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(ca) Catalunia, embat: Buscando las claves del proceso independentista catalán - Artículos para el debate , Debate sobre la soberanía

Date Tue, 5 Dec 2017 08:49:48 +0200


Huelga General 8 de noviembre. Estación de Girona. Vías del TAV. Foto de @martabarragan_f ---- Miguel G. Gómez Militante de Embat, Organización Libertaria de Cataluña ---- 1.- El 1 de Octubre fue una insurrección potencial que se evitó por poco. ---- No deberíamos cansarnos de repetir que el Referéndum de autodeterminación de Cataluña sólo fue posible gracias a la conciencia popular, el pueblo, que se autoorganizarse extraordinariamente para que tuviera lugar. Desde las instituciones habían hecho bastante poco para que se pudiera celebrar, y en algunos casos se esperaba secretamente que el Estado lo impidiera para seguir indefinidamente con el «processisme». ---- Sin embargo, los errores del Gobierno de Rajoy durante las semanas previas al Referéndum generaron una ira generalizada en Cataluña. Provocaron un «Basta!». El pueblo aceptó la convocatoria del Referéndum, la hizo suya para expresar un gran «No» al Gobierno español y un gran «Sí» a la libertad y la democracia (las ideas-fuerza del nuevo soberanismo catalán). Era una gran victoria discursiva, ya que colocaba con el bando independentista aquella gente que sólo quería votar.

Pero para ejercer el derecho a voto el pueblo tuvo que autoorganizarse. Se generaron docenas de comités de base por todo el territorio, los ya famosos Comités de Defensa del Referéndum (CDR). Estos se formaron para defender los colegios electorales y que se pudiera votar. En muchos otros casos, en barrios y pueblos, ni siquiera se crearon estos comités sino que espontáneamente la gente se organizó por sí misma a pie de colegio. El Gobierno de la Generalitat logró que los censos, las urnas y las papeletas llegaran a su destino debido a una hábil jugada del ANC y del Gobierno (y de toda la gente que colaborar por su cuenta).

A partir de entonces ya no había votantes del «Sí» o del «No» sino votantes (a secas) y gente que se quedaba en casa. Resultaba curioso ver a gente votar con la bandera de España en el cuello siendo aplaudida por toda la cola. Después alguna gente que había votado "No", al ver lo que había pasado aseguraría que si volviera a votar lo haría por el «Sí». Esto ejemplifica cómo son los Referéndums de volátiles y que los últimos que se han hecho en todo el mundo han hecho llufa. Los pueblos están hartos de sus gobiernos y de sus políticas antipopulares. Esta es la única fórmula que se concibe hoy en día para expresarse legítimamente. Y en Cataluña ni eso: Votar estaba prohibido.

El Gobierno español, que había enviado 10.000 policías almacenados en cruceros (los infames "piolines"), hizo lo que se le presuponía: reprimir. Cientos de colegios electorales fueron acosados y asaltados por fuerzas policiales militarizadas. Provocaron más de mil personas heridas, una de ellas perdió un ojo, y otra tuvo un infarto que causó un coma. Con todo, cerca del mediodía se emitió la orden de interrumpir los ataques y permitir votar.

Otro momento histórico que enmarca el momento: ver los Mossos divididos y dudando si obedecer o no las órdenes del Estado. En muchos lugares hicieron cumplir la ley y de hecho cerraron más colegios electorales que la Policía Nacional y la Guardia Civil juntas. Pero en muchos otros lugares miraron hacia otro lado y dejaron votar. No sólo eso, sino que también manifestaron su apoyo a la gente (así lo afirmaban en conversaciones privadas). Sea como sea tenían órdenes contradictorias: cerrar colegios y hacer la vista gorda. Después según las circunstancias (si no había suficiente gente defendiendo un colegio lo cerraban, como así hicieron en muchos casos de madrugada) y según los posicionamientos personales de los jefes. Es decir que el Estado no podía ejercer el monopolio de la violencia al 100%. Había una fuerza policial que no era plenamente «leal».

En este caso hay varias versiones que explican esta orden de arriba de detener la violencia policial contra los votantes. Una de ellas dice que la orden vino de Europa. De hecho la Guardia Civil disparó pelotas de goma ante observadores internacionales y alguno incluso fue empujado y agredido. Otra versión dice que el Gobierno de España dio cuenta de que la represión bruta era pura munición para los independentistas que sin duda la utilizarían políticamente. La sensatez indicaba que no tenía sentido reprimir una votación que sería invalidada por tu propia propaganda.

Pero hay otra versión que comparto. La población estaba tan decidida a resistir que entraba dentro de lo probable que corriera la sangre.Dicho de otra forma, que hubiera muertos. Hoy día corroboran esta versión las declaraciones de miembros del Gobierno de la Generalitat que dicen que tenían información en este sentido. No sabemos si esto es cierto o no. Probablemente sí lo sabían. Lo que sabemos es que quienes estuvimos a pie de urna no nos íbamos a ir a casa. Estábamos escuchando la radio. Miraban las redes sociales. Sabíamos que había cargas y personas heridas. Que se atacaba el pueblo de al lado. Acaso nosotros éramos el siguiente colegio al ser atacado ... Y nadie iba a ninguna parte. Al contrario, seguía llegando gente. En cada colegio cientos de personas, miles en algunos. Los colegios con menor censo cerraban para irse a cerrar filas con los más grandes. En algunos casos los tractores cerraban el paso, en otras había barricadas cortando calles. Los aplausos a los bomberos animaban a todos, y en cambio saludaban con el puño en alto o con la sirena. La imagen era poderosa.

La pregunta que me hago es: ¿qué hubiera ocurrido en caso de haber muertos? De haber continuado con su actuación salvaje, la policía española les habría provocado sin duda, no creen? (En cualquier caso había una clara falta de liderazgo que debería desanimado cualquier respuesta más allá de una respuesta inmediata.)

Respuesta: de haber muertos habría estallado una insurrección . A partir de aquí se entiende todo lo demás.

2.- El Estado vengativo

El Estado español tomó medidas inmediatamente. Hacía tiempo que tomaba, pero actuaba sin articulación. El Gobierno de Rajoy por un lado, la fiscalía por otro, la judicatura por el otro, el alcantarillado por detrás ... A partir de entonces hubo una unanimidad sorprendente. El Rey se posicionó con el Gobierno. La oposición socialista y podemita hizo bloque con el PP. Y Ciudadanos no hay mencionarlo ...

En aquellos momentos se pensaba una respuesta contundente por parte del Estado a todos sus niveles. Se sabe que había unidades del ejército preparadas. No con el fusil en la mano, si no de guardia por si se les llamaba. 10.000 policías no habían podido contener un pueblo determinado, apoderado y organizado dividido en mil focos pequeños. No lo olvidemos nunca.

El Estado esperaba la proclamación de la República con cautela. No se fiaban. A pesar de la fuerza popular, las acciones de la Generalitat decantaron la balanza con aquella no-proclamación del día 10. Unos días después el Gobierno y el Estado pudieron respirar aliviados y pasaron a la ofensiva. Se produce la intervención de la Autonomía, se anima a la salida de empresas fuera de Cataluña, la aplicación del famoso artículo 155 y se detienen a los líderes del independentismo popular.

Después, el Gobierno de la Generalidad exilia en Bélgica. De este modo se internacionaliza el conflicto catalán, ya que la Unión Europea (y la OTAN, todo hay que decirlo) se habían puesto de parte del estado español. Buena jugada. Pero unos días más tarde unos volverían obedientemente para recibir su castigo quedándose otros en rebeldía.

La convocatoria de elecciones el 21 de Diciembre y su aceptación por parte de los partidos soberanistas indica esta victoria del Estado. Se trata de una vuelta al autonomismo. El relato es «recuperamos las instituciones», «recuperamos nuestro gobierno», «recuperamos la democracia» ... Claro y catalán: processisme.

La derecha española mediática y paragovernamental (o sea, aquella derecha sociológicamente de ultraderecha que rodea el PP) entiende que el Estado ha ganado la partida y exige la venganza en forma de ilegalización de partidos independentistas, el encarcelamiento de Anna Gabriel, de recortes de libertades, de encausar maestros de escuela por supuestamente incitar al odio contra la policía, de cambiar la Constitución ... a peor. Y además está teniendo un proceso paralelo de ataque a otros territorios (en Euskadi, en Castilla-La Mancha, en Madrid ...) con el fin de destruir a sus enemigos más acérrimos: Podemos y el nacionalismo vasco. Ahora Rajoy dice que de reforma federal de España -como quería en Pedro Sánchez- nada de nada; si acaso, recentralización. Seguramente el ataque bajará de nivel ahora que controlan Cataluña de nuevo, pero vae victis.

Eso sí, al menos ahora tiene 2 millones de personas desafectos en Cataluña.

3.- El retorno del processisme

Como se ha indicado anteriormente los partidos PDCAT y ERC han aceptado las elecciones y las presentan como una oportunidad para recuperar el poder que les ha usurpado el Estado (y que no han hecho nada para mantener o hacer valer). Ahora ERC está pasando cuentas con el PDCAT. Supongamos que se han tragado demasiado sapos dentro del gobierno de unidad que era Juntos el Sí. Pero el Presidente Puigdemont, que en verano dijo que después de esta historia lo dejaba, ahora vuelve a la carga y lidera su coalición junto con independientes del soberanismo civil.

Sea como sea el resultado, se puede observar cómo los dos partidos le están tirando flores en los Comunes. Los ven como una necesidad para recuperar la democracia. No es lo mismo tener mayoría con un 50% que un 70-80% de los votos. Pero pactar con los Comunes significa una cosa: la renuncia a la República. Incluso un pacto ERC-Comunes-CUP significa una renuncia a la República.

Digámoslo claro: en las jornadas del 1O, 3U o 8N todos fue desbordado . La proclamación de la República el 27o fue una decepción colectiva para que el pueblo no fue interpelado en ningún momento. Al revés, desde las instituciones y desde las entidades soberanistas (ANC y Òmnium) se llamó a la desmovilización. Nadie defendió el territorio. Nadie tomó la iniciativa ni siquiera intentarlo. Está claro que un pueblo desarmado no tiene nada que hacer con el ejército y la policía. Por lo tanto, en la práctica se estaba evitando un enfrentamiento en el que posiblemente el pueblo habría salido dañado ...

Ahora bien, quién es el Gobierno para decirnos qué guerras hay que luchar? No estábamos hartas de cantar en la calle que «No tenemos miedo»? «Miedo» de qué? Celebrando la República la gente bromeaba con que vendrían los tanques. Aunque se veía como lejano, entraba dentro de los cálculos de todas las mentes. Otra vez se estaba evitando la posibilidad de un nuevo enfrentamiento, de un nuevo desbordamiento .

Por eso no se proclamó la República el día 10 de Octubre. Al contrario, se suspendió la proclamación en un giro retórico indigerible. No van ni consultar a la CUP y en cambio hablaron con los Comunes. Las dimisiones de consejeros y diputados del sector de PDCAT los días previos a la proclamación del 27o o las declaraciones (falsas parece ser, pero significativas) de Forcadell diciendo que «la DUI no iba en serio», muestran el dilema del Gobierno. La Guardia Civil dice ahora que había una batería de 40 decretos preparada para poner en marcha la ley de transitoriedad jurídica. Porque no se implementó? Por la violencia «desproporcionada» del Estado? Qué fácil es desmontarlo todo entonces! Bastaba con hacer el cafre por que se derrumbara todo.

Querían la independencia (asumiremos que sí la querían, que a estas alturas incluso se duda de ello) pero sin que las cosas abandonaran la vía pacífica y legal. Querían que Cataluña entrara en la Unión Europea sin romper un plato (sería un precedente inasumible por la UE dando pie a una serie de conflictos territoriales). Como un juego. Y que España lo aceptara. Que nos defendiera no se sabe quién, pero que no fuera el pueblo quien tuviera que sacarle las castañas del fuego al Gobierno (es decir, desbordamiento). Por lo tanto no se hizo nada. El territorio siguió bajo control del Estado. Ni siquiera se retiró la bandera española de los edificios oficiales! Ni tampoco se publicó la declaración en el DOGC.

Aquí aparece un relato que juega en contra de la independencia. Relato muy arraigado en el independentismo popular. Es lo que un compañero llama el «independentismo mágico».

4.- El independentismo popular

Así que de un día para otro de estar haciendo frente a España y su brutalidad habitual ... nos vimos defendiendo «nuestro Gobierno» y «nuestras instituciones». Se le dio la vuelta al discurso como un calcetín. Además se difundió espectacularmente por las redes sociales y la mensajería de móvil que «los catalanes somos gente de paz», y que rechazamos la violencia siempre según parece. Si no puede que no somos catalanes.

Se empezó a corear cada acción del Gobierno de la Generalidad con Puigdemont al frente como una «jugada maestra». Ahora además somos un pueblo super-hábil dirigido por un genio de la estrategia que le haría sombra a Putin si lo quisiera. Todo lo que hacía el Gobierno era para conseguir apoyo internacional. El reconocimiento estaba (está) muy cerca de los dedos.

Cuando los Jordis fueron detenidos, de repente, Cataluña tenía presos políticos. Inaceptable. Cómo es esto posible? En la calle! Pero aquí ya teníamos a la Marina y Lola sin que nadie se acuerda de ellas, o los cientos de casos represivos donde la misma Generalidad es acusación particular. En fin.

Más tarde los consejeros se entregaron de manera obediente, pacíficamente y democrática, y la justicia española los envió a prisión. Todo el mundo se llevó las manos a la cabeza. Inaudito. Iban de buena voluntad y el Estado los encarcelado. Esto no ocurre en una democracia.

Ah, no? Seguro? Si una región de Francia hubiera proclamado la independencia de forma unilateral le habrían enviado al ejército. Y Gran Bretaña ...? Se nos presenta el ejemplo de Escocia donde el gobierno Británico sabía que iba a salir el "No", y por poco se equivoca. Pero se nos olvida el ejemplo de Irlanda del Norte, aunque ocupada por el ejército de su Majestad.

Otro síntoma. El fascismo lo tenemos en la calle. La respuesta: «hagámoslos el vacío, se quedarán solos», «el día que salgan nos metemos en casa para que no los vea nadie». No se plantean entrar en conflicto. Y cuando la cosa es más turbia, como la infame «Operación Cataluña» de las cloacas del Ministerio del Interior, la respuesta vuelve a ser «nos vamos antes posible de este país». «No tenemos nada que hacer aquí». Sabemos que ignorar un problema no significa arreglarlo, pero en el imaginario mágico se suelen obviar algunos problemas ... como que España lucha por su supervivencia y que hará todo lo posible para sobrevivir. O que media Europa tiene conflictos con los pueblos sin estado y que no está dispuesta a dejar caer España porque detrás irá otro estado.

Resumiendo, el independentismo popular se basa en un discurso que apela a los sentimientos, que exalta los valores positivos presentes en la sociedad, pero niega la resistencia activa. Las cosas se resolverán por sí solas. No sólo eso, sino que tampoco apela a los otros pueblos de España. Todas las miradas son hacia el parlamento de Finlandia, en Bélgica, etc. esperando un milagro: Que nos reconozcan como República cuando no somos capaces de imponerla. Sería mejor tener a Rusia de aliada.

Es necesario desactivar este independentismo mágico, irracional, para poder avanzar. Está claro que tiene sus cosas buenas. Tiene una capacidad de movilización espectacular. Tiene una organización envidiable. Una coreografía digna de unos Juegos Olímpicos. Una capacidad que lleguen sus mensajes y consignas hasta el último rincón de Cataluña. Tienen el pueblo pendiente de cada whatsapp. Salen iniciativas preciosas de todas partes. La gente quiere contribuir a su manera. Y sin embargo, se la trata como menor de edad. No se la dicen las cosas tal como son y se le niega su madurez política.
Es un reflejo del estatus de las sociedades occidentales. Años de despolitización y de negación de la lucha de clases han creado sociedades cómodos de ideología de clase media más pendientes de los milagros que de su propia acción positiva. El mundo sería precioso si funcionara una manifestación en Bruselas. Son milagros alejados de la materialización de la política, de las cosas tangibles. Gabriel García Márquez estaría contento.

5.- El independentismo revolucionario

En este repaso no podemos pasar por alto el papel de la Izquierda Independentista y de la CUP. Su gran valor ha sido arrastrar hacia el Referéndum en el Gobierno de la Generalidad y terminar (momentáneamente) con el processisme. El veto a Artur Mas se ha demostrado un acierto total, ya que Puigdemont sí ha sido para hacer el trabajo. Con todo, la Generalidad que prometía crear «estructuras de estado» no las ha hecho (o las ha hecho pero no las ha puesto en marcha) engañando tanto a su electorado como la CUP, que no fue capaz de verlo, de fiscalización lo. Se ha hecho un Referéndum gracias a la presión que hizo la CUP a base de casi autodestruirse aceptando los presupuestos neoliberales de este año. Es decir, que como grupo parlamentario CUP-Llamada Constituyente han llevado adelante su programa y han propiciado esta situación excepcional.

Otro punto muy positivo ha sido impulsar el movimiento de base que son los CDRs. En algunos lugares fueron las asambleas de la CUP y de la Izquierda Independentista que pretendían ampliar su base. Más tarde el testigo fue recogido a nivel popular y los CDR fueron desbordados totalmente. Ahora son de todos y de nadie. En cada pueblo o barrio predomina una u otra tendencia y es difícil llegar a algún acuerdo común con cara y ojos dada la disparidad de criterios y expectativas. A algunos pueblos los participantes son miembros de los partidos y las entidades soberanistas, a otras provienen de los movimientos sociales, muchos una mezcla de los dos mundos que no se habían encontrado en una década.

Lo que se ha echado de menos son consignas claras . En todo momento la CUP estuvo metida en las cuestiones de palacio y nunca se comportó como un partido revolucionario. Desde agosto, cuando ya se conocía la convocatoria, fueron pasando las semanas y no había nada convocado. Se partía de un complejo de inferioridad con respecto al bloque ANC-Òmnium Cultural que impedía cualquier progreso. Seguramente tampoco creían que habría un Referéndum el 1O. O tal vez se esperaban otro 9N?

Pero más adelante tampoco ha habido un programa y nadie lo ha puesto sobre la mesa. Este rol era por la CUP y lo dejaron en manos de las microorganitzacions de la izquierda anticapitalista (comunistas, libertarias, autónomas, anarcosindicalistas) que no conseguimos estar a la altura. Ni el independentismo partidista, ni el independentismo popular, ni el independentismo revolucionario han convocado Juntas Republicanas para disputar el control del territorio. Ni el Gobierno en el exilio ha hecho ningún manifiesto en el sentido de establecer y ejercer un doble poder. El Estado del 155 queda como único soberano de Cataluña.

Pasan las semanas y los CDR siguen sin programa. Todos miran al 21D como si fuera la fecha del juicio final. Por lo tanto quedan nuevamente supeditados a la convocatoria de otros. La derecha española reconoce sus enemigos y ahora pasa a la ofensiva contra la CUP y los CDR. Viviremos momentos difíciles. Los lobos han olido la sangre y no hay respuesta.

6.- El potencial de los CDR y las huelgas

El sindicalismo alternativo tiene pánico de convocar una huelga y que no vaya nadie. Le pasa a todos los sindicatos. Pero los sindicatos pequeños con razón de más. Un solo error y quedas desacreditado. Por eso la convocatoria del 3O fue problemática. A priori no se veía clara.

Esto cambió cuando llegó el 1O. Entonces la convocó TV3, la convocó el Gobierno de la Generalidad, la convocó el Barça. Pero llamaban a una «parada de país» intentando capitalizar la protesta social. Era obvio que había que dar una respuesta contundente a la represión del 1O. La huelga ya estaba convocada y la aprovecharon. El ANC y compañía intentaron blanquear a unas CCOO y UGT que habían quedado fuera de juego por su ineficacia política.

La huelga también desbordó las expectativas del soberanismo . La gente tenía ganas de una protesta "de verdad" y hubo una avalancha de piquetes. Por la tarde una nueva manifestación-monstruo. Todo lo que tuvo lugar ese día desbordó tanto a los convocantes de una «paro cívico» -ya que fue una huelga general- y también desbordó los convocantes de la huelga -ya que también fue una parada en clave de país . Sin los dos conceptos no se entiende la situación.

De la composición social de los sindicatos se entiende que una parte de ellos no estuviera a favor de una huelga. Se entendía como que sería aprovechada por el movimiento independentista y que sería bailar al ritmo que marca el Gobierno de la Generalidad. En algunos lugares los sindicalistas no querían saber nada de la huelga por estar este movimiento liderado por la clase media, que contiene empresarios.

Pero calificar el independentismo como un movimiento de burgueses es una acusación que te hace arquear una ceja. Tres millones de personas son burguesas? Es una mala interpretación del concepto de «clases populares». Se trata de una mezcla entre clase media, clase obrera, campo, funcionarios, autónomos, profesionales liberales y algunos empresarios. Muy pocos de los últimos realmente apoyan la independencia, ya que el gran capital catalán es pro-España y el capitalismo medio casi que también.
A pesar de estos motivos los sindicatos lo pensarán dos veces antes de volver a convocar otra pues los tensiona demasiado internamente. También podemos ver cuánto nocivo que es para la causa independentista depender para su avance del Gobierno de la Generalidad o de entidades soberanistas que son percibidas por «los de abajo» como burguesas.Si el soberanismo quiere crecer deberá hacerlo hacia la izquierda , y esto implica por necesidad contar con los sectores más golpeados por el capitalismo.

En cuanto a la huelga del 8 de Noviembre, vemos como debería haber sido la reacción a la proclamación de la República. Exactamente esta. Y durante varios días. Cabe destacar que las huelgas no fueron atacadas por la policía. De haberlo hecho es seguro que se habría producido un problema de orden público de primera magnitud. Como aquellas huelgas de principios del siglo XX que eran batallas de clases. También resulta destacable la intervención de los agricultores. El mundo rural ha tomado partido en este conflicto de forma activa a pesar del boicot de alguna de sus organizaciones.

Las que hemos vivido algunas huelgas generales podemos alegrarnos por la revitalización de este instrumento de lucha y su adopción por la política. Las huelgas son política. Punto. Bienvenida sea la obviedad. Por eso las huelgas políticas están prohibidas. Y por eso las huelgas «de antes» convertían revolucionarias. Bloqueaban la economía y el flujo de mercancías. Y pretendían tumbar al gobierno, duraban hasta que caían o bien hasta que los concedían suficientes ganancias.

El 8N fue la huelga de los piquetes. Y se hizo sin sindicatos. El instrumento fueron los CDR, al igual que en la mayoría de pueblos pequeños el 3O. Los CDR son la sensación del momento entre la izquierda «de calle» o «de intención revolucionaria» (me niego a decir extrema izquierda y mucho menos izquierda radical). Hay algunos artículos que les llegan a comparar con los soviets rusos, ahora que estamos de centenario.

Sin embargo hay una gran diferencia. Los soviets tuvieron una vocación de poder. Querían controlar el territorio. Tomaban el poder a micro-escala anulando el poder estatal. Luego vino Lenin, que supo leer el momento, y dijo que los soviets debían tomar todas las atribuciones del estado, hasta que una vez fuertes y armados el hicieran inútil. Esto era la jugada del doble poder.

En cambio los CDR no sirven para ejercer el poder (hoy). Sirven para movilizarse y para movilizar. Ahora están en plena tarea de educación popular, muy necesaria, de volcar el capital cultural del activismo de los movimientos sociales en el nuevo perfil militante recientemente movilizada. Otra enseñanza de Lenin fue que no se puede pretender estar permanentemente como embrión de poder alternativo porque podremos. O sea, que o los CDR se convierten en un movimiento popular en sí mismo, o se vaciarán por sí solos para que la mayoría de la gente les dejará de ver necesarios. Los CDR necesitan un programa propio. Y es responsabilidad de las organizaciones (que s'autoreconeguin como) revolucionarias proporcionarlo .

Una oportunidad para ello podría venir el día 2 de Diciembre con un encuentro en clave de Proceso Constituyente desde la izquierda. Ya veremos. También es necesario que los CDR acepten lo que vaya saliendo de estos lugares y no siempre será tan fácil.

Finalmente tampoco hay que preocuparse con la que el programa asumible por los CDR será socialista o no será. Desgraciadamente, no es el socialismo el que anhela nuestra sociedad sino una democracia con justicia social. Esto es mucho menos de lo que esperan muchos activistas ... pero es lo que hay. Los CDR actuales nunca aceptarían un programa que percibieran como de ultraizquierda (socialista avanzado). Me sorprendería muchísimo que lo hicieran. Paso a paso. Sabemos que la única salida del laberinto catalán es el socialismo en libertad. Pero aún una mayoría social es partidaria del liberalismo, seguida de la partidaria de la socialdemocracia. Las puertas cerradas por el Estado y la UE cambiarán las correlaciones.

7.- La equidistancia desmovilizadora

De todo este Proceso de estos meses, el espacio político de los Comunes queda como el menos claro. De izquierdas pero en el bando del Estado. Han tenido la clave de la victoria en la mano y no lo han utilizado: el Ayuntamiento de Barcelona. A grandes rasgos se han puesto del lado del Gobierno por inacción. Están en una postura incómoda porque ambos bandos los ven como del enemigo. Sin embargo, ¿qué era lo que decían de desobedecer?

Un partido que llegó al gobierno municipal apelando a la desobediencia, el poder de la gente, en el momento que le pasa por la puerta una rebelión popular, se la cierra. Esto es ser un «partido del orden». Porque la orden es que no pase nada y que todo siga igual para los grandes negocios. No pueden hacer frente a los desahucios y deben convocar al activismo por Twitter. No pueden revertir la invasión de Barcelona por verdaderas hordas de cruceristas armados con cámaras de fotos a la caza del nativo barcelonés en peligro de extinción. No pueden paralizar la venta de edificios a los fondos buitre, que se convierten en los nuevos latifundistas de nuestro tiempo. No pueden limpiar la Guardia Urbana de ultraderechistas y de antisociales, que se han convertido en un poder fáctico intocable (curiosamente igual que en Madrid).

La nueva política aparece como incapaz de generar grandes cambios en las relaciones sociales urbanas. Y ahora se reviste de respetabilidad debido a la equidistancia, que los hace presentarse como si tuvieran «cordura». Pero no es «cordura», es oportunismo. Esperan que el poder les caiga en sus manos. Ahora ERC les va detrás, y el PSC ...

De ahí que el gesto de Albano Dante o Ángeles Martínez es para quitarse el sombrero por la dignidad que implica. En medio del conflicto se jugaron su futuro político. Demostraron que los diputados no tienen por qué ser robots sin alma que votan lo que digan sus partidos, como siempre. Y se intentaron rebelarse fútilmente contra la maquinaria. Perdieron.

Aquí la CUP no ha sido hábil y no sé muy bien el motivo (dicen que por falta de tiempo - de reflejos diría yo), renunció a establecer un pacto con este sector y con el Proceso Constituyente de una Teresa Forcades, que de hecho ha sido desaparecida en los últimos tiempos. Este error político evitará que puedan atraer nuevos votantes hacia sus filas procedentes de los Comunes.

Otro aspecto de esta izquierda ha sido el PSC. En este caso el adjetivo «izquierda» le queda demasiado grande. Por ahora juega el papel de nueva derecha mientras su militancia más de izquierdas abandona el partido, tal vez con rumbo a los Comunes o para crear algo nuevo. Otro tanto ocurre con CCOO y UGT. Se posicionan con el estado español, salvo que como tienen mucha afiliación son una presa ansiada por el independentismo.

Pero qué decir de la falta de proyecto territorial de la izquierda española? A estas alturas de la película nos encontramos con que la izquierda no apuesta por la República. Ni siquiera por la República española. Han tenido la República federal al alcance de la mano. De haberlo propuesto en la primera semana del mes de Octubre la Monarquía habría caído. Sabe la izquierda española las implicaciones de esto? Probablemente sí y por eso no quiere despertar al pueblo, a los pueblos. Mejor que sigan consumiendo propaganda, no? Han creado un nuevo Pacto de la Moncloa y parece que lo van a pagar bien caro a las elecciones.

La desgracia de nuestro tiempo es que la izquierda que lo ha visto claro (organizaciones de liberación nacional, organizaciones libertarias y comunistas) es tan residual que no es tenida en consideración a nivel político.

8.- El Despertar de la Fuerza. La España ultra

La movida catalana ha conseguido despertar el monstruo dormido que hacía tiempo que evitábamos: la ultraderecha patriótica (española). Es la que en media Europa ya es el parlamento, pero aquí no. Bueno, tenemos al Partido Popular, pero como está muy preocupado llevándose dinero a los paraísos fiscales quizás no parecen tanto fachas.

Pero en estos meses hemos podido constatar que la judicatura está tomada por las ideas de la derecha extrema. La Constitución se esgrime para reprimir al pueblo, no para garantizar derechos. La Fiscalía actúa de oficio como un arma del Gobierno. Los tribunales también. La policía cazando una lista cada vez más amplia de subversivos. El ejército en la retaguardia. Es como una gran mano, siendo cada elemento un dedo, que se cierra sobre las libertades civiles.

Animados por la situación los grupos y partidos de extrema derecha han salido del armario. Convocan manifestaciones, hacen piquetes, atacan librerías, escuelas y medios de comunicación, colonizan la policía ... Sí, la policía. Otro de los aspectos de esta temporada ha sido enterarnos que la Guardia Urbana de medio Cataluña tiene simpatizantes de la ultraderecha. Quizás no son militantes, pero se sabe que algunos lo fueron en los años 80. Era una forma de sacarlos de la calle. Hoy día los famosos "piolines" han tenido que estar aburridísimos en los barcos. No tengo ninguna duda que habrán hecho un largo curso de formación en los valores patrios y que ahora habrá bastantes partidarios de la «línea dura». Para ello vinieron a Cataluña al grito de «a por ellos».

Y si el Partido Popular, la judicatura o las fuerzas policiales comienzan a tener sesgos de derecha extrema o directamente de extrema derecha no debemos culpar a Cataluña. Deberían surgido igual de producirse una ola de huelgas. O de ganar las elecciones Podemos (ya vemos el ataque continuo contra el Ayuntamiento de Madrid). Es la vieja España que se niega a morir.

Para muchos casos de corrupción que tenga el PP podemos estar seguros de que seguirán recibiendo estos 7, 8 o 10 millones de votos. No les votan para que la gente acepte que la roben. Se vota una idea de España. El robo es coyuntural. Un mal menor. Era la idea que tenían muchos paisanos de lo que era el éxito. El éxito es hacerte rico como sea. Esto era la educación «no adoctrinadora». Mientras se persigue profesores catalanes por «delito de odio» para decir lo que piensan, se cierran tuiteros o se prohíbe decir que hay presos políticos. Orwelliano como mínimo. #HolaDictadura

Si en Madrid, Valencia o Zaragoza el fascismo o la extrema derecha en la calle es más o menos conocido, en Barcelona todavía es algo nuevo. La respuesta unionista a la independencia ha sido volver a la calle y lo ha hecho mezclada con la ultraderecha. Otro de los argumentos unionistas cae en esta falsedad: que el españolismo es de clase obrera. Quizás lo es el «equidistantisme», pero el unionismo más militante convoca sus manifestaciones desde Sarrià. Por algo será. Después hay unos 500 manifestantes que están de «tour» por todos los pueblos de Cataluña haciendo manis unionistas.

Un aspecto colateral: la respuesta antifascista no es masiva como sería de esperar, dado el boicot a movilizarse y enfrentarlos desde el independentismo popular y mayoritario, que incluso ve mal que se insulte a los fachas . Este pacifismo y buenismo que nos impide ser eficaces y resolutivos, se justifica por el miedo a que España utilice cualquier imagen de violencia en Cataluña para decir que aquí reina el caos. Puede tener su punto de razón, pero el fascismo o se combate o se normaliza. Y un fascismo normalizado en la calle es un peligro inaceptable.

Es evidente que el fascismo es una herramienta más. El ataque a Blanquerna no es una excepción. No es casual que se libren de ir a prisión nazis pegados con armas de guerra o con evidentes negocios de drogas mientras encarcelado raperos, periodistas, huelguistas, anarquistas o los chicos de Altsasu. En Ucrania gente de este perfil neonazi turbio fue la organizadora de las milicias progubernamentales, algunas de carácter neonazi. Por cierto, una de esas milicias, el infame batallón Azov, se ha ofrecido para intervenir en Cataluña contra el separatismo. Se imaginan una milicia conformada por ultras de fútbol neonazis, ultranacionalistas o fascistas? Sí, el batallón Azov. Esto clarifica cómo entienden el conflicto catalán los fascistas europeos a nivel geoestratégico. El ven como una lucha progresista que deben combatir.

El independentismo tiene que dejar de intentar tener razón. Nunca convenceremos a la derecha y sus partidarios. La izquierda y el independentismo deben prepararse para derrotarlos por todos los medios. Una República podría ser una herramienta. Una independencia también. Pero España necesita una ruptura ya.

9.- La propuesta

No hay duda de que el 21D termina algo. No es el fin de la partida pero lo que venga el 22D ya será diferente. Ya estaremos a otra cosa. Según todas las evidencias España es un país en medio de una grave crisis, dado que el Estado ha fundido ya la hucha de las pensiones, o que el BCE ha decidido no comprarnos más deuda. Para pagar las pensiones están hablando de vender todos los hospitales! Llegará otro ciclo de movilizaciones sociales? Hasta donde serán capaces de llegar?

Nos decían los representantes de la «nueva política» que las movilizaciones en la calle demostraban tener un «techo de cristal» que impedían realizar cambios profundos a partir de la presión. Ya hemos visto que estar en las instituciones tampoco garantiza nada, porque también tiene su techo de vidrio, dado que el «estado profundo» y «circunstancias» te impide realizar tus proyectos. Eso si no te vienes al enemigo.

En estos momentos todo cambio profundo pasa por volver a la calle. Pero no podemos hacerlo de la misma forma que después del 15M porque ya hemos visto sus límites. La atomización de las manifestaciones, por muy masivas que fueran en algunos casos, impidió hacer cuajar un proyecto colectivo de masas, una alternativa de país. Las Marchas de la Dignidad lo intentaron bastante bien y formaron un programa de puntos bastante serio. Pero no tuvo continuidad. Necesitábamos años bajo el mismo formato intentando alcanzar una extensión territorial máxima. Entre las pugnas de liderazgo entre organizaciones de la izquierda y que Podemos quiso canalizar estas peticiones hacia la legalidad ... se acabó todo.

Lo que estamos defendiendo es tener un movimiento popular de masas, amplio y plural con un programa propio y una agenda de movilizaciones propia. Tan fácil de decir y tan difícil de hacer. El movimiento debe contar con grandes sindicatos, capaces de convocar huelgas generales y que los trabajadores las sigan.

Otra de las tareas inmediatas es la de consolidar una serie de medios de comunicación de izquierda afines a los movimientos que propaguen otro tipo de relato diferente del hegemónico. Es vital que sean masivos y plurales, donde quepan diferentes visiones de la realidad en clave transformadora. Nuestros movimientos no pueden depender de aparecer en TV3 o LaSexta. Aparecerán cuando sean significativos, pero mientras tanto deben ofrecer un relato diferenciado y sistemático en unos medios concretos (incluyendo la televisión) y masivos.

En este mismo sentido, otra cosa que podemos aprender de este proceso es que sacar 1 millón de personas en la calle no sirve de nada si no tienes un relato convincente para la gente que se ha quedado en casa. El Gobierno es capaz de darle la vuelta a la situación haciendo algunas declaraciones a la televisión en las noticias de la noche. Sacas 1 millón y la guardia urbana dice que son 200.000, los contrarios sacan 170.000 y dicen que han sacado 1,5 millones. Qué importa la verdad? Tienen los medios, pueden inventarse-la. Cosas de la postveritat .

Si los CDR deciden tener un programa y convertirse en un movimiento autónomo, deben aspirar a responder estas cuestiones. Una de las claves es la convergencia entre estos comités de base de carácter independentista y republicano con las idiosincrasias de los barrios obreros y los sindicatos de clase. Si el movimiento independentista aspira a ganar, deberá hacerlo por su izquierda.

Aquí entramos en la cuestión de las legitimidades, del doble poder, el control territorial ... pero esto (por el momento) es otra historia.

Como vemos son tareas titánicas ... Hay alguien dispuesto?

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Miguel G. Gómez Militante de Embat, Organización Libertaria de Cataluña 1.- El 1 de Octubre fue una insurrección potencial que se evitó por poco. No deberíamos cansarnos de repetir que el Referéndum de autodeterminación de Cataluña sólo fue posible gracias a la conciencia popular, el pueblo, que se autoorganizarse ...
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