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(ca) fora-ait El proyecto de ley sobre equidad de género para que comience la reforma laboral flexibilizadora - Publicado en Organización Obrera N°74

Date Thu, 10 May 2018 07:03:26 +0300


Mientras se desarrollaban las masivas movilizaciones por motivo del Paro Internacional de Mujeres del pasado 8M, Macri anunció que enviaría un proyecto de ley para eliminar las desigualdades de oportunidades en el empleo entre hombres y mujeres con énfasis en la equiparación salarial. A los pocos días fue presentado en el Congreso dicho proyecto de ley que lleva como nombre "Ley de Equidad de Género e Igualdad Oportunidades", pretendiendo beneficiar no sólo a las mujeres trabajadoras sino también al resto de los géneros vulnerables dentro de una sociedad patriarcal. Pero lejos de las supuestas bondades y aspiraciones de igualdad de oportunidades entre los géneros, el proyecto de ley no es más que una cartelera de ilusiones que no modifica en casi nada a lo que ya se encuentra vigente en materia de igualdad de oportunidades en el empleo, sin que se establezcan mecanismo concretos y efectivos para llevar a la realidad esos derechos. La mayoría de los supuestos derechos que se reconocen en el proyecto dependen de la aceptación del propio empleador, motivo por el cual dejan de ser realmente derechos que se pueden exigir al empleador para pasar a ser eventuales concesiones que pueden llegar a hacer los empleadores a su total discrecionalidad. Y como si todo ello no fuera poco, el proyecto de equidad de género contiene algunos artículos que están también en el proyecto de reforma laboral dando inicio así a la flexibilización de las condiciones de trabajo.
El proyecto de ley de equidad de género comienza anunciando pomposamente que los trabajadores cualquiera sea su género tendrán iguales derechos en todo lo relativo al acceso en el empleo, a su selección y contratación, a sus condiciones de prestación, a su desarrollo o evolución en la carrera dentro de la empresa. Se trata de un mero anuncio ya que el proyecto no contiene mecanismos concretos y efectivos para llevarlo a la práctica. En varios Tratados Internacionales, Convenio de la OIT y en leyes nacionales se reconoce también la igualdad de oportunidades en el empleo y se prohíbe realizar tratos discriminatorios por motivo de género. El inconveniente es que en los hechos no se cumple y lo que se necesitan son los mecanismo para que se cumpla, cosa que el proyecto de equidad de género carece.
De la misma forma, el proyecto anuncia que los contratos de trabajo, convenciones colectivas de trabajo y cualquier otra instancia en donde se fijen salarios se debe garantizar el cumplimiento del principio constitucional de igual remuneración por igual tarea en lo que hace a la igualdad de género. No es ninguna novedad: es obvio que en cualquier acuerdo sobre fijación de salarios se debe respetar ese principio. El inconveniente es que en la práctica el mismo no se cumple y la brecha salarial entre varones y mujeres existe independientemente de que hace más de 60 años que el art. 14 bis de la Constitución Nacional anuncia el principio de igual remuneración por igual tarea y en otros instrumentos legales se reconoce formalmente ese principio. Ningún empleador pacta por escrito con lxs trabajadorxs salarios diferentes entre varones y mujeres, de la misma forma en que las paritarias salariales no se realizan esa diferenciación. La discriminación salarial se da en los hechos y lo sufren mayormente las mujeres que están precarizadas y las que están fuera de convenio. El trabajo no registrado y cualquier otro supuesto de precarización afecta salarialmente a todxs lxs trabajadorxs pero afecta más a las mujeres y al resto de los géneros vulnerables producto de la cosmovisión de una sociedad patriarcal del cual el empleador se aprovecha para obtener mayores beneficios.
El proyecto establece que los trabajadores sin distinción de género podrán optar por ejecutar trabajos fuera del establecimiento. Pero agrega que esos trabajos: "...sean encargados por su empleador". Es decir que si no hay encargo del empleador de realizar trabajos fuera del establecimiento no existiría la opción de realizarlos. De la misma forma, el proyecto anuncia que todxs lxs trabajadorxs tendrían la opción de trabajar en su domicilio mediante la modalidad de teletrabajo, pero dependerá del acuerdo o convenio que celebre con el empleador para que sea implementado. Se pretende hacer parecer que el proyecto traería la posibilidad de trabajar en el hogar o fuera del establecimiento pero en realidad no se trata de un derecho que se puede exigir sino de una modalidad de trabajo que sigue dependiendo de la voluntad del empleador de implementarlo como sucede en la actualidad.
Establece el proyecto que se presume la plena igualdad de género en la protección frente a la verificación de trabajos que puedan revestir el carácter de penoso, peligroso o insalubre. Se trata de una disposición que no cambia en nada la legislación vigente dado que la regulación sobre trabajo insalubre no establece ninguna diferenciación de género, salvo en aquellos casos particulares en que pueda existir un mayor riesgo para la salud de la mujer trabajadora como puede ser en los casos de embarazo.
El proyecto establece que los empleadores deberán elaborar un código de conducta relativo a las medidas adoptadas para garantizar el respeto a la igualdad de género en el interior de la empresa y remitirlo por vía electrónica al Ministerio de Trabajo para su "conocimiento". Es decir que son los propios empleadores los que deben elaborar ese código de conducta para autolimitarse y no puedan así ellos discriminar a las trabajadoras y demás géneros vulnerables. No se le reconoce ninguna participación a las trabajadoras y a sus organizaciones en la elaboración y control de dicho código de conducta. Tampoco el proyecto establece contenidos mínimos para ese código de conducta ni sanciones para el caso en que exista incumplimiento del mismo. No prevé tampoco control de contenido por parte del Ministerio de Trabajo que su única función es recibir vía electrónica dicho código de conducta para "conocerlo". Se trata de un absurdo total.
El único contenido positivo del proyecto son las modificaciones sobre el régimen de licencias. Se amplía la licencia por nacimiento de hijx de 2 a 15 días corridos y se introducen las siguientes nuevas licencias: 15 días corridos por adopción de hijx; 10 días corridos por unión convivencial; 2 días corridos con un máximo de 10 días por año para realizar los trámites para adopción; 5 días por año para someterse a técnicas y procedimientos de reproducción médicamente asistida; 30 días corridos por año calendario por razones particulares planificadas sin goce de haberes; y 10 días corridos por año calendario por violencia de género. Si bien se trata de una reforma positiva y necesaria, no constituye una modificación que vaya al fondo de la problemática sobre la desigualdad de condiciones laborales entre varones y mujeres, ni tampoco implica para el empleador grandes costos.
Finalmente, el proyecto establece la posibilidad de que el/la trabajador/a de cualquier género que tenga a su cargo menores de hasta 4 años de edad pueda acordar con su empleador una reducción transitoria de la jornada laboral con un salario proporcional a las horas trabajadas. Esta modificación está también prevista en el proyecto de reforma laboral y, si bien a simple vista para una reforma positiva, en realidad constituye una flexibilización del régimen de jornada laboral actualmente vigente. En primer lugar, para que se pueda implementar la reducción de la jornada en dicho supuesto, el proyecto exige que el mismo deba ser acordado con el empleador. Si el empleador no quiere conceder dicha reducción de la jornada laboral, el/la trabajador/a no podrá gozar del mismo. Se trata de otra modificación que depende de la voluntad del empleador y no es en realidad un derecho a favor del/la trabajador/a. Y en segundo lugar, en el caso de que el empleador acepte reconocer la jornada reducida, el/la trabajadorx cobrará un salario proporcional a las horas trabajadas cosa que no se encuentra previsto en el actual régimen de jornada reducida. En la actualidad, cualquier reducción de la jornada laboral a favor del/la trabajador/a no puede implicar una reducción del salario previsto en el convenio colectivo de trabajo aplicable. Por lo tanto, el proyecto de ley de equidad de género contiene una flexibilización del régimen sobre jornada reducida posibilitando la reducción de los salarios e introduce así parte del contenido de la reforma laboral flexibilizadora que impulsa el gobierno y los empresarios. Responde a la estrategia del gobierno de lanzar la reforma laboral dividida en varias leyes.
En resumen, el proyecto de equidad de género que presentó el gobierno contiene en su esencia meros enunciados sin mecanismo para llevar a la realidad la igualdad de condiciones laborales que predica, dependiendo la mayor parte de los supuestos derechos que reconoce de la voluntad del empleador, e introduce contenidos que están en el proyecto de reforma laboral flexibilizadora. Es claro en este contexto que la igualdad de condiciones laborales para las mujeres y el resto de los géneros desventajados en la sociedad patriarcal, depende en primer lugar de la organización de las propias trabajadoras y demás colectivos afectados para visibilizar y enfrentar la particular explotación y opresión de la que son objeto en una sociedad patriarcal y capitalista. El patriarcado es anterior al capitalismo y es utilizado por la patronal para ajustar todavía más y sacar más provecho por el lado de las mujeres. Y esto es gracias también al hecho de que el patriarcado está también presente dentro de la propia clase obrera, tolerando los trabajadores varones por ejemplo que se paguen peores sueldos a las mujeres porque la cosmovisión patriarcal ve con menor importancia el trabajo que realizan las mujeres. También toleran y consumen la humillación y cosificación de la que son objeto sus compañeras mujeres en el trabajo, siendo muchas veces ellos mismos quienes ejercen directamente violencia de género contra sus compañeras de clase. La lucha contra el patriarcado atraviesa a la lucha contra la explotación capitalista y no necesariamente corre por los mismos carriles que la lucha de clase. Esta situación sin dudas complejiza la relación entre género y clase, y es un reto para las organizaciones de trabajadores.

LEO

http://capital.fora-ait.com.ar/2018/05/el-proyecto-de-ley-sobre-equidad-de-genero-para-que-comience-la-reforma-laboral-flexibilizadora/
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