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(ca) [México] Marcos en el Primer Coloquio Internacional In M emoriam Andrés Aubry: Ni el Centro ni la Periferia

Date Fri, 14 Dec 2007 21:01:45 +0100 (CET)



Participación del Subcomandante Insurgente Marcos en la conferencia
colectiva que se llevó a cabo el día 13 de diciembre a las 9:00 a.m.
correspondiente al Primer Coloquio Internacional In Memoriam Andrés
Aubry.

Ni el Centro ni la Periferia.

I.- ARRIBA, PENSAR EL BLANCO.
LA GEOGRAFÍA Y EL CALENDARIO DE LA TEORÍA.

"El problema con la realidad, es que no sabe nada de teoría"
Don Durito de La Lacandona.

Elías Contreras, Comisión de Investigación del EZLN, decía que la lucha,
la nuestra al menos, podía ser explicada como una lucha de geografías y
calendarios. Ignoro si este compañero, uno más de los muertos que de por
sí somos, imaginó siquiera que sus teorías ("sus pensamientos", decía él)
serían presentadas al lado de tantas luces intelectuales como las que
ahora confluyen en el suroriental estado mexicano de Chiapas. Tampoco sé
si hubiera autorizado que yo, un subcomandante cualquiera, tomara algunos
de esos pensamientos y los expusiera públicamente.

Pero, tomando en cuenta la evidencia de nuestro bajo "rating" mediático y
teórico, creo que puedo permitirme el tratar de exponer las bases
rudimentales de esta teoría, tan otra que es práctica.

No voy a aburrirlos contándoles el embrollo sentimental de Elías Contreras
que, como todos y todas las zapatistas, eligió amar con desafío. Como si
el puente afectivo que se tiende hacia la otra, el otro o lo otro no fuera
ya de por sí complejo y complicado, Elías Contreras todavía le agregó las
distancias y muros que separan los calendarios y las geografías, además
del conocimiento, es decir el respeto, de la existencia de lo otro. Como
si de esa forma él (y con él, lo colectivo que somos) decidiera hacer todo
lo posible para que un acto tan antiguo, común y cotidiano como la
existencia del ser humano, se convirtiera en algo extraordinario,
terrible, maravilloso.

En cambio, en lugar de contarles del complicado e inquebrantable puente
del amor de Elías Contreras por la Magdalena (que no era ni hombre ni
mujer, lo que ya de por sí es un desafío a la lucha de género), pensé
entonces en traerles algo de la música que se toca en las comunidades
zapatistas. Por ejemplo, apenas anoche escuché una música que el "maistro
de la ceremoña" tipificó como ritmo "corrido-cumbia-ranchera-norteña".
¿Qué tal? Ritmo corrido-cumbia-ranchera-norteña... si eso no es un desafío
teórico, entonces no sé que lo sea. Y no me pregunten cómo se toca o se
baila eso, porque yo no toco ni la puerta y, además, a mi avanzada edad,
en el baile tengo la gracia de un elefante con la uña enterrada.

Hace más de dos años, en estas montañas del sureste mexicano, en ocasión
de las reuniones preparatorias de lo que después se llamaría "La Otra
Campaña", una mujer joven dijo, palabras más, palabras menos, "si tu
revolución no sabe bailar, no me invites a tu revolución". Tiempo después,
pero entonces en las montañas del noroeste de México, volví a escuchar
esas mismas palabras de la boca de un jefe indígena que se esfuerza por
mantener vivos los bailes y la cultura toda de nuestros ancestros.

Al escuchar a la una y al otro, en tiempos distintos, yo volteé a mirar a
una de las comandantas y le dije: "Ahí le hablan jovena". La Comandanta no
dejó de mirar hacia la concurrencia, pero en voz baja dijo: "Urrr Sup...
Uta magre, viera que me dan pista y hasta les dejo planito el suelo".

Yo no les voy a estar mentirando. La verdad es que pensé que podría
traerles algunas historias de Sombra el guerrero, de Elías Contreras y la
Magdalena, de las mujeres zapatistas, de las niñas y niños que crecen en
una realidad diferente (ojo: no mejor, no peor, sólo diferente) a la de
sus padres, marcada por otra resistencia, y hasta les contaría un cuento
de la niña llamada "Diciembre" que, como su nombre lo indica, nació en
Noviembre. Y pensé también ponerles algunas músicas (sin agraviar a las
presentes), pero es de todos conocida la seriedad con la que los
zapatistas abordamos los temas teóricos, así que sólo diré que habría que
encontrar alguna forma de ligar la teoría con el amor, la música y el
baile. Tal vez igual la teoría no alcanzaría a explicar nada que valiera
la pena, pero sería más humana, porque la seriedad y el acartonamiento no
garantizan el rigor científico.

Pero, bueno, ya me estoy yendo de nuevo por otro lado. Les decía yo que
Elías Contreras, Comisión de Investigación del EZLN, decía a su vez que
nuestra lucha podía ser entendida y explicada como una lucha de geografías
y calendarios.

En nuestra participación como "teloneros" de los pensamientos que en estos
días se congregan en este lugar y en estas fechas, serán la geografía y el
calendario... más bien, la larga trenza que entre ambos se anuda abajo,
uno de los referentes de nuestra palabra.

Dicen nuestros más mayores que los dioses más primeros, los que nacieron
el mundo, fueron siete; que siete son los colores: el blanco, el amarillo,
el rojo, el verde, el azul, el café y el negro; que son siete los puntos
cardinales: el arriba y el abajo, el delante y el detrás, el uno y el otro
lado, y el centro; y que siete son también los sentidos: oler, gustar,
tocar, ver, oír, pensar y sentir.

Siete serán entonces los hilos de esta larga trenza, siempre inconclusa,
del pensamiento zapatista.

Hablemos, pues, de La Geografía y el Calendario de la Teoría. Para esto
pensemos el color blanco allá arriba.

***

No tenemos el dato exacto, pero en el complejo calendario del pensamiento
teórico de arriba, de sus ciencias, técnicas y herramientas, así como de
sus análisis de las realidades, hubo un momento en que las pautas se
marcaban desde un centro geográfico y de ahí se iban extendiendo hacia la
periferia, como una piedra arrojada en el centro de un estanque.

La piedra conceptual tocaba la superficie de la teoría y se producía una
serie de ondas que afectaban y modificaban los distintos quehaceres
científicos y técnicos adyacentes. La consistencia del pensamiento
analítico y reflexivo hacía, y hace, que esas ondas se mantengan
definidas... hasta que una nueva piedra conceptual cae y una nueva serie
de ondas cambia la producción teórica. La misma densidad de la producción
teórica tal vez podría explicar el por qué las ondas, las más de las
veces, no alcanzan a llegar a la orilla, es decir, a la realidad.

?Paradigmas científicos? han llamado algunos a estos conceptos capaces de
modificar, renovar y revolucionar el pensamiento teórico.

En esta concepción del quehacer teórico, en esta meta-teoría, se insiste
no sólo en la irrelevancia de la realidad, también y sobre todo se alardea
que se ha prescindido completamente de ella, en un esfuerzo de aislamiento
e higiene que, dicen, merece ser aplaudido.

La imagen del laboratorio aséptico no sólo se limitó a las llamadas
"ciencias naturales" o a las "ciencias exactas", no. En los últimos saltos
del sistema mundial capitalista, esta obsesión por la higiene
anti-realidad alcanzó a las llamadas "ciencias sociales". En la comunidad
científica mundial empezó entonces a cobrar fuerza la tesis de "si la
realidad no se comporta como indica la teoría, peor para la realidad".

Pero volvamos al plácido estanque de la producción teórica y a la piedra
que ha alterado su forma y contenido.

El reconocimiento de esta aparente fragilidad del andamiaje conceptual
científico significó aceptar que la producción teórica se renovaba
continuamente, incluso dentro de su pretendido aislamiento de la realidad.
El laboratorio (término ahora muy usado por los llamados científicos
sociales para referirse a las luchas dentro de las sociedades) no podría
nunca reunir las condiciones ideales, por más aséptico y esterilizado que
estuviera, para garantizar la perpetuidad que toda ley científica reclama.
Y es que resulta que en su mismo quehacer, irrumpen una y otra vez nuevos
conceptos.

En estas concepciones, la idea (el concepto, en este caso) precede a la
materia y se adjudica así a la ciencia y la tecnología la responsabilidad
de las grandes transformaciones de la humanidad. Y la idea tiene, según el
caso, un productor o un enunciante: el individuo, el científico en este
caso.

Desde la ociosa reflexión de Descartes, la teoría de arriba insiste en la
primacía de la idea sobre la materia. El "pienso, luego existo" definía
también un centro, el YO individual, y a lo otro como una periferia que se
veía afectada o no por la percepción de ese YO: afecto, odio, miedo,
simpatía, atracción, repulsión. Lo que estaba fuera del alcance de la
percepción del YO era, es, inexistente.

Así, el nacimiento de este crimen mundial llamado capitalismo es producto
de la máquina de vapor y no del despojo. Y la etapa capitalista de la
globalización neoliberal arranca con la aparición de la informática, el
internet, el teléfono celular, el mall, la sopa instantánea, el fast food;
y no con el inicio de una nueva guerra de conquista en todo el planeta, la
IV Guerra Mundial.

En el campo de la tecnología se repite el mismo patrón. Y se agrega que,
como el concepto científico, la técnica nace "inocente", "libre de toda
culpa", "inspirada en el bien de la humanidad". Einstein no es responsable
de la bomba atómica, ni el señor Graham Bell lo es de los fraudes vía
celular del hombre más rico del mundo, Carlos Slim. El coronel Sanders no
es responsable de las indigestiones provocadas por el Kentucky Fried
Chiken, ni el señor MacDonald de las hamburguesas de plástico reciclado.

Esto, que algunos desarrollaron más y definieron como "objetividad
científica", creó la imagen del científico que permea todavía el
imaginario popular: un hombre o una mujer despeinados, con lentes, bata
blanca, con desaliño corporal y espacial, embebidos frente a probetas y
matraces burbujeantes.

El autodenominado "científico social" "compró" esa misma imagen, con
algunos cambios: en lugar de laboratorio, un cubículo; en lugar de
matraces y probetas, libros y cuadernos; en lugar de blanca, una bata de
color oscuro; el mismo desaliño; pero agregaba tabaco, café, brandy o
cogñac (también en la ciencia hay niveles, mi buen) y música de fondo, que
eran impensables en un laboratorio.

Sin embargo, unos y otros, enfrascados como estaban en su objetividad y
asepsia, no advirtieron la aparición y crecimiento de los "comisarios de
la ciencia", es decir, de los filósofos. Estos "jueces" del conocimiento,
tan objetivos y neutrales como sus vigilados, expropiaron el criterio de
cientificidad. Como la realidad no era el referente para determinar la
verdad o falsedad de una teoría, entonces la filosofía pasó a cumplir ese
papel. Apareció así la "filosofía de la ciencia", es decir, la teoría de
la teoría, la meta-teoría.

Pero la llamada "ciencia social", la hija bastarda del conocimiento,
encontró a los filósofos con sobrecarga de trabajo o con exigencias
difíciles de cumplir (del tipo "Si A es igual a B y B es igual a C,
entonces A es igual a C"), así que cada vez más debe padecer a los
intelectuales de la academia como censores y comisarios.

***

Mmh... creo que con lo anterior ya demostré que puedo ser tan oscuro e
incomprensible como cualquier teórico que se respete, pero estoy seguro de
que hay una forma más sencilla de seguir con esto.

Así que ahí les voy, nomás háganse a un ladito, no los vaya yo a salpicar.

En resumen, a consecuencia de este calendario y esta geografía, resulta
que allá arriba la producción teórica no es más que una moda que se
piensa, ve, huele, gusta, toca, escucha y siente en los espacios de la
academia, los laboratorios y los institutos especializados.

O sea que la teoría es una moda que tiene en las tesis (de posgrado, mi
buen, también en la academia hay niveles), las conferencias, las revistas
especializadas y los libros, los sustitutos de las revistas de moda. Los
coloquios suplen el lugar de las exhibiciones de modas, y ahí los ponentes
hacen lo mismo que las modelos en la pasarela, es decir, exhiben su
anorexia, en este caso, su delgadez intelectual.

Tomad cada momento del surgimiento de uno de esos paradigmas y
encontrareis un centro intelectual que se disputa la primicia. Las
universidades europeas y los institutos tecnológicos de Norteamérica
repiten el listado de la moda: París, Roma, Londres, Nueva York (lo
lamento si rompo alguna ilusión, pero no aparecen el Tec de Monterrey, ni
la Ibero, ni la UDLA).

Con esto quiero decir que el mundo científico construyó una torre de
cristal (pero plomado), con sus propias leyes y adornado con los vitrales
churriguerescos que elaboran los intelectuales ad hoc.

A ese mundo, a esa torre y sus pent-houses, no podrá acceder la realidad
hasta que acredite estudios de posgrado y un currículum, presten atención,
tan abultado como la billetera.

Así se nos presenta al común de la gente, y así se representa a sí misma
la comunidad científica.

Pero una mirada atenta y crítica, una de ésas que tanto escasean ahora,
permitiría ver lo que en realidad ocurre.

Si el nuevo paradigma es el mercado y la imagen idílica de la modernidad
es el mall o el centro comercial, imaginemos entonces una sucesión de
estantes llenos de ideas, o mejor aún, una tienda departamental con
teorías para cada ocasión. No costará trabajo entonces imaginar al gran
capitalista o al gobernante en turno recorriendo los pasillos, sopesando
precios y calidades de los distintos pensamientos, y adquiriendo aquellos
que se adapten mejor a sus necesidades.

Allá arriba, toda teoría que se respete debe cumplir una doble función:
por un lado: desplazar la responsabilidad de un hecho con una
argumentación, que no por elaborada es menos ridícula; y, por el otro,
ocultar la realidad (es decir, garantizar la impunidad).

En la explicación de la desgracia aparecen ejemplos:

El señor Calderón (todavía algunos desubicados lo consideran el presidente
de México), disfrazado como militar, encuentra en la teoría lunática la
explicación de las catástrofes que asolaron Tabasco y Chiapas (como antes
a Sonora y Sinaloa) y ordena a sus tropas que le consigan la capacidad de
convencimiento que no ha podido construir sobre ese castillo de naipes
trucados que fue la elección presidencial del 2006. Su fracaso, tan poco
informado en los medios, era previsible: consigue más el Teletón que el
Estado Mayor presidencial. Desplazando la responsabilidad a la luna
(quien, dicho sea de paso, es rencorosa, como lo contará la leyenda del
origen de Sombra, el guerrero ?pero eso será, si es que es, otro día-),
Calderón oculta su responsabilidad y la de quienes lo antecedieron.
Resultado: se crea una comisión para investigar... astronomía, y darle
así, además del pobre de las armas, algún sustento legítimo a este émulo
de Huerta y amante, según confesión propia, de los juegos cibernéticos
militares. Seguramente, si la luna se niega a aceptar su culpabilidad, el
titular del IV Reich le dirá, con la mirada dura y decidida: "¡bájate o
mando por ti!".

El señor Héctor Aguilar Camín, el prototipo del intelectual no de arriba
(él que más quisiera) sino arribista, reescribe el "Libro Blanco" con que
la PGR zedillista quiso explicar, sin éxito alguno, la matanza de Acteal
(que este 22 de diciembre cumple 10 años sin verdad ni justicia). Fiel al
patrón en turno, Aguilar Camín busca, inútilmente, desviar la indignación
que de nuevo se levanta, ocultando un crimen de Estado y desplazando la
responsabilidad se los asesinatos... a los muertos.

Felipe Calderón y Héctor Aguilar Camín, uno vestido cómicamente de militar
y otro patéticamente disfrazado de intelectual. El primero maldiciendo a
quien le recomendó comprar la teoría de la luna, y el segundo recorriendo
oficinas gubernamentales y cuarteles militares ofreciendo en venta su
inútil detergente para limpiar las manchas de sangre.

Es ésta, la teoría blanca e impoluta de arriba, la que domina en el
decadente mundo científico. Frente a cada uno de sus estallidos teóricos,
también llamados pomposamente "revoluciones científicas", el pensamiento
progresista en general se ha visto obligado a remar a contracorriente. Con
el par de remos de la crítica y la honestidad, los pensadores (o teóricos,
aunque es común usar este término como descalificativo) de izquierda deben
cuestionar el alud de evidencias que, con el disfraz de la cientificidad,
sepultan la realidad.

El referente de este quehacer crítico es la ciencia social. Pero si ésta
se limita a expresar deseos, juicios, condenas y recetas (como ahora hacen
algunos teóricos de la izquierda en México), en lugar de tratar de
entender para tratar de explicar, su producción teórica no sólo resulta
incapaz, sino, las más de la veces, patética.

Es entonces cuando la distancia entre teoría y realidad no sólo se
convierte en un abismo, también presenta el triste espectáculo de
autodenominados científicos sociales arrojándose con singular alegría al
vacío conceptual.

Tal vez alguno, alguna, de quienes nos escuchan o leen, conozcan esos
comerciales que anuncian productos para adelgazar sin hacer ejercicio y
atascándose de garnachas y comida rica en "hidrocarburos". Sé que es poco
probable que alguien de aquí sepa de ello, pues estoy seguro de que se
encuentran inmersos en cuestiones realmente importantes de la teoría, así
que permitan que les dé un ejemplo: hay un anuncio de una galleta que si
se come, a ellas les puede dar la figura de Angelina Jolie (suspiro), y
ellos pueden llegar a tener el cuerpo atlético del SupMarcos (¡arrrrrroz
con leche!)... ¡un momento! ¿yo escribí eso que acabo de decir? Mmh... no,
no lo creo, mi modestia es legendaria, así que borren esa parte de sus
apuntes. ¿En qué estaba? ¡Ah sí!, en la galleta que les dará una figura
espectacular y eso sin hacer más ejercicio que el de llevar el producto a
la boca y masticarlo.

De la misma forma, en los últimos años ha cobrado fuerza, en el medio
intelectual progresista de México, la idea de que se puede transformar las
relaciones sociales sin luchar y sin tocar los privilegios de que
disfrutan los poderosos. Sólo es necesario tachar una boleta electoral y
¡zaz!, el país se transforma, proliferan las pistas de hielo y las playas
artificiales, las carreras de autos en Reforma, los periféricos con
segundo piso incluido y las construcciones del bicentenario (¿ha notado
usted que no se habla del centenario?). Vaya, ni siquiera es necesario
vigilar la elección para que no se convierta en un fraude y en una
película documentándola.

La sumisión con que esto fue adquirido, digerido y difundido por buena
parte de la intelectualidad progresista de México no debiera extrañar,
sobre todo si se toma en cuenta que lo otro, pensar, analizar, debatir y
criticar, cuesta más, es decir, es más caro.

Lo que sorprende es la virulencia y ruindad con la que atacaron y atacan a
quien no se traga esa galleta dietética, perdón, esa rueda de molino.

Les doy otro ejemplo:

En la Ciudad de México se ha realizado un despojo impecable y ha obtenido
el apoyo y/o el silencio cómplice de esa intelectualidad.

Un gobierno de ?izquierda moderna? ha conseguido lo que la derecha no
había podido: despojar a la ciudad y al país del Zócalo.

Sin necesidad de leyes reguladoras de marchas y mítines, sin necesidad de
las firmas que los panistas hubieron de falsificar, el gobierno de Marcelo
Ebrard toma el Zócalo, lo entrega a empresas comerciales (por ahí leímos
que era de alabar que no le hubiera costado nada al gobierno del DF y que
todo hubiera sido costeado por empresas privadas que, por cierto, incluyen
a una de las televisoras ?vetadas? por el lopezobradorismo), se construye
una pista de hielo y ¡zaz!, cuando menos durante dos meses, nada de
mítines o manifestaciones en esa plaza que el movimiento estudiantil de
1968 arrancó a las celebraciones oficiales.

No más CND-lópezobradorista, no más invasiones de turbas a la catedral,
nada de gritos que no sean los de quienes se caen, nada de mítines ni
marchas, no más gritos, pancartas, indignación.

Para los 10 meses restantes del año, el "izquierdoso" Ebrard ya tiene
pensados nuevos proyectos que hagan sentir a los capitalinos que están en
alguna otra metrópoli muy "chic".

Hace apenas unos días, el llamado FNCR descubrió que la marcha que había
convocado para el Zócalo no podría realizarse porque la pista de hielo lo
ocupaba.

No protestaron contra ese despojo, simplemente cambiaron de lugar. Después
de todo, no había por qué interferir en el espíritu neoyorkino que ahora
se respira en el DF... ni en las ventas de patines de hielo en los grandes
centros comerciales.

No sólo no se impidió el despojo, no sólo no se criticó, además se
aplaudió y celebró con fotos a color en primera plana, crónicas y
entrevistas, este evento "histórico" que le ahorró a los defeños las
largas colas para obtener la visa norteamericana, y el costo del
transporte y el hospedaje en la Nueva York de las películas que ven
Marcelo Ebrard y su aspirante a Cristina Kirchner autóctona.

Si esto recuerda el método de "pan y circo" tan caro a los gobiernos
priístas, se olvida que sigue faltando el alimento, porque el único PAN
que hay es el partido que ahora se amarra a la caída de Calderón Hinojosa,
con el que toda la clase política se relaciona en privado y se deslinda en
público.

Todo eso se pasa y se celebra porque el señor Ebrard no se ha tomado
(todavía) la foto con Felipe Calderón y porque dice que es de izquierda...
aunque gobierne como de derecha, con desalojos y despojos disfrazados de
espectáculo y orden.

¿Y estos intelectuales de izquierda?

Bueno, pues aplausos para el desalojo de los barrios (con acusaciones de
narcotráfico que nunca fueron probadas), más aplausos para el desalojo del
comercio ambulante en el centro histórico (para acabar de entregarlo a la
iniciativa privada), más aplausos a las edecanes en la carrera de autos en
la avenida Reforma...

/¡Qué cambio, mi buen!, de las carpas "all included" del plantón contra el
fraude, al glamur de la velocidad en un deporte tan de masas, tan popular
y tan sin patrocinio como es el de las carreras de autos; del "grito de
los libres" contra el espurio, a aspirar a ser subsede de la olimpiada de
invierno; ¡no, mi buen! ¡no importa si eso no es de izquierda, pero de que
apantalla, apantalla!; mire, estos patines los tengo en varias
combinaciones: tricolores para los nostálgicos, azules para los
persignados, y amarillo con negro para los ingenuos; hay también con los
colores de la chiquillada, digo, de lo perdido lo que aparezca, ¿no cree?
Ahora que, eso sí, el patinaje sobre hielo es para gente esbelta, así que
le incluyo estas galletas que lo dejan más delgado que con un apretujón en
el metro en hora pico. ¿Qué? ¿Es usted skater@? ¿No le digo? Por eso este
país no progresa, donde quiera abunda la gente sucia, fea, mala y, para
acabarla de amolar, naca. Órale, siquiera deme lo del fondo de desempleo y
no le digo a nadie... /

Frente al desalojo de familias en el barrio bravo de Tepito, el silencio o
el razonamiento frívolo y servil: "se está combatiendo a la delincuencia",
señaló un intelectual y fallido suspirante a la rectoría de la UNAM, y una
foto en primera plana mostraba a una niña sentada sobre los pocos muebles
que su familia rescató de uno de los desalojos. La filosofía Rudolph
Giulianni, importada de Nueva York (como la pista de hielo) por López
Obrador con la coartada de "primero los pobres", ahora hecha argumentación
intelectual: esa niña era una narcotraficante en potencia... ahora es...
nadie.

Ya no se quiere ocultar que la llamada izquierda institucional no es de
izquierda, ahora se presenta como una virtud, de la misma forma que se
anuncia un café descafeinado con la virtud de que no desvela y no sabe a
café.

Es esta izquierda a la que algunos intelectuales progresistas (lo que sea
de cada quien, los hombres son ahí la mayoría) presentan como el único
referente aceptable, maduro, responsable, deseable y posible para la
transformación social.

Sin embargo, y afortunadamente, no todo el pensamiento progresista es
"bien portado".

Algunos hombres y mujeres han hecho del pensamiento analítico y reflexivo,
palabra incómoda y a contrapelo. En estos días podremos escuchar a algunas
de estas pensadoras y pensadores. No están todos los que son, ni son todos
los que están, pero el saber de su navegar río arriba en el cauce del
conocimiento, es un alivio para quienes a veces imaginamos que no estamos
solos.

Por eso saludo en esta primera ronda a Immanuel Wallerstein y a Carlos
Aguirre Rojas.

Reflexionando sobre algo del trabajo teórico de ellos, presentamos...

ALGUNAS TESIS SOBRE LA LUCHA ANTISISTÉMICA.

UNO.- No se puede entender y explicar el sistema capitalista sin el
concepto de guerra. Su supervivencia y su crecimiento dependen
primordialmente de la guerra y de todo lo que a ella se asocia e implica.
Por medio de ella y en ella, el capitalismo despoja, explota, reprime y
discrimina. En la etapa de globalización neoliberal, el capitalismo hace
la guerra a la humanidad entera.

DOS.- Para aumentar sus ganancias, los capitalistas no sólo recurren a la
reducción de costos de producción o al aumento de precios de venta de las
mercancías. Esto es cierto, pero incompleto. Hay cuando menos tres formas
más: una es el aumento de la productividad; otra es la producción de
nuevas mercancías; una más es la apertura de nuevos mercados.

TRES.- La producción de nuevas mercancías y la apertura de nuevos mercados
se consiguen ahora con la conquista y reconquista de territorios y
espacios sociales que antes no tenían interés para el capital.
Conocimientos ancestrales y códigos genéticos, además de recursos
naturales como el agua, los bosques y el aire son ahora mercancías con
mercados abiertos o por crear. Quienes se encuentra en los espacios y
territorios con estas y otras mercancías, son, quiéranlo o no, enemigos
del capital.

CUATRO.- El Capitalismo no tiene como destino inevitable su
autodestrucción, a menos que incluya al mundo entero. Las versiones
apocalípticas sobre que el sistema colapsará por sí mismo son erróneas.
Como indígenas llevamos varios siglos escuchando profecías en ese sentido.

CINCO.- La destrucción del sistema capitalista sólo se realizará si uno o
muchos movimientos lo enfrentan y derrotan en su núcleo central, es decir,
en la propiedad privada de los medios de producción y de cambio

SEIS.- Las transformaciones reales de una sociedad, es decir, de las
relaciones sociales en un momento histórico, como bien lo señala
Wallerstein en algunos de sus textos, son las que van dirigidas contra el
sistema en su conjunto. Actualmente no son posibles los parches o las
reformas. En cambio son posibles y necesarios los movimientos
antisistémicos.

SIETE.- Las grandes transformaciones no empiezan arriba ni con hechos
monumentales y épicos, sino con movimientos pequeños en su forma y que
aparecen como irrelevantes para el político y el analista de arriba. La
historia no se transforma a partir de plazas llenas o muchedumbres
indignadas sino, como lo señala Carlos Aguirre Rojas, a partir de la
conciencia organizada de grupos y colectivos que se conocen y reconocen
mutuamente, abajo y a la izquierda, y construyen otra política.

Habría, creemos nosotros, nosotras, que desalambrar la teoría, y hacerlo
con la práctica. Pero eso tal vez lo pueda explicar mejor Do Daniel
Viglietti esta noche, cuando asuma la parte de culpa que tiene de que yo
esté detrás de este pasamontañas, en lugar de estar detrás de una guitarra
intentando el ritmo corrido-cumbi-ranchera-norteña.

Así las cosas, creo que siempre sí. Daniel Viglietti cantará esta noche,
así que habrá música y baile.

Tal vez lleguen también, en estos días, Elías Contreras, la Magdalena,
Sombra, Diciembre y las mujeres zapatistas.

Y tal vez Andrés Aubry sonría viendo y escuchando todo, contento de no
estar en esta mesa donde nunca acababa de decir lo que tenía que decirnos,
porque se le iba la vida agradeciendo e, invariablemente, a mitad de su
ponencia le pasaban el papelito de "tiempo".

Así que, antes de que me lo pasen a mí, gracias, nos vemos en la tarde.

Subcomandante Insurgente Marcos.
San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, México.


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