A - I n f o s
a multi-lingual news service by, for, and about anarchists **

News in all languages
Last 40 posts (Homepage) Last two weeks' posts

The last 100 posts, according to language
Castellano_ Deutsch_ Nederlands_ English_ Français_ Italiano_ Polski_ Português_ Russkyi_ Suomi_ Svenska_ Türkçe_ The.Supplement
First few lines of all posts of last 24 hours || of past 30 days | of 2002 | of 2003 | of 2004 | of 2005 | of 2006

Syndication Of A-Infos - including RDF | How to Syndicate A-Infos
Subscribe to the a-infos newsgroups
{Info on A-Infos}

(ca) [Buenos Aires] La autotomía de la jerarquía (Grupo Anarquista Libertad)

Date Wed, 3 Jan 2007 22:47:22 +0100 (CET)


La autogestión como válvula de escape

La vida es vida en relación, por lo que los planteos que hacen un
principio del bastarse a sí mismo resultan un absurdo, aunque sí existen
en términos de tendencia. La vida en relación niega y es negada por la
pretensión, tanto en fines como en orígenes, de autonomía, de
autodeterminación, de autogestión... Esta pretensión, llevada a la
dimensión colectiva, traída desde la esfera del individualismo y siendo
éste la adaptación moderna de la ficción del alma inmortal y
autosuficiente inculcada por la teología, es sobre la que se basa todo
un ideario al que presentan, sino ya como una sinonimia de anarquía,
como un aspecto o parte consustancial de la ideología que ésta
encarnaría desde sus orígenes. Esta vinculación es percibida por como es
presentada desde una variedad de voces y ecos que omiten que dichos
conceptos no sólo tienen un origen histórico de relativamente reciente
introducción sino, por sobre todo, un origen en experiencias e
ideologías que el anarquismo siempre
negó. Negación, o en último caso ubicación, que desde el anarquismo se
hace, en consecuencia con su carácter revolucionario, para con el planteo
denominado autogestionario, por ser éste de naturaleza intrínsecamente
conservadora y reaccionaria.
Más allá de la necesidad de subsistencia, el hecho de que una porción
depreciada de la producción sea manejada por los propios oprimidos y esa
situación sea no sólo tolerada sino propiciada por el sistema de
explotación, muestra la capacidad de reciclaje que éste tiene como
mecanismo de perpetuación y legitimación. La llamada autogestión, en
tanto desarrollo paralelo al capitalismo, no puede ser ajena a las
demandas que éste impone y sólo existe bajo su permiso y gracias a las
concesiones que con éste hace. De allí que la tendencia que la
autogestión necesariamente fije sea la de la propia perpetuación como
forma administrativa de la porción que le atañe. La conservación de la
propia estructura y, voluntaria o involuntariamente, de la que es parte
funcional pasa a ser su constitución medular. Resulta reaccionaria en el
sentido de que, para existir, debe accionar sobre sí misma ante las
amenazas del medio; amenazas que provengan ya desde sectores del Poder o
desde los
sectores más empobrecidos de la sociedad. El sentido de la autogestión es
el de la propiedad privada y, en tanto aquella es posibilitada en los
espacios abandonados o desechados por baja productividad, cumple la tarea
de reciclar los residuos de la burguesía. Repetimos que esto es así más
allá de la imposibilidad de prescindir de un sustento; que la salida que
el sistema nos deja y al cual nos obliga no puede ser elevado a una
dimensión de dignidad.
El proyecto autogestivo, embanderado por el espectro político que se
encadena desde la izquierda libertaria hasta el peronismo, colabora en
la producción del imaginario democrático y canaliza descontentos porque
habilita la permisividad de la legislación. Ésta es esgrimida como
garantía de existencia y protección y los valores de productividad son
flameados para ejemplificar y justificar su necesidad, lo mismo que la
responsabilidad laboral y la eficiencia. Manifiestamente es presentada
como dique de contención ante la desocupación y como baluarte de la
capacidad de los trabajadores...
A finales del siglo XIX el Papa León XIII recomendaba en sus encíclicas
una participación de los asalariados en la vida de las empresas con el
fin de hacer desaparecer los conflictos de clases que atribuía a los
excesos del capitalismo. Las experiencias en las que dicha
participación, en grados diferentes, se sucedieron de manera más
extendida durante el siglo XX en diferentes regiones coincide con los
periodos críticos y necesidades de reestructuración de los poderíos
regionales. En Alemania la reconstrucción de la posguerra amerita que en
los primeros años de la década del ´50 sea dictada por ley la
participación obrera en los consejos de vigilancia y en los comités
directivos de las empresas. En Francia, antes de terminar la Segunda
Guerra, a medida que el territorio es reconquistado de manos alemanes,
los comités de empresa que surgen primero espontáneamente son luego
institucionalizados legalmente insistiendo en la necesidad de lograr una
cooperación leal entre el
personal y la dirección empresaria. Con el paso del tiempo y ante los
reclamos sindicales la participación obrera en las decisiones es
ampliada. En el mismo país tras los sucesos de Mayo del ´68 ciertos
reclamos autogestivos fueron legalizados como ser el del ámbito
universitario. Anteriormente, durante la crisis del año 30 con epicentro
en Estados Unidos, surge desde ese país, ante la oposición que los
sectores del Poder ven entre el mantenimiento de jerarquías estrictas y
la cooperación, la concepción derivada de las ciencias sociales, en
particular de la psicología, de las relaciones humanas. Uno de sus
fundadores principales es el sociólogo E. Mayo quien había sido director
por más de diez años de una compañía eléctrica. Postulando la
democratización industrial y la descentralización del poder empresarial,
opuesto al teylorismo característico de la década anterior, constituyó un
verdadero lubricante de la explotación. Desde 1960 la empresa Phillips en
varios países
europeos puso en práctica grupos autónomos de producción. La petrolera
Shell impulsó en esa década y en la siguiente formas de autogestión a fin
de optimizar los rendimientos de sus recursos humanos. En 1970 J. Vanek
en su libro Teoría general de las economías de mercado autoadministradas
dice. ?Si los trabajadores controlan la empresa los propietarios de los
capitales pueden ser individuos (exteriores a la empresa) o la sociedad:
ellos reciben una compensación por la utilización de sus activos? y ?La
mayor ventaja es la capacidad del sistema de autogestión de producir
óptimos sobre el nivel del esfuerzo y la calidad del trabajo de sus
miembros?. Las experiencias autogestivas actuales de Argentina, surgidas
en el marco de la crisis de representatividad política del 2001, son un
caso conocido y reivindicado por los partidos de izquierda.
El concepto de autogestión comienza a ser utilizado a fines de la década
del ´50 por influencia y como referencia de la experiencia yugoslava.
Tras la ineficiencia de una administración centralizada de la economía y
de la política por parte del Estado, que éste había impulsado calcando
el sistema ruso desde finales de la guerra, el gobierno de Tito proclama
la autogestión legal de las empresas enmarcadas en la planificación
central estatal. Desde 1954 hasta 1964 la nueva forma de organización
duplicó el producto bruto pasando luego a ser la calidad y la
competitividad la prioridad sobre el volumen producido. Sin abandonar el
?socialismo autogestionario? el sistema yugoslavo entra progresivamente
en las dinámicas propias del capitalismo de mercado...
En el devenir del siglo XIX, cuando la ideología anarquista daba sus
primeros pasos como tal, es decir, de pasar de subyacer exclusivamente
como tendencia del individuo sometido a proyectarse como posición
revolucionaria de la sociedad, se postuló dentro de esos primigenios
alumbramientos la posibilidad de que los obreros se organizasen
económica y horizontalmente y de forma paralela a la existencia del
Estado y los capitalistas. No sólo como paliativo de la explotación sino
como factor de reestructuración social, en tanto capacidad expansiva de
valores y formas supuestamente antisistémicas. No pasó mucho tiempo
hasta que los límites de la concepción cooperativista se manifestaran en
tendencia conformista y como expresión elitista de la clase obrera. La
pretensión de que semejante formación fuera capaz de sustituir
progresivamente al sistema capitalista o, que al menos, resultara un
ensayo de socialismo, fue ampliamente superada por los planteos de
revolución social.
Consecuentes con la ideología, el movimiento anarquista que se extendió
en las primeras décadas del siglo XX, negó esa alternativa reformista.
Reducido posteriormente por la represión y la preponderancia de las
distintas corrientes estatistas, algunos elementos se adaptaron a las
mutaciones del sistema e hicieron eco de las proposiciones de convivencia
y comenzaron a utilizar la concepción de autogestión como si fuese un
aspecto integrado de la ideología anarquista o, directamente, como su
equivalente. Después de la experiencia yugoslava y de la influencia del
Mayo francés la propuesta autogestionaria la hacen aparecer subyaciendo,
retrospectivamente, en el anarquismo consustancialmente desde sus
orígenes y en toda experiencia insurreccional más o menos conocida. De
tal forma es pretendidamente naturalizada y de tal forma el carácter
revolucionario es progresivamente abandonado.
«Tampoco se puede dejar de mencionar otro orgullo del ?sentir popular? y
de los comunicadores sociales, las fábricas recuperadas por los
trabajadores, la prerrevolución para algunos, la sensatez para otros,
para muchos, un ?verdadero ejemplo de la capacidad del hombre?. Para
nosotros, más allá de la necesidad, la más reaccionaria cogestión, un
verdadero ejemplo de la capacidad del sistema para reciclarse, para
sobrevivir, ?trabajen, sean sus propios patrones, cuiden su autogestión
que total el poder lo tenemos nosotros y el 80% de lo producido en el
mundo también, les dejamos el resto y gracias por la comprensión?,
parece decirnos el Poder. Cómo no entender la necesidad de sobrevivir y
cómo no apoyar ese derecho humano, pero de allí a elevarlo como bandera
de lucha hay un abismo, el mismo que hay entre la palabra reclamar y la
palabra expropiación.»*

Autodeterminación, autogobierno, autonomía, autogestión... La autoridad
y su autotomía: la facultad de algunos animales de amputarse
espontáneamente un miembro para escapar de sus enemigos.

A.G.

* ¿Autogestión o cogestión?, La Protesta N° 8221, abril-mayo 2003.

Publicado en LIBERTAD N° 39, noviembre-diciembre, Buenos Aires




GRUPO ANARQUISTA LIBERTAD - PUBLICACIÓN ¡LIBERTAD!
www.geocities.com/grupo_libertad
Buenos Aires



__________________________________________________
Correo Yahoo!
Espacio para todos tus mensajes, antivirus y antispam ¡gratis!
¡Abrí tu cuenta ya! - http://correo.yahoo.com.ar_______________________________________________
A-infos-ca mailing list
A-infos-ca@ainfos.ca
http://ainfos.ca/cgi-bin/mailman/listinfo/a-infos-ca
http://ainfos.ca/ca
A-Infos Information Center