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(ca) cgt catalunya: Sindicalismo y fascismo 2.0 -- Artículo de Ermengol Gassiot

Date Mon, 29 Oct 2018 11:52:44 +0200


A nadie se nos escapa que el fascismo está creciendo en toda Europa. Tampoco se nos escapan dos aspectos de este fenómeno. Primero, que los "nuevos" fascistas muchas veces no van con la cabeza rapada ni levantan abiertamente el brazo (aunque algunos lo siguen haciendo). A menudo son hombres y mujeres con un cierto aspecto de ejecutivos y ropa pija, como la Marie Le Pen (Frente Nacional, Francia), el Jörg Meuthen (Alternativa para Alemania) o Geert Wilders (Partido por la Libertad, Países Bajos). Todos ellos huyen del estereotipo del facha mamporrero, aunque a menudo los utilicen en sus espacios políticos. ---- Segundo, este "nuevo" fascismo crece y se hace fuerte electoralmente en barrios populares. En lugares que hace décadas eran los denominados cinturones rojos y los feudos de los partidos comunistas que tras la II Guerra Mundial participaron de los sistemas electorales de los países occidentales. Esto ha motivado muchos artículos y opiniones que desprecian el comportamiento electoral de una parte de la clase trabajadora y el contraponen con otro, aparentemente más adecuado, de corte liberal y europeísta de sectores de las clases medias. Aparte de clasistas y cargadas de tópicos, los análisis detallados de los comportamientos electorales tampoco avalan demasiado estas afirmaciones. Pero no es de eso de lo que quiero hablar aquí.

Como decía, una versión del fascismo se extiende por Europa y lo hace, también, en los barrios populares. Sin lugar a dudas su crecimiento se produce al amparo del descontento de una parte importante de la población con la política de toda la vida y también a menudo con la que se autodenomina como "nueva". Y esto ocurre en medio de una clara e innegable degradación de nuestras condiciones de vida: salarios más bajos, alquileres más abusivos, barrios cada vez más picados, pensiones de miseria y grandes bancos y grandes empresarios batiendo récords con los beneficios que obtienen fruto del nuestro trabajo.

En este contexto, sin embargo, los intentos por crear sindicatos de extrema derecha, abiertamente vinculados a este nuevo fascismo, de momento han fracasado. No hay en España, pero tampoco en Alemania, en Francia, etc. Por el contrario, en los diferentes estados europeos parece que el sistema sindical construido después de la II Guerra Mundial (en España a partir de 1978) se mantiene relativamente sólido, con cambios menores. Una situación que contrasta con el cambio en el color electoral de estos barrios de cinturones y periferias. Esto podría parecer una buena noticia, pero me temo que no lo es. Trato de explicarlo.

De momento no tenemos grandes sindicatos fascistas, como en general tampoco hemos tenido nunca de corte liberal. Pero si prestamos una cierta atención, podemos observar como ideas liberales y fascistas poco a poco se van haciendo un hueco en diversos ámbitos sindicales. Sin entrar en conflicto con los sindicatos ya existentes, sino pasando a formar parte progresivamente de su acción sindical. Ejemplos tenemos. Cuántas veces durante los años más agudos de la crisis no hemos oído decir a "sindicalistas" que "hemos estirado más el brazo que la manga y eso es insostenible" para justificar como inevitable o como mal menor un recorte de salarios o de un servicio público? Y cuántas veces no nos han venido con la cantinela de que hay que incrementar la productividad de la empresa (que a menudo significa trabajar más intensamente) para garantizar la continuidad de nuestro trabajo o el mantenimiento del salario? Como yo, muchos y muchas de nosotros hemos escuchado de algunos sindicalistas que "hacer horas extras es un derecho del trabajador / a" y hemos visto cómo se pactaban dobles escalas salariales porque, supuestamente, hay trabajadores / as con más derechos que de otros.

Estas ideas han ido penetrando en el tuétano de la clase trabajadora con la ayuda innegable del sindicalismo mayoritario. Conflicto tras conflicto, negociación tras negociación, convenio tras convenio, como una música machacona que poco a poco va ablandando resistencias. Y en este contexto, no es de extrañar que el conservadurismo y el fascismo vaya ganando posiciones dentro de nuestra clase. Un fascismo que, no lo olvidemos, es hijo del capitalismo. Triturada la solidaridad de clase, el bombardeo del discurso de que no hay suficientes recursos para garantizar el bienestar de todo el mundo lleva, fácilmente, a defender que hay que blindar las condiciones laborales de una parte de los trabajadores frente a los "otros". En realidad, ya hace tiempo que en algunos lugares se hace. Una doble escala salarial con mejores condiciones para quien ya trabaja en una empresa respecto quién entrará en el futuro no es, en realidad, una versión laboral de la frase aquella de "los de casa (españoles, catalanes, alemanes, austriacos, etc) primero "?. Dentro de plantear cuotas para limitar el acceso de trabajadores / as migrantes a algunas empresas, como ya está sucediendo en algunos lugares, hay apenas un milímetro. Y de pedir la expulsión de los "de fuera" o blindar los estados europeos ante el miedo a una invasión de migrantes, una simple pasa.

El sindicalismo de la concertación y posibilista genera monstruos. Uno de ellos es que allana el terreno al avance del fascismo dentro de la clase trabajadora. La respuesta a este fenómeno debe ser construir un sindicalismo planteado como una herramienta útil en el combate contra el capital y para defender nuestros intereses de clase. Necesitaremos crecer. Necesitaremos ser eficaces en las luchas. Pero también, y esto es esencial, necesitaremos rearmarse de argumentos ideológicos para este combate. Replanteando una serie de afirmaciones como las que he expuesto y qe ahora, como quien no quiere la cosa, han pasado a ser como de sentido común. Unos enunciados que no son de ninguna manera neutrales, ni inevitables y que, en realidad, también nos llueven cargados de ideología. En este caso, la que interesa al poder.

Si no lo hacemos, lo tendremos muy crudo para revertir el avance del fascismo también en el ámbito sindical.

* Ermengol Gassiot es Secretario General de CGT Cataluña
https://lasaldelaterra.wordpress.com/2018/10/24/sindicalisme-i-feixisme-2-0/

http://www.cgtcatalunya.cat/spip.php?article12958#.W9Q9yd9fjCI
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