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(ca) [Chile] Notas al simulacro de una crisis

Date Sat, 22 Dec 2007 19:26:31 +0100 (CET)



Artículo inédito, preparado originalmente para la publicación Hombre y
Sociedad, en el cual se analiza la "crisis" del modelo político actual en
Chile y el reajuste de la burguesía criolla.

(Publicado en Anarkismo.net)

---------

"Las falsas luchas espectaculares entre formas rivales de poder separado
son al mismo tiempo reales en cuanto expresan el desarrollo desigual y
conflictivo del sistema, los intereses relativamente contradictorios de
las clases o de las subdivisiones de clases que aceptan el sistema y
definen su propia participación en su poder.[...] Pero según su realidad
efectiva de sectores particulares la verdad de su particularidad reside en
el sistema universal que las contiene: en el movimiento único que ha hecho
del planeta su campo, el capitalismo."

G. Debord

Notas sobre la Crisis Política Actual

En el actual período, todos los medios de comunicación y las distintas
encuestas de opinión[1], hablan de una crisis política y social reflejada,
según ellos, en el descenso de la legitimidad y apoyo de la Concertación.
Hace ya varios meses -en especial con el proyecto estrella del gobierno,
el Transantiago-, es que, según la prensa y los partidos políticos del
bloque dominante, "la cosa no da para más". Pero he ahí la gran pregunta:
¿qué es lo que no da para más?, o, pensando en como se dibuja la
actualidad, podemos pensar que: ¿no es sospechoso que el enemigo, que
lleva evidentemente la ventaja, se tumbe, se declare fracasado, muerto,
levante banderas de paz y agache él la cabeza sin mayores contratiempos?,
Claro que es extraño, pues entonces, ¿que esta pasando hoy?.

Nuestra humilde opinión es que se trata de un reajuste político que
pretende hacer pasar los conflictos propios del sistema- sintomáticos de
un inicio de crisis en el modelo- por un mal cálculo político y mera falla
administrativa. La clase dominante, a través de los medios de masas, no
deja ver sino la torpeza tecnócrata, el mal cálculo, y la falla humana de
servidores públicos corrompidos por tantos años de gobierno. Pero, a
sabiendas de que con eso no basta, la burguesía llama a generar un "nuevo
pacto social", uno que renueve el creado luego del fin del régimen
autoritario, a través de lo que se denominó como Parlamento Político
Social, para así acumular nuevas fuerzas que permitan la sobrevivencia del
modelo.

Si bien no podemos negar este reajuste político a partir de tensiones
propias del modelo, y sus consecuentes repercusiones dentro del conflicto
general de clases, no debemos balancear el estado de fuerzas de una forma
unilateral, presuponiendo el advenimiento mecánico de un triunfo, como una
especie de reedición del derrumbe capitalista, sino que, como
revolucionarios, debemos tener claro que la única manera de superar esta
"crisis" con una correlación de fuerzas favorables, es que esta sea una
crisis real; es decir, vivida a partir de organizaciones propias de la
clase y que estas se presenten como un actor político influyente en el
conflicto, generando un real enfrentamiento en el que se contraponga el
aprendizaje de la clase versus la política conciliadora de la clase
dominante, y no un espectáculo mediático monopolizado por la Concertación
y la Derecha.

En este sentido, si bien nadie puede desconocer que hay, de hecho, un
desarrollo de las fuerzas sociales en oposición a las actuales condiciones
de vida y a los pilares del modelo (subcontratación y Estado subsidiario,
por ejemplo[2]), tampoco se podría negar que tal descontento social
amenazante hoy se expresa de una forma espontánea y deforme, que, en el
mejor de los casos, ha hecho evidente lo insostenible de las políticas
neoliberales. Hoy, la explosión social es un síntoma de las
contradicciones propias del sistema, pero están muy lejos de mostrarse
como una fuerza que supere estas contradicciones, ya que el descontento no
es suficiente ya que además de la rabia acumulada, los de abajo deben
saber cómo quieren vivir. Sólo así es posible superar las viejas
relaciones sociales, y es ese nuestro objetivo.

Por otro lado, este mismo descontento social ha sido canalizado por la
extensa y controlada red de los medios de comunicación, facilitando la
construcción de un chivo expiatorio que cumple dos funciones simultaneas:
Primero, sirve para crear la necesidad de continuación perfeccionada del
sistema, en tanto éste es el único que puede controlar el foco amenazante
que socava no sólo el poder de la clase política, sino que se muestra como
amenaza a la integridad de los mismos ciudadanos; en una palabra, se trata
del siempre ponderado enemigo interno. Y segundo, sirve para reprimir a
los movimientos sociales y políticos que, en efecto, pueden llegar a
configurarse como oposición real a las fuerzas del bloque dominante, o en
otras palabras, criminalización de la protesta social. Vale decir que el
sistema neoliberal ha demostrado que sólo puede mantenerse bajo un grado
de violencia tan brutal como el de la dictadura, no hay otra manera, ya
que una vez sobrepasadas las delgadas colchonetas ideológicas
implementadas por el gobierno -como son el Parlamento Social Político, el
PC y las actuales dirigencias de la CUT- no queda nada más que el
enfrentamiento brutal, la represión y toda la violencia que es propia del
Estado.

Hoy la represión brutal muestra los límites propios de las democracias
consensúales las que, tramposamente, a pesar de apuntar siempre al diálogo
y a la integración de la fuerza social, no transan la forma y las
condiciones mismas de ese diálogo, ya que, el carácter dominante de la
burguesía consiste en tener la capacidad de dibujar el campo de batalla,
tener la delantera táctica, la posesión de los medios de producción, etc.
Este plus es el que efectivamente le da una posición dominante y la
conserva en el poder y es el marco de acción del PC, el que hoy se
levanta, frente a la eventual crisis, como el mayor enemigo de los
explotados: el reformismo.

Sin embargo, no creemos que sea en extremo fundamental fijar toda la
atención en esta crisis política mediatizada que pretende ser la
transición a algo diferente, ya sea el fin del binominal o el termino de
la exclusión, etc. No, lo que más nos interesa es evaluar el actual grado
de fuerzas de los explotados, porque este clima de transición es, para los
sectores revolucionarios, un espacio de reflexión y autocrítica respecto
al cómo se han desplegado estos primeros gateos de un pueblo que se
rearma, así como preparar la lucha contra los sectores que pretendan
llevar toda la energía acumulada a una reestructuración del modelo.

Chivos expiatorios

Ya alguna vez dijo Lukacs que "la ideología no es solamente un efecto de
la organización económica de la sociedad; es también la condición de su
funcionamiento pacífico" y, a reglón seguido, agrega, "Ese papel de la
ideología adquiere tanto mayor importancia para el destino de la
revolución proletaria cuanto que la crisis del capitalismo deja de ser una
simple enseñanza del análisis marxista para convertirse en una realidad
tangible"[3].

Las palabras de Lukacs son muy iluminadoras, ya que si esto fuese así:
¿Qué pensar de un país donde el 20% más rico de la población total gana 17
veces más que el 20% más pobre, donde la flexibilidad laboral, las
prácticas antisindicales, la continua pauperización de la vida de los
trabajadores, la creación de cientos de centros de explotación a pequeña
escala -que controlan de manera más efectiva la mano de obra- nos mantiene
en condiciones de vida despreciables?. Hoy, la dominación casi total es
evidente cuando vemos que florecen sin mayor conflicto todas estas
situaciones que nos abruman. Así, la crisis no se enmarca sino dentro de
estos ajustes de carácter ideológico que permiten el funcionar pacífico de
las cosas. Algo similar puede decirse de la Ley General de Educación, ya
que hacer mucho ruido es la manera de ocultar las pocas nueces, ¿o no?. En
este sentido es que seguimos el planteamiento de los camaradas del Frente
de Estudiantes Libertarios (FEL), haciendo un llamado a no confundirse[4].

Como ya mencionamos, la estrecha y cohesionada red de medios de
comunicación se ha encargado de jugar un rol fundamental en el desarrollo
de esta crisis, aportando significativamente con su granito de arena: el
chivo expiatorio y la configuración de un relato relativamente coherente
que deje el abismo propio del capitalismo lejos de la vista de cualquiera.
Pero hoy no sólo es un chivo expiatorio; por un lado tenemos al ya
conocido y conjurado fantasma anarquista, que no sólo ha sido útil a la
burguesía, sino también al reformismo recubierto de
jerga-marxista-revolucionaria y otras hierbas que comparten el mismo
horizonte, pero que hoy, básicamente, trata de resumir y ser ejemplar a
toda lucha social.

Este sedicioso anarquismo mediático ha mostrado de una forma muy
particular su carácter evidentemente ficticio. Así, después de las
movilizaciones del 11 de septiembre de 2006, fuimos testigos de un montaje
contra los compañeros de una ocupa ubicada en la calle San Ignacio,
acusándolos de tener una "fábrica de molotovs"[5], la que trataron de
mostrar como una suerte de Carrizal Bajo de tipo artesanal.

Luego, en Marzo de 2007, tuvimos un 29 protagonizado por los políticos
burgueses de salón, llamando a la calma y sembrando de esta forma el temor
de los razonables ciudadanos. Si bien es cierto que hubo un alto grado de
detenidos debido a la protesta convocada para ese día, este 29 de Marzo
estuvo lejos de ser el caos insurreccional que se predijo y esperaban los
medios.

Otro ejemplo paradigmático fue el 1º de Mayo de este año donde el brutal
grado de represión se manifestó en la persecución y detención de varios
compañeros sólo por ser anarquistas y ocupar una estética punk. Todo esto
justificado dentro de un marco táctico de prevención de incidentes y
avalado, incondicionalmente, por el gobierno. Eso nos demuestra lo
efectivo que puede ser el poder de la prensa y la influencia de la
izquierda reformista, que no encuentra nada mejor que cobijarse en el
poder del Estado para llevar adelante sus políticas de conciliación de
clase. Mientras que los anarquistas eran reprimidos, la burocracia
sindical y el reformismo caminaban tranquilamente agitando las banderas
del derecho ciudadano, comparando esto con la dictadura militar y
remarcando el grado ilegal de lo sucedido. ¡Pero compañero!, No seamos
ingenuos, esto lo hace todo Estado por principio, y no sólo los
dictatoriales. En síntesis, debemos tener claro que sólo los hipócritas
saltan cuando el hecho está consumado, para fantasear con una supuesta
impronta que marca una diferencia entre ellos y los que hoy gobiernan.

Pero además de este chivo expiatorio bastante repetido, tenemos uno un
poco más novedoso: Bachelet. Si bien ella no simboliza la crisis de los
grandes íconos espirituales de un pueblo, si es un símbolo de la crisis
administrativa más grande que haya sufrido la tecnocracia neoliberal[6].
La torpeza de Bachelet y su equipo de asesores, en los marcos de la
opinión pública, no es la decadencia del modelo, sino la incompetencia de
un sector que no ha sabido leer las necesidades, los límites y las
potencialidades del neoliberalismo. En este sentido es que, la llamada
"crisis de gobernabilidad" tiene que ver con una mala administración. Sin
embargo, acá nadie ha puesto en crisis los fundamentos mismos del modelo,
nadie ha tocado la figura incólume del Estado, sino que sólo se purga al
aparato administrativo.

Pero debemos recordar que las malas secretarias son también aquellas que
dejan escapar el secreto y se vuelven malas confidentes. Así, la
Concertación se ha desprestigiado dentro de la elite política nacional por
dejar ver, de forma brutal, las contradicciones del modelo y en castigo,
debe ser sacrificada en el altar del mercado, para que el mercado siga
donde está. Por lo tanto, aquello que debe resguardar el actual ritual
mediático no son las fluctuaciones de las encuestas, sino que aquello que
el psicoanálisis llama el "Gran Otro": el conjunto de reglas explícitas e
implícitas que gobiernan las actuales relaciones sociales, en otras
palabras, el sacrificio de la Concertación debe ser la continuidad de la
tecnocracia y las políticas de mercado.

La actual crisis política, controlada e inflada a voluntad de la prensa,
si bien capitaliza una contradicción propia del sistema, no lo hace sino
para salir re-legitimado y fortalecido, ampliando el campo de maniobra y
evitando la emergencia del verdadero problema. Es por ello que, para los
sectores revolucionarios, el problema adquiere otros matices, otro
significado: debemos preguntarnos por qué el pueblo, sabiendo que la cosa
no da para más, no es capaz de elaborar salidas independientes, más allá y
en contra de la política televisiva.

Conclusiones y perspectivas

Como ya dijimos, la actual crisis política de la Concertación no es sino
el aprovechamiento unilateral de los sectores dominantes para retocar el
sistema político de control social. La pomposidad con que la burguesía se
refiere a la actual crisis no es más que las sobreactuación que prepara el
terreno para una ofensiva política hacia los sectores más avanzados de la
clase. En este sentido, es que hacen sus maniobras, anticipándose al
desarrollo de órganos proletarios de intención revolucionaria, porque la
burguesía ha aprendido de la historia y no espera que las cosas estallen
en su cara, sino que pretende una convulsión social controlada a través de
sus instituciones.

El actual período de tensión social, no es, a diferencia de lo que creen
otros compañeros, una brecha brutal entre las clases, brecha que permite
el combate directo y final, no. Si bien eso último es deseable, entendemos
que una apertura como esa es un proceso complejo de reconstitución
política en el seno de los explotados que, de una u otra forma, se expresa
a través de múltiples y variadas formas, pero que en términos de contenido
asume un antagonismos explicito, entendiendo la necesidad de la
destrucción de la clase enemiga. Según nosotros, el actual proceso de
movilización es la necesaria trayectoria de un proceso de reconstrucción y
avance, uno que crea nuevos tiempos y posibilidades. Estas son las
primeras señales de rearme y no de crisis revolucionaria, por tanto,
nuestra opinión es que esta idea oportunista no puede ser sino una
ingenuidad, ya que, lo que caracteriza un proceso revolucionario o
pre-revolucionario es, como ya mencionamos, la capacidad de respuesta e
iniciativa de la clase para contestar a las contradicciones internas del
sistema y a las iniciativas políticas de la burguesía. Por lo tanto no
sólo basta con el descontento social. Hoy no contamos con dichos frentes
de acción, sino que estamos a merced del espectáculo de la política de
elite, monopolizado por los burócratas y burgueses, por ende, la
iniciativa política es aún de la burguesía y la tecnocracia, no de los
explotados.

Como decíamos, no basta con que el proletariado sepa que las cosas no le
son favorables, o que la burguesía lo humilla a diario. Si bien eso es
fundamental, se trata de que el proletariado entienda que sólo ella puede
solucionar el malestar social propio de la sociedad de clases a partir de
sus propias organizaciones, siendo ese el pasaje de una lucha
reivindicativa a una más ofensiva. Y es sólo esta última la que puede
caracterizar un periodo pre-revolucionario.

Hoy, como clase, nos reactivamos en un panorama que no nos es favorable;
son días de rearme, de articulación, reflexión y dilucidación de las
actuales condiciones de dominio. Si bien es cierto, que las últimas
movilizaciones sociales son en extremo positivas, son al mismo tiempo el
pulso y la muestra evidente de la falta de desarrollo del movimiento
obrero y popular. No nos confundamos, no veamos situaciones donde no las
hay, no caigamos en los espejismos de la política del bloque dominante.
Debemos estar atentos para aprovechar los traspiés de la política
dominante para fortalecer la conciencia de clase. Si bien podemos hablar
hoy de una crisis del modelo, para que esto caiga hay que darle un
empujoncito, o no? Entonces: A empujar con toda la fuerza.

Salud

G. R. & Horacio Vergara Tello

Santiago, Chile. Julio 2007.

------------------------

[1] Por ejemplo véase la última encuesta del CEP, en la que la aprobación
(traducido en apoyo) a la gestión del cuarto gobierno de la Concertación,
de un 53% en Octubre/Noviembre 2005, descendió a un 42% en junio 2007. Sin
embargo, mientras la política siga siendo un asunto de encuestas dará lo
mismo quien este con más o menos puntos. En el sentido de que las
encuestas sólo sirven para medir lo que quieren medir. Lejos de ser
instrumentos "objetivos" de medición, son dispositivos políticos que
configuran el espacio político, los conflictos, etc. Ellas no sólo censan
realidad, sino que la elaboran. Sólo léase la siguiente pregunta:
"Independiente de su posición política, ¿Ud. Aprueba o desaprueba la forma
como Michelle Bachelet está conduciendo su gobierno?". Estudio Nacional de
Opinión Pública, N° 55, Junio 2007. Encuesta Centro de Estudios Públicos
(CEP-Chile). www.cepchile.cl

[2] El temor a la perdida de sus privilegios y de la acumulación que
actualmente logran los empresarios se puede observar en la declaración del
presidente de la CMPC, Eliodoro Matte, quien dijo que "hemos sido testigos
de una decidida acción de agitación laboral tendiente a promover por la
vía de los hechos cambios en la legislación". Véase: "Con los últimos
acontecimientos laborales es imposible estar tranquilo". Preocupación
empresarial. Véase en:
www.rsschile.com/rss/search/tag.jsp?q=conflicto%20laboral&orgDitchnetTabPaneId=entradas_temas&cla...
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[3] Lukacs. Historia y conciencia de clase, P. 264. Instituto del libro,
La Habana, 1970.

[4]Véase los textos que hacen referencia a la nueva Ley General de
Educación en: www.felchile.org

[5]Ver la nota del 6 de Octubre de 2006: "En libertad provisional jóvenes
acusados en montaje del gobierno y medios de prensa, aún así los
allanamientos y las detenciones arbitrarias continúan".
www.hommodolars.cl/e107/news.php?extend.1162

[6]El criterio de evaluación de la crítica, no es la incapacidad de
controlar la oposición real de una fuerza propositiva respecto de las
actuales condiciones y que amenace el orden burgués-tecnocrático, sino que
la crisis se ha logrado enmarcar en la incapacidad técnica -más que
política- de llevar adelante la administración del modelo. Podríamos decir
que es como una gran tensión entre secretarias.

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