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(ca) fora-ait: Recuperando el federalismo para la Organización Obrera: Parte 1

Date Wed, 6 Jun 2018 10:29:41 +0300


"La sociedad del privilegio cuenta con poderosos medios para defenderse; y así como el patrón se ríe de las reclamaciones individuales, del mismo modo la fuerza patronal no teme la acción de una corporación obrera aislada. Contra una caja obrera hay cien cajas; contra los obreros de una localidad, hay los obreros de cien localidades; contra las energías de una agrupación hay cien policías, mil soldados, un ejército." ---- Pellicer Paraire, extracto de "Sistema Federativo" publicado en "La Protesta Humana" - 15/12/1900 ---- El Modelo Sindical Argentino viene marcando la cancha hace varias décadas, definiendo las pautas de una determinada forma de organización gremial para la clase trabajadora, marcando los limites bajo los cuales los trabajadores y trabajadoras tenemos que desenvolvernos para ser parte de la vida sindical del país.
Este desenvolvimiento está orientado básicamente a que no participemos activamente del sindicato, sino a que sus dirigentes resuelvan y decidan por nosotros en consonancia con el gobierno y las patronales. Para afirmar esto no es necesario tener un doctorado en legislación laboral, ya que cualquier trabajador que haya querido modificar las condiciones laborales desde una cuestión colectiva, sin limitarse al Secretario General del Sindicato, fue ninguneado y apaciguado, sino despedido.
¿Cuántos de nosotros quisimos elegir nuevo delegados, ya que los que estaban eran simplemente comunicadores de las decisiones que tomaba la dirigencia del Sindicato? ¿Cuántas de nosotras quisimos sacar a la burocracia sindical en una supuesta e ingenua transparencia? ¿Cuántos de nosotros conocemos experiencias donde para ser escuchados tuvimos que desobedecer al sindicato recurriendo a métodos que nos aseguraban que iban a perjudicarnos, y en cambio, terminaron siendo beneficiosos para nuestro reclamo? ¿Cuántas de nosotras fuimos verdugueadas por un gerente, o despedidas por simplemente ir al Sindicato a averiguar ciertas normativas laborales, o denunciar las condiciones en las que se trabaja? Insistimos: no hay que tener un doctorado para darnos cuenta que la vida sindical del país está organizada para que los trabajadores y trabajadoras no intentemos modificar nada, sino es por los canales oficiales que casi nunca nos dejan conformes. Con un poco de lectura e interés nos damos cuenta que la verticalidad y el centralismo del Modelo Sindical Argentino no es casual sino que responde a intereses económicos opuestos a los de la clase trabajadora. Entendemos que las burocracias sindicales están para canalizar nuestro descontento y guiarlo hacia vías conciliadoras en pos de la tranquilidad de las patronales y el gobierno de turno. Ese es el objetivo del Modelo Sindical Argentino, creado y reforzado durante los últimos 70 años y formalizado en la Ley de Asociaciones Sindicales.
No obstante, tendríamos una visión muy estrecha y reduccionista si creyéramos que todo el problema se resolvería derogando esa ley, y seriamos irresponsables y mentirosos si llamáramos a "vaciar los sindicatos" sin una Organización de clase real y fuerte para contener ese vaciamiento, y que no beneficie a las organizaciones Patronales. La cultura del Modelo Sindical está arraigada en el imaginario social de una forma tan profunda que no necesitan obligar al cumplimiento de dicha ley, salvo raras excepciones. Tenemos el centralismo y la verticalidad tan incorporadas en nuestra vida cotidiana que no nos imaginamos otra forma de organización. La primera reacción ante cualquier problema es acudir a una autoridad y no a nuestros compañeros de trabajo; y si dicha autoridad (sea el Delegado, el secretario gremial, el Ministerio de Trabajo, etc) se opone al reclamo tendemos a obedecerle y a quedarnos impotentes ante la pasividad del sindicato. Por otro lado no es solo la cultura general el problema sino que tampoco existe una Organización de clase suficientemente fuerte en lo numérico, ni contundente en lo ideológico, como para enfrentar las consecuencias de la derogación de dicha ley, ya que hay ciertos beneficios que circunstancialmente estamos obligados a aceptar por la desequilibrada relación de fuerzas. No lo decimos con alegría, sino todo lo contrario: Que sea la aplicación de una ley la que nos de un cierto paraguas legal para que algún delegado de base no sea despedido y no la fuerza colectiva no es un triunfo, sino el ultimo recurso de acuerdo a la relación de fuerzas en la lucha de clases.
Por esto es que una de nuestras tareas principales como activistas gremiales es combatir la cultura del Modelo Sindical Argentino antes que la legislación laboral en si misma, ya sea creando nuevas Organizaciones gremiales o participando dentro de los Sindicatos existentes con los compañeros y compañeras de trabajo. En la medida que vayamos modificando esa cultura es que vamos a ir creando nuevas formas de organización que eventualmente van a hacer obsoleta la Ley de Asociaciones Sindicales para los trabajadores y trabajadoras. Ahí es cuando el gobierno junto a las burocracias sindicales van a obligar a aplicarla contra la voluntad de las nuevas Organizaciones obreras, generando un punto de quiebre.
A ese punto tenemos que llegar.
Ejemplos sobran de conflictos gremiales donde los trabajadores llegaron a acuerdos más elevados que lo resuelto por la paritaria del Sindicato; o donde las asambleas en los lugares de trabajo demostraron suficiente fuerza como para oponerse a la decisión del sindicato, el gobierno y la patronal, desoyendo por completo las obligaciones legales; o donde los delegados de base se mantienen firmes junto a los compañeros de trabajo oponiéndose a la directiva sindical. También hay casos de mayor envergadura como la creación de sindicatos completamente nuevos que sin ningún amparo legal, y por la sola fuerza colectiva de los trabajadores pueden mantener, no solo un conflicto y firmar a la par del sindicato reconocido oficialmente, sino también mantener una Organización cotidiana con vida propia que hace completamente inútil la ley mencionada.
La lucha que sostenemos para cambiar la cultura del Modelo Sindical Argentino está orientada a combatir su centralismo con nuestro federalismo y todo lo que conlleva. Oponemos su verticalismo, a nuestra horizontalidad; oponemos el corporativismo y confrontación entre sindicatos, con nuestra solidaridad entre sindicatos; oponemos la toma de decisiones de un Consejo Directivo, con la toma de decisiones en asambleas; modificamos el rol del delegado, donde el suyo es un burócrata comunicador del sindicato que no tiene relación con las bases y que quiere asegurar su presente individual, contra el nuestro, que es un comunicador de los trabajadores en base a lo resuelto en asambleas, rotativo en cualquier momento y sin capacidad de decisión propia en los conflictos colectivos.
Lo "nuevo" del "viejo" federalismo
Para combatir esta cultura paternalista y pasiva de esperar soluciones del Estado o de las burocracias sindicales, queremos recuperar el concepto de federalismo, embarrado y oculto hace años. Por mencionar un caso emblemático, la CGT es una confederación, y aunque si bien guardan ciertos rasgos de federalismo, su esencia es la de mantener una organización centralizadora y vertical, donde la ultima palabra siempre está en las cúpulas. El concepto que nosotros rescatamos del federalismo, es el que dio vida a nuestra Organización, la Federación Obrera Regional Argentina, donde echa por tierra todos los valores autoritarios y egoístas de este sistema, representados por la C.G.T. y que para estos tiempos, es tan viejo que resulta nuevo para las generaciones obreras actuales.
El federalismo tiene el potencial de englobar un cambio cultural integral, que no solo responde a uno o dos aspectos de la vida sindical del país, sino que lo puede modificar por completo. Cuando hablamos de federación, hablamos de desintegrar el principio de autoridad y cambiarlo por los principios de igualdad y libertad. Hablamos de pactos solidarios entre iguales, en lugar de leyes prohibitivas impuestas desde las cúpulas hacia las mayorías. Hablamos de recuperar la acción directa, entendida como la acción del colectivo sin intermediarios, tratando de que el Estado y sus instituciones no tengan intervención en nuestras decisiones. Hablamos de que las decisiones colectivas se toman en asambleas donde los trabajadores son iguales y nadie tiene mayor Poder de decisión que otro, más allá de las diferencias ideológicas, étnicas, sexuales, etc. Lo decidido en cada asamblea es defendido por uno o más delegados ante quien sea. Claramente esto trae nuevos problemas, como por ejemplo, cuando se quiere estructurar una Organización gremial que vaya más allá de un turno, un sector, o un lugar de trabajo. Ahí es donde el federalismo continúa desintegrando el principio de autoridad recopilando las distintas decisiones de los distintos colectivos que intervienen, ya sean fabricas del mismo gremio; fabricas, talleres y comercios de una misma localidad, o distintas asambleas de varias provincias. El grupo que recopila esa información no toma decisiones por su cuenta sino que respeta lo acordado por la mayoría, en oposición completa a lo que ocurre y a lo que estamos acostumbrados, donde un Consejo Directivo decide por su cuenta ninguneando u oponiéndose a lo decidido por los trabajadores y trabajadoras.
Cuando hablamos de federalismo también hablamos de libertad y autonomía. Como ocurre en los casos donde no hay consenso, se decide por mayoría, y ocurre generalmente que la minoría queda disconforme con lo resuelto. En ese caso el sistema federal, basado en la libertad y la solidaridad, no puede obligar a que las organizaciones disconformes motoricen lo acordado pero si requiere que no intenten boicotearla ni obstaculizarla, aunque nada impide que insistan internamente con otras propuestas. Esto aplica también para lo decidido en las asambleas ya que si se decide ir a la huelga alguien puede estar en contra pero no puede boicotearla yendo a trabajar. Dentro de los acuerdos generales tomados cada Organización puede desenvolverse como mejor le parezca.
Por esto es que en un sistema federal no existen los dirigentes sino compañeros y compañeras con funciones administrativas que nunca pueden anular o sobrepasar lo decidido en las asambleas. Por esto también es que en la organización federal no hablamos de una pirámide con bases y cúpulas, sino una linea horizontal donde el Secretario General tiene la misma capacidad de decisión y su voz vale tanto como que la de cualquier trabajadora.
La forma de Organización federal requiere compromiso, voluntad, solidaridad y sinceridad, y sabemos muy bien que proponemos un cambio cultural titánico ya que no estamos acostumbrados a ayudarnos, sino a buscar el mayor beneficio individual desde lo individual y la mayor cantidad de ventajas con el menor esfuerzo posible.
Por todo esto es que creemos que la única manera real de que la clase obrera tenga una fuerza diferencial efectiva contra los avances del Estado y el Capitalismo es seguir creando nuestras propias organizaciones obreras horizontales y federarlas entre si, y seguir construyendo Organización dentro de los lugares de trabajo generando lazos solidarios entre los trabajadores y trabajadoras.
Solo mediante la acción directa colectiva y solidaria es que los trabajadores y trabajadoras vamos a tener la posibilidad de cambiar el rumbo de esta Sociedad, que solo nos ofrece miseria y opresión.
Trabajador, trabajadora:
¡Si el problema es colectivo, la solución no puede ser individual!
¡Construyamos Organizaciones y fortalezcamos la Federación Obrera Regional Argentina!
Harry

http://capital.fora-ait.com.ar/2018/06/recuperando-el-federalismo-para-la-organizacion-obrera-parte-1/
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