A - I n f o s
a multi-lingual news service by, for, and about anarchists **

News in all languages
Last 40 posts (Homepage) Last two weeks' posts

The last 100 posts, according to language
Castellano_ Deutsch_ Nederlands_ English_ Français_ Italiano_ Polski_ Português_ Russkyi_ Suomi_ Svenska_ Türkçe_ The.Supplement
First few lines of all posts of last 24 hours || of past 30 days | of 2002 | of 2003 | of 2004 | of 2005 | of 2006

Syndication Of A-Infos - including RDF | How to Syndicate A-Infos
Subscribe to the a-infos newsgroups
{Info on A-Infos}

(ca) ?Slobo?, parte de nuestras vidas

Date Mon, 20 Mar 2006 11:47:39 +0100 (CET)



[de red-libertaria.net]
Javier Solana ha declarado, al morir Milósevic, que el dirigente
yugoeslavo formaba parte de su vida. Que extraños demonios le bailarán en
la cabeza al hombre que ordenó bombardear Belgrado como secretario general
de la mayor organización guerrera que han conocido los siglos.

Milósevic, criminal genocida, no reconocía al tribunal de La Haya, como
Bush. Cometió un error más grave que sus atrocidades a efectos judiciales;
perdió la guerra.

A su muerte vemos aplausos. Aplaude Jack Straw, el ministro de exteriores
francés, los diplomáticos estadounidenses, incluso Moratinos. Todos
señalan un futuro mejor sin Milósevic, la posibilidad para los serbios de
enterrar un pasado plomizo.
Que sospechosa unanimidad a la búlgara.

Milosevic era un siniestro criminal comunista, hijo de una maestra
comunista, casado con una entusiasta comunista. Secretario general del
partido comunista de Tito, un mito del ?otro? comunismo, representa, con
su muerte, el último capítulo de la guerra fría; un Nuremberg de juguete.
Ya que no pudieron juzgar a Stalin, ni a Mao, ni a Tito, ni al Che, ni a
Carrillo, ni a Enver Hoxa, con lo que les habría gustado, sentar en un
banquillo al presidente de los eslavos del sur era una tentación que los
ganadores, la OTAN, los EEUU, no iban a dejar pasar.
Igual que consiguieron aquellas penosas imágenes de la ejecución de los
Ceaucescu para mostrarnos como terminaban los dictadores débiles al otro
lado del telón decrépito, la muerte escandalosa de un preso en una cárcel
holandesa ilustra en este postapocalipsis como los buenos son siempre los
que ganan, los que utilizan aviones de combate y tanques por la paz, la
democracia y los derechos humanos.

El tribunal de La Haya tiene y ha tenido graves problemas para acusar a
Milósevic de algo que no estén haciendo los rusos, eslavos del norte, en
Chechenia, ante la impasible mirada de los juristas internacionales. O que
no haya hecho Sharón en Palestina con la naturalidad que da el sentirse en
el lado correcto; inmune, impune.
Ni el moribundo Sharón ni Putin irán a ningún tribunal. El israelí será
enterrado con honores de estado, habrá elegías. El presidente ruso será
recibido en todos los países con ceremonias, banderolas, himnos y
apretones de manos.
Antes de morir, Milosevic, intentó viajar a Moscú buscando la protección
del hermano mayor. Un reflejo. Le asesinaron. O se suicidó, que más da. Ni
se sabe ni se sabrá.
Como las circunstancias de la muerte de Arafat, de Olor Palme, de Rabin,
de Massoud o tantas otras. Enigmas de la historia, movimientos del ?gran
juego?, paranoias conspirativas, verdades indemostrables.
¿De que crimen pueden acusar a Milosevic los invasores de Afganistán, los
que envían con metralla y fuego a Irak a la edad media? ¿Puede un criminal
juzgar a otro?

Durante los años noventa el presidente de Yugoeslavia fue para nosotros un
habitual de los informativos, un malo absoluto, un reconocible saco para
golpes.
Serbia era la única culpable, señalada obsesivamente por la prensa
occidental, de las atrocidades en los Balcanes.
Los intereses de poderosos países centroeuropeos no intervinieron en el
conflicto, no hubo otro lado, no hubo matices que explicar. La
simplificación de una situación tan compleja funciona, no hay más
responsabilidades, muerto Milósevic la exyugoeslavia puede encarar una
etapa de democracia, libertad y derechos humanos.
Mas les vale, si no siguen la hoja de ruta volverán los bombardeos, los
bloqueos, los embargos. Tienen que convertirse a la nueva religión,
cambiar de opio.
Un criminal ha muerto en su celda. Otros criminales aúllan a su alrededor
desde altos cargos públicos. Otros más pasean por Belgrado, Zagreb,
Sarajevo, Londres, Berlín o Washington. La consigna está clara: Quien
pierde paga.

Los cientos de miles de víctimas en aquella guerra incomprensible,
serbios, bosnios, croatas, kosovares o albaneses, pagaron la factura
sangrienta de unos políticos que deciden señalar a Milósevic como terapia;
se ahuyentan los fantasmas que forman parte de nuestras vidas. Un
exorcismo. Quien se lo iba a decir a Javier Solana; de socialista
antifranquista a exorcista de la OTAN. Que carrerón. Ni Milósevic. Solo
que Solana es uno de los nuestros. Un ganador.


Abel Ortiz
_______________________________________________
A-infos-ca mailing list
A-infos-ca@ainfos.ca
http://ainfos.ca/cgi-bin/mailman/listinfo/a-infos-ca


A-Infos Information Center