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(ca) Declaración del Congreso Nacional Indígena al Encuentr o Zapatista y los Pueblos del Mundo

Date Thu, 4 Jan 2007 22:12:26 +0100 (CET)


AL ENCUENTRO DE LOS PUEBLOS ZAPATISTAS CON LOS PUEBLOS DEL MUNDO:

Desde los tiempos más primeros de nuestra memoria, desde las enseñanzas de
nuestros abuelos y abuelas más sabios y sabias, desde el silencio donde
nace el viento y se hace palabra, hemos venido a contarles una historia,
según lo que hemos aprendido de nuestra flor más grande y fuerte que es la
palabra.

Nos contaba nuestra abuela, que por allá en las tierras dignas del sur de
este país, vive la madre de todos los que han nacido con mucho dolor, pero
con esperanza en su corazón,y que se llama, la madre ceiba, el árbol de la
vida que se levanta hacia el cielo, y que nuestro padre viento esparce sus
semillas por los 4 rumbos desde estas tierras del Sureste Mexicano.

Nuestra memoria de resistencia se remonta a una larga noche de más de
quinientos años de explotación, despojo, discriminación y pobreza; este
tiempo obscuro en el que los poderosos han intentado arrancar de nuestro
corazón el supremo derecho a organizar la vida y el gobierno de nuestros
pueblos de acuerdo a la costumbre e historia. ¡Pero no han logrado
arrancar la raíz del árbol de nuestra vida, de los que somos hombres y
mujeres del maíz!

A pesar de que cortaron el tronco de nuestro árbol, no pudieron arrancar
su raíz y empezó a retoñar con el levantamiento indígena del Ejército
Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), el primero de enero de mil
novecientos noventa y cuatro, que sacudió a la Nación entera e hizo
visible a los ojos del mundo la opresión, miseria, olvido y abandono en
que vivimos y seguimos viviendo los pueblos indígenas de todo México.

El retoñar de nuestro árbol de vida se hizo más fuerte y grande cuando
nuestros pueblos se encontraron con la palabra zapatista y nos convocamos
al Foro Nacional Indígena en enero de mil novecientos noventa y seis y,
finalmente, a la fundación del Congreso Nacional Indígena en octubre del
mismo año con la participación destacada del EZLN en voz de la Comandanta
Ramona.

El Congreso Nacional Indígena (CNI), la casa de los pueblos nuestros,
pueblos primeros nacidos de la tierra y del maíz, del dolor y la
esperanza; desde su fundación ha representado la posibilidad de que
juntemos nuestras resistencias y caminos que de antiguo caminamos los
pueblos indígenas que habitamos este país.

La semilla del árbol de nuestra vida, fue regada hacia los 4 rumbos por
los vientos de la memoria y de la resistencia, y nos convocamos para el
segundo y tercer congreso nacional indígena por el reconocimiento
constitucional de los acuerdos de San Andres, cuando aún creiamos que el
mal gobierno iba a cumplir su palabra, pero nos dimos cuenta que por allá
no camina la dignidad sino la traición a la palabra digna del EZLN y del
CNI que lleva la voz de nuestros pueblos.

Ningún partido, ningún poder del Estado quedaron al margen de la traición,
fue entonces cuando nos dimos cuenta que los asesinos de nuestra madre
tierra, los grandes dueños del capital, son los que en realidad tienen el
poder en este país y los gobernantes sólo sirven de instrumento para
defender sus intereses, y si permitimos la construcción de presas, la
deforestación de los montes, la privatización y la contaminacion del agua,
el comercio de transgénicos, la venta de los centros ceremoniales,
estaremos permitiendo el exterminio de nuestros pueblos; es por esto que
nosotros identificamos al sistema capitalista y a los empresarios
gobernantes como principales enemigos de nuestros pueblos al continuar con
su plan de despojo y muerte de la madre tierra y de todo lo que nace de
ella.

Son el capitalismo y sus títeres gobernantes, los que reprimen a quienes
nos defendemos del robo y exterminio que intentan, son los culpables de
todos nuestros presos, muertos y desaparecidos; es decir, el capitalismo y
los falsos gobiernos son los culpables de la pobreza, opresión y
exterminio de nuestros pueblos.

Durante la marcha del color de la tierra en 2001 nuestra palabra recorrió
todos los rincones del país y tampoco fue escuchada, fue entonces cuando
como Congreso Nacional Indígena decidimos mantenernos en silencio y
ejercer la autonomía en los hechos con los acuerdos de San Andres como
constitución y llevar al cabo la regionalización para fortalecer el
trabajo de la coordinación del CNI.

Cuando el árbol de nuestra vida parecía que se marchitaba, esparció su
semilla hasta el rincón más alejado de estas tierras.

Estas semillas de vida germinaron en las tierras con dignidad,
convirtiéndose en foros, talleres, encuentros, reuniones y asambleas.

Mientras esto sucedía, en estas tierras zapatistas los vientos muy otros
iban naciendo la sexta declaración de la selva lacandona y con ella la
otra campaña, los pueblos indígenas de México nos adherimos a ella y nos
convocamos al cuarto Congreso Nacional Indígena hace unos meses.

Reunidos en la comunidad indígena de N?donhuani-San Pedro Atlapulco,
Estado de México, los delegados y delegadas representantes de los pueblos
indígenas nahua, zapoteca, wixárika, mazahua, amuzgo, cuicateco, kumiai,
kikapu, purhépecha, tlahuica, chocholteco, chinanteco, ñu saavi, hñahñu,
tenek, maya, totonaco, mayo, tlapaneco, coca, triqui, tepehua, rarámuri,
ch?ol, tzeltal, guachichil chichimeca, zoque, matlatzinca, mixe y
popolucas, declaramos:

1. Seguiremos ejerciendo nuestra autonomía en los hechos.

2. Ratificamos La Sexta Declaración de la Selva Lacandona y reivindicamos
la Otra Campaña. Nos solidarizamos con nuestros hermanos presos de San
Salvador Atenco.

3. Exigimos la retirada inmediata de las policías y cuerpos represores del
Estado de la región de San Salvador Atenco, pero también de todas las
otras regiones del país donde se mantiene el control militar y policiaco
para hostigar y amedrentar a todos los pueblos y comunidades que luchan
por la defensa de su territorio y sus formas de vida.

4. Repudiamos los asesinatos de los compañeros Javier Cortés, muerto por
las policías que reprimieron al pueblo de San Salvador Atenco, el
compañero Concepción Gabiño, de la comunidad indígena de Cuzalapa, que
luchaba por la defensa de la tierra en la región de Manantlán, Jalisco, y
el compañero Faustino Acevedo de San Blas Atempa, en el Istmo de
Tehuantepec, cuando se dirigía a esta comunidad para participar en los
trabajos de este cuarto Congreso.

5. Repudiamos también la violación de todas las compañeras aprendidas en
San Salvador Atenco, por parte de los policías y la violencia sistemática
y fascista que ejerce el Estado contra todas las mujeres que con su
trabajo están reivindicando las luchas de resistencia y dignidad a lo
largo y ancho del país.

6. Llamamos al fortalecimiento de todas las regiones del Congreso Nacional
Indígena y a la celebración frecuente y periódica de reuniones de
articulación: reflexión, acción y propuestas.

7. Rechazamos todas las leyes con las que el Estado pretende despojarnos,
legitimar la entrega del país e imponer controles que restringen la acción
de pueblos y comunidades y le dan manga ancha a las empresas
transnacionales para devastar y apoderarse de la riqueza material y
espiritual de nuestros pueblos y de todos los mexicanos.

8. Rechazamos los programas de gobierno que instrumentan las leyes
mencionadas y que pretenden dividir a las comunidades.

9. Reforzaremos los mecanismos de comunicación entre las diferentes
regiones y comunidades del Congreso Nacional Indígena.

10. Reforzaremos y haremos eficaces los mecanismos de solidaridad y
compromiso con las luchas de todas y cada una de las comunidades,
organizaciones y pueblos indígenas.

11. Como punto último de nuestra declaración impugnamos al Estado mexicano
y llamamos a todos los pueblos, comunidades y organizaciones indígenas y a
todos los sectores oprimidos a conformar un frente amplio anticapitalista
que impulse un proceso que conduzca hacia una Nueva Constitución y otra
forma de gobierno que permita el reconocimiento de nuestros derechos y una
sociedad justa, libre y democrática.

Y estos acuerdos que nacen de nuestro corazón, son las flores de nuestro
árbol dispuestas a dar nuevas semillas, semillas de vida y de esperanza.

La flor más nueva que ha nacido en nuestro árbol, ha sido el encuentro en
defensa de la madre tierra y la autonomía indígena realizado en Mezcala,
en el otro Estado de Jalisco, en el cual ratificamos nuestro compromiso
con la lucha de nuestros pueblos indígenas, desde abajo y a la izquierda y
manifestamos nuestro total apoyo a la lucha de la asamblea popular de los
pueblos de Oaxaca y sus demandas, y reafirmamos que nuestra madre tierra y
toda la vida que se nace de ella son sagrados, por lo tanto no se compran
ni se venden y nadie puede aprovecharlos o apropiarse de ellos para
beneficio de unos pocos; por lo que nos declaramos anticapitalistas y
dispuestos a construir una gran fuerza que surja desde abajo, desde
nuestros pueblos y junto con otros hermanos y hermanas del campo y la
ciudad que son despojados, explotados y oprimidos, para poner fin a este
sistema de muerte y a los gobiernos que lo sostienen.

Las políticas neoliberales del Estado mexicano forman parte de la
interminable guerra de conquista en contra de nuestros pueblos y son
políticas que buscan matar la tierra y desaparecer nuestras culturas a
través del saqueo y despojo de nuestros territorios y saberes
tradicionales, la contaminación de los maíces nativos, la privatización de
todos los elementos que integran la madre tierra y el desconocimiento de
nuestros gobiernos y formas de organización propias.

Este es nuestro caminar, así ha nacido y crecido nuestro árbol en el
Congreso Nacional Indígena, las luchas y resistencias de nuestros pueblos
indígenas lo alimentan, nuestras flores pertenecen ahora a un solo árbol
de vida, es decir, nuestros pueblos se están integrando y acompañando para
que ya no estemos solos en nuestra lucha por la autonomía.
En este momento, consideramos como nuestro principal proyecto histórico la
práctica en los hechos de los autogobiernos indígenas, con un control
territorial propio en el ejercicio de la autonomía como una contribución
surgida desde nuestros pueblos, naciones y tribus para el Programa
Nacional de Lucha y el nuevo México que queremos construir.

El poder y los grandes empresarios capitalistas han querido arrancar
nuestra raíz, es decir, la identidad de nuestros pueblos, pero nosotros
nos hemos hecho fuertes con el caminar de nuestra memoria, si no pudieron
cuando estuvimos dispersos, no podrán ahora que estamos unidos en el CNI.
Así lo cuentan nuestros abuelos y abuelas, así lo creemos nosotros.

Desde el municipio autónomo zapatista Oventic, en el otro Estado de Chiapas.
31 de Diciembre de 2006

POR LA RECONSTITUCIÓN INTEGRAL DE NUESTROS PUEBLOS

NUNCA MÁS UN MÉXICO SIN NOSOTROS

CONGRESO NACIONAL INDÍGENA

http://chiapas.indymedia.org/display.php?article_id=141223

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