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(ca) [EH] Paremos el TAV!

Date Fri, 18 May 2007 12:54:03 +0200 (CEST)



Ante el inicio de las obras de la ?Y vasca? los sindicatos de la CNT de
Euskal Heria se adhieren al llamamiento a toda la sociedad vasca a
movilizarse y a que manifieste más firmemente que nunca su oposición y
denuncia, exigiendo la inmediata paralización de este proyecto faraónico
ampliamente cuestionado por la gravedad de sus impactos ecológicos y
sociales.

----------------------

Ha llegado el momento para que de verdad luchemos contra esta gran
barbarie que se nos avecina, y en la que en cierta manera ya vivimos
sumidos desde hace algún tiempo, en forma de una gran oleada de grandes y
terribles infraestructuras.
Debemos oponernos frontal y radicalmente al salvaje desarrollismo que
pretenden imponernos los políticos y los lobbyes de la construcción en
aras de un interesado y mal entendido concepto de progreso y desarrollo
económico.
El TAV o Tren de Alta Velocidad con su enorme impacto ecológico y
costosísima obra, podríamos definirlo como la gran piedra angular, la
pieza clave, de toda una inmensa red de grandes infraestructuras en
proyecto que ansían coser, a lo largo y a lo ancho, nuestra constreñida
geografía: Superpuertos de Bilbao, Jaizkibel y otros; Autopistas como la
Eibar-Gasteiz, Beasain-Durango, la Supersur, el Segundo cinturón de
Donostialdea,? etc. Todas estas nuevas infraestructuras, con el TAV como
plato fuerte, joya preciada del caciquismo nacional, son desangrantes
puntas de flecha, concebidas en el marco estratégico de la Euskal Hiria,
que van a significar la mayor y más devastadora agresión contra la Madre
Naturaleza habida en Euskalherria.
La obcecación por parte de nuestros políticos y los grandes lobbys
económicos de construir la autopista ferroviaria y las autopistas
marítimas, enmarcadas dentro de la gran Plataforma Logística
Euskadi-Aquitania, más que responder a unas necesidades de solución al
colapso progresivo del transporte son una mezcla explosiva ideal para una
nueva expansión desbordante del transporte. No, no soluciona los problemas
del transporte. La ?Y vasca? absorberá menos del 1% de los desplazamientos
diarios actuales (entre las capitales) dejando fuera los desplazamientos
intracomarcales, que suponen el 97% de los desplazamientos diarios.
Absorber un porcentaje mínimo de viajeros y ningún camión (el transporte
de mercancías dispararía el mantenimiento a límites inasumibles) condena a
la red viaria al colapso circulatorio.
Las recurrentes y ya por toda la sociedad consabidas falsas y desfasadas
viejas consignas que utilizan los políticos para atemorizarnos con que si
no se realizan dichas infraestructuras esto supondrá un gran retraso para
el País ( el Arzallus de turno juega a ser una especie de visionario
Nostradamus) , y que hay que modernizar Euskalherria, son argumentos
vacíos. Lo que en realidad va a producir el TAV es un cambio absoluto de
modelo social y económico que ocasionará un agravamiento de los ya
acuciantes problemas económicos, sociales y medioambientales dentro del
diseño de un capitalismo neoliberal salvaje, tecnocrático y depredador del
paisaje y de vidas, generador de más marginación y pobreza,
desestructurador del tejido social, pero hábilmente adornado de
apariencias de progreso y bienestar, incluso de un respeto ?sostenible?
por el Medio Ambiente.
¿Por qué tenemos tan clara nuestra oposición al TAV?
Ahondando en las razones que nos posicionan en esta encrucijada de
nuestras vidas y de nuestra tierra, podemos añadir que el TAV se puede
considerar el caballo de Troya de un ?complejo logístico? que, en compañía
de otros megaproyectos, pretende articular una red de Plataformas
Logísticas Intermodales (Gaintxurisketa, Arasur,?) con superficies en
torno a 200 ha, con el objetivo de convertir a Euskadi en un ?polo
logístico? de la Globalización a escala europea.
No se puede entender el TAV si se le considera aislado y separado, sobre
todo, del proyecto de construir una gran región urbana en Euskadi y su
zona de influencia, el concepto de la ?metrópoli vasca? o la ?Euskal
Hiria?. Esta Ciudad-Región Vasca tiene una significación totalmente
subyugada al desarrollismo.

Porque el TAV es un proyecto con gran impacto ecológico
El ?Tren de Alta Ferocidad? es la megamáquina motora del desarrollismo
que, en un territorio de superficie reducida caracterizado por una
orografía tan montañosa con estrechos y profundos valles, supondría un
auténtico desastre medioambiental con un impacto en el paisaje imposible
de asumir.
El trazado previsto del TAV por tierras vascas es de 443 kilómetros.: 180
kms. corresponden a la «Y» vascongada; 192 kms. al tramo navarro, que
conecta con la «Y» en Tolosa -conviertiéndola en «H»- y atraviesa Nafarroa
para empalmar en Aizón (Zaragoza) con el eje Madrid-Barcelona del TAV; y
71 kms. a la línea del TGV Dax-Biriatu que afecta a Lapurdi. Los TAV
alcanzarían velocidades máximas de 250-400 kms/h para los viajeros y 120
kms/h para el transporte de mercancías.
La realización de las obras traerá consigo graves impactos; para empezar,
el TAV es una apisonadora de hábitats naturales, que amenaza nuestros
montes socavando sus entrañas con más de 128 km. de túneles, en lugares
tan emblemáticos como en la Sierra de Aralar, con un túnel de 11,2 km, el
monte Udalaitz ( dos tuneles de 4 km y otro de 6,5 km), el de Arlaban (8,8
km), entre otros, provocando un grave impacto en el subsuelo y en su
sistema de acuíferos, poniendo en serio peligro las reservas de agua, un
recurso que será vital y estratégico en un futuro cercano. Aproximadamente
otros 310 km. del trazado discurren por la superficie del terreno, con más
de 55 viaductos que se extienden a lo largo de 20 kms., devastando
espacios rurales de vital y potencial riqueza agraria.
El TAV se presenta, en efecto, como un depredador implacable del paisaje y
de la Naturaleza, que requiere de la construcción de una infraestructura
básica enorme que genera incluso mayor impacto que el de las autopistas.
Supone el socavamiento y movimiento de ingentes cantidades de tierra,
proliferación de taludes, terraplenes y viaductos, que provocarán la
apertura de nuevas canteras y escombreras por todo el territorio,
desfigurando nuestros montes y zonas rurales. Los nefastos efectos
ambientales también serán manifiestos durante su puesta en
funcionamiento: destacar el efecto barrera ya que por motivos de seguridad
se procederá a su total vallado y aislamiento ocupando amplias franjas de
hasta 120 m de anchura; el enorme impacto sonoro a su paso, sin olvidar la
gigantesca infraestructura eléctrica que requerirá con 25.000 voltios que
generan intensos campos electromagnéticos con gran repercusión para la
salud.
Por otro lado, el TAV es energéticamente insostenible, puesto que implica
un desorbitado derroche de energía eléctrica que significará tener que
recurrir para obtenerla a centrales nucleares. Además, en menor medida
para atender su consumo de energía, existe una fuerte vinculación del TAV
con el Plan Estratégico de Energía del Gobierno Vasco que plantea poner en
marcha grandes proyectos energéticos en Euskadi: centrales térmicas o de
ciclo combinado, Incineradoras, Regasificadoras, que tienen tan consabidos
efectos contaminantes y causantes del Cambio Climático, y que responden a
los intereses monopolísticos de las grandes multinacionales de la energía
? Iberdrola, Petronor, Cepsa, Endesa,?-, de las cuales dependen y que
sobradamente sabido son los grandes expoliadores de los recursos de los
pueblos del mal llamado Tercer Mundo.
Esta ha sido una lista con algunos ejemplos que muestran las terribles
consecuencias del TAV. En definitiva, el TAV ejemplariza el modelo
desarrollista actual que, en aras de un «progreso» ilimitado, refuerza la
propiedad estatal, privada y humana de la tierra, acelerando los procesos
de concentración de capital y de destrucción de la naturaleza.
Desarrollismo en la práctica significa producir contaminando, agrediendo y
destruyendo la naturaleza de la que formamos parte, despilfarrar los
recursos naturales y energéticos, alterar los equilibrios ecológicos y
destruir nuestra necesaria armonía con el entrono. El modelo que subyace
al TAV consolida igualmente el abismo entre el Norte desarrollado y el Sur
pobre y explotado, continuando con la expoliación de los recursos y bienes
de Tercer Mundo sobre la base del cambio desigual y de nuestro
enriquecimiento a expensas de su trabajo y de su riqueza.

Porque es un proyecto ANTISOCIAL,

El TAV constituye dentro de este oscuro plan estratégico una pieza clave
en la nueva vertebración del territorio entorno a las grandes urbes en
perjuicio de las pequeñas y de las zonas rurales. Potenciará las grandes
aglomeraciones contribuyendo al despoblamiento y a la degradación
económica de las zonas periurbanas, a la liquidación de sus modos de
producción y de vida, y a una absorción voraz y desmesurada de todo tipo
de recursos, conllevando un incremento preocupante de los desequilibrios
territoriales y regionales.
En efecto, no une sino que separa. Consolida un modelo territorial
polarizado. Destroza los pueblos que atraviesa sin beneficio alguno, es
más, perderán accesibilidad relativa. Incluso para las capitales,
podríamos asistir a un efecto hub de Madrid, que atraería la localización
de sedes de grandes empresas. Además, la ?Y vasca? es un proyecto
vascongado, que no tiene en cuenta al conjunto de Euskal Herria, ignorando
la conexión con Nafarroa a través de su enlace natural en Altsasu,
postergándolo a una incierta conexión que destrozaría la Sierra de Aralar.
El Tren de Alta Velocidad, junto a otras grandes infraestructuras, forman
parte del modelo que principalmente el PNV, PSOE y UPN se han planificado
para Euskal Herria, de acuerdo con los intereses económicos, sociales,
ideológicos y políticos que representan, y basado en lo que llaman la
dinamización de la economía, el impulso de la competitividad y la
modernización, el progreso, la tecnología punta y la construcción de
grandes infraestructuras, en concordancia con las pautas de
reestructuración del capitalismo. Desde esta perspectiva, el TAV es el
tren del progreso que abrirá las puertas con la Península, Europa y el
resto del mundo a través del eje Madrid-Irún-París, del Superpuerto (pieza
fundamental) y de la conexión por Nafarroa con el eje Madrid-Barcelona.
Respecto al desorbitado coste económico de este proyecto se estima
aproximadamente en 6.000 millones de euros, equivalente al presupuesto
anual de la CAPV cifra que posiblemente quede al final multiplicada por
tres o por cuatro, hasta llegar a los dos billones, como siempre ha
sucedido con los proyectos importantes de obras públicas, y que por
supuesto este dinero será ?subvencionado? por todos nosotros, la clase
trabajadora, pero eso sí para beneficio exclusivo de las grandes empresas
y multinacionales.
y atenta contra la clase obrera
Pero tenemos que ser conscientes de que esta supuesta crisis económica que
se avecina tiene dos lecturas: por una parte, la de quienes la generan, es
decir, la de los empresarios y representantes del capital, que ven reducir
sus beneficios y adoptan medidas cuyo objetivo prioritario reside primero
en la recuperación y después en el incremento de ganancias, y no
precisamente en la creación de puestos de trabajo como proclaman. Por otra
parte, al otro lado de la valla, la de la mayoría de la población, la
clase obrera, que sufre sobre sus espaldas y con su sangre las
consecuencias de aquellas medidas, viendo como pierde su trabajo y se
abaratan sus derechos, degradándose aún más las condiciones laborales y de
su propia existencia, y frente a la cual no cabe más que una
reestructuración radical del actual modelo de producción, consumo y de
sociedad, una sociedad solidaria e igualitaria, la que promulgamos en la
CNT.
Como hemos visto, el TAV es una pieza clave de esa estrategia capitalista
que está
conduciendo a la flexibilización del mercado de trabajo, a la
precarización generalizada, a unas tasas crecientes de paro, al incremento
de la pobreza y la miseria, a la drástica reducción del presupuesto para
gastos sociales en esta Sociedad del Bienestar -si así se puede llamar-
que se convierte en obstáculo para los intereses del capital, a la
reducción de salarios y al deterioro masivo de las condiciones de vida y
trabajo.
El TAV no va a significar una salida a esta situación como postulan, sino
su agravamiento. Las arcas públicas se desvían hacia el saco sin fondo de
los empresarios y hacia la financiación de gigantescas y costosísimas
infraestructuras energéticas y de transporte como el TAV, con la
pretensión de atraer, dentro de la más estricta doctrina neoliberal, al
capital internacional y a las transnacionales, confiando que inviertan en
el país y que generen un proceso de reactivación económica inducido,
cuando en realidad no existe ninguna garantía de que tal cosa suceda.
Así mismo, el TAV hay que situarlo en el contexto de la nueva división
internacional del trabajo que se está produciendo a instancias
principalmente de las multinacionales, lo que va a suponer una mayor
dependencia de Euskal Herria respecto de aquellos verdaderos centros de
poder, asignándosenos tras el desmantelamiento industrial y agrario, un
papel comercial y subsidiario, un papel terciario, y siendo tributarios de
la extrema movilidad del capital que puede trastocar cualquier esfuerzo
hecho a nivel local. La maximización de la rentabilidad, la fabricación
masiva de productos y la competitividad han ido empujando a la
concentración del capital, lo cual les conduce a dispersar y fraccionar,
en distintos lugares y países, las diversas fases de producción,
distribución y almacenamiento en función de la máxima rentabilidad y
mínimo costo empresarial. De forma que frente al necesario equilibrio
sectorial y territorial, regional y local, el nuevo modelo desarrollista
representado por el TAV contemple únicamente la interrelación y el
desarrollo de núcleos grandes y especializados, lo que trae como
consecuencia una total desestructuración social y hace que el trasporte
adquiera en este modelo productivo y territorial una tremenda dimensión,
como está sucediendo dentro de Espacio Económico Europeo

El TAV es una imposición
Porque a pesar de ser el proyecto más controvertido y cuestionado desde
que hace 20 años se presentará entre las nuevas Redes Transeuropeas de
Comunicaciones, se pretende imponer por encima de la voluntad popular,
ello a pesar de las críticas de amplios sectores de la sociedad vasca
representados por grupos ecologistas y sindicatos vascos (LAB, EHNE, CNT,
STEE-EILAS..,) como por diferentes agrupaciones como AHT Asamblada, AHT
Gelditu Elkarlana o la Red para un Tren Social, y a pesar de las
movilizaciones, actos de protesta, reivindicaciones, alegaciones e incluso
respuestas explicitadas mayoritariamente en forma de consultas populares
en aquellas localidades donde el TAV pasa y destroza, pero no para, como
Urbina y en 20 concejos afectados de Gasteiz, asi como las previstas en
otras localidades como Itsasondo, Aramaio o Alegia (de momento), que sin
duda, otorgan una legitimidad a la lucha contra este monstruo.
Se ha recurrido a la imposición del silencio, a la marginación e incluso a
la criminalización de la oposición al TAV, intentando vincularnos con
oscuras estrategias y actos violentos, pero eso no les otorga el derecho
de pasar por encima de la voluntad del pueblo.
La desinformación ha sido continua y generalizada, incluidos los medios de
comunicación, que han sido el medio de propaganda distorsionadora de la
verdad, que decir de proselitista de las ideas del poder y financiada,
como siempre, con dinero público. La poca información existente sobre la Y
vasca ha sido producida por los grupos de oposición al TAV.
Este pequeño país está viviendo demasiados conflictos ambientales, y
duras experiencias como la de las centrales nucleares de Lemoiz y Deba, la
del pantano de Itoiz o la de la Central térmica de Boroa en Zornotza, nos
demuestran claramente que los intereses institucionales no acaban nunca de
convencer al pueblo.
Aún hay tiempo de evitar mayores males sociales y ambientales. También
económicos.
Desde CNT nos sumamos a la denuncia del absoluto oscurantismo impuesto por
el Gobierno Vasco y el Gobierno español, puesto que el Ministerio de
Fomento ha comenzado las obras del TAV en Luku (Araba) en ausencia de
cualquier información y dentro del área expropiada para la Autopista
Eibar-Gasteiz actualmente en construcción.
La respuesta social ante la prepotencia institucional debe ser rotunda.
Ahora es el momento de ampliar las movilizaciones contra el TAV. Estamos a
tiempo de parar las obras.
En CNT entendemos la oposición al TAV como una lucha que trata de devolver
el derecho de decisión a esta sociedad para que pueda acometerse un amplio
debate que conlleve a un profundo cambio del destructivo y terrible modelo
de transportes y de sociedad que se quiere imponer desde las
instituciones.
Por todo ello, desde CNT llamamos a dar una respuesta amplia y contundente
al inicio de las obras participando en los actos y movilizaciones que se
organicen.

Sindicatos de CNT de Eukal Herria

Extraído de "CNT" mayo de 2007
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