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(ca) [info-cgt] Article Pep Juárez sobre la constitució europea

From <sp-comunicacion@cgt.es>
Date Wed, 9 Feb 2005 11:40:12 +0100 (CET)


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AGENCIA DE NOTICIAS A-INFOS
http://www.ainfos.ca/
http://ainfos.ca/index24.html
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Una constitución contra los trabajadores
"No,
jo dic no,
diguem no.
Nosaltres no som d'eixe món."
(Raimon)
El próximo día 20 de febrero de 2005 quieren vendernos un paquete, y
pretenden que lo compremos sin abrirlo, no vaya a ser que descubramos que,
en realidad, nos quieren dar gato por liebre. Han encargado a los
loquillos, butragueños, gabilondos, delolmos, cruyfs, teresascampos y
otros vips que coloreen el envoltorio, leyendo pasajes selectos del
librito azul. Bonitas palabras de bisutería fina que, a modo de cortina de
humo, pretenden que pase desapercibido el contenido real y descarnado del
llamado "Tratado por el que se establece una Constitución para Europa".


Sin embargo, han dispuesto que esos personajes se abstengan de leer otros
artículos, como los que proponen la militarización creciente (Art.
I-41.3), dentro de los "compromisos" en el marco de la OTAN (Art. I-41.2 y
.7), y, por ende, la sumisión a los Estados Unidos. Ni tampoco ponen el
acento en la falta de libertad de los pueblos al ejercicio de su propia
determinación, lengua y cultura, ante el absoluto protagonismo de las
estructuras burocráticas de los estados (Art. I-5), por no hablar del
mantenimiento de los privilegios de las iglesias (Art. I-52), en
detrimento de la necesaria laicidad de la sociedad.


Quien no dice toda la verdad, no dice la verdad. Y es que sería bueno que
nos leyeran y nos explicaran, además de las disposiciones antidemocráticas
y militaristas ya aludidas, la parte que, por contenido y extensión, se
convierte en el principal objetivo del Tratado: la Parte III "De las
políticas y el funcionamiento de la Unión", que ocupa casi tres cuartas
partes de todo el articulado (322 de un total de 448 artículos). Todo un
auténtico programa neoliberal, sorprendentemente detallado para un texto
"constitucional", y casi imposible de reformar (se requiere "unanimidad"
para ello, según el Art.IV-445).


Es en ésa Parte III donde quedan reflejadas las únicas libertades que, de
verdad, se garantizan en el Tratado: la libertad de movimientos de
capitales (Art. III-156), y la libertad de mercado (Art III-314), con el
impedimento de "aproximación" legal, mediante ley marco europea, de los
estados miembros en materia relativa "a las disposiciones fiscales, a las
disposiciones relativas a la libre circulación de las personas ni a las
relativas a los derechos e intereses de los trabajadores por cuenta ajena"
(Art. III-172.2. Allí es también donde se reitera el blindaje al Banco
Central Europeo de cualquier atisbo de control democrático (Art. III-188,
ya impuesto desde el Art. I-30), o donde los derechos sociales quedan
condicionados a "la necesidad de mantener la competitividad de la economía
de la Unión" (Art. III-209).


¿Dónde quedan, pues, los derechos y libertades de los trabajadores y las
trabajadoras? El artículo II-75 habla de "derecho a trabajar", pero no del
"derecho al trabajo". Esto no solamente es una diferencia semántica: es,
sobre todo, una usurpación política de ése derecho. El derecho al trabajo
se considera el de la dignidad y estabilidad del único patrimonio de los
trabajadores, el puesto de trabajo, y eso es lo que, en este Tratado, no
solamente no se recoge, sino que se cercena. Ese "derecho a trabajar" no
va acompañado de las condiciones de dignidad para ejercerlo, ni tampoco de
los derechos a percibir un salario justo, prestaciones por desempleo o
pensiones públicas suficientes, ni otros servicios públicos, que son
eliminados o privatizados. "Todo ciudadano de la Unión tiene libertad para
buscar un empleo, trabajar, establecerse o prestar servicios en cualquier
Estado miembro" (mismo artículo). Es decir, el derecho al trabajo queda
substituido por la "libertad" para buscarnos la vida, con nuestros
derechos reducidos a papel mojado.


Es en el mismo artículo II-75 donde queda definida, además, la
discriminación de los trabajadores inmigrantes "que estén autorizados": no
se les garantizan los mismos derechos que el resto, sino "unas condiciones
laborales equivalentes". Nada dice de los no autorizados, que existen y
existirán a millones en la Unión europea, a causa del empobrecimiento
sistemático de sus países. Mucho nos tememos que la Europa fortaleza, que
se consagra con este Tratado, se convierta en la Europa del "apartheid".
Este modelo de Europa cierra las puertas a los excluidos del mundo,
inspira e impone leyes cargadas de xenofobia y racismo, como la Ley de
Extranjería española, fomentando de ésa manera la violación de los
derechos humanos, la exclusión social, la represión y el rechazo hacia los
trabajadores inmigrantes.


El Tratado defiende una "economía social de mercado altamente competitiva"
(Art. I-3.3), y "una mano de obra cualificada, formada y adaptable (sic),
así como unos mercados laborales capaces de reaccionar rápidamente a la
evolución de la economía" (Art. III-203). Si además, en materia de empleo,
"La ley o ley marco europea no incluirá armonización alguna de las
disposiciones legales y reglamentarias de los Estados miembros" (Art.
III-207, ¿vía libre a las "deslocalizaciones"?), y todo ello se hace
"teniendo en cuenta la diversidad de las prácticas nacionales (por
ejemplo, la discriminación laboral efectiva de las mujeres)... así como la
necesidad de mantener la competitividad de la economía de la Unión"...
(Art. III-209).


Cuando hablan de "la economía de la Unión", ¿a qué economía se refieren?
¿a la suya o a la nuestra?. ¿En qué consiste ésa "adaptación"? La
respuesta a todo esto la encontramos en un titular de prensa de estos
días, uno entre tantos otros desgraciados ejemplos del actual estado de
cosas: "Deutsche Bank eleva los beneficios un 87% y anuncia otros 3.280
despidos fuera de Alemania" (El País, 4-2-05). Mientras tanto, otra
noticia periodística actual arroja bastante luz sobre a quién beneficia
esta "constitución": "Las grandes empresas apoyan la Constitución
Europea.- Representantes de grandes empresas, como Telefónica, Iberia,
SCH, Endesa, Iberdrola, Unión FENOSA, NH Hoteles, Fundación ONCE y Fiat,
leyeron ayer artículos de la Constitución europea y pidieron el voto
afirmativo en el referéndum del próximo 20 de Febrero, durante un acto
organizado por la Plataforma Cívica por Europa" (El País, 2-2-05) ¿Es
casualidad tanta celeridad (tres días antes del inicio de campaña) y tanta
unanimidad entre los grandes empresarios?


Así pues, ¿es éste el modelo de Europa que necesitamos los trabajadores?
¿Debemos, pues, dar nuestro apoyo, el próximo 20 de Febrero, al Tratado
que lo consagra? Decididamente NO. En mi opinión, este Tratado, en la
lógica de los anteriores, es el más potente mecanismo de sometimiento
legal y político de los trabajadores, mediante la anulación de sus
derechos, llevado a cabo en la historia reciente de Europa. Los
trabajadores y trabajadoras somos sujetos de la historia, y no debemos
resignarnos a ser objeto de explotación, como se nos condena en este
Tratado. En consecuencia, debemos rechazar esta "constitución" que
consagra los privilegios del capital, a costa de los derechos laborales y
sociales de la población trabajadora.

Aspiremos a hacer realidad otra Europa, posible y necesaria, dotada con
una Carta de Derechos Sociales y Democráticos que se elabore en un
verdadero proceso de participación de los trabajadores, de la ciudadanía y
de los pueblos. El hacer realidad ésa Europa, del futuro que queremos,
pasa por votar NO, el próximo 20 de Febrero, y continuar día a día
defendiendo nuestros derechos y nuestra libertad.

Pep Juárez.

Secretari general de CGT-BALEARS

Febrero de 2005





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