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(ca) Anarquismo en Sudáfrica: entrevista con la ZACF [en]

Date Sun, 10 Jul 2005 19:10:37 +0200 (CEST)


Primera parte de la entrevista realizada por la revista británica "Black
Flag" a compañeros sudafricanos de la ZACF.


1- ¿Podéis decir algo sobre vosotros y sobre las organizaciones a las que
pertenecéis?

Esta entrevista fue hecha a Sh. y St. de Zabalaza Action
Group (ZAG) de Durban, Joe Black de la Cruz Negra Anarquista (CNA-ABC),
que además es el actual secretario regional de la ZACF y Michael Schmidt
del Bikisha Media Collective (BMC) de Johanesburgo, que es el secretario
internacional de la ZACF.
Joe y Sh. están también involucrados en Zabalaza Books (ZB), mientras que
Michael también lo está en la CNA-ABC. Los colectivos de los que formamos
parte están entre los fundadores de la ZACF. Algunos de ellos, como ZB, se
formaron en la clandestinidad, en el ocaso del apartheid hace una década.

2. ¿En vuestra organización hay tanto blancos como negros? ¿Qué perfil
social tiene el militante medio?

Los grupos de la Federación están compuestos tanto de negros como de
blancos y la mayoría de sus miembros pertenecen a la clase trabajadora,
algunos de ellos son parados o estudiantes. Por lo general hay un
porcentaje muy parejo de negros y de blancos en los grupos, pero hay
muchos más negros viviendo en guettos y suburbios que han mostrado un
interés genuino en el anarquismo, que blancos. El perfil típico de
militante sería un hombre de unos veintipocos años empleado en precario.
Esperamos que la militancia femenina crezca a medida que nuestros
proyectos comunitarios consigan atraer a más indígenas*, asiáticos y gente
de color (*N.B. el término "indígena" se refiere a los Bushmen, Griquas,
Khoekhoen y otros grupos autodenominados "amarillos", gente que vivía en
Sudáfrica antes de la llegada de población negra).

3. ¿Ha habido un movimiento/tradición anarquista africano amplio?

Sujeto durante largo tiempo al látigo de regímenes coloniales
hiper-extractivos, el desarrollo del conjunto de las tendencias
revolucionarias en Africa ha sido esclavo, en primer lugar, de un tardío y
reducido desarrollo de una clase trabajadora industrial en un puñado de
países y, en segundo, del desarrollo de las luchas de liberación
nacionales.
En el primer caso, el colonialismo sólo estableció población estable de
este tipo en una proporción significativa en países como Sudáfrica,
Argelia y Egipto (muchos de ellos trabajadores europeos o de la India y
otros países asiáticos) para poner en marcha economías avanzadas basadas
en la minería, la agricultura destinada a la exportación y su
infraestructura asociada. No fue por casualidad que el anarquismo arraigó
allí hace más de un siglo, encontrando su expresión más elevada en el
sindicalismo revolucionario, influenciado por los IWW, de los IWA
(Industrial Workers of Africa, fundados en 1917) y de la IWIU (Industrial
Workers Industrial Union, fundada en 1919) sudafricana. Una notable
excepción a esta tendencia tuvo lugar en la entonces colonia portuguesa de
Mozambique, donde apareció una organización anarcosindicalista (ligada a
la poderosa CGT portuguesa) que conoció su apogeo a fines de los años 20
en ausencia de un partido comunista autóctono. La situación en la otra
gran colonia portuguesa, Angola, parece que fue similar (¿pudo ser éste un
factor que contribuyera a la elección de una bandera rojinegra tras su
independencia?), pero es un fenómeno aún por estudiar.

Dos factores contribuyeron al ocaso de la "primera ola" del sindicalismo
revolucionario y el anarcosindicalismo en África.

En primer lugar, como en otros países anglófonos (antiguas colonias
británicas), la carencia de una organización anarquista específica
desprotegió al sindicalismo revolucionario de las embestidas del
bolchevismo y de un emergente nacionalismo negro pequeño-burgués (por
ejemplo, el Congreso Nacional Africano), de modo que la Industrial and
Commercial Union (ICU, fundada en 1918) a la que los IWA y la IWIU dieron
vida para expandirse por Zambia, y que alcanzó su culmen en 1927, se
colapsó poco después debido a la confusión ideológica.

En segundo lugar, muchos territorios africanos comenzaron a caer bajo el
fascismo: Mozambique, Angola y otros territorios portugueses bajo el
régimen de Salazar desde 1927; Libia, Etiopía y Eritrea bajo Mussolini a
fines de los 30; Marruecos y el Sáhara español bajo Franco desde el 36;
Argelia y las colonias francesas del Oeste, bajo el régimen de Vichy
durante la guerra; las colonias belgas de Centroáfrica bajo el rexismo
durante el transcurso de la guerra.

La aceleración en la postguerra de las luchas de liberación nacional tuvo
lugar sobre un fermento anarquista pero en unas condiciones de tutelaje y
seducción por soviéticos y maoístas, al tiempo que partes de África
permanecían bajo el dominio fascista a mediados de los 70 (Angola y
Mozambique).

En los 90, siguiendo al derrumbe de la URSS y al hilo de varias luchas
(como la llevada a cabo contra el apartheid), el anarquismo resurgió en el
sindicalismo revolucionario de los IWW en Sierra Leona, el
anarcosindicalismo de la Awareness League (AL) de Nigeria, los movimientos
anarquistas que llevaron a la creación de la Workers'
Solidarity Federation (WSF) en Sudáfrica y, más recientemente, del
Anarchist and Workers Solidarity Movement (AWSM) en Zambia, de redes
anarcosindicalistas en Marruecos y Burkina-Fasso, la Convergencia
Anticapitalista de Kenia (ACCK) creada por anarquistas y socialistas y la
ZACF sudafricana, heredera de la WSF.

4. ¿Qué opináis del libro "África rebelde" de Sam Mbah y I.E. Igariwey?
¿Creeis que es un buen punto de arranque para averiguar más sobre el
anarquismo africano y su historia?

El libro es bueno a la hora de describir los elementos anarquistas
presentes en algunas sociedades tradicionales africanas que existeron
antes de la colonización y es un buen punto de arranque, pero está
limitado, porque el movimiento anarquista sólo ha resurgido realmente en
África (con la excepción de la Awareness League) justo antes de la
publicación del libro, y el clima socio-político ha variado
ostensiblemente en el continente a partir de entonces.

El colapso del apartheid y el fin de los conflictos de Namibia, Angola y
Mozambique en particular, la caída de regímenes amigos de los EEUU como el
de la antigua Zaire (ahora República Democrática del Congo) o de fuerzas
aliadas en lucha por el poder (como la UNITA angoleña) y el éxito de
dictadores como Daniel Arap Moi de Kenia o Hastings Banda de Malawi han
acabado con la "Guerra Fría" en África. Pero la rapiña de los recursos
naturales por parte de las empresas multinacionales (bajo la tapadera de
conflictos militares) en nueve países, el fraude en las elecciones y la
corrupción de nuevos regímenes "democráticos" como el de Frederic Chiluba
en Zambia y el mantenimiento de dinosaurios "socialistas" como Robert
Mugabe de Zimbabwe, han mantenido en un nivel alto la tensión. A esto hay
que añadir el sutil imperialismo del sudafricano Thabo Mbeki y su
neoliberal "New Partnership for Africa's Development" (NEPAD). Esto nos ha
introducido en un escenario de lucha completamente nuevo.

El punto fuerte de "África Rebelde" es su crítica del monstruo que supuso
el socialismo africano y los obstáculos (y posibilidades) que se le
presentan al anarquismo africano en su desarrollo, debido a la ley de la
selva y el caos que reina en lo económico y lo político en el continente.
Los puntos débiles del libro son, en primer lugar, un énfasis exagerado en
las tradiciones libertarias de algunas tribus (quizás a causa de una falta
de conocimientos acerca de los antecedentes sindicalistas) y, en segundo
lugar, la carencia de un análisis amplio, al menos de la misma Awareness
League, ya que se puede comprender que su conocimiento acerca de otros
movimientos anarquistas africanos actuales sea menor.

5. ¿Hay mucho interés por el anarquismo en Sudáfrica? ¿Se ha reflejado
esto en el tamaño e influencia de vuestra organización?

Se está produciendo un interés creciente por el anarquismo en Sudáfrica,
pero esto no se ha reflejado aún en el tamaño de la ZACF, que se halla
todavía en estado embrionario. Sin embargo, estamos más involucrados en
expandir las ideas y prácticas anarquistas que en construir una
organización. El modo de formar parte de la ZACF es mediante invitación
(tras haber trabajado al menos durante un año con los movimientos
sociales), de aquéllos de quienes sabemos y tenemos comprobado que son
anarquistas activos. Se trata de una política totalmente diferente a la de
"puertas abiertas" que mantenía la antigua WSF: "si te interesa, puedes
formar parte", lo que contribuía a nuestra debilidad ideológica y
práctica. El mayor interés popular que generamos en las comunidades pobres
donde trabajamos (y donde muchos de nosotros vivimos) no es por la
expresión de ideas anarquistas, sino por su aplicación práctica: no
sectaria, horizontal, poniendo en práctica proyectos comunitarios de
democracia directa, como comedores y bibliotecas populares. Hablando
claramente: nuestra práctica es nuestra fortaleza y nos atrae las
simpatías de la gente. Pero como organización, nos mantenemos como un
pequeño, aunque muy activo, elemento dentro de los movimientos sociales
progresistas y radicales que arrancaron hacia el año 2000.

6. ¿Ha tenido algo que ver la caída del socialismo autoritario africano en
el ascenso del interés por el anarquismo? ¿O ha jugado un mayor papel el
colapso del bloque del Este? ¿O fue un caso de ascenso de "políticas
mejores"?

El concepto de "socialismo africano", como fue definido por los
autodenominados líderes de la liberación Kwame Nkrumah, Julius Nyerere,
Amilcar Cabral, Agostinho Neto, Eduardo Mondlane, Ahmed Ben Bella y otros
(incluyendo "outsiders" interesados como Frantz Fannon) ha sido
tremendamente influyente en el desarrollo del continente, tanto económico
como ideológico. Algunos países, en el período posterior al de la
independencia, experimentaron inicialmente con una forma de
"descentralización estatista", notablemente Libia bajo Muammar Gadaffi y
Tanzania bajo Nkrumah; mientras que en el lado opuesto del espectro
hallamos regímenes marxistas hiperautoritarios del tipo del de Mengistu en
Etiopía. Las influencias "socialistas" externas (basadas en ayuda directa
militar, política y económica) provenían principalmente de la URSS y, en
grado menor, de Cuba, China, Corea del Norte y Alemania del Este. El
colapso del bloque soviético tuvo un gran impacto en la sostenibilidad de
las fachadas "socialistas" en la mayor parte del continente. Algunos
regímenes, como el de Mengistu, han sufrido un colapso. Otros, como el del
Frelimo en Mozambique, se han transformado a sí mismos en regímenes
democráticos-burgueses. Incluso otros, como la Zambia de Chiluba, se han
pasado con armas y bagajes al neoliberalismo.

La evaporación de los Estados "comunistas" foráneos fue el desencadenante
del colapso de un "socialismo africano" insostenible. Al carecer de una
tradición sostenida de movimientos de masas
libertarios/sindicalistas/anarquistas, no había un ambiente propicio para
el resurgir de organizaciones antiautoritarias. Donde han aparecido, ha
sido quizás sólo en parte debido a la falta de credibilidad del
"socialismo" tras su colapso, y seguramente más debido a las condiciones
específicas locales: en Sierra Leona, por las lamentables condiciones de
trabajo en las minas de diamantes que dieron empuje a la sección de los
IWW; en Nigeria, la oposición izquierdista al poder de los militares ayudó
a forjar la Awareness League. En Sudáfrica, la crisis de legitimidad del
reformista Partido Comunista de Sudáfrica (SACP) y la disminución de los
beneficios del trabajador por el auge del neoliberalismo han espoleado
algo de interés por el anarquismo.

Pero los niveles de interés y de compromiso con el anarquismo en el
continente son extremadamente bajos (en comparación con Latinoamérica o
con el Este de Europa, por ejemplo) y no deben ser sobrevalorados. Las
"políticas mejores" tienen que conseguir aún un respaldo significativo,
una vez que han quedado solas en su ascenso.

7. ¿Cuál es el aspecto actual de la Sudáfrica "libre"? ¿El fin del
"apartheid" ha ocasionado cambios significativos?

Ha habido cambios significativos en las estructuras, en el terreno
económico, en el político y en el social, pero para muchos habitantes
negros esto ha significado muy poco en términos reales.
Las dispersas comunidades negras y sus burocracias duplicadas (incluidas
sus fuerzas armadas) se han consolidado dentro de un Estado unitario.

Una nueva Constitución, basada en los derechos humanos, y la abolición de
las leyes raciales discriminatorias han establecido una democracia
parlamentaria burguesa en la cual el Congreso Nacional Africano (ANC) es,
de lejos, el partido dominante, con dos tercios de los votos, que espera
consolidar en las elecciones generales de este año.

A pesar de la abolición de las leyes racistas, aquéllos que ejercen el
dominio de clase tienen asegurado que la mayoría de la población negra
continuará desposeída. La política económica proteccionista (reforzada por
el aislamiento por las sanciones) ha sido reemplazada por un librecambismo
que ha permitido que las importaciones baratas inunden el país,
produciendo la pérdida de un millón de empleos desde 1994. Probablemente
el sector más golpeado sea el de las manufacturas textiles, que ha sido
durante años el baluarte de la organización obrera, tanto como el campo.
Las huelgas salvajes han sido muy acentuadas en el sector del motor y a
fines de los 90 hubo una oleada de bloqueos de carreteras vitales por
parte de radicales en el sector del transporte. Las luchas entre los
sindicatos de clase y los amarillos llevaron a algunos asesinatos en los
sectores portuario y minero. El desempleo alcanza al 40% de la población,
pero hablaremos más detenidamente del trabajo más adelante.

Aunque las leyes que dividían a la población por el color de su piel han
cambiado, la desigualdad y la diferencia entre ricos y pobres ha
aumentado. Alrededor del 75% de los hogares sudafricanos carece de una
alimentación adecuada y uno puede encontrar niños sufriendo de males
relacionados con la malnutrición en las afueras de nuestras ciudades. El
SIDA se ha disparado y miles de niños huérfanos se encuentran a la cabeza
de sus hogares, buscándose la vida como pueden. El 62% de los negros, el
29% de la gente de color, el 11% de los asiáticos y el 4% de los blancos
vive actualmente por debajo de la línea de la pobreza, se ha producido un
incremento dramático durante la "década de democracia". Cerca de tres
millones y medio de personas han sido echados de sus casas desde 1994, a
menudo a punta de pistola, al mismo tiempo que a millones más les han
cortado el agua y el gas unos ayuntamientos más preocupados en los costes
que en el bienestar de los vecinos. Muchos negros comentan que, en algunos
aspectos, el régimen del apartheid era mejor que el actual, pues había más
seguridad en el empleo y subsidios del Estado, que han sido ahora
disminuidos por el programa neoliberal GEAR (Growth Employment And
Redistribution, Crecimiento del Empleo y Redistribución) puesto en marcha
por el ANC, que incluso ha sorprendido al FMI y al Banco Mundial por su
austeridad.

La ultraderecha racista ha declinado ostensiblemente tras la invasión por
parte del Afrikaner Resistance Movement (AWB) del bantustán de
Bophuthatswana antes de las elecciones de 1994 y la campaña de bombas. El
actual proceso por traición a la Farmer Force (Boeremag) está demostrando
lo patética y débil que es la derecha blanca, a pesar de sus ambiciosos
planes de dar un golpe de mano y hacerse con el control del ejército (los
cuales se quedaron en nada). En realidad, el racismo está aún firmemente
arraigado en muchas áreas granjeras, donde trabajadores negros han sido
asesinados o torturados, a menudo como castigo por supuestas infracciones.
Por otra parte, muchos estudios han demostrado que asesinatos de granjeros
blancos han sido de tipo criminal, no por motivos políticos. Los
asesinatos y la violencia derechista han llegado a ser un problema, junto
a la organización criminal mixta (formada tanto por blancos como por
negros) "Spots of the Leopard" (Manchas de Leopardo, Mapogo a Matamaga) en
las provincias del norte y la organización criminal musulmana PAGAD en
Cabo Oeste, pero ambas parecen ahora bastante tranquilas. Hay que
reconocer que el principal derechismo, tanto negro como blanco, se halla
en el parlamento. Ni un solo parlamentario se opone al neoliberalismo.

Para muchos negros, asiáticos e indígenas sudafricanos, su experiencia
histórica de marginación, paro, pobreza, malnutrición y racismo, pues, no
ha cambiado. Quizás, incluso, se ha acentuado.

8. El ANC lleva en el gobierno un buen tiempo. ¿Qué ha hecho? ¿Ha jugado
el mismo papel que el "nuevo laborismo" de Blair, introduciendo reformas
neoliberales bajo la etiqueta de "socialista"?

Has dado en el clavo. El ANC continúa formando parte de la Internacional
Socialista, aunque el presidente Thabo Mbeki sea un thatcherista confeso.
El ANC aún habla en público de "revolución nacional democrática", pero en
privado profesa el fundamentalismo de mercado. Se ha prodigado en
manifestaciones pacíficas de cara al interior y en encuentros con
dictadores como Gadaffi, Suharto, Mugabe, Musharraf, Kabila y Castro en el
extranjero. Estas contradicciones pueden resolverse desde el mismo momento
en el que el ANC proclama una teoría de "Estado desarrollista".

Hablando claro, el partido tiene que poner en marcha una serie de
mecanismos para conseguir tres cosas: estimular las inversiones directas
del extranjero, mejorar la especialización de la clase trabajadora negra
para asegurarse un amplio mercado interior y desarrollar una industria
capaz de arrebatar la primacía económica a los sectores primarios como la
minería, la agricultura y la pesca.

Los líderes del ANC han abrazado el neoliberalismo, que está suponiendo
unos beneficios estupendos para unas 300 dinastías negras, el 5%
Johannesburg Stock Exchange que representa el "ascenso negro". Estamos a
medio camino entre las pretensiones cuasi-socialistas del antiguo
presidente Mandela (Redistribution and Development Programme, RDP) y la
puesta en marcha a tope de su sustituto, el GEAR.

Es importante señalar que este camino no lo ha recorrido el ANC en
solitario (una percepción que creemos muy extendida en el extranjero),
sino junto a la formación chovinista zulú Inkatha Freedom Party (IFP) y el
anticomunista Pan Africanist Congress (PAC). En Western Cape, a nivel
provincial, se han aliado incluso con el New National Party (el antiguo
gobierno del apartheid). Estas alianzas de conveniencia han escorado el
balance político de la dirigencia hacia el centro-derecha, lo cual es de
lo más vil, dada su verborrea socialista durante décadas, que hizo que
millones de sudafricanos (y sus aliados extranjeros) se unieran a los
movimientos contra el apartheid.

Hoy, el ANC es un partido capitalista (aunque como Lula en Brasil o Chávez
en Venezuela, hable como izquierdista mientras actúa como derechista).
Como dijimos antes, han introducido el GEAR, que supone recortes en el
gasto social, privatización, precarización del trabajo...
Con toda su retórica socialista del pasado, el ANC ha revelado en toda su
crudeza sus intereses originarios de clase: es el partido de la burguesía
emergente, de ejecutivos y tecnócratas de la clase media negra que quieren
un trozo mayor del pastel capitalista.

9. ¿Qué hay del Partido Comunista? ¿Cuál es su papel?

El Partido Comunista, junto a la COSATU (la mayor organización sindical de
Sudáfrica) se halla en alianza con el ANC, en la Alianza Tripartita.

El Partido Comunista (SACP) básicamente sigue la línea del ANC y usa su
influencia para ganar votos para ese partido y, como contrapartida,
dirigentes del SACP tienen puestos en el gobierno.
Las bases del SACP están tremendamente inactivas, con muchos militantes
abandonando el partido y uniéndose a los movimientos sociales y otros, a
los que no les gusta la línea del partido, siendo expulsados.

El papel del SACP es, según ellos, dar un "impulso socialista crítico" al
régimen del ANC, pero sus críticos dicen que su papel real es prestarles
una "fachada roja" para sus políticas antiobreras.
Por otra parte, a pesar de que ministerios clave están en manos
comunistas: policía (que luce con el nombre Safety & Security: SS), obras
públicas, empresas estatales, la oficina de la presidencia, gestión del
agua y de los bosques; el SACP es claramente una organización servil. Esto
se vio a las claras cuando el ANC obligó al secretario general del SACP,
Jeremy Cronin, a disculparse por alertar de una posible "zanuficación" del
Congreso, aludiendo a que estaba empezando a adoptar las maneras del
partido ZANU-PF, de Mugabe. Nosotros calificamos el episodio como la lucha
entre el "capitalismo Cronin" y el "capitalismo crónico". El mismo Cronin,
un stalinista acérrimo (¿acaso el stalinismo y el thatcherismo no se
llevan bien?) echó del partido a un bolchevique auténtico, Dale McKinley,
principalmente por ser demasiado comunista. McKinley es actualmente orador
de los Movimientos Sociales Indaba, paraguas de los movimientos sociales
con los que trabaja la ZACF.

10. Con el fin del apartheid y el ANC en el gobierno ¿qué actitud han
adoptado los sindicatos? ¿están luchando por sus afiliados o colaborando
con la "modernización"?

Como dijimos antes, el Congress of South African Trade Unions (Congreso de
los Sindicatos Sudafricanos, COSATU) se halla en alianza con el partido en
el poder. Aunque es la más progresista de las cuatro grandes federaciones
sindicales, ya no lucha por los intereses de sus afiliados, en vez de
organizar a los trabajadores para la lucha prefiere negociar con la
patronal a puerta cerrada. Como en el SACP, los altos dirigentes del
COSATU están usando su posición para conseguir confortables asientos en el
gobierno y trabajando para el ANC.

Con la caída del apartheid, los trabajadores han sido disuadidos de
adoptar un papel militante y la una vez fuerte y luchadora organización
obrera se ha convertido en un perro faldero de la élite dominante. Uno de
los principales compromisos del COSATU ha sido su adhesión al Labour
Relations Act (Acta de Reformas Laborales), que supuestamente garantizaría
mayores derechos laborales, pero que en realidad pone tantos obstáculos a
la acción de los trabajadores que es extremadamente difícil iniciar una
huelga legal. Además, el COSATU es parte del NEDLAC, un foro en el que
participan los sindicatos, el gobierno y la patronal que busca cerrar
acuerdos con la clase dirigente a espaldas de los trabajadores. Hay una
práctica creciente en las organizaciones obreras de invertir en compañías
capitalistas, por lo que se crearía un conflicto de intereses en el caso
de que surgieran problemas laborales en la compañía en la que se ha
invertido.

Sumado a esto, la amalgamación forzada de los sindicatos más radicales y
potentes del COSATU (químicas y transporte) con otros difuntos o
retrasados (papel y otros sectores del transporte, respectivamente) han
creado supersindicatos sobre el papel, pero en realidad han diluido el
radicalismo y la efectividad de estos reductos avanzados del trabajo
organizado. Esto, combinado con la erosión de la democracia interna por la
imposición del "centralismo democrático" para forzar el silencio de las
bases, la expulsión de militantes y secciones sindicales revolucionarias y
la intromisión en los locales sindicales de agentes del ANC han
neutralizado el poder del COSATU.

Esto llevó a un cambio de las tácticas de los anarquistas, que abandonamos
el anarcosindicalismo de la Workers' Solidarity Federation (WSF) (que
disolvimos en 1999) para orientarnos más a la formación de militantes
serios fuera de los sindicatos reformistas.

Dicho esto, fue la oposición a la privatización por parte del Sindicato de
Trabajadores Municipales de Sudáfrica (afiliado al COSATU) la que hizo
saltar la chispa de una nueva ola de resistencia al capitalismo. Los
sindicatos puede que estén paralizados por el momento, pero los mordiscos
del neoliberalismo se están haciendo notar tanto en los lugares de trabajo
como en las calles, por eso pensamos que es cuestión de tiempo que
experimenten un resurgir por la militancia de base.

11. ¿Qué hay de los grupos trotskistas? ¿Tienen presencia? ¿Qué relación
tienen con las luchas populares y con vuestra organización?

Tal como sucedió en Brasil, Francia y otros países, el primer "partido
comunista" de Sudáfrica (uno que se negó a aceptar las 21 condiciones de
Lenin) fue fundado por anarquistas y sindicalistas.
El segundo, un partido bolchevique, el Partido Comunista de Sudáfrica -
Internacional Comunista (CPSA-CI, hoy en día SACP) siguió la tendencia
general en los años 20 y purgó a todos los libertarios que había en su
seno. En el caso de Sudáfrica, muchos de los purgados se convirtieron en
trotskistas, incluyendo al antes anarquista Thomas Thibedi.

Los grupos trotskistas han mantenido desde entonces una presencia continua
(aunque fraccionada) sobre todo en Cabo Oeste y un poco menos en
Johannesburgo. A día de hoy, hay unas nueve fracciones trotskistas
diferentes: dejas a tres trotskistas en una habitación durante un día y
montan una nueva internacional, los dejas durante una semana y montan tres
internacionales diferentes. Hablando en serio, a pesar de esto, suponen la
tendencia de izquierda más importante fuera del SACP (si excluimos a los
socialistas africanos), seguidos de anarquistas, autónomos y, por último,
de un puñado de maoístas muy reservados.

Por desgracia, ciertos trotskistas tienen bastante influencia sobre los
nuevos movimientos sociales y han tratado recientemente de involucrarlos
en las próximas elecciones (una pequeña tendencia llamada Keep Left quería
que sus miembros votaran al ANC ¡porque es donde se halla la clase
obrera!), pero a ello se han opuesto con firmeza los anarquistas, los
autónomos e incluso algunos trotskistas y algún bolchevique que
consideraban prematuro intentar orientar a los movimientos sociales al
partidismo. Otros han intentado rentabilizar el trabajo que hemos hecho
los anarquistas. Un ejemplo de ello es el de un grupo que echó fotografías
a la biblioteca comunitaria y al huerto de la ZACF y luego intentó usarlas
como propias para obtener credibilidad en el extranjero.

12. ¿Cuáles son, actualmente, los temas y campañas más importantes en
Sudáfrica? ¿Podéis hablarnos sobre las campañas contra los desahucios,
contra la privatización del agua y contra los cortes de luz?

Hacia el año 2000 se unen varias luchas nuevas contra el neoliberalismo
(aquéllas que se oponen, por ejemplo, al pago de la deuda externa por el
apartheid o a la privatización de las aguas municipales) para formar una
constelación de nuevos movimientos sociales radicales y avanzados.

Tras aguantar durante años en un escenario político donde las críticas al
ANC y al SACP eran virtualmente ignoradas (manteniendo iniciativas de
propaganda y sosteniendo una Biblioteca-Museo obrera en Johanesburgo como
espacio independiente para la clase trabajadora), el movimiento anarquista
se involucró de lleno en los nuevos movimientos sociales, colaborando en
la fundación del Foro Anti-Privatización de Johanesburgo.

Hoy los movimientos abarcan a unos 200.000 integrantes en toda Sudáfrica
(puede compararse con los 16.000 miembros sobre el papel, y tremendamente
inactivos, del Partido Comunista). Hay que señalar también que fue nuestro
compañero B y el que más tarde lo sería también, Mandla, ambos del
colectivo de la ZACF Shesha Action Group (SAG) de Soweto, los que
comenzaron la "Operación Khanyisa" ("operación luz"), que ilegalmente
reconectó 25.000 hogares en Soweto.
Estos "guerrilleros de la electricidad" son considerados verdaderos héroes
por millones de pobres a los que les cortó la luz el suministrador estatal
Eskom a partir de 1994.

En el Cabo Oeste hay una lucha en marcha contra los deshaucios desde 1998,
cuando los bancos volvieron a hacerse con las casas que habían vendido a
las comunidades pobres. Luego intentaron venderlas de nuevo, ya fuera a
sus antiguos propietarios o a otros nuevos, a un precio mayor. Además, el
gobierno envió a recaudadores para que cobraran las deudas bancarias. Por
otro lado, las comunidades pobres se hallaban luchando para llevar comida
a sus mesas, teniendo que pagar a los bancos por casas por las que ya
habían pagado. Esto llevó a la puesta en marcha de la Campaña
Anti-Deshaucios de Cabo Oeste, que tiene miembros por toda la región.

La lucha contra la privatización del agua ha arrancado recientemente en
Phiri, Soweto, que está siendo usado como campo de pruebas para ver si la
instalación de contadores de agua con prepago se realiza sin problemas,
antes de ponerse a instalar esos contadores en otras comunidades. Esto ha
llevado a la creación de la Coalición Anti-Prepago del Agua, formada por
grupos e individuos involucrados en toda clase de luchas
antiprivatizadoras, entre otros el Foro Antiprivatización (APF) y el
Soweto Electricity Crisis Committee (SECC).

13. ¿Qué tácticas y estrategias han adoptado?

Hay una tendencia general a usar tanto la acción legal como la directa. En
el frente legal, los movimientos acusan ante los tribunales a las
empresas, a los concejales, etc. de ser los responsables de, por ejemplo,
los deshaucios en Cabo Oeste o los cortes de electricidad en Gauteng.
El mayor éxito, y con diferencia, de esta táctica, ha sido hacer variar la
actitud del gobierno hacia la provisión de tratamientos retrovirales,
sosteniendo una batalla judicial con la Treatment Action Campaign (TAC).

Los movimientos sociales también buscan atraerse el apoyo popular mediante
marchas, actos y octavillas. Y, más importante, también llevan a cabo
acciones directas, que se han demostrado extremadamente efectivas tanto en
retrasar y evitar desahucios o cortes de luz como en conseguir apoyo
masivo para los movimientos sociales. En zonas de Cabo Oeste, la Campaña
Anti-Desahucios ha resistido desahucios con éxito anticipándose al momento
en que iban a llevarse a cabo, quemando barricadas, defendiendo
físicamente sus casas y hostigando a los responsables judiciales. En
Gauteng, donde ha habido cortes de luz y agua masivos debido a que la
gente no podía pagar esos servicios, ha habido campañas del SECC, del APF
y de otros, incluyendo anarquistas, que consistían literalmente en ir
puerta a puerta reconectando ilegalmente a miles de hogares.
Por desgracia, debido al hecho de que los trabajadores que instalan los
contadores de prepago van acompañados de una escolta de guardias de
seguridad fuertemente armados, estas campañas no han tenido éxito en
evitar dichas instalaciones.

Estas tácticas han llevado, por supuesto, a un endurecimiento de la
represión estatal y capitalista, que se está cerniendo duramente sobre los
movimientos sociales, que tienen que sacar dinero de debajo de las piedras
para pagar fianzas, abogados, multas... tareas para las cuales fue creada
la Cruz Negra Anarquista (ABC, sus siglas en inglés), y su proyecto
Anti-Repression Network (Red Anti-Represiva, ARN) en agosto de 2002.

14. ¿Ha tenido consecuencias el legado del apartheid en la difusión de las
ideas anarquistas o en las luchas colectivas? ¿Obstaculiza el racismo el
desarrollo de la lucha de clases? ¿Hay problemas con las divisiones
étnicas (zulú, xhosa...)? ¿Cómo combatís esas divisiones?

El apartheid ha tenido un impacto evidente en la difusión de las ideas
anarquistas debido a que durante largo tiempo la mayoría de la población
de Sudáfrica sólo ha tenido acceso a una limitada "educación bantú", que
ha ocasionado altos índices de analfabetismo, y a que la disponibilidad de
textos anarquistas para los que sabían leer era escasa. Sin embargo, tras
la caída del apartheid y la derogación de la "Communism Act", al tiempo
que ha aumentado el acceso a la información y la disponibilidad de textos
anarquistas, también lo ha hecho la facilidad y la seguridad para difundir
y aplicar ideas anarquistas. El problema del analfabetismo aún existe (es
mayor en las generaciones mayores), así como la insuficiencia de textos
anarquistas en las lenguas indígenas de Sudáfrica.

Respecto al tema del racismo, ha tenido lugar, en general, un declinar
definitivo del racismo, con gente de todas las "razas" y "grupos étnicos"
integrada en los movimientos sociales, pero hay aún reminiscencias de
tensiones étnicas y un creciente nivel de xenofobia hacia los inmigrantes
procedentes de otros países africanos, que está siendo alentado desde el
Estado y los medios de propaganda corporativos con el objetivo de
dividirnos sobre nuevos ejes y tener un chivo expiatorio entre la clase
obrera sobre el que descargar todos los problemas ocasionados por el
Estado y el capital.
Una forma de combatir esto es cortar, en el transcurso de una
conversación, con las expresiones racistas y xenófobas que percibamos e
intentar mostrar cuáles son las raíces de esos prejuicios y cómo la gente
trabajadora y pobre tiene más en común entre sí, sea de donde sea y tenga
el color que tenga, que con una persona de clase alta con su mismo tono de
piel y procedencia. Otro modo es participar en talleres educativos donde
se muestren, por ejemplo, las políticas económicas del NEPAD para hacer
ver que la gente, a través de todo el continente, se está enfrentando a la
misma masacre neoliberal, y usar esas oportunidades para promover la
conciencia de clase y el internacionalismo.

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