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(ca) Entrevista con Octavio Alberola sobre Cuba

From "Periodico El Libertario" <ellibertario@hotmail.com>
Date Wed, 15 Sep 2004 15:53:48 +0200 (CEST)


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AGENCIA DE NOTICIAS A-INFOS
http://www.ainfos.ca/
http://ainfos.ca/index24.html
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Entrevista con Octavio Alberola
"Hay que recuperar la memoria que el castrismo ha desvirtuado"

Quien conoce el movimiento anarquista contemporáneo sabe que decir
Octavio Alberola es mentar a un militante libertario español veterano de
la lucha antifranquista, que a pesar de sus años continúa tan activo e
inclaudicable como ayer. Entre otras actividades, en la actualidad es
animador de los “Grupos de Apoyo a los Libertarios y Sindicalistas
Independientes en Cuba”, GALSIC, una red de apoyo y denuncia la cual
junto al Movimiento Libertario Cubano en el exilio denuncia desde la
perspectiva ácrata los excesos de la dictadura omnímoda de Fidel Castro.
El Libertario tuvo el placer de realizar la siguiente entrevista sobre
su actividad y parecer con respecto a la isla caribeña.

- ¿Cuáles son las críticas que el anarquismo le hace a la llamada
"Revolución cubana"?
- Fundamentalmente las de no ser una revolución social y de servir de
coartada semántica para encubrir su verdadera esencia y realidad de
dictadura populista. Hay, por supuesto, el problema de la privación de
los derechos fundamentales de la persona humana (libertad de opinión, de
expresión y de reunión) a los cubanos por un poder dictatorial
totalitario. Para los anarquistas, esas libertades son inalienables.
Pero nuestra crítica al castrismo -porque la llamada “revolución cubana”
no es otra cosa que un sistema de poder totalitario al servicio de Fidel
Castro- va más allá de la simple reivindicación de esas libertades. Los
anarquistas hemos luchado siempre y seguiremos luchando por la
emancipación humana, para acabar con la explotación y la dominación. Y
no sólo de una clase por otra, sino del hombre por el hombre. El ideal
comunista preconizaba una sociedad sin explotados ni explotadores, sin
dominados ni dominadores. En consecuencia, la revolución debía servir a
destruir las estructuras que permiten al Capital y al Estado explotar y
dominar. Un cambio político que no destruye estas estructuras, que sólo
las pone al servicio de un nuevo grupo social, de un partido o de un
Jefe, no le cambia al trabajador su condición de explotado, y al
ciudadano su condición de dominado. Un tal cambio no es pues una
revolución social, salvo que se entienda por tal el simple cambio de
gobernantes a través de un golpe de Estado o de una insurrección armada.
Y eso es lo que sucedió en Cuba: Batista fue reemplazado en el poder por
Castro. Sólo que, para consolidar su hegemonía y perpetuarse en el
poder, Castro se sirvió de una coartada ideológica, la “revolución”
marxista, identificando ésta a su persona y viceversa. No fue el primero
en darse esta coartada, antes que él lo habían hecho Stalin, Mao y
muchos de los Jefes de las luchas de descolonización en Asia y África
para apoderarse del poder y perpetuarse en él. De ahí que, como en todos
eso casos, en Cuba también ese tipo de revolución sólo significó la
imposición de una dictadura totalitaria y del capitalismo de Estado. Es
decir: los trabajadores a obedecer y trabajar. El poder y los
privilegios a los burócratas, a la nueva nomenclatura. Por eso en
ninguna de esas “experiencias” se puso fin al salariado, a los servicios
represivos, al ejército, etc. Al contrario, se impuso un sistema de
control policíaco y de partido único, sindicato único, prensa única,
etc., para mantener al pueblo sumiso e impedir que pensara por sí mismo.
Criticamos y denunciamos la llamada “revolución cubana” porque al
presentarla demagógicamente como tal, como todas las otras del mismo
signo, no sólo se contribuye a pervertir la idea de revolución, sino que
se contribuye a que millones de explotados, en Cuba y en el mundo,
renuncien a la lucha por la emancipación. Todas esas pretendidas
revoluciones sólo han servido para destruir la aspiración emancipadora
en el seno de la clase trabajadora y consolidar el capitalismo: en tanto
que sistema y como generalización del individualismo. Al extremo de que
Dólar se ha convertido en el referente cotidiano, no sólo en los USA,
sino también en Rusia, China… y Cuba. Es verdad que en Cuba –como en los
otros países de comunismo oficial- se puso fin a la propiedad privada, a
casi toda, y que todo quedó –por lo menos oficialmente- propiedad del
Estado. Pero eso no puso fin a las desigualdades, puesto que los que se
quedaron con el Estado pudieron controlar en su beneficio la
distribución del usufructo de la propiedad nacional, de las riquezas que
esa propiedad generaba y genera. Fue la culminación del proceso de
concentración y monopolio capitalista por una sola empresa: el Estado –y
en Cuba por el castrismo y Fidel. Es como si en los EE UU la empresa
Coca Cola se hubiese hecho con el monopolio de todas las empresas, de
toda la economía, y el Estado estuviese dirigido por los cuadros de la
empresa Coca Cola y su director se perennizara en el poder, como Fidel.
Los ciudadanos estadounidenses habrían quedado totalmente dependientes
de la voluntad de esa empresa, de su dirección empresarial; como los
cubanos de la empresa castrista y su gerente el Comandante en Jefe. Esa
dependencia económica implica una dependencia política y social total,
no quedando a la disidencia otra alternativa que la clandestinidad o la
cárcel. El capitalismo de Estado convierte al trabajador en un explotado
que debe aceptar resignadamente la explotación para no ser considerado
traidor a la Revolución… Ese sistema es el paradigma del Capitalismo, es
el Capitalismo total.

- ¿Es legítimo pensar que el pueblo cubano se halla en medio de dos
bandos, su propio gobierno de un lado y "el imperialismo estadounidense"
del otro? Según la estrategia del "enemigo menor" ¿no habría que apoyar
en ese escenario a Fidel Castro?
- Eso es lo que tanto el gobierno estadounidense como el gobierno
castrista pretenden. La realidad es que el pueblo cubano no es el centro
de las preocupaciones de ninguno de los dos gobiernos. Lo que les
preocupa a ambos son sólo sus intereses. Es decir: sus privilegios y
conseguir su perennidad. Las últimas medidas “anticastristas” decididas
por el gobierno de Bush lo han probado. En principio, Bush dice que las
ha tomado para debilitar a Castro y facilitar “la transición a la
democracia para el pueblo cubano”. Aunque todos sabemos que es pensando
en ganar votos entre los exiliados cubanos de Miami a favor de su
reelección... Castro, con el pretexto de defender Cuba y el pueblo
cubano de la agresión imperialista, ha reaccionado subiendo precios y
reduciendo el alcance de la cartilla de racionamiento… Cuando todos
sabemos que son los cubanos más pobres los primeros y los más
perjudicados por la medida castrista. Al pueblo cubano se le ha hecho,
durante más de cuarenta años, el mismo chantaje de parte de unos y otros,
y, durante todo este tiempo, el único que ha padecido las consecuencias
es el pueblo cubano. La tragedia de los balseros muestra la falta de
humanidad de los dos gobiernos: el gobierno castrista por ser el
responsable de ese éxodo, y el gobierno estadounidense por haber
devuelto muchos balseros a las autoridades cubanas. En realidad, al
gobierno estadounidense le va muy bien que Castro reprima a los que
quieren escapar de la isla y que tenga al pueblo cubano sometido. Eso es
lo que los yanquis exigen de otros gobernantes en América Latina. Para
nosotros no se trata pues de un “mal menor”, de un “enemigo menor”. En
los dos casos se trata de gobiernos que quieren pueblos sometidos y que,
en la medida que pueden, los explotan y oprimen. Bush también quisiera
poder imponer un partido único, un sindicato único, una prensa única…
Pero, en todo caso, son los cubanos que deben, que deberían poder
decidir si el “enemigo menor” es el uno o el otro. Y deberían poder
decidirlo en plena libertad.

HAY HOMBRES QUE LUCHAN TODA LA VIDA...
- Cómo valoras el papel del movimiento anarquista en Cuba en la lucha
contra Batista, frente a la llamada "revolución cubana" y el arribo de
Fidel Castro al poder? Incluso hemos leído que tu mismo tuviste algún
grado de participación en los sucesos de aquel tiempo, ¿es cierto esto?
- Efectivamente, yo estaba en México cuando Castro comenzó a preparar la
lucha guerrillera y la expedición del Granma, y hasta la caída de la
dictadura de Batista colaboré con los exiliados cubanos que luchaban
contra ella. Particularmente con los del Movimiento 26 de Julio y los
del Directorio Revolucionario Estudiantil. También participé en la
constitución del Frente antidictatorial latinoamericano, en el que
estaban representadas diferentes organizaciones latinoamericanas
juveniles exiladas en México. En razón de estas actividades mantuve
relación con algunos libertarios cubanos que tuvieron que abandonar Cuba
por sus actividades clandestinas contra la dictadura de Batista. Estaba
pues al corriente de la posición del movimiento anarquista en Cuba. Lo
que pasaba era que había mucha desconfianza sobre la verdadera ambición
de Fidel, al que sus seguidores querían convertir ya entonces en un
caudillo. Yo tuve que intervenir personalmente para evitar
enfrentamientos violentos entre partidarios del 26 de julio y otros
grupos de opositores a Batista que no aceptaban que les impiusieran el
liderazgo castrista. Siempre traté de convencer a unos y otros de que la
lucha contra la dictadura debía ser prioritaria, que las ambiciones
personales o de partido debían quedar en un segundo plano. Por eso,
aunque finalmente Fidel haya acabado imponiendo su hegemonía y su
dictadura se haya prolongado durante tantos años, sigo creyendo que
nuestro deber entonces era el de luchar, como lo hicimos, contra la
dictadura de Batista. El hecho de no haber sido capaces de impedir la
deriva autoritaria-totalitaria de ese movimiento antidictatorial no pone
en causa la prioridad de entonces. La efervescencia
revolucionaria-libertaria que el derrumbe de la dictadura produjo la
justificaron y me parece que la siguen justificando plenamente. De lo
que se trata ahora es que esa esperanzadora experiencia de los primeros
momentos de la “Revolución cubana”, que en algunos casos fue
auténticamente revolucionaria y que fue la que le atrajo tantas
simpatías, no quede borrada de la historia por la realidad dictatorial
posterior. De ahí la importancia de recuperar y salvaguardar su memoria.


- Frank Fernández, en su libro "El Anarquismo en Cuba", habla sobre el
escaso apoyo que el movimiento anarquista internacional le prestó a las
denuncias de los libertarios cubanos sobre la dirección que tomaba el
régimen castrista en los primeros años. ¿Porqué crees que sucedió esto?,
¿ha variado esta tendencia en la actualidad?
- Es verdad que en ciertos sectores e individualidades del movimiento
anarquista internacional pervivió durante algunos años la ilusión de que
los “barbudos” eran revolucionarios con faz humana. Pero el movimiento
anarquista, en tanto que tal, comenzó muy pronto a tomar distancias, y a
medida que la deriva caudillista de Fidel se iba poniendo en evidencia,
el movimiento lo denunció ampliamente. En 1961, con Víctor García
(Germinal Gracia), participé en una gira de conferencias en los medios
anarquistas españoles exiliados en Francia e Inglaterra para denunciar
la deriva totalitaria de la “Revolución cubana”. La cuestión entonces
era que aún se confiaba en la capacidad del movimiento popular para
reaccionar e impedir la total confiscación de la revolución por el
castrismo. Pero muy rápidamente se vio la realidad del alineamiento
castrista con el comunismo totalitario soviético y se supo de la
persecución de que eran víctimas los
anarcosindicalistas cubanos. Actualmente no creo que haya un anarquista
que manifieste alguna complacencia alguna con la dictadura castrista. En
toda la prensa anarquista internacional han tenido eco las campañas
contra la paranoia represiva del Stalin caribeño. La demagogia castrista
sólo sigue engañando a los incondicionales o a los que se aferran al
mito para justificar sus propias claudicaciones revolucionarias

SOLIDARIDAD CON EL PUEBLO, NO CON CASTRO
- Estas participando en los llamados Galsic. ¿De qué se trata esta
iniciativa y qué objetivos persigue?
- Sí, soy uno de los propiciadores de esta iniciativa y formo parte del
grupo que anima el GALSIC en Francia. En realidad, el “Grupo de apoyo a
los libertarios y sindicalistas independientes en Cuba” es un grupo
informal. Es decir: que no tiene una estructura organizativa permanente,
sino que funciona como una especie de coordinación puntual para difundir
información e iniciativas en apoyo de los libertarios y los
sindicalistas cubanos en su lucha contra la dictadura castrista. De ahí
que la actividad del GALSIC esté centrada fundamentalmente en la edición
y difusión (sobre todo a través de Internet) del boletín “CUBA
libertaria”. La idea inicial era crear una coordinación internacional
con representación de todas las organizaciones libertarias para aportar
una solidaridad concreta a los libertarios y sindicalistas
independientes cubanos; pero, a pesar de que todas se han manifestado
favorables a la propuesta, ésta no ha sido aún posible concretizarla. No
obstante, todas colaboran en la difusión del boletín CUBA libertaria.
Por el momento, lo esencial es potenciar esa voluntad solidaria y
asegurar la relación de los anarquistas con vistas a ese objetivo. Es
decir: estar presentes y mostrar a unos y otros que los anarquistas no
renunciamos a la lucha por la libertad y la emancipación humana, en Cuba
y en el mundo.

- ¿Existen focos de resistencia en la Isla no ligados a la influencia
norteamericana?, ¿Hay elementos para creer que existen grupos anarquistas
activos dentro de Cuba?
- Por supuesto, en Cuba existen focos de resistencia, de disidencia, no
ligados a la influencia e intereses del gobierno estadounidense. Es más,
se puede afirmar sin ninguna duda que esa disidencia es mayoritaria,
aunque sea la que menos presencia mediática tiene. Y esto es
comprensible: ni el castrismo ni el gobierno estadounidense tienen
interés en que esta disidencia prospere y esté pesente mediáticamente. A
unos y otros les interesa hacer creer que la única oposición al
castrismo es el sector derechista del exilio en Miami, y para acreditar
esta idea no escatiman esfuerzos ni medios. El dinero prometido por
Bush, para “ayudar a la transición democrática en Cuba”, sólo irá a ese
sector reaccionario que le importa un pepino la suerte del pueblo
cubano. Y el gobierno castrista, claro está sólo hablará de esta
disidencia… En la isla y en el exilio hay grupos disidentes que rechazan
al mismo tiempo la dictadura castrista y el imperialismo americano.
Grupos que se oponen al capitalismo de Estado castrista, pero también al
capitalismo en cualquiera de sus formas: sean neoliberales o arcaicas.
Muchos de los sindicalistas independientes saben que su principal tarea
será reconstruir los sindicatos para luchar mañana contra la otra cara
de la explotación: la del capitalismo privado. Que será tan salvaje como
se ha mostrado ya en los países que han transitado del totalitarismo
comunista a la democracia capitalista. Y tanto más que ese nuevo
capitalismo será el resultado de la alianza del capitalismo exterior con
las mafias burocráticas actualmente en el poder en Cuba. La presencia de
grupos anarquistas dentro de la isla no es actualmente verificable... La
brutalidad de la represión y los pocos medios con que cuentan los
libertarios cubanos exiliados no permiten ir más allá de mantener algunos
contactos individuales. No obstante, como ha pasado en todos los países
que se liberaron de las dictaduras comunistas, la emergencia de grupos y
sindicatos libertarios es previsible, y muy probablemente en las
modalidades más actuales del antiautoritarismo.

- Desde los Galsic han promocionado la campaña "lleva un libro a Cuba",
¿en qué consiste?, ¿qué caminos existen para que los anarquistas
materialicen su solidaridad con el pueblo cubano?
- La campaña “lleva un libro a Cuba” fue inicialmente propuesta por las
llamadas Bibliotecas independientes, y desde el GALSIC hemos incitado a
los compañeros libertarios, que viajen a Cuba, a que lleven libros a
esas bibliotecas: sobre la historia de las luchas sociales, sobre
experiencias autogestionarias, sobre las colectividades durante la
revolución española, etc. De lo que se trata es que los cubanos puedan
leer lo que el poder actual les oculta. Es posible que, entre los
promotores de las Bibliotecas independientes, los haya con intereses
políticos o religiosos, y que en sus bibliotecas también se aplique una
cierta censura ideológica; pero estamos convencidos de que no son esos
intereses los de la mayoría de ellos. Sin duda es una forma de
resistencia pasiva, pero muy activa, a la censura ejercida desde el
poder castrista. El simple hecho de ofrecer libremente, a los cubanos
que lo deseen, la posibilidad de leer libros que no se encuentran en las
bibliotecas oficiales, o que la mayoría de los cubanos no pueden
adquirir, es ya en sí una iniciativa loable y a la cual debemos
contribuir aportando la literatura que todos los poderes (políticos,
económicos y religiosos) tratarán de censurar. Esta no es, claro está, la
única forma de solidarizarse con el pueblo cubano en las difíciles
circunstancias actuales. En la medida de lo posible instamos a que se
condenen todas las medidas que afecten su vida cotidiana: ya vengan del
gobierno castrista o del gobierno de los EE UU. Y, por supuesto, apoyamos
el que se envíe ayuda directa a los cubanos necesitados, sin pasar,
claro está, por las vías oficiales que se apropian o desvían esas ayudas
con intereses partidarios. Aunque seguimos pensando que la principal
forma de materializar la solidaridad es la de testimoniarla, cada vez
que se pueda, denunciando la represión castrista contra toda forma de
disidencia.

EL FUTURO
- Son muchas las especulaciones realizadas en torno al día después que
Fidel Castro desaparezca. ¿Cuál es el panorama que vislumbras para el
futuro de la isla?
- Desgraciadamente, y contrariamente a lo que yo desearía para el pueblo
cubano, el panorama que hoy puede objetivamente vislumbrarse no es muy
prometedor. Castro morirá un día, como todo quisque, como Franco, al que
ya ha superado en años en el poder. Lo más probable es que el régimen
castrista termine más o menos convulsamente su “transición” al
capitalismo, y que la vuelta a la Democracia formal no se produzca de un
golpe. En ello coinciden los intereses de las mafias de dentro y de las
de fuera de la isla, y, por supuesto, los del gobierno estadounidense y
los de muchísimas
multinacionales, incluidos los de la Comunidad Europea, etc., etc.
Ninguno de esos poderes quiere, evidentemente, el fin violento y radical
de la dictadura castrista, y mucho menos que el pueblo lo pueda
aprovechar para intentar hacer la verdadera revolución social que el
castrismo castró. Lo único que se está negociando y se acabará de
negociar entonces es la repartición del poder y de las riquezas de la
isla, de las propiedades que hoy son del Estado y que la nomenclatura
castrista y la de Miami se disputan o se repartirán : como sucedió ya en
los otros países con regímenes semejantes. La actual relación de fuerzas
no permite vislumbrar otro futuro. Desgraciadamente, cuarenta y tanto
años de dictadura y de demagogia comunista han aniquilado lo que quedaba
de movimiento obrero y de tradición de lucha reinvindicativa, imponiendo
la resignación y la desunión entre los trabajadores. No obstante, los
trabajadores cubanos tendrán que unirse y luchar de nuevo contra el
capitalismo privado. Por ello es necesario y urgente ayudarles a
recuperar la memoria histórica del movimiento obrero cubano que el
castrismo ha desvirtuado tan descaradamente, y por ello habrá que
ayudarles, tan pronto se pueda, a reconstruir sindicatos auténticamente
de clase e independientes del Estado y de toda fuerza política que
pretenda transformarlos de nuevo en correa de transmisión…, como lo son
hoy del poder castrista. Creo que ésta será y ya es la tarea prioritaria
para continuar la lucha contra la explotación y la dominación.


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