dirige a
los trabajadores en su calidad de productores, de creadores de
riquezas sociales, para germinar y desarrollarse entre ellos, en
oposición a los modernos partidos obreros, a quienes declara sin
capacidad para una reorganización económica de la sociedad.

2.- El sindicalismo revolucionario es enemigo convencido de todo
monopolio económico y social, y tiende a su abolición mediante la
implantación de comunas económicas y de órganos administrativos
regidos por los obreros de los campos y de las fábricas, formando un
sistema de libres consejos sin subordinación a ningún poder ni partido
político alguno. El sindicalismo revolucionario erige, contra la
política del Estado y de los partidos, la organización económica del
trabajo, opone al gobierno del hombre sobre el hombre la gestión
administrativa de las cosas. No es, por consiguiente, la finalidad del
sindicalismo revolucionario la conquista de los poderes políticos, y
sí la abolición de toda función estatal en la vida de la sociedad. El
sindicalismo revolucionario considera que con la desaparición del
monopolio de la propiedad debe desaparecer, también, el monopolio de
la dominación, y que toda forma de Estado, encúbrase como se quiera,
no podrá ser nunca un instrumento de liberación humana, antes al
contrario, será siempre el creador de nuevos monopolios y de nuevos
privilegios.

3.- El sindicalismo revolucionario tiene una doble función a cumplir:
la de proseguir la lucha revolucionaria de todos los días por el
mejoramiento económico, social e intelectual de la clase obrera dentro
de los límites de la sociedad actual, y la de educar a las masas para
que sean aptas para una gestión independiente en el proceso de la
producción y de la distribución, así como para la toma de posesión de
todos los elementos de la vida social. El sindicalismo revolucionario
no acepta que la organización de un sistema social descansando
totalmente sobre el productor, pueda llegar a ser ordenado por unos
simples decretos gubernamentales, y afirma que solamente puede
lograrse por la acción común de todos los trabajadores manuales e
intelectuales, en cada rama de industria, por la gestión, dentro de
las fábricas, de los mismos trabajadores, de tal manera que cada
agrupación, fábrica o rama de industria sea un miembro autónomo en el
organismo económico general y ordene sistemáticamente, sobre un plan
determinado y sobre la base de acuerdos mutuos, la producción y la
distribución como mejor interese a la comunidad.

4.- El sindicalismo revolucionario es opuesto a todas las tendencias
de organización inspiradas en el centralismo del Estado y de la
Iglesia, porque sólo pueden servir para prolongar la vida del Estado y
de la autoridad, y para ahogar sistemáticamente el espíritu de
iniciativa y de independencia del pensamiento. El centralismo es la
organización artificial que supedita las llamadas partes bajas a las
tituladas superiores, y que abandona en manos de una minoría la
reglamentación de los asuntos de toda la comunidad (el individuo se
convierte en un autómata de gestos y de movimientos dirigidos). En la
organización centralista los valores de la sociedad son postergados
por los intereses de algunos, la variedad es reemplazada por la
uniformidad, la responsabilidad personal es sustituida por una
disciplina unánime. Es por esta razón que el sindicalismo
revolucionario asienta su concepción social dentro de una amplia
organización federalista, es decir, de la organización de abajo a
arriba, de la unión de todas las fuerzas sobre la base de ideas e
intereses comunes.

5.- El sindicalismo revolucionario rechaza toda actividad
parlamentaria y toda colaboración con los organismos legislativos,
porque entiende que el sistema de sufragio más libre no puede hacer
desaparecer las evidentes contradicciones que existen en el seno de la
sociedad actual, y porque el sistema parlamentario sólo tiene un
objetivo: el de prestarle un simulacro de derecho al reino de la
mentira y de las injusticias sociales.

6.- El sindicalismo revolucionario rechaza todas las fronteras
políticas y nacionales, arbitrariamente creadas, y declara que el
llamado nacionalismo sólo es la religión del Estado moderno, tras la
cual se encubren los intereses materiales de las clases poseedoras. El
sindicalismo revolucionario no reconoce otras diferencias que las de
orden económico, regionales o nacionales, producto de las cuales
surgen las jerarquías, privilegios y opresiones de todo tipo (por
raza, sexo, sexualidad o cualquier diferencia percibida o real), y
reclama para toda agrupación el derecho a una autodeterminación
acordada solidariamente a todas las otras asociaciones del mismo
orden.

7.- Por idénticas razones, el sindicalismo revolucionario combate el
militarismo y la guerra. El sindicalismo revolucionario recomienda la
propaganda contra la guerra, y la sustitución de los ejércitos
permanentes, los que sólo son instrumentos de la contrarrevolución al
servicio del capitalismo, por las milicias obreras que durante la
revolución serán controladas por los sindicatos obreros; exige,
además, el boicot y el embargo contra todas las materias primas y
productos necesarios para la guerra, a excepción del caso en que se
trate de un país donde los obreros estén realizando una revolución de
tipo social, en cuyo caso hay que ayudarles en la defensa de la
revolución. Finalmente, el sindicalismo revolucionario recomienda la
huelga general preventiva y revolucionaria como medio de acción contra
la guerra y el militarismo.

8.- El sindicalismo revolucionario reconoce la necesidad de una
producción que no dañe el medio ambiente, que intente minimizar el uso
de recursos no renovables y que utilice siempre que sea posible
alternativas renovables. Identifica la búsqueda de ganancias y no la
ignorancia como causa de la crisis medioambiental actual. La
producción capitalista siempre busca minimizar los costes para
conseguir un nivel de ganancias cada vez más elevado para sobrevivir,
y no puede proteger el medio ambiente. En concreto, la crisis mundial
de la deuda ha acelerado la tendencia hacia las cosechas comerciales
en detrimento de la agricultura de subsistencia. Esto ha causado la
destrucción de las selvas tropicales, hambre y enfermedades. La lucha
para salvar nuestro planeta y la lucha para destruir el capitalismo
deben ser conjuntas o ambas fracasarán.

9.- El sindicalismo revolucionario se afirma partidario de la acción
directa, y sostiene y alienta todas aquellas luchas que no estén en
contradicción con sus propias finalidades. Sus medios de lucha son: la
huelga, el boicot, el sabotaje, etc. La acción directa encuentra su
expresión más profunda en la huelga general, la que debe ser, al mismo
tiempo, desde el punto de vista del sindicalismo revolucionario, el
preludio de la revolución social.

10.- Enemigo de toda violencia organizada por no importa qué clase de
gobierno, el sindicalismo revolucionario tiene en cuenta que se
producirán encuentros violentísimos durante las luchas decisivas entre
el capitalismo de hoy y el comunismo libre de mañana. Por
consiguiente, reconoce la violencia que pueda emplearse como medio de
defensa contra los métodos violentos que empleen las clases dominantes
durante las luchas que sostenga el pueblo revolúcionario por la
expropiación de las tierras y de los medios de producción. Como esta
expropiación sólo podrá ser iniciada y llevada a feliz término por la
intervención directa de las organizaciones económicas revolucionarias
de los trabajadores, la defensa de la revolución debe encontrarse
también en manos de los organismos económicos y no en las de una
organización militar o parecida que se desenvuelva al margen de ellos.

11.- Es únicamente en las organizaciones económicas y revolucionarias
de la clase obrera donde se encuentra la fuerza capaz de realizar su
liberación y la energía creadora necesaria para la reorganización de
la sociedad sobre la base del comunismo libertario.

http://www.nodo50.org/tierraylibertad/7articulo.html
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