(ca) LA LECCION DE KOREA DEL SUR (en)

lingvoj@lds.co.uk
Mon, 10 Mar 1997 16.10 GMT


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EXTRAIDO FROM _CNT_ FEBRERO 1997 C/ Molinos, 64. 18009 Granada Espan~a ----------------------------------- LA LECCION DE KOREA DEL SUR

Desde hace un mes la clase trabajadora surcoreana viene organizando huelgas generales y gigantescas manifestaciones. Estamos ante la protesta laboral ma's importante que se lleva a cabo en un pai's industrializado desde el comienzo de la era del "libre mercado". El origen de las movilizaciones de los sindicatos coreanos esta' en las "reformas liberales" que el Estado esta' llevando a cabo y que implican una gran "flexibilidad laboral", meros eufemismos de una legislacio'n que facilita au'n ma's el despido, la sustitucio'n de los huelguistas por esquiroles, la disminucio'n de los salarios, el incremento de las horas de trabajo y el aumento del nu'mero de trabajadores temporales. Todo esto quiere decir que el estado capitalista de Corea del Sur esta' decido a introducir una legislacio'n antisindical similar a la que instauraron Reagan, Bush y Clinton en Estados Unidos y Gonza'lez en Espan~a, ratificada por Aznar. De ahi' la trascendencia del conflicto surcoreano. --------------------------------------------------------- ?MAS INFORMACION SOBRE COREA? http://www.tao.ca/ainfos/search.html --------------------------------------------------------- En primer lugar, merece la pena destacar la militancia de los trabajadores surcoreanos en contradiccio'n con la imagen que tiene Occidente de la fuerza laboral asia'tica, considerada do'cil, entregada y sumisa, es decir la imagen racista de "hormigas productivas". Cualquier estudiante surcoreano medianamente informado conoce la trayectoria de lucha que ha desarrollado durante los u'ltimos 50 an~os el movimiento sindical coreano. Entre los an~os 1945 y 1950, los campesinos-trabajadores realizaron miles de consejos revolucionarios, pero fueron destruidos por la intervencio'n norteamericana durante la guerra coreana (1950-1953) y 10.000 sindicalistas fueron encarcelados o recluidos en campos de concentracio'n en nombre del Mundo Libre. En los an~os sesenta y setenta, las revueltas y protestas estudiantiles propiciaron el surgimiento de un nuevo movimiento de la clase trabajadora, que se extendio' por las capitales de provincia ma's importantes del pai's. Esta militancia termino' con la infame masacre de Kwangjo en la que murieron 3.000 trabajadores y estudiantes en 1980. La represio'n estatal contra los trabajadores impuso uno de los regimenes laborales ma's duros del mundo: 60 horas de trabajo por semana, sueldos que apenas alcanzan los niveles minimos, sindicatos controlados por el Estado, etc. la explotacio'n laboral fue uno de los pilares ma's importantes de lo que se denomino' el "milagro econo'mico" surcoreano, con un incremento del 20% en las exportaciones, y un crecimiento del PNB entre el 10 y el 15%. La otra cara del "e'xito" de los dragones asia'ticos es la explotacio'n infrahumana de sus trabajadores. --------------------------------------------------- SAURIEZ-VOUS TRADUIRE CET ARTICLE POUR NOS LECTEURS ET LECTRICES FRANCOPHONES? ---------------------------------------------------- Por desgracia, algunos economistas izquierdistas que criticaban el "capitalismo de libre mercado" consideran el capitalismo "estatal" asia'tico como una alternativa va'lida, apoya'ndose en el crecimiento de la economi'a productiva y asumiendo que la "colaboracio'n" del capital y de la clase trabajadora es un "pacto social", haciendo de esta forma caso omiso de las relaciones sociales de produccio'n. Los trabajadores surcoreanos han destruido el mito del "pacto social" y los sectores ma's radicales han rechazado abiertamente tanto el capitalismo "liberal" como el capitalismo estatal. La segunda leccio'n que podemos extraer de las huelgas surcoreanas es que la gran mayori'a de la clase media se identifica con esta lucha sin cuartel. Ma's del 75% de los habitantes de Seu'l, la capital, apoya las demandas de los huelguistas y la gran mayori'a esta' a favor de una huelga general. Los empleados de banca, los profesionales e incluso los trabajadores de la Bolsa, con sus trajes de chaqueta y sus corbatas, se han unido a las manifestaciones callejeras. Al contrario que en Espan~a, donde los li'deres de CCOO y UGT organizaron su di'a de ritual huelguista para despue's someterse a la reforma laboral de Gonza'lez, desmoralizando a la juventud, en Corea del Sur, y gracias a continuos actos de masas, los sindicatos esta'n consiguiendo el apoyo de numerosos jo'venes trabajadores no afiliados, adema's de trabajadores del sector pu'blico. Los sindicatos surcoreanos se diferencian de los espan~oles y estadounidenses en que los primeros son independientes de cualquier partido,e specialmente de los partidos burgueses del gobierno y del parlamento. Al principio, los sindicatos ma's radicales lideraron la organizacio'n de los actos de protesta, mientras que los ma's moderados quedaron relegados. Sin embargo, una vez que se generalizo' la protesta, los trabajadores de las fa'brica forzaron a los sindicatos ma's moderados a unirse a la lucha. Una vez ma's, el contraste con Espan~a se hace patente, ya que aqui' el li'der sindical, Antonio Gutie'rrez, ha invertido el proceso siguiendo las indicaciones del sindicato progubernamental UGT. Al contrario que en Espan~a, cuando tuvo lugar la transicio'n, los sindicatos de clase surcoreanos no firmaron un "Pacto de la Moncloa" sacrificando intereses socioecono'micos en areas de la legalidad. La radical Federacio'n Coreanade Sindicatos, que cuenta con 500.000 afilliados, sigue siendo ilegal, a pesar de contar con la lealtad de un nu'mero cada vez mayor de trabajadores y de haber demostrado su capacidad de enfrentarse al Estado. En Corea del Sur, la lucha de clases es parte integral de la transicio'n democra'tica que intenta obtener garanti'as sociales, seguridad laboral, salarios justos y un reconocimiento de los derechos del trabajador en sus lugares de trabajo, que hasta la fecha, no parecen sino barracones militares. Con esta lucha, los trabajadores han hecho tambalearse, al menos temporalmente, los cimientos del conglomerado econo'mico ma's grande del pai's: los directores de Hyundai, la principal industria automovili'stiea, han cerrado sus fa'bricas indefinidamente. La huelga general no es algo que concierne so'lo a los trabajadores, sino que afecta a un aspecto fundamental de la democracia. La reforma laboral fue aprobada por un parlamento controlado por el gobierno en una sesio'n secreta a las 5.00 de la man~ana a espaldas de la oposicio'n, y todo ello mediante un decreto-ley. La huelga va en contra tanto de la legislacio'n actual como de los me'todos autoritarios. Sin embargo, en Espan~a los li'deres sindicalistas siguieron manteniendo una estrecha relacio'n con el re'gimen de Felipe Gonza'lez a pesar de su arbitraria utilizacio'n del poder y de los decretos-ley. Los trabajadores surcoreanos nunca podri'an entender la presencia de Gutie'rrez en el congreso del Partido Popular y en la sede de la patronal, y probablemente esta poli'tica "colaboracionista" le hari'a perder toda su credibilidad como li'der sindical. El proceso de democratizacio'n en Corea del Sur provoco' la reciente condena a muerte del exdictador militar, el general Chun Doo Hwan, por parte del Tribunal Supremo, decisio'n que conto' con el apoyo mayoritario de los sindicatos y de la sociedad en general. Al contrario que en Espan~a, la inmunidad militar no forma parte de la transicio'n hacia la democracia. La revolucio'n laboral coreana si forma parte del proceso de democratizacio'n, aunque la victoria de la clase trabajadora no esta' asegurada y tanto los sindicatos como los trabajadores surcoreanos esta'n dejando muy claro que el capitalismo de libre mercado no es algo inevitable ni la u'nica alternativa posible. Con sus palabras y sus actos heroicos esta'n demostrando que la lucha de la clase trabajadora no so'lo es posible, sino que adema's cuenta cada vez con ma's adeptos entre los trabajadores y el heteroge'neo grupo del "sector pu'blico" en lucha para mantener el empleo de por vida y en por de mejoras laborales. Para los sindicalistas e intelectuales espan~oles y estadounidenses es hora de seguir el ejemplo asia'tico, pero no el de su modelo de explotacio'n econo'mica, sino el de la lucha ejemplar de la clase trabajadora.

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