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(ca) lasoli.cnt.cat: [LUCHAS]A LOS GRUPOS DE VIVIENDA DE BARCELONA por Bannock

Date Fri, 25 Aug 2017 08:12:45 +0300


Imagen: http://caligrafiasurbanas.blogspot.com.es ---- «No hay Lugar para el temor ni para la esperanza, Sólo menoscabe buscar Nuevas armas» ---- Deleuze - Post-scriptum sobre las Sociedades de control. ---- La situación está candente en Barcelona, ya puedes ir a San Andrés, en Poble Sec, a Santos oa Gracia, que en todo hay un intenso debate sobre cómo encarar la problemática que se nos viene encima con la lucha para que no nos echen de esta ciudad. Realmente es una situación política interesante, de cambio total de planteamiento respecto a la manera de interpretar el contexto de los últimos años. El centro de gravedad de nuestra mirada se ha desplazado del ambiguo mundo de la disputa discursiva a la contradictoria realidad de las problemáticas concretas. Parece que se empieza a sedimentar una sensibilidad que puede captar que sucede en nuestro entorno, y esto muestra madurez, pero la situación es grave, nuestros enemigos están fuertemente organizados, aunque la batalla apenas ha comenzado.

Nos hemos dedicado los últimos años a provocar disturbios, por manifestaciones más previsibles que una procesión de semana santa, ya generar tejido asociativo en los barrios, con los exasperantes centros sociales y sus fúnebres campañas políticas simbólicas. Esta manera de intervenir políticamente no ha sufrido ningún tipo de acoso por parte de facciones democráticas con voluntad de poder, ya que la vacuidad propia de esta concepción de la política la hacía indeseable e irrelevante en términos de hegemonía política. Ahora, por primera vez en años, se disputará una rendija incipiente y de un desenlace incierto, esta brecha es la lucha por la vivienda.

LA PAH HA UTILIZADO DURANTE LOS ÚLTIMOS AÑOS EN ESTA CIUDAD LA ESTRATEGIA DE MANTENER LA MÁXIMA DISTANCIA POSIBLE CON TODA REALIDAD ORGANIZADA EN LOS BARRIOS.

Dos facciones se están condensando a velocidades diferentes y la que tenga más audacia reducirá a la otra a un simple apéndice del conflicto. La facción democrática integrada por el Ayuntamiento, el Observatorio DESC, la PAH, la APE y el Sindicato de Inquilinos que se pueden incluir dentro de la nebulosa que se conoce popularmente como los Comunes actúan como un bloque de granito, sin grietas orgánicas , con desavenencias de cara la galería para difuminar su trabajada unidad. Debemos tener muy claro que funcionan de manera coordinada y con objetivos compartidos, si no entendemos esto, es absurdo creer que tenemos posibilidades de ocupar la centralidad política y canalizar el conflicto hacia coordenadas insurreccionales. Cabe decir también, que los diferentes tentáculos de esta facción juegan papeles diferentes y que cada uno interviene de una manera muy calculada para maximizar el rédito político. En el ámbito de los barrios, que es donde nos movemos nosotros, debemos destinar especial atención a la PAH y al Sindicato de inquilinos.

La PAH ha utilizado durante los últimos años en esta ciudad la estrategia de mantener la máxima distancia posible con toda realidad organizada en los barrios. Esto lo vimos claro cuando se trasladaron del Clot a Santos y diferentes colectivos del barrio acercarse para intentar establecer contacto, lo que resultó totalmente infructuosa como consecuencia de la indiferencia de la PAH . Estas tesis estaban justificadas mediante la lógica que todo contacto con una forma de hacer política que no fuera su podía contaminar sus militantes y hacerlos incontrolables para la coor pequeña - comisión autoescollida y que sólo se puede participar por invitación de uno de los miembros, esta toma las decisiones estratégicas y está integrada mayoritariamente por peones de los Comunes -. Durante mucho tiempo, esta táctica de establecer un cordón sanitario ha sido muy eficaz, ya que no nos veían como adversarios políticos reales en la disputa de una temática concreta, sino como radicales inadaptados que únicamente podían meter palos en las ruedas a su trabajo cotidiano. De este modo, fueron capaces de mantener una fuerte cohesión dentro de la organización, dirigirla con disciplina siberiana y hacer que nosotros nos ofeguéssim en las sórdidas cloacas del ghetto barcelonés.

Ilustración: Sindicato de Barrio del Poble Sec

La situación ha cambiado radicalmente en los últimos meses, la repugnante expulsión de la Obra Social, - integrada por más de 20 personas y que era la comisión que se encargaba de liberar bloques - mediante todas las argucias imaginables - dignas del más oscuro Dzerzhinski - y la aparición de más de una veintena de grupos que tratan el tema de la vivienda les está reconduciendo a actuar diferente. Ya no tienen el monopolio de parar desahucios en Barcelona, de alguna manera, su lucha, se ha convertido en la lucha de todas y eso les obliga a ser mucho más prudentes. En los próximos meses utilizarán un modelo más inclusivo de puertas afuera con el resto de grupos de vivienda, nos picarán continuamente un ojo para que no les excluyéramos en un momento de desgaste interno. Sus intentos de evitar aislamiento y la equiparación con el Ayuntamiento por parte del resto de grupos de la ciudad los podemos ver con la recargadas maniobra de la okupación de los pisos de Aragón 477. Por un lado, desactivan al Obra Social con la estratagema de llevar a cabo la práctica política que estos quieren realizar fuera de la PAH. Mientras que cuando la Obra Social estaba dentro de la PAH la coor pequeña se dedicó a sabotear continuamente cualquier intento de okupación, como el caso del Bloque 2, La Jahnela. Por otra parte, okupando los pisos del fondo buitre Norvet, saludan la lucha que tienen las compañeras de Pueblo Seco para buscar complicidades. Y finalmente, critican la inacción del Ayuntamiento con el tema de los desahucios en Barcelona, cuando la PAH hay liberados del Observatorio DESC, como Carlos Macías y la Lucia Delgado. Siendo el Observatorio DESC el think tank de los Comunes donde Ada Colau y la Gala Pin también trabajaron como liberadas a la PAH. Esta estrategia se reproducirá mientras el Sindicato de Inquilinos acaba de coger fuerza e intenta constituirse en el referente político a nivel de Barcelona, arrasando con toda realidad organizada.

El Sindicato de Inquilinos, precisamente, es la clave de bóveda de la situación, es un estadio más en el proceso de constituir una fuerza política, una PAH 2.0. Ya no es un grupo político que trabaja mediante el apoyo mutuo, sino que es una estructura que poseerá secretarías, tiene afiliados y recursos económicos. En términos de organización están mucho más avanzados que nosotros y eso nos obliga a tener los ojos más abiertos que nunca, a analizar cada movimiento táctico minuciosamente. De todos modos, por la información que tenemos actualmente, aunque hace más de un año que se están reuniendo y que la campaña comunicativa ha sido muy buena, el grupo motor no está integrado por más de 15 personas y estos no poseen las habilidades políticas que poseían en su día Ada Colau, la Gala Pin y el resto de integrantes de su equipo. Es un proyecto que se intenta mostrar cómo abierto y embrionario de cara al exterior, pero tiene total voluntad de ocupar la centralidad del mostrador y absorber, subyugar o aniquilar - por este orden - todas nuestras iniciativas. Por lo tanto, es erróneo pensar que está en el momento de su constitución, esto sucedió hace un año. Todos los cargos con mínima capacidad decisoria están copados por los Comunes. Esto se puede palpar en la propia presentación o en las teatralizadas asambleas abiertas, que realmente sólo son mítines del grupo motor para buscar la adhesión acrítica a su proyecto e integrar cuadros a una estructura que en este momento es escuálida.

Ahora mismo no tienen capacidad para marcar la agenda política, pero esta coyuntura entra dentro de sus planes, los Comunes están reconfigurando su apuesta fuera de las instituciones. Con el cambio de circunstancias, donde 9 de cada 10 desahucios son de alquiler, perciben las hipotecas y las okupaciones como un fenómeno residual de los estratos más marginales. A partir de ahora apostarán por movilizar los inquilinos, que son el actor central de esta ciudad, aunque las potencialidades sean mucho menores, por ello el Sindicato de Inquilinos es su punta de lanza. Para ellos, la PAH en Barcelona es un proyecto acabado, que ha alcanzado unos objetivos que ni ellos mismos podían imaginar - conquistar la alcaldía de Barcelona - y que actualmente por la dinámica que está cogiendo en diferentes puntos de la geografía estatal se puede desbordar. Como está sucediendo en lugares como Sabadell o Manresa, donde a partir de la lucha por la vivienda se han creado grupos de mujeres, redes de alimentación, escuelas populares, gimnasios. Nuestros adversarios no permitirán de ninguna manera que esta lucha se vaya transversalizar y organice las diferentes esferas de nuestra vida, de las que hemos sido despojadas brutalmente. Harán todo lo posible para evitar que las problemáticas de alquileres, hipotecas, transportes y género, entre otros, puedan confluir, segmentados toda posibilidad de unidad con el fundamentalismo legislativo que los caracteriza. Analizarán, categorizarán, separarán y finalmente gestionarán, todo el malestar con la mínima contingencia revolucionaria.

Respecto a nosotros hace falta analizar la situación desde la máxima prudencia, con todo el detenimiento necesario, partir de lo real, no de lo que es posible. El mapa que se ha publicado con todos los grupos de vivienda de la ciudad muestra una voluntad, una apuesta decidida, pero la tenemos que mirar con honestidad y ahora mismo los barrios no son una fuerza consistente y organizada. La mayoría de estos grupos han nacido durante este año y les falta experiencia, exceptuando las compañeras que llevan más tiempo establecidas como Ciutat Meridiana, Nou Barris, Sants, Gràcia y Poble Sec. Esta inexperiencia no es un problema en tanto que hay una falta de conocimientos, sino que es un problema en tanto que el tiempo para alcanzarlos es escaso antes del desembarco del Sindicato de Inquilinos en nuestros barrios. El Sindicato de Inquilinos ya ha comenzado su ofensiva para establecerse en los barrios y saben que no pueden aterrizar en ningún barrio con un mínimo de organización con paracaídas, ya que serían fuertemente rechazados. Aplicarán tácticas diferentes en función del contexto concreto, los barrios desiertos o con grupos de vivienda con simpatías en los Comunes como Hacemos San Antonio o el Grupo de vivienda del Ensanche Izquierdo su ofensiva colonizadora será más descarada. Pero en lugares como Nou Barris o Santos deberán utilizar todo su cinismo y dotes de persuasión para no ser expulsados con la misma determinación que lo es un secreta de un Black bloque. Buscan obstinadamente la capilaridad en los barrios, ya que ellos no pertenecen a ella y eso sólo les podemos aportar nosotros.

Por tanto, el debate de fondo no radica en el hecho de si se debe participar en el Sindicato de Inquilinos o no, sino en quien ocupa la centralidad política y quien hace subalterno a quien. El ejemplo paradigmático de esta tesis lo vemos cada noche que la Gala Pin hace un tweet diciendo que al día siguiente hay un número determinado de desahucios en el Raval y hace un llamamiento a los «movimientos sociales» para pararlos. Una vez estás allí te das cuenta que eres infantería al servicio del Ayuntamiento, ya que toda negociación recae en el cuerpo de burócratas del gobierno municipal ya las convocadas sólo las quieren para acumularlas como muñecos sin voluntad en la puerta de la finca que debe ser desahuciada. Es insolente ver cómo reproducen al pie de la letra las tesis básicas del concepto de la hegemonía política gramsciana sin que nosotros hiciéramos nada al respecto, estas consisten básicamente en hacer que tu enemigo lleve a cabo tus prácticas políticas sin ni siquiera enterarse -se.

De acuerdo con ello, únicamente para poder ser capaces de plantear esta batalla es imprescindible trazar una línea clara entre nosotros y ellos. No somos lo mismo, ni tenemos los mismos intereses, ellos quieren contener toda posibilidad de desbordamiento, gestionar el último aliento de esta catástrofe metropolitana, pero el olor putrefacto de la socialdemocracia pop ya se ha hecho complemento insoportable para todas aquellas que luchamos por la vivienda en perspectivas de preparar la próxima insurrección. Como decían los compañeros de Tiqqun: «Dos campos. Su desacuerdo yace en la naturaleza de la guerra. El partido de la confusión Quero que no hubiera más que un campo. Quita consigo una paz militar. El Partido Imaginario sabe que el conflicto se padre de Todas las cosas» . La confusión tiene un valor estratégico. Ocultar las diferencias, silenciar una batalla, es una manera de llevarla a cabo de manera soterrada, de avanzar posiciones sin que el adversario se entere. Ellos se esforzarán para intentar ocultar todas las divergencias, para decir que somos lo mismo y nosotros tenemos que abrir profundos abismos entre su manera de hacer y nuestra. La hostilidad implícita hacia los Comunes debe ser máxima, no pueden existir medias tintas, por su parte, sin duda, será así. Los conflictos no se pueden evitar, sino únicamente retrasar y acabar dando ventaja al enemigo. Pero todo esto lo tenemos que hacer de una forma muy cuidada y con la máxima audacia. La cuestión no es poner en marcha una campaña de deslegitimación pública, de ataque frontal, no es el momento de asaltar la fortaleza enemiga, sino de preparar meticulosamente el acoso a esta. Comienza una partida de ajedrez donde tenemos que enterrar la moral y rescatar de las profundidades de la historia la máxima virtud para todo revolucionario: la estrategia. A partir de ahora valen todos los golpes contra los Comunes, y quien quiera obviar esta máxima está fuera de juego, ya que ellos no lo dudarán ni un instante. La lógica de guerra a aplicar en este conflicto debe ser la del incremento de potencia, necesitamos conocer extensamente las afectaciones que tienen nuestros actos en nuestros cuerpos, no entender la política desde la ridícula posición de un militante de extrema izquierda, necesitamos partir de la propia existencia. Si no asumimos fuertemente estas premisas la dureza de la batalla contra estos profesionales de la infamia y el oportunismo nos destrozará. Conocer esta relación de causas y efectos en nuestro devenir sin dudar ni un instante nos hará avanzar muchas trincheras en esta larga guerra de posiciones.

COMIENZA UNA PARTIDA DE AJEDREZ DONDE TENEMOS QUE ENTERRAR LA MORAL Y RESCATAR DE LAS PROFUNDIDADES DE LA HISTORIA LA MÁXIMA VIRTUD PARA TODO REVOLUCIONARIO: LA ESTRATEGIA.

Debemos estudiar escrupulosamente los modelos de las compañeras que han conseguido formar las fuerzas políticas más consistentes, me refiero a la PAHC de Sabadell, la PAHC de Manresa y la Asociación de Vecinos de Ciudad Meridiana. Han conseguido crear un método que funciona como un reloj, después de años y años de prueba y error, la capacidad de afinar y matizar que se percibe en sus asambleas es espectacular. No tenemos tiempo que perder, no es el momento de probar que inventar nada, sino únicamente copiar y adaptar su metodología a las particularidades de cada territorio, y no destinar más tiempo en llegar a unas conclusiones que estas compañeras ya han llegado después de 'años de arduas luchas. La cuestión es tan fácil como contactar con ellas, ir a su asamblea y asimilar sus prácticas. Aprender la metodología y los rituales que utilizan para hacer la asamblea, como hacen la acogida a la gente nueva, como se dividen en comisiones, como se hace un acompañamiento a servicios sociales, a una sucursal bancaria o en una inmobiliaria, como negocian con la comitiva judicial, como convocan un Stop desahucios, lo importante es tener un color para las camisetas del colectivo, como gestionan los casos donde el desahucio es inminente, como aplican la obligatoriedad de cambiar los roles de la asamblea porque todo el mundo se apoderen, entre tantas otras cosas que aún tenemos la necesidad imperiosa de aprender. Si somos honestos podemos decir que tenemos una voluntad y una determinación admirable, pero nos falta mucha experiencia.

Los que siguen con el empeño barcelonesa de coordinar la nada, denotan que todos los fracasos estrepitosos que hemos vivido los últimos años con el Polo anticapitalista, la Coordinadora grandes eventos, En común, el Bloque libertario, la FAC y Embat, sólo han servido para alimentar más su ansia de gobernar. Es ridículo seguir haciendo la activista, continuar con la enfermiza obsesión de necesitar hacer algo, la que sea, antes de aceptar el contexto e intentar interpretarlo estratégicamente. Todas las personas que estamos en esta lucha queremos decididamente organizarnos con las compañeras de los otros barrios, pero es necesario ser una fuerza material para poder organizarse. Una revolución no la hacen las ideas, una revolución la hacen los cuerpos. Y estos necesitan dotarse de contenido a partir de la experiencia. Esta lucha no depende de voluntades, deseos e hipótesis, depende de la consistencia que emana de las fuerzas existentes. El hecho de organizarnos debe solucionarse entendiéndolo como un proceso no como una condición formal, si no queremos caer en el delirio de pasarnos meses discutiendo las quimeras de unos cuantos fundamentalistas de las estructuras. La mejor manera de empezar a organizar es encontrarnos entre nosotros en situaciones de conflicto, es ir a cada desahucio que convoquen unas compañeras a un barrio - algo que ahora mismo esto no se está haciendo, salvo la gente de la Obra Social, que no faltan a la cabeza -. Es abrir canales de comunicación sinceros, dejando de lado mezquinas competiciones, entre todas las compañeras y hacer de la reciprocidad el sustento de las luchas, que cada pequeño avance metodológico en un barrio signifique un incremento de potencia en toda la ciudad. Empezar por enésima vez la casa por el tejado nos llevará al desastre inminente, creamos unos cimientos compactos, que no se agrieten al primer cambio de la coyuntura o en la primera disputa entre nosotros, y quizás en un año ya podemos enviar a portavoces por las mañanas de Cataluña Radio a discutir en la Mónica Terribes defendiendo abiertamente una posición revolucionaria.

DEBEMOS ANIQUILAR LA DERIVA QUE SE CENTRA ÚNICAMENTE CON LOS SÍMBOLOS Y QUE ACABA CAYENDO CON LA POSMODERNIDAD MÁS MEDIOCRE.

Sobre todo debemos marcarnos nosotros nuestra propia agenda y no ir a remolque de los Comunes como la manifestación del 10 de junio, cuando para hacer algo se decidió okupar un edificio ruinoso en Poble Sec. Por poco después abandonarlo y decirnos a nosotros mismos que al menos hemos hecho algo, en este caso, visibilizar la okupación. En una ciudad donde esta práctica está normalizada - no significa aceptada - con ejemplos tan flagrantes como el que sucedió en julio cuando se okupar 40 pisos en la Mina de golpe, ante la estupefacción de algunos tertulianos televisivos. Debemos aniquilar la deriva que se centra únicamente con los símbolos y que acaba cayendo con la posmodernidad más mediocre. Un combatiente de los Gruppi de Azione partigiani decía con intuición indudable: "Crear soportes adecuados para apoyar la radicalidad de los discursos", sin estos apoyos que son la lucha concreta y cotidiana en cada barrio, una tentativa revolucionaria a escala de ciudad resulta más ridícula que el show de pastores evangelistas con que nos deleitan el Carlos Macías y el Luís Sanmartin a las asambleas de la PAH Barcelona.

No rehuir, no esperar más, irrumpir, aceptar esta guerra y atacar con perversidad en los Comunes, pero también, hacer barrio, como están haciendo las compañeras de Vallcarca o Poble Sec. Es decir, sembrar la discordia dentro de las filas del enemigo, dividirlos y enfrentarlos entre ellos. No dudó ni un segundo en difamar, poner en marcha una campaña en las redes sociales con el mínimo indicio de tacticismo y manipulación. Use sus infraestructuras y medios en beneficio propio. Pero por otro lado, construir comunidad entre nosotros, fortalecer la solidaridad más allá de la lucha por la vivienda, preparar las fiestas populares de nuestro barrio. Nunca los podremos derrotar compitiendo en ofrecer servicios, tienen más dinero, más medios y más tiempo. La enésima deriva militante no les podrá vencer, sólo otra forma de vida común y barrial puede reducir su proyecto a cenizas.

http://lasoli.cnt.cat/22/08/2017/lluites-als-grups-dhabitatge-barcelona/
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