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(ca) FAI, Tierra y Libertad #343 - Contra la devastación medioambiental en Estados Unidos

Date Sun, 12 Mar 2017 13:04:03 +0200


El pasado 4 de diciembre, el USACE (United States Army Corps of Engineers, el equivalente de nuestros Ingenieros militares) ha comunicado oficialmente que, a petición de la Administración Federal, ha rechazado el permiso al controvertido proyecto de oleoducto Dakota Access Pipeline contra el que grupos de indígenas americanos y de activistas del clima habían organizado numerosas protestas, impidiendo los trabajos, que desde septiembre hasta inicios de diciembre habían avanzado tan solo unos pocos metros. ---- La comunicación de la USACE llegó de improviso un domingo. Si no hubiera estado prevista la detención de los trabajos para el día siguiente, lunes 5 de diciembre, estaba ya previsto el desmantelamiento forzoso del campamento de los manifestantes, para lo que el gobernador de Dakota del Norte había solicitado y obtenido la intervención de las fuerzas armadas. La noticia de que serían utilizados los marines para desalojar Standing Rock había tenido como único efecto elevar el nivel de la protesta.

En pocos días llegaron cerca de dos mil veteranos de guerra y otros cientos de activistas (indígenas y no indígenas) de los Estados Unidos y de Canadá para formar un "escudo humano" que el sábado 3 de diciembre llegó a contar con diez mil personas. Mientras se multiplicaban por todo el país las tomas de posición de las personalidades del mundo de la cultura y del espectáculo, y las acciones de solidaridad con los manifestantes (con manifestaciones por todo el país, pero también con donación de tiendas, mantas, sacos de dormir, miles de máscaras antigás y también protecciones de fútbol americano y de hockey ofrecidas por equipos solidarios), la concentración de los trabajadores del oleoducto se produjo justo a tiempo de evitar que hubiera sido la más masiva intervención militar en territorio estadounidense tras el final de la Guerra de Sucesión.
El Dakota Access Pipeline es un oleoducto de 2.047 kilómetros de longitud, que deberá transportar el equivalente a centenares de miles de barriles de crudo al día (procedente sobre todo de la extracción de petróleo de arenas bituminosas con la técnica del fracking) atravesando cincuenta condados, de Dakota del Norte a Illinois. Las protestas contra la Dakota Pipeline comenzaron en abril, cuando la compañía anunció querer hacer pasar el oleoducto bajo el curso del río Misuri. Esto fue visto como una amenaza para los territorios de la reserva siux de Standing Rock, ya que el Misuri es el único río del que pueden sacar el agua los indígenas, y por eso el Consejo Tribal había interpuesto un recurso contra la obra debido a la falta de consulta a las poblaciones locales antes de iniciar los trabajos, y por haber violado la ley sobre protección de lugares históricos y naturales.
El gobierno federal había admitido a trámite el recurso, y emitido una orden de suspensión de los trabajos, que a principios de mayo fueron interrumpidos. Mientras tanto, cientos de siux (conscientes de que la suspensión de las labores era solo provisional) habían comenzado a reunirse cerca de la ciudad de Cannon Ball, no lejos de la frontera de Dakota del Sur, llamando a la lucha también a otros pueblos indígenas. Los miembros de las veintisiete tribus se unieron a la manifestación, procedentes incluso de Estados lejanos como Nevada o Washington, y junto a los siux han dado vida a un campamento a pocas decenas de metros del último tramo del oleoducto construido.
Así, cuando a comienzos de septiembre la Corte Suprema de Dakota del Norte anuló la suspensión ordenada por la Casa Blanca, las labores de construcción del oleoducto fueron inmediatamente bloqueadas por los manifestantes, rebautizándose como "The Water Protectors", los protectores del agua, para indicar cómo su protesta se refiere no solo a los alrededor de treinta mil indígenas que habitan la zona, sino también a los diecisiete millones de americanos que reciben el agua potable del Misuri y que un eventual accidente en el oleoducto podría contaminar irremediablemente. La resistencia ha conseguido paralizar los trabajos mientras crecía la represión día tras día.
En septiembre, la seguridad privada azuzó perros contra los manifestantes que intentaban impedir la destrucción de un lugar sagrado. En el mes de octubre, la policía, con chalecos antibala y tanquetas, detuvo a ciento veintisiete manifestantes empleando pistolas eléctricas, gases irritantes, proyectiles no letales y bombas sonoras para dispersar una manifestación que había parado el tráfico durante días. El 20 de noviembre, la Guardia Nacional usó cañones de agua (en un momento de temperaturas bajo cero) y gases lacrimógenos y pelotas de goma para disolver a un grupo de manifestantes que estaba bloqueando un puente, mientras que trescientos "water protectors" fueron asistidos por hipotermia, acabando en el hospital veintiséis de ellos.
En estos meses han sido detenidas tantas personas (un centenar solo en la jornada del 22 de octubre) que fue imposible encerrarlas a todas en la cárcel del condado de Morton, haciendo necesario su reparto por todas las cárceles de Dakota del Norte. No solo los activistas han acabado en la cárcel, también los periodistas, fotógrafos y cineastas independientes que estaban intentando documentar las protestas: el realizador Deia Schlosberg lleva dos meses encarcelado, acusado de una larga lista de delitos (robo, manipulación, sabotaje, daños y conspiración) que según la ley americana podrían costarle hasta cuarenta y cinco años de cárcel.
Contemporáneamente, las agencias de policía, las agencias gubernamentales y las multinacionales implicadas han lanzado una auténtica ofensiva mediática contra los manifestantes. La Midwest Alliance for Infrastructure, grupo de presión financiado por una serie de asociaciones empresariales y sindicatos conservadores, ha creado el Observatorio sobre los sucesos de Standing Rock, una página web que pretende promover "la verdad" y rechazar "la desinformación sobre el proyecto ya aprobado -y casi concluido- del Dakota Access Project". Con mucha más desenvoltura si cabe, el departamento del sheriff del condado de Morton ha utilizado Facebook para difundir bulos sobre los "water protectors", diciendo que habían atacado a periodistas y fabricado bombas.
En noviembre, después de que una granada de la policía hubiera herido de gravedad a una manifestante llamada Sophia Wilansky -mandándola al hospital de Minneapolis, donde los médicos se negaron a curarla sin tener que amputar el brazo gravemente herido- el sheriff acusó a los manifestantes de haber provocado las heridas de Sophia con una bombona de butano que habrían transformado aparentemente en una bomba.
Hace pocos días, por el contrario, han creado la página web "Know the Truth", una antología de videos breves que divide a los manifestantes entre una mayoría razonable, respetuosa de la ley, y una franja violenta "que se sirve de aquellos para camuflarse". Y mientras en las redes sociales señoreaba la desinformación "de Estado", eran detenidos los periodistas independientes, y la Federal Aviation Administration imponía una zona de exclusión aérea para impedir el vuelo de drones con videocámaras para documentar las protestas (y algunos drones han sido abatidos a tiros por la policía). Contra las protestas han sido utilizados los medios más sofisticados de inteligencia artificial, como el Stingray, que replica repetidores telefónicos y recoge datos sobre los teléfonos móviles.
La represión y la desinformación no han parado a los "water protectors". Como ha escrito la revista digital Jacobimag.com, la decisión de la USACE de parar los trabajos del Dakota Access Pipeline "ha sido una victoria enorme, incluso teniendo en cuenta que la paralización puede ser solo provisional (la sociedad hará una apelación, y Donald Trump es uno del os inversores del oleoducto) y que el oleoducto podría ser sencillamente desviado (...) En Standing Rock hemos asistido a la más grande movilización de los pueblos indígenas americanos en décadas, y a una efervescencia de acciones de solidaridad en todo el país. Hemos asistido a un posterior crecimiento de la confrontación directa, de las protestas ilegales y de las acciones directas que habían desencadenado Occupy Wall Street y Black Lives Matter".

El bloqueo de las labores puede ser solo provisional. Jason Miller, el portavoz de Trump, enseguida ha hecho saber que "Trump apoya la reanudación de las obras y se reserva tomar las decisiones más adecuadas". La futura Administración podría en teoría permitir la realización del proyecto original incluso contra el parecer de la autoridad militar estadounidense. Trump ya dijo en la campaña electoral que encontraría la manera de sortear incluso el bloqueo del proyecto de los casi dos mil kilómetros de oleoducto de la XL Pipeline de Canadá a Nebraska. Los megaoleoductos son indispensables para hacer económicamente conveniente la extracción del petróleo de las arenas bituminosas, visto que el fracking es una técnica de extracción muy cara y que el único modo de reducir costes es ahorrar en el transporte. La resistencia contra la devastación está creciendo en todos los Estados Unidos, sobre todo tras el incendio que de mayo a septiembre ha arrasado durante tres meses el Estado de Alberta en Canadá, destruyendo más de dos mil edificios y trescientas mil hectáreas de bosque, obligando a la evacuación de decenas de miles de personas (entre ellas, la población entera, ochenta y ocho mil habitantes, de Fort Worth, una ciudad tan grande como Toledo). Hasta la llegada de las lluvias otoñales no ha sido posible domeñar las llamas a causa del polvo bituminoso disperso durante las operaciones de fracking y llevado por el viento hasta decenas de kilómetros de los campos petrolíferos.

También por esto la lucha de Standing Rock es muy importante, y también en este gélido enero, a pesar de la nieve y el viento ártico que sopla a diez grados bajo cero, en el campamento de los "water protectors" siguen estando más de dos mil personas. Mientras tanto prosiguen las iniciativas de solidaridad, como la campaña lanzada en estos días por la asociación ecologista Rainforest Action Newton, que invita a los ahorradores a escribir a sus entidades bancarias para pedir que no inviertan en el Dakota Access Pipeline, que en pocas horas han conseguido la adhesión de decenas de miles de personas.

Robertino

http://www.nodo50.org/tierraylibertad/343articulo5.html
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