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(ca) Catalunia, Embat - Vivienda: No nos echan, salimos para pasar a la ofensiva

Date Mon, 5 Feb 2018 10:11:57 +0200


Estamos viviendo tiempos donde la lucha por la vivienda se agudiza, tanto por el crecimiento de los colectivos que tratan la temática como por las condiciones habitacionales que se nos imponen a las clases populares. ---- Aunque no salgan a las not í cias, los desahucios por impago de hipoteca siguen pasando con la complicidad del gobierno de turno. El sector turístico sigue siendo uno de los máximos responsables del aumento del precio de alquiler y de la expulsión de las vecinas de los barrios más especulados. Las leyes españolas continúan siendo de las más laxas para permitir, a los fondos buitre s , comprar edificios enteros y rehacer nuestros barrios y ciudades como quieran. Barcelona se está convirtiendo, a poco a poco, en una de las metrópolismás caras donde vivir, tornándose en una nueva ciudad-parque temático como le ha pasado en Londres, París o Berlín. Aunque la entrada de gobiernos progresistas en los ayuntamientos más importantes del principado, la ofensiva especuladora sigue llevando adelante y, en menos de 2 o 3 años, veremos m invadir nuestras filas, en tener que desplazarse a vivir fuera de la ciudad condal.
A pesar de estas condiciones, que luchamos por la vivienda digna, el alquiler justo y la desmercantilización del inmueble, seguimos barriendo para casa. Las reivindicaciones locales de cada colectivo quedan difuminadas en la marea de carteles y campañas que se ponen en marcha cada año, sin una apuesta clara por nada en concreto. Incluso las formas de lucha más populares (okupaciones, escarnios, movilizaciones ...) acaban siendo repetitivas y más simbólicas que efectivas. En el mejor caso, conseguimos arañar alguna miga de dignidad ante la imparable fuerza especulativa. Parece que, en cierto modo, esperamos que algún milagro (una ola de militantes, un cambio de ley, una chispa que enciende ...) nos dé una oportunidad para progresar.

Las pocas coordinadoras de grupos no acaban de avanzar y , a menudo, las diferentes propuestas organitz a tivas se miran entre ellas con recelo y de manera competitiva. A ver cuál de las posturas políticas se lleva el pastel. Más allá de apostar por una ideología u otra, podemos observar como los resultados electorales y posturas institucionales tienen sus propios techos de cristal que hacen imposible pensar que vaya a haber un cambio legislativo o econ ó mico que mejore las condiciones de vida en términos habitacionales en menos de 2-3 años, al contrario.
Sin embargo creemos que no estamos luchando una guerra perdida, que aún tenemos caminos por recorrer, y que en el seno de nuestros colectivos existen objetivos que nos s ó n comunes y que tenemos que priorizar.
A principios del siglo pasado, las luchas laborales dieron un paso organizativo de gigante , en gran parte promovido por sindicalistas como Salvador Seguí, en decidir pasar del modelo de gremios hacia los modelos sindicales "únicos" , organizando la clase trabajadora a través de objetivos comunes , con reivindicaciones claras y con una fortaleza organizativa superior . De ahí se derivó la famosa victoria de la huelga de la Canadiense, y la victoria de las 8 horas. Esta jugada catapultó la lucha sindical a ser el principal y standard de las clases populares hasta finales de los años 70.
Somos de la opinión que la lucha por la vivienda , tal como se encuentra ahora mismo en Cataluña, debe dar un paso similar y convertirse en un movimiento popular organizado . Por NOSOTROS r se, esto significaría sacar unas reivindicaciones comunes sobre las qu los cualquier colectivo pueda trabajar, un modelo para coordinarnos, encontrarnos y no pisarnos y un refresco sobre las formas de lucha que empleamos. Este paso (en forma de un Congreso, por ejemplo) sería necesario para superar las disputas entre colectivos y daría un marco mental a largo plazo para cualquier persona o colectivo que se v olgués sumar. Nos daría nuevas herramientas con las que trabajar y nos daría espacios de encuentro desde donde poder decirnos las cosas a la cara.
Tenemos la certeza de que la hist ó ría se escribe sobre los pasos de quien camina, y que la organización a través del mundo del trabajo no vino dada por ningún milagro , sino que se tomaron unas decisiones que fueron las acertadas. El movimiento por la vivienda (y en realidad, cualquier otro movimiento popular) debería convertirse en un actor autónomo para, no sólo defender los derechos de las trabajadoras, sino para marcar la agenda política.
Queremos seguir defendiendo -nos , pero también queremos pasar a la ofensiva.

http://embat.info/no-ens-fan-fora-sortim-per-passar-a-lofensiva/
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