(ca)Multilateral Agreement on Investments (en)

Luis Prat (prat@chem.ucsb.edu)
Fri 14 March 1997


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El Acuerdo Multilateral de Inversio'n (AMI) ha venido negocia'ndose desde Mayo 1995. Este acuerdo sera' finalizado en Mayo de este an~o. No obstante, debera' ser ratificado por las legislaturas de los pai'ses firmantes. Es aqui' donde las primeras li'neas de resistencia podri'an establecerse.

Shawn Ewald

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MIA Culpa - (N.T. MIA (Multilateral Agreement on Investments) = Acuerdo Multilaterl de Inversio'n)

por

Scott Nova and Michelle Sforza-Roderick

Traduccio'n: Luis Jose' Prat

En la mitologi'a popular, la globalizacio'n econo'mica es un feno'meno natural, como la deriva continental: imposible de resistir o controlar. En realidad, la globalizacio'n esta' siendo formada y propulsada por cambios legales e institucionales cuidadosamente planificados e incorporados a una serie de acuerdos internacionales. Pactos como el Acuerdo General de Aranceles y Comercio (ma's conocido por sus siglas en ingle's GATT - N.T.) y el Tratado de Libre Comercio (TLC) de Ame'rica del Norte promueven el curso sin regulacio'n de dinero y mercanci'a a trave's de las fronteras y despojan a los gobiernos elegidos de su autoridad reguladora, deslizando el poder hacia instituciones como la Organizacio'n Mundial de Comercio (OMC) que no rinden cuentas a nadie. Casi desconocido, el ma's reciente y en potencia el ma's peligroso de estos acuerdos esta' actualmente en negociacio'n.

El Acuerdo Multilaterl de Inversio'n (AMI) como se conoce esta propuesta, esta' bajo consideracio'n por la Organizacio'n para la Cooperacio'n y el Desarrollo Econo'mico (OCDE). Su propo'sito es el otorgar a los inversionistas transnacionales el "derecho", sin restricciones, de comprar, vender y mover haberes, negociables y dema's, adonde quieran, cuando quieran. Para lograr esta meta, el AMI revocara' un amplio conjunto de leyes reguladoras actualmente en vigor alrededor del mundo. Tambie'n se adelantara' a futuros esfuerzos que obligari'an a las compan~i'as transnacionales y los inversores a rendir cuentas al pu'blico. Los promotores del acuerdo (los EEUU y la Unio'n Europea) tratan de conseguir la aprobacio'n de los 27 pai'ses industriales que forman la OCDE y despue's aplicar presiones sobre los pai'ses en desarrollo para que lo firmen.

Las negociaciones ya van por una etapa avanzada. No obstante pocos Americanos saben nada del acuerdo. Los oficiales del comercio tratan la informacio'n sobre el AMI como si fuera secretos nucleares; los medios de comunicacio'n lo ignoran. El que el AMI llegue a ser ratificado, y si es asi', cua'n lejos lleguen sus tenta'culos de de-regulacio'n dependera' de que los oponentes sean capaces de forzar la propuesta desde su presente oscuridad a la luz del debate pu'blico. Aunque se le haya negado al pu'blico acceso a los borradores del acuerdo, resen~as sobre informes de grupos de la OCDE y un sumario oficial de las principales caracteri'sticas del AMI dan una idea clara de sus fines y medios.

Tal y como ha sido propuesto, el AMI obligara' a los pai'ses a tratar a los inversores extranjeros tan favorablemente como a las compan~i'as dome'sticas. Las leyes que ponen condiciones a la inversio'n extranjera, tales como requisitos que las firmas transnacionales formen asociaciones con compan~i'as locales o que empleen gerentes locales, estara'n prohibidas. Bajo este nuevo re'gimen, las corporaciones encontrara'n ma's fa'cil y ma's rentable el mover inversiones, incluyendo las instalaciones de produccio'n, a pai'ses de bajos salarios. A la vez, a los pai'ses en desarrollo se les negara' los mecanismos necesarios para arrancar beneficios de los inversores extranjeros. Esfuerzos para la promocio'n del desarrollo local a trave's de la designacio'n de prestaciones para negocios nativos y las limitaciones sobre la propiedad extranjera de los recursos locales sera'n impedidos tambie'n. Si llega a adoptarse, el AMI significara' le cancelacio'n de las estrategias de desarrollo del Tercer Mundo, aumentara' el escape de puestos de trabajo de las naciones industriales y ejercera' grandes presiones sobre pai'ses, ricos y pobres, para competir por capital de inversio'n cada vez ma's mo'vil a base de rebajar los standards ecolo'gicos y laborales.

Una provisio'n clave del AMI tambie'n podri'a amenazar las leyes de resposabilizacio'n de corporaciones acampeonadas por elementos progresivos de los EEUU. El AMI amenaza los estatutos de cualquier pai's que enlacen las subvenciones, las rebajas de impuestos y otros beneficios al comportamiento de las compan~i'as. Esta prohibicio'n podri'a ser utilizada para desafiar a un conjunto de medidas locales, estatales y federales, incluyendo: leyes que requieren que las empresas subvencionadas cumplan metas de creacio'n de puestos de trabajo; reglas de re-inversio'n en la comunidad que requieren a los bancos hacer inversiones en zonas subdesarrolladas; y 'salarios de vida' obligatorios en las compan~i'as que reciben ayuda o contratas pu'blicas.

Tal vez lo ma's preocupante sea que el AMI se adelantara' a las estrategias que dificultan la hui'da de las empresas a zonas de bajos salarios, una de las mayores causas de la pe'rdida de puestos de trabajo y estancamiento de salarios en el mundo industrializado. Encima del dan~o hecho por el cierre de fa'bricas y los paros, las empresas utilizan la amenaza de su hui'da para minar el poder negociador de los sindicatos y para intimidar a las legislaturas en contra de la regulacio'n, la imposicio'n de impuestos y los gastos pu'blicos necesarios para levantar el nivel de vida. Aunque au'n esta' lejos de la agenda poli'tica actual, las reglas que limitan la facilidad de hui'da de las empresas son esenciales para restablecer la abilidad de gobiernos y sindicatos para negociar con las empresas en igualdad de condiciones. El AMI eliminari'a tales reglas como violaciones de los derechos de los inversores.

Por su alcance y sus mecanismos de imposicio'n, el AMI representa un peligroso salto sobre los existentes acuerdos internacionales. Le permite a cualquier corporacio'n que pone objeciones a cualquier ley local, estatal o nacional llevar una demanda a un panel internacional del AMI, que luego ordenari'a la derogacio'n de tal ley como violacio'n del pacto. Los gobiernos no gozari'an de derechos reci'procos para demandar a las compan~i'as en nombre del pu'blico. El pleno alcance de las ambiciones de los formuladores queda reflejado en la reciente caracterizacio'n de las negociaciones del AMI por el director de la Organizacio'n Mundial del Comercio (OMC) Renato Ruggiero: "Estamos fraguando la constitucio'n para una economi'a global u'nica."

Si el AMI es una "constitucio'n", su declaracio'n de derechos es solamente para los inversores. El acuerdo no hace nada para proteger a los trabajadores o a los consumidores ni ampara a las pequen~as empresas de las pra'cticas anti-competitivas de las multinacionales.

La administracio'n Clinton apoya el AMI por las mismas razones que apoyo' al TLC: la opinio'n que un aumento en el comercio internacional es en si' beneficioso y que lo que es bueno para las corporaciones es bueno para la nacio'n. Los negociadores planean el finalizar el acuerdo para Junio de 1977, y presentarlo a los pai'ses de la OCDE para su ratificacio'n como un tratado. Lo cual significa una votacio'n en el Senado de los EEUU hacia el pro'ximo oton~o.

Organizaciones tales como el Citizens Trade Campaign, Public Citizen's Global Trade Watch y los sindicatos AFL-CIO han hecho grandes avances en la educacio'n del Congreso y el pu'blico en asuntos de comercio e inversio'n. Si los sindicatos, los grupos de consumidores, los ecologistas, oficiales locales y estatales y las pequen~as empresas edifican sobre esta base y hacen oir sus voces, no es muy tarde para modificar o descarrilar el acuerdo.

El resultado sera' cri'tico, no solamente debido a las destructivas clau'sulas del AMI en si' mismas, sino porque es el pro'ximo campo de batalla en la cada vez ma's intensa campan~a para institucionalizar la dominacio'n corporativa. Francis Fukuyama puede darse por satisfecho que "la actual racha triunfal de la ideologi'a de mercado anuncia el fin de la historia." Las corporaciones, no obstante, quieren ponerlo por escrito.

Scott Nova y Michelle Sforza-Roderick

Scott Nova es director del y Michelle Sforza-Roderick es investigadora asociada en el Preamble Collaborative/Preamble Center for Public Policy en Washington D.C.- EEUU.

Luis @@@@@@@@@@ Luis J. Prat University of California Chemistry Dept. Santa Barbara CA 93106 (805) 893-3295 (805) 893-4120 FAX

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