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(ca) anarkismo.net: Miguel Pérez, Secretario de Exteriores CNT: "No se trata sólo de redibujar una frontera, sino de reformular las estructuras y el sistema del estado" by José Antonio Gutiérrez D.

Date Tue, 31 Oct 2017 11:33:09 +0200


En medio de una agitada semana para la crisis entre el gobierno central en Madrid y el gobierno catalán, hemos conversado con el secretario de exteriores de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT), Miguel Pérez. En esta entrevista, discute la posición que se ha sostenido por parte de esta organización anarcosindicalista en Catalunya y los escenarios que la actual coyuntura abre para los sectores clasistas, libertarios y revolucionarios, en todo el estado español. ---- 1. ¿Qué caracterización hacen ustedes, como CNT, de la crisis de Catalunya y del Estado español? ¿Qué es lo que realmente está en juego? ---- En CNT no nos engañamos respecto al origen de la situación actual. ---- Evidentemente, responde a un conflicto entre élites para asegurar su supervivencia y garantizar el control del territorio para beneficio propio. Sin embargo, el desarrollo de la situación, con la movilización masiva de buena parte de la población en Cataluña, abre una serie de espacios de intervención social y económica que no se daban hace un año, o por lo menos no de la misma manera.

El caso del gobierno catalán es muy claro. La Generalitat (gobierno local catalán) ha estado controlada, en buena medida, desde hace 40 años, por partidos nacionalistas moderados de derechas. A raíz de la crisis económica de los últimos años, su gestión es muy criticada, sobre todo a partir de la irrupción del 15M, en 2011. Los recortes a los servicios sociales, los escándalos de corrupción, el aumento imparable de la deuda, la indignación por la represión a las movilizaciones populares....todo parecía estar en su contra. Precisamente a partir de ese momento, los políticos más cuestionados se suben al carro del independentismo, iniciando un proceso que lleva hasta la situación actual. Eso no quiere decir que antes no hubiese un importante sector independentista en la sociedad catalana, pero la maniobra política es evidente.

Por su parte, en el caso del gobierno central, es el representante de un modelo de estado y sociedad que surgió tras la muerte de Franco, en un proceso conocido como Transición. Desde 1978, año en que entra en vigor la constitución actual, el estado se ha basado en una serie de principios, como pueden ser, la monarquía, democracia parlamentaria mayoritariamente bipartidista, representación sindical mediante elecciones, unidad de España con autogobierno limitado para las regiones, etc. Cualquiera que se opusiera a alguno de estos principios, quedaba inmediatamente enfrentado a los aparatos de estado. Este ha sido el caso de CNT, que siempre nos hemos negado (y nos negamos) a aceptar el modelo sindical vigente, basado en sindicatos mayoritarios pactistas que actúan como válvulas de control del descontento de las personas trabajadoras. Este "régimen del 78" también se ha visto ampliamente cuestionado a partir de 2011, por motivos similares a los que concurrían en el caso catalán. De hecho, no está de más recordar que, precisamente, algunos de los políticos al frente del proceso independentista han sido y son los representantes locales de este régimen en Cataluña. Por lo tanto, se puede hablar de un enfrentamiento entre élites, políticas, económicas y sindicales, preocupadas por salvaguardar su control de un territorio determinado.

El desafío a la unidad de España, lanzado por la iniciativa independentista catalana, es sólo uno de los factores más evidentes en este cuestionamiento al régimen. Pero hay también otros elementos. No se trata sólo de que una parte considerable de la población en Cataluña quiera ser independiente, sino que quieren serlo de este modelo de estado. Es decir, en muchos casos, no se trata sólo de redibujar una frontera, sino de reformular las estructuras y el sistema del estado. Como me decía un compañero catalán hace poco, "no nos engañemos, estamos a las puertas de una segunda transición". Es decir, de un proceso que va a alterar fundamentalmente las estructuras de TODO el estado español. Por ejemplo, el gobierno de Madrid ya está hablando de reformar la constitución, etc.

Por supuesto, el sentido de estas reformas y de los cambios que se produzcan no está decidido de antemano. Una posibilidad muy real es que resulten en un modelo todavía más autoritario, como reacción a la amenaza al sistema, aprovechando el sentimiento nacionalista español que está experimentando un auge como reacción al independentismo catalán. Este nacionalismo, jaleado por los medios y alentado por el gobierno central, tiene un claro componente de ultraderecha (la unidad de España siempre ha sido un tema favorito de la derecha), que puede resultar en una normalización del fascismo. En este sentido, desde CNT nos parece fundamental salir a la calle, participar en las movilizaciones y promover los elementos de crítica al sistema que ya hay presentes en las reivindicaciones actuales. Tanto para poner freno a esta deriva derechista, como para contribuir, en la medida de nuestras posibilidades, a que la reestructuración del modelo de estado español redunde en que la clase trabajadora gane posiciones frente a las instancias oficiales, y no al revés. También lo vemos como una oportunidad de incluir elementos de reivindicación sociales y económicas en un contexto en el que estarían ausentes de otro modo.

2. ¿Por qué como organización sindical, ante un tema que a primera vista parecería eminentemente político, han decidido llamar a una huelga general?

La intención evidente de los nacionalismos, tanto español como catalán, ha sido la de utilizar a la población de comodín en este proceso. Algo que, por otro lado, hacen siempre. Pero en el caso del estado español, ante la convocatoria de referéndum independentista del 1 de octubre, se dio una respuesta policial y represiva que dejó cientos de personas heridas. En buena medida, la huelga general se convocó contra esta represión. Los sindicatos convocantes, como organizaciones obreras, recurrimos a nuestra herramienta propia, que es la huelga.
En todo caso, era de prever que ésta iba a ser la respuesta del estado central al referéndum, ya que en las semanas anteriores había aumentado de modo muy evidente la presencia policial en Cataluña. También era de prever que a partir de esa fecha se iba a abrir un intenso período de movilizaciones en toda la región y entendíamos que una convocatoria de huelga general, en este contexto, era la actuación más coherente por nuestra parte.

Como decía al principio, la actitud de algunos sectores del nacionalismo hacia la huelga deja clara su intención de usar a la población como escudo. En algunas de las reuniones previas a la convocatoria, representantes de partidos independentistas intentaron convencer a los sindicatos de que la huelga se hiciese el mismo día 1 para que los piquetes pudiesen acudir a defender el referéndum frente a la actuación de la policía. Es evidente que nos negamos a ser arrastrados a su juego de esta manera.

También merece la pena comentar la actuación de los sindicatos mayoritarios, del régimen, en ocasión de esta huelga. Ante las escenas de violencia policial del 1 de octubre, esa misma noche sus secciones catalanas se sumaron al llamado a la huelga, tan sólo para retractarse a la mañana siguiente, sin duda tras recibir órdenes de sus ejecutivas centrales en Madrid. En vez de una huelga, defendieron la realización de un paro cívico, en la que los trabajadores y las trabajadoras pidiesen permiso a sus jefes para ausentarse durante un tiempo. Sin palabras.... Evidentemente, sus cúpulas centrales estaban preocupadas por el efecto desestabilizador que una huelga obrera y combativa pudiese sobre un régimen del que ellos mismos forman parte. En todo caso, la huelga siguió adelante y es la primera vez en 40 años que los sindicatos minoritarios llevan adelante una huelga general con éxito en un territorio, a pesar del boicot de las centrales sindicales del régimen. El cambio de paradigma es evidente.

Un último apunte respecto a la huelga. Durante estas últimas semanas ha habido multitud de manifestaciones, convocatorias, actos, etc. en defensa de la independencia u otros motivos similares dentro de la agenda nacionalista. CNT no ha participado ni apoyado ninguna de ellas, porque tienen una intención estrictamente política y no es algo en lo que vayamos a participar, Por el contrario, nuestros compañeros y nuestras compañeras en Cataluña se han prodigado en asambleas, reuniones, coloquios, intervenciones en los medios, etc. (aparte de la huelga en sí), en los que siempre se ha dejado clara nuestra posición, de la necesidad de desbordar el proceso meramente nacionalista para incluir elementos económicos y sociales, Somos conscientes de que en ocasiones es difícil marcar la diferencia, sobre todo de cara al exterior, pero esperamos poder hacer un aporte en este sentido.

3. Este llamado se hizo conjuntamente con otros sindicatos y organizaciones de tendencia libertaria. ¿En qué sentido este momento está empujando, y por qué, a mayores niveles de unidad? ¿Qué contribución creen ustedes que los libertarios pueden hacer a este movimiento que se vive?

Desde hace ya tiempo CNT ha abandonado la actitud aislacionista que le hacía negarse a colaborar con otras organizaciones sindicales más cercanas. En ese sentido, las convocatorias o comunicados conjuntos no son nada nuevo. El caso de la huelga es un ejemplo más. No obstante, también somos conscientes de los límites de esta cooperación. Durante los últimos años, CNT ha trabajado mucho para desarrollar el modelo de las secciones sindicales (la asamblea de trabajadores y trabajadoras de un sindicato en una empresa o centro de trabajo) y aprovechar su potencial para llevar a cabo una labor sindical eficaz, sin necesidad de participar en elecciones sindicales. Este funcionamiento marca una diferencia clara en la forma de actuar y tomar decisiones de CNT con respecto a otros sindicatos. Nuestros modelos sindicales son claramente diferentes y ello supone un límite a la hora de plantear el trabajo conjunto, en algunos casos. En lo que se refiere a la situación en Cataluña y en el resto del estado, sí nos parece que hay un amplio espacio de colaboración en la denuncia de la represión y en la oposición a la deriva derechista del estado y de algunos sectores de la sociedad. Pero esto se ve de nuevo condicionado por la realidad local de cada organización, que pude ser muy diferente.

Respecto a la contribución de los libertarios, es curioso hacer notar que, mientras que algunos grupos y organizaciones mantienen posturas similares a las nuestras (y de hecho la propaganda para la huelga del 3 de octubre incluía sus firmas), otros apoyan sin ambages la independencia, desde posiciones anarco-nacionalistas. Otros, en cambio, se cierran en banda a cualquier forma de participación, por considerar que se trata de un proceso exclusivamente nacionalista, aunque esto es más habitual en grupos de fuera de Cataluña. Lo que creo que tenemos todos claro, es que el motivo principal de las movilizaciones es nacionalista e independentista. Eso es algo que no tenemos capacidad de cambiar. A partir de ahí, algunos entendemos que se abre un espacio de actuación, como el que ya he comentado antes, que es en el que queremos incidir. Por lo que yo sé, dentro de todos los matices que puede haber en esta postura, ésa es también la opinión de organizaciones como Embat, que están siendo muy activas en este terreno.

4. ¿Cuáles son las grandes amenazas y las posibilidades para el pueblo que se abren en la actual coyuntura?

La principal amenaza, y no es pequeña, es el auge del fascismo españolista, como reacción frente a la posibilidad de ruptura de la unidad de España. De hecho, ya se ha constatado un aumento de la actividad de los grupos de extrema derecha, con agresiones y ataques a plena luz del día. Hasta el momento en España no se había visto el ascenso de ese nacionalismo populista y xenófobo que está arrasando en otros países de Europa o en Estados Unidos. Por el contrario, la respuesta popular a la crisis fue de sentido radicalmente contrario, con la aparición del movimiento 15M. Esto puede empezar a cambiar hora. Si bien algunos grupos fascistas habían conseguido una cierta implantación imitando las tácticas de Aurora Dorada, de distribuir ayuda social solo a los nacionales, etc., ésta había sido hasta ahora minoritaria. No obstante, la situación actual, junto con un discurso contrario a la inmigración e islamófobo, puede formar un cóctel explosivo que les convierta en un verdadero peligro en las calles.

Por otro lado, la propia historia de CNT evidencia que la mejor manera de parar este auge es la movilización del pueblo en la calle, con un claro empuje revolucionario. Evidentemente, estamos muy lejos de los niveles de movilización y de radicalidad política de los años 30 ó 70, pero la lección sigue siendo válida. Cuando lo que se ha puesto en la mesa es poco menos que una refundación del régimen, una redistribución de los equilibrios de poder en el seno del estado español, es evidente que se abe un amplio espectro de posibilidades y también, claro, de oportunidades. Es necesario conquistar nuevos espacios de actuación, cambiar los paradigmas y romper los monopolios en el control del territorio que se han mantenido hasta la fecha. Y eso sólo se puede hacer desde la calle. Ya en los años 70 se vio claro el papel recuperador e integrador de los partidos políticos de izquierda que participaban en las instituciones, a la hora de diseñar este régimen y este marco democrático. En la actualidad tenemos otros actores similares, surgidos al calor del 15M, que acabarán jugando un papel parecido, consciente o inconscientemente. La presión que incline la balanza en un sentido u otro debe venir de la movilización.

5. ¿Cuál es la situación actual de CNT en la península ibérica y cuál es el rol principal que se ven cumpliendo en la actual coyuntura? ¿En qué medida se relaciona esto con los debates y avances que se dieron en el XI Congreso?

CNT viene experimentando un proceso importante de crecimiento y consolidación desde hace unos años. No sólo en un sentido numérico evidente, aunque seguimos siendo pequeños, sino en el de desarrollo de iniciativas más ambiciosas, de asentamiento e implantación de nuestro modelo sindical, etc. Esto ha permitido, sobre todo, mayor presencia en los centros de trabajo y a nivel social. Podemos decir que la percepción general de la CNT, entre el resto de movimientos sociales y la población en general, es mucho mejor hoy que hace una década. Esto se nota y es importante a la hora de intervenir en situaciones como la de Cataluña. Tu discurso tiene más credibilidad si viene de gente conocida y respetada en la localidad que si has demostrado una actitud sectaria en el pasado y nadie confía en ti.

No obstante, este proceso de consolidación ha sido desigual y a la vez presenta una serie de retos. Para empezar, si bien la mayoría de sindicatos locales han optado por aplicar y desarrollar nuestros acuerdos recientes, en consonancia con los últimos congresos, otros no han querido o no han podido hacerlo. En general, esto ha dado lugar a pérdida de afiliación y a merma de la capacidad de actuación de esos sindicatos. Como consecuencia, se da un mapa regional con desigualdades notables entre localidades, lo que es un problema en sí mismo. Esto pasa también en Cataluña, donde unos sindicatos se han encontrado en situación de fuerza y han podido realizar una intensa actividad de cara a la situación reciente, mientras que otros no han podido tener influencia alguna en los acontecimientos. Lo que merece la pena de todo esto es saber ver cómo aquellos sindicatos locales que estaban bien posicionados de antemano cuando se ha presentado una situación crítica, tanto en número de militantes como en dinámica de actuación, han podido responder a la crisis, mientras que los otros no. Lo mismo sucedería en cualquier situación remotamente revolucionaria. Las ventajas de construir organización durante años son evidentes.

Además, toda organización que crece (sobre todo si tiene unas metas revolucionarias, como la nuestra) tiene que afrontar una serie de problemas concretos. Estos son muy diferentes de los que acosan a una organización estancada, pero no por eso son menos reales. Por ejemplo, está bien tener muchas afiliaciones nuevas, pero hay que integrar a todas esas personas en el funcionamiento y la cultura propia de la organización, pasar de afiliaciones a militancia, etc. Nadie niega estos retos, pero son problemas que no se plantean si no hay afiliaciones nuevas, evidentemente. Nadie dijo que construir una organización revolucionaria fuese fácil. Una opción es, desde luego, seguir por siempre siendo un grupo de amigos en un local, pero eso es palmariamente contrario a cualquier proyecto revolucionario. No podemos aceptar esa solución.

Respecto al XI Congreso, aunque ahora pueda parecer curioso, lo cierto es que en ningún momento se contempló el escenario actual en Cataluña. Aunque el proceso independentista lleva años fraguándose, muchas organizaciones que no estamos implicadas ni participamos en él, no lo hemos tenido suficientemente presente. Sabíamos que estaba ahí, pero no veíamos este potencial de desborde. En ese sentido, en el último congreso se reafirmaron nuestros acuerdos sobre el apoyo a la autodeterminación de los pueblos palestino, kurdo o saharaui, pero no se hizo mención explícita a Cataluña. No obstante, hay que decir que no vemos la necesidad de hacer salvedad alguna en este caso. CNT apoya, por lo tanto, la autodeterminación del pueblo catalán, entendida no en clave estatista, como querrían los políticos nacionalistas, sino como autogestión de una clase en un territorio determinado.

Puede que esta falta de concreción sea uno de los motivos por los que algunos sindicatos locales han expresado sus dudas o su desacuerdo con el planteamiento de los compañeros catalanes. Desde luego, es normal que en cuestiones complejas y en situaciones de crisis, surjan dudas sobre cuál es la estrategia más adecuada. De hecho, como no podía ser de otro modo en una organización tan plural como CNT, el debate es constante sobre el planteamiento o la actuación más adecuados ante cada nuevo giro que da la situación. No tenemos ningún interés en proyectar la imagen de una organización monolítica, porque no los somos, ni pretendemos serlo. Todo es parte del debate continuo de ideas y estrategias que se da en CNT y en un caso tan complejo como éste, era de esperar que hubiese diversidad de opiniones.

Finalmente, como probablemente se sepa, el XI Congreso de CNT lanzó una propuesta a nivel global de creación de una nueva internacional. Este proceso ya ha dado sus frutos, aunque sólo sea con el establecimiento de redes densas de contactos entre organizaciones anarcosindicalistas y sindicalistas revolucionarias de muchas partes del mundo. Esto nos ha permitido mantener un flujo constante de información con estas organizaciones (limitado solo por nuestra propia capacidad de trabajo), que han tenido un papel fundamental a la hora de ayudarnos a explicar nuestras posturas en una situación que no es evidentemente fácil. Más importante aún, la solidaridad de estas organizaciones se demostró en una serie de convocatorias de apoyo a la huelga general en Cataluña, ya que se realizaron hasta 60 actos en varios países del mundo. No podemos repetir suficientemente lo agradecidos que les estamos a todas ellas.

6. ¿Cómo crees que la movilización de Catalunya puede tender puentes con los movimientos y organizaciones en el resto del Estado español?

Como ya dije antes, va a ser necesaria mucha movilización y un gran esfuerzo para reconducir este proceso de "retransición" y llevarlo a planteamientos que sean mínimamente ventajosos para la clase trabajadora. Evidentemente, CNT no puede encararlo sola, ni siquiera tenemos claro que hacerlo así sería lo mejor, aunque pudiésemos. En ese sentido, la colaboración va a ser forzosa y necesaria.

Pero también es cierto que cada grupo, movimiento u organización va a acudir a esta convergencia con sus propios objetivos y agendas. No puede ser de otro modo y en CNT no vamos a caer en el infantilismo de pensar que de repente se va a dar una hermandad proletaria sin cortapisas.

Tampoco nosotros vamos a renunciar a nuestros objetivos revolucionarios, que no son, desde luego, compartidos por todo el mundo que se puede sumar a este intento de desbordar la situación actual. No obstante, sí que hay una serie de puntos importantes sobre los que empezar a construir esta convergencia, como el rechazo a la represión y al españolismo fascista. Sobre esta base, ya se están dando los pasos para el trabajo conjunto, con reuniones, debates, comunicados, etc. Es de esperar que esta colaboración vaya a más, conforme se desarrolle la situación. Puede ser que en ocasiones este trabajo conjunto nos genere conflictos y dudas sobre el camino a seguir, como ya lo está haciendo en el escenario catalán. Pero nos jugamos mucho como clase en esta coyuntura como para quedarnos mirando a otro lado.

Como organización revolucionaria, CNT entiende que tiene que estar siempre presente en los grandes conflictos de nuestra clase, cuando hay alguna oportunidad de proyectar nuestro mensaje, explicar la postura, radicalizar el conflicto, etc. Contamos con las herramientas internas necesarias para avanzar en este proceso de forma colectiva, debatiendo estrategias y expresando dudas o desacuerdos. Nos esperan años de conflicto, de lucha y movilización. No será fácil, pero tengo la seguridad de que el conjunto de la CNT estará a la altura de las circuntancias.

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