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(ca) Venezuela 2005: visiones y respuestas desde el anarquismo

Date Wed, 5 Oct 2005 13:29:30 +0200 (CEST)


* En estos textos tomados de EL LIBERTARIO, periódico de la
Comisión de Relaciones Anarquistas- CRA, se resumen las ideas y
acciones que promueve actualmente el movimiento anarquista
venezolano.

º Editorial # 41, febrero-marzo 2005

Para quienes impulsamos este periódico, 2005 se asoma como un
punto importante en el avance de ideas e iniciativas consecuentemente
libertarias en Venezuela. Se cumplirán 10 años de actividad del
grupo editor (la Comisión de Relaciones Anarquistas), con un
balance que además de expresar voluntad para sobrevivir como
esfuerzo colectivo en condiciones poco favorables, en tiempos
recientes suma progresivos logros apuntando a que definitivamente el ideal
ácrata está arraigando en el país como una posibilidad de
construir, por todos y para todos, libertad e igualdad en solidaridad.

En esta edición se reseñan algunos de esos hitos recientes, como
por ejemplo la apertura del local del Centro de Estudios Sociales
Libertarios - CESL www.centrosocial.contrapoder.org.ve, la
celebración de las Jornadas Anarcopunks de Biscucuy y de las VI
Jornadas Anarcopunks de Caracas. Ante todo, hojeando lo que hemos
publicado desde 6 ú 8 números atrás, resalta la pluralidad de
plumas que se expresan en este periódico, evidenciando que no es
mero portavoz de un grupúsculo de iniciados sino que se ha
procurado ser consecuente con la idea de dar voz a lo que haya que decir
desde distintas posiciones socialistas libertarias. Igualmente, se
evidencian las huellas crecientes de la presencia de los anarquistas en la
escena social y cultural de diversos lugares del país. Participamos en
variadas movilizaciones e iniciativas, donde por recordar algunas
destacan: luchas ecológicas como las de Imataca y Perijá, sobre la
situación dramática en las cárceles y contra los desmanes
represivos, en apoyo a las reivindicaciones de la etnia pemón,
repudiando la guerra genocida en Irak, en el tema de los derechos de la
mujer. Además, hemos actuado sin desmayo contra el clima
político de agresividad e intolerancia al que apostaron chavistas y
antichavistas, promoviendo acciones y reflexiones conjuntas entre
quienes rechazamos a ambas jaurías de politiqueros. Expresamos,
como más nadie lo ha hecho, denuncias detalladas y constantes
sobre la entrega de los recursos del país a la voracidad globalizadora,
por obra de un gobierno revolucionario en sus dichos pero neoliberal en
sus hechos, además convalidado por la silenciosa complicidad de opositores
que añoran aquella ?democracia? donde le
servían la mesa a las transnacionales.

En el plano de la divulgación de las propuestas e ideas
específicamente anarquistas, hay que destacar la consolidación de
la red de difusión de El Libertario en Venezuela, que hoy llega
regularmente a 25 ciudades y pueblos de Venezuela, además de
contar con distribuidores en 7 países de Europa y América. Con el
soporte de esa red y de los lectores hemos logrado ir superando las
contingencias económicas que suelen ser el verdugo de esta clase de
iniciativas, a pesar de ciertos obtusos que aún se empeñan en
atribuir nuestra supervivencia y buena salud a oscuras subvenciones
financieras, opinión que revalida aquello de ?cada ladrón juzga
por su condición?, además de desmentirse por la evidencia
palpable de la circulación que alcanza nuestro vocero. Como dato
que, de manera indirecta pero plausible, confirma la divulgación de El
Libertario y de las posiciones que aquí sostenemos, vale informar que
nuestro website www.nodo50.org/ellibertario, operativo desde
hace poco más de 2 años, ya superó a las claras las 50000 visitas
en total, con un promedio diario que en los últimos meses llega al
centenar de registros.

Además del periódico, los anarquistas hemos incrementado el
esfuerzo por promover nuestra práctica y nuestro pensamiento en
otros ámbitos que paulatinamente hemos logrado abrirnos: foros,
conferencias, proyecciones audiovisuales, eventos académicos,
conciertos, etc. Sin duda que mucho más cabe y debe hacerse en
este aspecto, pero aquí también es grato apreciar la regularidad
con que se vienen sucediendo esas oportunidades de un tiempo a esta parte.
Por otra parte y superando la consabida estrechez financiera, satisface
reseñar que hemos editado varios pequeños tirajes de
folletos de divulgación libertaria que han encontrado ávida acogida entre
los lectores locales, lo que nos estimula a esforzarnos en ampliar esa
dimensión de nuestra actividad. Similar ha sido la situación en cuanto a
la reproducción que hemos hecho de material musical
libertario, pues nuestros CD?s y cassettes han tenido excelente
recepción.

Exponemos tal recopilación de logros aún cuando estamos
conscientes de que adversarios y obstáculos son enormes. Pero lo
cierto es que tan o más grandes eran en 1995 cuando comenzamos
este andar, y no obstante hemos podido sembrar y comenzar a
cosechar. Valía entonces la pena recordar a propios y extraños
todo lo anterior pues, aquí y ahora, en la modesta dimensión que
recogen estas líneas: ¡Llevamos un mundo nuevo en nuestros
corazones, ese mundo está creciendo en este instante!

º Editorial, # 42, abril-mayo 2005

Al aproximarse otro Primero de Mayo, fecha que conmemora la
imperecedera presencia de los trabajadores anarquistas de Chicago en 1886,
el colectivo redactor de El Libertario ha querido dedicar el espacio más
amplio posible en este número a temas y problemas del
ámbito laboral.

No es solo el interés por divulgar la fecunda memoria histórica del
anarcosindicalismo lo que nos ha motivado en este sentido. Resulta que
tanto como hace 119 años la opresión, la explotación y la
injusticia siguen siendo la pauta en la existencia de los trabajadores de
Venezuela y del mundo, particularmente cuando las conquistas
relativas que el movimiento obrero organizado había alcanzado con
sus luchas han sufrido en los últimos 20 años un evidente retroceso frente
a la ofensiva neoliberal de patronos y Estados. Salvo escasas excepciones
que confirman la regla, en todo el planeta las
estadísticas indican que las condiciones de los asalariados (ingreso real,
estabilidad, seguridad social, etc.) han mermado, sin que las burocracias
que regentan los sindicatos pudiesen hacer mayor cosa
para evitarlo. De hecho, las nuevas circunstancias del capitalismo actual
y el deterioro en la situación de los trabajadores han redefinido nuestra
misma condición como tales, pues un porcentaje creciente
sufrimos condiciones laborales de precariedad, informalidad y/o
flexibilización que nos ubican en escenarios para los cuales los
modos de organización y lucha desarrollados por la clase obrera
industrial entre los siglos XIX y XX resultan inadecuados, más aún cuando
la misma condición ?clásica? de obrero fabril se ha
tornado en relativamente privilegiada al compararla con lo que
padecen hoy tantos trabajadores.

Todo esto se refleja fielmente en Venezuela, donde 6 años de
"revolución bonita" ? que ahora, por si fuera poco, se bautiza de
?socialista? - no han hecho sino reforzar un cuadro de
deterioro laboral que nos agobiaba desde los gobiernos de Lusinchi, Pérez
II, Velásquez y Caldera II. Seguramente los defensores del
?proceso? bramarán contra esta afirmación recurriendo a las
más recientes cifras oficiales de empleo, pero en esas mismas
cuentas tenemos que revisar no sólo lo concerniente a las variaciones en
la ocupación, sino ver como se han mantenido sin cambios las
tendencias a que el número de trabajadores estables de la economía formal
disminuya y a que aumenten los trabajadores precarios e
informales. Además, la acción del gobierno y las cacareadas
transformaciones jurídico-institucionales que promueve, de ninguna manera
han variado lo que se venía haciendo en favor de la
flexibilización neoliberal de las condiciones de trabajo, prueba de lo
cual es que sobre estos asuntos no ha ocurrido la menor queja de las
transnacionales que en tropel se aprovechan de las ventajas ofrecidas por
esta revolución de habladores de paja, como lapidariamente la ha motejado
Domingo Alberto Rangel.

En este contexto, nuestra propuesta no puede ser otra que actuar y
convocar para la organización desde abajo en concordancia con los
principios generales que el anarquismo ha defendido en el terreno
laboral, teniendo en cuenta muy significativamente las
reivindicaciones y objetivos de quienes más necesitan de esa
organización (y que hasta ahora han sido más renuentes a tenerla): los
trabajadores precarios, informales y/o sometidos a las zozobras de la
flexibilización laboral. Además, esa organización debe
articularse ? no sobreponerse ni sustituir ? a las instancias de
lucha que se constituyan desde otros importantes grupos sociales
sometidos a la opresión (mujeres, jóvenes, ecologistas, minorías
étnicas, y tantos excluidos o segregados por las diversas razones
que inventan el Estado y demás poderes autoritarios). En ese
esfuerzo estamos y te invitamos a que nos acompañes...

º Editorial, # 43, junio-julio 2005

En esta edición hemos decidido puntualizar y profundizar en el
antimilitarismo, dimensión que entendemos fundamental tanto para
el anarquismo en general como para nuestro esfuerzo específico por
construir caminos de cambio libertario en Venezuela y América
Latina.

A lo largo de la historia del socialismo, las corrientes revolucionarias
más consecuentes han sido antimilitaristas radicales, al resultarles obvio
que el funcionamiento de la institución armada se haya
indisolublemente asociado a la dominación capitalista en sus más
siniestras expresiones de muerte y destrucción. Pero el anarquismo ha ido
más allá en su crítica a uniformados y cuarteles, pues no
solo cuestiona su desempeño sino su existencia misma como
mecanismo reproductor de opresión, injusticia, desigualdad e
insolidaridad. Fieles a esa herencia, los anarquistas venezolanos
tenemos dos décadas constatando y denunciando hechos y procesos
que ? para el caso de ?nuestra? milicia ? demuestran
cómo aquí se ha repetido esa funesta trayectoria, que sólo ha
podido encubrirse a fuerza de machacar el discurso patriotero y
adulador que se acostumbra en el país sobre este tema, ejemplo del cual
eran en el pasado las monsergas sobre seguridad nacional o lucha contra la
subversión, ahora demagógicamente sustituidas por
cuentos de unidad líder-ejército-pueblo y defensa asimétrica
endógena ante fantasmagóricas invasiones de marines.

Por lo tanto, nuestro reto al grotesco militarismo que hoy padecemos en
Venezuela se propone ser todo lo agudo y crítico que no son
capaces los flatulentos opositores socialdemócratas y de derechas, en el
fondo añorantes de gorilas a su medida y mandar. En similar
sentido, damos espacio a los encendidos alegatos de los compas de
Chile ante la masacre de conscriptos en Antuco, muestra en gran
escala de la inhumana barbarie que es norma cotidiana en la conducta
cuartelera de todas partes, ante la cual las cofradías que ejercen o
aspiran al poder guardan el silencio de los hipócritas, como
también lo hemos visto aquí en tantos casos de reclutas
asesinados en aras de la disciplina militar. Quedan pues estos
testimonios y análisis a juicio de quienes los lean, ratificando que se
han escrito desde el más profundo compromiso con la libertad, la
igualdad y la solidaridad.

Un párrafo final para reiterar nuestra dolida indignación ante dos
ausencias de las que hablamos en estas páginas y que hemos sentido de
cerca. A Simón Sáez Mérida y Nicolás Neira Álvarez vaya
el recuerdo más fraterno y vívido de parte de quienes los tendremos en el
corazón. Como dijo Alí Primera, con ese canto que no
podrán quitarnos lenguaraces sargentones ni grises burócratas de
boinas rojas: ?Los que mueren por la vida no pueden llamarse
muertos?.

º Editorial, # 44, septiembre-octubre 2005

Individualidades y agrupaciones que por primera vez se comunican
con nosotros - a través de este vocero impreso, de Internet o del
contacto personal - tienen una pregunta reiterada: ¿qué diferencia hay en
la propuesta del colectivo editor de El Libertario al compararse con las
dos opciones más conocidas de la escena política
nacional?

Contestar significa demostrarles un punto clave en el panorama
venezolano reciente: los actores políticos en pugna por el poder
institucional (sea el chavismo gobernante o la oposición
socialdemócrata y de derecha) han tenido éxito en imponer su
agenda a los movimientos sociales de base, llámense laborales,
feministas, ecologistas, indígenas, vecinales, estudiantiles,
culturales, etc. Éstos aceptaron cancelar su proceso autónomo de
luchas y organización, en la ilusión de alcanzar sus objetivos una vez que
el respectivo Mesías político se consolidase en el poder.
Por eso, con el bando opositor, vimos a los aturdidos exponentes de la
?sociedad civil? marchar como ratones de Hamelín tras la
flauta que los condujo a los barrancos del ?paro cívico? y del
descalabro electoral del 15-A. Del otro lado, las ilusiones participativas
y protagónicas para la organización popular fueron y son burladas
por un gobierno cuyas pautas son la reverente obediencia al caudillo y el
consiguiente clientelismo de sus seguidores, sustentándose en el chorro de
la renta petrolera y en palabrería demagógica para
posponer indefinidamente las promesas, bien sea para cuando se
derroten fantasmagóricas acechanzas del enemigo (?invasión
yanki?, ?magnicidio?, ?guarimbas golpistas?), o
para cuando se supere el interminable ciclo de torneos electorales.

Ante tal cuadro, nosotros expresamos algo totalmente distinto. No
somos ni queremos ser contendientes por el control del poder
institucionalizado: somos anarquistas y aspiramos a que desaparezcan tanto
el poder estatal como toda otra estructura jerárquica opresiva. Esto no es
mera profesión de fe; para nuestra acción aquí y ahora
significa asumir el compromiso de promover y potenciar la
autonomía de cualquier movimiento social consecuente. Siendo
así, no nos interesa erigir ?movimientos sociales
anarquistas?, que serían tan inútiles para un avance colectivo
en positivo como los difuntos círculos bolivarianos o esos partidos de
oposición disfrazados de ONG?s. Apostamos por movimientos
sociales que construyan dinámicas de acción y organización
independiente, basados en la participación más amplia a todo nivel, que
permitan reconquistar o construir modos de acción directa y
autogestión ajenos al control del Estado u otra instancia de
opresión, pues solo así se consolidarían espacios compartidos de
libertad e igualdad en solidaridad que serán germen y soporte de ese
futuro por el que luchamos. En fin, nuestra oferta se puede resumir en la
sentencia de John Holloway: cambiar el mundo sin tomar el poder.

Entendemos que esa propuesta debe llevarse y ser debatida ante
quienes - dentro y fuera de Venezuela - se comprometen o simpatizan con la
construcción autónoma de los movimientos sociales.
Ciertamente, esa intercomunicación y discusión sería muy
diferente del montaje burocrático-aclamacionista que caracterizó al XVI
Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes de agosto
pasado, un modelo que todo indica se repetirá en enero de 2006 con el VI
Foro Social Mundial. Por lo tanto, en paralelo con apoyar y
participar en esfuerzos de organización independiente desde las bases como
los reseñados repetidamente en esta publicación, somos
parte de la iniciativa en gestación para realizar (también en enero de
2006) un foro alternativo y fuera del dominio político-económico de los
poderes institucionalizados, donde se discutiría lo que interesa a quienes
llevamos un mundo nuevo en nuestros corazones y
trabajamos porque ese mundo crezca en este instante. Si tú y/o tu
agrupación sintonizan con estas ideas, contáctanos a la brevedad.

www.nodo50.org/ellibertario
ellibertario@odo50.org

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