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(ca) "Análisis y propuesta anarquista ante la coyuntura electoral argentina"

Date Mon, 26 Sep 2011 00:57:30 +0200


A continuación expresamos y difundimos documento acordado por varias
organizaciones y agrupamientos anarquistas de Argentina     |
Setiembre 2011 --
"Documento de análisis y propuesta anarquista ante la coyuntura
electoral argentina" -- “Votar es abdicar” -- Élisée Reclus --
Nuestros sueños no caben en sus urnas
Alguna vez se ha dicho que si las elecciones sirvieran para algo
estarían prohibidas. No solo no están prohibidas sino que son
obligatorias. Es obligación de los oprimidos elegir a sus opresores.
-- La paradoja es que sirven para algo; las elecciones son uno de los
mecanismos que tienen los de arriba para legitimar su gobierno sobre
las mayorías. Dentro de las reglas de juego del sistema tenemos la
posibilidad de elegir a quienes nos continúen dominando por unos
cuantos años más. Es evidente que las elecciones son una herramienta
del sistema para perpetuarse. El mostrarse como el único camino
posible para un cambio social es otro de los logros de la clase
dominante, es parte de la construcción de su poder. -- Hace 10 años
atrás la desconfianza en el sistema y su clase política recorría
vastos sectores de la sociedad; asambleas populares, fabricas
recuperadas, movimientos de desocupados ocuparon el centro de la
escena política como exponentes de búsquedas de construcción no
institucionales. La organización de base y asamblearia se mostró como
un camino posible para ir construyendo un poder propio de la clase
oprimida y explotada. Pero los de arriba supieron revertir en buena
medida esa situación y poco a poco los políticos y representantes del
poder pudieron exhibirse nuevamente en las vidrieras del mercado
electoral.

No se fue ninguno. Volvieron, pero eso sí un poco más maquillados,
unos de progresismo, o con banderas de DDHH recién estrenadas. El
sistema aprende rápido nuevos discursos y así los represores pueden
defender los DDHH, los neoliberales hablar un dialecto más populista y
todos juntos entrar por la puerta grande de una institucionalidad que
pasó por un mal momento pero que se recuperó.

Hoy una vez más como cada 2 o 4 años se pone en funcionamiento de
forma ostensiblemente burda, toda la maquinaria de legitimación del
sistema de dominación. Y la ficción se termina de constituir cuando se
apela a la idea de que éste es nuestro gran ámbito de participación
“ciudadana y democrática”, en donde definimos nuestro destino como
sociedad, pero que en realidad ponemos en manos de otros para nosotros
volver a refugiarnos en la pasividad de nuestras vidas particulares.

Por supuesto que no somos necios y sabemos que cada coyuntura tiene su
singularidad y que existen disputas de intereses y proyectos, disputas
de las cuales los que sostenemos un proyecto de ruptura revolucionaria
con perspectiva anarquista no estamos ajenos, pero que creemos que la
tenemos que dar en los escenarios y con los métodos acordes a nuestra
estrategia de lucha y construcción de nuevas realidades sociales.

O votamos por los de arriba…

La idea de que hay que tener una pata institucional se apodero de
todos. Los gobiernos populares de Venezuela y Bolivia son los
paradigmas de un poder popular que puede construirse desde el Estado
Este paradigma termina estructurando la falsa dicotomía, que los
mismos gobiernos y partidos instalan, de tener que estar apoyando el
proceso estatal o hacerle el juego a la derecha. Sin embargo los
principios reguladores de nuestras fuerzas sociales deben ser guiados
por la independencia de clase como histórico antídoto a esta realidad
que se presenta dicotómica y ambivalente.

Como lo señalara hace unos años uno de los referentes del EZLN el
Subcomandante Marcos: estos gobiernos de izquierda en Latinoamérica
“son sólo momentos que pasan porque se trata de una nueva estrategia
del capitalismo, porque las condiciones del pueblo en nada han
cambiado”.

En concordancia con el resto de Latinoamérica, a nivel local el
proceso histórico kirchnerista (ahora cristinista) a lo largo de 8
años y a punto de arrancar su 3º período de gobierno ha conseguido un
reordenamiento institucional del Estado pos 2001.

A través de una retórica nacionalista “popular” y el ofrecimiento de
recursos y cargos logró atraer a su proyecto a parte del empresariado,
la burocracia sindical, grupos de DDHH, partidos de la izquierda,
artistas e intelectuales, manteniendo al mismo tiempo firme la alianza
–que heredó de las manos de Duhalde para llegar al poder- con lo más
denso del PJ, los barones del conurbano y los gobernadores feudales.

Todo esto bastó para que los espacios populares independientes
quedemos relegados a la marginalidad política y a la fragmentación. No
obstante hay un camino recorrido de experiencias de lucha desde los 90
para acá.

Sectores de trabajadores tercerizados de servicios, transporte y
telecomunicaciones vienen llevando a cabo peleas por visibilizar su
problemática generando alternativas de organización gremial. Los
desocupados confrontando con la acción directa en la calle están
generando nuevas formas de trabajo autogestivo y cooperativo sin tener
que depender de las dádivas del estado. Las ocupaciones de tierras
para vivir de los pueblos originarios son expresiones cabales de
resistencia a la exclusión social imperante que no da respuesta a la
falta de vivienda.



O luchamos desde abajo…

Para los anarquistas que nos consideramos parte del anarquismo social
y revolucionario el camino consiste en la destrucción del Estado en
tanto especial ámbito institucional de dominación, que produce y
reproduce éstas relaciones, y en la supresión de las formas
gubernamentales que constituyen un poder que expropia y aliena la
capacidad instituyente del conjunto de la población.

Para esto es imprescindible gestar espacios de socialización en donde
la participación social activa sea un quehacer cotidiano y no un mero
“acontecimiento” cada tanto periodo de tiempo. En términos de
realización libertaria, esto quiere decir que el poder político asume
la forma de una democracia directa, que es diferente a la meramente
representativa, ejercida desde las instituciones de base y las
instancias globalizadoras que las expresan, donde el poder circula por
todo su entramado, desde abajo, en forma dinámica, sin dar lugar a
cristalizaciones que establezcan nuevas relaciones de dominación.

Desde nuestra perspectiva las organizaciones de base no son la masa de
maniobra ni tampoco la pata complementaria de los espacios
institucionales; para nosotros son el embrión de un poder propio de la
clase oprimida, la puesta en práctica de  una praxis prefigurativa
libertaria que combatiendo al Estado pueda ser alternativa de
organización social desde abajo.

El tránsito hacia una sociedad distinta, nueva, lo tenemos que hacer
desde esta vieja. Pero la experiencia histórica indica que hay medios,
orientaciones, uso de instrumentos, utilización de instituciones,
formas de organización de actividades sociales, que deben ser
desechados si es que queremos ir conformando fuerzas político-sociales
capaces de producir cambios verdaderos en las formas de organización
social, política y económica.

Un proceso de ruptura revolucionaria tiene como condición, a nuestro
parecer, que sea encarado desde los oprimidos y explotados, desde los
que sufren el rigor del sistema, desde los que resisten, crean y
buscan formas organizativas para defenderse y avanzar.

La tarea de remover lo viejo, deconstruir su estructura, es tarea
diaria y no puntual y episódica. Tarea que debe hacerse en el seno de
las diversas expresiones de la clase oprimida y explotada, procurando
la mayor sintonía con inquietudes y urgencias sentidas para que esa
condición necesaria de participación esté presente.

Nuestro anarquismo implica una relación de disputa con el estado y
demás instituciones del sistema, desde nuestra propia trinchera,
vinculada a múltiples luchas, políticas, reivindicativas, teniendo
bien firme el norte, la acumulación de fuerzas, de organización
autónoma, de conciencia, en función de ir construyendo ese poder
propio de los de abajo, que es antagónico al de los de arriba,
imprescindible para encarar un proyecto de ruptura en términos de una
sociedad libre, organizada desde abajo, autogestionaria, federativa,
sin relaciones mediadas por la dominación, sin clases y sin estado.

Nos organizamos y luchamos: por fuera del estado; llevando adelante la
acción directa y la autonomía, promoviendo la organización federativa.

Nos organizamos y luchamos contra el capitalismo y las instituciones
que lo sostienen

Nos organizamos y luchamos para ser realidad nuestros sueños de una
sociedad sin oprimidos y opresores.

Nos organizamos y luchamos contra el estado por la revolución social y
la anarquía

Nos organizamos y luchamos por que nuestros sueños no caben en sus urnas!



Abajo el Estado!

Arriba lxs que luchan!

Viva la Anarquía!

Anarquistas de Fiske Menuko (Rio Negro)

Movimiento Libertario Anarquista - Juventud Anarquista del Tucumán

Grupo Anarquista Córdoba Libertaria (Córdoba capital)

Anarquistas de San Francisco (provincia de Córdoba)

Inti Llancaj (La Rioja)

Anarquistas de San Luis

Espacio de Formación y Difusión Libertaria (Paraná, Entre Ríos)

Anarquistas de Resistencia (Chaco)

Anarquistas de Villa Ángela (Chaco)

Anarquistas de Villa Constitución (Santa Fe)

Anarquistas de Rojas (provincia de Buenos Aires)

Anarquistas de Colón (provincia de Buenos Aires)

Federación Anarco-Comunista de Argentina
(columnas zonales Capital Federal, Oeste del Conurbano Bonaerense y
Rosario de Santa Fe)
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