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(ca) [rojo y negro] Horst Stowasser: "El Proyecto A pretende ser revolucionario"

Date Fri, 10 Nov 2006 10:59:32 +0100 (CET)


>por Ángel Bosqued - 25 de outubro de 2006
>
>Horst Stowasser es escritor alemán, militante de la FAU y uno de los
>máximos impulsores del Proyecto A, una iniciativa revolucionaria para
>"reconquistar la cotidianeidad en un barrio o una ciudad mediante un modelo
>de anarquía vivida a través del ejemplo".
>
>A: Horst, ¿Nos explicas un poco de qué va esto del Proyecto A?
>H: ¿De qué va o de qué iba?
>
>A: De qué iba. Cuál era la primera parte: el origen, en qué noche de
>lujuria y taberna se os ocurrió montar esto.
>H: Fue menos taberna y más frustración con el movimiento anarco. La meta
>del Proyecto A es la de todos los anarcos: la revolución mundial, por
>supuesto: el cambio profundo de la vida, pero vamos... Se trata básicamente
>de encontrar un camino adecuado a la situación de hoy día, cómo transformar
>la sociedad sin barricadas ni petardos - y esto simplemente porque no
>estamos precisamente en una situación de barricadas y petardos, es decir,
>una situación revolucionaria como p. ej. la del 36. Por otra parte era
>diseñado como un proyecto que pretende ser revolucionario en el sentido de
>la palabra, sin caer en las trampas del reformismo. Por lo tanto, arranca
>de los puntos básicos que a todos nos conmueven, que son la economía, es
>decir de qué vivimos, luego la situación política, laboral y cultural que
>vivimos y finalmente ocio y la vida "privada" - sectores que normalmente
>están completamente separados. Esto es, un poco abstracto, el punto de
>arranque. En concreto, se trata pues de un intento de reconquistar la
>cotidianeidad en un barrio o en una ciudad mediante un modelo de "anarquía"
>no teórica sino vivida a través del ejemplo. En nuestro caso concreto hemos
>proyectado la unión de empresas autogestionadas con iniciativas políticas y
>culturales. Allí uno no solamente trabaja de forma diferente, sino también
>vive de otra forma, por ejemplo en comunidades que abarcan todas las
>generaciones. Así demostramos palpablemente y sin mucha retórica anarquista
>una vida sin jefes, basada en el libre acuerdo y el apoyo mutuo. La
>estrategia era la siguiente: Si esto funciona cotidianamente, la gente
>acabará diciendo "Esto está de puta madre, esto me gusta y si eso lo
>llamáis "anarquía", de acuerdo..." La intención era, pues, romper un poco
>el gueto anarquista.
>
>A: Entonces, lo que llegó aquí del Proyecto A a nosotros nos sonó en España
>básicamente por el libro que habías escrito y por las ideas allí
>expresadas. Por otra parte, también nos llamó la atención que ya había
>funcionado en la vida cotidiana con sus "dobles proyectos", y muchos han
>ido a Neustadt a ver si la cosa funcionaba. Cuéntanos un poquito lo
>concreto que teníais dentro del Proyecto A.
>H: Bueno, era una idea muy sencilla: se unen dos o más proyectos, uno que
>sea más bien de carácter económico donde se saca dinero y con el cual se
>subvenciona un proyecto más bien político o cultural que necesita dinero.
>Lo hemos empezado hace unos 15 años en una ciudad mediana alemana de unos
>40.000 habitantes y en síntesis se puede decir que el proyecto sigue
>existiendo, no fracasó, pero tampoco dio el impacto político como lo
>habíamos imaginado. De una docena de empresas, poco más de la mitad han
>sobrevivido como tal, es decir como empresas libertarias y autogestionadas.
>Se han colocado bien en el mercado, han hecho una buena trayectoria y son
>muy reconocidas por la población. También unos proyectos culturales y, por
>ejemplo, un bar-restaurante, están bien implantados, pero no se ha pasado a
>la segunda fase. La segunda fase, que era la de intervenir políticamente en
>la ciudad, prácticamente se abortó antes de empezarla a causa de conflictos
>internos e interminables debates puristas sobre el "comportamiento
>anarquista correcto". Después de la decaída y una fase de resignación que
>duró 8, 9 años estamos ahora precisamente esperando que se dé la segunda
>fase. Parece, que la situación es más favorable.
>
>A: ¿Puedes concretar un poco los motivos de la crisis?
>H: Son un tanto complejos. En un primer período, el Proyecto A era un éxito
>rotundo, era un tiempo de mucha agitación. Para muchos compañeros en
>Alemania fue un atractivo muy grande y muchos acudían a Neustadt como si
>fuera la Meca de la Anarquía, cosa que no estaba planeada así. Y muchos
>venían en plan purista, para criticar y no para participar. Para éstos era
>puro reformismo y todo se debería plantear de otra forma mucho más radical
>y mucho más "correcta". En fin, estos "anarcoturistas" nos comían el coco
>discutiendo y disputando a tal grado que provocaron peleas internas hasta
>llegar a un punto en que muchos se retiraron amargados. Sobre todo aquellos
>que se habían adherido sin ser anarquistas innatos. Luego, los súper
>anarcos, después de provocar esta crisis, se retiraron diciendo "¿Ves?
>¡Teníamos razón, eso no podía funcionar jamás!" El segundo problema que
>también nos afectó era que nosotros planteamos el proyecto en un momento en
>que el así llamado "movimiento alternativo" ya estaba en un cierto declive.
>Ya no estaba tanto de moda lo de las empresas autogestionadas, así que
>prácticamente la segunda generación nos faltó. Es decir, creamos puestos de
>trabajo, pero resulta que la generación joven ya no estaba interesada en
>asumir todas esas responsabilidades. Así, muchos colectivos estaban
>forzados a tener empleados contra su voluntad. Recién últimamente esto está
>cambiando un poco, simplemente por la precariedad del trabajo asalariado
>que vuelve a aumentar el atractivo del trabajo autogestionado.
>
>A: Entonces ahora estáis envueltos en otra fase y continúa el Proyecto A
>como tal porque hay un colectivo de gente que así lo trabaja. Tú estas ahí
>también, pero tienes otro proyecto entre las manos - la creación de algún
>lugar de atención a las personas de la tercera edad.
>H: Sí, sin embargo quisiera precisar primero que el Proyecto A, tanto como
>idea, como libro y como experiencia social en el pueblo donde yo vivo, ha
>producido cierto eco en el mundo libertario. En varias ciudades de Alemania
>y en el extranjero hay proyectos que hacen hincapié en el Proyecto A. No se
>trata de una organización formal, más bien de una adhesión a la idea. Así,
>el proyecto ha sobrevivido en muchos rincones del mundo y, por lo tanto, ha
>dado un impulso al movimiento anarquista. Lo que estoy montando en estos
>momentos lo llamamos con un poco de ironía el "Proyecto A, fase B", y eso
>corresponde un tanto a nuestra edad. Lo que pasa es que somos cada día un
>poco más viejos y nos dimos cuenta de que casi todos los proyectos anarcos
>están diseñados para gente joven o de edad media, gente que trabaja y tiene
>hijos. Hasta ahora, nunca habíamos pensado en entender la anarquía,
>también, como un "proyecto de envejecer dignamente", valga la expresión. La
>así llamada "tercera edad" no la entendemos solamente como un discurso de
>un subsidio suficiente, sino como un discurso de calidad e dignidad de
>vida. Tenemos p. ej. en vista la generación de nuestros mismos padres. No
>queremos que se mueran desamparados, aislados y solos en algún asilo
>anónimo. Y sin duda, luego, nosotros mismos, tampoco. También vamos
>avanzando de edad y una enfermedad puede tocar a cualquiera y en cualquier
>momento. En tal circunstancia te encuentras tú solo en tu piso, si tienes
>suerte con tu compañero o compañera, y nada más. Lo que estamos montando,
>ya en fase de concretización, es un nuevo proyecto adicional a los que ya
>existen, otra experiencia de convivencia que podría llamarse una "casa de
>las generaciones". No queremos crear un asilo para ancianos, sino una
>convivencia vital en un gran edificio de posesión colectiva, en un terreno
>adecuado donde puedan vivir diferentes generaciones. Cada uno elige
>libremente sus parentescos, que no tienen por qué ser biológicos, de forma
>que cada uno, cada familia, cada grupo de afinidad y cada grupito tenga su
>vivienda "privada" donde pueda retirarse. Pero al mismo tiempo allí puede
>disponer de muchos espacios comunes, como comedor, cocina, biblioteca, sala
>de actos, espacio para menores y para ancianos - incluso con un proyecto de
>asistencia sanitaria, de cura y de cuidados. Este Proyecto no sólo se
>dirige a sus participantes, sino también a la gente del barrio,
>ofreciéndoles sus diferentes servicios. Queremos comprobar así que las
>estructuras solidarias y libertarias sirven también para una vida digna en
>la tercera edad - y de forma más eficaz que las estatales. Surge otra vez
>la misma filosofía del Proyecto A y sin darle mucha etiqueta. Si de esta
>manera el apoyo mutuo, la solidaridad y la vida en libre acuerdo - que son
>temas anarquistas de todos los tiempos - llegan a la gente no por la teoría
>sino por la práctica, eso probablemente hará más impacto que leer tres
>libros de Kropotkin. En Alemania ya existen más de treinta y cinco
>proyectos parecidos con unos 700 participantes, no todos con la integración
>de ancianos, organizados en el "Mietshäusersyndikat", de cuya larga
>experiencia podemos participar. Nosotros lo integramos en nuestra
>estrategia, implantándolo en lo que queda del Proyecto A. En esta coyuntura
>encaja muy bien el hecho que mientras tanto surgió una nueva generación de
>anarcos, libertarios jóvenes que no son de la generación del Proyecto A
>pero que desde luego lo conocen porque está allí. Esperamos que éstos ahora
>vayan haciendo un poco de "cosquillas políticas" a los "veteranos" del
>Proyecto. Ya nos han dado cierto empuje y la cosa empieza a cuajar. Se está
>creando una nueva relación entre los jóvenes y los viejos y los más viejos.
>Parece que aquellos militantes dentro del Proyecto A que se han retirado un
>poco en sí mismos les encanta que haya gente joven que sigue sus ideas y
>pienso que así tal vez podamos resolver el problema de la "segunda
>generación" que tanto nos faltaba.
>
>A: esperemos que esa parte salga a tiempo para que puedas disfrutar. Nos
>llamó en su momento aquí mucho la atención de esas formulaciones del
>Proyecto A, justamente la parte en que decía que no podía ser que alguien
>fuera muy anarquista en su vida sindical o en su vida política y después
>resultara que en su vida personal no tenia ningún nivel de coherencia con
>ello o que, bueno, quizás lo pretendía pero no lo conseguía. Que había que
>tratar por lo tanto de que esas tres partes de vida de cada uno, la parte
>de vida personal, la parte de vida social y la vida política tuvieran una
>lógica entre ellas, y que cuando se planteaba por lo tanto la actividad
>colectiva de la gente se planteara que todo ello encajara en la mejor
>medida posible. Cosa que o estabas en el sindicato o estabas en el grupo
>autónomo, o no estabas en nada y personalmente eras más anarco que nadie -
>pero no juntábamos nunca las tres facetas... Me gustaría que comentaras
>cómo juntabais esas tres facetas.
>H: La idea era y sigue siendo que queremos llegar tal punto en que tú, en
>el contexto de un proyecto así, estás realizando una tarea cualquiera y ya
>no puedes decir: "Bueno lo que estoy haciendo en este momento, no sé si es
>trabajo productivo o si es ocio o si es agitación política". Porque las
>cosas encajan conjuntamente. Si por ejemplo simplemente trabajas como
>trabajador en una empresa autogestionada y sin jefes y si esta empresa
>diariamente demuestra al público que es posible vivir y trabajar así, yo
>creo que has hecho mucho más por la anarquía que repartir cien octavillas.
>Porque es un ejemplo palpable y comprensible que no necesita explicación. Y
>por lo tanto haces una tarea laboral y política al mismo tiempo. Valga el
>ejemplo de mi propio padre que nunca fue anarquista sino socialdemócrata
>frustrado. Él aprendió el oficio de astillero, un hombre pues, que
>trabajaba con sus manos. Yo le podía hablar todo lo que quería de la
>anarquía e incluso darle lectura en abundancia - sin jamás convencerle de
>que eso podría funcionar. Recién cuando tuvo la ocasión de ver en una
>carpintería nuestra que la gente sabía trabajar con sus manos pero sin
>jefes y que las puertas del armario se abrían y cerraban sin problemas
>admitió que "eso de la anarquía, ¿quién sabe?, tal vez funciona de verdad".
>De la misma forma convences a la gente: si pueden ver que la vida en una
>comunidad te brinde muchas ventajas, hasta cierto "lujo", que una familia
>obrera sola no se puede prestar. Si en tal circunstancia por ejemplo te
>encuentras con los niños y otros compañeros en el jardín de tu comunidad,
>acompañado por un buen libro y una copa de vino - cierto que es ocio. Pero
>a la vez es agitación política. Te darás cuenta al verles cierta envidia a
>esta forma de vida en las caras de los vecinos... No fue casualidad que el
>Proyecto A supo atraer a mucha gente "apolítica". He dicho en cierta
>ocasión, que el proyecto A en su estructura - y también en el discurso
>libertario que produjo - tiene mucha similitud con la idea
>anarcosindicalista. A partir de 1907, cuando se empezó a discutir la idea
>de formar sindicatos anarquistas, también fue tachado de "reformista" por
>los puristas de aquel tiempo. Una vez metiéndote en sindicatos,
>argumentaban, ya has cometido un pecado: el movimiento se hará parte del
>sistema y nunca llegará a ser revolucionario. En cambio, el
>anarcosindicalismo fue la única forma histórica del anarquismo que llegó a
>la revolución, ¿Por qué? Por el simple hecho de que el anarcosindicalismo
>logró sacar el anarquismo del gueto de meros pensadores y filósofos a la
>vida cotidiana y palpable. Cualquiera aunque era analfabeto podía ver y
>sentir en la vida real lo qué significaba "anarquismo". Y alguien que se
>afiliaba o bien a un sindicato como trabajador o bien a una iniciativa
>social de su barrio, a un ateneo o un economato o una escuela libre no
>tenía que ser necesariamente anarquista para participar en estas
>estructuras libertarias. El sindicato en sí era apolítico, un instrumento
>de lucha de los trabajadores en sus propios manos. Para mí, la fuerza de
>este movimiento surgió de ahí ¬- porque ya no era secta, porque logó a ser
>popular. La idea del Proyecto A tira por ese camino - y si me permites esa
>comparación histórica con el anarcosindicalismo, pienso que más o menos
>hemos ya pasado esa fase polémica que el anarcosindicalismo vivió en 1907.
>Ya nos aceptan como una idea que ha pasado su primera crisis y que sigue de
>pié. Para mí ya es algo haber logrado que seis o siete empresas han
>sobrevivido, han crecido, han creado puestos de trabajo y siguen siendo
>libertarias. Claro que es un proceso largo y aún estamos lejos de la fase
>cuajante. Hemos creado nada más que una base. Pero hoy día se puede
>discutir la idea del Proyecto A entre los libertarios alemanes y la mayoría
>saben de qué se trata. El libro está difundido por internet en todas
>partes, hay generaciones adeptas que casi lo saben de memoria. Para mí fue
>un gran placer ver ayer aquí, en el barrio de Sants, una segunda generación
>inspirada por el Proyecto A, hijos de aquellos que nos visitaron en
>Alemania hace quince años. Están montando algo parecido y entre ellos
>circulan fotocopias de fotocopias de textos sobre el Proyecto A en
>castellano. Tengo la impresión de que el proyecto es como un virus que
>marcha por sí sólo. No hace falta que yo meta la mano para que siga. Yo me
>ocupo de mi vida en mí contexto social y allí hago lo que puedo.
>
>A: Y para acabar, la pregunta fácil que siempre es la más difícil, ¿quién
>es Horst?
>H: Un soñador realista. Me gusta la vida y creo que soy hedonista por
>convicción, ya que pienso, que el champán debería estar para todos... Soy
>papá, tengo compañera y tres hijos. De profesión me considero escritor,
>libertario por supuesto, pero como de escritor no se puede vivir y de
>libertario menos, el pan me lo gano trabajando en publicidad. Es un poco
>como la prostitución, ya que a veces te vendes al mundo del consumo, pero
>intento ensuciarme las manos lo menos posible. Soy trotamundos y he hecho
>los cinco continentes con la mochila al hombro. Milito en el movimiento
>anarquista desde los años sesenta y participé en muchas organizaciones
>hasta llegar a la conclusión de que con tanto congreso, con tanta
>organización y tantas siglas y sellos sería difícil cambiar el mundo. No me
>retiré del todo de las organizaciones, pero prefiero dedicar mayor fuerza a
>aquellos pequeños ensayos prácticos que impactan directamente en la vida
>cotidiana de la gente. Mi obra más querida, sin embargo, es el "Anarchiv",
>que es una biblioteca con centro de documentación anarquista en Alemania
>que llevo desde hace treinta y cinco años. Creo que cuando me toque la hora
>me gustaría morirme en el diván del Anarchiv leyendo algún buen libro
>anarquista.

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