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(ca) la soli cnt: LA SANIDAD EN LA REVOLUCIÓN SOCIAL DE 1936

Date Tue, 30 Jul 2019 09:44:45 +0300


El 18 de julio se inició la guerra civil española; el intento de golpe de Estado protagonizado por los militares facciosos fracasó en diversas regiones debido principalmente a la respuesta dada por la clase trabajadora, organizada en su mayor parte en la Confederación Nacional del Trabajo (CNT). Los diferentes órganos gubernamentales (ayuntamientos, Generalitat, etc) quedaron desarticulados durante el conflicto bélico o perdieron el poder de facto. Especialmente en Catalunya, los anarcosindicalistas tuvieron un papel clave en sofocar la rebelión militar, organizados en Comités de Defensa, que posteriormente se convirtieron en milicias para marchar a combatir al frente. En diferentes localidades o barrios se formaron Comités Revolucionarios que establecieron un nuevo orden revolucionario. La coordinación política a un nivel superior fue más errática, surgiendo no obstante diversos organismos regionales en colaboración con fuerzas políticas del Frente Popular. En el plano económico muchas empresas fueron incautadas y colectivizadas por la clase trabajadora organizándose Consejos de Empresa para gestionar la producción. En algunos casos se avanzó un paso más allá en la socialización de los medios de producción creándose Agrupaciones que integraban diversas empresas de un ramo productivo o industria. En las zonas no industrializadas como Aragón se crearon colectividades agrícolas tras la expropiación de terratenientes, funcionando también los respectivos Comités Revolucionarios en cada localidad.

En definitiva, en julio de 1936 además de una guerra civil se inició una revolución social de corte anarcosindicalista con transformaciones sociales verdaderamente profundas en prácticamente todos los ámbitos. No obstante, un sector al que generalmente no se ha prestado la debida atención en los estudios históricos es el sanitario. Aquí la CNT también tuvo un papel clave que pasaremos a comentar en el siguiente artículo, concretamente en los casos catalán, valenciano y aragonés. No obstante, primero repasaremos la tradición sanitaria dentro del movimiento libertario español.

LA CULTURA SANITARIA EN EL MOVIMIENTO LIBERTARIO

En el movimiento anarcosindicalista siempre había existido una desconfianza considerable en torno a los "intelectuales", comprendiendo aquí a los llamados profesionales sanitarios. Existía una concepción restrictiva de la clase trabajadora en la cual el obrero industrial era el principal referente. Se sumaba a esto la oposición mayoritaria existente dentro de la CNT al sindicalismo de base múltiple, concepción dentro de la cual tenían cabida tácticas no basadas en la acción directa como la creación de cajas de resistencia, cooperativas o sociedades de socorros mutuos. No obstante, los sectores más reformistas -por ejemplo, los pestañistas- sí tuvieron en cuenta este tipo de soluciones. A pesar de la desconfianza hacia el gremio existieron destacados médicos anarcosindicalistas como Isaac Puente, Félix Martí Ibáñez, Emilio Navarro Beltrán o Amparo Poch y Gascón. Los dos primeros destacaron por colaborar en diferentes publicaciones libertarias como la barcelonesa Ética - Iniciales (1927-1937) o la valenciana Generación Consciente - Estudios (1923-1937). En estas publicaciones se difundían una serie de planteamientos actualmente olvidados, entre los cuales destacaremos el neomalthusianismo y el eugenismo. El primero fue introducido en España el pedagogo francés Paul Robin, siendo representado aquí por Luis Bulffi de Quintana, médico anarquista que abrió el primer centro de planificación familiar español en 1904, la clínica Salud y Fuerza (c/Urgell, 92). Desde el neomalthusianismo entendían que una sobrepoblación de la clase trabajadora conducía inevitablemente a la miseria, con lo cual el control de natalidad se concebía como un planteamiento revolucionario. De hecho, estos grupos se encargaron de la distribución de anticonceptivos como preservativos o obturadores intrauterinos. Desde el eugenismo, por su parte, se preconizaba la mejora de la especie humana, pero, a diferencia del nazismo alemán -que planteaba la esterilización-, el movimiento libertario promovía factores eugénicos que potenciaran la condición física e intelectual como el ejercicio, la vida al aire libre, una alimentación sana (vegetarianismo) o la práctica del naturismo. Como complemento era necesario neutralizar factores disgénicos como el consumo de alcohol, tabaco o prevenir el contagio de enfermedades venéreas. Todas estas ideas se dejarían ver en la política sanitaria llevada a cabo por los libertarios durante la revolución española.

Comentaremos a continuación qué ocurrió en los primeros días de julio de 1936, y cómo evolucionó la situación en los meses posteriores, dentro del contexto de esta gran hazaña histórica que representó la revolución española promovida fundamentalmente por el anarcosindicalismo.

LA REVOLUCIÓN EN CATALUNYA

En Catalunya, tras la victoria sobre los militares sublevados, la clase trabajadora se hizo con el control económico llevando a cabo colectivizaciones en la mayor parte de la industrias y servicios. Dentro de esta obra constructiva se crearon los llamados Hospitales de Sangre, orientados fundamentalmente a la atención de heridos y enfermos del frente. La importancia de Cruz Roja fue clave, disponiendo de sus propios hospitales, entre los cuales destacaron el Hospital Central de la Cruz Roja (c/Dos de Mayo). CNT organizó una red de hospitales como el Hospital del Pueblo (c/Provença con c/Roger de Flor), con capacidad para 200 camas, el Instituto de Puericultura y Maternología Luisa Michel (c/Salmerón, 236), con capacidad para 125 camas, o la Policlínica Quirúrgica de Urgencia Bakunin, con capacidad para 50 camas. Todos estos hospitales estaban controlados por el Sindicato Único de Sanidad e Higiene de CNT. El 21 de julio se creó el organismo regional conocido como Comité Central de Milicias Antifascistas (CCMA), integrado por partidos del Frente Popular, CNT y UGT. Este organismo representó el verdadero gobierno, ya que la Generalitat apenas tuvo poder real en un inicio. Dependiente del CCMA era el llamado Comité Sanitario, que funcionó hasta el 19 de septiembre. Este organismo tuvo su sede en el Teatro Barcelona (Rambla de Catalunya), encargándose de los aspectos sanitarios de la guerra como la hospitalización. Aunque a la cabeza del mismo estuvo Jaume Aiguader i Miró, la influencia anarcosindicalista fue clara.

Al incorporarse CNT a la Generalitat el 27 de septiembre de 1936 el CCMA fue disuelto. El cenetista Antonio García Birlán asumió el cargo de consejero de sanidad y asistencia social, cargo que asumieron otros cenetistas en los meses sucesivos. Especialmente importante el papel del médico anrcosindicalista Félix Martí Ibáñez, convertido en director general de sanidad y asistencia social, cargo que desempeñaría hasta junio de 1937. El Comité Sanitario cedía paso al Consell de Sanitat (de guerra) dependiente de esta consejería. También se crearía el llamado Consell General de Sanitat, que pasaría a coordinar el funcionamiento general en el ámbito sanitario, centralizándolo. La política sanitaria cenetista estuvo orientada a promocionar la colectivización de hospitales, clínicas, sanatorios, etc., suprimiendo en este sentido la sanidad privada. A principios de octubre pasaron a ser propiedad de la Generalitat los dos hospitales barceloneses más importantes: el Hospital Clínic y el Hospital Santa Creu i Sant Pau (rebautizado como Hospital General). El control sindical en ambos hospitales fue clave en un inicio. Destacaremos también el Decreto de Interrupción Artificial del Embarazo del 25 de diciembre, redactado de hecho por Félix Martí. La famosa cenetista Federica Montseny, convertida en ministra de sanidad del gobierno republicano, extendió el decreto a la España republicana. En este sentido se crearon salas especiales en todos los centros sanitarios. Además, cabe destacar la campaña abolicionista llevada a cabo contra la prostitución, en base a la cual se crearon los llamados liberatorios de prostitución, centros donde existían programas de reeducación, además de bolsas de trabajo para facilitar la reinserción social de las prostitutas garantizando otro tipo de trabajos. Debemos destacar el papel de la organización libertaria Mujeres Libres, de la cual formaba parte la médica Amparo Poch y Gascón.

Los hechos de mayo de 1937 y la posterior salida de CNT en junio de la Generalitat, dieron fin al proyecto colectivista y socializador de la sanidad, dominando desde ese momento ERC y PSUC la política sanitaria. Como conseller de sanitat fue elegido Antoni Maria Sbert de ERC. El gobierno de Largo Caballero entró en crisis, siendo sustituido el 16 de mayo por el gobierno de Juan Negrín. El Consejo de Sanitat de Guerra sería absorbido por Sanidad Militar republicana, dependiente del Ministerio de Defensa (o Guerra). El conflicto no llegaría al territorio catalán hasta finales de 1938, aunque el proyecto libertario resultó seriamente tocado después de los hechos de mayo de 1937.

LA REVOLUCIÓN EN VALENCIA

En el caso valenciano también se creó, concretamente el 22 de julio de 1936, un organismo regional conocido como Comité Ejecutivo Popular de Valencia, que integraba partidos políticos del Frente Popular, así como organizaciones sindicales (CNT y UGT). Una de las delegaciones del citado comité era el llamado Comité Sanitario Popular, a la cabeza del cual estaba Francisco Bosch Morata, del Partit Valencianista. A pesar ello, el Departamento de Hospitales y Sanatorios dependiente de éste estuvo bajo la dirección del médico cenetista Emilio Navarro Beltrán. La CNT había creado independientemente del resto de fuerzas un organismo puramente confederal llamado Control Sanitario, que se encargó de tareas como llevar registros del personal que trabajaba en los hospitales, altas y bajas de pacientes, contabilidad, etc. En las dependencias del Control Sanitario (C/Guillem de Castro) también se había instalado un Hospital de Sangre bajo la dirección del médico cenetista José Lanuza Bonilla. Otras instalaciones clínicas o hospitales controlados por la CNT fueron la llamada Casa de la Maternidad, y el Sanatorio Villa María. Podemos sumar la Mutua Confederal, ubicada en la zona portuaria, que ya había sido creada a iniciativa de Emilio Navarro en 1931. El Hospital Provincial de Valencia, el más importante de la región, también estaba bajo la dirección del famoso médico cenetista. No obstante, este hospital pasó a finales de año a manos de Izquierda Republicana. En enero de 1937 el Comité Ejecutivo Popular fue disuelto para ser sustituido por un organismo de gobierno tradicional: el Consejo Provincial de Valencia, en el que Emilio Navarro tuvo el cargo de consejero de sanidad. Sea como sea, era evidente que las fuerzas del Frente Popular habían ido ganando terreno frente a los anarcosindicalistas, situación que se hizo irreversible tras los hechos de mayo ocurridos en Catalunya. El experimento sanitario cenetista no tuvo continuidad tampoco en Valencia.

LA REVOLUCIÓN EN ARAGÓN

En Aragón la situación fue sustancialmente diferente debido al indiscutible dominio anarcosindicalista. En las zonas liberadas se habían formado alrededor de 450 colectividades agrícolas, integradas por cerca de 300.000 personas. En el Pleno Extraordinario de sindicatos de la CNT celebrado en Bujaraloz el 6 de octubre se decidió la constitución del organismo administrativo llamado Consejo Regional de Defensa de Aragón, cuyo presidente fue Joaquín Ascaso. A finales de diciembre se integraron al mismo el resto de fuerzas del Frente Popular. El consejero de sanidad y asistencia social sería José Duque, del Partido Comunista. Dado que Aragón era una zona de guerra, las columnas tenían un papel importante en las zonas liberadas. Se calcula que había unos 30.000 milicianos combatiendo en este frente. Destacaremos el papel de dos columnas de milicianos anarcosindicalistas: la Columna Durruti y la Columna de Hierro. La primera, que había salido el 23 de julio desde Barcelona, contaba con ambulancias y un equipo sanitario de alrededor de 70 personas de la Cruz Roja (médicos, enfermeras, etc). Especialmente interesante fue el papel de la Columna de Hierro, que había partido desde Valencia a principios de agosto. La columna tenía como delegado médico a Ramón Sanchís, que organizó cinco postas sanitarias en Puerto Escandón. En Puebla de Valverde estaban organizadas otras tres postas sanitarias avanzadas, equipadas de material quirúrgico, y en esa localidad también se encontraba un Hospital con 50 camas. Respecto a los hospitales de retaguardia la CNT había organizado el Hospital de Sangre de Sarrión (cerca de Castellón), que atendió a gran cantidad de miembros de la Columna de Hierro. Esta columna fue la última en militarizarse e integrarse en el Ejército Republicano. Respecto al Consejo Regional de Defensa sería disuelto el 11 de agosto de 1937 mediante un decreto del gobierno Negrín, disolución hecha efectiva por la 11 División Líster manu militari; la misma suerte que corrieron muchas colectividades.

Desde mediados de 1937, como hemos indicado, la pérdida de poder de los anarcosindicalistas había sido evidente. El desarrollo desfavorable del conflicto bélico, sobre todo tras la Batalla del Ebro (julio-noviembre de 1938), que marcó el punto de inflexión, tuvo por resultado final la invasión de Catalunya por parte de los militares sublevados. El fin de la guerra llegaba a principios del siguiente año suponiendo el largo exilio de gran parte de la población, incluyendo a anarcosindicalistas. A pesar de todo, después del exilio, después de décadas de travesía en el desierto, la CNT siguió viva, y todavía seguimos aquí; esperemos que la gran gesta que supuso la revolución española pueda repetirse algún día. Sirva su memoria para recordarnos el camino a seguir.

Secretari d'Acció Criminal

BIBLIOGRAFIA

Ascaso, J. (2006). Memorias (1936-1938). Hacia un nuevo Aragón. Prensas Universitarias de Zaragoza, Instituto de Estudios Altoaragoneses y Departamento de Educación, Cultura y Deporte del Gobierno de Aragón

Diez, X. (2007). El anarquismo individualista en España (1923-1938). Virus Editorial: Barcelona.

https://lasoli.cnt.cat/2019/07/24/la-sanitat-en-la-revolucio-social-de-1936
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