USA: El Gendarme Innecesario

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Thu, 18 Jan 96 09:37:43 VEN


U. S .A . : e l g e n d a r m e i n n e c e s a r i o


El derrumbe de la URSS, coloso al parecer petreo pero con pies de barro,
nos dejo un mundo unipolar. A la guerra fria le sucedio la paz tibia.
Usufructuario y gendarme de este universo que por no ser frio ni caliente
provoca vomitos (segun el dicho biblico) son los Estados Unidos de America
del Norte.

Las contradicciones que hasta 1990 hicieron peligrar la paz internacional
no eran sin duda, como se pretendia, las que mediaban entre capitalismo y
socialismo, sino que surgian del afan de dominacion por parte de dos
poderosos Estados. En todo caso, eran las contradicciones entre el
capitalismo de las transnacionales y el capitalismo tecno-burocratico. Cuando
la primera de ambas formas capitalistas demostro ser mas eficiente
economicamente que la otra, Estados Unidos, centro principal y prototipo de
esa modalidad de la explotacion del trabajo, surgio como unica cabeza, por el
hecho de ser ademas el pais mas rico y el mejor armado.

En 1990 se vivio el suenho de la "pax americana". Pero no pasaron muchos
meses sin que un sanguinario dictador, Saddam Hussein, desafiara la hegemonia
mundial de los Estados Unidos, atacando a un vasallo fiel, el Emirato de
Kuwait. El papel de gendarme internacional fue asumido sin mayores
vacilaciones por la potencia imperial. Despues fue Somalia, como poco antes
Panama y Granada. Hoy es Haiti y, tal vez, de nuevo Irak. Manhana puede ser
Cuba o, por que no, el socio y vecino Mexico. Estas invasiones militares se
caracterizan por ciertos rasgos que las diferencian de otras muchas que
llevaron a cabo en el pasado los yanquis. En 1er. lugar, apenas provocan
reacciones adversas en la opinion publica internacional y cuentan con la
opinion publica nacional (que ya no recuerda Vietnam). En 2do. lugar, la
accion yanqui se presenta hipocritamente, como "intervencion internacional";
se invoca la cooperacion de "aliados" y la ayuda simbolica de "amigos" que no
son sino vasallos. En 3er. lugar, las operaciones militares se llevan a cabo
contra gobiernos dictatoriales y sanguinarios, pero no porque ellos lo sean
sino simple y llanamente porque perjudican los intereses o amenazan de algun
modo el prestigio mundial del gran gendarme.

El ultimo rasgo es tal vez el mas interesante. En el mundo de hoy, una vez
desaparecido el contrapeso de la Union Sovietica, nadie puede rebelarse
contra el orden imperial y la hegemonia norteamericana sino desde la
izquierda radical (una izquierda que vaya mucho mas alla del marxismo-
leninismo) o desde una derecha fascistoide (que esgrima consignas ultra
nacionalistas). La primera posibilidad, unica valedera y autentica, no se ha
dado todavia y quiza no se de en muchos anhos. La segunda es la que
encontramos en Irak, en Somalia, en Haiti (y antes en Panama). Esto, desde
luego, favorece mucho la imagen de "defensor de la democracia" que el
gendarme desea proyectar. Basta, sin embargo, tener en cuenta los
antecedentes de las dictaduras que el imperio ataca, para entender la
responsabilidad del mismo en la instauracion de esas dictaduras: Noriega fue
colaborador, confidente y espia de la CIA. Hussein fue apoyado por el State
Departament como amigo confiable contra los ayatolas de Iran. A Cedras se le
aseguro exilio dorado, se le devolvieron millones depositados en bancos
norteamericanos y casi se le considera merecedor del Premio Nobel de la Paz;
Carter, con su habitual boberia, asegura que no es un maton sino una persona
decente. Mientras tanto, miles de haitianos que huian del dictador y de los
"tontons macoutes" (reliquias gloriosas del duvalierismo, que USA nunca
cuestiono seriamente) eran devueltos a su pais (a riesgo de ser asesinados
por militares o paramilitares) o encerrados en el campo de concentracion de
Guantanamo.

Todo esto demuestra que al gendarme no le interesan en verdad la
democracia ni los derechos humanos, sino la defensa de sus intereses o, como
en este ultimo caso, la afirmacion de su hegemonia continental y mundial. Es
claro que quienes ocupan hoy la Casa Blanca y quienes dirigen el Pentagono,
la CIA y el Departamento de Estado son fieles discipulos y continuadores de
quienes promovieron en Chile el golpe de Pinochet, quienes apoyaron por de
cadas a Stroessner, quienes sonrieron a Ongania y Videla con complacencia de
hermano mayor y solo se opusieron a los genocidas militares argentinos cuando
un borracho decidio invadir las Malvinas, ambito intocable de hermanos
anglosajones.

Quienes adversan el fascismo y, consecuentemente, el racismo y el
nacionalismo, no pueden dejarse enganhar ni un instante por las proclamadas
intenciones del innecesario gendarme. Comienzan por detestar el
narcopatriotismo de Noriega; la sangrienta ferula de Hussein, exterminador de
kurdos, shiitas y opositores pol\'edticos en general; la abominable opresion
del neo duvalierismo de Cedras, pero no se detienen sino hasta dejar claro
que todos estos fenomenos patologicos no se hubieran generado sin complicidad
del "guardian de la democracia y los derechos humanos"; no paran hasta hacer
comprender a todos que, tras las nobles intenciones oficialmente aducidas, no
hay sino una manifestacion, mas o menos refinada, del viejo imperialismo.
Acabar con las dictaduras y poner a salvo los derechos humanos no es tarea
para quienes fueron (y ocultamente siguen siendo) los mejores amigos de los
dictadores y los primeros violadores de los derechos humanos.

ANGEL J. CAPPELLETTI
(CORREO A # 27, p. 7; abril 1994)