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(ca) Entrevista con Frank Fernández miembro del Movimiento Libertario Cubano en el Exilio(MLCE).

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Date Mon, 22 Nov 2004 21:49:30 +0100 (CET)


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Entrevista con Frank Fernández [realizada en octubre de 2004 por el
periódico CNT], escritor (autor de "El Anarquismo en Cuba”), historiador y
veterano militante anarquista cubano, miembro del Movimiento Libertario
Cubano en el Exilio(MLCE).Barba blanca, aire quijotesco y con un puro tan unido a él como la ironía
y el verbo fácil. No hay manera de frenar la palabra del historiador Frank
Fernández (La Habana,1930), de paso por Madrid, donde visitó las "ruinas
del anarquismo español", en alusión sarcástica a las permanentes obras de
rehabilitación del edificio donde están situados los sindicatos de la
capital. Habla largo y tendido de Cuba, de su pasado y presente, y del
anarquismo cubano. También de la situación de los movimientos libertarios
en este principio de siglo.
Cofundador de la revista "Guángara Libertaria", colabora en publicaciones
anarquistas y prepara en la actualidad una Historia social de Cuba: "No de
las guerras, no de los patriotas, sino la historia de los esclavos, la
historia de las mujeres, la historia de la sociedad cubana. Nosotros
debemos escribir la historia eliminando las epopeyas y a los líderes y
divos de las estatuas. La historia no la hacen ellos, sino el pueblo. Un
obrero tabaquero hizo más por la República que muchos soldados por la
independencia."

- ¿Quiénes fueron los precursores de los movimientos sociales y
anarquistas en Cuba, de dónde llegaron las ideas?


Hay que remontarse a Enrique Roig de San Martín, un personaje de la
historia de Cuba olvidado completamente por los historiadores. Fue el
precursor de las ideas sociales, de las ideas y cultura anarquistas, de la
lucha de clases, de la prensa ("El productor"). Dentro de parámetros
coloniales, que es una cosa hasta cierto punto dificilísima. Organizaron
círculos obreros, sindicatos, dos congresos en los que tomaron acuerdos
muy importantes contra la discriminación social de la mujer y racial de
los negros. Después de que se abolió la esclavitud, en Cuba había una
discriminación enorme contra ellos. A pesar de que era libre, no era
igual. Los anarquistas, a través de sus publicaciones, de sus acuerdos,
trataron siempre en darle al negro, al hombre y la mujer de la raza negra,
la dignidad que se merecía. Fueron los primeros que plantearon esa
igualdad.


- ¿Los que habían sido esclavos, los negros, los mulatos... se
incorporaron a esas luchas sociales?


Masivamente yo diría que no. No tenían la suficiente información,
preparación y oportunidad de incorporarse a otra cosa que no fuera la
independencia. Porque la independencia les convertía en ciudadanos,
mientras que no lo hacía el autonomismo, ni el colonialismo; tampoco el
anarquismo les convertiría en seres más o menos iguales, más o menos
libres, pero se integran en el separatismo porque les da ciudadanía. Y se
la dio. Sí hubo negros en el movimiento obrero. En el gremio de los
tabaqueros había líderes, orientadores negros, dentro de las tabaquerías,
en Cuba, Tampa y Cayo Hueso. En los sindicatos de los carpinteros, de los
obreros del puerto, también había negros; no eran mayoría, ya que no
tenían ese concepto social que tenía el blanco. La esclavitud se termina
en Cuba en 1886 y estamos hablando de organizar sindicatos en 1883. Es
casi ahí mismo, muy difícil que se hubiera podido crear esa conciencia
general.


- ¿Existe algún tipo de movimiento libertario en la Cuba de hoy?



Sin duda alguna tiene que haber embriones libertarios en Cuba, pero
masivamente es imposible, porque las ideas anarquistas están prohibidas en
Cuba.


- ¿Y en el exilio?



En el exilio sí hay movimiento libertario cubano. A través de Internet
tiene secciones, sección en México, sección en Los Angeles, en Nueva York
y en París. Grupos que han puesto manifiestos en Internet. Hay grupos de
afinidad, simpatizantes dentro de su familia, amigos, gente joven, mayor,
que viven en diferentes ciudades con ideas afines a las nuestras. Yo diría
que son secciones que trabajan en conjunto a través de Internet, que hace
la función que antes hacía la trinchera del papel.


- Supongamos que Fidel se muere algún día. En el futuro inmediato de Cuba
¿puede cambiar algo?


Es una pregunta hipotética. Quisiera hacer predicciones astrológicas y
hacer lecturas en una bola de cristal, pero no puedo. En realidad queremos
saber cuál puede ser la evolución de una sociedad como la cubana, no
creemos que el régimen vaya a seguir igual. El cubano tiene un carácter
alegre, está hablando siempre con doble sentido; pero tiene también una
faceta que es su belicosidad. Es decir, un cubano se puede sentar contigo
a tomar un plato de sopa, pegarte dos tiros en la cabeza y seguir tomando
sopa. Puede haber una explosión popular. Ningún pueblo se ha alzado por el
pan todavía. Ese cuento chino de las tomas del palacio de invierno y de la
toma de la Bastilla es un cuento y lo sabemos bien. No hay revoluciones,
aunque sí haya habido revueltas. Se puede decir que el que se levanta
contra el Estado o el que desafía su poder se puede convertir en un
revolucionario. Las revoluciones no empiezan como vemos en las películas,
empiezan con los descontentos. Por ahí puede ser. Puede traer como
consecuencia una teoría de dominó. No tiene que ser necesariamente en La
Habana. Todo el mundo piensa eso, pero puede explotar en cualquier lugar
de Cuba, en cualquier ciudad. La Habana, Camagüey, Santiago de Cuba. Se
podría producir un problema tremendo y se tendría que reprimir, lo que han
hecho siempre. La tesis comunista es reprimir, primero es la policía,
luego la seguridad del Estado, y, si fallan, pues viene el ejército. El
problema es que yo no creo que llegue a tanto. No creo que el ejército de
Cuba vaya a ametrallar a nadie. Entre otras cosas porque nadie sabe dónde
están las balas.


- ¿Se podrían dar situaciones como las que ocurrieron en algunos países
del Este europeo, la caída de Ceausescu, por ejemplo?


Hay una serie de circunstancias que pasaron en algunos países comunistas
que pueden reflejarse en Cuba. Esta es una hipótesis. Pero hay soluciones
a la española que muchos ven como factible: la llamada transición. El
problema es que ni Franco es el insepulto, aunque se va pareciendo, y que
los cubanos no somos españoles y que estamos a 90 millas del yanqui. Eso
representa un peligro tremendo. En el caso de una insurrección popular, en
el caso de un Kósovo o Bosnia, o de un conato de revolución popular o de
guerra civil, lanzarán a los marines para evitarlo.


- ¿El hermano, Raúl Castro, no podría jugar el mismo papel de Carrero Blanco?



No creo. Carrero tenía una garra de espanto. El hermanísimo no tiene garra
ninguna, es un alcohólico en estado de desesperación. No es el hombre
indicado. Hay gente que no se sabe quién es y dónde está, pero el hermano,
descartado. Puede haber una transición pacífica, no al estilo de España
porque para eso hay que poner de acuerdo a la oposición con el Gobierno y
el Gobierno de Cuba no se va a poner de acuerdo porque la oposición está
fuera, no está dentro. En Cuba no hay ni siquiera una oposición leal.
Realmente, cuando ellos hablan de grupúsculos tienen razón.


- ¿Y los que tienen ahora encarcelados?



Pueden jugar el papel de la oposición, efectivamente. Pero se habla de 200
o 300 personas que están buscando un espacio político; nadie se lo puede
negar, pero no tienen mucho peso. Lo más que podían hacer es ir a una
oposición leal con todos los grupos de comunistas que aún existen. Pero
éste no es un escenario con el insepulto vivo, sino con el insepulto
sepultado. Los cubanos son en esto también bastante inteligentes para
darse cuenta de que si no se ponen de acuerdo, los norteamericanos les van
a poner de acuerdo a ellos. Si los Estados Unidos se han metido en Irak o
Afganistán, con su mentalidad de gendarmes del mundo se meten en Cuba; eso
seguro.

- Por experiencia propia. ¿Se puede comparar, se puede hablar de que el
sistema comunista es peor que el capitalista?


Para ejemplo, puedo poner lo de la Europa del Este. En Rusia ahora hay
anarquistas. Y en Ucrania. Y hay anarquismo en Alemania o en Bulgaria. En
todo lo que era el Este mediatizado y oprimido por la Unión Soviética no
había anarquistas. Ahora, en unos sistemas semi-democráticos, hay la
oportunidad de ser anarquista. Si me dices que tengo que escoger entre el
menos malo y el peor estamos muy mal. Porque como quiera que conteste voy
a quedar como idiota.


- ¿Da igual, entonces?



Te digo que, si en principio, tengo que escoger entre un sistema y el otro
lo haría por el sistema de la semidemocracia, de la seudolibertad de los
dos partidos políticos, porque te da cierto espacio político para poder
destruirlo o cambiarlo y el otro no. A los anarquistas en Estados Unidos
nos tratan como a medio locos, extravagantes, pero es parte de la
mentalidad norteamericana, pero existimos. El sistema democrático español
se puede descentralizar, se puede lograr que haya más libertad, que el ser
humano pueda vivir en mejores condiciones, que no sea perseguido por ser
minoría. En términos generales en España hay una segunda oportunidad para
los anarquistas. Los comunistas nunca darían esa oportunidad. En Cuba
podría pasar lo mismo si no entran en una farsa de continuidad. El
insepulto no está interesado en la transición, ni en conversar o pactar
con nadie, ni con el Papa, ni con Cárter, ni con nadie.


- En tu libro insistes en que si hay algo que definía a los anarquistas
era la solidaridad y el optimismo. ¿Es una buena manera de esperar un
mundo mejor?


No porque lo dijera Anselmo Lorenzo, que lo único que hizo fue recoger un
sentimiento casi religioso de aquella época, que al doblar la esquina
estaría la libertad. Yo creo que es un sentimiento positivo que ayuda. Si
tú simplemente te sientas, te pones a llorar, no llegas a ningún lado. Si
tú lo vas a ver todo negro, porque no tiene solución, si tú vas a pensar
que los norteamericanos van a desembarcar mañana y a asesinar a medio
pueblo en Cuba, si piensas estas cosas no llegas a ningún lado porque esos
pensamientos negativos producen actitudes negativas. Me estoy metiendo un
poco en la cosa psiquiátrica, pero es cierto; si tu piensas que vas a
ganar, lo más probable es que ganes, aunque estés jugando con el campeón.


- Aseguras que en el siglo XXI habría que adaptarse, habría que superar
formas del pasado, que a veces las ideas anarquistas y anarcosindicalistas
no saben qué decir ante lo que ocurre alrededor.


Creo que el movimiento libertario español, y a nivel europeo, no está de
acuerdo con los tiempos. Hace falta crear teóricos. Los teóricos
desaparecieron con la Guerra Civil española, allí se paró todo, se fue el
barco y no volvió. Yo pienso que hace falta crear teóricos, pensadores que
han enseñado el camino a seguir. A nivel mundial se está en una
encrucijada, no se sabe qué camino tomar. Y lo que hace falta es
orientación. ¿Quién proporciona la orientación?, pues la gente que tenga
suficiente inteligencia para, sin renunciar a los principios que son
inconmovibles, buscar un camino y solución apropiados. Con mucho
optimismo, pero se puede hacer. ¿Dónde están, quiénes son?, ¿se pueden
convocar congresos, a militantes que den su opinión? Se puede salir de la
encrucijada si se busca la orientación correcta, porque, hasta ahora, la
orientación que hemos tenido no ha sido la correcta. Si esto es una
crítica, pues es una crítica.


Debemos empezar por ahí, por aprender de los errores. Está bueno ya eso de
seguir en este falso tiroteo entre facciones que se llaman más o menos
libertarias o anarquistas, que no tienen otra agenda que criticarse los
unos a los otros. Es una pérdida de tiempo, no tienen camino. Se
entretienen leyendo libros, viendo bibliotecas, hacen su donación, se
habla más de fulano, que si Durruti es una basura, porque la Federica...
Se está viviendo en el pasado y hay que ocuparse del futuro.


- Lo libertario ¿sabe dar opciones, opiniones, sabe analizar los nuevos
conflictos de poder, de razas, de migraciones, de religiones, económicos,
ecológicos...?


Hay que huir además del sectarismo. Los anarquistas nunca fuimos
sectarios, hasta ahora, que sí lo somos. Hay que oír otras opiniones.
Ahora tenemos un cartelito que nos distingue de los demás. Si creemos que
hay militantes de otras opciones que pueden ser compatibles con muchas de
nuestras actividades ¿por qué no hablar con ellos? No soy un teórico, hay
gente que conoce mejor los problemas, pero creo que la última gran disputa
en el movimiento libertario quizá fuera la de los años treinta con los
"treintistas", ni siquiera aquí con los "cegeteros". Desde el punto de
vista orgánico la única crisis que se le ha planteado al anarquismo fue
con Pestaña, en los años treinta, en que se hablaba de ideas, de
propósitos. Hablo dentro de las ideas anarquistas, porque hay mucha gente
en el mundo con ideas interesantes que no son anarquistas, que comparten
nuestras ideas. Y hay mucha gente dentro de ellos que además son
anarquistas, que tienen los mismos puntos de vista, que, quizá, porque son
pesimistas o por otros motivos, no dan el paso.


EL ANARQUISMO CUBANO



El Anarquismo en Cuba de Frank Fernández - Fundación Anselmo Lorenzo,
Madrid. 2000, 142 pags.


El anarquismo en Cuba, de Frank Fernández, es un resumen de toda la
historia de los movimientos libertarios cubanos, desde los orígenes hasta
los años posteriores a la revolución castrista. Editado por la Fundación
Anselmo Lorenzo, ha sido traducido a varios idiomas, al italiano y al
inglés, y se acaban de hacer versiones ampliadas en francés y portugués.


Con un lenguaje "pensado más para los cubanos, para que conozcan su propia
historia", acota la influencia libertaria en la isla en tres etapas. La
primera fue la de los precursores, la de la llegada de las nuevas ideas
sociales liberadoras, los primeros movimientos obreros organizados, que,
asegura, tenían una indudable idea anarquista de la organización social.
Cita nombres importantes como Enrique Roig de San Martín, así como a las
muchas publicaciones que permanecieron durante muchos años. La influencia
de las publicaciones catalanas, gallegas, españolas se notaron en Cuba
para acabar conformando grupos organizados que transformaron los primeros
y tímidos movimientos reformistas obreros. "A veces", asegura Frank
Fernández, "se ha criticado que el anarquismo cubano llegó de Europa, que
no era autóctono, por lo que no tenía sentido en la isla. Pero ¿qué otras
ideas en Cuba no han venido del otro lado del mar? Porque somos una isla.
Las ideas de la independencia venían de los Estados Unidos. Y el
reformismo autonomista venía de Canadá; y de Galilea venía el
cristianismo. En Cuba no hay nada autóctono, porque a los indios los
mataron a todos. Así que decir que las ideas anarquistas vinieron de
allende los mares es muy marxista. Claro, ¿de dónde vinieron los
marxistas?"


Esta primera etapa del anarquismo en Cuba duraría hasta 1917, en que los
anarquistas se muestran muy activos y son violentamente reprimidos.
Existen sindicatos y, por primera vez, se trata de organizar a los
campesinos. Es una etapa que coincide con los primeros planteamientos
anarcosindicalistas, pues ya está fundada la CNT en España. Aunque no
todos fueran anarquistas, los movimientos obreros organizados llegan a
tener 200.000 trabajadores afiliados, "una fuerza social increíble a la
que había que destruir ya que competía con la influencia tradicional de
los partidos Liberal y Conservador". El comunismo empieza a ocupar e
imponer su lugar, con lo que los anarquistas tienen más frentes de
enemistad. Es la época de las revueltas contra Machado, el entonces
presidente.


La Guerra Civil española marcó nuevamente el entusiasmo por los cambios
sociales de carácter libertario en la isla. Entre 1936 y 1960/61 sitúa
Frank Fernández la última etapa del anarquismo cubano. Algo que los
historiadores marxistas niegan. Las simpatías y dudas hacia la revolución
castrista llegan también a los libertarios que, finalmente, acaban siendo
liquidados por el poder comunista triunfante: "Hubo anarquistas que se
quedaron en Cuba y hubo anarquistas fusilados en Cuba. Hubo gente que no
quiso salir, como Salinas, y otra que no pudo. Dentro de la isla quedaron
anarquistas que se murieron de viejos, sin poder hacer nada. Fue
imposible. Tú no paras una catarata con una pluma aunque hayas sido un
gran escritor."


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