A - I n f o s
a multi-lingual news service by, for, and about anarchists **

News in all languages
Last 40 posts (Homepage) Last two weeks' posts

The last 100 posts, according to language
Castellano_ Deutsch_ Nederlands_ English_ Français_ Italiano_ Polski_ Português_ Russkyi_ Suomi_ Svenska_ Türkçe_ The.Supplement
First few lines of all posts of last 24 hours || of past 30 days | of 2002 | of 2003 | of 2004 | of 2005 | of 2006

Syndication Of A-Infos - including RDF | How to Syndicate A-Infos
Subscribe to the a-infos newsgroups
{Info on A-Infos}

(ca) Juego de tontos. A vueltas con las reformas laborales

Date Sat, 15 Apr 2006 15:54:13 +0200 (CEST)



JUEGO DE TONTOS

Las condiciones de competencia feroz que establece el neoliberalismo en
todos los ámbitos (geográficos, económicos o personales) hacen que las
relaciones sociales se degraden hasta quedar reducidas a actos de
violencia. Sobrevive ni tan siquiera el más fuerte, sino el que menos
escrúpulos tiene para comportarse de forma más abyecta.

Los efectos que produce el neoliberalismo son cada vez son más evidentes.
Es suficiente con asomarse a la crónica de sucesos para apreciar hasta qué
punto las relaciones interpersonales están afectadas por la ideología
neoliberal. La violencia se adueña de hogares, escuelas, centros de
trabajo, calles con una intensidad que desborda la capacidad de las
instituciones para controlarla. El neoliberalismo nos hace
cada vez más monstruosos.

Participar en el Sistema, con las reglas de juego que el neoliberalismo
impone, implica dejar de ser persona. De entrada hay que perder todo lo
que tenemos de valor. Conformarnos, por bien que nos vaya la partida, en
no ganar nada que merezca la pena. Entender la vida como una cuestión de
supervivencia, de uno contra todo, y pensar que de esa guerra va a emerger
una sociedad más avanzada, es la doctrina social más estúpida que se ha
inventado nunca.

Las reformas laborales que regularmente nos aplican suponen una adaptación
cada vez extrema de ese modelo de aniquilación social. Nos dicen que para
ser competitivos tenemos que ahondar en la desregulación, flexibilizar el
mercado de trabajo, contener los salarios, reducir las prestaciones
sociales y aumentar el tiempo de trabajo.

España es el país europeo con mayor precariedad laboral, bajos salarios,
menores prestaciones sociales, más horas de trabajo y más larga vida
laboral. Sin embargo, estamos en la cola en cuanto a productividad y
competencia. Esta contradicción debiera hacer reflexionar a políticos y
empresarios, pero no. Se empeñan en proponer siempre la misma receta, que
ya se ha demostrado ineficaz. A mayor precariedad laboral menor
productividad y competencia.

Los/as trabajadores/as españoles son los que más trabajan y menos reciben
y aún así nuestra economía es la menos competente de su ámbito. La
ineficacia del tejido productivo español hay que buscarla en el otro lado,
en un empresariado manifiestamente incapaz de organizar la actividad
productiva de forma competente.

Hay varios aspectos que explican esta conclusión:

1. El carácter funcionarial de los empresarios. El 50% de la actividad
productiva la generan las administraciones públicas. Esta actividad se
concreta en infinidad de contratos de las administraciones con las
empresas. Esa contratación se realiza en condiciones de opacidad, de tal
forma que los contratos se otorgan a cambio de favores. Para que una
empresa sea viable no tiene que ser eficaz, tiene que gozar del favor de
las administraciones.

2. La tolerancia con el fraude. La función inspectora de la administración
no existe. La Inspección de Trabajo sólo tiene medios para atender el 15%
de las denuncias que se presentan. A esto se añade que más del 35% de la
actividad productiva está desarrollada por empresas ficticias, sin
capitalización. Los inspectores de trabajo saben que es inútil sancionar a
esas empresas, no se va a recaudar la sanción, ya que para eludir la
responsabilidad les basta con cambiar de denominación.

Las empresas grandes tienen una relación "personal" con los inspectores
que hace que también queden fuera del ámbito sancionador. Así que la labor
inspectora se dirige a aquellas pequeñas empresas, autónomos o
cooperativas que no pueden burlar, ni comprar, la acción inspectora.
Cuanto mejor funcionen más van a ser fiscalizadas, ya que son quienes van
a justificar el trabajo y recaudación de la inspección. De esta forma se
expulsa del mercado a empresas eficaces, y se promociona a empresarios
cuya único mérito es eludir la fiscalización y defraudar.

3. La precariedad laboral. El recurso a la contratación temporal y a la
externalización es muestra de ineficacia empresarial. El coste de la mano
de obra contratada a través de una ETT es un 35% mayor que el contratado
directamente por la empresa. Si hablamos de externalización los gastos se
disparan. Por ejemplo el coste para un Ayuntamiento de un bombero es de
2.500 euros mes. Contratar una empresa de prevención y extinción del
incendios es de 8.900 euros mes por trabajador. Esto acredita que el coste
de la mano de obra no es un factor determinante en el resultado de la
actividad económica. No importa que el coste de la mano de obra se
dispare, siempre que no sea el trabajador quien se beneficie.

4. La subcontratación. La cadena de subcontrataciones es prueba de la
ineficacia empresarial. Por ejemplo; una empresa intermediaria es
favorecida por la administración con un contrato para la construcción de
una carretera. Esa empresa ya ha hecho el negocio con la mera concesión.
Ni le interesa ni sabe construir ella misma la carretera, así que trocea
la obra y subcontrata su construcción con varias empresas constructoras.
Estas empresas desarrollan el proyecto técnico, pero no lo aplican a pie
de obra. Ya han hecho su negocio con la administración técnica del
proyecto, así que cada una subcontrata con otras empresas la aplicación
del proyecto. Así tenemos que en cualquier obra para llegar desde el
obrero hasta el constructor hay siete subcontrataciones. Y cada
subcontratación incrementa los gastos de ejecución.

5. La facilidad del despido. La reducción de la indemnización por despido,
y la eliminación de los salarios de tramitación facilitan el despido de
los trabajadores. Las empresas no tienen que hacer ningún esfuerzo para
tener una plantilla bien formada, cuidando de su salud y organizada
eficazmente para producir. Le basta con la amenaza del despido. Esta
política del terror produce un deterioro de la capacitación profesional de
la masa de empleados. No basta con ser buen profesional para garantizar el
puesto de trabajo, cuenta más ser un `pelotas', es el carácter del
sistema. Al trabajador se le puede sobreexplotar fácilmente, y cuando cae
de baja, se le despide y se contrata a otro. España es el país con mayor
siniestralidad de su ámbito, y con la mayor proporción de inválidos por
cuestiones laborales. Las empresas no cuidan de sus
trabajadores, sino que los exprimen al máximo en el menor tiempo,
trasladando luego a la Seguridad Social los costes de su explotación.

6. El déficit democrático en las empresas. Los/as trabajadores/as están
absolutamente excluidos del proceso productivo. Se ha creado un sistema de
representación sindical que excluye la participación de los trabajadores.
Las burocracias de los pseudosindicatos se han arrogado la representación
de los trabajadores con el solo objeto de anular su capacidad de decidir e
influir en su futuro. Este es el camino que hemos elegido, y las reformas
laborales que se anuncian ahondan en esa vía. Este sistema nos ha
convertido en el paraíso de los bajos salarios, la precariedad y la
siniestralidad laboral. Con el tejido empresarial que se ha ido
seleccionando estamos abocados a convertirnos en un país de servicios
serviles.

Hemos creado las condiciones de explotación óptima de los más
desfavorecidos, por eso solamente somos capaces de crear puestos de
trabajo para los desesperados del Tercer Mundo, que con toda justicia
acuden en masa huyendo del hambre. Las empresas encuentran en ese
contingente de mano de obra barata un nicho que les proporciona cuantiosos
beneficios porque trasladan a la Sociedad el coste de su explotación. Es
la Sociedad quien les asiste y cubre sus necesidades sanitarias,
educativas, de vivienda...

Son puestos de trabajo que malamente permiten subsistir a una persona.
Este tejido empresarial corrupto no es capaz de crear puestos de trabajo
que generen riqueza. Cualquier persona que trabaje debería tener derecho a
percibir una retribución que le permita vivir dignamente y generar
cotizaciones para tener cobertura social. Es absurdo crear puestos de
trabajo que no generen un mínimo que cubra el coste de supervivencia del
trabajador. Así no se genera riqueza, sino pobreza. La sociedad
subvenciona al empresario ineficaz, ya que le permite pagar solamente una
parte de los costes que genera su actividad. Estos puestos de trabajo no
rentables en nuestro país, se deberían crear en los países origen de los
inmigrantes, allí sí que serían rentables, y tendrían un efecto
multiplicador sobre la creación de riqueza.

Este modelo económico es insostenible. Más pronto que tarde la Sociedad
tendrá que soportar unos costes altísimos, y tendrá que reducir las
prestaciones sociales. La degradación de la enseñanza o sanidad pública es
una muestra de esto. Así que el modelo neoliberal que hemos abrazado con
tanta alegría postmoderna nos conduce a una sociedad degradada, sin
prestaciones sociales: pensiones, educación, sanidad, vivienda, hasta
convertirnos en un país tercermundista.

Para cambiar el destino que nos espera debemos ser capaces de impulsar
reformas laborales de signo contrario a las que nos ofrecen, por lo que
proponemos.

1. Modificación de la contratación administrativa. Adoptar un sistema
transparente, donde se prime la calidad de las condiciones de trabajo, y
se potencie la adjudicación a cooperativas y colectivos de trabajadores.

2. Persecución del fraude empresarial. Eliminando del mercando a las
empresas, e inhabilitando a sus administradores, que incumplan
la normativa laboral.

3. Prohibición de las ETTs. Y limitación de los contratos temporales.

4. Establecer la responsabilidad solidaria. La empresa contratista debe
responder solidariamente de las obligaciones que contraiga la subcontrata
en materia laboral.

5. Dar la opción por la readmisión al trabajador despedido improcedentemente.

6. Democratizar las empresas. Residenciando en la asamblea de
trabajadores/as la capacidad de negociación colectiva, para garantizar la
participación directa de los trabajadores, y promoviendo iniciativas
colectivas autogestionadas como alternativas a la empresa capitalista. Si
la reforma laboral avanzara por este camino obtendríamos un tejido
empresarial moderno, con trabajadores cualificados, con capacidad para
crear riqueza optimizando al máximo los recursos disponibles, en una
sociedad con futuro. Solamente creando las condiciones para que surjan
vínculos cada vez más estrechos de solidaridad podremos salir adelante.

-------------------------------------------------

J. de la Lama es abogado laboralista de CNT - Madrid

Artículo extraído del periódico "CNT" de abril de 2006

http://www.periodicocnt.org
_______________________________________________
A-infos-ca mailing list
A-infos-ca@ainfos.ca
http://ainfos.ca/cgi-bin/mailman/listinfo/a-infos-ca


A-Infos Information Center