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(ca) [Colombia] Pasos de animal grande, crujidos institucionales, ecos de lucha
Date
Sat, 30 Aug 2008 13:26:40 +0200 (CEST)
Colombia, la profundización de la crisis institucional y la Corte Penal
Internacional
La llegada de la Corte Penal Internacional a Colombia, en medio de la
agudización de la crisis que enfrenta al Ejecutivo en contra de la
Corte Suprema por los casos de parapolítica, así como el
recrudecimiento de los ataques de Uribe en contra de la oposición,
abren una nueva coyuntura en Colombia, dentro de la cual la superación
de la crisis mediante la dictadura abierta se vuelve una posibilidad
cada vez más palpable.
En un reciente artículo sobre la situación colombiana y sobre el respiro
que Uribe recibió tras la liberación de Ingrid Betancourt, decíamos:
?Ciertamente, pase lo que pase, aunque sea este un espaldarazo importante
a Uribe, la crisis institucional en Colombia es profunda y se arrastra
para largo. La liberación le ha dado un respiro, pero en un mes, cuando
esto ya no sea noticia de primera página, tendrá nuevamente que volver a
lidiar con los espectros del paramilitarismo, de las violaciones y del
cohecho con el que han estado marcados sus dos gobiernos. Estos espectros
no dejarán de penar la Casa de Nariño tan fácilmente? [1]. La pregunta
entonces era, ¿cuánto duraría este respiro?
La semana en que Uribe perdió la cordura (si alguna vez la tuvo)
Ciertamente, los eventos de la última semana se han encargado de dejar en
claro que la Operación Jaque ya no sirve para seguir tapando la corrupción
del régimen, el cual se sigue hundiendo en sus vinculaciones con el
paramilitarismo, el narcotráfico, ni su carácter mafioso. Ni tampoco sirve
para limar la pugna que existe entre el proyecto cesarista de Uribe y su
pugna en contra de la Corte Suprema por los casos de parapolítica, que el
gobierno trata de obstruir por todos los medios a su disposición.
Esta semana se evidenció la profundidad de la crisis colombiana, al punto
que la revista Cambio no titubeó en decir que se trata del momento más
difícil en el mandato de Uribe[2]. Podemos describir los elementos que
siguen evidenciando la naturaleza del régimen y que agudizan la crisis
como sigue:
-El Fiscal de Antioquia, Guillermo León Valencia Cossio, quien por lo
demás es hermano del Ministro del Interior y Justicia, es denunciado
públicamente por sus alianzas con narcotraficantes de la región,
particularmente con Don Mario, denuncia que arrastra a otros funcionarios
de policía y judiciales y que pareciera ramificarse hasta el mismo entorno
presidencial[3].
-Se descubre que altos funcionarios del gobierno de Uribe se habían
reunido, con fecha 3 de Abril, en la mismísima Casa de Nariño, con el
abogado del reconocido narcotraficante y paramilitar Don Berna y con un
paramilitar que aún seguía activo, alias Job. El motivo de la reunión, la
cual fue reconocida en rueda de prensa por el propio Uribe, era recibir
información que pudiera desacreditar a la Corte Suprema.
-El lunes, en rueda de prensa, Uribe comienza una serie de ataques, que
como manotazos de ahogado, revelan su desesperación pero que son típicos
del estilo del gobierno de defenderse mediante los ataques sin
fundamentos: ataca a la Corte Suprema, a los senadores opositores Piedad
Córdoba y Gustavo Petro y al magistrado ?estrella? de la parapolítica,
Iván Velásquez, por ?tráfico y manipulación de testigos? (recordemos que
esto ya lo lleva haciendo un par de semanas, cuando denunció
manipulaciones y ?roscogramas? en la Corte Suprema); luego atacó al
liberalismo, específicamente, al senador Juan Fernando Cristo y al
ex-presidente César Gaviria, a los que acusó de manejar fondos del
narcotráfico en 1991 y de aliarse con los Pepes (Perseguidos por Pablo
Escobar ?grupo paramilitar vinculado al Cartel de Cali) en su lucha contra
el líder del Cartel de Medellín, Pablo Escobar. Atacó, por último, al
periodista Daniel Coronell, quien entrevistó en el 2004 a Yidis Medina
sobre el delito de cohecho cuando, por parte de funcionarios del gobierno
uribista, su voto fue comprado, lo cual permitió la reforma constitucional
que posibilitó la re-elección de Uribe en el 2006. Anunció acciones
legales en contra de él por revelar el video tan sólo este año, lo que
según Uribe equivale a ocultar un delito.
-Algunos analistas ya dicen que se sienten ?pasos de animal grande? por la
llegada del fiscal de la Corte Penal Internacional (CPI), Luis Moreno
Ocampo y del juez Baltasar Garzón a Colombia, en una clara señal de
respaldo a la labor de la Corte Suprema colombiana y de inquietud ante la
manera en que el gobierno hace todo cuanto está a su alcance para lograr
la mayor impunidad en cuanto a los crímenes del paramilitarismo y los
casos de la parapolítica. El mensaje de Moreno Ocampo fue claro: pedir al
gobierno que garantice que los paramilitares extraditados a EEUU[4]
colaboren con los casos de parapolítica y que no haya impunidad para sus
crímenes. Advirtieron que, siendo éstos crímenes de lesa humanidad, la CPI
podría intervenir por primera vez fuera del continente africano, si no hay
garantías contra la impunidad. Y claramente, el espectáculo de Uribe
desaforado atacando a la oposición el mismo día de su llegada a Colombia,
tiene que haber sido suficiente prueba para comprobar la carencia de
condiciones para que se enjuicie al paramilitarismo.
Boomerang de los ataques uribistas
En su atarantamiento, Uribe no solamente sigue echándose enemigos encima y
evidenciando la peligrosidad del totalitarismo que encierra su proyecto
político, ganándose así la distancia aún de ciertos sectores que de otro
modo lo apoyarían. También dispara dardos contra sí mismo: pues al acusar
al liberalismo por su pasado, abre las puertas para levantar dudas en
torno a su propia persona. Es indudable que el régimen de Gaviria se alió
a los Pepes, y que hubo más de algún vínculo con los narcotraficantes.
Pero el propio Uribe en ese entonces era liberal, de los más ?samperistas?
que pudo haber, y fue uno de los más vocales en contra de las
extradiciones de narcotraficantes, precisamente por sus cercanías con el
Cartel de Medellín. Hay varios hechos que señalan que las asociaciones con
dicho cartel no serían meras casualidades:
1. Un helicóptero de su padre fue encontrado, en 1984, en el laboratorio
del Cartel de Medellín llamado ?Tranquilandia?. Nunca se ha aclarado qué
diablos hacía el helicóptero en ese laboratorio, pero no cuesta mucho
sacar conclusiones[5];
2. Un informe de 1991 de la Agencia de Defensa e Inteligencia (DIA) de
EEUU, en el cual Álvaro Uribe aparece en una lista de personas vinculadas
al narcotráfico que incluye al propio Pablo Escobar. Uribe ocupa el número
82 y su reseña dice: ?Álvaro Uribe Vélez ?un político y senador colombiano
dedicado a colaborar con el Cartel de Medellín en las altas esferas de
gobierno. Uribe se ha vinculado a negocios relacionados a los narcóticos
en los EEUU. Su padre fue asesinado en Colombia debido a sus conexiones
con el narcotráfico. Uribe ha trabajado para el Cartel de Medellín y es un
amigo personal y cercano de Pablo Escobar Gaviria. Participó en la campaña
política de Escobar para el puesto de asistente parlamentario de Jorge
(Ortega). Uribe ha sido uno de los políticos que desde el senado ha
atacado de todas las formas al tratado de extradición?[6];
3. Su amistad con la familia Ochoa, la cual Uribe explica como ligada a la
común afición a los ?caballos?[7] (¡¿?!);
4. Las acusaciones de Virginia Vallejo, amante de Pablo Escobar, quien
dice que ?Alvarito? era idolatrado por el Cartel de Medellín, pues en su
puesto de directo de Aeronátuica Civil, había facilitado la
infraestructura de pistas de aterrizajes del narcotráfico[8];
5. El financiamiento de su propia campaña, en el 2002, con fondos de una
empresa vinculada al Cartel de Medellín (Uniapuestas)[9];
6. El propio asesor presidencial, José Obdulio Gaviria, es primo de Pablo
Escobar.
Con todos estos antecedentes es muy difícil pensar que Uribe no ha tenido
ninguna clase de relación más allá de lo circunstancial con dicho Cartel.
Y es por esa relación, a lo mejor, que guardó todo este tiempo, como una
espina en su interior, su molestia por la alianza de la dirigencia de su
partido con el Cartel de Cali, específicamente, con los Pepes. Y son las
propias declaraciones atarantadas de Uribe las cuales vuelven a poner
sobre el tapete las sombras de su propia trayectoria: un boomerang
perfecto.
Igual pasó con sus denuncias a la Corte Suprema sobre supuestas roscas: la
atención, en lugar de desviarse en el sentido que Uribe hubiera querido,
terminó enfocándose en las propias prácticas clientelistas del gobierno y
en el ?roscograma? del Estado, al punto que el gobierno, a través del
ministro Valencia Cossio, se vio forzado a reconocer la existencia de
tales prácticas en respuesta al desafío de la Corte de investigar los
?roscogramas? en todas las ramas del Estado[10]. Pero además, sus
continuos ataques sobre la Corte Suprema de Justicia y el supuesto complot
de ésta para ?desprestigiar? al gobierno, terminaron por evidenciar la
campaña de desprestigio del mismo gobierno hacia ella y abrió,
insospechadamente, las puertas para futuras acciones de la CPI, el
escenario que Uribe más teme. Como se ve, esta vez las cortinas de humo
del gobierno se están volviendo en su contra.
Incurre en otro desatino semejante con la acusación en contra de Coronell.
Pues si Coronell es culpable de ?ocultar? un delito, tácitamente, Uribe
está reconociendo lo que hasta ahora había negado: que el cohecho
efectivamente ocurrió. Tenemos una de esas paradojas judiciales
colombianas, en que Yidis Medina ha sido sancionada por aceptar el
cohecho, se amenaza con juicio a un periodista por ocultamiento de delito,
pero el que cometió el delito, al haber ofrecido comprar un voto
parlamentario, reclama su inocencia... ¡plop![11]
Una crisis profunda en el camino hacia la dictadura abierta
Con todo esto, se revela en toda su profundidad una crisis institucional
de proporciones enromes que se da, precisamente, a medida en que se avanza
en la consolidación del régimen autoritario uribista, en la cual el
Ejecutivo hipertrofiado rompe el equilibrio de poderes del Estado
(mediante los ataques a la Corte Suprema y la cooptación de otras ramas
judiciales, amen de la debilitación del legislativo por la parapolítica) y
en la medida en que se aprieta el acelerador para el tercer período de
Uribe en el poder. Éste se pretende sustentar en una reforma
constitucional espuria que plantea la posibilidad de la re-elección para
un tercer período a todo aquel que haya servido un segundo período como
presidente. Esta reforma solamente sería aplicable a Uribe, pues en la
Constitución no existe la figura de la re-elección inmediata, la cual fue
invalidada cuando la reforma del 2004 se anuló por la ?Yidispolítica? y el
acto de cohecho. Por tanto, el presidente de facto, reforzaría su carácter
de facto en el poder.
Los engranajes de la dictadura se siguen ajustando, y el espectro de la
CPI (el cual viene a recordar a Uribe que él no es el Todopoderoso) podría
hacer que Uribe busque su perpetuación en el poder como una manera de
evitar los múltiples juicios por violaciones y crímenes de lesa humanidad
que podría enfrentar en un futuro no muy lejano. Los paralelos con
Fujimori no dejan de ser sorprendentes. Pero en el camino, se abre el
horizonte de una crisis de consecuencias aún inciertas, una crisis
generalizada del Estado y del bloque en el poder, en la cual el propio
Uribe se encarga de recordarnos que todos los sectores del poder están
salpicados de corrupción y de sangre popular.
Algunas precisiones sobre la crisis
Es importante hacer algunas precisiones antes de terminar: mientras muchos
comentaristas culpan a la actual crisis y a la deriva autoritaria del
gobierno de Uribe a la personalidad del presidente[12], no podemos
seriamente sostener que esto se trata, sencillamente, de una cuestión de
carácter psicológico. Cierto es que Uribe es de carácter camorrista y
pendenciero, rencoroso y vengativo, pero en este caso estamos ante una
verdadera campaña sistemática de ataque a la oposición, con el pleno
respaldo de los medios, que tiene un claro fin de intimidar cualquiera que
atreva a hacer el menor cuestionamiento al régimen, a sabiendas que el
precio por semejante ?atrevimiento? es demasiado grande. No estamos,
sencillamente, ante los descalabros de un personaje un poco
desequilibrado. Estamos ante una estrategia que busca la supresión del
disenso al más propio estilo del fascismo. Pero esta es una estrategia que
no viene de la nada, y que es parte de la implementación de la estrategia
de contra-insurgencia que se viene implementando mediante el Plan
Colombia. El Estado de contrainsurgencia, por experiencia histórica, es
una manera de dictadura que puede revestir formas ?democráticas? pero que
carece completamente de la sustancia de la democracia más formal.
No debemos perder de vista, tampoco, que aunque la llegada de la CPI es un
acontecimiento de la mayor relevancia, esto de por sí no solucionará los
problemas de fondo del pueblo colombiano los cuales tienen su origen, ante
todo, en el conflicto de clases. Cierto es que el mundo pondrá,
probablemente muy pronto, sus ojos sobre Colombia y se evidenciará el
horror con el que se ha establecido el actual modelo social y económico,
con la complacencia tanto de los EEUU como de la Unión Europea. El mismo
fiscal Moreno Ocampo comparó la situación colombiana con la del Congo
?comparación nada halagadora, y que comprometerá, probablemente, el
respaldo que el disciplinado Uribe ha tenido desde sus patrones
imperiales. No podemos dejar de reconocer lo crucial que es la lucha
contra la impunidad y por conocer la verdad jurídica e histórica respecto
a los crímenes de lesa humanidad que tanto el Estado como el
paramilitarismo han perpetrado sistemáticamente en contra del pueblo
colombiano. Acompañamos decididamente a las víctimas en esta lucha. Pero
esto no reemplaza la necesidad de transformación social de un sistema con
profundas contradicciones sociales como es el colombiano. Esta tarea no
puede ser impulsada desde ningún tribunal, sino que es una tarea exclusiva
del mismo pueblo, tanto en el campo como en la ciudad.
Es por ello que a los procesos de convergencia de organizaciones populares
debemos darles el lugar protagónico que verdaderamente se merecen. El
momento es complejo y el movimiento popular colombiano se levanta sobre
dos décadas de violenta supresión, que han dejado una huella dolorosa,
ejemplificada en miles de desaparecidos y millones de desplazados. No son
momentos para falsos triunfalismos: la clase trabajadora y el pueblo en
general se encuentra en una situación de resistencia. La ofensiva de los
de arriba ha sido dura, combinando ?todas las formas de lucha?, desde el
paramilitarismo y las fuerzas del Estado, pasando por el ataque a los
derechos más básicos y al nivel de vida del pueblo, hasta incluir una
serie de leyes que terminan de rematar lo poco que se había avanzado en
las luchas desde fines de los ?70 por mellar el poder oligárquico. Pero es
en la misma resistencia en la cual hay que buscar la manera de retomar la
iniciativa, la cual aún mantiene la oligarquía, pues sería un error
confundir la crisis política actual con crisis de la dominación de la
clase dominante en Colombia. Las condiciones son duras, pero las
necesidades son apremiantes y el momento debe urgir a buscar el largo
camino que lleve al pueblo a tomar las riendas en la lucha de clases. Por
ello la convergencia desde abajo de los actores populares, que ya comienza
a vislumbrarse, debe verse como la principal tarea del momento para
enfrentar al totalitarismo y para avanzar hacia la conquista de la
justicia social.
José Antonio Gutiérrez D.
28 de Agosto del 2008
[1] "La liberación de Ingrid Betancourt ¿sabremos algún día toda la
verdad?" http://www.anarkismo.net/article/9298
[2] http://www.cambio.com.co/portadacambio/791/ARTICULO-WEB....html
[3] http://www.cambio.com.co/portadacambio/791/ARTICULO-WEB....html
[4] http://www.anarkismo.net/article/8977
[5] http://www.semana.com/wf_InfoArticulo.aspx?IdArt=108354
[6] http://www.gwu.edu/~nsarchiv/NSAEBB/NSAEBB131/index.htm
http://www.gwu.edu/~nsarchiv/NSAEBB/NSAEBB131/dia910923.pdf
[7] http://www.embajadacolombia.int.ar/site/indexnb.asp?IdS...tor=1
[8]http://www.elpais.com/articulo/internacional/narcoestad...0/Tes
http://www.elpais.com.co/paisonline/notas/Octubre152007....html
[9] http://www.semana.com/wf_InfoArticulo.aspx?IdArt=90714
[10] Una interesante columna de Patricia Lara Salive da una breve ojeada a
las roscas uribistas
http://www.elespectador.com/opinion/columnistasdelimpre...mayor
[11] Sobre el caso de la Yidispolítica ver
http://www.anarkismo.net/article/9243
[12] Ver, por ejemplo, a Ana Milena Muñoz ?Uribe, de pelea en pelea?
http://www.elespectador.com/opinion/columnistasdelimpre...pelea o el
artículo de la excelente columnista Cecilia Orozco Tascón, ?Suicida
desesperación?
http://www.elespectador.com/opinion/columnistasdelimpre...acion . También
pueden verse las declaraciones de Gaviria a nombre de la colectividad
liberal http://www.elespectador.com/impreso/politica/articuloim...ejero
Extraído de www.anarkismo.net
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