A - I n f o s
a multi-lingual news service by, for, and about anarchists **

News in all languages
Last 40 posts (Homepage) Last two weeks' posts

The last 100 posts, according to language
Castellano_ Deutsch_ Nederlands_ English_ Français_ Italiano_ Polski_ Português_ Russkyi_ Suomi_ Svenska_ Türkçe_ The.Supplement
First few lines of all posts of last 24 hours || of past 30 days | of 2002 | of 2003 | of 2004 | of 2005 | of 2006

Syndication Of A-Infos - including RDF | How to Syndicate A-Infos
Subscribe to the a-infos newsgroups
{Info on A-Infos}

(ca) [Haití] Las elecciones en Ayití: el fraude democráti co para validar a los golpistas y macoutes en el poder

Date Mon, 2 Jan 2006 05:39:56 +0100 (CET)



¡Fuera las tropas de ocupación de la ONU! ¡Abajo la dictadura de los Gwo
Manje!

Las fuerzas de ocupación de la ONU en Haití, pretenden hacer pasar las
elecciones a realizarse el 8 de Enero del 2001, como un genuino acto
democrático. La banalidad de tales afirmaciones no logra ocultar el hecho
de que las elecciones están jugando un rol primordial en validar el
golpismo de la oligarquía. Pero más allá del rol particular que estas
elecciones tengan en la actual crisis, está en juego qué camino ha de
seguir el movimiento que lucha por los cambios sociales en Haití. Creemos
que la construcción de poder popular es la única apuesta capaz, a largo
plazo, de derrotar la dictadura, la ocupación y la hegemonía de los
oligarcas. Ojalá estas reflexiones sirvan para aportar a la discusión; por
nuestra parte, seguiremos manteniendo en alto las banderas de la
solidaridad internacionalista: Junto al pueblo haitiano, seguiremos
gritando ¡Abajo la Ocupación! ¡Abajo los Makout!

Las elecciones en Ayití: el fraude democrático para validar a los
golpistas y macoutes en el poder

"Sabemos de aquellos héroes (ed. De la Revolución Haitiana de 1804) y
vemos los líderes que tenemos hoy. Estos tipos hoy en día no tienen más
visión que llenarse los bolsillos."

(Jean Robert, vecino de Puerto Príncipe, hablando de los candidatos para
las elecciones haitianas)[1]

Las elecciones presidenciales, parlamentarias o locales, tienen ese
encanto de ser, aparentemente, el espacio mediante el cual uno puede
ejercer su máximo derecho ciudadano: elegir a sus gobernantes. Siempre es
visto como EL espacio por excelencia en el cual el pueblo puede hacer
valer su opinión. Si uno protesta, se le dice que cierre la jeta y la abra
recién cuatro años más tarde, cuando toque elegir a los nuevos
mandatarios. Si uno se queja del gobierno, se le dice, ?y bueno, ¿para qué
los votaste entonces??. O ?¿por qué no votaste entonces??. Al final da
igual, la culpa siempre la termina teniendo uno. Es que las elecciones son
esa pequeña ilusión burguesa, de que es el momento en el cual todos somos
iguales ante la ley, todos valemos igual, todos pesamos lo mismo: un voto.
La sociedad aparece, por un día mas que sea, depurada de las diferencias
sociales, de clase, que la empañan todo el resto del año, y se une en un
carnaval cívico, lleno de espectáculos, galas, globos de colores y chicas
con poca ropa, donde se reafirma el compromiso del conjunto social en
mantener las instituciones y en construir un ?mejor futuro?.

En realidad, todas estas buenas intenciones, profesiones de fe civilistas
y promesas de igualdad y crecimiento, se traducen en una ilusión con la
cual se mantiene y legitima el orden presente, fundado en la desigualdad
entre ricos y pobres, explotados y explotadores. Es el acto mediante el
cual la dominación de clase de la burguesía se viste de ?voluntad
popular?. Es el acto mediante el cual el principal mecanismo de exclusión
social, y el pilar del poder de los pocos sobre los muchos ?el Estado-
aparece como una emanación natural vox populi.

Las elecciones en Ayití no son ninguna excepción a este respecto; pero el
ambiente extraordinario en que se pretenden llevar a cabo, disipa
cualquier ilusión que la burguesía quiera pasar de contrabando: se vive
una ocupación militar oprobiosa (MINUSTAH) a manos de matones uniformados
traídos de todo el mundo por la ONU[2]; la situación de inseguridad, la
violencia, es escandalosa y va en aumento; el terrorismo impartido por la
policía (PNH) y los cascos azules se hace sentir en todas las esferas de
la vida popular, especialmente, en los bidónville (barrios populares) y en
las zonas francas (maquiladoras haitianas); la represión a las
manifestaciones pacíficas y a las protestas, ha sido brutal[3], y ha ido
de la mano de una persecución política incesante en contra de los
seguidores de Aristide, de los militantes de su partido, Fanmi Lavalas
(FL), y de todo quien se atreva oponerse al gobierno-dictadura; con
cárceles llenas de presos políticos; con la presencia de un gobierno de
facto, auténtica dictadura política, instalado tras el derrocamiento del
presidente Aristide, elegido democráticamente, y derrocado por el
imperialismo francés, yanqui y la oligarquía-macoute[4] en una sospechosa
alianza con ex-militares, macoutes y narcotraficantes financiados por la
CIA. Con todos estos antecedentes, es muy difícil tratar de disfrazar el
acto eleccionario en Haití como un ejercicio de voluntad popular.

Ni tampoco resulta muy difícil, considerando el contexto ya descrito,
entender que estas elecciones hayan sido aplazadas cuatro veces. Habiendo
sido programadas originalmente para el 9 de octubre y 13 de noviembre, han
sido fijadas finalmente, tras múltiples cambios de fechas, los días 8 de
enero (elecciones presidenciales y legislativas), con una segunda vuelta
programada para el día 15 de febrero. Las elecciones locales, quedan
aplazadas hasta el 5 de marzo. La duración de la dictadura de Latortue
queda así estirada según su propio capricho.

(S)Elecciones: ¿Ejercicio Democrático o Coartada Anti-democrática?

Konstitisyon Se Papyé, Bayonet Se Fé

(La Constitución es de papel, la bayoneta, de fierro. Proverbio haitiano)

Resulta demasiado evidente, incluso para el observador más ingenuo, que en
Haití es imposible en estas condiciones lo que podríamos llamar un proceso
electoral acorde a las normas básicas de la democracia más crasamente
burguesa. Incluso, este hecho ha sido reconocido por el mismísimo jefe de
la MINUSTAH, el ?socialista? chileno Juan Gabriel Valdés. Haciendo gala de
un vulgar racismo, ha declarado que es esperable que haya irregularidades
en las elecciones haitianas, porque estas elecciones ?no son elecciones en
Austria, sino en Haití?[5].

Valdés, en su simplismo racista y estúpido, prefiere retratar al pueblo
haitiano como incapaz de vivir en democracia, y deja de lado que en el
pasado sí ha habido elecciones sin mayores irregularidades en Haití. Pero
la ?irregularidad? es que el candidato que las ha ganado no es el que cae
en gracia, precisamente, al imperialismo yanqui y han sido ellos, junto a
los antiguos amos coloniales franceses los principales enemigos de la
democracia formal[6] en Haití. Y hoy, la ONU, precisamente con el señor
Valdés a la cabeza, son los tontos útiles que siguen haciendo la pega al
imperialismo yanqui y evitando el desarrollo de un proceso de
democratización real. Valdés, mejor que nadie, sabe que estas no son
elecciones en Austria, pues allí no serían capaces de realizar sin
ruborizarse todos los atropellos e irregularidades que en una raquítica
república tercermundista y dependiente como Haití sí pueden realizar.

Y frente a las evidentes irregularidades del proceso actual, aún Valdés
tiene la desfachatez de asegurar: ?Creemos que estas elecciones serán,
probablemente, las más limpias y transparentes jamás realizadas aquí?[7].
No sólo queda en evidencia lo poco que sabe el señor Valdés de la historia
reciente de Haití, que insistimos, si ha tenido elecciones limpias y
democráticas (la elección de 1990 que instala a Aristide en el poder es la
más limpia e indiscutida hasta la fecha), sino que además la dureza de su
cara para mentir deliberadamente, sin siquiera arrugarse. Su mitomanía es
tan deliberada, que llega a ser irritante.

El abogado Brian Concannon, quien ha sido observador de Derechos Humanos
en Haití, identifica tres grandes problemas para el desarrollo de
elecciones democráticas, en el sentido formal del término:

1. El hecho de que el gobierno de facto de Latortue no haya respectado los
plazos originales para las votaciones y las haya postergado a voluntad;
así, el traspaso del poder, que debía efectuarse el 7 de febrero quedará
aplazado hasta quién sabe cuando. Esto sienta el precedente de que se
puede alargar el mandato de un determinado gobierno, sencillamente, al no
realizar elecciones;

2. La persecución política y el encarcelamiento de opositores del régimen
de Latortue, de opositores a la ocupación y partidarios de Aristide,
incluido, uno de los potenciales candidatos presidenciales de mayor
popularidad, el padre Gerard Jean-Juste, quien, de esta manera se ve
imposibilitado de tomar parte en estas elecciones ?selectivas?;

3. El clima de terror político que se vive en Haití.[8]

Este es el escenario en que las elecciones tendrán lugar, con el gentil
auspicio de todos los payasos imperialistas disfrazados de ?demócratas?.
En vista a este gris panorama, no está de más repasar un poco de la
historia reciente de Haití, cuando la comunidad internacional protestaba
vehemente ante los resultados de las elecciones de mayo del 2000 - que
dieron una abrumadora mayoría a FL y que demostraron el respaldo de un
importante sector de la población haitiana a Aristide (pese al
hostigamiento de la Casa Blanca)-, en las cuales hubo discrepancias
menores sobre algunos de los mecanismos porcentuales para el recuento
final de votos de un par de cupos (los cuales, por cierto, no afectaban
los resultados)[9]; gritaron ?¡Corrupción!?, ?¡Fraude!? a los cuatro
vientos. Hoy ellos mismos, hacen la vista gorda ante las irregularidades
flagrantes que se cometerán en el proceso electoral pronto a realizarse.
Las irregularidades hoy no son ?fraude?, sino más bien, ?incidentes?
necesarios en una nación sin tradición democrática sustancial como Haití.
Su hipocresía, así como la falsedad de su ?convicción? democrática, quedan
al desnudo.

(S)Elecciones: Muchos candidatos, nada que elegir

Makout Pa Ladann

(No se aceptan Macoutes. Rayado en las paredes de Puerto Príncipe,
elecciones1990)

Mediante las elecciones, en verdad, lo único que se pretende, es legitimar
el golpe de Estado, con el cual fue removido Aristide del poder e
instalado el gobierno de facto de Latortue- quien no es más que un triste
títere de los yanquis y del antiguo amo colonial francés. Así, el
imperialismo norteamericano, que se pasea como un gorila golpeándose el
pecho por toda América Latina, amenazando a Venezuela, condenando al
pueblo en lucha en Ecuador, Bolivia, etc., pretende aplicar un poquito de
maquillaje al desgastado dominio de la oligarquía haitiana, fiel vasalla
del orden impuesto desde Washington para toda nuestra región.

Al igual que en Irak, en Ayití las elecciones se presentan como un hito
mediante el cual el imperialismo y la agresión militar busca un respaldo
en la población civil para lavarse la cara con retórica democrática.
Mientras tanto la violencia en Ayití y la persecución política pueden
seguir como de costumbre.

Por eso estas elecciones requieren de una buena inyección de recursos,
para que así el enfermo terminal parezca saludable: Los EEUU hasta mayo
habían gastado U$15.000.000 en estas elecciones, que se sumaban a los
U$44.000.000 que ya ha aportado la OEA[10]. Se estima que los EEUU y la
Unión Europea aportarán unos U$60.000.000 en estas elecciones[11]. A esto
se deben sumar los U$26.000.000 aportados por Canadá[12]. Y a medida que
las elecciones se siguen aplazando, los gastos siguen aumentando.

Los EEUU saben que esta clase de elecciones en que, en realidad, no se
resuelve nada, necesitan de fondos abundantes: la mismísima sociedad
yanqui se ha convertido en un símbolo de la superfluidad de la
?democracia? formal con su sistema bipartidista, en que republicanos y
demócratas se reparten el poder cada cierto tiempo, sin dejar espacio a
ninguna tercera opción. Muchos movimientos progresistas de ese país
protestan por la falta de alternativas reales. Sin embargo, los haitianos
bien podrían quejarse de lo contrario al bipartidismo: en vez del
restringido número de candidatos de la ?democracia? yanqui, los haitianos
padecen de 54 candidatos. Y ninguno de ellos representa una alternativa
real.

Las opciones que se han dado a elegir al pueblo son todos de un grupo
dominado por individuos de dudosa reputación, macoutes y empresarios,
vinculados al golpismo y al G-184 (frente civil de la oligarquía
golpista)[13]; entre ellos destacan gente como Guy Philipe, el ex-policía
corrupto y narcotraficante, agente de la CIA, que formó junto al connotado
macoute Louis Jodel Chamblain el brazo armado de la oligarquía haitiana
que se encargó de propiciar el derrocamiento de Aristide en febrero del
2004. Otro personaje siniestro en estas elecciones es el duvalierista y
prófugo Franck Francois Romain: él fue alcalde de Puerto Príncipe en
momentos de la masacre de St Jean Bosco[14] y se le sindica como el
principal responsable tras ella. Huyó para escapar del juicio a República
Dominicana, desde donde tramitó su ?asilo político? en Honduras, con la
venia de los EEUU, quienes dijeron que un eventual juicio a este criminal
podría ?poner en riesgo el proceso democrático en Haití?[15] (¡la misma
cantinela nos es tan familiar en Chile!). Hoy Romain reaparece en gloria y
majestad por las calles de Puerto Príncipe tras el golpe y el
establecimiento del paraíso de impunidad de monsieur Latortue, ni más ni
menos, que como candidato presidencial. Resulta curioso que mientras los
militantes de FL, activistas poblacionales y sindicalistas son
perseguidos, encarcelados y asesinados por la PNH y las tropas de
MINUSTAH, en nombre de la seguridad de Haití, individuos como Philipe y
Romain no sólo son dejados en libertad, sino que se les permite participar
libremente en las elecciones[16].

Además, encontramos gente como Charles Henry Baker, admirador de Bush y
Reagan, miembro del G-184, representante blancoide de las oligarquías de
ese país, que mantienen a los obreros haitianos sobreviviendo con sueldos
de hambre, y que son los principales opositores a cualquier proceso real
de democratización formal en Haití ?que necesariamente implicaría
desconcentrar el poder de las ínfimas manos que hoy lo detentan.
Encontramos también a Hubert Deronceray, ex-ministro de la dictadura
criminal de Jean-Claude Duvalier; a Dumarsais Siméus, otro empresario
?negrero?, cercano a Bush, miembro del partido Republicano, que renunció a
su nacionalidad haitiana, siendo hoy ciudadano yanqui, que ha vivido 41
años de su vida en los EEUU.

Con semejantes opciones, no hay que extrañarse que el pueblo haitiano se
vea poco entusiasmado con las elecciones ?aún considerando que hoy viven
bajo dictadura- y que hayan tardado tanto en concurrir a registrarse para
participar en ellas. El 1 de julio, luego de meses de abrirse los
registros electorales, no habían sino 200.000 inscritos, es decir, menos
del 5% del universo votante[17]. La única manera en que lograron hacer
repuntar el número de personas participando en las elecciones fue
estableciendo una nueva cédula nacional de identificación, la cual será
obligatoria para todo mayor de edad en Haití después de las elecciones y
la cual será entregada a quienes se inscriban para participar en
ellas[18]. Así, hoy en día, hay cerca de 3.500.000 inscritos en un
universo de 4.200.000[19]. Como se ve, la cifra ha repuntado, pero tampoco
es espectacular, lo que nos hace suponer que muchos o no ven que sus
condiciones de vida puedan mejorar significativamente con estas
elecciones, o se oponen a este acto haciéndose parte del llamado de
organizaciones populares a boicotearlas. En palabras de un joven de Cap
Haitien, ?Aristide aún es el presidente legítimo, por eso no
participaremos. Cuando Aristide estaba aquí, había por lo menos esperanza,
pero no confiamos de ninguno de los candidatos?[20].

Pero hay otro factor que, en el laberinto político haitiano, ha venido a
complicar aún más el escenario: la participación de representantes de
Lavalas en las elecciones. Hasta comienzos de agosto la postura de rechazo
a las (s)elecciones por parte de FL parecía monolítica; pero la
inscripción de la candidatura de Louis Gérald Gilles en agosto[21],
apoyada por otros líderes de FL como Rudy Hériveaux e Yvon Feuillé, abrió
una fisura en FL que se siguió agrandando cuando a la carrera presidencial
se sumó el ex-primer ministro de Aristide (1991) y ex-presidente de Haití
(1996-2001) René Preval. Estas inscripciones fueron como una bomba que
hizo estallar en diferentes fragmentos la aparente unidad del movimiento
Lavalas. Siguió a ellas una honda polémica entre los sectores de FL que se
oponen a las elecciones (particularmente, los seguidores más fieles de
Aristide y los sectores populares) y los que han decidido participar en
ellas ?en este último grupo, hay algunos pragmáticos del sector popular
lavalassien como Samba Boukman, dirigente popular del barrio Belé, y otros
que representan a los sectores burgueses de FL, como Preval mismo[22].
Pero la situación se complicaría aún más, con la aparición en escena de
Marc Bazin, del partido ?Union pour Haiti?, conformado por la alianza del
partido derechista MIDH con sectores de FL; Bazin, ex-ejecutivo del Banco
Mundial, fue el candidato presidencial representante de la tecnocracia
fondomonetarista y favorito de Washington en las elecciones de 1990, que
fueron ganadas por una abrumadora mayoría por Aristide. Bazin, luego del
golpe de Septiembre de 1991 que derroca a Aristide, fue primer ministro
del dictador Raoul Cédras, responsable de la masacre de 5.000 lavalasiens.
¡Y ahora aparece en luna de miel con sectores de Lavalas![23]. Según
Bazin, esta vuelta de 180 grados es fácil de explicar: ?Lavalas es el
partido más popular del país y el MIDH es un partido de estabilización
económica que se opone al déficit presupuestario y a la devaluación?[24].

La aparición de sectores de FL ocurre en momentos que ese partido, así
como sectores progresistas y populares, denunciaban la exclusión de esa
colectividad, la más popular de Haití, la ausencia de opciones ?populares?
y el hecho de que el potencial candidato ganador, el padre Jean Juste, se
encuentra encarcelado sin ningún cargo en su contra. La irrupción de estos
sectores en la carrera electoral, más que nada, parece una suerte de
coartada entregada a las élites haitianas para así poder presumir que las
elecciones ocurren de manera ?pluralista? y ?democrática?. Este es el
resultado objetivo que la participación de sectores de FL en las
elecciones tiene, independiente de sus verdaderas intenciones, sean éstas
puro pragmatismo, el convencimiento de que no puede haber elecciones sin
FL tomando parte en ellas o mero oportunismo; ahora, la elección de los
macoutes, el acto de ?purificación? del golpismo, aparece validado no sólo
por la ?comunidad internacional?, sino por sectores lavalassien.

El otro efecto objetivo que esta decisión tiene, es que legitima la
intervención extranjera y el golpismo macoute como un mecanismo válido de
hacer política en Haití. Al tomar parte en unas elecciones organizadas por
un gobierno golpista, instalado por el imperialismo francés y yanqui, con
el beneplácito de la burguesía local (los gwo manje[25]) y con la
participación entusiasta de una banda de milicos y asesinos a sueldo, dan
crédito a un proceso político completamente ilegítimo; refuerzan la idea
de que es natural que la oligarquía remueva a gusto a cualquier gobernante
que no les caiga en gracia, sin importar su popularidad, e instalen
matones en el poder. Se remueve a Aristide antes del término de su
mandato, se desata una persecución política violentísima que acaba con la
vida de unos 10.000 haitianos, de extracción popular en su mayoría, se
instala un gobierno de facto que sólo se mantiene en el poder gracias al
apoyo armado brindado por MINUSTAH y las fuerzas de ocupación toman las
riendas generales del proceso ?luego de todo esto, la participación de
sectores de FL en las elecciones no puede sino entenderse como la más
humillante de las genuflexiones ante la oligarquía gorila haitiana. Su
visto bueno a las elecciones, de una u otra manera, es un visto bueno al
modus operandi de la oligarquía, una renuncia a cualquier principio de la
democracia ?formal? y la aceptación de que los gwo manje pueden hacer o
deshacer y que son ellos quienes dictan las reglas del juego.

Estas son las elecciones que hay y el pueblo, como siempre, se ve forzado
a elegir entre lo que se le ofrece, en vez de crear o construir lo que
quiere y así convertirse en protagonista real: al final, se va a votar
igual como siempre, por el menos malo, por el que pueda sacar más
carteles, por el que ofrezca respuestas a los problemas más inmediatos.
Algunos, los gwo manje, irán a votar esperanzados y alegres al ver que,
nuevamente, tras el proceso de pérdida de la hegemonía política de la
oligarquía que de una u otra manera se vivió desde 1986, los de arriba
recuperan la iniciativa política definitivamente[26]. Otros, los que se
han tratado de acomodar al nuevo escenario, creerán que la participación
en las elecciones permitirá al movimiento popular recomponerse mediante
las reglas del juego democrático-burgués y no perder todo lo poco que se
ha avanzado ?votarán entonces, por algún sucedáneo de Aristide. Muchos se
opondrán decididamente a tomar parte en estas elecciones fraudulentas, las
denunciarán activamente y demandarán que a Aristide se le permita terminar
su mandato; y los más, asistirán a votar sin mayores esperanzas y sabiendo
que al final, a las malas, los poderosos de siempre pueden revertir
cualquier decisión de sufragio universal. A lo más, esperarán que la nueva
tarjeta de identificación esté lista pronto...

Lo cierto, es que ante esos 54 candidatos, el exiliado Aristide sigue
teniendo mucha mayor popularidad que todos ellos juntos: una encuesta
reciente, demuestra que el 51% de los haitianos considera que Aristide
debiera retornar y terminar su mandato[27].

Los Quiebres en Lavalas; ¿Cuestión Táctica o Estratégica?

Dan Pouri Gen Fos Sou Bannan Mi

(Dientes podridos son fuertes con el plátano maduro. Proverbio haitiano)

Pero estos quiebres en FL dejan entrever otra clase de cuestiones que
enfrenta el movimiento popular haitiano para llevar adelante la lucha por
las transformaciones necesarias a sus intereses, y más aún, estas mismas
cuestiones son universales a cualquier movimiento de lucha en cualquier
rincón del mundo. Son las famosas cuestiones de táctica y estrategia;
¿Cuáles son los objetivos que el movimiento persigue? ¿Qué significa, en
términos concretos, una sociedad con justicia social? ¿Cuál es el camino
que se escoge para llegar a ese objetivo? ¿Qué mecanismos elegimos y
cuáles desechamos?

Todas esas, son cuestiones cruciales que todo movimiento de cambio social
se debe preguntar. Y dependiendo del grado de precisión y de lucidez con
que sean contestadas, dependerá qué tan lejos se podrá llegar. Algunos
dirán que las actuales diferencias sobre la cuestión de las elecciones,
son sólo diferencias tácticas en FL: sólo son diferencias en cuanto a qué
métodos utilizar ante el período. Personalmente, creo que son diferencias
también de estrategia, es decir, qué clase de Ayití se busca construir. La
cuestión táctica, es decir, de participar o no en las elecciones, en
circunstancias tan excepcionales cómo las que vive Haití hoy por hoy, hace
que ésta se vuelva una cuestión de principios y estratégica.

Si bien FL es un partido que en términos generales puede ser caracterizado
dentro de un mismo horizonte político (reformismo, gradualismo,
democratismo burgués), esto no significa que sea homogéneo. El
enfrentamiento con la dura realidad, ha evidenciado las notorias
diferencias en su seno, que la presencia carismática de Aristide, logró,
casi siempre, relegar a un plano que no afectará mayormente la unidad. Así
y todo, es significativo que Preval, el segundo hombre de Aristide, hoy
lidere una de las corrientes dentro del movimiento Lavalas que se
posiciona en divergencia con la línea ?oficial? (es decir, con el propio
Aristide). Esto demuestra las múltiples fracturas y la falta de una base
política sólida desde la que se constituyó el movimiento.

Lavalas, como todo partido que propugna por una democracia ?formal?, es un
partido policlasista; esto en el pasado ya había generado tensiones entre
los sectores populares de Lavalas y los sectores burgueses[28]. Estas
tensiones se habían encendido ante las condiciones del retorno de
Aristide, ante el ritmo de las transformaciones sociales y ante las
medidas económicas que EEUU les forzó a implementar tras el retorno del
poder a Aristide (1994), que consistieron en privatizaciones y ciertas
medidas de austeridad a contrapelo con lo que FL había propuesto como
parte de su programa de gobierno. La contradicción de clases en Lavalas se
expresa también entre quienes apuestan a una política más participativa de
las masas (esa es la principal fuerza, después de todo, de FL) y quienes,
quizás por desconfianza instintiva, apuestan a la negociación y al
aprovechamiento de los espacios políticos oficiales, como la arena
privilegiada de la lucha política; entre quienes plantean privilegiar
reformas sociales primero, y quienes plantean seguir al pie de la letra
los dictados del FMI. Hoy estas contradicciones quedan en brutal evidencia
con el apoyo de ciertos sectores de Lavalas a la candidatura de Bazin, que
ha canalizado a los sectores burgueses y tecnocráticos dentro del
movimiento.

Y si a esto se suma que la táctica adoptada para llevar adelante las
transformaciones sociales propuestas por Lavalas es la utilización de las
vías institucionales, tan frágiles en Haití, tenemos un panorama más claro
del quiebre. Así, ante una coyuntura tan seria, FL no habría sino estado
destinado a fracturarse. En este panorama, la cuestión de participar o no
en las elecciones, representa una cuestión importantísima de táctica: la
aceptación o no de las (s)elecciones, como ya hemos visto, significa
aceptar al golpismo como el árbitro real para controlar el ritmo de los
procesos sociales en Haití. El participar, asumiendo una postura resignada
ante la política burguesa de los hechos consumados, no significa más que
entregar la iniciativa política al macoutismo y consecuentemente,
redefinir el espacio que se ha asumido como de participación
?democrática?. Por cierto, de este espacio, quedan excluidos quienes hoy
se oponen movilizándose en la calle a la ocupación y al gobierno de facto.

La diferencia táctica de si participar o no, revela una diferente
percepción de qué tipo de democracia pretende el movimiento Lavalas lograr
en Ayití: los sectores que han decidido participar, claramente, aceptan un
modelo de democracia vigilado y restringido, sin cambios fundamentales en
la balanza del poder en la sociedad haitiana; mientras que los partidarios
del depuesto Aristide, se aferran a la posibilidad de una democracia
plena, que de una u otra manera, sí afecte la desigual concentración de
poder y riquezas y las redistribuya un poco más equitativamente. Estas
diferencias no pueden ser ni minimizadas ni trivializadas.

Mientras Lavalas asume el poder denunciando como principales problemas de
la sociedad haitiana la honda brecha entre ricos y pobres, denunciando al
duvalierismo, Preval identifica hoy en día, como el principal problema de
la sociedad haitiana... ¡la inseguridad![29]. Esto lo acerca al discurso
derechista, ya que sin poner en dudas la gravedad de la inseguridad en
Haití, no se cuestionan las bases de la inseguridad, ni los hondos
problemas sociales que ésta expresa. Preval se presenta como un candidato
por la estabilidad capitalista. Incluso, amenaza con acabar con la
violencia en los bidonville por el diálogo o por la fuerza.[30] Así, se
pone por fuera de las masas populares que se oponen a la ocupación y su
remedio para los males generados por la ocupación es redoblar la
represión, e indirectamente, aumentar el número de muertos y presos
políticos. Todo con tal de terminar con la inseguridad.

Pero todas estas diferencias que han precipitado la ruptura de FL, se
encontraban en ciernes y de manera contradictoria en la misma trayectoria
de este movimiento, mucho antes que estas elecciones evidenciaran las
diferencias tácticas y estratégicas en su seno. Lo que ha hecho Preval, es
hacer prevalecer los aspectos más burgueses e institucionalistas de
Lavalas, sobre los elementos populares y contestatarios también presentes.
Si bien Preval ha aceptado las reglas del juego impuestas por la
oligarquía macoute, es cierto que en sus orígenes, Lavalas hace lo mismo
al aceptar la Constitución de Namphy[31] y luego el marco generado por
ellas durante las elecciones de 1990. Luego, tras el golpe de 1991,
Aristide acepta obedientemente todas las humillantes condiciones impuestas
por EEUU durante las negociaciones para su retorno. Esto fue fruto de una
opción política, que descartó el desarrollo de la lucha popular, de base,
como alternativa para desplazar y derrotar al golpismo de Cedras. Cierto
es que Preval acepta la intervención y ocupación militar extranjera con su
participación en elecciones concertadas en estas circunstancias
excepcionales; pero eso no es del todo diferente con la opción política
tomada por el propio Aristide de validar la ocupación militar yanqui de
1994 como el mecanismo para retornar al poder. Ya desde entonces se había,
aunque no fuese sino de mala gana, aceptado a los actores armados
imperialistas como actores válidos en el escenario haitiano. Cierto es que
los diferentes contextos, y los grados de la aceptación de todos estos
elementos, no pueden ser ignorados; pero demuestra que las tendencias que
ha desarrollado Preval ya se habían desarrollado bajo el alero del
movimiento lavalassien. De una u otra manera, la experiencia lavalassien
ha sido posible dentro del marco definido por la oligarquía y el
imperialismo, y mientras ellos lo han permitido.

La aceptación de la hegemonía burguesa, como táctica de Lavalas ha abierto
los flancos a la reacción y ha expuesto las debilidades del movimiento. La
fragilidad de la vía institucional en un país tercermundista donde la
desigualdad social, la concentración de poder y riquezas son exacerbadas
enormemente por las estructuras de dependencia es una apuesta riesgosa; y
esta apuesta, al ser enfrentada ante una redefinición de los marcos
institucionales donde se puede operar, realizada de hecho por la dictadura
de Latortue, genera una serie de contradicciones en el seno de ese
movimiento entre quienes aceptan las nuevas reglas del juego impuestas por
la burguesía (quienes se deciden a participar en las elecciones) y quienes
se aferran a las antiguas reglas del juego (quienes se aferran a la
Constitución y al retorno de Aristide). Si bien esta es una diferencia de
grado, es demasiado sustantiva como para despreciarla fácilmente; pero en
esto está contenida la inevitabilidad del fraccionamiento actual de FL.

------------------------------------------------------------------------

[1] ?Duncan Campbell in Port-au-Prince?, The Guardian, 20/12/05

[2] La lista de países que componen la MINUSTAH ya ha sido discutida en
otro extenso artículo ?Ayití, una cicatriz en el rostro de América?. Esta
lista está, mayoritariamente, compuesta por países con dudosas
credenciales respecto a derechos humanos y derechos cívicos.

[3] José A. Gutiérrez, Ayití, una cicatriz en el rostro de América,
http://www.anarkismo.net/newswire.php?story_id=1063

[4] Nombre dado a los integrantes de la policía política de la dinastía
dictatorial de los Duvalier (1957-1986), la VSN (Voluntarios de la
Seguridad Nacional). El nombre deriva de tontons macoutes, nombre que
recibe en las historias infantiles el ?viejo del saco? que hace
desaparecer a los niños.

[5] 01/07/05, http://haitisupport.gn.apc.org/whats_new_index.html

[6] Por democracia formal, me refiero a la democracia en el sentido más
burgués del término, en su acepción más chata. No me quiero meter, por
ahora, ni siquiera con la democracia directa, participativa, popular,
obrera, proletaria, o como se le quiera llamar.

[7] Campbell, op. cit.

[8] Brian Concannon, Seeing the Forest and the Trees,
http://www.truthout.org/docs_2005/120405F.shtml

[9] Gutiérrez, op.cit. Se puede revisar en este artículo la discusión en
extenso sobre las diferencias respecto al método de recuento de votos.
http://www.anarkismo.net/newswire.php?story_id=1063

[10] ?Pour le retrait des troupes étrangéres? Haiti Tribune, 2a Quincena
de Mayo, 2005.

[11] Haiti Progres, ?With Elections On, and Now Off?, 26/10/05

[12] Andrea Schmidt, ?Haiti?s Vigilant Gardener?, www.nologo.org; Jared
Ferrie, ?Haiti turning into Canada?s Iraq? 31/12/05 thetyee.ca/News/2005/
10/25/HaitiCanadaIraq/

[13] Se puede revisar la lista y trayectoria de todos los candidatos en la
siguiente página www.haitielection2005.com

[14] La masacre de St. Jean Bosco, ocurrió el 11 de septiembre de 1988,
cuando un grupo de 50 macoutes al servicio del gobierno del General Henri
Namphy y de Franck Francois Romain, irrumpen en la iglesia de St. Jean
Bosco, en Puerto Príncipe, durante el servicio del padre Jean Bertrand
Aristide, opositor de Namphy y el continuismo duvalierista. Una docena de
fieles fueron asesinados, hubo más de 70 heridos, la iglesia fue
incendiada y el padre Aristide salvó apenas ileso.

[15] ?Haiti, thirst for justice?, Human Rights Watch, Vol.8, No.7,
Septiembre de 1996 http://hrw.org/reports/1996/Haiti.htm

[16] Philipe es candidato de su partido formado tras el golpe, el Frente
de Reconstrucción Nacional (FRN)

[17] 01/07/05, http://haitisupport.gn.apc.org/

[18] Andrea Schmidt, ?Haiti?s Biometric Elections?, www.nologo.org

[19] Brian Concannon, op cit.

[20] Campbell, op. cit.

[21] Lavalas Family Registers to Participate in Sham Elections, 10/08/05,
www.haitiaction.net

[22] Haiti's leading political party condemns "sham" elections, proposes
censure of former Lavalas representatives, 14/08/05, www.haitiaction.net

[23] Bazin se expresa, sin embargo, abiertamente contrario al retorno de
Aristide: ?Nada va a funcionar con él aquí? (Campbell, op. cit.)

[24] Haiti Tribune, 2a Quincena de Septiembre, 2005.

[25] Nombre popular de la oligarquía, que quiere decir, en Kréyole, los
?grandes comilones?.

[26] Esta iniciativa la fueron ganando tras una serie de eventos que
comienzan desde principios de los 90; pero es ahora, con estas elecciones
que pasan definitivamente a la ofensiva sin mayor contrapeso del campo
popular.

[27] Encuesta conducida por el National Organization for the Advancement
of Haitians / The Democracy Group
http://www.angus-reid.com/polls/index.cfm/fuseaction/viewItem/itemID/10347

[28] Uno de cuyos sectores burgueses, liderado por Rosny Smarth, formó en
1997, la OPL.

[29] http://www.haitisupport.gn.apc.org/fea_news_index.html
[30] http://www.haitisupport.gn.apc.org/fea_news_index.html

[31] Dictador militar que asumió tras la caída de ?Baby Doc? Duvalier. En
un año de su régimen, murió más gente que en los 15 años de gobierno de
Baby Doc. Fue el encargado de controlar la marea humana que se tomó las
calles y ejerció justicia popular en contra de los agentes del
duvalierismo. Redactó en 1987 una Constitución ?progresista?, encargada de
estabilizar una situación que se escapaba crecientemente de las manos a la
burguesía y al imperialismo.

José Antonio Gutiérrez, de OCL-Chile, para www.anarkismo.org

_______________________________________________
A-infos-ca mailing list
A-infos-ca@ainfos.ca
http://ainfos.ca/cgi-bin/mailman/listinfo/a-infos-ca


A-Infos Information Center