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(ca) [Mendoza] Organízate y lucha nº8

Date Sat, 10 Nov 2007 20:02:02 +0100 (CET)


Artículos que formarán parte del nuevo número de Organízate y Lucha, el n° 8.

¡Salud y revolución social!

SOCIEDAD DE RESISTENCIA MENDOZA
F.O.R.A./A.I.T.

www.sociedadderesistencia.tk
www.noticiasacratas.blogspot.com

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¿Y la lucha social, la solidaridad y la acción directa? Siempre ahí, desde
lo cotidiano, en todas partes... (por HS)

Parece haberse olvidado en estos tiempos posmodernos que hace tan sólo
unos 90 años las organizaciones obreras mayoritarias en todo el mundo
encaraban inmensas luchas que ni siquiera la historia oficial puede aún
dejar de mencionar, en algún subcapítulo de un manual de historia o en
alguna fecha destacada en el calendario. Pero más allá de algunas
diferencias en la forma de enfrentar sus problemas, entre aquella sociedad
y la nuestra, impacta ver la diferencia en el contenido de esas luchas, en
la definición misma que aquellos compañeros hacían de "el problema".

Y resulta que no pedían "salarios dignos para todos", con la sobriedad
para reconocer que la relación amo/esclavo, o patrón/obrero, no puede ser
calificada de digna bajo ningún punto de vista. Ni "aumentos" de sueldo,
concientes de que las migajas concedidas hoy por la patronal y el estado
serían absorbidas de inmediato por la misma ley de la oferta y la demanda
que pretende ser más importante que la vida misma. Ni tampoco ser
"legalizados", descreyendo sabiamente de toda reglamentación impuesta por
los de arriba. Y es que si se atrevían, no a pedir sino a intentar
imponer, en cada enfrentamiento, en cada lucha, la libertad y la igualdad,
la justicia social para todos, es porque aún tenían la capacidad para ver
más allá de las alternativas de sometimiento que ofrecía (y ofrece) el
sistema social de la desigualdad y la jerarquía.

De la experiencia cotidiana, del diario enfrentamiento con la injusticia
social, nació la idea de que esa sociedad de libres e iguales, antes que
posible o no, era necesaria. Y se la llamó anarquía o comunismo anárquico.
Y se convirtió en el norte que impedía que los egoísmos políticos o
económicos, propios del sistema con el que se intentaba terminar,
confundiera a los arribistas, los amigos del poder, con los hijos del
pueblo, los compañeros con los que día a día se compartían las necesidades
y lo que se podía dar, la ayuda mutua y la convicción de que la
desigualdad y la opresión debían terminar.

Mucho tiempo ha pasado, y muy eficiente ha sido el esfuerzo del poder por
confundir y someter al pueblo argentino.

La capacidad de soñar con un mundo mejor se ha perdido, como que era la
expresión de una cotidianeidad de relaciones fraternales, solidarias y
rebeldes entre los trabajadores, hoy mucho más preocupados por escalar
posiciones que por destruir la escalera de la jerarquía social. Perdidos
estos lazos sociales que animaban a más, el ?movimiento obrero? se fue
entregando al representativismo más irresponsable. Los golpes de la
represión estatal y del capitalismo, así como la prédica jerarquizante y
delegativa de peronistas, marxistas y sindicalistas, fueron convirtiendo a
las asociaciones gremiales en lo que son hoy: poco más que extensiones de
secretarías del Estado, encargadas de contener el mundo del trabajo para
que no rompa los límites estrechos de acción (e incluso de pensamiento)
que el Estado y el Capital le asignan. Y la ley, el reglamento de juego
que los poderosos siempre han dictaminado para el pueblo, se asumen como
principio y fin de la lucha reivindicativa: "dentro de la ley todo, fuera
de la ley nada". La irresponsabilidad del trabajador en pensar incluso su
situación concreta de explotación y cómo superarla es una manifestación
más de cómo el pueblo se ha acostumbrado a abandonar casi toda
problemática en manos de sus "luchadores profesionales".

Así hemos visto en los últimos meses a los sindicatos volver a levantar
reivindicaciones con alguna seriedad, dado que el descontento de los
trabajadores, si no era encausado pronto por "los mediadores", amenazaba a
organizarse de forma autónoma y salir a expresarse sin el bozal de sus
intermediarios habituales. Y ni aún las idas y venidas del SUTE, la
desinformación a todos los trabajadores de la educación de lo que pasaba,
pudieron frenar las medidas que los delegados sindicales impulsaban en los
plenarios. Hasta que su cúpula decidió por su cuenta, muy
"responsablemente", acatar la conciliación obligatoria, respetando la ley
a rajatabla y no así a los trabajadores que dicen representar, que ya
agitaban el paro de 72 horas en todas las escuelas. La decepción de los
docentes se notó claramente en la bajísima adhesión al paro que quisieron
brindar como compensación la cúpula del SUTE y el gobierno, y en su
ausencia total en la última movilización del sindicato frente a casa de
Gobierno, además de las acusaciones directas a esta cúpula de traidores.
Pero este tipo de "revelaciones" no deben inmovilizarnos ni hacernos
pensar que nada puede hacerse. De hecho será así y estaremos cada vez peor
si no nos relacionamos y discutimos entre los compañeros nuestra situación
y qué haremos para modificarla pronto. Mientras tanto cabe echar un
vistazo a distintas luchas reivindicativas actuales que se han atrevido a
retomar las únicas prácticas netamente propias de la clase trabajadora,
aquellas que siempre se han conocido como acción directa.

Tanto ocultadas como censuradas como el "mal ejemplo", estas medidas de
acción directa se multiplican a la par de la desilusión del pueblo en ?sus
representantes?. Cabe mencionar, por ejemplo, la lucha de los portuarios
de Mar del Plata, que han llegado a quemar las empresas en las que
trabajan y hasta las oficinas del sindicato que, de común acuerdo con la
burguesía, se negaba a declarar la huelga que ya sostenían de hace tiempo
los trabajadores. Del mismo modo, los enfrentamientos con la policía, que
impedía a los trabajadores manifestarse en las provincias del sur
argentino o a los pescadores y los trabajadores de la madera en el sur y
centro de Chile, han demostrado el hastío del pueblo frente a los avances
del poder en sus vidas y, a la vez, cómo el Estado ha vuelto a asesinar
trabajadores o a permitir que se les dispare sin dar excusas siquiera. Los
trabajadores del cobre del norte de Chile han protagonizado una larga
huelga salvaje con enormes piquetes de micros quemados y sin dudar en
sabotear las máquinas cuando la empresa consiguió acercar carneros a ellas
para ponerlas a funcionar. En contra de la minería contaminante, pueblos
habitualmente tranquilos como los de San Carlos y General Alvear, han
desarrollado piquetes, huelgas y acciones realmente impresionantes hasta
conseguir lo que se propusieron. Hasta la alta adhesión al boicot al
tomate y otras nuevas propuestas de boicot, o la inasistencia a las urnas
en las últimas elecciones (del 25% del padrón) pese a las amenazas de
sanciones legales y el fuerte voto negativo (un 5% más) son indicadores de
estas tendencias.
En fin, que este tipo de acciones no han sido sacadas de ningún manual de
táctica sindical ni se le han ocurrido a ningún brillante orador o
ideólogo de la revolución. Son prácticas realmente propias del
proletariado, del pueblo que harto de que lo humillen se atreve a
levantarse y hacer sin pedir permiso ni fijarse si dentro del reglamento
de juego del capitalismo vale o no jugar de este modo. Si se toma
conciencia de que el juego consiste en que nosotros perdamos y ellos ganen
se hace evidente la necesidad de patear el tablero. Y esto es lo que
siempre se ha entendido como lucha social: el atreverse a dar la pelea por
un mundo mejor, sin pastores ni mediadores, sino en base a la
autoorganización, la solidaridad y la acción directa. Y sólo de aquí, del
compartir y avanzar con compañeros, puede que renazca la confianza en que
un mundo mejor es posible, la sociedad de libres e iguales, la anarquía...

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¿Y por qué decimos: ni iglesia, ni estado ni partido..? ¡Por cosas como
éstas..! (por L)

Que iglesia, estado y partido son enemigos del pueblo lo decimos siempre,
y la realidad termina dándonos la razón. En cada espacio buscan imponer su
poder y desarmar la autoorganización y el libre diálogo de las personas.
En el Encuentro Nacional de Mujeres XXII (ENM) realizado en la ciudad de
Córdoba este año, son hechos los que evidencian esta hipótesis y acá van
algunos:

1- La iglesia, como siempre, no dejó de dar presencia y boicotear cada
taller en que se hicieron presentes sus fieles ovejas. Hasta mandó a
matones a mezclarse entre la gente en el escrache que se hizo frente a la
catedral, golpeando a compañeras; y también a muchachos jóvenes a
infiltrarse en la peña de mujeres realizada en el Club Juniors. Por
suerte, pudimos identificarlos y luego de ser escrachados, se alejaron.

2- MAS, PO y PTS, con la agrupación Pan y Rosas, desarmaron una asamblea
realizada en torno a la "Campaña nacional por el derecho al aborto legal,
seguro y gratuito" en la Facultad de Ciencias Exactas. Dado que se había
superado la capacidad del espacio, las militantes convencieron a las
mujeres allí presentes de que se continuara "la charla" afuera. Cuando
salieron a la vereda se encontraron conque había un gran escenario ya
preparado, carteles y banderas partidistas aparateando el espacio y
chupándose la convocatoria como si fuera actividad de partido. ¿El
resultado?, la reunión se dividió con el enojo y las que se quedaron,
pocas, tuvieron que oír a las dirigentes políticas dar su opinión del
tema.
Además, otras de sus acciones, fue tratar de colar consignas de sus
partidos en las conclusiones de los talleres en los que se presentaron y
durante la marcha ofertaban sus candidatos para las próximas elecciones.

3- El estado, otro enemigo, sigue dando claras evidencias de proteger a
los más ricos y a la iglesia. En cada taller se debatió de esto y los
casos fueron múltiples: una mujer a la que se le niega la ligadura por ser
menor de treinta, siendo que tiene ya tres cesáreas y es riesgoso otro
posible embarazo; traslados a otras provincias a miembros de la iglesia
que han abusado de menores; denuncias de que la misma iglesia o
secretarías del estado le decían a mujeres golpeadas que había que
esconder o aguantar el maltrato de su pareja mientras se esperaba un
cambio de actitud; decenas de desalojos a familias con pocos recursos;
desapariciones y asesinatos o muertes dudosas a personas que cuestionan el
poder del estado; abuso policial; complicidad de los medios, que otra vez
y como siempre, señalaron como pico turístico la presencia de más de
veinte mil mujeres en la provincia, etc.

Tanto la iglesia como los partidos se terminan transformando en
dispersadores de la autoorganización, identificándose y fusionándose en
procedimientos de dirigencia con la bandera como camiseta. ¡Iguales! La
bandera como religión y la religión como bandera.

Demuestran que no les importa la gente, que se trata de imponer y no de
construir y que no vale la pena el diálogo, el debate y la proyectualidad,
sino la foto para el periódico, la captación y la publicidad. Funcionales
al estado, si es que no parte del mismo.

Y no es así, al contrario, ¡sostenemos que el diálogo abierto y
constructivo y el debate es lo que permite que cada persona desarrolle su
libertad, para una sociedad sin opresores ni oprimidos! Porque no sirve la
destrucción del estado, el partido y la iglesia como realidades físicas
sino destruimos primero la conciencia de la necesidad de iglesia, estado y
partido.

La libertad e igualdad, la posibilidad del desarrollo integral, sin que
existan diferencias sociales, culturales ni económicas; se construye cada
día, en cada espacio, en cada diálogo, y principalmente, empezando desde
nosotros y nuestro entorno más cercano, abriendo la comunicación pero
siempre como encuentro con la otra persona y no como avasallamiento
dictatorial.

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A saquear y contaminar a otra parte: pequeñas luchas, grandes victorias
(por HS)

Ya desde el primer número del OyL hablábamos de la resistencia del pueblo
de San Carlos a la explotación metalífera a cielo abierto en su
territorio. Desde el primer momento nos interesamos en esta lucha y
decidimos sumarnos. Con el tiempo se extendió a toda la provincia, cuando
otros departamentos tomaron conciencia de que no sólo el pueblo de San
Carlos sería el directo afectado por la contaminación, el saqueo y el uso
privilegiado del agua que estos emprendimientos probadamente significan.
Para muestra bastaban los desastres que las mineras ya dejaban en
Catamarca y San Juan.

En principio el Frente Diamante realizó una amplia tarea de difusión en
escuelas, medios y otros espacios que interesó rápidamente al pueblo de
San Carlos. Pronto se sucedieron las manifestaciones, cortes de ruta y
asambleas multitudinarias que los políticos locales salieron a sofocar con
una ordenanza que prohibía, ya en el 2005, toda actividad que implicara la
explotación de oro y cobre en ese departamento. Pero este parche legal no
convenció a los vecinos que siguieron manifestándose en cada espacio
disponible (con afiches en vehículos, negocios y casas, pasacalles,
actividades artísticas, etc.), hasta que esta conciencia, y la confianza
en que el pueblo como tal sí podía y debía hacer algo contra las
imposiciones del capital minero y el estado, se extendió y tomó forma de
asambleas populares en Tunuyán, Tupungato, San Rafael, Mendoza, General
Alvear y Malargue. Los grupos se relacionaban y se coordinaban acciones. Y
así se pudieron organizar en la misma capital provincial panfleteadas,
conferencias, el acampe con actividades frente a la legislatura, la
movilización a contramarcha del Carrusel Vendimial y hasta un escrache a
la casa del gobernador.

Cuando los ánimos comenzaban a decaer en un departamento se levantaba otro
que retomaba la pelea con nueva fuerza. Y así, pese a las presiones (de
patotas sindicales por ejemplo), las persecuciones (como a la asamblea de
Malargüe por su misma municipalidad) y la complicidad de los medios con
las mineras, se llegó a junio del 2007.

A la presión que seguían haciendo las demás asambleas se sumó con decisión
el pueblo entero de General Alvear, que protagonizó una pueblada como hace
tiempo no se veía en Mendoza. Y desde el 6 al 20 de junio se sucedieron
los masivos cortes de rutas nacionales, las asambleas generales y las
huelgas salvajes convocadas por el pueblo mismo. Pese a las amenazas de la
policía y el gobierno, la convicción y la confianza del pueblo en sí mismo
prevaleció, y así la Cámara de Diputados de la provincia tuvo que salir de
urgencia el 20 de junio a prohibir por ley lo que el pueblo ya había
prohibido de hecho. Se impedía la "prospección, exploración, explotación
y/o industrialización de minerales metalíferos obtenidos a través de
cualquier método extractivo".

Mucho se podría agregar para enriquecer este relato. Limitaciones de
espacio nos lo impiden. Pero lo importante es rescatar este tipo de
experiencias colectivas, en las que el pueblo se hace conciente de una
necesidad real, alcanza una idea común y cobra confianza en sí mismo para
llevarla a la práctica. Entonces se autoorganiza y adopta (o inventa) los
medios necesarios para sortear los obstáculos que el poder intenta
imponerle. Luchas más pequeñas pero con este mismo contenido se dan más
seguido de lo que podría creerse. De hecho hemos participado en un par de
ellas. Pero el valor especial de las victorias que así se obtienen se hace
evidente en cada rostro. En el día después de todos los participantes. En
la recuperación de la dignidad como ser humano, que decide y actúa según
su sentido de justicia social y que, a partir de ese momento, sabe que se
puede. Quede como ejemplo, como postal de este sentimiento de liberación,
la imagen del pueblo entero de General Alvear celebrando reunido en la
ruta y en la plaza su victoria. La del pueblo contra quienes sólo ven en
él una masa consumidora, un recurso renovable, un puñado de votos...

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