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(ca) [Argentina] Entrevista con Fernando López Trujillo (Resistencia Libertaria)

Date Sun, 5 Mar 2006 15:48:32 +0100 (CET)



?30 años ? No olvidamos, no perdonamos? :: Entrevista con Fernando López
Trujillo, integrante de la organización anarquista Resistencia Libertaria,
para entender el clima que desembocó en el golpe militar de 1976 en
Argentina.

Con esta primera entrega de la serie ?30 años ? No olvidamos, no
perdonamos?, Prensa De Frente presenta una seguidilla de informes
especiales para entender el clima que desembocó en el golpe militar de
1976. Sus protagonistas, el recuerdo y el dolor que se hacen carne en el
relato, en cada una de las entrevistas a hombres y mujeres que forjaron un
capítulo propio en la historia, la de la lucha en los ´70. Una época que
para algunos fue sólo apenas un soplo en la memoria histórica, pero para
otros una década de furia y utopías cuyos sueños aun no acaban de
desandarse. En esta primera parte, entrevistamos a Fernando López Trujillo
(*), integrante de la organización anarquista Resistencia Libertaria.

?Yo lo que recuerdo del ´76 es que todo el mundo esperaba el golpe de un
día para el otro?, se apura a definir Trujillo mientras embute las
primeras colillas en el cenicero redondo que adorna la mesa. La tarde
porteña promee convertirse en una de las más calurosas del año y poco se
puede hacer para impedirlo. El REC de la grabadora da la seguridad de
poder expropiar en la cinta magnética una voz de militancia que regresa
nuevamente a las cavernas oscuras del pasado.

En la mañana del 24 de marzo, Fernando salía de su casa a las 5 horas para
tomarse el colectivo 123 en Santos Lugares. Como otra de las tantas
mañanas se levantó esperando lo inevitable, sabía que podían faltar sólo
minutos, y de repente, antes de bajar en Villa Soldati, un canillita
promocionando la tapa del matutino Crónica anunciaba el día maldito.

?Y bueno, `ya está´, decías. Preparándote para ese golpe ya venías desde
hace mucho tiempo?, aclara este cincuentón profesor de Historia. ?En el
caso particular nuestro, la RL nunca fue una organización pública o sea
que no había la necesidad de pasar a la clandestinidad gente que era
pública, excepto casos muy particulares. A nosotros la gente más pública
nos la chupan el 9 de marzo, días antes del golpe. Ya para el golpe
teníamos a toda la gente que había rajado de La Plata para Buenos Aires,
dando vueltas y tratando de acomodarse. No fue una sorpresa, para nada.
Pero uno sigue pensando dónde estuvo el error de cálculo?.

- ¿Esto ya lo analizaban colectivamente en Resistencia Libertaria?

- Si, el golpe ya se analizaba. De parte de las fuerzas políticas legales
había apenas amagos de parar el golpe. Uno lo recuerda a Balbín alertando
contra la guerrilla industrial, está claro que hay todo un sector radical
que es golpista y todo un sector peronista que es golpista. Con Isabel,
después de la confrontación de mediados del ´75, con la burocracia
sindical fundamentalmente y con los restos del clasismo, que ya está muy
golpeado para el ´75, el golpe era como que venía de un día para el otro.

Después no te extrañaba ver mancomunada en la represión a esa burocracia
sindical que había sido contestada durante todos esos años. De hecho vos
te vas a encontrar en los campos de concentración a gente de la Juventud
Sindical Peronista colaborando como carceleros. Estaban trazadas las
alianzas y la confrontación ya desde el ´73. La confrontación cada vez fue
más aguda pero siempre con los mismos protagonistas. Si en algún momento
el golpismo pareció tener algún tipo de confrontación legal, se fue al
carajo en muy poco tiempo. Uno comienza a ver desaparecidos ya en el ´74 y
que el Estado apuesta a un aparato ilegal para la represión o hacerse con
la suma del poder y a planificar el genocidio uno comienza a verlo ya
desde el ´75.

- ¿Cómo veían la conversión militarista que iban asumiendo muchas
organizaciones revolucionarias?

- Nos parecía un error, además eso está tratado en los documentos
internos. Un error que se emparentaba con el reformismo. Veíamos que en
última instancia todo este tipo de operativa tendía a concentrar a las
organizaciones en el combate contra la represión y la clase obrera en ese
marco resulta un espectador de lujo. Nosotros pensábamos que si esa clase
obrera no se movía a cambiar el sistema nadie lo iba a cambiar por ella,
ninguna concepción de ?sustituismo?, nadie iba a sustituir a la clase
obrera.

Lo que las organizaciones armadas hacían me parecía que aportaba más al
miedo de esa clase obrera a que se movilizara y a que sea la vanguardia de
ese movimiento obrero. Lo que pasa es que de todos modos hay un corte, que
no se produce ni en el ´73, ni el ´76. Está en el medio del ´75. Uno puede
ver que hay en el ´73 una operatoria de acción directa por parte del
movimiento obrero que está muy cercana casi a la guerrilla. Era posible
pensar en destacamentos de operativos que dependieran de una fabrica, o de
un cordón industrial y que no dependieran de una organización armada, o
sea que sean pequeños embriones de organización armada pero que
dependieran realmente de organismos de clase.

- ¿Las Coordinadoras Interfabriles eran un ejemplo de eso?

- Esa era la idea y en el ´73 era posible. Ya en el ´75 deja de haber
independientes en esas coordinadoras. Yo me acuerdo que la huelga de
Alpargatas se pudo bancar con sabotajes y lo hace una agrupación de base
de fabrica. Ahora, la conexión entre esta agrupación y todo el movimiento
obrero de la fabrica... es relativa.

El nivel de clandestinidad que comienza a actuar hace que no exista
posibilidad de reconocimiento de ese sector, o sea que sea orgánico.
Cuando uno veía las tomas en Villa Constitución y demás, eran los obreros
los que actuaban. Y de pronto había tipos que decían ahí adentro ?loco, se
necesita el fierro, yo traigo el fierro, se necesita un kilo de trotil, yo
traigo el kilo de trotil?. Pero no era la organización armada la que
comandaba la toma, incluso de cosas que son casi una operatoria militar.

En Villa Constitución secuestran a todo un grupo de gerentes de la planta
de Acindar y, cuando la gendarmería los rodea, los meten en un sótano
lleno de tanques de solvente alrededor. Le sacan una foto y se la mandan a
los milicos como diciendo ?ustedes entran y se pudre todo?. O sea, es una
operatoria densa y esto era asumido por la gente, pero en el ´76 ya no. En
el ´76 la gente experimentaba el miedo y el miedo actúa, eso es el
terrorismo. Es producir el terror y el terror existía.

Éramos críticos de esa militarización. Yo entendía por otro lado que
cuantos más militantes clandestinos comenzás a tener en tu organización,
porque han sido destapados para la represión, tenés dos caminos: o los
sacás del país y los convertís en ?no combatientes? o les das algún tipo
de operatoria en la cual ellos puedan ser útiles.

Evidentemente no te va a ser útil para ir a una fabrica a laburar o a un
barrio porque va a ser fácilmente detectado. ¿Dónde lo vas a poner a
laburar a ese tipo? En que afane, en que consiga. Pero en tanto que la
represión va avanzando y más militantes entran en la clandestinidad, el
aparato militar se va sobredimensionando.

Además es como que una cosa lleva a la otra, porque estos militantes ya no
pueden vivir de su laburo. Lo cual quiere decir que la organización los
tiene que financiar, para lo cual la organización se tiene que convertir
en una fabrica de guita y tiene que conseguir mucha plata y todos los días
porque cada vez tenés más gente clandestina. Esto es un análisis que creo
que el ERP no hizo, que los montos no hicieron y que sería interesante que
lo hagan.

- Después del golpe, ¿RL igual siguió actuando?

- Si. Cuando yo te digo la toma de Alpargatas fue en julio del ´77.
Todavía se conservaba a nivel obrero algún tipo de operatoria, todavía
existían las coordinadoras. Cuando vos ves las revistas de las
coordinadoras son del ´77. ¿Qué pasó después? Yo ya estaría especulando,
no sé casi nada. Después de junio del ´78 nosotros caemos, yo pierdo toda
vinculación con la organización. Estoy un mes desaparecido y cuando
aparezco es con la idea de que tengo que salir del país porque si no soy
boleta. Y me voy del país.

Lo que se había logrado conservar durante el ´77, ´78 eran las pequeñas
organizaciones, las que eran menos visualizadas por la represión. Que en
un marco de actuación absolutamente clandestina habían logrado insertarse
en el movimiento obrero y permanecer. No se hacía propaganda partidaria,
la propaganda era exclusivamente obrera, gremial y eso permitió sobrevivir
y mantener la organización. El planteo de la RL en el año ´77 -es más uno
puede leer los documentos de principios del ´78- es el de ?guardarse?. En
principio abandonar toda idea de una operatoria militar contra la
represión, eso se juzga absolutamente absurdo en la medida de que es un
gasto inútil, no genera propaganda porque el dominio sobre los medios por
parte de la dictadura es absoluto. En última instancia lo que se plantea
respecto al aparato militar es el aparato de ?subsistencia?, o sea es
necesaria una operatoria para mantener el funcionamiento de la
organización.

Con una operatoria de inserción no muy visualizable se podían mantener los
trabajos que se tenían. El manejo es el clásico de masas, vos hablas con
los compañeros en los diversos lugares donde el movimiento obrero siempre
desarrolló política, los torneos de fútbol, las reuniones de camarería de
secciones. Todo eso te permitía a vos mantener los laburos. De hecho, a
nosotros no nos cae gente porque nos denuncian en un laburo. Nos cae por
la operatoria militar. Y hay actividades del aparato militar que se estaba
llevando a cabo con gente del EPL y el PCML. El PCML está infiltrado hasta
las bolas y empiezan a caer ellos y cae gente nuestra. Y así van cayendo
de responsables a miembros de células. Pero no nos cae por abajo, por la
represión periférica, por la represión en las fábricas.

- ¿Y en Córdoba se seguía...?

- No, yo no sé, todavía me faltan más testimonios. Pero de todo lo que yo
registré de testimonios de Córdoba.... después del ´76 hacen mierda todo.
El nivel de la represión del ´75 en adelante en Córdoba fue feroz. Además
está la gente del caucho y de Luz y Fuerza. Toda esa gente la chupan,
además era gente muy visualizable, muy conocida. Eran delegados, el caso
del Secretario General del Gremio del Caucho (en alusión a Rafael Flores,
ex dirigente sindical y cuadro de RL, actualmente vive en España), tipos
que estaban con (Agustín) Tosco todo el día, era gente muy conocida, no
era fácil ocultarla.

- ¿Qué opinión tenés sobre la política en materia de derechos humanos que
viene llevando adelante el gobierno de Kirchner y en especial con la
reivindicación de los desaparecidos?

- El gobierno de Kirchner es un gobierno populista. Esto es, un gobierno
que se hace cargo de determinadas demandas populares, demandas que no son
necesariamente de clase ni revolucionarias, son demandas populares. Estas
hacen eclosión en el 2001, en definitiva al gobierno de Kirchner no se lo
puede estudiar si no es en el marco de qué carajo pasa en el 2001. En el
marco de ?esta sociedad?, los derechos humanos fueron una demanda
satisfecha, fueron derogadas las leyes de Alfonsín y del menemismo que
impedían juzgar a los milicos, las mayoría de estos hoy está preso o sus
juicios se están sustanciando. Todo esto es cierto, negarlo sería una
ridiculez. Después, si querés hablamos de Hebe (de Bonafini) que es otro
tema...

Por otro lado la demanda ya antigua de justicia en los marcos del
capitalismo, de decir los jueces son corruptos, obedecen a intereses
particulares. Fue otra demanda que también tomó este gobierno. Este
gobierno es muy ?estatista?, es un gobierno que se plantea recuperar el
espacio que el Estado ha abandonado en la sociedad y ese espacio no es
sólo el de lo económico, sino el de la hegemonía social. Pero la
renovación de la Corte Suprema no dio frutos en la renovación de todo el
sistema judicial, y en buena parte se apoya esto de la judicialización de
la protesta. Todos los jueces que arman e inventan causas.

- A 30 años del golpe ¿qué lectura se puede hacer sobre esta huella
imborrable que quedó en la historia argentina?

- Hubo un rediseño del país. El país fue rediseñado a nivel de las
necesidades e intereses de un sector burgués, que sigue siendo hegemónico
y que es el poder en la Argentina y que no ha resignado su poder en lo
absoluto, sino que no ha hecho más que crecer desde entonces. En el ´73 el
país tenía de producto bruto interno casi la mitad en salarios y hoy en
día no sé si llega al 25%: acá hay un rediseño del país. Además el país
creció en el medio.

Quisiere tener una visión optimista y es difícil tenerla, el país no
recuperó ni un pedazo de todo lo que se perdió en el ´76. Cuando ves cómo
está configurado hoy el movimiento obrero, vos lamentás las ausencias en
el medio. Lamentás la falta de acumulación para un proyecto distinto.

La recuperación económica del campo popular implica crecimiento del campo
popular. Que tenga crecimiento en conciencia, que tenga la posibilidad de
generar una masa crítica como para poder producir un proyecto alternativo.
Hoy en día no existe ese proyecto alternativo, porque no está esa masa
crítica y porque el campo popular no es capaz de generar esa acumulación.
Recuperar ese peso económico del campo popular en la sociedad es condición
para recuperar esa masa crítica.

Pensando que vivimos con el culo en la mano durante 10 años, del ´84 al
´94 , porque además eso fue efectivamente cierto. Ya en el ´89 alguien
pensaba si no se venía un golpe militar de nuevo. Hoy en día es demencial
pensar en un golpismo militar, en la alternativa de un proyecto militar,
un proyecto de rediseño.

En ese marco creo que el recuerdo de la dictadura militar es un espacio
traumático, incorporado en la conciencia de la sociedad a un nivel en el
cual el repudio es groso. Y eso es positivo. Cuando vos ves cómo la
sociedad incorporó la lectura de la dictadura militar en países como la
Argentina, Uruguay o Chile y comparás, vos decís que en la Argentina se ha
hecho un proceso de conciencia superior. Ni qué decir de cómo se vive esto
en Perú.

- ¿Y cuál sería su reflexión hacía los nuevos militantes sociales?

- Que lean mucho. Cuando nosotros militábamos no leíamos mucho, no
teníamos tiempo. Y de pronto nos hubiese sido muy útil. Nos hubiese
enseñado más cosas sobre la realidad, nos hubiese permitido actuar con más
inteligencia. Yo no tengo un balance acabado de esa historia como para
decir ?nos equivocamos acá?, todo está por re discutirse y en que
lleguemos a algún tipo de acuerdo y digamos ?los errores que se cometieron
fueron estos?. Yo creo que eso es necesario por otra parte, porque es muy
difícil avanzar sin hacer un saldo de eso. Decir ?actuamos correcto acá?,
a partir de esto se puede sacar como conclusión de que es posible hacer
tal cosa.

Igual, yo creo que quien más puede aportar a esa relectura crítica de los
´70 y permita avanzar es la gente que hoy tiene entre 20 y 30 años. Esta
es la confesión de un fracaso, pero me cuesta ver en la gente de mi
generación la capacidad de criticarse con sinceridad. No digo que no
exista, pero no es algo que abunde. Espero más de la juventud en cuanto
hacer ese proceso crítico. En todo caso lo que temería es que no se haga
esa crítica y que se asuma acríticamente la realidad y que se diga ?como
hicieron los compañeros en el ´70 ahora nosotros...? ¡Pará! No estaá en el
´70, no es ésa la realidad circundante y tampoco te comas el discurso de
una, como si fuera una receta de cocina.

A mi me pone feliz ver ese renacimiento, ver ese crecimiento, ver ese
desarrollo, ver gente que piensa, que actúa, que trabaja y va
desarrollando un proyecto alternativo. Soy consciente de que es una
generación crítica y no es una generación meloneada.



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* Fernando López Trujillo es profesor de Historia y uno de los fundadores
del Ce.Din.Ci. (Centro de Documentación e Investigación de la Cultura de
Izquierdas en Argentina). Publicó trabajos históricos en diferentes
medios, de los cuales muchos se encuentran en su primer libro ?Vidas en
rojo y negro. El anarquismo organizado en los años ´30?, con prólogo de
Osvaldo Bayer, de reciente edición.


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