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(ca) Venezuela: Un Cardenal sermonea sobre las Misiones

Date Fri, 30 Dec 2005 12:17:15 +0100 (CET)


* Partiendo de lo descrito por un conocido defensor en el extranjero del
actual gobierno venezolano, se examina lo que hay tras las promocionadas
Misiones o programas de acción social del régimen chavista.

El artículo «Venezuela: la revolución silenciada», firmado por el poeta
nicaragüense Ernesto Cardenal, se convirtió a lo largo del año 2005 en
pieza maestra de la propaganda pro-chavista en el mundo entero. Basta con
colocar la frase del título en Google para apreciar la gran difusión que
ha tenido (se encuentra o hay referencia en 3400 lugares de la Red),
siendo celebrado por admiradores y paniaguados del Comandante como
descripción insuperable, certera e irrebatible de lo que pasa en Venezuela
y de los éxitos de la revolución bolivariana. Por ello mismo, me ha
parecido que ese artículo es un apropiado punto de partida para abordar el
tema de las Misiones, pues el meollo de la argumentación del Cardenal para
bendecir las virtudes del chavismo es presentar a las Misiones como la
expresión de una estrategia de cambio revolucionario que se está
desarrollando en este país.

Antes de ir a lo que predica el purpurado nica, anoto algo sobre el
personaje y las circunstancias de su escrito. E. Cardenal es un
interesante poeta con deplorables posturas políticas, figura de esa
izquierda latinoamericana dogmática que se obstina en adorar a Castro, a
Chávez, y en su caso personal, callar ante los desmanes de Daniel Ortega,
el autócrata dirigente del corrupto sandinismo. Como sea, a personajes de
este perfil se les suele hacer reconocimiento por sus servicios
invitándoles - con tratamiento VIP y las canonjías del caso - a eventos
como ese Encuentro de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad
que Cardenal anota en el texto como motivo de su viaje a Caracas. Aquí son
conducidos en paseos cuidadosamente programados a ver lo que deben ver y a
hablar con quien deben hablar, tal como nos lo dice el propio artículo.
Antes, durante y después de estas "visitas sorpresivas" se pertrecha a los
paseantes de toda las referencias propagandísticas posibles (impresos,
CD`s, videos, etc.), para luego regresar a su regio alojamiento a celebrar
por cuenta del anfitrión los logros revolucionarios, que serán
puntualmente exaltados en una declaración final del Encuentro redactada
desde meses atrás por funcionarios del Ministerio de Información local, o
en crónicas para el marketing oficialista como la que perpetró el bardo
centroamericano.

º La homilía de Su Eminencia

En el artículo cardenalicio se comienza por la obligatoria letanía de la
invocación a Bolívar, con la que la propaganda chavista suele escudar su
inconsistencia tras el mito patriótico. Pero no me detendré en ello, pues
lo interesante para mí es ver cómo se presenta el tema de las Misiones,
cuya existencia y resultados se concretan en cifras y hechos que el poeta
presenta como irrebatibles verdades. Citaremos y comentaremos punto a
punto las afirmaciones más significativas que allí se hacen, pues así
iremos desmontando la trama de desconocimiento, mentiras descaradas y
medias verdades que rodea a lo que se promueve como acción social
legitimadora de "la revolución en marcha".

- «En uno de los varios municipios pobres de Caracas, había un modernísimo
hospital como sólo podría ser un hospital para ricos, pero era gratis para
todos, y una dentistería y una óptica. Cerca una farmacia con las
medicinas rebajadas el 85% de su precio. (Las recetadas en el hospital
eran gratis).» El texto deja ver como que el centro asistencial visitado
fuese una obra reciente, pero resulta que en casi 7 años de mandato, ¡este
gobierno no ha construido ni un sólo hospital en Caracas! El hospital que
visitó el Cardenal, igual a todos los otros de la urbe, viene de la época
anterior. En un país rentista petrolero como éste, esos hospitales hace
tiempo que son gratuitos y también son de vieja data los programas de
venta de medicinas a precios rebajados, pero antes como ahora se trata de
servicios plagados de corrupción, burocracia y mal funcionamiento, que
pueden dar una atención (la mayor parte de las veces mala, y el resto
peor) solo si el gobierno de turno decide destinar a esos fines algo de la
renta petrolera. Por cierto, las cifras oficiales indican que el
porcentaje del gasto público en salud no ha variado mucho entre períodos
anteriores a 1999 y la actualidad.

- «Más allá había una fábrica de calzado y otra fábrica textil, manejadas
por cooperativas y construidas para dar trabajo a los desempleados.» ¡En
Caracas no se ha construido en estos 7 años ni una sola fábrica de calzado
o textil! En cuanto a la historieta de las cooperativas y la cogestión
bolivariano-socialista, pueden verse los artículos sobre el tema en los
números 38 y 43 de El Libertario, tanto en las ediciones impresas como en
su sitio web.

- «Vimos un Mercado Popular, donde los precios están rebajados el 40%, y
de esos hay en toda Venezuela. Supimos que 8 millones de personas son
beneficiados por esos alimentos rebajados o gratis, dependiendo del grado
de pobreza, y que son más de medio millón los que son atendidos por los
Comedores Populares. Y ahora el pueblo podía comer carne y pollo todos los
días, me dijeron en los cerros.» Se trata de una vieja práctica del
rentismo petrolero venezolano, que desde siempre ha preferido, en las
situaciones económicas boyantes, regalar el pescado y no ocuparse en que
la gente aprenda a pescar. Seguramente será una sorpresa para todos estos
conversos al socialismo del siglo XXI, pero los gobiernos venezolanos de
la década de 1970 hacían cosas muy parecidas como mecanismo para
garantizarse el apoyo electoral (que porcentualmente llegó a ser más alto
que el que tiene Chávez) por la vía de una distribución clientelar de las
migajas de la renta petrolera.

- «En Venezuela hay cerca de 25 millones de habitantes, y de esos, 17
millones estaban excluidos de los servicios de salud. Ahora el 85% de la
población tiene cobertura de salud pública. El otro 15% acude al sistema
privado. En los barrios pobres, selvas, llanos y montañas hay servicios
médicos para todos los que estaban excluidos, con modernos centros de
diagnóstico con rayos X y electrocardiogramas y endoscopias y ultrasonido,
todo gratis para todos. Hay 20.000 médicos para los pobres, casi todos
cubanos, que atienden un promedio de 250 familias cada uno. Estos son
alojados por la comunidad y viven en las mismas condiciones que la demás
gente.» Como ya dijimos antes, el acceso masivo y gratuito a servicios
públicos de salud no es ninguna novedad en Venezuela, lo hubo en otras
épocas de bonanza petrolera, y entonces como ahora las inversiones masivas
no han resuelto problemas de organización, funcionamiento y corrupción que
siguen presentes. Respecto a los médicos cubanos, el entusiasta Cardenal
se sube en 20% la cifra oficialmente aceptada, además de obviar que esos
médicos (muchos trabajando a disgusto por la tajada de su sueldo que se
lleva el gobierno castrista y por los diversos inconvenientes que deben
afrontar) se ocupan de un área de atención primaria para la cual aquí en
Venezuela habría suficiente personal de salud disponible, pues de ningún
modo hay una carencia de recursos humanos que justifique esa masiva
importación de médicos.

- «Se estaban terminando de alfabetizar el millón y medio de analfabetas
que había en Venezuela. Antes cualquier tipo de educación había estado
fuera del alcance de los pobres, pero ahora 13 millones de venezolanos
estaban estudiando. Se dan clases hasta en los últimos rincones de
Venezuela, y hasta a los indios de la selva, a los que se les enseña en
sus lenguas y en textos impresos para ellos.» No hay todavía cifras
precisas que indiquen el efectivo alcance y los resultados de los
programas de alfabetización emprendidos por este gobierno. En todo caso, y
aún cuando se hubiesen alcanzado los objetivos proclamados por la
propaganda oficialista (cosa más que dudable), debe recordarse que al
iniciarse el gobierno chavista, el porcentaje de adultos analfabetas era
de alrededor de 10%, lo que apunta a un problema de dimensiones menos
dramáticas a lo que sugiere el Cardenal. Además, vale aquí lo dicho sobre
la salud, pues desde mediados del siglo XX el Estado venezolano utilizó la
renta petrolera para reducir la conflictividad social, proveyendo a la
población de ciertas compensaciones en cuanto a mejorar su calidad de vida
a cambio de su apoyo al modelo de dominación. Por lo tanto, hace tiempo
que se había dado un importante acceso de los sectores populares al
aparato educativo, con lo que incluso hubo una expectativa de movilidad
social ascendente que duro hasta la década de 1980. Si el Cardenal se
hubiese tomado la molestia de revisar las cifras de incorporación al
sistema escolar anteriores y posteriores al ascenso de Chávez, se daría
cuenta que no hay diferencias sustanciales al respecto. ¡Ojo, tampoco ha
variado significativamente el porcentaje del gasto público en educación!

- «Están las Escuelas Bolivarianas para los pobres en las que no se paga
ni matrícula siquiera, y hay desayuno, almuerzo y merienda en la mañana y
en la tarde, y de estas hay más de mil en Venezuela. Estas escuelas tienen
también deportes, computadoras, Internet, psicólogos, atención médica, y
lógicamente en ellas hay poca deserción.» El argumento es el mismo: cuando
la renta petrolera lo permite, el Estado venezolano ejecuta esta clase de
"generosidad". Me permito mencionar (a riesgo de revelar el secreto bien
guardado de mi edad) que durante mi infancia, como estudiante de educación
primaria en escuela pública a principios de la década de los 60, teníamos
unos beneficios equivalentes y a nadie se le ocurría presentar eso como
resultado de la revolución socialista...

- «Existen las llamadas "becas", que son de 100 dólares al mes, una
cantidad cercana al salario mínimo, y de estas hay 400.000 en toda
Venezuela. Todos los pobres que trabajan en proyectos comunitarios tienen
esa beca, y todos los pobres que enseñan o estudian o están teniendo
alguna capacitación. Pregunté quién pagaba eso y me dijeron que el
petróleo. Es una socialización de la renta petrolera. Estudiar ahora es
una forma de empleo, y se les paga por aprender. En realidad Chávez
"nacionalizó" el petróleo. Me dijo una mujer: "El petróleo ya es de los
venezolanos. Nadábamos en petróleo, y no sabíamos nada del precio, la
producción, y en qué se utilizaba todo eso. Ahora sabemos cómo amaneció el
precio del barril de petróleo".» Aquí pareciera que el Cardenal se olió un
incienso raro (se fumó una lumpia, diría el habla ruda de las calles
caraqueñas). Ni siquiera el mismo gobierno se ha atrevido a publicar
alguna indicación cuantitativa que apunte a que en Venezuela efectivamente
se ha producido en estos años un cambio perceptible en la distribución del
ingreso, o una efectiva socialización de la renta petrolera, como sermonea
el prelado. La mejora que pudieran haber tenido algunos sectores populares
gracias a esa política de becas y subvenciones directas mencionada en el
artículo (que como es de suponerse, se usa como mecanismo para garantizar
la fidelidad de la clientela política) es una minucia comparada con las
tajadas de león que, sobre esos crecientes ingresos petroleros, se están
llevando las transnacionales y la nueva burguesía de parásitos del Estado
que el chavismo está creando, a imagen y semejanza de la que existía en la
IV República. Sobre el auténtico talante de esa nacionalización petrolera
que adelanta el actual gobierno, es mucho y muy detallado lo que se ha
escrito en este periódico, así que les invito a recorrer lo publicado al
respecto en los números 31, 35, 37, 38, 39, 40, 42 y 44. ¡Y eso sin
referirnos a en qué ha consistido la susodicha nacionalización en áreas
como el carbón, el oro, la banca, las telecomunicaciones y un etcétera
bien largo!...

º Comulgando con la farsa

A cuanto turista revolucionario arriba a estas costas, sea un entusiasta
joven mochilero dispuesto a dormir en los incómodos catres de un núcleo
endógeno, o un celebrado Cardenal con Suite y cuenta abierta de gastos en
el Anauco Hilton, lo primero que se le muestra de Venezuela son las
bondades de las Misiones, y cómo el ciudadano de a pie, quien por 15 ó 20
años no recibió casi nada del botín petrolero, ahora "defiende" estos
pedazos de lisonjas venidos desde arriba. En el mismo acto de
embaucamiento, la propaganda chavista intenta hacer creer que "el pueblo
bonito y contento defiende su derecho a la alimentación, el trabajo, la
salud y la educación", cuando lo que defiende son las Misiones en si
mismas, ese programa de emergencia en donde - a cambio de su obediente
respaldo político clientelar - le curan una pequeña dolencia, compra
algunos alimentos mas baratos, donde aprende el abecedario... cómo lo
remacha la propaganda electoral: "no dejes que te quiten tus Misiones,
vota por Chávez y su gente", cosa muy distinta a defender esos Derechos
con mayúsculas.

Lo que (aparente, cínica o interesadamente) ignoran estos cofrades de la
buena nueva chavista, es que el gran éxito del actual gobierno es
instrumentalizar la movilización popular en focos delimitados desde
arriba, donde los derechos son los que el Estado define como tales y
concede en los términos que acota. Todo el tejido social (hablo de
movimientos sociales y colectivos políticos) ha sido fragmentado - quizás
con la excepción de las organizaciones de DDHH -, tanto que planes
estatales neoliberales contra los cuales hubo una intensa movilización
hace apenas 10 años, hoy se logran implementar limpiamente gracias a la
desmovilización promovida tanto por el gobierno como por su oposición
socialdemócrata y de derecha. El chavismo ha probado en la práctica que
nadie es mejor gerente del capitalismo que los "revolucionarios".

A esto último se refiere este inefable párrafo del artículo comentado: «En
1999 Chávez en China ante la tumba de Mao declaró que Venezuela se había
levantado como lo había hecho China 50 años antes con Mao Tse Tung. Así
es, aunque lo ignoran los medios de comunicación tanto de Venezuela como
del extranjero. La revolución cubana ha sido calumniada todo el tiempo, y
así lo fue la de Nicaragua. Con la de Venezuela la táctica ha sido
silenciarla.» Tras reponerme de la sorpresa de constatar que para, la fe
de este Cardenal, el Vaticano queda en Beijing, me parece que el poeta y
su cónclave deben agradecer esa táctica de callar lo que pasa en
Venezuela, con la promesa de que nos estamos levantando como lo hizo China
50 años atrás, y el evidente corolario de que la meta es llegar a esa
barbaridad de capitalismo ultraliberal, depredador y autoritario que hoy
sufre aquel país. De hecho, el más obligado a ese silenciamiento o
adulteración sobre lo que ocurre aquí es el propio régimen chavista,
primer interesado en oscurecer sobre lo que en realidad ocurre en casos
como en el de las Misiones, ejemplos nada novedosos de lo que es y ha sido
la estrategia de dominación capitalista en Venezuela.

Sofía Comuniello [Publicado originalmente en El Libertario, # 45,
noviembre 2005, p. 6]

ellibertario@nodo50.org
www.nodo50.org/ellibertario



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