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(ca) Argentina, Sociedad de Resistencia Oficios Varios de Capital SROV [F.O.R.A.]: GOLPE MILITAR DE 1930: REPRESIÓN Y CRECIMIENTO DE LA BUROCRACIA SINDICAL (en, it)

Date Sat, 3 Nov 2018 09:20:29 +0200


Juan D. Perón celebrando el ascenso del General Uriburu ---- El golpe militar de 1930 da comienzo a un ciclo en la historia argentina de alternancia entre gobiernos militares y elecciones fraudulentas que fueron cambiando la estructura económica y social del país, y por supuesto el movimiento obrero no fue ajeno a estos cambios. Los años previos al golpe fueron de gran desocupación para el pueblo, ya que la crisis de 1929 comenzada en Estados Unidos había llegado a estas costas. El mismo ya se veía venir, entre las denuncias de los medios de la "senilidad" de Irigoyen y las de corrupción de los radicales. El 6 de septiembre de 1930 al mando de Uriburu comenzó la "restauración conservadora", que lo primero que hizo fue hacer tronar el escarmiento a las organizaciones revolucionarias y sus militantes.

La represión

Sus primeras acciones fueron la publicación del bando militar cuyos destinatarios eran los sindicatos, las organizaciones revolucionarias y todos aquellos que disientan y actúen contra sus arbitrariedades. Los obreros anarquistas y comunistas fueron los más perseguidos.

El bando militar publicado, decía:

"Todo individuo que sea sorprendido infraganti delito, contra la seguridad y bienes de los habitantes, o que atente contra los servicios y seguridad públicas, será pasado por las armas sin forma alguna de proceso".

A lo largo de la década del ‘30, fueron muchos los atropellos cometidos contra los obreros y las organizaciones no temerosas ni respetuosas del régimen, tanto durante la dictadura como durante la democracia manejada por los conservadores. El 9 de septiembre, en Rosario fue arrestado y fusilado el obrero anarquista y militante forista Joaquín Penina, desaparecido por más de 40 años, convirtiéndose en el primer detenido desaparecido de la historia argentina. Se fueron sucediendo los encarcelamientos a militantes y trabajadores al penal de Ushuaia, las deportaciones a los extranjeros y los fusilamientos y desapariciones forzadas. Fueron fusilados los anarquistas Scarfó y Di Giovanni, se produjo la desaparición forzada de Rosigna, Malvicini, Vázquez Paredes y el asesinato del trabajador marítimo Morán.

Los sindicatos adheridos a la FORA fueron puestos en la ilegalidad y sometidos a procesos de asociación ilícita, como los casos de Unión Chauffers, (en el cual tres militantes fueron condenados a muerte, condena conmutada luego a cadena perpetua), Panaderos, Lavadores de carros, Ladrilleros y el llamado "proceso de Bragado" donde fueron detenidos cien anarquistas en todo el país y por el cual resultaron condenados a prisión tres trabajadores.

Los sindicatos durante la dictadura

Durante los años ‘30 se produjo una paulatina consolidación de los sindicatos que tenían una mejor relación con el Estado que otras organizaciones obreras. Sin embargo, y a pesar de la preferencia de los dirigentes a canalizar los reclamos por las vías administrativas estatales, seguía siendo fuerte entre los trabajadores la idea de independencia de las organizaciones obreras de partidos políticos y del Estado. Casi inmediatamente al golpe la Confederación Obrera Argentina (COA) y la Unión Sindical Argentina (USA) se unieron, dando forma a la Confederación General del Trabajo (CGT). El carácter represivo de la dictadura hizo que muchos sindicatos adoptaran una posición defensiva frente al mismo para evitar la represión sufrida por la FORA, aunque desde ya, no poseían el mismo carácter revolucionario. En su primera declaración, el día de su nacimiento, declaró su "neutralidad" y decía:

"La Confederación General del Trabajo de la República Argentina (...) considera de su deber satisfacer su carácter de organización autónoma de la clase obrera, independiente de todo partido político o agrupación ideológica, y por lo tanto, prescindente en las acciones que éstos lleven a cabo."

Cabe destacar que si bien la FORA también se mostró indiferente a participar en las luchas internas que sucedían entre burgueses, ésto se dio por la posición que siempre sostuvo con respecto a la emancipación obrera y que la puso en la mira de las clases poderosas y del Estado muchos años antes del golpe. Aunque poseían gran cantidad de sindicatos, la flamante nueva central era impotente y eligió evitar el enfrentamiento frontal con el gobierno de facto y elevó notas con peticiones al Estado acerca de los múltiples problemas que aquejaban a la clase trabajadora, entre ellos desocupación, inflación, alquileres, etc.

A pesar de esa prescindencia política, los dirigentes de la CGT de aquel momento, sí tenían el interés de participar en dependencias del Estado para, quizás, asegurar la resolución más efectiva de los problemas obreros sin caer en la acción directa que tantos problemas les traían. Por esto se mostraban mucho más favorables que antes a negociar con el gobierno y comenzaron a llevar adelante reclamos administrativos en el Departamento Nacional del Trabajo de una manera más regular.

Una muestra de la actitud conciliadora que tenían ante los atropellos cometidos, en este caso contra los obreros de la FORA condenados a muerte, fue la petición elevada al Poder Ejecutivo pidiendo clemencia en lugar de actuar dignamente y presionar para impedir la condena, como años antes se había realizado por los trabajadores anarquistas Sacco y Vanzetti:

"La Confederación General del Trabajo, órgano representativo de las fuerzas sanas del país, conocedora de la obra de renovación administrativa del gobierno provisional y dispuesta a apoyarla como está en su acción de justicia institucional y social, en nombre de los afiliados de los diversos gremios que la componen, y ejerciendo el derecho de petición, se presenta ante V. S. para pedir, como acto de clemencia, que la pena de muerte impuesta por el tribunal militar a los choferes Florindo Ganoso, José Montero y José Santos Are, sea conmutada por la pena que V. S. determine.

Convencida esta Confederación de que el gobierno provisional no mantiene en vigencia la ley marcial sino para asegurar la tranquilidad pública y para hacer respetar el prestigio y la autoridad del gobierno; aún más, entendiendo que los procedimientos y sentencias se han ajustado a los reglamentos militares, promueve esta gestión invocando como única razón el hecho que los condenados no registran antecedentes policiales".

Tal actitud de parte de los dirigentes cayó muy mal entre los trabajadores y ante la indignación generada por dicha súplica, aclararon que la Mesa Directiva "no vaciló en prescindir de ciertos principios, sin duda respetables, pero que hubieran impedido su libre desenvolvimiento ante el dilema que se le presentaba, de salvar tres vidas humanas". Una muestra de la actitud que a lo largo de los años y con el paulatino abandono de la acción directa, fue tornándose cada vez más recurrente para llegar al día de hoy, donde dichos principios no se encuentran presentes en las ideas de la burocracia sindical actual, heredera de aquella de los años ‘30.

Las organizaciones reprimidas y puestas en la ilegalidad de todas formas pudieron realizar las acciones contra la dictadura que la CGT prefería evitar. Podemos citar entre ellas una campaña de agitación en repudio a las medidas represivas adoptadas por el gobierno de facto realizada por la FORA. El 7 de octubre, a un mes de originado el golpe militar, la Federación Obrera Local Bonaerense (FOLB) convocó a la primera huelga en contra de la dictadura, y a pesar de los allanamientos y las detenciones realizadas el día anterior por parte de las fuerzas represivas, la huelga fue considerada total entre los trabajadores del puerto y los conductores de taxis, camiones y colectivos. Dos semanas más tarde, la FORA declara una huelga general de proyecciones nacionales en reclamo por la libertad de los presos, la libertad de prensa, de huelga y de reunión, el cese de las deportaciones y la anulación de la ley marcial. Convocada para los días 21 y 22 de octubre, contó con el apoyo de todos los sindicatos de la FORA de la ciudad y del conurbano bonaerense, además de la participación de muchos gremios autónomos y los relacionados con los comunistas enrolados en la CUSC. Esta huelga logró trascender el área metropolitana consiguiendo una importante repercusión en las ciudades de Bahía Blanca, Mar del Plata y Santa Fe. Estas manifestaciones demostraron que no todo estaba perdido ya que vastos sectores del pueblo estaban dispuestos a salir a la calles a reivindicar sus libertadas, jugándose la vida para ponerle un freno a la avanzada fascista.

Los primeros años de la década del ‘30, marcaron la historia del país sentando las bases de las sucesivas dictaduras militares que atacaron al pueblo, hasta la más terrible en 1976. A su vez comenzó a cambiar la política económica sin quebrar la dependencia del extranjero que los mismos conservadores habían mantenido a lo largo de las décadas anteriores al golpe. En cuanto al movimiento obrero el Estado intensificó su rol mediador en los conflictos dándole cada vez más lugar a aquellos que se relacionaban con él para canalizar la protesta y dejar de lado a sus trabajadores afiliados.

Una actitud que luego se intensificaría más y más hasta convertir esa burocracia sindical en "la columna vertebral" del movimiento que iniciaría, en la década siguiente, un integrante de la dictadura militar que recorrió España e Italia en los años oscuros del fascismo europeo; para pasar a ser a partir de los '60 y '70 un agente más en el asesinato y entrega de su propio pueblo.

-----------------------------Quienes somos----------------------

La "Sociedad de Resistencia Oficios Varios de Capital" es una agrupación intersindical, que nuclea a trabajadorxs de distintos gremios con el objetivo de enfrentarlos abusos patronales y generar una resistencia contra este sistema de explotación.

Buscamos que la organización obrera vuelva a ser una herramienta de lucha contra el capitalismo y deje de ser un aparato de conciliación de clases apéndice del Estado.

Combatimos el modelo sindical argentino por ser una herramienta del Estado para favorecer a las patronales junto a la burocracia sindical, enquistada en el poder de los sindicatos hace años y cómplice de todos los atropellos hacia la clase trabajadora. Estos empresarios del sindicalismo negocian paritarias y condiciones de trabajo a nuestras espaldas, generando una cultura vertical, conformista y paternalista donde nos acostumbran a recibir soluciones de forma pasiva, logrando canalizar la bronca desmovilizando a lxs trabajadorxs.

Consideramos que solo a través de la lucha podremos generar una fuerza diferencial e inclinar la balanza hacia el lado de la clase trabajadora.

Cómo nos organizamos
Nuestra forma de organización, continuando y reafirmando las prácticas y principios de las primeras asociaciones obreras de nuestro país, son:

-La asamblea como espacio de reflexión, debate y toma de decisiones.

-La acción directa como práctica cotidiana y medio de lucha para la defensa de nuestros derechos y la conquista de cualquier objetivo propuesto.

-Adherimos a la F.O.R.A. (Federación Obrera Regional Argentina) porque el federalismo, como sistema de organización horizontal, tiene el potencial de proyectar hacia otras ciudades, provincias y países las relaciones sociales igualitarias y antiautoritarias que desarrollamos en el seno de nuestra Sociedad de Resistencia. La Federación tiene la capacidad de coordinar luchas en común manteniendo el poder de decisión en las distintas organizaciones que la componen, sin cúpulas ni dirigentes que decidan por la mayoría.

Qué queremos
Pretendemos construir espacios de participación y decisión colectiva en la actividad gremial, ya sean en forma de agrupaciones, comisiones internas, sindicatos paralelos, etc., apostando por la voluntad, el compromiso, la igualdad y la solidaridad entre lxs trabajadorxs.

Si bien nuestro objetivo primario es la conquista de reivindicaciones gremiales inmediatas, nuestra finalidad es un cambio social de raíz eliminando las estructuras e instituciones basadas en el principio de autoridad, como son el Estado, el Capital, el patriarcado y la Iglesia.

Para construir esta nueva sociedad sin explotación, opresión, clases ni jerarquías, basada en los principios emancipadores del comunismo anárquico, necesitamos recuperar un sindicalismo horizontal, federalista, asambleario y de acción directa.

Por todo esto es que invitamos a participar a todxs lxs trabajadorxs que quieran organizarse contra estas injusticias y reconstruir un movimiento obrero combativo y revolucionario.

Por la emancipación social
Asambleas para decidir
Acción directa para ganar

http://capital.fora-ait.com.ar/2018/10/golpe-militar-de-1930-represion-y-crecimiento-de-la-burocracia-sindical/
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