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(ca) Ayití en la Encrucijada tras las Elecciones

Date Tue, 4 Apr 2006 13:35:25 +0200 (CEST)



Ayití en la Encrucijada tras las Elecciones

Si towo bèf te konn valè l, li pa ta kite yon kòd senk kòb touye l.
Si el toro conociera su fuerza, no se dejaría matar por una cuerda de
cinco centavos
(Proverbio Aysien)

El triunfo electoral de René García Préval en los comicios presidenciales
de Haití representó un resultado ciertamente incómodo para la burguesía
haitiana, para el imperialismo y los representantes de la "Comunidad
Internacional", que durante siglos se han mostrado extremadamente hostiles
e intolerantes al más mínimo aire de reforma social en Haití. No porque
Préval mismo sea un izquierdista, o alguien que persigue objetivos
demasiado radicales. Sino porque, más allá de las implicancias directas
que el resultado de las elecciones tengan en el complejo proceso político
que transita ese país, y más allá de las posiciones políticas del propio
Préval, las elecciones mostraron de manera inequívoca la preferencia de la
inmensa mayoría de los ayisien (haitianos) por una opción diferente a las
recetas recomendadas desde Washington al dedillo a través de sus
representantes locales -la oligarquía haitiana. El voto a Préval fue ante
todo un voto de protesta que evidenció, una vez más, la carencia de
legitimidad de los sectores que han hegemonizado el panorama político bajo
la dictadura de Latortue, y consecuentemente, reflejó la ilegitimidad de
la ocupación militar de la ONU, que es el único sostén sobre el cual esta
dictadura de clase se sostiene.


Makouts, Empresarios y Préval


Kreyon pèp la pa gen gonm
El lápiz del pueblo no tiene goma de borrar
(Proverbio Ayisien)

Viendo el historial de los otros candidatos, no era difícil suponer que la
mayoría del pueblo se inclinara por Préval, quien se presentó como
candidato de la plataforma Lespwa (La Esperanza), formada por
independientes y partidarios de Lavalas [1]. El resto de los candidatos
era un grupo con un nutrido historial de violaciones a derechos humanos,
aliados a anteriores dictaduras o a importantes intereses económicos. El
pueblo ayisien ya ha expresado varias veces su voluntad de mantener a los
makout [2] fuera del poder político -y esta vez han sido más claros que
nunca. Una vez más, han gritado Makout pa Ladann, no se admiten makout. En
contraposición, el historial de Préval como antiguo primer ministro del
depuesto presidente Aristide (1991) y luego como candidato presidencial en
la plataforma del movimiento Lavalas, fundado por Aristide (1995-2000),
hizo que las simpatías populares se inclinaran naturalmente hacia uno de
los pocos que han ingresado democráticamente al Palacio de Gobierno en
Puerto Príncipe y que han intentado llevar un programa de democratización
y de ciertas reformas sociales tímidas.

El 60% de la población inscrita para votar tomó parte en las elecciones,
pese a las múltiples dificultades puestas, ya que en muchos casos se
caminó horas y se hicieron colas igualmente largas para votar. Ciertos
locales de votación fueron cerrados a última hora, en un clima de
deliberada desorganización del proceso, el cual fue palpable en mayor
medida en las zonas populares. Así y todo, el resultado fue claro y dio
una fuerte bofetada en el rostro a la oligarquía que por dos años se había
creído dueña del derecho de hablar a nombre del pueblo ayisien y se
pretendía mostrar hacia el resto del mundo como representante de la
"sociedad civil". Con este resultado, quedó demostrada la absoluta falta
de sustancia para sus pretensiones y para su versión del derrocamiento de
Aristide como fruto de una demanda popular. Aparece, claro como el agua,
que realmente fue un acto gorilesco en favor de ganar nuevamente la
hegemonía política perdida a manos de los movimientos reformistas. La
naturaleza hiper-reaccionaria de la oligarquía haitiana, de la ocupación
de la MINUSTAH, del intervencionismo francés y yanqui, y de la dictadura
de Latortue, han quedado completamente al desnudo durante febrero.


Los Resultados de las Elecciones; la Burguesía se Inquieta


Kay koule twompe solèy, men li pa twompe lapli
La casa con goteras puede engañar al sol, pero no puede engañar a la lluvia
(Proverbio Ayisien)

El repunte de Préval en todas las encuestas previas a las elecciones hizo
que la oligarquía, los gwo manjé, tomaran todas las precauciones para
evitar un resultado que pondría, potencialmente, en una situación bastante
incómoda el trabajo de dos años de eliminación sistemática de su oposición
política y social. Por ello, aparte del acoso militar a los bidonville
(las barriadas populares), aparte de la eliminación física de lavalassiens
y militantes de organizaciones populares diversas, aparte de no habilitar
más que 807 locales de votación (y en las áreas calificadas de
"peligrosas" -"curiosamente" las favorables a Lavalas- el número de
locales fue nulo), se orquestó un fraude electoral de proporciones
mayúsculas para evitar el eventual triunfo de Préval.

Dentro de esta estrategia, grandes cantidades de votos fueron anulados en
áreas con escasa presencia de observadores internacionales[3]; se metieron
numerosas papeletas en blanco en las urnas, para así bajar el porcentaje
proporcional a Préval; y se secuestraron y quemaron urnas completas con
votos en áreas donde Préval obtenía una victoria demasiado cómoda. Prueba
de lo último fue la aparición de votos y urnas con votos a favor de Préval
en el vertedero de Truitier, un basurero municipal en las afueras de
Puerto Príncipe.

Todos estos mecanismos se pusieron a andar, cuando después de los primeros
recuentos de votos, Préval ganaba cómodamente con un 61% de los votos de
los votos escrutados, mucho más que el 50% más uno exigido por la ley...
en ese momento, la CEP (Comisión Electoral Provisoria) retrasa el
recuento, y comienzan a aplicarse todas las artimañas fraudulentas
mencionadas para evitar el triunfo de este candidato y poder reagruparse
en una segunda vuelta. Es así como el domingo 12 de febrero, el presidente
de la CEP, Jacques Bernard, anuncia que la votación de Préval había
"caído" a un 48,7%. Inmediatamente después de este anuncio, se alzó la
voz, incluso por ciertos miembros de la CEP, de que había habido un amplio
fraude electoral.

El segundo candidato, Leslie Manigat, antiguo duvalierista y presidente
por algunos meses durante la dictadura de Namphy (7 de febrero al 20 de
junio, 1988) seguía a Préval apenas con un magro 12% de los votos, y
detrás de él, el chico dorado de Washington, el magnate empresarial
Charles Baker, con apenas un 8% de los votos. Ellos esperaban una segunda
vuelta, porque eso les daría mayor margen para maniobrar y lograr el
triunfo de alguno de los candidatos protegidos de Francia o EEUU; y ya que
aún con todos sus votos combinados no lograrían sobrepasar a Préval, el
tiempo les permitiría volver a recurrir al fraude para imponer a algún
candidato, único esta vez, con ayuda de sus compadres en el CEP.


Las Masas se Toman Nuevamente las Calles...


Se pa lajan, non, se volonte
No es el dinero, no, es la voluntad
(Rayado en las calles de Puerto Príncipe en 1990)

Al día siguiente del anuncio del presidente de la CEP, el lunes 13 de
febrero, estallan espontáneamente protestas masivas en distintos puntos
del país y la población de los bidonville nuevamente se enseñorea de las
calles. Se bloquean las rutas, se levantan barricadas, el pueblo sale a
gritar y a marchar en contra de lo que percibe como una nueva tomadura de
pelo a su soberanía. Las masas agitan en sus manifestaciones ramas de
árbol, como un símbolo de Lespwa; pero ese gesto trae memorias de las
manifestaciones que derrocaron al dictador "Baby Doc" Duvalier, cuando el
pueblo agitaba ramas de árbol para simbolizar el Rache Manyók, la
extirpación desde la base del sistema duvalierista. La policía y la
MINUSTAH responden con represión, como de costumbre, pero hay pavor ante
este gigante despierto. La represión deja decenas de heridos y muere un
manifestante en la carretera de Tabarre, muy cerca del aeropuerto. Este
chico, que portaba una polera de Préval, fue mortalmente herido de bala
por tropas jordanas. Esa fue la chispa que encendió a una muchedumbre cada
minuto más indignada. Las movilizaciones siguieron, se incrementaron en
número y en combatividad, llegando el miércoles 100.000 personas a marchar
hacia el Palacio de Gobierno en Puerto Príncipe.

Al verse incapacitados de contener a las masas, la CEP se ve forzada a
ingeniárselas para dar la victoria a Préval sin tener que admitir el
fraude: la solución a la que llegan el jueves 16 de febrero es la de
eliminar los votos en blanco en los porcentajes y así declarar a Préval
ganador con un 51%. De esta manera, logran matar varios pájaros con un
solo tiro: sacan al pueblo de las calles y le mandan para la casa; dejan a
Préval y compañía contentos con su éxito electoral; tranquilizan a los
EEUU, Francia y a las autoridades de países que conforman las fuerzas de
ocupación (en especial Chile, Argentina & Brasil) que se estaban
preocupando que la escalada de movilizaciones pudiera desestabilizar aún
más la inestable ocupación de Ayití; desvían la atención de quienes
demandaban investigar las irregularidades del proceso electoral, dejando
intacta la "impecabilidad" de la corrupta CEP; y "dando" el triunfo a
Préval mediante un arreglo de los porcentajes, dejan abiertas las puertas
para un eventual cuestionamiento de la legitimidad de su triunfo. Esta
última es una carta de particular relevancia, pues si Préval persigue una
política demasiado independiente, si se "arranca con los tarros", podrían
usarla para eventualmente derrocarle; esta sería una cartita bajo la
manga, al servicio del imperialismo y los gwo manjé.

Desde ya, el candidato makout Leslie Manigat, ha denunciado la victoria de
Préval, describiéndola como "un golpe de Estado a través de las urnas" y
una "comedia maquiavélica que terminó en la imposición de un ganador
saltando todas las leyes de la legalidad republicana y lejos de los
requerimientos de la democracia en un país civilizado". Manigat declaró
que la victoria de Préval "está deslucida por la mancha de la
ilegitimidad", diciendo que el resultado puede ser impugnado. Estas
declaraciones han sido apoyadas por Charles Baker y su pequeña pandilla de
reaccionarios. Son cautelosos, pese a todo, y saben que la coyuntura no
les es favorable para pasar de las palabras a la acción. Saben que aún
contando con la protección de la MINUSTAH, sus amos imperiales no estarán
dispuestos a aceptar acciones que puedan desestabilizar aún más la ya
inestable situación en que se encuentra la ocupación. Por eso bravuconean,
amenazan, se ofuscan, gritan, pero por ahora no pueden hacer mucho más que
eso. Pero es una situación sólo momentánea, mientras el contexto no
cambie. Es por eso que el pueblo no puede bajar la guardia y debe
permanecer en pie de guerra.


Préval en la encrucijada


Bèl antèman pa di paradi
Un bello funeral no significa el Cielo
(Proverbio Ayisien)

Ante este contexto, es muy difícil poder predecir qué caminos inesperados
ha de seguir el proceso haitiano: por el momento, el pueblo en lucha
derrotó el intento de la oligarquía de arrebatarle el resultado de las
elecciones y forzó al CEP a reconocer el triunfo de Préval. Sin embargo,
si bien este ha sido un factor positivo que de una u otra manera re ordena
la correlación de fuerzas en la aguda confrontación de clases en Ayití,
aún la iniciativa política permanece en manos de la burguesía. Aún ésta
cuenta con el respaldo de la ocupación militar, y aún el pueblo no ha
logrado cristalizar una salida de conjunto a la crisis que sea favorable a
los intereses populares.

En estos momentos ha habido, indudablemente, un avance de la lucha popular
en Ayití; sin embargo, este avance aún no logra impugnar la hegemonía
burguesa y pasar a una fase pre-revolucionaria en la lucha. Podríamos, sin
embargo, aseverar que hoy el pueblo ayisien ha llegado a una encrucijada
en la cual se definirá el curso del proceso. Qué curso siga dependerá de
un conjunto de fuerzas hoy en pugna. Por ahora, subsisten en el panorama
político algunas sombras amenazantes:

1. Préval aún no asume y la transmisión de mando ha quedado aplazada quien
sabe hasta cuándo -Se suponía que Préval asumiría el 29 de marzo, pero
resulta que debe aún realizarse una segunda vuelta de las elecciones
legislativas, pues sólo un candidato al Parlamento obtuvo mayoría. Eso
quiere decir que en ausencia de un Parlamento que lo ratifique en el poder
ejecutivo, no puede haber transmisión de mando. Habrá que esperar hasta
que el Parlamento esté constituido para que pueda asumir. Sin embargo, aún
no está clara la fecha en que se realizará la segunda vuelta. En vista a
los múltiples retrasos y cambios de fecha en la primera vuelta (se
atrasaron cinco veces), es fácil predecir que algo semejante ocurrirá en
la segunda vuelta.

2. Préval ya ha fortalecido inconscientemente la carta del "golpe a través
de las urnas" de los gwo manjé al aceptar el resultado de la CEP sin
exigir un nuevo recuento de los votos que determine la cantidad real de
votos a su favor (seguramente, muy superior al 51%) y que se investiguen
las irregularidades y el fraude. Esta carta, como ya se ha dicho, puede
ser usada si Préval sigue el más mínimo desvío de los designios de
Washington o de París.

3. Pero hasta el momento, no hay nada que haga suponer que Préval no
seguirá, con rigor, los designios de la "Comunidad Internacional" y de los
empresarios y businessmen haitianos -aún pese a su historial, pese a su
base social de apoyo durante las elecciones y pese a su condición de
forastero en los círculos tradicionales del poder político en Haití. Su
discurso ha sido moderado y sus menciones a la justicia social no han sido
sino extremadamente tibias. Hablar de escuelas y educación como la panacea
a todos los problemas en un país ocupado militarmente -sin mencionar otros
problemas que afectan a la estructura de la sociedad haitiana- puede sonar
hasta ridículo. Las únicas vagas menciones que ha hecho sobre alguna
especie de programa social para Ayití ha sido establecer las instituciones
que define la Constitución para garantizar estabilidad en el país y
generar las condiciones necesarias para promover la inversión privada a
fin de crear empleos (lo que puede estar abierto a toda clase de
interpretaciones). Tales "propuestas", si es que así pueden ser llamadas,
pueden ser definidas de todo menos como "izquierdistas", por más vagamente
que éstas hayan sido planteadas; no logran cuestionar, en lo más mínimo,
las bases de la desigualdad en Haití, ni mucho menos, las estructuras de
la dependencia que han mantenido a la economía haitiana en un estado de
anemia crónica.

4. A la vez, Préval se encontrará entre dos fuegos: por una parte, los gwo
manjé, que cuentan con un inmenso poder económico para desestabilizar un
régimen que no sea de su agrado (y que no logre pasar a la ofensiva en
contra de tales parásitos sociales), que cuentan con el formidable apoyo
de las tropas de ocupación de la MINUSTAH y con un nada despreciable
poderío paramilitar de la mano de las tropas desmovilizadas del Ejército,
así como de pandillas ligadas al narcotráfico. Por otra parte, se
encuentra el movimiento popular, que ha desplegado su inmenso poderío
durante las movilizaciones de Febrero.

5. Respecto a las fuerzas populares, Préval no llega al poder con un
cheque en blanco por parte del movimiento popular y eso él lo sabe muy
bien. El voto a Préval, como hemos dicho, ante todo fue un voto de
protesta: en contra de los candidatos de la oligarquía, en contra del
golpismo, en contra de la ocupación y favorable a la figura del depuesto
Aristide. Fue un voto que espera reformas mucho más allá de lo que Préval
ofreció en su programa. Por ejemplo, organizaciones populares como el
MODEP (Movimiento Democrático Popular), Tèt Kole Ti Peyizan (Cabezas
Juntas, Pequeños Campesinos, en kréyol, organización campesina) y SAJ
(Solidarite Ant Jèn, Solidaridad Entre Jóvenes, organización juvenil) han
elevado demandas como la oposición a la ocupación, reformas al sistema
judicial, de salud y a la Policía Nacional Haitiana (PNH), así como
también le han exigido a Préval una mayor independencia con respecto al
FMI, al Banco Mundial y a otros organismos de "ayuda" internacional. Han
repudiado, a la vez, al Cadre de Coopération Intérimaire (Marco de
Cooperación Interina -CCI) ?acuerdo entre Latortue y los organismos
financieros, vigente hasta diciembre del 2006- el cual se opone a
cuestiones como una genuina Reforma Agraria o a la aplicación de subsidios
para productos de primera necesidad, dos demandas muy sentidas por los
sectores populares. Préval no está dispuesto a pedir el retiro de las
tropas de ocupación ni a cuestionar al CCI. Que Préval haya sido el
catalizador de la bronca popular, o que haya llegado al poder con un
indudable apoyo popular, no significan que sus políticas o sus
inclinaciones sean necesariamente "populares" o "izquierdizantes". Esto,
sin lugar a dudas, tenderá a generar tensiones a mediano plazo.

6. Respecto al asunto de la ocupación, ya hemos visto el posicionamiento
de Préval: en su reciente viaje por el Cono Sur, la semana iniciada el
domingo 12 de marzo, se dedicó a felicitar por la ocupación a los
gobiernos de Brasil, Argentina y Chile (donde se entrevistó con la
flamante Bachelet), y por su apoyo a la ?restauración? de la democracia en
Haití, manifestándose a la vez contrario al retiro de tropas y, apenas,
hablando vagamente de reemplazar el énfasis militarista de la MINUSTAH por
un énfasis más social (habló de reemplazar gradualmente tanques por
hospitales). Esta actitud, ciertamente, no complacerá a una base social de
apoyo que percibe a diario los abusos a manos de la MINUSTAH y que demanda
el retiro inmediato de las tropas de ocupación.

7. Otro hecho que complica más el panorama es el desembarco y
estacionamiento de 800 marines norteamericanos en República Dominicana, en
la provincia de Barahona, el 10 de febrero. ¿Qué objetivo persiguen?
Algunos han dicho que pretenden estar disponibles para una nueva ocupación
de toda la isla, otros que están preparados para actuar sólo sobre la
sección haitiana en caso de un brote de rebelión. Sea como sea, su
presencia es amenazadora y no puede ser ignorada, sobre todo, teniendo en
cuenta la historia de las ocupaciones militares yanquis tanto en República
Dominicana como Ayití.

8. El 22 de febrero, el jefe civil de la MINUSTAH, el chileno Juan Gabriel
Valdés y el primer ministro haitiano Latortue firmaban en Washington un
documento según el cual la PNH quedaba desde ese momento bajo la
comandancia de la MINUSTAH, imposibilitando al gobierno haitiano tomar
decisiones sobre ella sin autorización de las fuerzas de ocupación. Eso no
sólo constituye una flagrante violación y desprecio a la soberanía
haitiana; lo más grave, es que ese documento fue preparado en momentos en
que ya estaba claro el triunfo de Préval, con lo que resulta obvio que es
un documento preparado para limitar el respaldo institucional a un
gobierno del que la oligarquía aún desconfía. Y más grave en virtud al
hecho de que la PNH es atada a las fuerzas de la MINUSTAH luego de las
elecciones, pero que durante los dos años de ocupación, en que la PNH fue
uno de los puntales de la represión y de toda clase de violaciones a los
derechos humanos, la MINUSTAH observó indiferente y le dejó manos libres
para asesinar. Este documento ha producido amplio rechazo, y Latortue,
incapaz de defenderse ante la ola de rechazo, ha debido declarar que
?firmó el documento sin saber lo que decía?? o sea, o Latortue es un
vendido y un entreguista, o es un idiota. Como sea, el documento está en
veremos para ser aprobado, pero está ahí y tiene las firmas de Valdés y
Latortue.

9. Pero lo más grave, en nuestra opinión, del contexto abierto en el Ayití
post-electoral, es que de una u otra forma, se ha validado al golpismo
como un mecanismo natural de acción política de la oligarquía ?a falta de
base social de apoyo. Pese a que el resultado no ha sido del todo de su
agrado, ha quedado en claro que a un golpe de Estado, puede seguir, como
si nada, un proceso de ocupación y luego, organización de elecciones, cada
vez con menos oposición a ellos debido a la eliminación física de
militantes populares tras cada golpe. Una vez más la burguesía ha removido
a gobernantes molestos a su capricho, con la inconsciente complicidad de
los nuevos candidatos. El silencio de Préval ante las condiciones
?excepcionales? en que las elecciones se llevaron a cabo, sienta un pésimo
antecedente para el futuro ?el día de mañana el silencio puede cubrirlo a
él mismo.

10. Hay que entender además las condiciones excepcionalmente complejas en
que asumiría el poder Préval y entender que, si bien todo Estado
representa a una determinada clase social dominante (aunque no sea de
forma mecánica[4]), las restricciones naturales impuestas por la ocupación
constituyen un molde de mucho mayor rigidez que lo normal. Préval se
encontrará ante opciones mucho más limitadas, aunque es necesario aclarar,
no se encontrará ante un escenario en ausencia absoluta de opciones. La
ocupación marca las posibilidades de su acción de manera brutal. Y esto no
es algo menor, por el hecho de que asume, en última instancia, no como
fruto de la lucha popular, sino de la ocupación. Y esta ocupación, de una
fase militar, está avanzando a una fase de ocupación política.


Entonces?.


Tout bèt jennen móde
Todos los animales acorralados muerden
(Proverbio Ayisien)

Respecto a los eventos de Ayití, se ha llegado a una encrucijada: por una
parte, está Preval, quien probablemente va a jugar las cartas de la
conciliación y de la estabilidad política, como ya ha dejado entrever en
sus discursos; por otro lado, estará la presión de los seguidores de
Aristide, que demandarán el retorno del depuesto presidente; por otra
parte, está la oligarquía, que en la polarización social que hay en Haití
no está dispuesta a ceder incluso al reformismo más inofensivo; por otra
parte están las fuerzas de ocupación, que representan primordialmente los
intereses de las potencias imperialistas de EEUU y Francia; y por último,
están los sectores del movimiento popular que quieren llevar las demandas
mucho más allá de tibias reformas y que buscan una respuesta autónoma de
manera intuitiva, pero que sea favorable a los intereses de las masas
explotadas y marginadas. Este contexto, instala un escenario de una
precaria y frágil "estabilidad" que será imposible mantener por largo
tiempo, en especial, ahora que las masas ayisiens han demostrado su
verdadero potencial y disposición de lucha cuando se intentó tramposear el
resultado de las elecciones.

En este contexto, y sin una base social de apoyo incondicional en ninguno
de los actores en pugna (recordemos que el movimiento popular no pareciera
haber entregado un cheque en blanco), quizás el único sostén para su
régimen sean las fuerzas de ocupación. Así habría que entender su viaje
por el Cono Sur, como una manera de garantizar tal apoyo, el cual, no es
necesario insistir, también estará condicionado.

Y de la misma manera, las fuerzas de ocupación saben que se encuentran
absolutamente agotadas en términos de cualquier velo de legitimidad. Y
saben que Préval les puede garantizar la estabilidad que desean ?al
contrario de quienes dudan si es que Préval llegará o no a ser presidente,
creemos que es él la única carta para garantizar la estabilidad que le
queda a la MINUSTAH. Vista la reacción popular la semana del 13 de
febrero, no quieren arriesgar, en el corto plazo otra situación semejante.
Por ello, a los gwo manjé no les queda otra opción que aceptarlo por
ahora, aunque más no sea a regañadientes.

El voto ha Préval debe ser visto ante todo como un voto de protesta en
contra de la ocupación, y secundariamente, como un voto por el retorno de
Aristide. Esto pone inmediatamente a Préval, que trató de distanciarse
durante las elecciones de ambas posturas, en una situación muy difícil.

Pero la mayor complicación es la que se viene a largo plazo, y es la
paulatina mutación de la ocupación militar, en una ocupación política; el
marcado de cancha que ya se ha hecho sobre los límites de la política y la
reforma en Ayití, y sobretodo, la aceptación de la intervención como un
mecanismo más de la negociación política en ese país (hecho que ya toma
precedentes en 1994, cuando Aristide decide retornar a Ayití de la mano de
una ocupación norteamericana de 20.000 marines al término de la dictadura
de Raoul Cedras). Es la ocupación, por tanto, el problema crucial de la
coyuntura y el pueblo ayisien ha tenido buen olfato para así
identificarlo. La pregunta que nos queda en pié es, ¿tendrá el pueblo
ayisien buen olfato para encontrar un camino autónomo de salida a la
crisis?

José Antonio Gutiérrez D.
Marzo del 2006


[1] Movimiento de partidarios del derrocado presidente Jean Bertrand
Aristide, figura populista de gran arrastre en el mundo popular. Fue
derrocado en un brutal golpe de Estado craneado en EEUU y Francia a fines
de febrero del 2004.
[2] Nombre dado a los miembros de la policía política de la dictadura de
los Duvalier. En Ayití es sinónimo de terrorismo de Estado.
[3] En Nippes, por ejemplo, los votos anulados alcanzaron a casi el 14%.
[4] En países del Tercer Mundo, el Estado, además, juega un rol muy activo
en la creación de sectores de las clases dominantes y en la promoción
social de ciertos elementos.
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