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(ca) En ambiente de comprensión, conviven en Puebla el EZLN y sindicalista s

Date Sun, 19 Feb 2006 01:58:47 +0100 (CET)


"La Jornada", sábado 18 de febrero de 2006
Describe Marcos a trabajadores lo que viene con la ofensiva
neoliberal en el país
Anuncia que el 1º de mayo estará en la capital de la República
Denuncia embestida de los medios de información contra las
conquistas laborales de los asalariados

HERMANN BELLINGHAUSEN ENVIADO

Puebla, Pue. 17 de febrero. El subcomandante Marcos llegó hoy
a la Ibero poblana, y también apareció Durito por debajo de
la puerta, porque por lo visto en Puebla, el neoliberalismo
económico y su cauda de daños colaterales en lo social, lo
ambiental y lo humano arrojan un panorama estremecedor y
preocupante.

La respuesta a la otra campaña tuvo una amplitud inusitada,
que sorprendió a los organizadores, y culminó hoy en el
gimnasio de la Universidad Iberoamericana con el delegado
Zero subido en una tarima en el centro de la cancha, rodeado
por unas 2 mil personas en las gradas, las sillas y los
accesos. Marcos leyó "¿Qué tan grande es el mundo?" para
abrir el debate de este acto indefinible, académico, político
y de alguna manera moral ante el degradante espectáculo de la
clase política en este preciso momento.

Tuvieron que pasar exactamente 10 años para que el priísmo
reconociera desde dentro su responsabilidad directa en la
masacre de Acteal. Una acusación arrojada por uno de los
peores y como el último de los lodos a la cara del entonces
secretario de Gobernación Emilio Chuayffet, precisamente ayer.
Ese mismo ex funcionario, y hoy jeque de la bancada priísta,
se encargó personalmente de anular los acuerdos de San Andrés,
firmados un día antes, el 16 de febrero de 1996, por su enviado
especial en los diálogos de paz en Chiapas. La explicación que
el secretario dio entonces pasó a la historia: había dado el
visto bueno a los acuerdos bajo el efecto de unos chinchones.
Ofuscado, pues. Y los desconoció, tan tranquilo.

Resonancia

Mas no es por este motivo que la otra campaña en Puebla obtuvo
una resonancia social muy significativa; ni por la debacle del
gobierno de Puebla en este momento; ni por la súbita crisis del
sector maquilador en el valle de Tehuacán debida el aparatoso
desprestigio internacional de los inversionistas nacionales
que les maquilan a los grandes consorcios de la moda. Fue por
la intensidad y cantidad de participantes en todos los eventos
rurales, urbanos y suburbanos de la comisión sexta.

El efecto de la otra campaña en Puebla, el octavo estado que
recorre, es mucho mayor que el silencio que le dedican
concienzudamente los medios nacionales. Una vez más fue John
Holloway quien perfiló lo que está ocurriendo con este proceso
a contrapelo de las campañas electorales.
Esta mañana, en la Ibero, dijo: "Hagamos de este evento un hoyo
en el tejido de la dominación ajena y una grieta que se vaya
extendiendo a toda la universidad".

Un momento particular fue el diálogo entre los trabajadores
sindicalizados y el subcomandante Marcos. Con sus
preocupaciones gremiales específicas, los años de militancia,
los episodios de lucha de una clase obrera que no va al paraíso,
y menos al paso que va México.

Tras escuchar a decenas de trabajadores, Marcos comenzó diciendo
"a la compañera preocupada porque le rescindan el contrato, yo
creo que al que le va a rescindir el contrato es a (Mario) Marín.
Hay que exigir que le rescindan el contrato a él y a todos los
políticos que, como nos han explicado aquí, se han puesto
completamente del lado de la patronal para despojarnos de lo
poco que tenemos".

Apuntó: "Lo que nosotros vemos es que hay una especie de
trascabo, una máquina violadora que empieza a orillar a los
trabajadores hacia el precipicio, y hay un trabajo de los
medios masivos de comunicación para presentar a todos los
trabajadores de la ciudad que tienen sindicatos como un sector
privilegiado, y convencer a la mayoría de la población de que
esos trabajadores tienen que perder esos privilegios, olvidando
que los conquistaron con sangre no pocas veces, con desvelo y
con lucha, y que todos estemos parejos abajo. Hay una gran
campaña de desinformación contra los trabajadores del Seguro
Social, contra los compañeros del magisterio, contra los
telefonistas, contra todo trabajador que tiene un contrato
colectivo, que tiene un salario y un empleo fijo. Los medios
están de acuerdo con los empresarios para convencer de que no
sólo hay que dejar que gente como ustedes que está luchando
por defender sus conquistas laborales las pierda, sino que
además hay que aplaudirlo".

Traje y corbata

Ante centenares de atentos sindicalistas, algunos hasta de
traje y corbata, que en un acto zapatista resulta, que yo
recuerde, inusual, Marcos mencionó "el caso más reciente, con
los compañeros y compañeras del Seguro Social, donde hubo una
campaña de medios para convencer a la población de exigir que
se les quitaran los derechos que tenían.

"Este trascabo empieza a aventar a los trabajadores y a sus
conquistas laborales al sótano de este país. Nosotros no
creemos que el futuro de México sea que todos estemos en el
sótano, sino al revés, queremos por eso aprender de ustedes
y conquistar para todos los trabajadores del campo y de la
ciudad no sólo lo que quieren ustedes, sino aún más.

"Durante todos estos últimos años, desde Salinas, tal vez
antes, luego con Zedillo, ahora con Fox y que continuará con
cualquiera que siga al frente del Estado mexicano, lo que hay
es una ofensiva para precarizar el trabajo. Quitarle cualquier
impedimento al gran capital para tratarnos como esclavos. Eso
nos coloca, si la memoria no nos falla, en las grandes
movilizaciones obreras y campesinas que precedieron a la
Revolución Mexicana hace cien años."

Especie de sueño cumplido

Aunque no todos los presentes coincidían en algunos aspectos
de la otra campaña, el ambiente de asentimiento y comprensión
mutua era una especie de sueño cumplido. En encuentro del
ejército popular indígena de 1994 con el movimiento obrero
independiente de 2006. Y se hablaron ambos directamente; no que
no se conocieran, sino que ahora construyen algo juntos.

Marcos insistió en sus advertencias: "Se trata de que los
trabajadores pierdan sus conquistas, los contratos colectivos.
Que los sindicatos se conviertan en una cosa del pasado o en
la caricatura con la que actualmente se presentan. Ayer hubo
reunión de Hernández Juárez con algunas de las secciones
sindicales y anunció que se estaba reuniendo con el Pacto de
Chapultepec, con los partidos políticos y con todo aquel
que quisiera ayudarlo a defender a los trabajadores. Que estaba
dispuesto a reunirse con Marcos, que no le agradaba mucho, pero
que podría reunirse con él para defender a los trabajadores.
A nosotros no nos agrada nada, ni siquiera poco, y por supuesto
no nos vamos a reunir con él".

Un reconocimiento de las luchas obreras: "Nosotros recordamos
que hace unos años, allá en las montañas, nos llegaban noticias
de movilizaciones obreras para avanzar en las conquistas
laborales, y en los últimos 12 años sólo hemos escuchado de
movilizaciones para defender lo que se tiene o para que no
lo quiten. Este proceso que nos tiene a la defensiva,
contra la pared, no es sólo con los trabajadores de la
ciudad sino también con los campesinos, con los pueblos
indios y con todos los que laboran en estas tierras".

Y una vez más el sentido de urgencia: "La única forma de no
caer al precipicio que nos haga desaparecer como país, es
pasar a la ofensiva, tal vez suene desproporcionado a la
hora que se está hablando aquí de que nos están quitando
una cosa y otra, pero pensamos nosotros, y esa es la
ropuesta de la otra campaña, que hay que pasar a la ofensiva
y a nivel nacional. Tomar la ofensiva, ir por ellos, ponerlos
donde deben estar.
Donde deben estar Marín, Slim, Fox, que es la cárcel".

"Truque de miedo"

También hay resistencias exitosas, como la del EZLN: "Así como
hay trabajadores como los de Euzkadi y Pascual, que han
demostrado que pueden echar a andar las empresas y hacerlas
producir dirigidas por trabajadores, nosotros pensamos lo
mismo". Y anunció: "Nosotros vamos a estar el 1º de mayo en
la ciudad de México y nuestra propuesta es hacer otro primero
de mayo y que sea en todo el país. Que cada ciudad donde haya
compañeros trabajadores se sacuda y empecemos a hacer un truque
de miedo, porque todo este tiempo nos han hecho acumular el
miedo. Cambiémoslo, ahora los que tienen que tener miedo son
ellos, los de allá arriba.

"Se trata sobre todo de que llegue a los pueblos indios, que
entiendan que no tienen en el sector de los trabajadores a
alguien que está en el otro lado sino que tienen a un compañero
con la misma dignidad que los hizo firmar la Sexta y decir
queremos otro país y una nueva Constitución. Y no nos estamos
proponiendo solamente los derechos y la cultura indígenas.
Decimos que en esa nueva Constitución tienen que estar los
derechos laborales pero ahora en un nuevo México, ya no uno
con patrones o líderes charros. La paradoja es que este
neocharrismo apenas tiene 30 años."

La otra campaña, como los rostros cubiertos de los zapatistas,
ha revelado lo que nadie quiere ver, que "hay gente que no
tiene absolutamente nada y esa gente son nuestros compañeros.
Gente como esa es la que nos toca el corazón y nos plantea que
tenemos que hacer por ellos y por nosotros mismos. Otro país,
no un remedo. Por eso la propuesta es mirar hacia abajo, hacer
grande la palabra de cada uno, la lucha de cada uno, y juntos
un gran levantamiento, un gran alzamiento".

Ante la clase trabajadora que acudió al llamado de la Sexta
Declaración de la Selva Lacandona, Marcos reconoció: "Pensamos
que no es justo que sólo nosotros tengamos ese privilegio de
ser sus alumnos. Toda la otra campaña debe aprender lo que es
el movimiento obrero en México; no el de Vega Galina o
Hernández Juárez sino el otro. Y qué mejor que en Puebla, a
partir de un llamamiento de los trabajadores de la otra
campaña para que los de todo el país empiecen a trabajar en
otro 1º de mayo, uno anticapitalista y de izquierda".

Otra diálogo revelador fue el de los colonos del Valle de
Puebla y otros valles vecinos. La presidenta de la colonia
Volcanes fue precisa:
"Quizá no podemos ver la magnitud del neoliberalismo en el
mundo, pero sí lo vemos en nuestras vidas". La última escala
poblana fue esta tarde en San Martín Texmelucan.

http://www.jornada.unam.mx/imprimir.php?fecha=20060218¬a=019n1pol.php&seccion=nota

Andrés Aubry /II

Febrero en el calendario nacional: de la rebeldía a la paz

En la memoria nacional, febrero es un mes de rebeldías
fundadoras. En febrero de 1854 maduraba el Plan de Ayutla,
de donde nacieron los insumisos de la Reforma. El 5 de
febrero, fecha de las Constituciones de 1857 y 1917, celebra
héroes que defendieron principios republicanos y
revolucionarios, primero como transgresores de la ley,
quienes supieron luego revertir el lenguaje de las armas en
fundación política durable.
Hace 12 años, el 22 de febrero de 1994, entraba a San Cristóbal
(por la avenida Insurgentes, por supuesto) la delegación
zapatista para su primer diálogo con un comisionado presidencial.
Dos años más tarde, un 16 de febrero, se firmaban los acuerdos
de San Andrés, promesa frustrada de paz.

En Ayutla, Guerrero, luego en la ciudad de México; en Querétaro
y después en San Cristóbal, Chiapas, y finalmente en San Andrés,
entonces de ubicación geográfica tan humilde y desconocida
como Ayutla, en cinco fechas de febrero se acuñó un símbolo de
resistencia nacional con sus promesas de patria y libertad en
un país nuevo. En 140 años, febrero pone ritmo a una tradición
mexicana de rebeldía creativa, constructiva, concretada por
otras campañas que abrieron el horizonte patrio.

El país recuerda las tres primeras fechas como glorias
nacionales, pero cualquier historiador sabe que fueron
luchas enfrentadas al poder de entonces, con su precio de
sufrimientos, de represión, de muertos, las que se pueden
reconstruir retomando a contrapelo el hilo de la historia
convencional, llamada de bronce.

Las dos últimas fechas tienen el mismo historial dramático
que amerita el siguiente recuento de historia inmediata.

Del 22 de febrero al 2 de marzo de 1994 se celebró el primer
diálogo de paz entre los rebeldes zapatistas y el comisionado
Manuel Camacho, con la intermediación de don Samuel Ruiz, quien
ofreció la sede de la "catedral de la paz". Gracias a la tregua
del 12 de enero, se habían creado las condiciones para un
verdadero diálogo: por parte del gobierno, la delimitación de
zonas grises o neutrales sin presencia del Ejército en
espacios zapatistas; de la parte zapatista, la liberación del
ex gobernador Absalón Castellanos y, para garantizar la
transparencia de las convenciones de paz, se había acordado
la presencia masiva de la prensa y la sociedad civil.

No fue todavía una negociación sino simplemente un intercambio
que ambos bandos, el oficial y el rebelde, calificaron de digno
y respetuoso. Al final, se leyeron las dos propuestas, la
oficial y la rebelde, es decir, la agenda de una futura
negociación, en suma, un protocolo turnado luego a gobierno y
zapatistas para su discusión.

El asesinato de Luis Donaldo Colosio, el 23 de marzo, o sea,
el regreso de la política del crimen en el corazón del poder,
interrumpió el proceso.
El Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) publicó en
la Segunda Declaración de la Selva Lacandona que se negaba a
seguir hablando con el gobierno en esas circunstancias
sospechosas, pero convocaba a un amplio diálogo, ahora con la
sociedad. Se realizó con las sucesivas reuniones de
la Convención Nacional Democrática, iniciada en agosto (la
última de éstas fue la Convención Nacional Indígena, de
diciembre, en la Montaña de Guerrero, cuya declaración sirvió
de borrador para los futuros acuerdos de San Andrés).

Al iniciarse el sexenio zedillista, tras el error de diciembre
de 1994, el Ejército ocupó posiciones en las zonas grises, a
lo que el EZLN respondió por su "ruptura del cerco" militar.
Para evitar una nueva espiral de violencia, don Samuel
convirtió su catedral de la paz en escenario de su huelga de
hambre. Acudieron ayunadores de todas las latitudes, con tal
notoriedad que las autoridades del nuevo sexenio enviaron a
San Cristóbal una delegación de la Secretaría de Gobernación
para planear un nuevo diálogo.

Se dio en la selva el 15 de enero de 1995 entre el flamante
secretario de Gobernación y el subcomandante Marcos y sus
ayudantes, en presencia de don Samuel, ya presidente de la
Comisión Nacional de Intermediación (Conai), las tres
instancias con el mismo y estricto número de tres
participantes.
Fue un breve diálogo respetuoso y franco, tan sincero que
terminó con una comida en común. Se separaron con puntos
de agenda, pero en la primera fecha de su cumplimiento, el
9 de febrero (otra vez este mes), la cita programada se mudó
en emboscada militar, arruinando el diálogo una segunda
vez. Se promulgó una orden de arresto en contra de Marcos, se
encarceló al mensajero entre Gobernación y los zapatistas, y
también a un colaborador de la Conai. El EZLN desapareció en
el monte y se perdió el contacto con los rebeldes.

La diplomacia de la Conai y el Congreso de la nueva
administración logró una nueva iniciativa, la Ley para el
Diálogo del 11 de marzo de 1995:
para fortalecer una salida política al conflicto, esta ley
todavía vigente cancela la vía policiaca, reconoce en el
EZLN a ciudadanos con derecho a inconformarse, crea la
Comisión de Concordia y Pacificación (Cocopa) como
coadyuvante del proceso de paz, e instaura una comisión
nacional de intermediación (a pedido de la Cocopa fue la
Conai, hoy disuelta). Así se dieron las condiciones para
un nuevo diálogo, convocado el 9 de abril en la Colonia San
Miguel, en la selva, donde se planeó el diálogo de San
Andrés para construir los acuerdos de paz.

Los primeros acuerdos (sobre cultura y derechos indígenas) se
firmaron en conformidad con esta ley, el 16 de febrero de 1996.
Al quedar incumplidos seis meses, estalló una nueva crisis en
agosto, que la Cocopa, en las reuniones tripartitas de
noviembre y diciembre, trató de superar al redactar, en
acuerdo previo con Gobernación, una conversión de sus largos
textos en proyecto compacto de reforma constitucional
(llamada ley Cocopa). La ratificó el EZLN, no el gobierno,
quien, de nueva cuenta, no respetó su propia palabra.

Con este estancamiento del diálogo, los demás acuerdos
(sobre justicia, democracia, desarrollo y bienestar, derechos
de la mujer) no se negociaron, dejando trunco lo programado.
Para remediarlo, de 1997 a la fecha, los zapatistas
multiplicaron iniciativas pacíficas: entre otras, la marcha a
México de los mil 111, una gran consulta nacional, la
formación de consejos municipales autónomos, la marcha por
la dignidad en varios estados y al Distrito Federal,
coronada en marzo de 2001 por una sesión zapatista en el
Congreso. Las respuestas oficiales fueron: la masacre
de Acteal, el desmantelamiento militar de tres municipios
autónomos y una contrarreforma que es un insulto a los
primeros acuerdos. La penúltima iniciativa zapatista fue
la creación de los caracoles con sus juntas de buen gobierno,
y la más reciente, la Sexta Declaración de la SelvaLacandona
para desencapsular el éxito de éstas con la otra campaña,
actualmente en curso.

En tres sexenios, el poder en función cerró la vía negociada
al incumplir su firma o su palabra, privilegió las respuestas
militares y despreció las salidas políticas del EZLN, es decir,
se marginó solo del proceso de diálogo.

La otra es una nueva etapa del diálogo nacional, ya no con el
poder y su clase política, sino con el país entero, estado
tras estado; por lo tanto no es tiempo de negociación sino
sólo un operativo político para tratar de detectar abajo otro
país, despertarlo, darle la palabra y hacerlaescuchar. El EZLN
ya no se asesora con celebridades académicas en una sede como
en las mesas de San Andrés, sino con un acompañamiento
colectivo y creativo in situ de las víctimas del poder y del
sistema, es decir, con quienes saben organizar su indignación
para volverse pueblo (en el que reside la soberanía nacional,
según todas las constituciones democráticas)
y rehacer nuevo el país descompuesto por un sistema depravado.

http://www.jornada.unam.mx/imprimir.php?fecha=20060218¬a=024a2pol.php&seccion=nota


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