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(ca) [México] Magonismo; perspectivas históricas de un mode lo anárquico mexicano

Date Thu, 23 Feb 2006 20:28:06 +0100 (CET)



Entrevista a Hilario Topete Lara, investigador social, autor de ?Ideas en
movimiento?, obra que contextualiza la figura de Ricardo Flores Magón
dentro del anarquismo mexicano, realizada en México DF, en octubre de
2005. Revista Ekintza Zuzena nº 33

Dolores Hidalgo: ¿Qué te somete a investigar y analizar el fenómeno ácrata
de los Flores Magón?

Hilario Topete Lara: Yo llego por casualidad al floresmagonismo. En lo
personal, me conecto al magonismo por varios factores; hacia 1977-1981 en
México está ocurriendo un fenómeno curioso. Nosotros, los maestros de
primaria sindicalizado estábamos jóvenes pero ya hasta la madre de la
podredumbre que imperaba dentro del sindicato nacional de la educación. Se
gestó una ruptura interna que se llamó ?Coordinadora Nacional de
trabajadores de la Educación?, yo fui militante de esa coordinadora, y
formé parte del comité local de zona oriente, estado de México. Hacer una
investigación del movimiento obrero tenía su razón en buscar las raíces de
esa lucha a la que nos conectábamos en ese momento. Y hay otra razón más
profunda, y es una deuda con el desencuentro. En 1971, ya como maestro en
Sonora, estuve viviendo en una casa que fue cateada por el ejército y
todos los profesores que vivíamos allí fuimos acusados de ser miembros
guerrilleros de la ?Liga Comunista 23 de Septiembre?. A partir de este
madrazo que nos dieron me pasa un poco como a Flores Magón. En ese tiempo
yo no era nada en absoluto, ni comunista, ni marxista, ni nada que se le
pareciera... y de pronto debo sufrir el peso del Estado que me saca de
allá a una zona conurbana, prohibiendo el retorno sopena de no responder
por nuestras vidas. Yo fui profundamente cobarde, y acepte. Después de
haber vivido junto a guerrilleros, porque luego aparecieron listados,
artículos y demás, donde el nombre de León, mi compañero de preparatoria,
aparecía ligado a la última célula aprehendida: convivimos juntos,
conformamos el comité estudiantil, etc... y entonces me dio profunda
vergüenza ser subsidiario del movimiento comunista sin ser absolutamente
nada, y eso me puso en contacto con el tema de la guerrilla, de los
partidos, de los sindicatos, y demás. Entonces, la relación con el
magonismo tiene raíces más profundas, son como deudas, como inquietudes
personales, que de repente se conjugaron en un espacio académico donde
tenía que dar una respuesta.

DH: ¿Cómo centras tu investigación del magonismo histórico?

HTL: Un defecto de los antropólogos es cuestionar al contexto de los
hechos sociales. En el caso de los Flores Magón, me permite entender que
su época es turbulenta, digamos ecléctica. Reflexionando sobre mi propio
acontecer, resulta una evolución personal desde el prisma del marxismo
académico, y veo todo como marxista, llega Foucault y mi marxismo se
empieza a flexibilizar, y de pronto aparece Clastres, y esto se
flexibiliza más, y entonces me pregunté si esto no había ocurrido en el
caso del magonismo, finalizando el siglo XIX: un montón de liberales,
algunos radicales, otros moderados, trabajando (políticamente) en la
prensa y en las aulas, apoyándose en un proyecto positivista particular
mexicano, pero también con un romanticismo propio, incluso anarquista y
socialista. Por eso se me hace imposible pensar a los Flores Magón como
anarquistas puros o como liberales.

DH: En algún momento hablas de una filogénesis del magonismo sustentada en
la lucha contra la dictadura como parteaguas, el trabajo periodístico
crítico y la familia como herencia simbólica.

HTL: El único documento que se dispone para saber de la herencia familiar
es la autobiografía de Enrique ofrecida a S. Kaplan. Aquí plantea que la
familia vivió en una zona indígena mazateca, y se refiere a su padre como
Tata, un cargo ligado a la organización de las fiestas y otros servicios
comunitarios. También hace referencia de un modo profundamente romántico
al carácter comunista de la vida indígena: trabajos y tierras comunales,
etc... pero una lectura más contrastada demuestra que es solo una
idealización de su padre, de ese modo de vida y que además se asimila a
algunos pasajes de ?La conquista del pan?, de Kropotkin. Lo que sí es más
cierto son las lecciones de odio que reciben de su padre, que les enseña a
odiar al dictador Porfirio Díaz, al que reserva un resentimiento personal.
En la crisis política nacional de 1892, ya en la escuela de Jurisprudencia
dos de los hermanos Magón, se ubican en el ala antiporfirista,
antidictatorial. Ya en esos tiempos, contrastado por documentos
históricos, Ricardo y Jesús Flores Magón aparecen como reportero y
articulista del periódico radical ?El Demócrata?, denunciando los vicios
de la dictadura.

DH: Se coincide en las exégesis del magonismo en otorgarle tres corrientes
fundadoras: el liberalismo radical, el anarquismo europeo y la
reivindicación que hacen del comunalismo indígena.

HTL: Cuando en 1895, en otra crisis económica, salen los estudiantes a la
calle, Ricardo cae en la cárcel junto a otros muchos compañeros que luego
participaron en la Junta Organizadora del partido. Aquí se inicia la época
oscura de Ricardo. Una vez liberado, contrae una enfermedad venérea,
frecuenta cantinas, y finalmente se refugia en un lugar cercano a Valle
Nacional, donde se concentraba el trabajo agrícola en condiciones
semiesclavistas. En este periodo en la hacienda de Amapa se da el proceso
dual de sensibilización y de radicalización. Lo que me parece importante
es que se refugió en la que fue la tierra de su padre, se acomodó en
comunidades indígenas. El caso es que este reencuentro con indígenas le
cambia el panorama a Ricardo, que habla ya en sus cartas en derrocar al
dictador Díaz, lamentándose de las condiciones de los esclavos de Valle
Nacional, pero a su vez escribe refiriéndose a la laxitud y tranquilidad
con que se vive entre indígenas en la zona mazateca de Amapa. Y cuando uno
vive entre indígenas se da una sensibilización natural y necesaria a
través de ese diálogo intercultural, sin intermediarios del exterior.
Particularmente interesante son las recomendaciones que hace a su hermano:
lecturas de historia, de lógica, de ética y de gramática.

La intención de Ricardo en ese momento es la fundación de un periódico,
?Regeneración?, sin atributos incendiarios y que se fectúa en 1900.
?Regeneración? nace como un periódico jurídico, denunciando sobre casos de
corruptela de la administración del Estado. Según Enrique Flores, esto
forma parte de una estrategia para enmascarar sus ideales e intenciones.
Son invitados al congreso liberal de San Luis, donde parece que inician
los contactos con libros de teoría ácrata en las bibliotecas liberales. Es
cuando Enrique dice: ?teníamos como proyecto ocultarnos en el
liberalismo?, aunque analizando su discurso yo no encontré marcas que me
condujeran al anarquismo, más bien me llevaron más a radicales liberales y
románticos. Si, peor me parece que hay una gran dosis de romanticismo en
anarquistas y en liberales. También hay una gran dosis de eutopía en este
discurso de los magonistas. Bakunin y Kropotkin me parecen utopistas. La
utopía no tiene lugar, la eutopía es el planteamiento de algo posible,
asible a un mediano plazo, y Ricardo está en esta dimensión.

A largo plazo tiene el proyecto de una sociedad comunista, pero a corto
plazo tiene la perspectiva de algo posible, que bien puede partir de un
escalón liberal para llegar a un escalón comunalista. De hecho, los
primeros levantamientos armados de la revolución de 1910, que eran
magonistas como Lucio Blanco, ya nos dan una idea de cual era el proyecto
de estos liberales, ya más bien anarquistas: tomamos las grandes haciendas
y declaramos que todo es comunal, no comunista, ¡ojo! Me parece que en el
anarco-comunismo tanto la tierra como otros medios de producción pasan a
ser comunes, y aquí se da algo que tiene que ver más con el modo de
producción indígena en mesoamérica, y en la región andina, en donde la
tierra es de todos pero se hace un uso exclusivo, particular de la misma
organizados en familias extensas. Es un rollo diferente, aquí no hay
individuos que se funden en la colectividad, aquí hay grupos de individuos
emparentados que se funden con otros grupos de individuos emparentados.
Esto ya lo entendía Ricardo, que nunca planteó un comunismo a la europea,
sino un comunismo más matizado hacia el comunalismo.

DH: ¿Qué aporta el magonismo a la teoría y prácticas revolucionarias?

HTL: Muchas veces se ha dicho que el floresmagonismo era el periódico
Regeneración. El partido liberal, más que un escaparate o el parapeto que
se dijo que fue para no evidenciar su proyecto anarquista, se convierte en
la institución educativa que de un modo diría que evolucionista,
instruyera en él ideales anarquistas, llevando a los liberales desde una
denuncia anecdótica hasta la implementación de un programa, hasta la
aceptación de la idea de que solo una acción violenta revolucionaria puede
destruir el régimen para instaurar otra cosa, el proyecto
anarco-magonista. Esto se parece a la idea de la escuela libre como
transmisión de la Idea, se parece al anarcocomutualismo en México del
siglo XIX y se parece al anarcosindicalismo mexicano después de 1920 que
funda las casas obreras con el fin de instruir intelectualmente a los
obreros. Entonces, esta noción del partido de los magonistas se adelanta a
Rudolf Rocker, en su idea del partido anarquista.

Por otra parte, en una mala lectura, algún autor ha identificado el
partido magonista como el concepto leninista del partido con dos frentes:
el de masas, el público, y el guerrillero, el clandestino. Me parece una
lectura demasiado cuadrada porque al fin de cuentas cada una de las
células guerrilleras tenían autonomía, que no existe la noción del partido
en su concepto leninista. Aquí radica uno de los mejores aportes del
magonismo porque esta autonomía tiene que ver con células de base y no con
el mandato de una dirección centralizada. Se lleva a cabo una organización
de un brazo armado desde abajo, es decir, no hay una dirección central de
la Junta Organizadora del partido, e incluso las acciones obedecen a un
lineamiento general, pero no a instrucciones concretas y directas de la
Junta. Lo que sí existe es el ejercicio autogestivo de los insurgentes y
campesinos que toman las haciendas y las tierras ocupadas, para ponerlas a
producir.

HTL: La incursión y toma del control real durante varios meses en Baja
California no fue dirigida ni organizada por la Junta del partido. Aunque
este proyecto autonómico no es desaprobado por Ricardo Flores Magón, no
era un grupo magonista en su plenitud, era una fracción magonista que yo
diría el ala socialista, la más coqueteante con el anarcosindicalismo de
la IWW (1), y que no miraba en ese momento hacia una realidad nacional de
un país altamente campesino. En cambio Ricardo apunta más bien hacia la
tierra, la cuestión agraria, hacia la educación que formara al nuevo ser
humano, y por último la reorganización del trabajo junto a algunas
prestaciones en salud, etc.

DH: ¿Qué tipo de relación mantiene con el zapatismo histórico? ¿El
magonismo influye en Zapata o no más significa un apoyo moral a este
último?

HTL: Si comparamos la incursión a Baja California, y lo que
simultáneamente sucede en el estado de Morelos, vemos que la Junta
Organizadora comparte lanzas con lo que ocurre en Morelos. Simpatiza más
con Zapata porque sintoniza con la realidad nacional, porque se entiende
que la figura de Zapata es la figura del Calpulec, un equivalente a la
figura del Tata que los Magón tenían de su padre, que cataliza a una
comunidad amplia que entiende la tierra como propiedad colectiva, y que
coincide con lo que Ricardo conoció en la región mazateca, y con las
acciones anteriores en las haciendas tomadas por Lucio Blanco.

No podemos entender a Zapata si no tenemos, entre otros, a un Genovevo de
la Hoz o a un Otilio Montaño, ambos estudiantes magonistas que radicaban
ya en Morelos y en otros estados campesinos indígenas como Veracruz.
Cuando el Ejército Libertador del Sur (zapatista) goza de cierta fortaleza
invita a la Junta Organizadora a establecer la imprenta del periódico
Regeneración entre ellos. No se conoce la razón real de la negativa a
reunirse con los zapatistas, pero quizás fuera por el transito que Ricardo
estaba experimentando hacia un anarquismo más místico, más cargado de
amor. Al parecer, no le agradaba la idea de matar prójimos, aunque fuera
un mal necesario.

Por otra parte, la perspectiva de Ricardo era más amplia que la que tenía
Zapata. El proyecto de Zapata se circunscribía a una parte del programa
del partido liberal mexicano: comunalidad de la tierra, seguridad y
prestaciones sociales, de salud... pero no se entendía a un proyecto de
futuro, de formación de un nuevo ser humano, el zapatismo era más bien un
movimiento milenarista que regresaba sobre sus pasos a la tradición
comunalista indígena. Los magonistas no querían cercenar un proyecto mucho
más ambicioso.

DH: ¿Puede el llamado neozapatismo actual completar ese proyecto más
amplio que fue el magonismo primisecular?

HTL: Cuando surgió en el 1994, no. Es un movimiento de reivindicación
indígena que está harto de su relación con la sociedad mayor que los
contiene, que no más les da miseria y racismo. En ese momento el EZLN no
se plantea un proyecto amplio, más bien lo veo ensimismado en la
indigenidad. En la segunda época, de apertura hacia la sociedad civil, si
le veo una similitud con el proyecto magonista, es decir, la sociedad sí
se puede incluir en este proyecto, aunque ligeramente al revés como lo
planteaba el magonismo, esto es, primero construir la sociedad civil, y
luego incorporamos a los indígenas con sus proyectos diferenciados. La
sexta declaración de la Selva Lacandona tira mucho por ahí: vamos a
abrirnos para construir esa real izquierda que no existe en México. El
EZLN sería la base de sustentación ideológica, política y cada vez menos
militar de esa nueva izquierda. Mi impresión es que se tardará mucho. El
FZLN y el Congreso Nacional Indígena (CNI) tuvieron en sus manos la
posibilidad de conformar una sociedad civil, que ya era un conjunto
sociopolítico amalgamado en torno al zapatismo cuando ellos estuvieron acá
en la ciudad de México y asaltaron metafóricamente el micrófono en el
congreso de la unión mexicana.

DH: ¿Suscribes la sexta declaración?

HTL: Mientras no tengas una sociedad civil, difícilmente cambias nada a no
ser que lo impongas con un ejército revolucionario, un golpe de estado,
etc., pero en el momento que tengas una sociedad civil puedes politizar en
cualquier sentido. Por ejemplo, en el sentido de un nuevo sistema
educativo, un nuevo sistema de justicia, esta idea me parece útil, porque
no proviene de ningún partido político. Es interesante que todavía no se
estén planteando el partido, se plantean recorrer el territorio nacional
sembrando semillitas de organización, que si constituyen células de
reflexión, diálogo y construcción, podrán ser esa necesaria sociedad
civil.

DH: ¿Esas semillas brotarían con el PRD en la presidencia de la república?

HTL: No lo creo. Y no es que esté totalmente de acuerdo con el discurso
zapatista. Se puede hacer populismo que derrame promesas de bienestar
social, de prestaciones sociales, y a la par, sembrar semilla de formación
política. Pero el primer proyecto, el del PRD, sería profundamente
mediatizador. No, ya los zapatistas no se la tragan. López Obrador (PRD)
no es una persona de izquierda. López Obrador está muy próximo a Lázaro
Cárdenas, que no fue un comunista. Habría que conocer todas las
atrocidades del cardenismo. López Obrador me parece un cóctel de políticas
populistas que no resuelven problemas, son como aspirinas para curar el
cáncer, no más parece que hacen algo por nosotros. No creo que los
zapatistas sean tan ingenuos, y si hay algún puente entre ambos, puedo
decir que ya perdí la fe.

DH: ¿Y en cuanto a la posición del anarquismo mexicano contemporáneo ante
la sexta?

HTL: Tengo pocos vínculos con el Frente Auténtico del Trabajo (FAT) (2),
aunque mantengo una simpatía franca, no me he sentado a discutir con ellos
sobre zapatismo. Tengo contactos con algunos punketos anarkos, con la
Biblioteca Social Reconstruir, con algún estudiante... Respeto mucho a los
libertarios, trato de no ser esclavo, ya deje el tabaquismo incluso, pero
no encajo en la disciplina de un grupo, tu ya sabes que soy un perro
solitario que se conforma con ser un sembrador de ideas e inquietudes.
Entonces, difícilmente puedo referirte nada de organizaciones anarquistas.
Pero te diría que estas organizaciones están leyendo un proyecto
autonómico y autogestivo. En ese sentido, el atractivo que presenta el
EZLN es especialmente admirado, degustado por una buena parte de los
jóvenes anarquistas, y sin embargo me parece que no se hace una lectura
desde posturas libertarias maduras. Para entender al EZLN uno tiene que
entender el pensamiento comunalista indígena.

Nuestros chavitos punketos no están metidos en esta lógica, que se hizo
eslogan de Marcos cuando decía ?mandar obedeciendo?, ¿qué significa esto?
Que en las comunidades, el compa que está al frente debe de moverse ante
la vigilancia de los demás, y que sino respeta un espectro de normas, le
retiran su base de sustentación, ¿qué significa esto? Que se debe vivir
bajo la dictadura, la tiranía de la colectividad. Los chavos toman del
zapatismo el ?vamos en contra del Estado porque nos opusimos a Zedillo?
(3), el ?vamos en contra de este sistema jurídico que no nos da todo lo
que requerimos?, pero no tienen en cuenta el vamos a colocarle al
parlamento los sistemas normativos que nos son inherentes a los indígenas
para controlar nuestros recursos como dispongamos y según nuestra
cosmovisión?: Esta lectura no se está haciendo, y es una lectura
superficial muy riesgosa, porque en el momento que lleguen a este fondo,
al que no están conectados, puede venir el desencanto o puede venir la
ruptura con el zapatismo.

Notas:

1) IWW, Internacional Workers of the World

2) Sindicato mexicano actual, autónomo y de estructura horizontal y
democrática

3) Presidente de México entre 1994 y 2000

contacto: dolores.hidalgo@yahoo.com.mx

Extraído de "Ekintza Zuzena" nº33
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