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(ca) LA CAMPANA Nº 5: OCUPACIÓN “INTERNACIONAL” DE HAITÍ

From a-infos-ca@ainfos.ca
Date Tue, 26 Oct 2004 17:43:18 +0200 (CEST)


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AGENCIA DE NOTICIAS A-INFOS
http://www.ainfos.ca/
http://ainfos.ca/index24.html
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“El gobierno de facto impuesto por EE UU y las fuerzas de ocupación bajo
mandato de la ONU, vienen colaborando en el asesinato de decenas de
personas en los barrios más miserables de Haití. En las últimas semanas
de septiembre y octubre, centenares de personas resultaron víctimas de
humillaciones físicas, torturas y, varias de ellas, asesinadas a plena
luz del día”. (Informe de la organización humanitaria estadounidense
Answer)
Haití es el país más pobre del hemisferio occidental. El origen de su
ruina es bien conocido, pues está directamente relacionado con el
continuado latrocinio de que fue objeto el país (hasta esa fecha
riquísimo y una maravilla digna de ver, repleta de campos de labor y
bosques feraces) y la brutal opresión a que fueron sometidas sus gentes. Los primeros en saquear la isla e importar esclavos desde África que
suplieran la escasez de “brazos” indígenas, cuya población había sido
diezmada, fueron las tropas y colonos de la Francia Imperial. Luego vino
el pago de la “deuda contraída” con Francia por la “manumisión violenta”
de los haitianos de la esclavitud colonialista. Es decir, una deuda
ficticia, unilateralmente decidida por París y exigida bajo amenaza de
arrasar la isla a cañonazos e incendios, exterminar a sus inquietos
habitantes y sustituirlos con nuevos esclavos traídos desde África. Por
último, la puntilla ladrona y homicida la viene ejecutando Estados
Unidos, que desde comienzos del siglo XX ha invadido y ocupado la isla en
sucesivas ocasiones y, sobre todo, instauró un régimen clientelar en el
que los brutales militares y sanguinarios dictadores locales estaban a
sueldo de las empresas e intereses estadounidenses, lo que, por otra
parte, les permitía gozar del puesto. La última fechoría estadounidense, ya bajo el mandato del actual
presidente George W. Bush, consiguió derrocar al gobierno “constitucional
y legalmente elegido” de Jean Bertrand Aristide. Lo curioso es que en
esta ocasión, el depredador gobierno norteamericano logró la bendición
del Consejo de Seguridad de la ONU, de Europa y, por supuesto, de Rusia
y China. Quien con mayor firmeza podría negarse a esta pantomima, Francia
(al fin y al cabo Haití se incluye en el área francófona) se sintió en la
necesidad de hacer un gesto que atenuase el enfado de Bush por la
posición gala en la invasión y ocupación de Iraq y, por puro y miserable
cálculo político, aprobó la nueva invasión del martirizado Haití. En este
mediocre contubernio brilla como una perla más el cinismo del gobierno
socialista español, que decidió al alimón con el reyezuelo de Marruecos,
el envío de tropas a Haití para colaborar en la ocupación del país. La
bellaquería quedará impune gracias a la apelación a la ONU, no siendo el
imposible de que la población haitiana, sin recursos ni organización,
lograse articular una resistencia a la ocupación. Así pues, como viene
siendo habitual, la legalidad internacional, representada por la ONU,
significa la consumación de la injusticia y del reparto del planeta -sus
habitantes y recursos-, en función de los “poderes” de cada “nación”
(cuando al cardenal Cisneros le preguntaron cuáles eran sus poderes, se
acercó al patio de armas de palacio y señalando los cañones sentenció:
¡Estos son mis poderes!), pero ahora bajo la excusa de una “intervención
humanitaria”. Con todo, la situación está lejos de estar tranquila para los ocupantes,
pues los haitianos aún cuando no puedan llevar a cabo -ni siquiera la
imaginan, por más que la sueñen- una verdadera resistencia frente al
cinismo político mundial, no podrán evitar actuar según lo ordena la
desesperada miseria en que viven. Es decir, desesperadamente. La Misión
de la ONU para la Estabilización de Haití (Minustah) prevé un despliegue
en Haití de 6.700 soldados y 1.600 policías (actualmente ya están en sus
destinos 1.200 militares bajo bandera de la ONU, más otros 3.000 de
diversos contingentes en situación “legal” cuando menos confusa), que
-según la retórica de los promotores de la ocupación- se dedicará a
“evitar los choques frontales” entre las diferentes banderías políticas y
el saqueo por la población más mísera de los almacenes y la “ayuda
humanitaria” que vaya llegando. Sin embargo, la pretendida “intervención humanitaria” no solo no trajo
paz o sosiego alguno a la población, sino más bien la garantía de
impunidad a la brutalidad asesina del gobierno títere, reconocido por la
comunidad internacional (en realidad, por EE UU y basta) y la ONU. Organizaciones humanitarias internacionales denuncian que “la policía y
las tropas de ocupación han detenido y asesinado a docenas de militantes
contra la ocupación” en las últimas semanas de septiembre y octubre. Así,
por ejemplo, la coalición ANSWER, junto con la Red de Apoyo a Haití,
denuncian que “el gobierno de facto de Haití ha demostrado su descrédito
no haciendo absolutamente nada en relación con las víctimas del huracán
Jeanne -que se cobró la vida de más de 3000 personas-, lanzando en su
lugar un brutal ataque sobre la población de los barrios de Belair y Cité
Soleil ... La policía y las tropas de ocupación han detenido y asesinado
a docenas de militantes contra la ocupación. Los anteriores soldados del
prohibido Ejército haitiano patrullan abiertamente las calles y han
anunciado a bombo y platillo que “barrerán” la resistencia al golpe y a
la ocupación”. Sin embargo, la mayor parte de los haitianos sólo busca
comida y su sola resistencia a los matones es la que da el rugir de
hambre y miseria.
Pedro Lízara




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