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(ca) [Oaxaca] La megamarcha cumplió su objetivo; PFP sólo observó

Date Tue, 7 Nov 2006 20:38:49 +0100 (CET)


LA JORNADA Lunes 6 de noviembre de 2006

Pese a la zozobra generada terminó pacíficamente

La megamarcha cumplió su objetivo; PFP sólo observó

La madrugada hubo tiros fuera de la UABJO; un herido

GUSTAVO CASTILLO, ENRIQUE MENDEZ; OCTAVIO VELEZ ENVIADOS Y CORRESPONSAL

Oaxaca, Oax., 5 de noviembre. Una operación de tejido fino entre la
Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO) y la Secretaría de
Gobernación permitió que este domingo la megamarcha en contra de la
permanencia de la Policía Federal Preventiva (PFP) y por la salida de
Ulises Ruiz Ortiz cumpliera su objetivo de iniciar y terminar de manera
pacífica y llegar al corazón político de esta capital sin confrontarse
con las fuerzas federales.

Sin embargo, al amanecer de este domingo -una semana después de la
incursión policiaca en las calles oaxaqueñas-, el entorno adelantaba
una
jornada turbia: los universitarios que resguardan la estación de radio
despertaron con un tiroteo desde afuera del campus, que dejó herido a
uno de sus compañeros, y la PFP tomó precauciones extremas: instaló
barricadas de alambre de púas y se valió hasta de contenedores de
basura
para cubrirse, en espera de una eventual agresión durante la
megamarcha.

La precaución policiaca avivó la zozobra, sobre todo porque en el
zócalo
incrementó sus movimientos con el equipo antimotines, e inclusive se
prepararon los elementos de las Fuerzas de Reacción y Alerta Inmediata,
que se pertrecharon con bombas de gases lacrimógenos y máscaras
antigas.
Hubo, sí, algunos roces en la esquina de Alcalá y Morelos, y lo más
extremo fueron dos policías, trepados en una azotea, que se dedicaron a
disparar canicas con una resortera a los manifestantes calle abajo.

En los mercados la asistencia de consumidores era baja, y no había otro
tema de discusión: cómo terminaría la marcha, luego del enfrentamiento
del jueves en las inmediaciones de la Universidad Autónoma Benito
Juárez
de Oaxaca (UABJO).

Pero, como habían anticipado los dirigentes, la convocatoria a una
marcha para repudiar la incursión policiaca e insistir en la caída de
Ruiz Ortiz hizo eco en decenas de miles de oaxaqueños, inclusive en los
de la Sierra de Juárez, que mandataron a sus autoridades a converger en
la caminata.

La cita había sido a las diez de la mañana, y a esa hora apenas se
atisbaban unos pocos contingentes. No obstante, al salir del monumento
a
Juárez, en el cruce de Viguera con la carretera a México -a 5
kilómetros
de la capital-, la columna que se formó parecía interminable. Era
prácticamente imposible hacer un cálculo del número, aunque cuando la
cabeza de la marcha llegó a Pueblo Nuevo, distante 2 kilómetros del
monumento, la retaguardia del contingente apenas salía del punto de
partida.

En Santa Rosa se unió el ex dirigente magisterial Erangelio Mendoza,
quien salió de la cárcel como parte de la negociación con la sección 22
del SNTE, y fue recibido con una ovación. Las hermanas María Elena y
Viviana, quienes habían llegado con sus padres al tianguis de autos en
Brenamiel, que se reinstala por primera vez en dos meses, se acercaron
a
ver pasar el contingente, donde identificaron a sus maestros. Una de
ellas, sin más, soltó: "El gobernador Ulises debe irse para que no
sigan echando bombas a los maestros".

Y como el ingenio popular no tiene límite, el dueño de un cocker le
colgó un cartón en el que se leía: "¡Protesto! No soy hermano de
Ulises".

Para donde se viera, la columna parecía no tener fin. "¡Son un
madral!", exclamó un vecino de la calle Manuel Sabino Crespo, después
de cansarse de ver pasar y pasar gente. Aun así, por la tarde el
gobierno del estado aseguró que la cifra era de "¡7 mil 500
personas!", pero los ojos de la PFP vieron unos poquitos menos: "6 mil
900".

Y vaya qué ojos. Una fuente del gobierno estatal aseguró que el cálculo
fue obtenido por un matemático y un jefe policiaco "que sabe de esas
cosas".

Para evitar cualquier confrontación, la APPO puso sus propias medidas
de
seguridad y evitó que los manifestantes pasaran cerca de los elementos
de la PFP. Los seguidores de la Asamblea Popular marcharon a dos calles
de distancia de los uniformados.

Como esta caminata tenía sus propios simbolismos en contra de la
represión, al entrar al centro histórico avanzó por la calle Morelos,
pero dio la vuelta en Díaz Ordaz, para no acercarse ni un poquito a las
vallas de la Federal Preventiva, y enfilar rumbo a Santo Domingo.
Arriba, insistente, sobrevolaba el avión espía traído a tierras
zapotecas por el gobierno de Vicente Fox.

El aforo de Santo Domingo no fue suficiente para concentrar a esas
miles
de conciencias, y muchos se desviaron por Alcalá para acercarse aunque
fuera tantito a "las fuerzas represoras" y reírse de sus barricadas de
púas, algunas tan endebles como los palos de escoba con que se
levantaron. En plena mañana, un automovilista desaceleró para
gritarles:
"¡Cobardes!", mientras unos policías se herían con los filos. De entre
las filas, un federal no se resistió y le devolvió el grito con una
mentada de madre.

"¿No que venían a darnos la gloria? ¿Esta es la gloria?", les gritaron
desde el contingente que no quiso esperar en Santo Domingo y se
apersonó
en las otras barricadas, las de la policía. Así que otra voz les lanzó
un reclamo que es ya usual: "¿No que venían a quitar las barricadas?
¡No! Vinieron a aprender cómo hacerlas. Ahora estamos peor".

Algunas de las provocaciones se rompieron en ese ambiente. No faltó el
que llamara a "romperse la madre cuerpo a cuerpo" con la policía.
Nada, no prendía nada hasta que, en García Vigil, dos sujetos -uno en
bicicleta, que había insistido en subir de tono la protesta- comenzaron
a arrojar piedras a los uniformados. Su acción fue secundada por un
grupo con el rostro cubierto que se hacían pasar por anarquistas.
"Parecían chilangos", dijeron algunos.

Sin más, ésa fue una señal para que desde la azotea del Palacio de las
Gemas dos elementos de la PFP armados con resorteras lanzaran canicas
contra los manifestantes. Nada letal, pero sí hiriente. Total, que la
comisión de seguridad de la APPO funcionó para evitar, como en las
luchas, alguna rudeza innecesaria.

Finalmente, los reporteros, fotógrafos y camarógrafos ya no salen a
estos actos sin chalecos antibalas, máscaras contra gases y cascos de
minero, de motociclista, para ciclismo, montañismo y hasta para andar
en
patineta.

http://www.jornada.unam.mx/2006/11/06/005n1pol.php

Decenas de miles en la megamarcha; la salida de Ulises Ruiz, petición
generalizada

Convoca la APPO a Fox a instalar una mesa de diálogo este martes

Demanda el retiro de la PFP de Oaxaca y el cese de allanamientos y
detenciones arbitrarias

ENRIQUE MENDEZ, GUSTAVO CASTILLO; OCTAVIO VELEZ ENVIADOS Y CORRESPONSAL

Oaxaca, Oax., 5 de noviembre. Al concluir en Santo Domingo la
megamarcha
pacífica, en la que participaron decenas de miles de ciudadanos, la
Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO) exigió al presidente
Vicente Fox Quesada instalar una mesa de diálogo, a más tardar el
martes, que tenga como único objetivo encontrar una salida política al
conflicto en el estado, que pasa, insistieron, por la renuncia del
gobernador Ulises Ruiz Ortiz.

Una vez que maestros, simpatizantes y militantes de la APPO comenzaron
a
desalojar poco a poco la plaza, el vocero del movimiento, Florentino
López, reiteró la demanda de la salida de la Policía Federal Preventiva
(PFP), así como el cese a los allanamientos de morada y las
detenciones,
sin órdenes de aprehensión, que realizan los grupos de elite de las
fuerzas federales.

Además, denunció que el Ejército ha comenzado a instalar retenes -en
los
cuales son detenidos maestros- que se encuentran en la Sierra Juárez,
en
el valle de Etla y la carretera internacional al istmo.

Arzobispo cuestionado

También, la APPO rechazó las condiciones impuestas por el arzobispo de
Antequera-Oaxaca, José Luis Chávez Botello, para que el diálogo con las
autoridades federales se realizara en la catedral, por lo que éste se
llevará a cabo en la biblioteca Francisco de Burgoa, del Centro
Cultural
Santo Domingo.

Miembros de la coordinación provisional de la alianza de organizaciones
explicaron que el jerarca católico rehusó prestar un espacio aledaño de
la catedral porque no se admitió la tregua que solicitó y, ante ello,
Chávez Botello no estará en el diálogo.

En tanto, el arzobispo exhortó a todos los sectores a construir un
pacto
social "que nos ayude a detener el clima de violencia, a reconocer
nuestros valores y a superar nuestros rezagos", así como para apoyar
acciones adecuadas la reconciliación social.

Dijo que la Iglesia católica oaxaqueña está dolida por la polarización
de la sociedad, pero más "por las causas que han generado tantos
conflictos", como la injusticia social, la pobreza lacerante, la
impunidad y la corrupción generalizada. Y lamentó que las respuestas
políticas no sean todavía lo suficientemente eficaces para resolver el
problema político-social en la entidad. "Tal parece que fuerzas
perversas e intereses personales y de grupo impiden la solución del
problema oaxaqueño."

Por su parte, la delegación regional de Valles Centrales, perteneciente
a la sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación
(SNTE), informó sobre el acuerdo de que sus 24 mil profesores no
regresarán a clases este lunes, por lo que permanecerán cerradas 6 mil
escuelas, lo cual afectará a unos 500 mil alumnos de prescolar,
primaria
y secundaria.

Al leer las conclusiones de la asamblea regional, la profesora Carmen
López -ex conductora de la estación de radio La Ley del Pueblo- aseguró
que no existen condiciones para la reapertura de aulas, no sólo para
los
maestros, sino tampoco para los alumnos, sobre todo porque gran número
de planteles se ubica en la zona de conflicto.

En la declaración de los trabajadores de la educación de Valles
Centrales se expresa que en las comunidades de los ocho sectores que
integran la región el Ejército ha establecido retenes "que han servido
para detener a los profesores" y ello, en las actuales circunstancias,
"se convierte en un riesgo, pues nos hace vulnerables a los ataques de
la PFP, del Ejército y de la Policía Ministerial".

La presencia de las fuerzas federales, asegura, sólo se explica por la
presencia de Ruiz Ortiz en la gubernatura, "por lo que para que existan
las condiciones para el desempeño de nuestro trabajo educativo es
necesario el retiro de la Policía Federal Preventiva del estado".

Asimismo, la asamblea regional del magisterio exigió la libertad
inmediata, incondicional y la presentación con vida de cinco profesores
que fueron detenidos desde el domingo pasado. Estos son: Sergio Alberto
Rojas Juárez, detenido en Ciudad Universitaria; Mario Trinidad Michel
López, de la delegación sindical D-II-87; Martín Cruz Rodríguez,
estudiante de la licenciatura en educación física; Bulmaro Martínez
González y su hijo, y Blanca Canseco Méndez, integrante de la
Coordinadora Sectorial de Tlacolula, detenida ayer en la gasolinera de
Nochixtlán.

En un comunicado, la procuraduría estatal informó que, hasta el
momento,
la Policía Federal Preventiva ha detenido a 85 personas como probables
responsables de diversos delitos cometidos entre el 29 de octubre y el
sábado pasado. De ellos, 51 continúan recluidos en diversos penales del
estado, en tanto que 34 han sido puestos en libertad.

Asimismo, durante el mitin en el atrio de Santo Domingo, adonde
confluyeron miles de oaxaqueños -una parte se desvió por la calle
Alcalá, hasta la esquina con Morelos, para protestar frente a la PFP
apostada ahí-, el ex dirigente de la sección 22 Erangelio Mendoza
González exigió también la liberación incondicional de todos los
detenidos en los operativos.

Mendoza, quien fue liberado la semana anterior como parte de los
acuerdos con la dirigencia estatal para el inicio del ciclo escolar
2006-2007, afirmó que su salida de la cárcel fue sin ningún compromiso
con los gobiernos de Vicente Fox Quesada y de Ruiz Ortiz. "Sólo la
fuerza de este movimiento popular del heroico pueblo de Oaxaca permitió
mi liberación", expresó.

También, como planteó la APPO, demandó al presidente Vicente Fox que
convoque a una mesa de diálogo, y aseguró que la movilización este
domingo de miles de oaxaqueños, a los que se sumó la caravana del
Distrito Federal, "es la respuesta pacífica" a la represión de la
administración foxista y al intento del gobierno estatal por acabar con
el movimiento.

Por su parte, la representación de los pueblos de la Sierra Juárez
planteó que su presencia en la marcha fue para expresarle a Fox y al
gobernador Ulises Ruiz "que ya no queremos más mártires. ¡Ya basta, ya
no queremos más muertos sobres nuestras tierras!"

Por primera vez, autoridades serranas participaron en una protesta de
este tipo. A ella se sumaron los representantes de Yatzachi el Bajo y
Yatzachi el Alto, de Zoochila, Zoogocho, Yalalag, San Pedro Cajonos,
San
Miguel Cajonos, San Francisco Cajonos y autoridades de la región mixe.
Los representantes de esos pueblos aseguraron que ellos gobiernan en
forma gratuita, "no como la administración estatal, que mata, se
enriquece y encarcela a los indígenas, pero se lleva las bolsas de
dinero. Así no se gobierna".

En la concentración en Santo Domingo, decenas de personas demandaban
continuar la caminata hacia el zócalo, pero el acuerdo de la APPO había
sido estricto en definir que no se intentaría recuperar la plaza
principal de esta capital, para evitar confrontaciones con la PFP, que
reforzó sus posiciones desde esta mañana con alambre de púas en las
esquinas de acceso al primer cuadro.

Mientras, el rector de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca
(UABJO), Francisco Martínez Neri, denunció que elementos de la Policía
Federal Preventiva sí ingresaron al campus durante el operativo
realizado en sus alrededores para, supuestamente, despejar la avenida
Universidad. "Sin mediar alguna comunicación, los policías federales
ingresaron a los espacios de la universidad y esto es un agravio al
patrimonio moral de nuestra máxima casa de estudios", señaló.

Refirió que en la operación del pasado jueves, elementos de la PFP
entraron a la unidad deportiva de la UABJO para detener personas, y
además intentaron abrir la reja de acceso al Instituto de Ciencias de
la
Educación, acción a la que se sumó el sobrevuelo de helicópteros sobre
las instalaciones para disparar granadas de gas lacrimógeno contra
quienes se refugiaron dentro de la universidad.

Martínez Neri dijo que habló con los mandos de la Federal Preventiva
durante el desarrollo del operativo, para manifestar su desaprobación e
inclusive solicitó su repliegue. "Históricamente las agresiones a las
universidades tienen muchas aristas, sobre todo porque quienes las
realizan y promueven son señalados por la historia, como los
movimientos
de 1968 en la Universidad Nacional Autónoma de México, y en 1977, en el
Casco de Santo Tomás, del Instituto Politécnico Nacional", señaló.

Además, esta mañana presuntos paramilitares dispararon contra
estudiantes de la UABJO, y en esos hechos resultó herido Manuel Sánchez
Martínez, quien se encontraba en las instalaciones de Radio
Universidad.
De acuerdo con versiones de sus compañeros recibió disparos de arma de
fuego en el tórax desde una azotea frente al campus.

El estudiante fue intervenido en el área de urgencias del hospital del
Instituto Mexicano del Seguro Social, donde fue reportado delicado.

http://www.jornada.unam.mx/2006/11/06/003n1pol.php

Con marchas y plantones demandan que se retire la PFP

Respaldan en varios estados a la resistencia en Oaxaca

Insisten en que es necesaria la salida del gobernador

JUAN CARLOS PARTIDA, MARIANA CHAVEZ E IRENE SANCHEZ CORRESPONSALES

Al menos 500 personas marcharon ayer por la tarde por el centro de
Guadalajara, Jalisco, en protesta por la incursión de las fuerzas
federales en Oaxaca y en solidaridad con los actos de resistencia civil
de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO).

Con ésta son cuatro las marchas que se han efectuado desde el pasado
lunes en la capital jalisciense con el mismo propósito, periodo que
también incluyó plantones en la delegación de la Policía Federal
Preventiva (PFP) y en la explanada de la rectoría de la Universidad de
Guadalajara (UdeG).

Al contingente de este domingo, encabezado por el Comité de Apoyo a la
Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca en Jalisco y el Movimiento
Patriótico Nacional -que aglutina a organismos como la Coordinadora 28
de Mayo, el Movimiento de Bases Magisteriales, el Colectivo Reyes
Crespo
y la Coordinadora del Movimiento Urbano Popular- se sumó el disidente
Sindicato del Personal Académico de la UdeG.

La marcha, en la que también participaron grupos de colonos de
diferentes partes de Guadalajara, principalmente de zonas de la
periferia, salió de la Plaza Juárez, frente al parque Agua Azul, rumbo
a
la plaza de armas, frente a palacio de gobierno.

Unidos por una cuerda que los rodeaba, para prevenir la infiltración de
provocadores, los manifestantes, con su consignas y mantas, exigieron
la
salida del gobernador oaxaqueño Ulises Ruiz, culparon al gobierno
federal de las muertes que han ocurrido en esa entidad y señalaron que
el gobernador y el presidente electo Felipe Calderón no podrán tener la
paz necesaria para gobernar. En la plaza de armas efectuaron un mitin
en
el que se leyeron varios comunicados.

Mientras tanto, la activista Jesusa Rodríguez, junto con unas 50
personas que simpatizan con Andrés Manuel López Obrador, se manifestó
en
la caseta conocida como Palmillas, ubicada en el municipio queretano de
San Juan del Río, en rechazo a la intervención de la PFP en Oaxaca.

Sin obstruir el tránsito y bajo la vigilancia de militares, quienes no
se opusieron a la protesta, pero con la advertencia de que
intervendrían
si bloqueaban el acceso vehicular, los integrantes del citado
movimiento
repartieron volantes informativos entre los automovilistas por espacio
de una hora.

Con diversas pancartas y frases como: "Abascal, juraste en el nombre de
Dios que no habría represión", convocaron a la unidad para evitar que
el
uso de la fuerza pública continúe en Oaxaca y en otras entidades, como
en Querétaro, al recordar la detención de seis integrantes de la otra
campaña, ocurrida el pasado jueves.

Jesusa Rodríguez puso de ejemplo la intervención policiaca para
desalojar una manifestación en la capital queretana, como lo que podría
suceder en todos los estados del país si los ciudadanos no se unen.

En Mazatlán, Sinaloa, integrantes de la Coordinadora Nacional de
Trabajadores de la Educación afirmaron que sólo un gobierno
"intolerante
y cómplice del PRI", como el de Vicente Fox Quesada, pudo haber
protegido las trapacerías que se han cometido contra el pueblo de
Oaxaca.

En apoyo al llamado que hizo la APPO de informar a escala nacional
sobre
lo que sucede en esa entidad, y acompañados de maestros de la Facultad
de Ciencias del Mar, estudiantes y trabajadores de la Universidad
Autónoma de Sinaloa e integrantes de la otra campaña realizaron un
plantón frente a la iglesia del Carmen, en la colonia Benito Juárez.

http://www.jornada.unam.mx/2006/11/06/009n1pol.php

Despliegan grupo especial de la PFP para resguardar el hotel en que se
encontraba

Priístas reclaman a Denise Maerker por su "parcialidad en favor de la
APPO"

Oaxaca, Oax., 5 de noviembre. Una intensa movilización del grupo de
Operaciones Especiales de la Policía Federal Preventiva (PFP) generó
esta noche una protesta de simpatizantes y militantes del PRI en el
hotel Los Laureles, que -convocados por la denominada Radio Ciudadana,
que cuenta con el auspicio del gobierno estatal- pretendían encarar a
la
periodista Denise Maerker, quien previamente había hecho un enlace en
vivo con el rector de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca
(UABJO), Francisco Martínez Neri, y el líder indígena Adelfo Regino.

La concentración de una veintena de priístas, que reclamaban la
supuesta
parcialidad de Maerker en favor de la Asamblea Popular de los Pueblos
de
Oaxaca (APPO), derivó en que el jefe del estado mayor de la PFP,
Ardelio
Vargas Fosado, llegara al hotel, donde acostumbra despachar el
gobernador Ulises Ruiz, con 50 elementos de fuerzas especiales.

A las 23:30 el jefe policiaco les pidió a los manifestantes dispersarse
y les dijo: "no caigamos en lo que cae el otro grupo".

Indignada, una mujer le devolvió: "¡cuánta policía!"

-No sabíamos quiénes eran, tranquilícense. No sabíamos a qué nos íbamos
a enfrentar -argumentó Vargas Fosado.

El rector de la UABJO y Adelfo Regino habían ya abandonado el hotel,
pero la periodista de Televisa permaneció en ese inmueble hasta el
arribo de las fuerzas especiales de la PFP, que llegaron a petición
expresa del gobernador.

La PFP dejó un grupo para vigilar el hotel.

Enrique Méndez y Gustavo Castillo, enviados, y Octavio Vélez,
corresponsal

http://www.jornada.unam.mx/2006/11/06/010n1pol.php

La Revolución Mexicana también comenzó por un fraude electoral, dice en
Durango

Represión y medios informativos, lo único que tendrá a su favor
Calderón: Marcos

"Es momento de que la Comarca Lagunera decida su lugar en este gran
movimiento"

HERMANN BELLINGHAUSEN ENVIADO

Gómez Palacio, Dgo., 5 de noviembre. "El de Felipe Calderón será un
gobierno impuesto por un fraude electoral y que cuenta en su favor sólo
con dos cosas: lo que pueda comprar en los medios masivos de
comunicación, y las fuerzas represivas, un ejército y una policía cada
vez menos convencidos de defender al que tiene todo y atacar al que no
tiene nada", declaró el subcomandante Marcos en esta ciudad, última
escala en La Laguna y primera en Durango.

"Si ustedes están dispuestos a luchar tienen en la otra campaña su
lugar. El gran movimiento que sacudió al país y al mundo, encabezado
por
mi general Francisco Villa y mi general Emiliano Zapata, empezó con un
fraude electoral, uno que hizo otra vez Porfirio Díaz para mantenerse
en
el poder. Ahora tenemos la misma historia repitiéndose. El PAN, Vicente
Fox y los grandes propietarios se han burlado de aquellos que pensaron
que la vía electoral era el camino", añadió ante adherentes y
simpatizantes de la otra campaña.

Recordando 1810 y 1910, el subcomandante Marcos dijo a ejidatarios
laguneros y jóvenes: "Estamos cerca de 2010 y es necesario tomar
decisiones. No hablamos de un levantamiento armado, sino civil y
pacífico, pero en todo el país". En la Comarca Lagunera, añadió, parece
"como si hubiera pasado una guerra y estuviera la resaca. Un campo
completamente destruido, altas tazas de desempleo, sobrexplotación de
la
fuerza de trabajo, destrucción de la seguridad social. Es como si
acabara de entrar un ejército de ocupación, en este caso el ejército de
los políticos, y hubiera logrado con planes y leyes la destrucción de
bombas y balas".

Y reconoció: "Aquí encontramos desesperación, y arriba, en los
funcionarios y los partidos políticos, un profundo desprecio al dolor
de
la gente. Llegó el momento en que la Comarca Lagunera decida qué lugar
va a tener en este gran movimiento. Hemos encontrado un proceso de
destrucción, pero también grandes ejemplos de resistencia. Queremos
decirles que no buscamos a la gente que vive mal, sino la dispuesta a
luchar".

En Gómez Palacio, y más tarde en la capital duranguense, la otra
campaña
halló un decidido respaldo al pueblo de Oaxaca. En Durango, el delegado
Zero declaró que si es necesario el Ejército Zapatista de Liberación
Nacional volverá a realizar bloqueos en Chiapas, y la otra campaña en
el
resto del país. "En Oaxaca nadie quiere a Ulises Ruiz, salvo Fox y la
PFP."

Federico Aguilera, del colectivo Sexto Sol, trazó el panorama lagunero
posterior a la contrarreforma agraria del salinismo. De 600 ejidos que
había, quedan 30. Los ocho acuíferos, privatizados y casi agotados,
hicieron un páramo. La cuenca lechera cuenta con 365 mil cabezas de
ganado y produce 5 millones de litros de leche al día. Hay 40 mil
hectáreas con alfalfa.

En El Cambio urge un cambio

"No hay que dejarse ni madre", grita una mujer durante el improvisado
mitin con el que la población del ejido lagunero El Cambio (Coahuila)
recibe al anochecer, bajo tremenda lunota, al subcomandante Marcos. Ya
son casi 20 años que se les condenó a la desesperación y la pobreza. A
la sed permanente. A la humillación burocrática de vueltas y más
vueltas
para no recibir nada, o limosnas en vez de estímulo económico,
inversión
pública, respeto a sus productos. De hecho, ya no producen nada salvo
mano de obra barata. Los campos están ociosos, o bien han sido mal
vendidos o rentados por la fuerza a inversionistas que ni siquiera
cultivan para el consumo humano.

Lo que aún es agricultura se destina al forraje de bovinos que producen
a escala industrial la leche chirle del monopolio Lala, sus quesos y
yogures ("de buena leche" reza su propaganda, ocultando la mala leche
con que desmontó la vida campesina). Los "pequeños" propietarios roban
la tierra ejidal, sea aprovechando la necesidad de los ejidatarios para
vender su patrimonio, rentando a precios de burla esas tierras (que en
El Cambio se han vuelto productoras ¡de yeso!, destruidas y desecadas a
fondo), o despojándolos literalmente a través de las "cercas con
zapatos", que "caminan" en la noche, y a la mañana siguiente resulta
que
ya se "comieron" otro pedazo de tierra.

En un acto fuera de programa, la otra campaña llegó aquí, y
prácticamente toda la población salió a su encuentro. En un espacio
abierto al centro del poblado, entre los armatostes de una feria
melancólica, hombres y mujeres de todas las edades dijeron a voces su
denuncia y su hartazgo. "Todos nos han traicionado", dice a La Jornada
una mujer ya mayor, a quien "todavía" le queda el coraje. "Esperamos
que
Marcos nos ayude para que nos oigan. No nos vamos a dejar."

Ya avanzó bastante la enajenación de El Cambio. Su verdugo directo se
llama Hugo Cornú Máynez, quien les renta por 2 mil pesos sus tierras
para extraer yeso y ganar, según se ha ufanado ante los ejidatarios el
mismo personaje, a quien apodan El Cornudo, 450 mil pesos diarios
vaciando el suelo, y de paso arrasando con los mantos acuíferos que, de
tan profunda que es la extracción del líquido, se han contaminado de
arsénico y hoy la población depende del agua embotellada. O de cómo a
La
Laguna cardenche se le secó la garganta. Cornú, empresario de diversos
giros y regidor municipal en Gómez Palacio, encarna la realidad a la
que
se condenó estas tierras.

También la empresa regiomontana Nazas extrae recursos de El Cambio.
"Tan
siquiera con ellos sí tenemos contrato", se resignan los ejidatarios.
Entre casas en mal estado, calles apenas existentes y enmedio de una
sequía sucia y maloliente, la gente ovaciona a Marcos con una urgencia
al borde de la desesperación. Muchos de ellos han terminado presos por
usar sus propias tierras, pues Cornú, paradójicamente apoyado en la
ley,
acusa de despojo a los despojados del municipio Matamoros.

http://www.jornada.unam.mx/2006/11/06/014n1pol.php

Gustavo Esteva

Fuera máscaras

Con la ayuda de clases políticas irresponsables, la insurrección
popular
oaxaqueña se está viendo obligada a confesar antes de tiempo su
identidad.

Funcionarios y burócratas, lo mismo que partidos y analistas, vieron la
insurrección como simple revuelta. Lo era, en cierta forma. Algunos
grupos seguían la tradición de estallidos populares que se producen
ante
un opresor que se vuelve insoportable o ante una medida que opera como
gota que derrama el vaso.

Se percibió también como rebelión, porque se levantaban los indóciles,
los insumisos, los que resisten con obstinación a los opresores,
afirmados en su dignidad. Por miles, por millones, la gente se rebeló.
¡Ya basta!, se dijeron los rebeldes que aparecieron de pronto por todas
partes.

Pero esta insurrección no es mera revuelta ni se reduce a rebelión. Las
revueltas tienen ímpetu volcánico avasallador. Si no son arrasadas en
germen nada puede detenerlas. Pero son efímeras. Se apagan con la misma
rapidez con que surgieron. Dejan huellas duraderas, como la roca
volcánica. Pero se desvanecen. Y ésta no.

Esta no se apaga, en parte, por el ímpetu rebelde. Ulises Ruiz encarnó
la fuente del descontento y exhibió los peores rasgos del sistema
opresor, pero sólo fue el detonador que aglutinó y encendió el
descontento disperso. Esta rebeldía pasa necesariamente por su salida,
pero empleará su cadáver político como abono de un empeño transformador
duradero. Quitará del camino desechos como éste, herencia de un pasado
que está quedando atrás, para dedicarse a construir, pacífica y
democráticamente, una nueva sociedad.

Es un movimiento social que viene de lejos, de tradiciones muy
oaxaqueñas de lucha social, pero es estrictamente contemporáneo en su
naturaleza y perspectivas y en su apertura al mundo. Debe su
radicalidad
a su condición natural: está a ras de tierra, cerca de las raíces.
Adquirió tinte insurreccional tras intentar todas las vías legales e
institucionales y encontrar azolvados los cauces políticos que
recorría.
Pero no baila al son que le tocan. Compone su propia música. Inventa
los
caminos cuando no hay acotamientos.

La batalla campal del 2 de noviembre es ejemplo magnífico y trágico del
proceso. Fue la más amplia y feroz de las confrontaciones entre
policías
y civiles de la historia del país, quizá la única con un triunfo
popular
indiscutible. Fue enteramente desigual. Había cinco o siete personas
-incluso niños- por cada uno de los policías, pero mientras éstos
contaban con escudos, toletes, armas de alto poder, tanquetas y
helicópteros, aquéllos sólo tenían palos, piedras, resorteras, algunas
bombas molotov.

La batalla se produjo cuando el Presidente acababa de anunciar que la
paz y la tranquilidad habían regresado a Oaxaca; cuando la Secretaría
de
Gobernación reportaba que no había novedad en el frente y todo estaba
en
calma; cuando el gobernador denunciaba que el conflicto se reducía a un
pequeño grupo de extranjeros y a una calle de 570 municipios y
anunciaba
que estaba a punto de arreglarse; cuando los medios ordenaban a sus
camarógrafos que regresaran a la ciudad de México, pues su tarea de
engañar con imágenes había terminado.

Los poderes constituidos y las clases pudientes, en Oaxaca y en la
ciudad de México, condenaron continuamente a la APPO en nombre del
estado de derecho, el orden, la seguridad pública, los derechos
humanos,
las instituciones. Todos esos elementos se emplearon como justificación
para enviar las fuerzas públicas.

Las autoridades estarían dando sin darse cuenta una clase de civismo
revolucionario. Con la agencia, complicidad o anuencia de la Policía
Federal Preventiva se practica una grosera y masiva violación de los
derechos humanos. Proliferan cateos y detenciones sin orden judicial
mientras se multiplican muertos, heridos y desaparecidos. Sólo tienen
libertad de tránsito grupos de choque priístas o sicarios a sueldo del
gobierno del Estado. El ejército y la policía cierran el paso a quienes
pretenden acercarse a la ciudad de Oaxaca, particularmente los que
acuden a apoyar a la APPO. La Policía Federal de Caminos patrulla la
ciudad y transporta tropas. Cunden el desorden y la inseguridad.

Lo más sorprendente es la capacidad de autocontrol del movimiento: el
tapete humano ante las tanquetas, estilo Tiananmen; flores a los
policías; repliegue ordenado ante su avance; hombres y mujeres tratando
de contener a jóvenes que estallan de indignación. Se evita así un
inmenso baño de sangre.

Los rebeldes se preparan ahora a dar cauce ordenado a su movimiento,
para evitar que se salga de madre y estalle en forma violenta o
dispersa
o se desgaste inútilmente. Hay manías ideológicas en la construcción de
ese cauce. Presionan también quienes desde adentro tratan de implantar
otras agendas. Si el recipiente toma formas inadecuadas, como las de un
partido (así sea disimulado), el movimiento lo desbordará, como hará
con
todas las vías legales e institucionales si las clases políticas las
siguen cerrando. Paso a paso, por lo pronto, todas las máscaras van
cayendo.

http://www.jornada.unam.mx/2006/11/06/029a2pol.php

Carlos Fazio

Oaxaca contrainsurgente

Lo que comenzó en Oaxaca como un problema gremial protagonizado por la
sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, en
mayo pasado, se transformó luego en un problema político que el
gobierno
de Vicente Fox derivó en un asunto de seguridad nacional. De manera
somera, la génesis del conflicto es fácilmente identificable: ante la
respuesta represiva del gobierno local encabezado por Ulises Ruiz
contra
el plantón de los maestros en huelga (14 de junio), con saldo de 92
heridos, y la acumulación de agravios, surgió un amplio movimiento
social representado por la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca
(21
de junio). La emergencia de la APPO prendió focos rojos en el bloque
dominante, que vio desafiada su hegemonía e intereses.

Pese a sus contradicciones y matices, la alianza de los gobiernos de
Oaxaca y federal, en el plano político, se expresó en un desaseado
amasiato entre los partidos Acción Nacional y Revolucionario
Institucional. Y a nivel represivo exhibe dos características
principales. Por un lado, el gobernador Ruiz recurrió a la acción
coercitiva y violenta del aparato de seguridad del Estado, y cuando
éste
fue desbordado por la férrea resistencia civil pacífica de los
integrantes del magisterio y de la APPO, puso en práctica una acción
paralela, clandestina, estatal, vía la paramilitarización del
conflicto.

El uso de sicarios y escuadrones de la muerte por parte del Estado -con
elementos que sufren una suerte de desdoblamiento funcional, cumpliendo
tareas policiales durante su jornada laboral, y aprovechan la
nocturnidad para convertirse en patota que sale a matar brigadistas en
las barricadas- se aparta de toda legalidad formal e incorpora
elementos
propios de la guerra sucia que, a su vez, la asimilan al terrorismo de
Estado. Una de las características del Estado terrorista es el
ocultamiento de su accionar. Por ello, grupos operativos (como los que
asesinaron a varios maestros oaxaqueños y al camarógrafo estadunidense
Bradley Roland Hill, de Indymedia) no se identifican, sus brazos
ejecutores visten de civil, las autoridades niegan su acción o
procedimiento y buscan ocultarlos o legitiman la muerte de opositores
criminalizando a las víctimas al presentarlas como "violentas" o
"subversivas", que forman parte de una "guerrilla urbana".

Por otro, al intervenir en el conflicto, el gobierno de Vicente Fox -en
consulta con su impuesto sucesor, Felipe Calderón-, optó por una salida
militar de tipo contrainsurgente. No otra cosa fue el desembarco de
helicópteros, tanquetas antidisturbios y cuerpos de elite de la Marina
de Guerra en Huatulco y Salina Cruz, el 30 de septiembre, así como el
sobrevuelo de aviones y helicópteros del Ejército, la Armada y la
Policía Federal Preventiva (PFP) sobre la capital oaxaqueña, entre
ellos
una nave espía Schweizer dotada de alta tecnología (sistemas de
grabación, rayos infrarrojos y visión nocturna).

No se trató, entonces, de una simple "acción militar disuasiva", que
intentaba enviar a la APPO y a la sección 22 un mensaje inequívoco:
rendición en la mesa de negociaciones o intervención, según manejaron
"expertos" en asuntos de seguridad. Tampoco, dado el volumen de la
tropa
y el sofisticado equipo castrense, se movilizó a esos elementos para
ejecutar una operación tipo "quirúrgico". El plan era otro. Pero los
distintos cuerpos de inteligencia (Ejército, Marina, Cisen) alertaron a
las autoridades nacionales que Oaxaca no era Atenco. La rebelión
popular
en ascenso dibujaba un escenario posible con muchos muertos, en un país
polarizado políticamente, lo que abría la posibilidad de que se
desencadenara un efecto gelatina, que derivara, a su vez, en un
eventual
estallido insurreccional. Eso hizo abortar el operativo.

No obstante, el 28 de octubre, arrinconado por las circunstancias y
cediendo a las presiones de Calderón y los poderes fácticos, el
presidente Fox decidió que los representantes gubernamentales
abandonaran de manera unilateral la mesa de diálogo en la Secretaría de
Gobernación y, tras desoír la propuesta de una tregua de 100 días
sugerida por Servicios y Asesoría para la Paz (Serapaz, la organización
civil que encabeza el obispo emérito Samuel Ruiz), ordenó una operación
de desalojo en la capital oaxaqueña, de tipo limitado.

Si bien es cierto que durante la recuperación de lugares estratégicos
en
la ciudad de Oaxaca (29 de octubre) y en el curso de la batalla campal
que se produjo en el intento de copamiento de la Universidad Autónoma
Benito Juárez de Oaxaca (2 de noviembre) hubo muertos y heridos, la
policía militarizada (PFP) y los cuerpos especiales, de inteligencia y
táctica, del Ejército y la Armada que participaron en las escaramuzas
no
tenían orden de tirar a matar y/o aniquilar al adversario.

Con su torpe decisión, Fox dio un virtual apoyo al gobernador Ruiz y
sus
aliados del PRI, y de paso identificó a la resistencia civil pacífica,
protagonizada por amplios sectores sociales oaxaqueños, como el
"enemigo
interno" a vencer. A partir del accionar represivo instrumentado por
los
gobiernos federal y estatal, Oaxaca, como antes Chiapas, conforma hoy
un
Estado militarizado de tipo contrainsurgente. Reina allí un estado de
excepción, estructurado sobre una base pública, a la vez clandestina y
terrorista, que busca, mediante el ejercicio de la violencia
institucional (de poder-fuerza), la desarticulación del movimiento
social y una aceptación ciudadana y un consenso forzados, afines a "la
ley y el orden" formales del bloque de poder dominante.

Con una agravante: la humillación sufrida por la PFP y otras fuerzas
coadyuvantes en la fallida toma de Ciudad Universitaria podría alentar
una venganza. Según los códigos de "la sociedad del honor" que rige aún
en el arcaico sistema político mexicano, una nueva acción de
escarmiento
ubicaría al país en el peor de los escenarios posibles y abriría el
camino hacia un proceso de fascistización del Estado.

http://www.jornada.unam.mx/2006/11/06/029a1pol.php

Hermann Bellinghausen

Oaxaqueños: el verano de su descontento

Noches atrás, un reportero de televisión los llamaba "sujetos", para
diferenciarlos de sí mismo y de la policía robocópica que los agredía
en
ese momento, para quienes reservaba el "personas" y el "nosotros". Y
pensé en lo mal repartidas que están las cosas.

Los "sujetos", que la pantalla presenta como una mera emanación del
caos, están en la primera línea de la resistencia de todo un pueblo,
aunque el tirano lo intente borrar con una arbitraria reducción de
cifras (unos "3 mil revoltosos", "una sola avenida", como aquellos
"tres
o cuatro municipios" de 1994) a quienes llevaron adelante el verano de
su descontento y hoy sufren el asedio de batallas que, aunque insistan
los represores, distan de ser finales.

"Les van a faltar cárceles", desafiaba un maestro en el Zócalo
oaxaqueño
hace ya tres meses. Detrás de esos "sujetos" arrojando piedras y
cocteles incendiarios contra tanquetas electrificadas y líneas grises
de
agentes blindados que vienen a desalojarlos, se encuentra un pueblo.
Mejor dicho, muchos pueblos, pues Oaxaca es el mosaico de pueblos y
culturas más diverso del país (y con sus 16 lenguas me atreverá a decir
que del continente). Tal es la evidencia que la policía federal, el
ministerio público, los discursos de Presidencia y el gobernador, los
pistoleros y policías disfrazados, los medios de comunicación y el
futuro presidente pretenden borrar.

Si en verdad fueran "centenares de sujetos", un día hubiera bastado
para
someterlos. Es toda una ciudad. Y más que eso. La resistencia en la
capital de Oaxaca la hacen millares de pobladores de allí, y
campesinos,
maestros y estudiantes de todo el estado que, como se sabe, es muy
grande. La ciudad refleja a la entidad, la contiene. Si el gobierno
priísta amaga con soltar 20 mil adeptos para instaurar su orden, es
posible que los tenga. Y qué. No hacían falta las elecciones del 2 de
julio para probar que la resistencia oaxaqueña la respaldan centenares
de miles, quizá millones. El priísmo decrépito sólo aspira a aumentar
el
dolor de su pueblo (que es lo último que importa a estos nuevos
próceres
dispuestos a sobrevivir aún sobre un campo de muertos: se llama
fascismo).

Cosificar al pueblo, reducirlo, criminalizarlo, son intentos
desesperados por quebrar algo inédito: la sublevación de pueblos
enteros, respaldados por su extensísima diáspora en el país y Estados
Unidos. ¿Dónde queda la lógica de un estadista legítimo en quien se
comporta como un enfermo mental a la vista de todos?

La desigualdad en México es desesperante, espantosa, asquerosa. E
invisible para quienes no la padecen. Las malas noticias del movimiento
popular oaxaqueño es que eso existe. Que el sistema político y
económico
es criminal. Destruye el campo, y con él los pueblos. Aniquila los
tejidos comunitarios, las costumbres de nuestra riqueza plural. Más que
proletarizar, lumpeniza a las personas, las machaca y desconstruye.
Detrás de la escenografía urbana de centros comerciales, avenidas y
zonas residenciales que uniforman y americanizan el paisaje urbano, de
norte a sur existe el México de la pobreza, pero también de la
comunalidad y la resistencia.

Los mediáticamente desdeñables "appos", que para colmo no respetan a
los
reporteros mentirosos y vendidos (y les regalan la oportunidad farisea
de mostrarse en sus propias pantallas como "héroes de la libertad de
expresión"), componen, por millares, una estructura social inédita en
nuestro país (cuando menos). Estamos hablando de Oaxaca, la tierra del
tequio o trabajo colectivo gratuito para el bien general, y de la
comunalidad, esa riqueza civilizatoria profunda (Guillermo Bonfil
dixit)
de los pueblos mesoamericanos que 500 años de colonización no han
logrado quebrar, y hoy levanta barricadas.

Oaxaca prueba, como lo hacen los mayas de Chiapas desde la década
pasada, que la comunalidad es una forma elevada de convivencia, y que
llegados al extremo de no dejarse más y no morir, es un instrumento de
la resistencia, un arma casi invencible, no importa cuantos ejércitos o
policías los aplasten y sobrevuelen. Ante la determinación de los
oaxaqueños, también les van a faltar cementerios. Si los foxes y
calderones, los mandos de la Policía Federal Preventiva y los cerebros
de la "seguridad nacional" (que al verlos "operar" uno se pregunta si
cuidan la de México o la de Washington) no entienden que lastimar a un
pueblo que se defiende, con razón y con razones, les asegura la
ignominia histórica en un plazo no lejano, mal nos irá en lo inmediato.

La ficción neoliberal, su peña de millonarios obscenamente ricos y su
nube de clases medias hipnotizadas en la Jauja virtual de los patrones
han encontrado en el heroísmo de los indígenas y mestizos oaxaqueños
-purititos mexicanos de bien abajo- la horma de su zapato. Insistan en
su intocable Ulises y su chuequísimo "estado de derecho". Anden, coman
lumbre. La historia no los absolverá, y mucho menos la memoria del
pueblo mexicano.

http://www.jornada.unam.mx/2006/11/06/a13a1cul.php




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