A - I n f o s
a multi-lingual news service by, for, and about anarchists **

News in all languages
Last 40 posts (Homepage) Last two weeks' posts

The last 100 posts, according to language
Castellano_ Deutsch_ Nederlands_ English_ Français_ Italiano_ Polski_ Português_ Russkyi_ Suomi_ Svenska_ Trk�_ The.Supplement

The First Few Lines of The Last 10 posts in:
Castellano_ Deutsch_ Nederlands_ English_ Français_ Italiano_ Polski_ Português_ Russkyi_ Suomi_ Svenska_ Trk�
First few lines of all posts of last 24 hours || of past 30 days | of 2002 | of 2003 | of 2004 | of 2005 | of 2006 | of 2007 | of 2008

Syndication Of A-Infos - including RDF | How to Syndicate A-Infos
Subscribe to the a-infos newsgroups
{Info on A-Infos}

(ca) Crisis en las negociaciones del Acuerdo de Libre Comercio de la Comunidad Andina y la UE

Date Thu, 11 Sep 2008 11:38:11 +0200 (CEST)



La sorpresiva cancelación de la Cuarta Ronda de negociaciones del Acuerdo
de Asociación (AdA) de la Unión Europea con la Comunidad Andina de
Naciones (UE-CAN), la cual debiera haberse llevado a cabo del 7 al 11 de
Julio, ha puesto en evidencia las serias dificultades por las cuales tal
AdA atraviesa en la presente coyuntura y las cuales comprometen su
viabilidad, al menos, en los términos en que originalmente se había
planteado. En este artículo pretendemos repasar un poco los hitos en torno
a esta negociación y, de paso, desnudar su verdadero carácter: el de una
nueva imposición neoliberal, de talante colonialista, que se disfraza de
"Asociación".


El AdA UE-CAN: cuña para imponer un TLC


El AdA UE-CAN es un instrumento que se propone redefinir las relaciones
entre el bloque sudamericano y la UE, apoyándose en negociaciones en tres
pilares: comercio, diálogo político y cooperación[1]. Durante cerca de un
año, en respuesta a las denuncias de diversos movimientos populares, la UE
se encargó de repetir hasta el cansancio que estos acuerdos no constituían
un Tratado de Libre Comercio, sino que iban mucho más allá, y entendían el
libre comercio como un aspecto, en armonía, con objetivos sociales y
políticos que tenían por eje la altruista misión de "ayudar" al desarrollo
andino. Esto, pese a que uno de los objetivos explícitos del acuerdo sería
el establecimiento en un plazo en ningún caso superior a los 10 años, de
un Área de Libre Comercio. Pero aunque la UE desmintiera que el AdA no era
otra cosa que un TLC maquillado, desde el inicio formal de las
negociaciones en Bogotá (Septiembre del 2007) comenzó a perfilarse
nítidamente el carácter neoliberal de estas negociaciones.

Pero no fue sino hasta la Tercera Ronda de Negociaciones, que se llevó a
efecto en Abril del corriente año en Quito que no se terminó de caer la
fachada desarrollista de estos acuerdos. Fue entonces cuando toda la
elevada retórica social-demócrata dio paso a la verdadera naturaleza
neoliberal del AdA, la cual hasta entonces, era más que evidente debido a
que el supuesto equilibrio armónico entre los pilares era desmentido en la
práctica por el hecho de que, de 14 mesas de trabajo, 11 están abocadas al
pilar comercial. En aquella ocasión se bloquearon tres mesas de
negociación (servicios e inversiones, propiedad intelectual y comercio y
desarrollo sostenible); el gobierno de Bolivia, con el respaldo de
Ecuador, pidió que para el establecimiento del libre comercio no se
consideraran tan sólo variables temporales (un plazo de no más de 10 años
según la propuesta europea), sino que se tomaran también en consideración
la necesidad de excluir temas de la agenda, tales como privatización de
servicios y de contratos públicos, así como el establecimiento de hitos
claros, de carácter social, y no meramente plazos de calendario para
producir la apertura comercial. Además, en esta ocasión se siguió
considerando como base de las negociaciones comerciales los acuerdos de
libre comercio que Perú y Colombia han desarrollado con EEUU[2].

Esta naturaleza neoliberal, por si aún alguien tenía dudas, terminó por
revelarse en Mayo de manera preocupantemente agresiva cuando en Lima,
durante la V Cumbre de Jefes de Estado de Latinoamérica, el Caribe y
Europa, cuando el comisario de comercio de la UE, Peter Mandelson, planteó
en una reunión de la UE-CAN que el AdA era esencialmente un TLC y que no
aceptaría propuestas por fuera de este marco, y agregó que quien
insistiera en estas propuestas, en alusión directa a Bolivia, se vería
excluido de la Cuarta Ronda de negociaciones[3]. Aunque el eurodiputado
Helmut Harkov, presidente de la comisión de comercio internacional del
parlamento europeo, se apresurara a contradecir a Mandelson y a plantear
la necesidad de reforzar los pilares de diálogo político y cooperación, a
la vez que buscar alternativas al libre comercio (como reforzar el sistema
SGP+)[4], el énfasis neoliberal en las negociaciones ya se evidenciaba
claramente aún a los ojos del más incauto[5].

Evo Morales, en alusión a las palabras de Mandelson, se refería en duros
términos a la imposición de un TLC por parte de la UE "No es posible que
nos diga: acepten el formato del Tratado de Libre Comercio o quedan fuera
de la negociación (...) Queremos un comercio, pero justo, que nos permita
buscar el equilibro entre continentes, entre familias"[6].


¿Crisis en la CAN?


Pero en la cumbre de Lima también se hizo mucho más evidente que la
integración andina a través de la CAN se está resquebrajando por todas
partes: el impulso de acuerdos bilaterales de libre comercio con EEUU, por
parte tanto de Colombia como de Perú, ya habían producido una fisura
reciente cuando en el 2006 Venezuela decidió retirarse del Comunidad
alegando que éstos dañaban a la comunidad en su conjunto. El retiro de
Venezuela no significó el término de los problemas a causa de estos TLCs:
de hecho, Bolivia no ha ocultado su voluntad de demandar a Perú en caso de
que este implemente en estos meses el TLC ya aprobado con los EEUU, pues
dice que no solamente sería contrario a la normativa andina, sino que
afectaría al resto de los países. Esto, por algo muy elemental: siendo la
CAN un mercado dentro del cual los productos circulan libres de tarifas,
que un país entre en un TLC con los EEUU o con cualquier otro país, hace
que productos o inversiones de estos terceros países puedan ingresar al
resto de los países que están fuera del tratado, usando al país de la CAN
que lo ha firmado como plataforma.

Hasta ahora, la naturaleza regional, de bloque a bloque de la negociación,
ha puesto una gran presión en la CAN, exacerbando las marcadas diferencias
sociales y económicas de sus cuatro países miembros, su dispar visión
política, y alentando de esta manera las tendencias centrífugas. Tanto los
gobiernos de Bolivia como de Ecuador han planteado que no quieren TLC y
que esperaban que la UE se mantuviera fiel a su promesa de hacer del AdA
algo diferente. Vale la pena mencionar que, si alguna vez sinceramente
creyeron en la honestidad de las promesas "desarrollistas" y
"social-demócratas" de la UE, aún después de que Mandelson hiciera pública
la orientación del bloque europeo en su documento "La Europa Global",
entonces o pecarían de una abismal ingenuidad o de un pésimo
asesoramiento.

Por otra parte, los gobiernos de Perú y Colombia han manifestado una
adicción al libre comercio mayor aún que la de sus pares europeos, y han
entrado en un agudo desacuerdo sobre el tema de la propiedad intelectual
con Bolivia[7], particularmente en lo relativo a la patentación de la
biodiversidad ?el pasado 14 de Agosto se modificó la Decisión 486 sobre
Propiedad Intelectual[8], la cual es fundamental para impulsar el TLC
peruano con los EEUU y también el AdA. Mediante ella se busca cambiar el
carácter obligatorio de la Decisión y convertirla en una mera
recomendación para poder así "Ampliar los plazos y facilidades en la
solicitud de patentes y registro multiclase de marcas; Introducir
especificaciones adicionales que limitan la divulgación de una invención;
Compensar por retrasos en el otorgamiento de una patente; Eliminar la
obligatoriedad de registrar los contratos de licencia de uso de marcas;
Dar mayor protección a las marcas frente a las denominaciones de origen;
Establecer un régimen de mayor control de la propiedad intelectual en la
frontera que se extendería a los transportistas."[9]


¿Negociaciones en paralelo?


Esta contradicción interna en la CAN, ha sido hábilmente utilizada por una
UE, con una perenne vocación imperialista, que ve con especial interés a
un mercado que, aunque hoy sea relativamente insignificante para sí, es
potencialmente importante, con sus 97 millones de habitantes, y con un
creciente comercio entre los dos bloques[10].

Es así como comienza la UE a cambiar el discurso, desde el énfasis en la
negociación regional, hacia la negociación en paralelo: Ecuador y Bolivia,
por un lado, Colombia y Perú, por otro. De la negociación con los
primeros, se excluirían los temas económicos, mientras que con los
segundos se avanzaría en la creación del TLC. En palabras del propio
Mandelson "Si ellos (ed. Bolivia y Ecuador) sienten que el momento no es
el adecuado para entrar en el mismo compromiso que, por ejemplo, Colombia
y Perú sienten que pueden suscribir, entonces respeto sus deseos",
añadiendo que ambos países podrían suscribir lo acordado con Colombia y
Perú cuando se sintieran "listos"[11].

Todo suena muy democrático, pero (y siempre hay un "pero") el gran
problema es que esta es una manera tramposa y de apariencia ?democrática?
?como todo en la UE- de, en efecto, ignorar las propuestas provenientes de
Ecuador y Bolivia que son alternativas al libre comercio. Con ello la UE
demuestra que no le interesa el diálogo sino que la imposición de una
agenda neoliberal: y si Bolivia o Ecuador no quieren aceptar estas
condiciones ahora, pues tarde o temprano tendrán que hacerlo, y luego de
ser excluidos de la negociación económica y sus propuestas luego de ser
desechadas, tendrán que aceptar, eventualmente, lo negociado por Perú y
Colombia cuando se sientan "listos". Esto ni es democrático ni responde a
la necesidad de una "negociación" propiamente dicha, lo cual implica que
se busque un punto de encuentro que no sea inaceptable para ninguna de las
partes, esfuerzo el cual la UE no ha tenido la voluntad de realizar.

Los gobiernos de Colombia y Perú, rápidamente, se hicieron eco de las
palabras de Mandelson. La Ministra de Comercio Exterior peruana, Mercedes
Aráoz, fue quien primero aprobó luces sobre esta involución en las
negociaciones, al afirmar que "Es necesario acelerar la firma del Tratado
de Libre Comercio (TLC) entre la Comunidad Andina de Naciones (CAN) y la
Unión Europea (UE), pero respetando las prioridades de cada país
andino"[12]. Aráoz agregó que "se avance a ritmos distintos. Perú quiere
ir más rápido, y creemos que las negociaciones podrían culminar antes de
marzo del año 2009"[13]. El presidente peruano, Alan García, la secundaba,
mostrando que tal visión no era sólo una ?escapada? de una ministra algo
irresponsable: "Tenemos que entender que las oportunidades se pasan, si
uno se pone a discutir temas filosóficos se pasa el tren y otros países
aprovecharían la relación con Europa"[14].

Por su parte, el presidente colombiano de extrema derecha, Álvaro Uribe,
se expresaba en términos semejantes: "Soy de la idea de que aquellos
países que hemos manifestado estar listos para entrar a negociar
respetemos las velocidades, las flexibilidades, las decisiones que sobre
el tema tomen Bolivia y Ecuador, y a su vez que expresen que respetan la
voluntad de Colombia y Perú de avanzar a una pronta conclusión de
negociaciones"[15].

En efecto, esta tendencia de impulsar dos negociaciones en paralelo
profundiza la crisis al interior de la CAN y compromete su viabilidad como
bloque económico ?esto, sin mencionar el impacto que la implementación del
TLC con la UE tendría por las mismas razones que ya hemos explicado con
relación al TLC Perú-EEUU. Colombia y Perú, en tal caso, terminarían
siendo los mediadores para que los productos y capitales de estas
potencias ingresen libres de aranceles hacia el resto de la CAN.

Esta división al interior de la CAN, en realidad, no es tan coyuntural y
responde a la pequeña guerra fría que se libra en el continente entre los
sectores cada vez más minoritarios que siguen el Consenso de Washington y
los gobiernos de corte populista y "progresista". Esto fue planteado con
claridad meridiana por el Presidente de la Confederación Nacional de
Instituciones Empresariales Privadas de Perú (CONFIEP), Jaime Cáceres
Sayán, quien afirmó:

"Perú debe insistir en desmarcarse lo más posible de Chávez (...) tenemos
que desligarnos totalmente y tratar con otros países de que se logre el
TLC con la UE", expresó. No obstante, dijo que si no fuera posible la
negociación en bloque, "creo que como peruanos debemos hacer lo posible
para conseguirlo de manera individual"[16].

En este afán por impulsar el TLC a cualquier precio, la UE, si bien no
está creando las contradicciones reales que ya existen en el seno de los
miembros de la CAN, si las están exacerbando al punto de convertirse en un
factor de presión que puede llevar a la inminente descomposición de la
Comunidad. Tal rol es, por decir lo menos, contradictorio con el objetivo
inicial del AdA según lo expresado por la UE: "Un aspecto importante de
este acuerdo, es que será negociado de región a región para así dar un
mayor ímpetu al proceso de integración regional de la Comunidad
Andina"[17]. O sea, nuevamente, estamos ante una situación en la cual las
promesas de la UE son totalmente contradichas por la realidad.


¿Qué es lo que se viene con las negociaciones?


Ante todas estas dificultades, era de esperar que la cuarta ronda de
negociaciones, que debería haberse realizado a comienzos de Julio haya
sido cancelada de manera unilateral por parte de la UE, con el argumento
de que la CAN no había podido acordar posiciones respecto a temas de
interés para los europeos, como el área de servicios o Propiedad
Intelectual (la cual fue "resuelta" recién a mediados de agosto).

De una parte, tanto Ecuador como Bolivia se oponen a un TLC, aunque
recientemente, la decisión del gobierno ecuatoriano de apoyar la
modificación a la decisión 486 sobre Propiedad Intelectual[18], la cual
agrava la crisis en la CAN[19], pareciera indicar que Ecuador está más
dispuesto a hacer concesiones a la contraparte neoliberal (Perú y
Colombia) de la CAN que Bolivia. Por su parte, ni Colombia ni Perú están
dispuestos a hacer ninguna concesión y, azuzados por la UE, parecieran
estar dispuestos a romper si es necesario, a fin de impulsar nada menos
que un TLC con la UE.

Sin embargo, pareciera que impulsar este TLC no será tan fácil, según el
actual equilibrio de fuerzas en la CAN y, sobretodo, considerando la
oposición que enfrentaría en Bolivia, en Ecuador y en Perú, país este
último en donde el movimiento popular, tras una serie de paros y
manifestaciones que han sido enfrentados con gran represión por el
gobierno de Alan García, pareciera estar levantando cabeza.

Correa, en carta a la UE, plantea esto de manera más o menos clara: "creo
necesario ratificar la decisión de mi Gobierno, que va más allá de la
relación con la UE de no negociar tratados de libre comercio con ningún
país. Creemos en el comercio, mas no en la apertura irracional e
indiscriminada de mercados"[20].

Y las diferencias en las áreas de comercio y desarrollo sostenible siguen
sin solucionarse, aún después de la reunión extraordinaria el 14 de
Agosto, en la cual quedó en claro que no se encontrará acuerdo para una
posición conjunta respecto a estos temas, con lo cual el destino de las
negociaciones en bloque queda en suspenso[21].

Pero la UE probablemente también ponderó, a la hora de cancelar la ronda,
en los problemas que podrían haber surgido por la reacción de rechazo que
en toda América se hizo sentir en contra de las nuevas políticas de
inmigración aprobadas en Junio. La Directiva Retorno, de momento pareciera
poner otra traba en el avance de las negociaciones y, ciertamente, genera
resistencia en los países andinos que tienen un número importante de
inmigrantes en Europa y habría sido un asunto incómodo de discutir cuando
Bruselas recibía dardos de todas partes, incluidas organizaciones
internacionales de derechos humanos, por una legislación extremadamente
represiva, que prevé incluso, la separación de los hijos de los padres en
la eventualidad de la deportación y una retención hasta por 18 meses en
centros especiales de detención. Lo más grave del caso, es que la UE se
había comprometido, durante la Tercera Ronda de Negociaciones del AdA
UE-CAN, en Quito, a integrar el tema de migración en la 4ª ronda de
negociaciones. El aprobar la legislación, ignorando el compromiso de
abordar este asunto con la CAN en la ronda de Bruselas, no demuestra mucho
respeto por sus "socios" andinos, y demuestra el estilo de negociación de
la UE de labia muy demócrata, mientras en los hechos se hace todo lo
contrario...

Es poco probable que Uribe o García, pasen más allá de expresar su
"malestar" (y no les queda otra, con los cerca de dos millones de
inmigrantes andinos en Europa), pero Correa, en su calidad de presidente
pro-témpore de la CAN, supeditó las negociaciones a la necesidad de
derogar esa directiva. En sus propias palabras, "En caso de (...) que se
afecten gravemente los derechos de la población migrante (...) mi gobierno
considerará seriamente el retirarse de la negociación del Acuerdo de
Asociación"[22].

En realidad, pese a que las fuerzas que impulsen el proyecto neoliberal y
de libre comercio sean fuertes, la directiva retorno, que ha alimentado
cierta desconfianza recíproca, y la grave crisis interna al interior de la
CAN, exacerbada por las presiones de Bruselas, instalan un escenario en el
cual no es sorprendente la cancelación de las negociaciones, ni será
sorprendente si estas se abortan definitivamente, mientras la UE y el eje
Perú-Colombia buscan otra fórmula para impulsar el ansiado TLC.

La pregunta es: de retomarse el diálogo, ¿cuándo se hará? ¿sobre qué bases
se hará? ¿se insistirá en la fórmula de la negociación bloque a bloque o
se abrirá la negociación individual, o a ciertos países de la CAN? Sea
como sea, es poco probable que la UE ceda a las fórmulas que desde Bolivia
o Ecuador buscan mitigar los aspectos más nocivos del comercio
internacional y alterar, aunque más no sea tímidamente, las relaciones
neo-coloniales y de dependencia que rigen el comercio norte-sur. No
podemos esperar que la UE, que desde ya está consolidando su proyecto
imperial de la "Europa Global" (pese al traspié irlandés con el referéndum
de Lisboa), se busquen fórmulas solidarias de intercambio para los pueblos
que solamente pueden ser construidas desde los pueblos.


José Antonio Gutiérrez D.
2 de Septiembre del 2008

[Ver notas en http://www.anarkismo.net/article/9823]

_______________________________________
A - I n f o s AGENCIA DE NOTICIAS
De, Por y Para Anarquistas
Send news reports to A-infos-ca mailing list
A-infos-ca@ainfos.ca
Subscribe/Unsubscribe http://ainfos.ca/cgi-bin/mailman/listinfo/a-infos-ca
Archive: http://www.ainfos.ca/ca


A-infos-ca mailing list
A-infos-ca@ainfos.ca
http://ainfos.ca/cgi-bin/mailman/listinfo/a-infos-ca
http://ainfos.ca/ca


A-Infos Information Center