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(ca) [ORA] Declaración Extraordinaria, Llamado a los Anarquistas Revolucionarios, a los Trabajadores Combativos y a la Militancia Revolucionaria en General - Vamos por la unidad

From a-infos-ca@ainfos.ca
Date Tue, 15 Feb 2005 08:33:06 +0100 (CET)


______________________________________
AGENCIA DE NOTICIAS A-INFOS
http://www.ainfos.ca/
http://ainfos.ca/index24.html
_______________________________________

Desde el Comité por la Construcción de una
Organización Revolucionaria Anarquista, partiendo de
las lecciones y tareas que nos ha dejado planteado el
Argentinazo, como de la situación reaccionaria
vigente, creemos que es necesario trabajar por un
reagrupamiento defensivo (sobre la base de la lucha
económica) de la Clase.
Para provocar un reagrupamiento del Movimiento Obrero
es fundamental dividir entre las contradicciones
principales y secundarias que condicionan la dinámica
de nuestra Clase.
Así es como, ante una situación de inminente reacción
económica y política por parte de los Explotadores,
ponemos en primer plano la necesidad de una unidad
amplia de la Clase sobre los fundamentos de la
resistencia económica.
Por otro lado, vemos que las burocracias son un tapón
para la liberación de las fuerzas combativas de
nuestra Clase y asimismo que es necesario enfrentarlas
para construir, de una vez por todas, una dirección
independiente de la Clase. En este sentido hay dos
caminos: Confrontamos con la burocracia primero o en
igual medida que con el avance explotador, o lo
hacemos pero en la construcción de la trinchera única
de la Clase, subordinando esta contradicción a la
resistencia que debemos organizar contra el avance
enemigo.
Según entendemos, lo primero es actuar como quinta
columna del enemigo por dentro de nuestra Clase,
provocando la división interna y la opción de la
derrota.
Bregamos por avanzar en la articulación de un Frente
Único Económico -que tienda a la unidad de todo el
Campo y la Clase- para enfrentar el avance desde
arriba y, durante la transurrencia del combate,
avanzar en la cohesión desde las aras de la lucha
direccional pendiente entre las fuerzas clasistas y
las de la burocracia entregadora; entre las primeras,
a su vez, los anarquistas debemos actuar lo más en
unidad posible para terciar con las tendencias
estatistas/centristas.
Esta estrategia es un producto necesario de las
lecciones que nos deja la derrota de la CNT en España,
cuando dividió esquemáticamente a la guerra contra el
enemigo de trinchera de la que se debía librar contra
el resto de las direcciones por dentro de la propia.
Es, a su vez, una lección positiva de la dialéctica de
la transformación de Guerra Militar en Civil y ésta, a
su vez, en Revolución Social, que nos lega Bakunin con
el estudio de la dinámica de la Comuna de París y la
estrategia que indica necesaria.
De desconocer a las burocracias sindicales
cometeríamos el mismo error de quienes, entre las
filas del anarquismo, "desconocen al Estado". Les
preguntamos a estos compañeros ¿Contra quién luchan
entonces?¿Acaso la presente es la tan anhleada
sociedad anarco-comunista que perseguimos? Huelga la
respuesta. La existencia de ellas como del Estado, nos
guste o no, es un hecho e influyen sensiblemente sobre
la realidad de nuestro Movimiento.
Nuestra estrategia, por ello, debe reconocerlas e
instarlas en la necesidad de movilizar a los siete
millones de trabajadores ocupados que están en sus
sindicatos. Porque mientras que algunos les hacen el
vacío y desconocen asimismo a la Clase de la que son
el resultado negativo y otros les dan una guerra sin
cuartel, o bien “acudiendo a todas las elecciones que
convocan” o bien escindiéndose en movimientos que
buscan organizar la lucha a su margen, hay millones de
compañeros y compañeras, trabajadores ocupados o
desocupados, estudiantes y campesinos, que se ven
impedidos, por su existencia, de dar una lucha contra
la explotación, la pobreza, el hambre, la
desocupación, por la salud y la educación a la altura
de la situación que ha reconfigurado la burguesía con
su reagrupamiento y avanzada vigente.
No sirven las luchas aisladas o del “avance infinito”
como la del Movimiento por las seis horas que, al
margen de lo que realmente sucede con los golpes y
reagrupamiento que la burguesía viene propinando en
nuestra contra, se plantea destruir -en primer plano-
a las burocracias, pues sin esto no lograría la unidad
necesaria de toda la Clase para la imposición de un
triunfo de toda ella como el que persigue y
arrebatarle, al pasar, una derrota en toda la línea al
Campo Explotador. Es principal que obliguemos a las
burocracias a articular un Plan de Lucha Nacional pero
no implorándoles por lanzarlo, sino que ganándolo
entre sus bases, que son las únicas que pueden
imponérselo. No las venceremos ni yendo a ocuparle las
sedes ni pidiendo al Ministerio de Trababajo que anule
sus elecciones fraudulentas.
Debemos apretar desde las bases generando, asimismo,
una dirección de recambio -doble poder- que pueda
desplazar a las burocracias por nuevas direcciones
abnegadas y combativas.


Por una Alianza de la Democracia Socialista


Hagamos como enseñaba Bakunin cuando le exigía al
Gobierno burgués de la Salvación Nacional de Francia,
el armamento del pueblo explotado como única condición
para una salvación real del país en contra de la
invasión prusiana, aclarando entre líneas que este
hecho encerraba en sí todo el carácter de la
Revolución en aquel momento específico. Debemos lograr
que las burocracias armen a la resistencia obrera que
se gesta progresivamente en contra de los ataques
furiosos de los explotadores.



Pero sería ilusorio plantear que sólo con nuestras
fuerzas, como anarquistas, podemos generar un
Movimiento lo suficientemente fuerte como para
hacernos escuchar a lo largo y ancho de la Clase, en
cada rincón del país, no contamos con tales fuerzas.
Para esto debemos llamar a las demás tendencias y
direcciones que se reivindican socialistas y
revolucionarias a que tomen estas banderas y convoquen
a un Congreso Único del Clasismo Opositor para llevar
la presión mancomunada de la Clase contra sus
dirigentes anti-obreros por la organización de la
auto-defensa económica a su máxima expresión: la
política.



Llamamos entonces a todos los Anarquistas
Revolucionarios, Trabajadores Combativos y Militancia
Revolucionaria en general - especialmente a la
militancia de AUCA y OSL - a que construyamos un
Comité por el Reagrupamiento y la Defensa de la Clase,
que prepare inmediatamente una Campaña de Agitación en
los puestos de Producción y Trabajo principalmente, en
las barriadas, en el campo, en las universidades y en
los colegios por la Convocatoria a un Congreso Único
del Clasismo Opositor con las fuerzas piqueteras que
se reivindican opositoras a este Gobierno
Reaccionario, las Bases, Comisiones Sindicales y
Sindicatos Clasistas y Combativos (Listas Opositoras
de UF, Sanidad, Gráficos, Docentes, Estatales,
Alimentación, UTA, del Neumático, del Pescado,
Petróquimicos, etc.), los campesinos, pequeños
ahorristas, comerciantes y estudiantes en lucha y las
distintas fuerzas que se reivindican Socialistas y
Revolucionarias; Generando así, a su vez, una tribuna
de debates en la que dirimamos con las demás
corrientes por esta orientación.



Comité por la Construcción de una ORA

volver
resistencia_ora@yahoo.com.ar


arriba

Compañeros,

en esta oportunidad tenemos el
agrado de publicar un artículo sobre la coyuntura en
su provincia enviado a nuestro grupo editorial y
redactado por los compañeros de Acción Anarquista de
Mendoza.

En la lucha por la Construcción de una Organización de
los Anarquistas Revolucionarios de alcance nacional y
poder efectivo de intervención sobre la disputa por el
direccionamiento revolucionario de nuestra Clase,
manifestamos la importancia del paso que están dando
los compañeros y la necesidad de seguir avanzando en
la unidad de los sectores más progresivos del
anarquismo.

Es un gran avance que contemos con un conjunto de
compañeros defensores del anarquismo clasista y
materialista histórico, en definitiva: el original y
realmente finalista, buscando afianzarse en una
provincia hermana como lo es la de Mendoza -donde
escasean las fuerzas del Campo Revolucionario siendo y
todo la cuarta ciudad del país su capital-.

Las cosas allí no parecen estar al margen de lo que
transcurre aquí y en el resto del país. Pedimos
especial atención a esta lectura sobre la
reestructuración -en este caso en el ámbito particular
de la susodicha provincia- de este “nuevo modelo” de
la exportación y el turismo.

Saludamos fraternalmente a los compañeros de Acción
Anarquista, recomendamos la lectura de su revista
-próximamente impresa- “Estudios Sociales” y llamamos
a avanzar en este camino unitario...

¡Arriba el Anarquismo Revolucionario!

¡Por la Construcción de una Organización
Revolucionaria Anarquista!

Comité por la Construcción de una ORA



Mendoza: situación social en la provincia de la
impunidad

Por Horacio Seo

horacioseo@gmail.com



La Ciudad de Mendoza puede dar al turista o al
visitante desprevenido una idea de que la provincia es
un ámbito de paz y desarrollo lento pero sostenido. Y
es que a diferencia de lo que pasa en las demás
grandes ciudades del país aquí no hay vendedores
ambulantes. Ningún limpiavidrios ni cartonero viene a
romper este ensueño burgués que es el Centro
mendocino, con su peatonal llena de luces y de cafés
con precios europeos, con su avenida principal colmada
de consumistas consumiendo, su plaza Independencia
cada vez más reluciente y sus cientos de policías
vigilando noche y día. Si a esto se agrega que los
medios de des-información no nos sobresaltan más que
con algún que otro asalto de vez en cuando no parece
quedar otra opción que aceptar que la provincia (o al
menos la Ciudad) es un ejemplo de civilidad y orden.

Sin embargo, más de un 60% de los mendocinos es ajeno
a esta fiesta del “buen gusto” burgués. O peor aún, es
la víctima de un plan estratégico que se viene
preparando desde hace mucho y que recién en los
últimos años toda la sociedad satisfecha de común
acuerdo se ha dedicado a implementar, con seguridad y
firmeza.

La gran excusa es el turismo. La ganancia que los
turistas reportarían a la provincia ha servido de
excusa al gobernador Cobos, a su mano derecha
Cicchitti (intendente de Capital) y a todos sus
poderosos aliados, para limpiar al Centro de pobres y
gente sospechosa de no poder consumir en general, para
acallar cualquier tipo de protesta o denuncia y para
perseguir a los sectores más marginados de la
población hasta límites insospechados años atrás. Para
peor, el reparto de esta entrada de dinero ha sido tan
inequitativo que incluso ha habido protestas
específicamente por ello desde algunos sectores de la
clase media y hasta de algunos periodistas de los dos
grandes monopolios regionales de la información. Es
decir, después de llevar a cabo medidas muy fuertes
para favorecer al turismo, después de que el estado
provincial entregara muchísimo dinero en subsidios y
campañas publicitarias, después de hacer sufrir a las
clases bajas todo lo que el gobierno se propusiera,
nada mejoró en la provincia: El 90 % se encontró con
que sólo perdía otra vez frente a los intereses del
otro 10%, y esto molestó más a aquellos pocos que
esperaban beneficiarse de alguna manera y se vieron
estafados en su “buena fe”.

Por todo esto, en los últimos meses la excusa del
turismo ha ido perdiendo peso; pero la máquina
opresora-represora del estado y la burguesía no ha
sido desmantelada y sigue avanzando y aplastando
libertades y derechos impunemente. Ahora no necesita
excusas. Ha golpeado violenta y astutamente a cada
pequeño grupo humano que se resistiera a su avance y
la sociedad no ha sabido (o no ha querido) organizarse
para enfrentarla. Pero veamos algunos casos.



Subempleo y desempleo

Las cifras oficiales (DEIE)afirman que en la provincia
en el último año aumentó un 6,7% el empleo formal y
encuestadores privados agregan que el salario ha
subido de un 10 a un 15% en los últimos 3 meses. Los
aumentos de salarios son reflejo del decreto que en
este sentido emitiera el poder ejecutivo nacional y
han sido conseguidos con enorme esfuerzo por parte de
los trabajadores y el tibio sindicalismo mendocino .
Ejemplo de este tironeo son los judiciales que recién
para el 28 de diciembre consiguieron una recomposición
salarial de $150. Igualmente este aumento está lejos
de ser general en el sector público y es casi
inexistente en el sector privado, notablemente
atomizado y desmovilizado. Suben, en cambio, el
porcentaje de aumento de salarios los políticos, que
en algún departamento percibieron aumentos de casi el
100%, y los jueces, favorecidos por el fallo de la
Corte Suprema de la Nación que aumentó sus
exorbitantes ingresos en un 30%.

Mientras tanto, el trabajo en negro se ha precarizado
notablemente. Amplios sectores de la población han
perdido sus planes sociales o su fuente habitual de
subsistencia, y tanto la venta ambulante como las
tareas de limpiavidrios y cartoneros han sido
directamente ilegalizadas, lo que por supuesto
contribuye a atemorizar a los asalariados en general
que aceptan cualquier cosa con tal de no perder su
magra fuente de ingresos. Es por esto que, pese a los
datos esperanzadores que festeja el gobernador, las
demandas sociales sobrecargan al poder judicial de la
provincia. Cerca del 90% de los reclamos que se
presentan en los juzgados tiene que ver con casos de
distinto grado de indigencia que, no pudiendo
resolverse en ningún otro ámbito estatal, hacen su
último intento apelando a la beneficencia de los
jueces. Claro que, como el papel de la “justicia” es
únicamente vigilar y castigar a los ciudadanos, la
totalidad de estos casos es derivada inmediatamente a
otras dependencias del estado perdiéndose en los
laberintos burocráticos del sistema.

La ordenanza 2882/88, vigente desde hace ya medio año,
encontró a los vendedores ambulantes desprevenidos.
Habían tenido problemas con la policía (el 5 de enero
se habían enfrentado con saldo de varios heridos y
detenidos); pero no sabían de esta nueva arma legal
que permitió que su trabajo se convirtiera de repente
en un delito reprimido con dureza. Al no estar al
tanto de las novedades, cuando la policía llegó a
quitarles todo por la fuerza se resistieron y fueron
saqueados y reprimidos violentamente. Se agruparon,
cortaron una avenida y quisieron improvisar una
marcha; pero fueron reprimidos nuevamente, esta vez
incluso con balas de goma. En San Martín se llegó a
cortar una ruta y en la Ciudad se formó una pequeña
organización de resistencia; pero el gobierno logró,
acomodando a unos y reprimiendo y censurando a otros,
hacerla desaparecer para comienzos de octubre. Luego
de esto los vendedores viven huyendo, detenidos y
saqueados continuamente.

El sábado 23/10 el conflicto volvió a aparecer en los
medios cuando la policía llegó de repente a arrasar
con los puestos de la plaza Independencia. Los
vendedores resistieron y fueron reprimidos con
llamativa violencia. Tanta fue que unas 200 personas,
entre vendedores callejeros, artesanos y peatones en
general, terminaron enfrentando la represión, que
terminó con numerosos detenidos y heridos (entre ellos
un fotógrafo autorizado que termino con la mano
quebrada, detenido y sin cámara por atreverse a
retratar a un represor). Luego de esto, sólo el
silencio de los medios y la violencia de cada día para
los vendedores. En navidad hubo un pequeño cambio, la
violencia de que iban a ser víctimas fue anunciada por
televisión, y poco después la recibían en vivo y en
directo, más masiva y preparada que veces anteriores.

La situación de los limpiavidrios puede decirse que es
similar. El estado intenta correrlos de las calles del
Centro desde hace mucho tiempo (en Mendoza desde que
están allí), por ello en un principio se organizaron y
ya en el 2001 se manifestaron unos 500 frente a la
Legislatura para protestar en defensa de su medio de
subsistencia. Antes no se supo muy bien qué hacer con
ellos; pero desde el 31/08 la ordenanza 3587 permite
que por “entorpecer el tránsito” el limpiavidrio que
sea detectado como tal sea detenido inmediatamente,
robándosele sus herramientas de trabajo y multándoselo
con unos $400 (para la venta ambulante la multa
ascendería a unos $500). “Los bicipolicías y los de
las motos pasan después de las 12, porque si hasta esa
hora no han detenido a nadie nos tienen que llevar a
nosotros para justificar que controlan el Centro”
dicen los limpiavidrios, y agregan que cuando llegan
los turistas las detenciones son aún más frecuentes.
Claro que a la vez se procuró acomodar a 179 de ellos
con planes sociales de $250, el resto fue corrido del
Centro despiadadamente. Como se ve, se trata del mismo
método empleado contra la venta en la calle.
Actualmente la mayoría de los limpiavidrios, al no
tener otra posibilidad de trabajo, está volviendo a
las calles y ya se los ve de vuelta arriesgándose a
trabajar en el Centro para llevar una moneda a su
casa.

La persecución de los cartoneros ha sido aún más
sistemática. Se los intentó prohibir en tiempos de De
la Rúa apelando al marco legal que ofrecían las
ordenanzas 2.903/89 y 12928/88 prohibiendo el cirujeo;
pero la gran cantidad de cartoneros que había en las
calles de toda Mendoza y Gran Mendoza lo hizo
imposible. Luego se intentó complicar su labor con
matrículas y burocracia (en el 2002); pero no
satisfechos con eso se los volvió a perseguir sin
excusa. “Lo único que hacemos es cumplir las
resoluciones. La voluntad del reglamento es proteger
la salubridad de la población” se justifica Omar
Jadur, director de Comercio e Inspección General.

Hoy al cartonero que es visto deambulando por el
centro se le quita el carro y se lo lleva detenido,
haciéndose pasible de recibir su correspondiente multa
impagable (en este caso de unos $100) al igual que los
demás trabajadores ilegales. Este trabajo, por su
misma forma de funcionamiento, está un poco más
organizado; pero aún no sabemos de grupos de
cartoneros que estén planteando una resistencia
organizada a la mano dura de Cicchitti y Cobos.

El trabajo de fragmentación de la lucha popular por
parte del gobierno viene acompañado por la fuerte
descomposición social de los mismos grupos de
trabajadores ilegales. Así, los artesanos creen tener
derecho a un respeto mayor por ser “trabajadores del
arte” y los malabaristas fueron perseguidos por la
misma ordenanza que marginaba a los limpiavidrios;
pero lograron “legalizarse” reivindicando su papel de
“trabajadores de la cultura” que los diferenciaría de
aquellos. Los vendedores ambulantes se separan de
otros sectores porque ellos sólo son “comerciantes”. Y
los limpiavidrios y cartoneros, los más numerosos (y
las más de las veces los más pobres), han perdido
tanto el lugar que tuvieron en su momento en los
medios como su incipiente carácter organizativo y el
sacrosanto desdén con que se los dejara trabajar años
atrás.



Marginalidad y muerte

2004 fue un muy buen año para algunos en Mendoza. Las
ventas en shoppings y comercios para la clase media y
alta aumentaron en un 20%.Los demás negocios, a pesar
de los aumentos de precios, tuvieron que conformarse
con vender igual o menos que el año pasado. Un sector
de la “sociedad” tiene mucho que festejar este verano;
pero para las clases marginadas este ha sido un año
nefasto. Igualmente, dos estadísticas pueden ayudarnos
a entender la conciencia social de esta sociedad tan
cristiana: un 64,3% (en encuesta de la revista El Sol)
de los mendocinos apoya la pena de muerte, a pesar de
la fuerte desconfianza que tienen de la Justicia, por
otro lado, el 77% (en encuesta de Los Andes on line)
opinó que la Policía hizo bien en despejar las calles
de limpiavidrios para mejorar la imagen turística de
Mendoza, un 20% opinó lo contrario.

Para empezar, el notable incremento del poder
represivo del estado (principal logro del primer año
de gestión de Cobos) sumado a una actitud de desprecio
total, por parte del gobierno y un gran porcentaje de
los “contribuyentes”, de los sectores más empobrecidos
posibilitó que se tomaran medidas contra estos últimos
que los gobiernos anteriores hubieran dudado mucho en
aplicar. Un ejemplo de esto son las súper razzias con
que asoló Cobos a las villas del Gran Mendoza para
consolar a la burguesía, tan intranquilizada por su
inseguridad. Durante uno o dos meses se sucedieron
requisas arbitrarias a barrios enteros, casa por casa,
para encontrar lo que allí hubiera. La situación
socioeconómica del barrio era la única excusa
necesaria para que los vecinos pudieran ser
violentados por cientos y cientos de policías. La
criminalización de la pobreza quedó patentizada en el
actuar impune de las fuerzas que con cientos de
abusos, allanamientos y detenciones no incautaban en
cada barrio más que algún porro, una o dos armas y
algún TV de procedencia dudosa. Una vez liberado un
barrio (con excepción de los cientos de detenidos) se
pasaba a invadir otro cualquiera. Este procedimiento
se abandonó por ser demasiado aparatoso y costoso,
además de por su evidente ineficiencia; pero dejó un
mensaje claro de la actitud de este gobierno frente a
los que menos tienen.

Otro hecho considerable fue el llamado del intendente
Cicchitti a votación a los ciudadanos de Capital para
conseguir un aumento de 3 o cuatro pesos por mes en
las boletas de impuestos municipales para emplear ese
dinero en un reforzamiento de la seguridad de la
Ciudad. La idea era comprar más armamento, llenar de
cámaras las calles, duplicar el número de policías,
formar grupos especializados, legalizar las escuchas
telefónicas sin permiso judicial, etcétera. Las
elecciones arrojaron un 75% a favor del aumento
impositivo para represión contra un 25% en oposición.
El problema fue que a pesar de todo el dinero
derrochado en la gran campaña incentivando a votar por
el sí al aumento sólo se acercó a la urna el 7% del
total del electorado. Frente a la poca
representatividad del apoyo de las urnas el intendente
comentó que: los que votaron son pocos pero estos son
los pocos que realmente aportan al Estado (los
“verdaderos contribuyentes”), la gente en principio no
se interesa así que hay que arrancar con la medida y
después se van a ir convenciendo, y, en última
instancia, el ya había prometido que iba a realizar
este proyecto así que de todas maneras lo iba a hacer.
Una pequeña movilización en contra de partidos de
izquierda fue la única respuesta de los mendocinos y
la aprobación del proyecto quedó pendiente para
cualquier momento.

Además, el tasvestismo ha sido prohibido y la
prostitución es perseguida peor que antes. Y desde el
7 de enero del 2004, la Policía de Mendoza ha
comenzado a realizar detenciones masivas de menores en
el centro de la Ciudad de Mendoza (hecho denunciado
por la Coordinadora de DDHH de Mendoza) con el sólo
fin explícito de favorecer el desarrollo de las ventas
comerciales producidas en la temporada turística. Esto
ha provocado una saturación de la Comisaría del Menor
con menores privados de su libertad sin mediar orden
judicial de juez competente.

En salud y educación nada se ha avanzado, el
analfabetismo y la deserción escolar más bien tienden
a crecer. Quedan numerosos sectores poblados sin
acceso al agua potable y viviendo en la indigencia y
el hacinamiento. Y mientras, el único plan
habitacional serio del gobierno provincial, el “Plan
de Viviendas para la Clase Media”, exige al que quiera
tener una casa que ya sea propietario de un terreno y
que tenga ingresos mensuales en blanco superiores a
los $1000.

La persecución de los pobres en el Centro mendocino
llega al punto en que mucha gente (sobre todo jóvenes)
casi no lo conoce. Eligen no ir ni debiendo hacerlo
porque saben que con sólo ser vistos por los
guardianes del orden volverán a visitar los calabozos
policiales. Por eso es que tampoco hay pedigüeños ni
linyeras y, en general, la gente de tez oscura procura
no acercarse o pasar muy rápidamente y sin llamar la
atención. El enfrentamiento de las clases bajas con la
policía es tal que la constante disminución en la
cantidad de denuncias presentadas se explica más
fácilmente por la negativa de más de la mitad de la
población a acercarse a la policía que por algún
método de seguridad aplicado por el gobierno. La
policía si acude a los llamados del pobre es siempre
horas después del hecho y sólo para seguirlo
atormentando. Los trabajadores pobres (también del
campo) desarmados por el plan canje de armas de
Iglesias, empobrecidos por el gobierno de Cobos y
abusados constantemente por la policía se encuentran
frente a la delincuencia (que los afecta más
directamente que al resto de la “sociedad”)
completamente desamparados.

Peor es la situación del que cansado de la explotación
capitalista y las palizas estatales, y decidido a no
dejarse morir de hambre, ha intentado conseguir algo
de dinero por medios más tradicionalmente ilegales
(robo, droga, estafa, etc.). La superpoblación de
agentes, constantemente incentivados a actuar con
violencia, sumada a la colaboración de rateros
asociados a ellos hará que pronto terminen muertos o
en prisión, que a veces puede ser casi lo mismo.

La situación de la Penitenciaría de Mendoza, de fama
internacional en los últimos tiempos, merece un lugar
aparte; pero para decir algo breve aquí del tema se
puede transcribir parte de las conclusión a la que
arribó la comisión (integrada por funcionarios, gente
de DDHH y médicos y abogados de la provincia) que
visitó el penal el pasado 26 de noviembre: “Los
pabellones visitados se encuentran hacinados, sucios.
Son verdaderos focos infecciosos donde conviven
excrementos, ratas, cloacas tapadas, pabellones
inundados con aguas servidas, Las condiciones de
detención constituyen en suma un trato cruel, inhumano
y degradante”. Las 16 ó 18 muertes (según la fuente)
que éste año se han producido en las jurisdicciones de
la penitenciaría de la provincia son sólo la punta de
un inmenso iceberg de corrupción, explotación, sadismo
y odio social. Y las únicas “soluciones” que el
gobernador ha sabido dar a esta situación son el
reciente despido del director del penal y la
suspensión de visitas de los internos (¿?). Cuando se
despilfarran tan ostentosamente los fondos públicos,
las justificaciones económicas de Cobos para explicar
el constante deterioro de este campo de concentración
no pueden ser recibidas por los detenidos y por
quienes nos interesamos por ellos más que como una
burla cruel e inhumana.



En fin: política y sociedad

La derecha conservadora y católica se encuentra a sus
anchas en una provincia donde prácticamente no tiene
oposición, donde la burguesía, la iglesia (que luego
del Encuentro de Mujeres llamó a sus fieles a una
“militancia más activa”), los partidos políticos y la
Justicia trabajan mancomunados por su propio bienestar
y casi no son importunados por nada. Los partidos de
izquierda recién están tratando de instalarse en
Mendoza y las manifestaciones que reúnen a toda la
izquierda en conjunto difícilmente superan las 200
personas. Tampoco hay piqueteros que corten calles.
Los pequeños grupos piqueteros que se están armando
dependen directamente de sus partidos de origen (como
Polo Obrero y FTC) y aún no alcanzan un número o una
capacidad organizativa significativa.

El PJ local es tan impresentable que Kirchner antes de
las últimas elecciones presidenciales terminó
acercándose más a Cobos que a sus “compañeros” de
partido. La UCR mendocina ha retomado su carácter
histórico oligárquico y represor, lo que le ha dado
una coherencia en la conducción que basta para que un
gran número de mendocinos se sienta satisfecho, pese a
los movimientos sospechosos de capitales y las
acusaciones de corrupción de que es objeto. Por
último, el Partido Demócrata (la ultraderecha
regional) se muestra tan oligárquico y soberbio que
aleja a sus potenciales electores. Estos tres partidos
casi no se enfrentan en nada, sólo luchan por espacios
de poder; pero están de acuerdo en mantener un
proyecto que le viene bien a las aspiraciones de los
tres.

Los medios de información están agrupados en dos
grandes multimedios que monopolizan la información de
manera alevosa. Esto permite que la opinión pública
sea manejada en bloque de acuerdo a los intereses del
momento de las élites dominantes. Toda protesta es
acallada o distorsionada y la crítica editorial es aún
más suave que la falsa autocrítica que cada tanto
simulan hacer los políticos mismos. La presentación
insignificante y negativa que del Encuentro de Mujeres
hicieron los medios fue un claro ejemplo de esto. O
la manifestación del 20 de diciembre, que ocupó un
minúsculo espacio al pie de la tercera página del
diario Uno, mientras ocupaba casi un 60% de la portada
una foto de un árbol cortado por matar con la caída de
una de sus ramas a una anciana.

Como hecho positivo podemos destacar la atención que
los medios y la sociedad han debido darle a la
situación de los presos luego de la intervención de
Amnistía Internacional y otras organizaciones
nacionales y provinciales en el asunto. Los partidos
de izquierda están comenzando a crecer en la
provincia, pero su dirección porteña está demasiado
lejos y pierden eficacia en la acción. Además, su base
marxista los lleva a buscar ciegamente elementos
revolucionarios en la pequeña clase obrera mendocina,
débil y atemorizada por la gran masa de trabajadores
en negro, campesinos y marginalizados en general que
constituyen la gran mayoría de la población
provincial. Este inmerso “ejército de reserva” se les
presenta a la vez como una competencia desesperada por
puestos de trabajo y como ejemplo de lo que le espera
al trabajador si por rebelarse o no someterse lo
suficiente al patrón llegara a perder el empleo.

Este último sector cada vez más empobrecido ha
alcanzado algunos logros fugaces pero significativos
en lo que hace a su conciencia de clase, organización
de la resistencia e independencia (forzada) del estado
y de los estratos burgueses. De los recién nombrados
es el trabajo en negro el más atomizado. Malabaristas
y artesanos han conseguido cierta estabilidad
organizativa mínima y, si no su completa legalización,
al menos ser soportados por el momento por el Estado.
Limpiavidrios, cuida coches y vendedores ambulantes
luego de haber planteado las luchas más importantes
que enfrentó Cobos (fuera de las mismas luchas
internas de la derecha) se encuentran lamentablemente
disgregados y desmoralizados; pero poco a poco se
están reagrupando impulsados por la misma necesidad.
Los cartoneros, por su parte, se encuentran al menos
muy bien relacionados dentro de cada barrio. El
gobierno hasta el momento los ha tratado con alguna
cautela y, quizás, con un pequeño esfuerzo puedan
fortalecerse para comenzar a avanzar en sus reclamos
hoy tan postergados.

El trabajo de la Coordinadora de Derechos Humanos de
Mendoza ha crecido con respecto a años anteriores y
va ganando un lugar creciente en los medios. Sus
defensas públicas de chicos de la calle, vendedores
ambulantes y presos han contribuido a cuestionar
metodologías represivas que ya se daban por
completamente aceptadas.

Se suman de a poco nuevos grupos gremiales
“autoconvocados” que dan una lucha mucho más frontal y
legítima a los patrones que la burocracia sindical. Y
el empresariado rural y sus sindicalistas cómplices
tuvieron que retroceder en sus intenciones de impedir
a los campesinos con planes sociales trabajar en la
cosecha.

Además, pequeñas cooperativas de producción
autogestionadas han comenzado a funcionar en barrios
tales como La Favorita o el San Martín y algún grupo
de cartoneros se autoorganiza también para defenderse
y producir, por ejemplo, lumbricomposto. El recelo que
la clase baja va tomando de sus “representantes”, del
estado y sobre todo de la policía, provoca que
comience a simpatizar con planteamientos de cambio
social revolucionario que antes le hubieran repugnado,
y hace que la idea de la ayuda mutua vuelva a aparecer
como una necesidad (y esto en áreas tan disímiles como
la cárcel, la economía doméstica, la autodefensa
barrial, etc.). Creemos que aquí hay un importante
espacio de trabajo para el socialismo revolucionario
en general. Los partidos de derecha han perdido toda
credibilidad, los de izquierda, en su mayoría, no se
rebajan a trabajar con estos “lúmpenes” , y el
anarquismo organizado recién comienza a trabajar en la
provincia. La iglesia ha demostrado definitivamente
ser sólo un placebo inútil para las graves
enfermedades sociales que afectan a los marginados y
éstos, solos, comienzan a reunirse para tratar de
cambiar las cosas. Es nuestra tarea entonces apoyar
sus intentos de autoorganización y acompañarlos en sus
más que justos reclamos reivindicativos para avanzar
lento pero seguro, junto con todos nuestros compañeros
de clase, en el camino de la tan necesaria revolución
social.



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