CAQ #59: Covert Briefs

Luis Prat (prat@chem.ucsb.edu)
Thu, 5 Dec 1996 15:24:05 -0800


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** Topic: #59 Covert Briefs **
** Written 10:30 AM Dec 3, 1996 by caq in cdp:covertaction **
COVERT BRIEFS
By Terry Allen

Traduccio'n al castellano de Luis J. Prat

EL BUEN ESTUDIANTE

Probablemente Rusia no tenga mucha experiencia en las bondades de la
democracia estilo Oeste, pero algunos de sus li'deres aprenden ra'pido. En
setiembre, despue's del ataque bali'stico norteamericano a Iraq,
supuestamente para proteger a los Kurdos, pero en realidad para proteger una
operacio'n de la CIA cuyo objetivo era destronar a Saddam Hussein, el
dirigente ruso Aleksandr Lebed quedo' impresionado: "Esto es la esencia de
la democracia. Se mandan los aviones y se arrojan bombas. Despue's se reune
a los periodistas y se les dice que aplaudan. Hay que estudiar esto."

LA CIA Y LA DROGA, NUESTRO HOMBRE EN PERU

A fines de Octubre, mientras la CIA negaba vigorosamente su complicidad con
los narcotraficantes aqui' en casa, el jefe anti-drogas Gen. Barry McCaffrey
se traslado' al Peru' y se entrevisto' con Vladimiro Montesinos, jefe del
Servicio de Inteligencia Nacional (SIN) de aquel pai's. Montesinos tiene
enlaces con la CIA y con los narcotraficantes internacionales, asi como un
historial de abusos de los derechos humanos. McCaffrey fue', no para
sepultar a Montesinos sino para, segu'n la prensa peruana, alabarlo como un
"experto y notable estratega." Era la primera vez en seis an~os que
Montesinos, el segundo hombre ma's poderoso del Peru' despue's del
Presidente Fujimori, se mostraba en pu'blico. Habi'a sido obligado a moverse
en las sombras debido a unos antecedentes de muy mal sabor: Durante su
estancia en el eje'rcito en los 1970s, fue' sorprendido espiando y pasando
secretos de estado a los EE.UU., y fue' hallado culpable de desercio'n.
Cuando salio' de la prisio'n se convirtio' en el abogado favorito de los
reyes de la droga peruanos, utilizando sus conexiones poli'ticas y militares
para labrarse su retorno a los corredores del poder.

Ampliamente se supone que mantiene relaciones con la CIA y los
narcotraficantes. Human Rights/Watch America y la Oficina de Latinoame'rica
en Washington tambie'n lo acusan de abusar los derechos humanos: "Un
escuadro'n de la muerte compuesto de miembros del SIN y agentes militares
organizados bajo el mando de Montesinos ha sido responsable de algunos de
los mas serios abusos atribui'dos a las fuerzas armadas bajo el gobierno
Fujimori, incluyendo desapariciones, tortura y ejecuciones ilegales".

La aprobacio'n pu'blica de McCaffrey a Montesinos vino en un momento
crucial: Nuevas acusaciones contra el "Rasputi'n" peruano demandaban una
investigacio'n pu'blica. En juicio por tra'fico de cocai'na, el cabecilla de
narco'ticos Demetrio Cha'vez Pen~aherrera declaro' en Agosto que le pago' a
Montesinos $50,000 mensuales durante 1991 por el uso sin restricciones de un
aeropuerto clandestino para exportar drogas a Colombia. Chavez tambie'n dijo
que Montesinos se habi'a comunicado con e'l por radio en su escondite, le
habi'a avisado cuando iban a ocurrir operaciones antidroga en el Valle del
Huallaga, y que una vez se persono' en el acto de recibir su paga. "Lo vi',
su grupo llego' en dos carros negros," dijo Cha'vez. "Yo vi' co'mo le daban
el dinero."

El traficante afirmo' que se habi'a ido del Peru' a Colombia despue's de que
Montesinos le ordenara aumentar su soborno mensual a $100,000. Cuando
Cha'vez fue' finalmente apresado, no fue por tra'fico de drogas, sino por
colaborar con los terroristas. Esta acusacio'n llevo' su caso al reservado
sistema de justicia militar, que podi'a confinarlo en solitario, originando
asi' quejas de que los militares trataban de silenciarlo.

Cuando finalmente comparecio' a su juicio, Cha'vez lanzo' un bombazo
acusando a Montesinos de recibir sobornos. Una semana ma's tarde, en una
declaracio'n apenas inteligible, Cha'vez se retracto', diciendo que estaba
"confuso". Su abogado, Pablo Castro, sospecho' que la retraccio'n y la
ra'pida deterioracio'n de la condicio'n fi'sica y mental de su cliente
fueron el resultado de malos tratos a manos del SIN.

El asunto Cha'vez es el u'ltimo de una serie de incidentes relacionados con
la droga que han avergonzado al gobierno peruano pero que no han causado
merma alguna en el apoyo entusiasta de los EE.UU. En cierto caso, ma's de
380 libras de pasta de coca fueron encontradas en un antiguo avio'n
presidencial. Poco despue's, ma's de 200 libras fueron halladas a bordo de
dos buques de la marina, uno de ellos en el puerto canadiense de Vancouver.

Oficialmente, la polici'a esta' a cargo de las operaciones anti-droga. En
realidad, es el eje'rcito quien juega el papel principal, mezclando la
contra-insurgencia y la contra-droga en un potente coctel de corrupcio'n.
Ma's de 300 miembros del eje'rcito han sido investigados o acusados en
conexio'n con las drogas desde 1990. Comandantes regionales supervisando
aeropuertos clandestinos supuestamente reciben $10,000 de soborno por cada
cargamento de drogas depositado por soldados bajo sus o'rdenes en aviones
destinados a Colombia. Los aeropuertos desde los cuales los envios de drogas
de Cha'vez volaban a Colombia estaban a so'lo unos kilo'metros de la base
contra-insurgente en el valle del Alto Huallaga.

En este caso de complicidad militar con el narcotra'fico, como en muchos
otros, la pista lleva a Montesinos. Segu'n Ricardo Soberon, experto en
narco'ticos de la Comisio'n de Juristas de los Andes, "e'l controla el
establecimiento militar por Fujimori."

La visita de McCaffrey dando el visto bueno de Washington a Fujimori y a
Montesinos fue precedida por alabanzas de los EE.UU. a Peru' por su record
en derechos humanos en una carta personal del presidente Bill Clinton a
Fujimori, celebrando el admirable progreso que Peru' ha hecho en la guerra
contra las drogas. Mientras los dos ma's insignes peruanos disfrutan el
ca'lido benepla'cito de McCaffrey y Clinton, algunos oficiales peruanos
sugieren que la benevolencia norteamericana refleja el hecho de que
Montesinos podri'a au'n estar en la no'mina de los EE.UU.

Mientras tanto, el director de la CIA John Deutch continu'a negando la
complicidad de los EE.UU. en el tra'fico de drogas.

PATROCINANDO NARCOTRAFICANTES Y VIOLADORES DE LOS DERECHOS HUMANOS

La misma confusio'n de funciones de la polici'a con las del eje'rcito, y de
las estrategias anti-insurgentes con las antidrogas, ha permeado la
poli'tica de los EE.UU. en Colombia, donde unos 20,000 civiles han sido
asesinados desde 1986. Segu'n Amnesty International (AI) y el mismo rastro
de papel militar, ayuda americana adjudicada a la campan~a contra las drogas
ha sido desviada para financiar la contra-insurgencia y usada por unidades
comprometidas en abusos de los derechos humanos.

Por ejemplo, en Agosto 18 de 1991, miembros de la XIII Brigada, asignados a
la contra-insurgencia, irrumpieron en la casa del activista poli'tico
Antonio Palacios Urrea, lo asesinaron junto con tres de sus hij@s y
torturaron a otr@s miembr@s de su familia. Documentos militares de los
EE.UU., divulgados a AI a trave's del periodista Frank Smyth, confirman que
fondos destinados a la lucha contra las drogas llegaban a esta unidad.
Documentos del Departamento de Defensa de los EE.UU. (DoD) confirman que
todas menos una de las brigadas que AI complica en serias violaciones de los
derechos humanos recibi'an ayuda de los EE.UU. La pista de papel tambie'n
muestra que la administracio'n Clinton conoci'a estas violaciones y que
repetidamente manifesto' al Congreso y al pu'blico que no financiaba ni
armaba ninguna unidad complicada en atrocidades.

La administracio'n insiste que la ayuda americana financia la campan~a
contra las drogas, no la campan~a contra-insurgentes, pero documentos del
Comando Sur norteamericano (SOUTHCOM) revelan que el tratar de separar las
dos operaciones es una farsa. Col. Warren D. Hall juez de plantilla
asistente al Gen. Barry McCaffrey (por entonces jefe de SOUTHCOM y
actualmente jefe antidrogas de Clinton) lo admitio' en un memorandum
interno: "Es irreal esperar que el eje'rcito limite el uso del equipo a las
operaciones contra los narcotraficantes ... las te'cnicas de infanteri'a
ligera que las fuerzas de operaciones especiales de los EE.UU. ensen~an
durante operaciones anti-drogas ... pueden tambie'n ser usadas por las
fuerzas armadas colombianas en su campan~a anti-insurgente." Hall tambie'n
admitio' que material dado por los EE.UU. "pueder ser usado en operaciones
contra-insurgentes durante las cuales pueden ocurrir violaciones de los
derechos humanos."

SOUTHCOM esta' preocupado por ser "vulnerable a cri'ticas debido a las
similitudes inherentes en los esfuerzos contra-drogas (CD) y
contra-insurgentes (CI) en Colombia." Pero dado que: "desligarse de la labor
CD en Colombia no es una opcio'n viable," un documento del DoD noto' que,
"... USSOUTHCOM debe adhererse a las normas que disminuyen la posibilidad de
culpabilidad de los EE.UU. en casos de violaciones de los derechos humanos"
en vez de disminuir las violaciones en si'.

En 1996 el Congreso prohibio' ayuda a cualquier unidad militar sobre la que
haya evidencia fidedigna de violaciones de los derechos humanos. Puesto que
el DoD admite que probablemente tales violaciones han de continuar, y puesto
que la confusio'n entre los papeles CD y CI es inevitable, podemos esperar
un cese inmediato en la ayuda a Colombia. O quiza's no.

VALORES FAMILIARES, BOB DOLE Y EL MITO DE LAS MEDIA LIBERALES

Probablemente sea verdad, como acusan los conservadoers, que hay ma's
reporteros demo'cratas que republicanos, aunque tampoco viene al caso. Y el
tan comu'n salto de que los medios de los EE.UU. tienen una agenda liberal
es llanamente estu'pido. Primero, el Partido Democra'tico de hoy esta' tan
lejos del liberalismo que hace a Richard Nixon verse rosadito por los
bordes. Pero au'n ma's importante, la perspectiva poli'tica de un reportero
individual es un factor relativamente sin importancia en la decisio'n final
sobre que sucesos se publican y co'mo. Del mismo modo que las decisiones
sobre que tipo de coche fabricara' la Ford se toman en el salo'n de la
directiva ma's bien que en la fa'brica, las decisiones sobre lo que se
transmite o se imprime las hacen los editores, no los humildes reporteros ni
siquiera los grandes "anclas".

Caso en punto: Durante gran parte de la estupefaciente y aburrida campan~a,
una sabrosa ane'cdota fue' un secreto a voces entre los periodistas. De 1968
a 1970, Bob Dole tuvo un affair con Meredith Roberts mientras estaba casado
con su primera esposa. El Times y el Washington Post lo sabi'an y
concluyeron al ma's alto nivel, que el adulterio no era noticia meritoria.
La campan~a de Dole, que habi'a pregonado frene'ticamente la integridad del
senador hasta el punto de darle dolores de cabeza a todo el mundo, estaba
sudando fri'o que si la noticia se haci'a pu'blica. El director de
comunicaciones de Dole, John Buckley, hizo una visita al editor gerente del
Times Walter Isaacson para pedirle que no publicara la noticia; mientras que
el secretario de prensa de Dole, Nelson Warfield y su consejera Mari Will se
sentaban con los ma's altos editores del Post para pedirles que mantuvieran
la noticia oculta. Despue's de que Elizabeth Dole llamara al editor del Post
Donald E. Graham roga'ndole a favor de su marido, Graham dijo que e'l habi'a
meramente notificado al director ejecutivo del perio'dico, Leonard Downie
Jr., de la llamada. Inclusive despue's de que el National Enquirer publicase
la historia, el Post y el Times se la callaron hasta despue's de las elecciones.

Downie ma's tarde explico' que el esca'ndalo no reuni'a los "standards"
desde siempre requeridos para publicacio'n. "El hecho de que esto ocurrio'
hace 28 an~os .. jugo' un papel, asi' como que no comprometio' en modo
alguno su cargo pu'blico," dijo. Andrew Rosenthal, editor del New York Times
en Washington, se unio' al coro empresarial:"Esto es una historia acerca de
alegaciones de un affair que ocurrio' hace 30 an~os. Gran cosa."

Tiene algo de razo'n, pero ni los "standards" de Downie ni la desestimacio'n
de Rosenthal imperaron durante la campan~a de 1992 cuando los medios
informativos resaltaron el uso de marijuana por Clinton en 1969, su eludirse
del servico militar y su visita de estudiante a Moscu' en 1969.

Lo importante no es que los medios de comunicacio'n corporativos favorezcan
a un candidato sobre otro - ambos eran aceptables para los grandes
financieros- sino que las ideas poli'ticas de un reportero palidecen ante el
poder de la directiva.

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