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(ca) Informe sobre la situación social y sindical en Rusia

Date Sat, 31 Dec 2005 19:11:24 +0100 (CET)



En Rusia, los trabajadores ahora pueden fundar sindicatos, pero las
condiciones sociales y el nivel adquisitivo han empeorado

El nuevo Código de Trabajo, en vigor desde 2002, consolida la transición a
las relaciones de trabajo neoliberales, permitiendo el trabajo a tiempo
parcial, la temporalidad y la facilidad en el despido.

- La vida bajo la dictadura bolchevique

La dictadura de los bolcheviques no fue en realidad la sociedad de la
justicia social, fue sólo una forzada modernización industrial y por lo
tanto la obra más brutal de la sociedad industrial (es decir,
capitalista). Las comunidades rurales fueron destruidas y los campesinos
fueron unidos por fuerza en las haciendas "colectivas" estatales (koljós).
Hasta los años 60, los campesinos no pudieron abandonarlas por su propia
voluntad. En las ciudades, los obreros estaban atados a las grandes
empresas. La economía del país trabajaba para la industria pesada y de
guerra. La producción de artículos de amplio consumo era insuficiente y de
baja calidad. Estaba prohibida, y era aplastada por la fuerza, cualquier
protesta o huelga. En el régimen de Stalin millones de personas fueron
arrestadas e instaladas en campos de concentración: eran mano de obra
gratuita sin la cual no habría sido posible la industrialización de la
URSS. Pero después de las insurrecciones de masas en los campos de
concentración en los años 1953-1954 (después de la muerte de Stalin en
1953), la situación cambió un poco. El régimen fue obligado a liberar a
millones de prisioneros, y en 1962 en muchas ciudades tuvieron lugar
huelgas y manifestaciones contra el aumento de los precios y por la
carencia de comestibles. Fueron aplastadas de manera bastante cruel pero
después de eso, el régimen decidió establecer una variante original del
"estado social" de un modo "soviético": fueron establecidas las vacaciones
pagadas y las pensiones, la medicina y la enseñanza gratuitas, los precios
se mantenían en un nivel bastante bajo (aunque el salario también era
bastante bajo). Las huelgas seguían estando prohibidas, pero cuando
sucedían no eran aplastadas como antes, a veces las autoridades hacían
concesiones.
Las autoridades no pudieron subir el nivel de la producción tanto como
hubieran querido. Era evidente que tal situación no podía prolongarse
mucho tiempo. En los años 80 empezó la recesión. La burocracia gobernante
intentó aumentar, con la ayuda de la "perestroika", el nivel de la
explotación del trabajo y en los años 1988 -1989 probó a subir los
precios, lo que fue recibido con las huelgas de masas de los mineros y
otros trabajadores. Entonces los gobernantes decidieron que el "estado
social" era una cosa muy cara y convirtieron el capitalismo de Estado en
capitalismo privado, mercado y privatización.

- ¿Se puede decir que ahora los trabajadores rusos viven mejor que antes?

No es posible contestar unívocamente a esta pregunta. Ahora los
trabajadores pueden fundar sindicatos y conseguir aumentos salariales,
pero las condiciones sociales y el nivel adquisitivo de los trabajadores
han empeorado. Las tiendas están llenas de artículos variados pero no
todos, ni mucho menos, pueden comprar lo que necesitan. Los precios
aumentan más rápido que los salarios: los precios se acercan al nivel de
los países occidentales pero el salario es el más bajo de Europa (la media
nacional está en 170 euros). También es necesario señalar que, en muchos
casos, el salario no se paga regularmente, sino con unos meses de retraso.
El Estado y los empresarios adeudan 1,2 mil millones de dólares, el 20% de
la población vive bajo el nivel oficial de pobreza, el paro oficial se
encuentra sobre el 9%, pero, en realidad, es mayor. Se promulgaron nuevas
leyes laborales que, de hecho, anularon la jornada semanal de 40 horas y
legalizaron la precariedad, el empleo temporal y la arbitrariedad total de
la patronal en cuanto a los despidos. La esperanza de vida, que en los
tiempos de la URSS era de más de 70 años, ahora es de 65 años. La
mortalidad crece, cada año la población del país disminuye en 700.000 u
800.000 personas. Ahora, con el presidente Putin, se ha puesto en marcha
un nuevo paquete de reformas neoliberales y antisociales que afectará a
las pensiones, a la seguridad social etc. La medicina y la enseñanza de
pago se amplían y las gratuitas disminuyen.
Por desgracia, la mayor parte de la población reacciona pasivamente a todo
esto. A veces se producen huelgas y protestas locales, habitualmente bajo
el control de los jefes burocráticos de los sindicatos estatales. Pero en
cualquier caso las autoridades temen a tales cosas: al principio de este
año, cuando los jubilados en todo el país protestaron contra la reducción
de las prestaciones sociales, las autoridades hicieron concesiones muy
rápido. Todo esto da esperanzas de que exista un potencial de protesta
social.

- Legislación laboral y obstáculos legales al desarrollo de la acción
directa de los trabajadores

Lo primero que hay que decir es que el nuevo Código de Trabajo (la
principal ley que regula el trabajo en Rusia), en vigor desde 2002,
consolida la transición a las relaciones de trabajo neoliberales. Permite
el trabajo a tiempo parcial y la temporalidad. El empleador puede imponer
temporalmente a cualquier trabajador otras condiciones de trabajo
distintas a las habituales (menos cualificadas y peor pagadas) por
"cambios de organización o tecnológicos" o por ?necesidades de producción"
y si el trabajador se niega a aceptar, puede despedirle. En general se
puede decir que las posibilidades de despedir a un trabajador son muy
amplias: en caso de cierre de la empresa, por reducción de plantilla, o si
empleador considera que el trabajador trabaja mal, no cumple sus
obligaciones, divulga secretos comerciales, estropea la propiedad de
empresa etc. En este caso, el trabajador tiene la posibilidad hacer una
solicitud a la inspección del trabajo o al juzgado pero es evidente de qué
parte está la justicia burocrática. El subsidio de despido no supera dos
veces el salario mensual. Teóricamente existe un máximo de 40 horas de
trabajo a la semana, pero el empleador puede obligar a sus trabajadores a
hacer trabajo suplementario en los días de descanso o conceder sólo un día
de descanso por semana. También es posible la flexibilización de la
jornada laboral, incluyendo la jornada sin norma de "horario flexible". Es
frecuente el doblar turnos y la reducción del tiempo de descanso. El
empleador puede obligar a trabajar una jornada laboral incompleta durante
un período de hasta 6 meses con la correspondiente disminución del salario
y si un trabajador no está dispuesto a aceptar, puede despedirle. El
Código de Trabajo determina un sistema de multas que pueden ser impuestas
al trabajador, por ejemplo para la cancelación de "las deudas" del
trabajador al empleador en caso de incumplimiento de las normas del
trabajo o de calidad del producto.

El Código, además, fomenta la arbitrariedad por parte de los propietarios
de la empresa, estableciendo limitaciones y normas laborales muy
estrictas. Esta situación es un fiel reflejo de la correlación de fuerzas
entre los trabajadores y los dueños de las empresas.
El objetivo del Código de Trabajo es disminuir y dificultar la resistencia
obrera, atar las manos a los trabajadores y disminuir al máximo la
posibilidad de las acciones directas.
En primer lugar, el código proclama la colaboración de clases
("coparticipación social") obligatoria entre empleadores y trabajadores.
Cada trabajador está obligado a guardar las normas del trabajo, garantizar
la integridad de la propiedad del empleador y ser responsable por el
perjuicio que se cause, al dueño de la empresa.
En segundo lugar, el Código consolida el estado privilegiado de los
grandes sindicatos burocráticos como "representantes de los trabajadores".
La organización sindical que une a más de la mitad de los trabajadores de
empresa tiene derecho a intervenir en nombre de todos los trabajadores. Si
la organización sindical agrupa menos que la mitad de los trabajadores, la
asamblea general de los trabajadores puede encargarle que represente sus
intereses. En este caso el empleador, según el contrato colectivo o
acuerdo sectorial, transfiere dinero del salario de los trabajadores que
no son afiliados a la cuenta nominal de esta organización sindical. Un
órgano formado en proporción a la cantidad de los afiliados de cada
sindicato y se encarga de elaborar el proyecto general del contrato
colectivo. En otras palabras, un sindicato de minoría se encuentra, en
cualquier caso, en una situación desigual: si participa en tales órganos,
se convierte en el rehén de la mayoría reformista y si no participa,
entonces un sindicato más grande negocia con la administración y concluye
el contrato colectivo que será obligatorio para todos los trabajadores.
En tercer lugar, el Código contiene muchas limitaciones al derecho de
huelga. Primero tienen que organizarse las negociaciones de los
"cogestores sociales". Si los representantes de los trabajadores se niegan
a la gestión de las negociaciones o a los "procedimientos de
reconciliación", entonces se someten a una multa. Si el empleador se niega
a aceptar las proposiciones de los trabajadores sobre el contrato
colectivo, NO SE PUEDE CONVOCAR UNA HUELGA porque antes, la cuestión tiene
que ser discutida por la "comisión de reconciliación" y, sólo después de
cinco días de trabajo de esta comisión, puede ser declarada una huelga de
UNA HORA. Si la comisión no se pone de acuerdo, entonces interviene un
intermediario estatal. Si este intermediario estatal no alcanza el
arreglo, hay un arbitraje laboral formado por los representantes del
estado y ambas partes. Si la administración de la empresa no quiere
participar en el arbitraje o si el arbitraje no tuvo éxito, los
trabajadores, SÓLO ENTONCES, pueden declarar la huelga.
La administración de la empresa tiene que ser avisada por escrito sobre la
huelga 10 días antes de su realización, permitiendo, de este modo a la
administración de la empresa, que se prepare para afrontarla.
La ley dificulta, lo más posible, el uso de los métodos de acción directa.
De hecho, se prohíbe la lucha contra los rompehuelgas bajo el pretexto de
que no se puede obligar a nadie a participar en la huelga y prescribe
medidas contra el sabotaje: en la ley se dice que los trabajadores están
obligados a garantizar la integridad de la propiedad de la empresa,
mantener el orden publico y cumplir "el mínimo necesario de los trabajos y
servicios" que está prescrito por el Estado.
En general, casi cualquiera huelga puede ser prohibida Según la ley, no se
puede organizar una huelga en el abastecimiento de energía, calefacción,
gas y agua, en transporte, en comunicación, en producciones peligrosas, (o
si amenazan "la seguridad y salud de la gente", lo que una vez más,
deciden las autoridades). Además de esto, el juzgado puede prohibir o
declarar ilegal (a petición del patrón o del fiscal) cualquier huelga que
fue declarada incumpliendo los procedimientos y plazos mencionados.
Aparte del Código de Trabajo, el parlamento aprobó una ley sobre
manifestaciones, según la cual, la gente puede ser enjuiciada por formas
de protesta como una manifestación ilegal o un bloqueo de autopista.
Sin embargo, la protesta radical de masas puede obligar a ceder a
autoridades y patronos. Al principio de este año, las protestas de masas
de los jubilados arrancaron a las autoridades importantes concesiones y el
mantenimiento de una serie de derechos. Con la correlación de fuerzas
favorable a los trabajadores se puede, teóricamente, obligar al empleador
a aceptar condiciones que sean ventajosas para los trabajadores y hasta
obligar a pagar dinero por el tiempo de huelga.

- La situación sindical

Casi todos los sindicatos existentes en la Rusia actual son estructuras
burocráticas hostiles a la causa de la liberación de los trabajadores. El
sindicato más grande es la Federación de los Sindicatos Independientes de
Rusia (FNPR). Fue fundado en 1990 como la prolongación de los antiguos
sindicatos "soviéticos" y conserva todos sus métodos y estructuras.
Formalmente, en los sindicatos que forman FNPR hay unos 28 millones de
afiliados, pero la gran mayoría de ellos simplemente pagan las cuotas. Se
puede decir más, muchos afiliados no pagan las cuotas por sí mismos, la
administración de la empresa sustrae automáticamente las cuotas de su
salario. Es importante decir que FNPR privatizó a su favor toda la
propiedad de los antiguos sindicatos "soviéticos": edificios, casas de
descanso, sanatorios, campamentos de excursionistas, hoteles, balnearios,
instalaciones deportivas y estadios, etc. Por una parte, la FNPR es un
aparato gigantesco de funcionarios pagados pero por otra, es una
infraestructura social (plazas a precio bajo en un sanatorio, regalos y
otros privilegios). Es característico que en los sindicatos de FNPR, como
en los tiempos "soviéticos", no sólo haya trabajadores sino también la
administración de empresa (los "empleadores"), de ese modo se puede decir
que no es un sindicato en toda la acepción de la palabra.
La FNPR organiza huelgas raramente, en muchos casos negocia pacíficamente
con los empleadores. Cada año organiza manifestaciones con la exigencia de
devolver las "conquistas" sociales. Sus líderes gritan fuerte, amenazan
pero el gobierno no les tiene ningún miedo. Después estos mismos líderes
se ponen de acuerdo con las autoridades. Así, en 2001 la FNPR no se opuso
a la adopción del nuevo Código del Trabajo que empeoró mucho la condición
de los trabajadores. En 2004 protestaban contra la anulación de los
derechos sociales de los jubilados pero después firmaron un convenio con
el partido dirigente "La Rusia Única". Así actúa este "sindicato". A
veces, para no perder absolutamente su influencia, algunos sindicatos u
organizaciones de FNPR realizan algunas huelgas pero, como dicen ellos
mismos, para "detenerles en las rayas de la ley", es decir, para apagar la
ira del pueblo trabajador.
En 2000 la FNPR se incorporó a la Confederación Internacional de los
Sindicatos Libres (CISL) y mantiene relaciones, ante todo, con los
sindicatos oficiales de Europa.

Además de la FNPR, hay otros sindicatos y asociaciones sindicales que se
llaman a si mismos "libres" y destacan su "independencia" de la herencia
soviética. En estos sindicatos, a diferencia de la FNPR, no están los
administradores de empresas pero son estructuras verticales y
burocráticas, tienen funcionarios pagados y expresan su fidelidad a la
"coparticipación social".
Los leninistas crearon en los años 1990 su propia unión de sindicatos La
Defensa del Trabajo (ZT). Esta organización tiene influencia en algunas
regiones y en algunas empresas. Dicen que están contra el capitalismo, por
el "poder de los asalariados" y la nacionalización de los bancos e
industrias. Las organizaciones sindicales de la ZT surgen por iniciativa
de los líderes de unos pequeños partidos leninistas/stalinistas. Oleg
Schein, líder de la ZT de Astrakhan, es diputado del parlamento y uno de
los líderes del mismo Partido del Trabajo de Rusia. A decir verdad, la ZT
actuó activamente contra la reforma de la legislación del trabajo y
organizó pequeñas (pero a veces, muy radicales, por sus métodos) huelgas y
manifestaciones. De hecho, constituyen un ejemplo y una prueba más del
sometimiento del movimiento obrero al bolchevismo. Por desgracia el
cadáver del bolchevismo en Rusia todavía no se ha podrido y su fetidez
envenena la conciencia de gran parte de los trabajadores.

También en Rusia hay muchos sindicatos de rama que son autónomos y están
separados de las diferentes uniones sindicales. La mayoría son estructuras
burocráticas que apoyan la colaboración de clases y el capitalismo o, como
ZT, someten el movimiento obrero a los intereses de los partidos
políticos. No pueden y no quieren dirigir la lucha real por los interese
de los trabajadores. Son una parte del sistema existente como las
instituciones del estado, partidos etc. En general son organizaciones
reaccionarias y su objetivo es la prevención de la revolución social.
Podemos trabajar con los afiliados de estos sindicatos pero no con las
organizaciones. Estamos porque la gente del trabajo destruya los
sindicatos verticales y burocráticos. No se puede reformarlos y ponerlos
al servicio de los trabajadores. Es necesario que tengamos nuestros
propios sindicatos anarquistas.

Hasta la "perestroika" (la reorganización de la antigua URSS), no fue
posible ninguna actividad anarcosindicalista a la luz del día. Las
autoridades y el Partido "Comunista" perseguían implacablemente todas las
exteriorizaciones mínimas de la oposición.
En Rusia existía una tradición anarquista muy rica, pero fue suspendida
por la dictadura bolchevique. En los años 1980 ningún movimiento
libertario existía en el país.
En los años 90 comienzan a organizarse algunos grupos anarquistas y
anarcosindicalistas que acaban integrando la Confederación de los
Anarquistas Revolucionarios (CRAS) que en 1996 fue admitida en la AIT.
El desarrollo del movimiento anarcosindicalista en Rusia tropezó con
grandes dificultades. La desilusión de la gente en el período de la
"perestroika", las graves consecuencias sociales de las reformas de
mercado y la expansión del estado de ánimo individualista, mejor dicho
egoísta, provocaron la atomización profunda de la sociedad. La condición
de los obreros y campesinos empeoraba rápidamente, pero casi no había
resistencia radical y acciones colectivas. Cada uno actuaba para sí mismo
y luchaba por la supervivencia individualmente. En tales condiciones no
pudimos crear una organización grande y quedamos como una federación de
grupos anarcosindicalistas regionales. Sólo después de la aparición de una
nueva generación, crecida en la época del capitalismo privado y con menos
ilusiones, pudimos ampliar nuestras filas y nuestras publicaciones (el
periódico ?Estrella Blanca", la revista "Acción Directa" y la revista de
los estudiantes "Hereje") se difunden en casi 20 ciudades del país. Ahora
uno de los más importantes ejes de nuestra actividad es la propaganda
anarquista entre los trabajadores inmigrantes. En Moscú hay millones de
esos trabajadores, muchos de ellos viven ilegalmente, trabajan de forma
temporal y sin derechos. Les hablamos de la experiencia internacional de
resistencia y la autogestión obrera, llamamos a crear organizaciones
asamblearias de trabajadores y a preparar huelgas por el pago regular de
salario (la gran parte de ellos no reciben salario durante meses), por la
jornada de las 6 horas sin disminución de salario etc.

V. Damier, Secretario Internacional de CRAS-AIT

Extraído del periódico "CNT", diciembre de 2005

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