A - I n f o s
a multi-lingual news service by, for, and about anarchists **

News in all languages
Last 40 posts (Homepage) Last two weeks' posts

The last 100 posts, according to language
Castellano_ Deutsch_ Nederlands_ English_ Français_ Italiano_ Polski_ Português_ Russkyi_ Suomi_ Svenska_ Trk�_ The.Supplement

The First Few Lines of The Last 10 posts in:
Castellano_ Deutsch_ Nederlands_ English_ Français_ Italiano_ Polski_ Português_ Russkyi_ Suomi_ Svenska_ Trk�
First few lines of all posts of last 24 hours || of past 30 days | of 2002 | of 2003 | of 2004 | of 2005 | of 2006 | of 2007 | of 2008 | of 2009

Syndication Of A-Infos - including RDF | How to Syndicate A-Infos
Subscribe to the a-infos newsgroups
{Info on A-Infos}

(ca) Economista también rima con anarquista. Entrevista al ICEA

Date Sun, 3 Oct 2010 10:41:53 +0200


Lluís Rodríguez Algans es economista, militante de la CNT de Barcelona
y miembro del Instituto de Ciencias Económicas y de la Autogestión
(ICEA). Gracias al trabajo intenso y riguroso de sus miembros, esta
entidad -creada sólo hace un par de años- ya se ha convertido en uno
de los puntos de referencia de la economía crítica del Estado
español.---- Jordi Garcia
entrevista@setmanaridirecta.info---- Tradicionalmente, el pensamiento
anarquista se ha centrado poco en la economía. ¿Cuáles son las
principales contribuciones del anarquismo al pensamiento
económico?---- Como dices, el anarquismo se ha centrado poco en
economía y ha desarrollado mucho mejor los aspectos filosóficos y
sociológicos de crítica al poder y a la autoridad, de cuestionamiento
de la función del Estado, etc. Otras corrientes de pensamiento como el
marxismo, tradicionalmente, se han enfocado a analizar el
funcionamiento de la economía capitalista de forma muy solvente. Todo
esto, sin embargo, conviene matizarlo, ya que, dentro de la historia
del pensamiento, existe la tendencia de etiquetar las posiciones para
reforzar las corrientes de pensamiento, aunque este proceso no sea
lineal ni tenga una coherencia interna absoluta. Por poner un ejemplo,
las aportaciones teóricas de Paul Baran y las empíricas de autores
radicales americanos más contemporáneos en relación al trabajo
productivo e improductivo -por lo tanto, útil socialmente- rompen con
la posición marxista clásica del tema. Estos razonamientos se
adscriben a la corriente (neo)marxista, pero teóricamente conectan más
con autores anarquistas, anarcosindicalistas o institucionalistas
anteriores como Cornélissen o Veblen. Dicho esto, sí que creo que el
anarquismo y el anarcosindicalismo han hecho aportaciones importantes
al debate de cómo organizar la economía y la sociedad de forma
autogestionaria y de la forma de llegar ella, con autores como
Kropotkin, Pierre Besnard, Christian Cornélissen, Rudolf Rocker, Isaac
Puente, Abad de Santillan, Gaston Leval, Abraham Guillén, y más
recientemente, Michael Albert y Robin Hahnel.

En este sentido, el estudio de las colectivizaciones libertarias del
36 debe ser una fuente importante para reflexionar sobre cómo
autogestionar la economía ...

Las colectivizaciones demostraron que la gestión económica asamblearia
del trabajo es posible y viable a gran escala. También se comprobó que
la libertad de experimentación implica una riqueza de experiencias,
como por ejemplo la que tuvo lugar en la ciudad de Alcoi, con una
gestión anarcosindicalista tanto en el campo como en la industria; la
experiencia importante de las colectivizaciones industriales de cariz
socialista libertario en Cataluña, o la experiencia de las
colectivizaciones agrarias de cariz comunista libertario en Aragón.
Como resultado, también se consiguió mejorar las condiciones de
trabajo y de vida en general, a pesar de la coyuntura de guerra. En
definitiva, se demostró que la autogestión generalizada es posible.

No todo debió ser idílico...

Seguramente, habría hecho falta más tiempo para consolidar estas
conquistas, poder acceder a las materias primas necesarias y
consolidar la demanda de forma estable. Es importante ser conscientes
de la magnitud de lo que se puso en marcha: hacía falta reestructurar
la actividad económica, transformar la industria y dirigirla hacia las
necesidades de la guerra, sustituir importaciones y dirigir algunos
sectores enfocados a la exportación hacia la demanda interna. En esta
línea, hubiera sido necesario tener tiempo para trabajar la
coordinación económica libertaria. La clase trabajadora
anarcosindicalista demostró que podía hacerlo, a pesar de las
dificultades y las limitaciones que se presentaron. La experiencia
también dejó ejemplos de egoísmo de empresa que se han reproducido en
otras épocas, como la Yugoslavia comunista. Es evidente que el bloque
soviético nunca dejó atrás la sociedad de clases ni la explotación
económica y sustituyó la clase capitalista por la burocrática, por lo
tanto, a pesar de las insuficiencias, esta experiencia fue mucho más
profunda.

A veces, da la sensación que el anarquismo detuvo su reloj en 1936.
¿Qué puntos de referencia más actuales nos ofrece?

Hay que decir que, durante la transición y, sobre todo, en Cataluña,
el anarquismo fue un movimiento social muy importante. Asimismo,
movimientos sociales más próximos en el tiempo han recogido la
filosofía de funcionamiento anarquista -aunque no se reconozcan
explícitamente como tales- e incluso han desarrollado alguno de sus
objetivos, como puede ser el movimiento okupa o el antimilitarista.
Dicho esto, creo que las referencias actuales son principalmente las
organizaciones y entidades que conforman el movimiento libertario. Hay
que hablar, pues, de la centenaria CNT, la rama laboral y económica
del anarquismo, que todavía hoy desarrolla una lucha importante para
consolidar un modelo sindical diferente al del resto de sindicatos,
basado en el asamblearismo y la acción directa. La CNT, desde la
perspectiva de los sindicatos, representa el sindicalismo
revolucionario. Por otra parte, encontramos organizaciones de cariz
específicamente anarquista como puede ser la Federación Anarquista
Ibérica (FAI), que actúa en un ámbito social y cultural, o la
Federación de Estudiantes Libertarios (FEL), que lo hace en el
contexto estudiantil. Hay que destacar, también, el renovado
movimiento de ateneos libertarios y centros de estudios, dentro del
cual nos incluimos el ICEA, como herramientas de proyección cultural,
analítica y propositiva.

En el mismo nombre de vuestra entidad, Instituto de Ciencias
Económicas y de la Autogestión (ICEA), asignáis a la economía la
categoría de ciencia. Pero ¿ la estrepitosa falta de predicción de la
crisis actual por parte de la inmensa mayoría de economistas e
investigadores no demuestra, precisamente, que, más que una ciencia
hay tantas economías como ideologías y que la economía dominante no es
otra cosa que una herramienta de legitimación de la gente más rica?

De entrada, creo que la economía es una ciencia social, no una ciencia
exacta o matemática. Y aquí, seguramente, discrepo de la mayoría de
economistas académicos. Dicho esto, sí que creo que la economía
dominante es una herramienta de legitimación de los ricos a pesar de
que, de ella, al menos en algunas ramas más aplicadas o de empresa, se
puedan extraer análisis útiles.

Esto no quita que, al menos desde el ICEA, utilicemos paradigmas de
economía política radical, es decir, de análisis del capitalismo yendo
a la raíz. A cualquiera que quiera transformar la sociedad, le
interesa analizar el sistema con las mejores herramientas posibles;
sabemos que la economía burguesa no las suministra, pero siempre se
puede aprovechar alguna cosa. Con respecto a la falta de predicción,
lo es, en parte, por la forma dominante de analizar la economía, no
demasiado útil para analizar tendencias y puntos de inflexión, y en
parte, sencillamente porque se ha mirado hacia otro lado para no
querer decir en público lo que era evidente que pasaría.


¿Mantenéis contactos con otros sectores de la economía crítica?

Los miembros del ICEA que somos economistas nos hemos conocido y
continuamos participando en el movimiento de economía crítica en el
Estado español. Esperamos que esta colaboración se traduzca en
actividades conjuntas tal como se están impulsando y, sobre todo,
poder aportar nuestro punto de vista de la economía y la sociedad, así
como de lo que creemos que tiene que ser una economía y una sociedad
diferentes.

¿Crees que una economía tan compleja como la actual se puede
planificar? ¿No sería más factible recurrir al mercado como
instrumento de coordinación espontánea entre la oferta y la demanda?

En mi opinión, la pregunta que nos tendríamos que hacer es como
tendríamos que estructurar una economía y una sociedad libertarias
para que no exista la posibilidad de volver atrás al capitalismo. A
partir de ahí, creo que se tendría que establecer un sistema de
planificación social de manera que las necesidades de consumo guiaran
la producción y tratando de evitar instituciones económicas que
permitieran mantener o reproducir los esquemas capitalistas. El
mercado es anterior al capitalismo y puede ser útil para procesos de
intercambio o de redistribución de productos, una vez hecha una
primera asignación. Por otra parte, entiendo que los mecanismos de
competencia entre empresas suponen un pilar fundamental del
capitalismo, aunque habría que ver si pueden tener alguna utilidad en
un contexto autogestionario de alguna industria concreta. En casos
históricos de socialismo de mercado como Yugoslavia, los resultados en
este sentido no fueron demasiado satisfactorios, ya que se sostenía la
estructura de clases y el Estado, junto con un mercado de trabajo,
desempleo, pobreza y -consiguientemente- polarización de rentas.

¿Cuáles son las propuestas anarquistas ante la crisis económica actual?

Si hablamos de una posición anarquista, sin duda, sería tratar de
eliminar la estructura social y económica actual para sustituirla por
otra basada en la satisfacción de las necesidades, la solidaridad y el
apoyo mutuo y que, por lo tanto, sea mucho más eficiente y justa.
Ahora bien, si estamos de acuerdo que esto no es posible a corto
plazo, nosotros estamos trabajando para hacer propuestas que puedan
servir como programa y herramienta de actuación.

Evidentemente, cuando hacemos estas propuestas, pensamos en agentes
vinculados con el sindicalismo de clase y anarquista, así como en
organizaciones sociales y anarquistas. Creemos que, si no es posible
eliminar el capitalismo a corto plazo, al menos hay que hacer
propuestas dirigidas a conseguir la gestión de la economía y la
sociedad por parte de la clase trabajadora, como forma de ir cambiando
la correlación de fuerzas. En esta línea, podemos encuadrar medidas en
términos de reformistas, progresivas y transformadoras. Las medidas
reformistas se plantearían con el objetivo de dotar la clase
trabajadora de un escudo social ante la crisis a la vez que pretenden
evidenciar la posición de clase del Estado al no aplicarlas. En este
tipo de propuestas, entrarían las políticas económicas de inversión
pública, una reforma fiscal que incrementara los impuestos a las
empresas y a los ricos, las políticas laborales pasivas de
subsidios... Las medidas progresivas tendrían el objetivo de reforzar
el control sindical de clase y anarquista en las relaciones económicas
y laborales. Un ejemplo sería el control sindical de la oferta laboral
por parte de estas organizaciones. Por último, las medidas que
llamamos transformadoras buscarían la sustitución de la gestión
privada por la gestión obrera y social, tomando como ejemplo la
recuperación y cooperativización de empresas.

Hasta ahora, parece que se están dando pocos casos de recuperación y
cooperativización de empresas, si comparamos las cifras con las de la
crisis industrial de los 80 …

Efectivamente, hay un trabajo importante en esta línea. Hoy en día, no
existe la costumbre de afrontar procesos colectivos en el mundo
laboral, no sólo cooperativas, sino tampoco secciones sindicales.
Cuando se plantea la recuperación de empresas, hay que tener en cuenta
la importancia de la afiliación y la práctica sindical previas. Querer
cooperativitzar una empresa en uncionamiento sin una tradición de
lucha sindical es un salto al vacío demasiado grande y con muchas
posibilidades de fracaso. Pienso que la praxis sindical enseña a
organizarse colectivamente, a establecer plataformas reivindicativas y
a abordar los problemas colectivos de forma que se impliquen el máximo
número de trabajadores posible. Además, normalmente, las secciones
sindicales analizan la información de la empresa y el sector
económico, junto con estudios de mercado, para -en caso de conflicto
laboralestudiar los competidores y clientes. Esta información y praxis
sirve eventualmente para apoderarse de los medios de producción y
gestionar una empresa cooperativitzada. Los motivos por los cuales no
hay una explosión de
ocupación de empresas como en otras épocas son variados, pero uno
importante es la debilidad del sindicalismo de clase. Ahora bien,
entiendo que eso no invalida la necesidad de potenciar esta línea de
actuación.

¿Qué tenemos que hacer el próximo miércoles, 29 de septiembre?

Desde el ICEA, creemos que hay que dar apoyo a cualquier movilización
que intente evitar que la crisis la pague la clase trabajadora.
Personalmente, pienso que hay que hacer huelga desde una perspectiva
crítica con el sindicalismo oficial. Si bien es cierto que la huelga
es un lavado de cara para el sindicalismo institucionalizado, hay que
darle apoyo porque, si fracasa, no saldrán perdiendo CCOO y UGT, ya
bastante desacreditados, sino sobre todo los trabajadores, que
sufrirán unas medidas más duras de ajuste. Hace falta decir, también,
que hacer huelga no significa quedarse en casa, sino participar en las
movilizaciones y piquetes que se organicen. Yo participaré en los
piquetes que organice la CNT en Barcelona.
_______________________________________
AGENCIA DE NOTICIAS A-INFOS
De, Por y Para Anarquistas
Para enviar artículos en castellano escribir a: A-infos-ca@ainfos.ca
Para suscribirse/desuscribirse: http://ainfos.ca/cgi-bin/mailman/listinfo/a-infos-ca
Archivo: http://www.ainfos.ca/ca


A-Infos Information Center