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Primeras Líneas de los últimos Diez Correos
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Primeras líneas de todos los correos de las últimas 24 horas

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(ca) cnt cat: AL FLORESTA BRETÓN, MILES DE PERSONAS CONSTRUYEN UNA REALIDAD AUTÓNOMA Y LA DEFIENDEN DE UN EJÉRCITO DE GENDARMES.

Date Thu, 10 May 2018 07:12:35 +0300


No toda la Galia está ocupada por el Estado Francés. En un precioso rincón de la Bretaña, una comunidad de irreductibles labradores y anarquistas resiste, ahora y siempre, las invasiones de los antidisturbios del gobierno de París. Y la vida no es fácil para las guarniciones macronistes, enfrentadas a una conflictividad social generalizada que, pocos días antes del cincuenta aniversario de Mayo del 68, abre la puerta a la posibilidad de que ferroviarios en huelga, facultades ocupadas y luchas por el territorio converjan en una nueva ola insurgente de proporciones considerables. ---- La ZAD (Zone à Defender) es área rural de más de 1500 ha situada en las cercanías del pueblo de Notre-Dame-des-Landes, a una veintena de kilómetros de la ciudad de Nantes. Desde que en los años 70 el Estado anunciara la intención de construir un aeropuerto, el campesinado local, vecinas de la región y colectivos de todo tipo han mantenido una lucha tenaz para proteger este pedazo de territorio, de gran valor medioambiental. A partir del 2009, una comunidad de cerca de 150 activistas ecologistas y anarquistas, las llamadas zadistes, se instala de manera permanente sobre el terreno, dispuesta a defenderlo de las excavadoras y el cemento. En 2012, el entonces ministro del Interior Manuel Valls, que compara la ZAD con un "quiste", lanza la Operación César, un enorme dispositivo policial para desalojar la zona. Pero César es derrotado por tractores, barricadas y una gran respuesta solidaria. La ZAD se consolida así como un territorio liberado del control del Estado, sin más gobierno que las asambleas.

En enero de este año, el gobierno de Macron declara que el proyecto de aeropuerto finalmente no se hará. Sin embargo, anuncia una nueva acción policial para desalojar las zadistes. El lunes 9 de abril, 2500 antidisturbios vuelven al ataque. Consiguen destruir más de una veintena de casas y cabañas, pero son frenados nuevo por la resistencia de sus habitantes. Los enfrentamientos se alargan y desde la ZAD se hace un llamamiento a la "solidaridad intergaláctica" para acudir en masa el fin de semana. Algunas compañeras de la Asamblea Libertaria la Oca de Gracia decidimos sumarnos a él.

«Nuevos su Voulon paso Payer»

Sábado 21 a las 8 de la mañana nuestra furgopasa la frontera por un camino rural de Puigcerdà, y tomamos la carretera de Ax-Les-Termes, que serpentea entre los Pirineos nevados. Son casi 1000 km desde Barcelona. En la autopista de Toulouse nos encontramos el primer peaje. Estamos en la cola cuando aparecen media docena de personas con caretas de animales que levantan las barreras. Es una acción de "no pagamos" solidaria con la ZAD. Saludamos las activistas y los hacemos señales para que vengan a nuestro carril, pero algún coche debe pagar para que puedan bloquear la cerca, y nos toca a nosotros. Nos desean buena suerte y nos dan una octavilla informativa: "aquellas y aquellos que luchan por un presente y un futuro COMÚN en Notre-Dame-Des-Landes, a Bure (otro territorio en lucha, en este caso contra un cementerio de residuos nucleares), en las universidades y en todas partes deberían ser escuchadas, no aplastadas.

Los peajes de la autopista, gestionada por la empresa VINCI, suponen una sangría importante: sólo por el tramo entre Toulouse y Nantes, nos clavan unos 60 €. Posteriormente nos enteramos que VINCI era también el contratista que debía construir el Aeropuerto del Grand Ouest en los terrenos de la ZAD. Es la empresa de obras públicas más grande del mundo, una multinacional presente en más de 100 países con unos ingresos de 40.000 millones de euros el año pasado. A su lado, Abertis es una pequeña empresa familiar.

Nantes sublevada

Llegamos tarde a la manifestación de apoyo a la ZAD convocada sábado a las 16.30 en la Plaza Real. A través de la cobertura por Twitter de las reporteras de Enough is Enough , nos enteramos de que grupos de secretas acosan personas en los alrededores de la plaza donde debe comenzar la marcha; identifican la gente, le obligan a fotografiarse con el carné de identidad en la mano y confiscan ilegalmente objetos como piezas de ropa negra. De hecho, la de la ZAD es la segunda mani prevista para esta tarde en Nantes. Una primera marcha de ferroviarios en huelga ha sido bloqueada por la policía cuando sólo había avanzado 500 metros.

Aparcamos en la ribera del Loira y cruzamos los puentes sobre la Isla de Nantes hacia el centro histórico. El helicóptero de la Gendarmería nos indica el camino. Hace un día cálido y primaveral, el cielo no hay ni una nube y la hierba de los numerosos parques de la ciudad da gusto de ver. Numerosas familias y grupos de amigas dedican la tarde a pasear. Sobre el puente de la Rotonda, decenas de personas observan y comentan la batalla que se libra en el parque de abajo, frente al castillo de los Duques de Bretaña. En medio de una niebla de gas lacrimógeno, un cordón formado por una multitud de antidisturbios, avanza despacio en dirección oeste contra miles de manifestantes repartidas por los jardines de Elisa Mercoeur y las vías de tren que corren paralelas. Algunas lanzan cosas y disparan fuegos artificiales contra los CRS -Compagnies Républicaines de Sécurité , los primos de la Brimo, popularmente conocidos como flics -. La intensidad de los disturbios contrasta con la actitud curiosa del vecindario, que los mira mientras disfruta del solito como si se tratara de una performance artística o un partido deportivo. El rayo del cañón de agua de los flics forma un arco iris sobre el parque.

Avanzamos por un lateral hacia el jaleoy comienza a llover una nueva tanda de botes de humo. La cápsula de plástico, que disparan con una lanzadera, se abre al aire y deja caer al suelo media docena de discos negros de 4,5 cm de diámetro, de donde sale el gas CS, de color gris. La desagradable sustancia irrita ojos, nariz y boca, y deja un sabor pastoso a la lengua. Por suerte hemos leído los consejos de la web de la ZAD y llevamos máscaras de gas; las de pintor funcionan bien y permiten meterse en la nube químico sin demasiado inconveniente, las de farmacia sirven de poco. Las activistas locales ya lo saben y la colección de medidas de protección -Gafas de piscina, de esquí o de submarinista, caretas antigás de estilo soviético, cascos de soldado ... - aún da más diversidad a la multitud, que congrega de veteranos ecopacifistas a sindicatos y partidos comunistas, jóvenes racialitzats de estética hip-hop y bloques negros libertarios. El portal de noticiasNantes Revoltée calcula la asistencia en unas 12.000 personas y 1000 policías.

Llegamos al final del parque, donde contrasta la imagen de un memorial a las víctimas de los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial entre el humo cáustico de las bombas con las que la República gaseado sus citoyens . Giramos por cours 12 50 Otages (vecinos fusilados por los nazis en 1941 como represalia por la ejecución del teniente coronel Karl Hotz por parte de la Resistencia). El black bloque se coloca en formación; una chica con una bolsa llena de piedras ofrece a la concurrencia. Comienza a escucharse el repique rítmica de los martillos sobre las vitrinas de los bancos. Los impactos se centran exclusivamente en entidades bancarias y elementos publicitarios. No entendemos bien los cánticos, excepto el de tout le monde detesto la police y a-anti-anticapitalistas , que se entona igual que aquí.Las calles serán siempre nuestros tiene otra letra. Tres o cuatro furgones policiales intentan avanzar por una calle perpendicular a la avenida. De repente, una cincuentena de personas emprenden una carga salvaje contra estos, y entre bramidos y aullidos de lobo, se abalanza sobre las lecheras y las ahuyentan con una descarga de piedras. Nos mantenemos a una cierta distancia en temor de la virulencia de un probable contraataque de los flics . Pero los vehículos, que no disponen de rejas ni mucho más protecciones que una furgoneta corriente, dan la vuelta y giran cola, mientras el miedo se dibuja en el rostro de uno de los policías que conducen, que ve como un adoquín de un palmo de espesor colisiona contra su ventanilla.

Las manifestantes, esparcidas ya en grupos, se mueven por el centro histórico de Nantes, muy interesante, por cierto, en el aspecto arquitectónico. Desde una esquina aparece un pelotón de secretas. Son la Brigade Anti-Criminalité(BAC), uno de los elementos más peligrosos de las manifestaciones francesas. Por la indumentaria (casco, chaqueta negra y vaqueros) nos hacen pensar inicialmente en periodistas, pero luego sacan la porra y echan a correr para intentar cazar alguna manifestando con un placaje y detenerla. La gente corre por el medio de la Plaza Real, llena de terrazas y peatones, y se mueve por la zona entre la Basílica y la Place du Commerce. Un enorme cordón con dos o tres cañones de agua, medio centenar de lecheras e incluso autobuses llenos de antidisturbios barriendo lentamente la avenida Franklin Roosevelt, en la ribera norte del Loira. La táctica de la policía, con la excepción de los BAC, es significativamente diferente de la de la Brimo. No buscan el cuerpo a cuerpo con la porra ni persiguen las activistas con los furgones, sino que forman una línea estática que avanza manteniendo las distancias a través de los gases y el cañón de agua. Progresivamente, la gente dispersándose y decidimos ir a buscar nuestrafurgo para intentar llegar a la ZAD antes de que oscurezca. Al día siguiente nos enteramos de que el vecindario de Nantes está indignado con lo que ha pasado, no por los bancos rotos, sino por la actuación de la policía; muchos tenderos y propietarios de cafés y restaurantes están hartos de que los gasegin la clientela cada manifestación.

Directos a la boca del lobo

Vamos a un hipermercado buscar intendencia y nos sorprenden las innovaciones que han implementado con el fin de reprimir la adquisición informal de comestibles. Nada más entrar el segurata nos coloca bridas a la mochila para que no metamos nada de estranquis y, a la salida, resulta que la caja automática calcula con precisión el peso medio de cada tomate. Tras desorientarnos un rato por las rotondas, cogemos la autopista hacia el norte. Una lechera de la Gendarmeríapasa a nuestro lado. Y otra. Una columna de una docena nos adelanta y se pone a nuestro carril, donde reduce la velocidad. Giramos por la primera salida que encontramos, y nos metemos por un laberinto de caminos rurales entre grandes arboledas. La ZAD está en algún lugar por ahí en medio. Ya es noche. Después de diez horas de coche y una visita fuerza atlética en la ciudad de Nantes, tenemos muchísima sueño, y casi no nos queda gasolina. Decidimos dormir al primer campo que encontramos, pero todos son bien llenos de barro. En un cruce, hay aparcado un furgón con dos policías afuera, haciéndose un piti. Pasamos de largo. Al cabo de unos kilómetros, vemos un terreno bastante bien cuidado, yendo bien podemos plantar la tienda. Vaya, hay una rejilla. Y ante esta, un gendarme con una metralleta. Unas decenas de metros más allá, está aparcado el helicóptero: es la base de los flics . Nos vamos de la zona con el miedo en el cuerpo. Continuamos un rato más por la telaraña de caminos, entre prados y urbanizaciones pijas. A finales encontramos un camping: qué suerte! Entramos con la furgoneta, vemos que hay aseos y una familia mirando la tele sentada en sillas portátiles ante su caravana. Descargamos los trastos entre expresiones de alegría, cuando se nos acerca un hombre bajo y fornido con pinta de duro. Un compañero nuestro que habla francés le pregunta si podemos plantar las tiendas para pasar la noche, pero parece que pone pegas. Me parece entender que se debe pedir un permiso al Ayuntamiento o algo similar. Nos pregunta si somos zadistes. Le decimos que no, que no, que turistas. Le pido al compañero que insista un poco, que estamos hechas polvo. Pero la cara le cambia, y dice que recogemos y nos vamos de prisa. Un segundo hombre, con capucha y más cara de perro que el primero, se acerca por un lado. Subimos a la furgoneta y nos vamos. Estos individuos eran antidisturbios, y el camping el lugar donde viven con sus familias mientras actúan en la ZAD. Ya desesperadas, vemos señales que llevan a la urbanización de Pablo Neruda, y plantamos las tiendas disimuladas entre el cementerio y el campo de baloncesto en memoria del autor de la oportuna frase de "podrán cortar todas las flores, pero no detendrán la primavera ".

El arte de la barricada

Desayunamos y buscamos en el mapa una manera de evitar los controles policiales que acosan la ZAD. Hoy acertamos más y llegamos a una carretera donde hay fuerza vehículos aparcados y una casa rodeada de tiendas de campaña. Las zadistes han montado un punto informativo con una tableta, planos y botellas de agua, nos dan la bienvenida y nos indican cómo llegar: "Segunda barricada, a la derecha, tres barricadas más y ya estaréis en Bellevue"

Nos encontramos en medio del hermoso boscage ( Bocage en francés) bretón. Es un paisaje propio de regiones de la Europa atlántica, formado por prados de pasto y campos de cultivo -de un verde muy vivo y llenos de flores amarillas, ahora en primavera- separados por vallas de setos y senderos a la sombra de grandes árboles. Con la población humana diseminada en masías aisladas y aldeas, la floresta es un ecosistema rico y diverso, de un gran valor biológico. En esta zona en concreto habita una especie amenazada, el tritón crestado, que se ha convertido en símbolo de la ZAD. Se entiende enseguida que tanto la gente que vive aquí como la que viene de fuera quieran evitar por todos los medios que todo este pequeño paraíso se transforme en un infierno de cemento, acero y gases de combustión.

Vuelve a hacer un día espléndido, cosa rara en un lugar de clima oceánico, con lluvias muy abundantes; toda la semana anterior ha llovido, y el "compañero barro" se ha convertido en un valioso aliado de la resistencia zadista a la hora de dificultar los movimientos de la policía. El tema se manifiesta enseguida ante nosotros. A lo largo del camino hay numerosas barricadas. No se trata sin embargo de barricadas de ciudad, con cuatro vallas, algún neumático o un par de palets. Son verdaderas obras maestras, deberán hecho falta tractores y decenas de manos para construirlas. Además de los componentes habituales, incorporan todo tipo de vehículos desguazados (coches, furgonetas, buses, barcas, maquinaria agrícola ...), troncos y balas de paja gigantes, bombonas de butano y divisorias de hormigón para obras públicas, aparte del toque artístico de las autoras, con objetos curiosos como un trozo de guitarra o mensajes reivindicativos y humorísticos. En los campos de al lado, pastan las vacas y el cielo hay fuerza pájaros, uno de ellos muy grande; el helicóptero vuelve a estar por aquí.

Pasa un coche viejo y trinchado, el conductor nos invita a subir para acercarnos un trozo. No lleva matrícula, hemos traspasado ya las fronteras del Estado. De hecho, el destartalado vehículo parece a punto para pasar a formar parte de uno de los bloqueos. Bajamos a la gran barricada de la entrada de la ZAD, coronada por una canoa. El centinela, equipado con un walkie y materiales para activar la barrera en caso de necesidad, fuma un enorme cigarro de color verde. Nos dedica una sonrisa y nos invita a pasar: "bienvenidos al frente".

La marcha de los bastones

Continuamos un cuarto de hora más, hasta que llegamos a Bellevue, un pequeño pueblo formado por varias casetas, graneros y cobertizos, con una plaza central muy concurrida. Bellevue es una de las comunes de la ZAD, cada una de las cuales tiene su propia asamblea y un funcionamiento autónomo, si bien coordinado con el resto. Hay un horno de pan, un punto informativo, centro médico, cafetería y espacios para comer y descansar. Han montado una mesa llena de teca, que un equipo de cocina se encarga de llenar. Todo es gratis, y se repone a través de las donaciones voluntarias de alimentos o dinero. Decenas de personas comen y hacen conversar, y un pollo de buen tamaño se pasea ufano y se harta de los restos de las comidas. Por el camino circula una interminable columna de zadistes, que entre cánticos y al ritmo de los tambores, se dirige al frente. Hay gente de todas las edades, y la mayoría avanza con la ayuda de un buen palo, otro de los emblemas de la ZAD, símbolo mismo tiempo del viaje rural -realmente es de ayuda para atravesar las acequias y charcos de barro- y de la resistencia activa. Nos incorporamos a la marcha, que avanza poco a poco por el camino de Suez. Atravesamos nuevas barricadas, una de ellas hecha con un coche que tiene pintadas las palabrasburn me(Quémame, en inglés). Entramos en la comuna de la Wardine, donde hay una cantina vegana. En los prados de alrededor erigen curiosas construcciones, como una cabaña con una torre de vigilancia en un árbol y una bandera negra hecha con una bolsa de basura y el autobús-emisora de Radio Klaxon, la radio libre de la ZAD , elemento imprescindible para la coordinación de la defensa. Muchas llevan un transistor para escucharla. En la carrocería de una autocaravana se lee "legalización es gentrificación". La gente descansa y hace charlar sentada por los prados, y un grupo trabaja en una gran estructura de madera. Alrededor suyo, hay clavados en el suelo decenas de palos. Las zadistes van enterrarlos tras el intento desalojo del 2012, y prometieron volver a empuñar si volvía a hacer falta defender su tierra; ahora ha llegado el momento.

Batalla por el cruce de la Sauce

La principal línea de defensa hoy se despliega en chemin de Suez, en la entrada del bosque de la Rohanne. El camino está bloqueado por un colosal fortaleza de barricadas de unos cuatro metros de altura, con un portal de hierro forjado, puentes levadizos y profundas fosas llenas de barro. A la izquierda, está el bosque, que termina en un resbaladizo terraplén. Ante nosotros, los antidisturbios han formado un cordón que atraviesa el camino y el campo de al lado, donde también se reúne una multitud. los flicsvan equipados con escudos de cuerpo entero y llevan lanzaderas de gases y sprays de pimienta del tamaño de un sifón. Al final del campo, en la carretera D821, perpendicular al camino de Suez, con el que se corta en el cruce de la Sauce, tienen preparada la artillería pesada, una tanqueta y un camión de agua. Cara a cara con la policía hay sobre todo gente mayor con vestimenta colorida y actitud pacifista, que interpela a los agentes, que callan y ensayan la cara de mala leche. Nos comentan que parece que llegará con un pacto con la policía, que ésta se retirará a las 17h y dejará que se vayan a recuperar materiales en la zona de las Fosas Noires, ocupada y parcialmente arrasada por los gendarmes la semana anterior. Un joven vestido de negro de pies a cabeza sube a una piedra y enseña a los policías una de sus propias porras, trofeo de las jornadas previas.négociateurs . Las personas de los alrededores forman un círculo de debate, y compañeras que hablan castellano o inglés nos cuentan que hay discusión entre la generación de más edad que comenzó la lucha, de una escuela más ecopacifista y partidaria de dialogar con las autoridades, y la juventud libertario -a Nantes hay tres colectivos anarquistas- que denuncia actitudes dirigistas por parte de las veteranas, se opone a las negociaciones y quiere practicar una defensa más contundente. En resumen, el pie de paz y el pie de guerra. Sin embargo, a la hora de la verdad las dos líneas se complementan para formar una resistencia heterogénea y plural de éxito probado, vistos los repetidos y estrepitosos fracasos del Estado en el intento de doblarla.

Poco después de las cinco, los flicsretroceden por el camino de Suez hasta el cruce de la Sauce. Rápidamente todo el mundo empieza a barrica el trozo ganado. De manera improvisada, se forman cadenas humanas para transportar piedras, maderas y todo tipo de materiales. Las rocas más grandes se añaden a la pila, mientras los pequeños se designan como "proyectil" y se llenan bolsas, que la gente acarrea de aquí a allá. Así, el nuevo tramo en poco tiempo queda cortado por tres barricadas de varias toneladas cada una. Al final está el cañón de agua, ante el que hay un grupo haciendo resistencia pasiva. Más allá, en la carretera, una enorme grúa deshace barricadas perdidas. El camino hace poco más de seis metros de ancho, y en cada lado hay una acequia y una hilera de árboles altos. En uno de ellos, junto al cordón, hay un hombre encaramado, que trepa por las ramas a unos cinco metros de altura e intenta inclinar el árbol para poder saltar encima del camión hidrante. lapeña le ovaciona y un antidisturbios se sube al camión con la porra en la mano, invitándole a soltarse. Se le rompe una rama y parece que caerá, se eleva un "Uyyy" colectivo, pero le sobra traza y encuentra otro pie, y continúa meciéndose y haciendo muecas a la policía.

En el prado de al lado, una multitud se congrega ante el cordón. Algunas ofrecen flores a los policías, que no las aceptan, y una coral acompañada de un acordeón entona clásicos revolucionarios y tradicionales de todo el mundo. Al cabo de un rato, los antidisturbios se retiran hasta la carretera, estaban ya casi rodeados. La gente avanza alegremente, sin embargo, cuando está a medio camino, comienza el ataque policial. Era una trampa. los flicsdisparan docenas de botes de humo y empiezan a lanzar granadas de mano. Contienen 25 gramos de TNT y también una carga de gas. Explotan con un trueno terrible, y hacen volar terrones por los aires. Dejan a tierra cráteres de medio metro de diámetro y un palmo de profundidad, llenos de gusanos chamuscados. La detonación provoca daños auditivos y escupe metralla plástica que quema la carne de las personas que están cerca. La noche del 26 de octubre de 2014, la policía mató al joven militante naturalista Rémi Fraisse con uno de estos explosivos, durante una movilización para defender la ZAD de testó, que lucha para evitar la construcción de la presa de Sievens, a Occitania. Francia es el único estado de Europa que utiliza un armamento similar contra civiles.

Un black bloqueencabezado por un colchón sale corriendo del bosque y ataca los policías por el flanco a la altura de la carretera, pero es detenido por las bombas. En represalia, las activistas disparan fuegos artificiales contra los gendarmes. En el camino, el camión de agua proyecta su rayo, con el que intenta desmontar las barricadas. Las defensoras lo reciben con una lluvia de piedras y botellas. Todo el camino es un gran túnel de gas, la visibilidad es muy reducida. Algunas empujan los discos humeantes de una patada a la acequia, ya que se apagan en contacto con el agua. La policía logra tomar las dos primeras barricadas, desde donde surgen bolas de fuego, no sabemos si son cócteles molotov o bombonas de butano escondidas entre los trastos que se quedan parados cuando el tanque les pasa por encima. Un grupo de percusionistas vestidas de rosa toca en medio de la batalla.

Hay varias personas heridas. A los gritos de médico!, Se acercan los equipos sanitarios autogestionados para trasladarlas y atenderlas. A un hombre le ha explotado una granada junto; pese a llevar botas gruesas la metralla le ha reventado el pie, dejando el hueso al descubierto. Otro es transportado semiinconsciente entre varias compañeras después de recibir el impacto de un cartucho a los genitales. Las médico se mueven por el frente equipadas con mochilas y bandoleras donde llevan el material, y después de cada ataque con gases, rocían los ojos de las afectadas con zumo de limón; también son útiles los cuentagotas de suero y los sobres de antiácido en polvo.

Las zadistes se repliegan tras la barricada principal, y empiezan a colocar redes entre los árboles para hacer tropezar los flics . La fortificación, sin embargo, resulta infranqueable para la policía, que recupera las posiciones anteriores, donde se detiene. Un par de horas más tarde, los antidisturbios suben a las furgonetas y se van.

La multitud recupera el cruce de la Sauce y camina hacia las Fosas Noires. El prado donde se han producido los choques está lleno de cráteres de granada negruzcos y cápsulas de gas lacrimógeno para docenas. Las zadistes recogen todos los cartuchos de tierra y llenan cajas y sacos. Clavan una gran pancarta en la hierba donde se lee "viviremos juntas o moriremos".

Nos encontramos en las afueras de la Wardine, donde las madereras han terminado de construir el esqueleto de una casa, hecho con sólidas vigas de pino. Con algunas de las maderas sobrantes, han montado letras en el suelo para que sean visibles para el helicóptero: "ZAD RESIST". Piden ayuda para levantar la estructura en peso y transportarla hasta los terrenos reconquistados. Una casa de doscientas patas empieza a caminar por medio del prado. Cuando el campo se termina, alguien coge una sierra mecánica y corta un árbol que le impide cruzar el camino hacia su destino, a lo menos medio kilómetro allá. Cenamos en la cantina vegana y pasamos luego por Bellevue, donde proyectan un documental sobre las luchas sociales en Grecia. Para hacernos una idea de la vastedad del territorio zadista, de la Sauce, en la parte central, hasta las primeras barricadas, hay casi tres cuartos de hora a pie.

Pico y pala

Dormimos bastante bien a pesar del zumbido ruidoso del helicóptero, que molesta toda la noche. Hacemos el café en Bellevue y volvemos a la línea del frente, que gracias a la solidaridad de ayer ya es cientos de metros más adelante. Hoy, sin embargo, es lunes, y hay menos gente. En el cruce de la Sauce, nos enteramos que ha habido discusiones con los agricultores a raíz de las barricadas de la D281, pues necesitan pasar para ir al trozo. Las zadistes optan por centrarse en las perpendiculares. El problema, comentan, es el tanque. Con ruedas altas como una persona y equipado con una pala articulada, la tanqueta de los flicsembiste las barricadas a setenta kilómetros por hora y las destroza. Un día incluso cayó a la acequia, pero consiguió salir sola. No le paran ni los cócteles molotov. El reto que se presenta es abrir una zanja en medio de la carretera, lo suficientemente profunda para que se le quede la rueda pegada. Así que media docena de personas cogen pico y pala y se ponen manos a la obra. Es una obra realmente dura, ya que bajo la primera capa de asfalto, descubrimos dos o tres más. Pero a medida que pasa el tiempo van apareciendo más herramientas, más brazos y un desayuno de pan con queso.

Siguiendo el camino, encontramos la primera línea. Una gran barricada atraviesa la carretera; treinta metros más adelante, están los gendarmes, con el cañón de agua. Se producen algunos intercambios de gas, los agentes en disparan y las zadistes les devuelven las cápsulas con raquetas de bádminton o de paddle. Tienen buena muñeca, y llega un momento en que toda la nube está sobre la policía. Algunas, con cascos y escudos hechos con materiales diversos, presionan los flics entre los bosques que rodean el camino. Detrás de la barricada han desplegado una escalera de mano para poder observar un enemigo que, hoy, se cansa enseguida. El humo se dispersa, las médicodescansan fumando un cigarrillo y nos visita la batucada itinerante uniformada de rosa. Empezamos a tener hambre, así que vamos a comer. Pasamos por la zanja antitanque, donde continúa el trabajo. El agujero ya tiene dos palmos de fondo y se complementa con una barricada importante hecha con la tierra extraída, troncos y restos de una bicicleta. Decenas de personas han hecho aparecer en medio del prado de la batalla de ayer un foso de estilo medieval, con palos clavados, y la han inundado desviando el agua de los riegos. Ahora muchas comen y hacen la siesta al sol, hay que amasan barro y hacen bolas que dejarán secar para lanzarse después a los antidisturbios. Nos entablamos en la cantina de la Wardine; buena parte de los alimentos son producidos en la misma ZAD. Intentamos hacer un poco de siesta en el jardín de la casa donde hemos acampado, pero esta ya se encuentra fuera de la protección de las barricadas y, de repente, vemos como una columna de decenas de furgones pasa por la carretera del lado. Estamos agotadas, nos da la sensación de que, en la ZAD, un día equivale a un año. La lucha rural nos ha dejado, a la vez, todos los músculos del cuerpo agotados. Tantas cosas procesar! De tiempo no nos faltará, nos esperan casi mil kilómetros de vuelta. No estaremos en casa hasta el día siguiente por la noche. Después de saborear el aroma de la floresta zadista, se hará llevar el retorno al aire viciado de la jungla urbana. Nos morimos de ganas, en cambio, de transmitir a las compañeras todo lo que hemos aprendido. a la vez, todos los músculos del cuerpo agotados. Tantas cosas procesar! De tiempo no nos faltará, nos esperan casi mil kilómetros de vuelta. No estaremos en casa hasta el día siguiente por la noche. Después de saborear el aroma de la floresta zadista, se hará llevar el retorno al aire viciado de la jungla urbana. Nos morimos de ganas, en cambio, de transmitir a las compañeras todo lo que hemos aprendido. a la vez, todos los músculos del cuerpo agotados. Tantas cosas procesar! De tiempo no nos faltará, nos esperan casi mil kilómetros de vuelta. No estaremos en casa hasta el día siguiente por la noche. Después de saborear el aroma de la floresta zadista, se hará llevar el retorno al aire viciado de la jungla urbana. Nos morimos de ganas, en cambio, de transmitir a las compañeras todo lo que hemos aprendido.

Todo el arsenal policial

El gobierno francés ha movilizado un contingente de 2500 antidisturbios para desalojar las zadistes, y asegura que se quedarán sobre el terreno hasta conseguirlo. En los primeros ocho días de conflicto, el Estado gastó más de 3 millones de euros en disparar contra la ZAD 11.000 cartuchos; 8000 cápsulas de gas lacrimógeno y 3000 granadas explosivas, que equivalen a un tiro por minuto sin interrupción. Alrededor de 300 activistas resultaron heridas, algunas graves. La brutalidad de los flicsse ha dejado ver con escenas de agresiones gratuitas contra manifestantes no-violentas; miércoles 11 de abril van gasear y atacar con granadas un "picnic ciudadano" organizado en un prado cercano a las Fosas Noires por los sectores más pacifistas del movimiento, mientras personas de todas las edades comían, tocaban música y bailaban. La Gendarmería anunció que la "presencia de periodistas está estrictamente prohibida durante todas las etapas del dispositivo". Los antidisturbios han arrasado una buena parte de la ZAD, y han llegado a ocupar toda la mitad este. Una treintena de espacios -casas, cabañas, talleres, huertos ... - se han perdido. El colectivo Naturalistas en Lutte, que hace años que vela por el bosque, afirma que "la ZAD está envenenada por los miles de granadas, que han impregnado la tierra y los vegetales de gases químicos. Las especies locales están contaminadas y su hábitat estropeado por los blindados, las excavadoras y los enfrentamientos que se han dado en pleno período de reproducción y regeneración primaveral de la fauna y la flora ". El entorno natural es la inspiración y también la principal arma de las zadistes: la floresta es una auténtica trampa para la policía, forzada a aparcar furgones y adentrarse a pie en un terreno fangoso y protegido por un sistema defensivo tenaz y inteligente inteligente. El coraje y la fuerza de los ideales de las activistas, sumados a una retaguardia fuerte que proporciona alimento, cuidado y relieve a las compañeras de la frente, la pericia en la construcción de barricadas -disposades en una "defensa en profundidad" infranquejable- y los numerosos apoyos locales y globales de la ZAD le han permitido resistir lo que medios franceses han calificado de "la operación de mantenimiento de la orden más gran puesta en escena por el Estado Francés a la metrópoli después de la Segunda Guerra Mundial ". La jerarquía disciplinaria militar de la policía se ve sobrepasada por una estrategia coral, creativa, espontánea, múltiple, fluida y diversa, entretejida por tantos "generales" como personas participan.

El Estado, empantanado en una guerra de desgaste, juega todas las cartas. Los medios oficialistas construyen "terroristas" y los tribunales persiguen las zadistes. Recientemente un joven ha sido condenado a ocho meses de prisión firme acusado de vaciar un extintor en dirección a los gendarmes, y otro ha sido juzgado y también encarcelado después de que le encontraran petardos en la mochila en uno de los controles con los que los Gendarmes acosan los accesos a la ZAD. El tercer día de la ofensiva, un comunicado en la web de la ZAD valoraba: "una pregunta se encuentra esta noche en la boca de todas, en los lugares que siguen de pie en el bosque, en los hogares de los cientos de miles de personas en este país para las que la ZAD representa todavía una esperanza: hasta dónde llegará el gobierno de Macron? Estas pieles heridas,

Un ambiente prerrevolucionari

Después de años de recortes y reformas neoliberales, acompañadas por el ascenso del neofascista Frente Nacional, Francia vive una primavera llena de movilizaciones masivas. Huelgas los ferrocarriles, facultades ocupadas y una rabia creciente contra la brutalidad de la policía, que se multiplica paralela al descontento popular. El viernes 20 de abril, los CRS hirieron de gravedad varias estudiantes durante un desalojo en la Universidad de Tolbiac. El 1 de mayo, los adoquines retomaban el vuelo al cielo de París, y los agentes detenían cerca de 200 personas después de que un multitudinario bloque negro incendiara un Mc. Donalds.

El portal de noticias Nantes Revoltée denuncia que la ciudad bretona vive bajo un "estado de sitio policial"; el dispositivo destinado a la ZAD está presente 24 horas al día y siete días a la semana, con los hoteles del departamento llenos de gendarmes llegados de toda Francia. A la manifestación zadista del día 21 de abril, 1000 antidisturbios gasear comercios y calles llenas de peatones, y detuvieron a un hombre de 48 años por insultar a los BAC. Durante otra protesta a favor de la ZAD, en 2014, la policía sacó un ojo a tres manifestantes Nantesa con balas de goma. El 28 de abril, una nueva marcha contra las violencias policiales unía a sindicalistas, estudiantes y zadistes en las calles de la ciudad.

Mientras tanto, en los bosques y prados los enfrentamientos continúan de manera esporádica. A su alrededor se producen actos de sabotaje. La noche del lunes al martes 23 de abril, se quemaron cuatro grúas de un garaje local que habían intervenido para retirar los vehículos de las ocupantes de la ZAD. Aparte de perder sobre el terreno, al gobierno se le escapa también el control de la opinión pública. En una acción simbólica, el 19 de abril un grupo de activistas "devolver" a la Jefatura de Nantes 2000 cartuchos de gas que habían recogido en la ZAD. El mismo día, el primer ministro Édouard Philippe amenazaba con "evacuar el resto de la ZAD con inmensa y tranquila determinación". El del 26 de abril, el gobierno declaraba una "tregua", mientras que desde el amanecer las granadas explotaban los campos de Notre-Dame-Des-Landes. El premier siniestro, Como la llaman algunas detractoras, anunciaba al mismo tiempo una reanudación de las hostilidades el 14 de mayo. La ZAD está ahora en alerta ante la amenaza de ataques fascistas y, según informan las reporteras de Enough is enough , que estuvieron la semana pasada, "las barricadas ahora son mucho más fuertes", y las zanjas de la cruce de la Sauce crecen "anchas y profundas". Mientras tanto, en el seno del movimiento zadista conviven posiciones divergentes; mientras que algunos sectores piden diálogo, otros se niegan a cualquier negociación con el Estado.

En todo caso, hasta ahora el operativo policial ha resultado un auténtico fracaso para el macronisme. Como afirman las zadistes en un comunicado reciente, "la arrogancia aplastante del Estado ha terminado por volverse contra él. En un contexto en que las huelgas, las marchas y los empleos en todo el país se ha incrementado, apostamos por el hecho de que este desalojo se vuelva un nuevo motor de rebeldía que se difunda desde ahora y hoy. Esta operación de destrucción se revertirá contra sus autores ".

La realidad en construcción

El panfleto C'est qué la ZAD, Redactado por algunas habitantes del bosque en agosto de 2015, resalta la idea de "construir una nueva realidad en la que seamos menos dependientes del Estado y el Capitalismo". Las autoras hablan de la importancia de empoderarse en los saberes prácticos -agricultura, construcción ... - y aprender a vivir en comunidad. "Las condiciones que se dan aquí, como las intervenciones policiales y estatales, los terrenos cultivables y un deseo de vivir sin jerarquías, son poco comunes, y la vida que se crea a partir de esta intersección da una idea entre miles de otros de una posibilidad de futuro ". A pesar de la diversidad de formas de resistencia que reúne, "el hecho diferencial de la ZAD -exposen- es la acción directa. Esto no significa necesariamente una acción enmascarada o peligrosa: el hecho de habitar la ZAD es en sí mismo una forma de acción directa ". Por otra parte, la realidad en construcción de las zadistes no está carente de conflicto: los debates sobre la explotación animal, el cuestionamiento de privilegios de género, clase y raza y las discusiones entre negóciateurs y autónomos llenan las asambleas. Pero la obra colectiva avanza. Con decenas de comités de apoyo repartidos por todo el país y la aparición de numerosas réplicas del modelo en otras localidades en lucha contra proyectos que amenazan el territorio (Moulin, Meyniac, Tolbiac ...), Notre-Dame-Des-Landes se convierte en un lugar de encuentro, un cruce de luchas, un territorio libre en el que cualquiera puede constatar de primera mano que levantar un nuevo mundo es posible, y derrotar el viejo orden, también. clase y raza y las discusiones entre negóciateurs y autónomos llenan las asambleas. Pero la obra colectiva avanza. Con decenas de comités de apoyo repartidos por todo el país y la aparición de numerosas réplicas del modelo en otras localidades en lucha contra proyectos que amenazan el territorio (Moulin, Meyniac, Tolbiac ...), Notre-Dame-Des-Landes se convierte en un lugar de encuentro, un cruce de luchas, un territorio libre en el que cualquiera puede constatar de primera mano que levantar un nuevo mundo es posible, y derrotar el viejo orden, también. clase y raza y las discusiones entre negóciateurs y autónomos llenan las asambleas. Pero la obra colectiva avanza. Con decenas de comités de apoyo repartidos por todo el país y la aparición de numerosas réplicas del modelo en otras localidades en lucha contra proyectos que amenazan el territorio (Moulin, Meyniac, Tolbiac ...), Notre-Dame-Des-Landes se convierte en un lugar de encuentro, un cruce de luchas, un territorio libre en el que cualquiera puede constatar de primera mano que levantar un nuevo mundo es posible, y derrotar el viejo orden, también.

Para saber más:

https://zad.nadir.org/
https://lasoli.cnt.cat/24/10/2016/territori-perdut-limperi-resistencia-zad-notre-dame-landes/

https://lasoli.cnt.cat/04/05/2018/cronica-zad-territori-del-mon-nou/
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