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(ca) Durruti por Alfredo D. Vallota [recordando la revolucion española de 1936]

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Date Mon, 19 Jul 2004 21:26:18 +0200 (CEST)


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[de El Libertario - Venezuela]
Durante por lo menos tres cuartos de siglo, en España, el anarquismo fue
una fuerza revolucionaria sin igual en ningún otro país del mundo. Allí
se dieron todas las afirmaciones y contradicciones, las manifestaciones de
solidaridad y traiciones, pasiones y razones, ferocidad y nobleza que
mostramos los anarquistas. Acercarse a la rica historia del anarquismo
español es beber en una fuente inagotable de buenos y malos ejemplos, de
yerros y aciertos, es nutrirse con lo mejor y lo peor de nuestro ideario.
En América sólo el anarquismo rioplatense se aproxima a la riqueza del
anarquismo español y ellos deben ser siempre el lugar en donde buscar
consejo.¿Por qué fue así en España? España era un país atrasado, con un pésimo
sistema educativo, de gobiernos muy débiles, con gran influencia
religiosa, de grandes diferencias entre pobres y ricos en el que una gran
mayoría de la población, especialmente campesina, estaba destinada a
nacer, vivir y morir en la más abyecta miseria. Quizás por el
temperamento español, quizás por la pasión de los españoles, quizás por el
anacronismo de las estructuras o quizás por aquello que dice Bakunin sólo
los que nada tienen que perder pueden convertirse en verdaderos
revolucionarios. Pero el caso fue que desde que Fanelli introdujo las
ideas anarquistas en 1868, el anarquismo español no hizo sino
desarrollarse y conformar uno de los movimientos revolucionarios
ejemplares para el mundo, al punto que Ricardo Mella dice conciente o
inconcientemente, las doctrinas de Proudhon son el credo hasta el punto
que, de una forma u otra, cada español lleva dentro de sí a un federalista
y hasta la emperatriz Eugenia leia a Fourier y a los utopistas.En el anarquismo español se dieron todas las corrientes anarquistas. El
federalismo de Proudhon, que fue compartido por algunos republicanos
liberales y asentó solidamente la idea de la comuna como base de la nueva
organización social; la confianza de Bakunin en el potencial
revolucionario de la gente, aunque sea ignorante y viva en la miseria; el
optimismo de Kropotkin en la bondad fundamental del género humano, en su
progreso, en las posibilidades que abre la educación, que encarnaron
Ferrer y Anselmo Lorenzo, uno joven impresor que estuvo entre los primeros
seguidores de Fanelli y que llegó a conocer a Marx y Engels.Muchos años gastaron los primeros apóstoles de la Idea, como se la
llamaba, reuniendo voluntades y tratando de organizar a campesinos,
artesanos, obreros, siempre perseguidos por la dupla
Estado-terratenientes, enarbolando contra ellos la bandera de que la
emancipación de los trabajadores debe ser obra de los propios
trabajadores. En esa marcha, fueron muchas las huelgas, los presos, las
torturas, muchas veces la vida en clandestinidad. La lista de héroes y
traidores, de hechos notables y vergonzosos es interminable. Como la
insurrección de Alcoy, en 1873, en donde una huelga en pos de las 8 horas
de trabajo culminó con el incendio de las fábricas de papel, el asesinato
del alcalde y en la que los anarquistas marcharon con las cabezas de los
policías asesinados y que fue una verdadera señal de alarma de la fuerza
del movimiento. Personajes como Sanchez Román, Salvochea o Lorenzo que
marchaban por toda España difundiendo el ideal libertario, viviendo como
monjes en su frugalidad, no fumaban, no bebían, no jugaban, honestos,
inquebrantables. Los hubo fieles a una mujer, la compañera, como Lorenzo o
solteros como Salvochea, que nunca pronunciaban la palabra Dios. Y también
los hubo como Ferrer, con un encanto natural que lo hacía irresistible a
las mujeres y a las que él tampoco se resistía.Pero lo más notable fue la recepción que tuvo el mensaje en los obreros y
campesinos, principalmente en el Sur de España. Gracias a la acción de
estos impulsores del anarquismo y a los cientos de octavillas y folletos
que se publicaban, a las que los obreros leían en la noche, a la luz de
las velas de las barracas y transmitían a los analfabetos Con ellos se
inició el proceso de organización que tuvo un hito en 1911, cuando en
Barcelona se fundó la Confederación Nacional del Trabajo, la CNT, aunque
no pudo operar legalmente hasta 1914. Las huelgas que desató entre 1917 y
1923, al frente de sus 750.000 afiliados, constituyeron casi una guerra
civil. En el seno de la confederación se debatían los modos de organizar
al movimiento obrero, las relaciones con las otras asociaciones como la
central socialista UGT, el enorme problema que planteó el triunfo de la
Revolución Soviética y la posición a adoptar frente a ella, al par que se
enfrentaban con los intereses patronales, sus fuerzas paramilitares y la
represión estatal. Toda España se vio afectada por estas acciones,
discusiones, pero en ninguna parte como en Barcelona.En 1923 se instala la dictadura del Gral. Primo de Rivera, en cuyo
manifiesto se lee: Liberar a España de los profesionales de la política,
de las desdichas e inmoralidades que empezaron hace 30 años y amenazan a
España con un fin próximo. Los militares han sido el único y débil freno
y los que llevaron las costumbres a un ética sana. A la dictadura se
adhirieron y pactaron los movimientos socialista y la UGT. Por eso decía
que la historia de los movimientos anarquistas de España tanto enseñan,
porque esta proclama no es muy diferente a la que escuchamos en los
programas semanales de radio, TV e innumerables cadenas por parte de
nuestro Iluminado, como lo creyó ser Primo de Rivera. La dictadura obligó
a reconsiderar tácticas, objetivos y modos de organización que condujeron
a la fundación de la FAI en 1927, que pasó a ser la fuerza impulsora del
movimiento anarquista, moldeada en los lineamiento de la Alianza de la
Democracia Social de Bakunin.Durante la dictadura, las posibilidades de acción de los anarquistas se
vieron muy reducida, aunque se pudieron mantener las organizaciones hasta
la reposición de la República en 1931. Entonces se dieron nuevamente las
discusiones internas ante la actitud a asumir en la nueva situación. Se
enfrentaron dos posiciones que podemos resumir en estas palabras, que
reflejan un dilema todavía vigente:1.- Por un lado, quienes proponían insertarse en la república, apoyando la
Asamblea constituyente a la que consideraron el producto de un acto
revolucionario que directa o indirectamente merecía impulsarse2.- Quienes nada esperaban de la Asamblea constituyente, concebida en la
matriz de la sociedad capitalista y por tanto destinada a defender su
hegemonía en el triple plano de lo político, lo jurídico y lo económico.Esta discusión era la punta del iceberg, pues en el fondo se debatía la
oportunidad de grandes cambios. Ante ellos estaba la alternativa; si era
necesario una consolidación previa de las posiciones que se adquirían o la
revolución debía avanzar paralelamente con el avance en todos los frentes,
sin postergaciones. En la fracción que apoyaba el aclimatamiento a la
legalidad, se enrolaban Pestaña, Peiró y otros militantes de la vieja
guardia. Pestaña había sido uno de los primeros denunciantes de las
desviaciones de la Revolución Soviética, luego de entrevistarse con
Kropotkin. Buenventura Durruti, con Ascaso, Federica Montseny y García
Olivier, representantes del romanticismo revolucionario, partidarios de la
acción directa y opuestos a cualquier tipo de concesiones eran los jóvenes
enrolados en la última. Buenventura Durruti era mecánico ferroviario,
nacido en León el 14 de Julio de 1896, como a las 11 de la mañana. Su
padre, Santiago, era socialista, su madre fue Anastasia Domingo y tuvo 8
hermanos. Se inició trabajando en León, donde ganaba 0,25 pesetas
diarias, en los talleres Fernandez, luego en la Casa Albiñana, luego en
los Ferrocarriles del Norte. Afiliado a la UGT, participó en 1917 en una
serie de actos de sabotaje a los ferrocarriles, por lo que fue expulsado
de las filas socialistas. Muy joven, se trasladó a Barcelona y allí fundó
con Ascaso, García Olivier, García Vivancos, Liberto Callejas el grupo Los
Solidarios, que fueron acusados en 1918 de asaltar el Banco de España en
Gijón, donde robaron 675.000 pesetas. Se los vio integrando todo tipo de
grupos de acción directa, desde asaltos a bancos, como los que realizó por
toda América, adonde emigraron en 1925, luego de asaltar el Banco de
Cataluña. Necesitados de 6 millones de pesetas, exigidas por un juez
español para liberar a 126 compañeros presos, realizaron una serie de
asaltos a bancos en México, Perú, Chile, Argentina y Uruguay para
recolectar los fondos; el 14 de Julio de 1926 hacen un atentado, fallido,
contra el rey Alfonso XIII, que los puso presos en París, ocupando la
misma celda que María Antonieta. Tambien tienen un intento, logrado, de
asesinar al Arzobispo Soldevila de Zaragosa, un influyente reaccionario
que dirigía la represión local contra los obreros. La muerte de Soldevila
dio lugar al nacimiento del Opus Dei, por el Secretario del Arzobispo.
Otro miembro del grupo mató al ex - gobernador de Bilbao Durruti y Ascaso
pasaron la mitad su vida entre la cárcel y el exilio, entrando y saliendo
clandestinamente de España, perseguidos en toda Europa. En 1932, puesto
preso con su amigo Ascaso y otros 120 compañeros luego de intentar fundar
una comuna en Alto Llobregat, en Cataluña, son enviados a Africa. Ascaso
escribe una carta donde dice: Nos vamos fuera...Irse, según el poeta, es
morir un poco. Sin embargo, para nosotros, que no somos poetas, la
partida ha sido siempre un anhelo de vida. Siempre al borde del camino,
en un continuo peregrinar, como los judíos privados de una patria; al
margen de una sociedad en la que no encontramos lugar donde vivir;
pertenecientes a una clase explotada y sin sitio en la tierra; viajar es
para nosotros, una prueba de vitalidad.Ascaso, pequeño, moreno, hábil con la pistola, fue siempre la reflexión,
el cálculo, el planificador. Durruti era robusto, de ojos negros, rápido
en la acción pero controlado, capaz de resolver las situaciones más
extremas con pasmosa frialdad, con una recia personalidad, verbo parco,
firme en la palabra empeñada y emocional en alto grado. Siempre vivieron
de su trabajo y de los millones de pesetas que robaron nunca se tomaron un
centavo, al punto que en una oportunidad Durruti fue puesto preso
durmiendo en el portal de una iglesia porque no tenia para pagar una
habitación, a pesar de cargar en su bolsillo 50.000 pesetas, pero que eran
para los compañeros. Cada vez que salían en libertad, Durruti y Ascaso
acudían a una fábrica del Ramo del Agua, de la calle San Juan de Malta en
Barcelona, donde siempre les daban trabajo. Hombres de acción, no
desdenaron las letras y, orientados por Sebastián Fauré, fundaron en
Francia la Enciclopedia Anarquista y Liberto Calleja fundó la Editorial
Anarquista Internacional en Berlín. Ascaso tuvo dos hermanos, Domingo y
Alejandro. Un primo de ellos, Joaquin Ascaso fue presidente del Consejo
de Defensa de Aragon, pasó a Francia y luego a Venezuela, con acusaciones
de haber robado una gran fortuna, lo que no parece ser cierto. En 1928,
de los 14 miembros fundadores del grupo, 3 habían muerto, tres estaban
exilados en Francia, uno preso en Burgos y otros dos en Madrid.Entre los años 1931 al 36, en que será declarada la guerra, hubo numerosos
episodios en donde se anticipaban los papeles que se jugarían durante la
contienda. Así, en Sevilla en el 32 hubo una huelga general y
levantamiento ante el intento del Gral Sanjurjo de adueñarse del poder; en
el 33 algaradas en Barcelona; levantamientos campesinos en Andalucía. El
más conocido de estos levantamientos campesinos fue el de Casas Viejas, un
pequeño pueblo cerca de Jerez, desesperadamente pobre, afectado por
enfermedades, del que era dueño el Duque de Medina Sidonia. Su gente era
anarquista de tradición y, encabezados por Curro Cruz, Seisdedos, declaró
en Enero que el pueblo se convertía en comuna. Cuando llegó la represión,
nada pudo hacerse a pesar de la valiente resistencia, pero que ayudó a
poner en evidencia que poco o nada podía esperarse de la República. En el
33, Durruti lanzó la consigna de no votar por las elecciones a las Cortes
constituyentes. En el 34, hubo una huelga general en Zaragosa que duró 33
días y Durruti, que estaba preso, planeó el robo de los expedientes,
razón por la cual tuvieron que ser puestos en libertadEn los años anteriores al 36 el clima que se vivía era revolucionario, de
agitación incesante, esporádicos estallidos de violencia, intentos una y
otra vez de establecer comunas, dentro de una conducta a no negociar
principios ni dar concesiones, mientras que los dirigentes entraban una y
otra vez en la cárcel. Pero, paralelamente se debatía en miles de
reuniones, asambleas y congresos la manera de organizar la sociedad luego
de la revolución. Los registros de estas reuniones son una fuente
inagotable de alternativas de solución a todo tipo de problemas, desde los
mas grandes hasta los más pequeños. Así, por ejemplo, se discutía que,
tal como se recomendaba un cambio de aires cuando uno estaba enfermo,
cuando se sufría mal de amores, esa enfermedad ciega y obstinada, seria
conveniente recomendar un cambio de comuna. Se borraba la distinción
entre trabajo manual y trabajo intelectual y se proyectaban extensas
campañas de alfabetización, de sanidad, de organización del comercio sin
dinero, y todo lo que Ud. pueda imaginar que afecta a vida de un
colectivo, etc..El levantamiento de Franco en Julio de 1936 dio comienzo a la guerra
civil, uno de los acontecimientos que ha dado lugar a mayor cantidad de
estudios entre todos los historiadores, más que a las guerras mundiales y
a la misma revolución sovietica, lo que habla bien a las claras que fue
una de esas guerras en que no estaba solamente en juego un cambio de poder
sino que se estaba a las puertas de una de las más importantes
revoluciones de la historia de occidente. Para los anarquistas fue el
momento no sólo de enfrentarse a la reacción, sino también de iniciar la
revolución tanto tiempo anhelada y a la que llevaban tantos años y
sacrificios preparando. El resultado de aspectos tan importantes en juego
fue una lucha sangrienta y sin cuartel.Apenas iniciada la contienda, cayó Francisco Ascaso, el compañero de
Durruti, en la toma de los cuarteles de Barcelona, concretamente en la
fortaleza de Ataranzanas, al frente de un grupo de metalúrgicos que
integraba junto con Durruti. Controlados los militares al cabo de 36
horas de feroces combates, con los grupos dominantes en fuga, el siguiente
paso fue controlar al clero, cuyos templos habían sido fortalezas en la
lucha contra los obreros. Logrado esto, se inició un período en Barcelona
auténticamente revolucionario, popularmente entusiasta, con todo el color
anarquista y una oportunidad para poner en práctica los modelos tantas
veces debatidos. En esos días, y en las luchas por venir, Durruti iba
tener un papel fulgurante.La revolución tenía que enfrentarse no sólo al enemigo representado por
Franco y los militares, sino también a las otras organizaciones políticas
y sindicales, como socialistas y comunistas, a la burguesía y a sus
propias debilidades. Mientras tanto, Durruti enarbolaba el haremos la
guerra y la revolución, aunque en torno a esta posición se dieron grandes
discusiones, puesto que para muchos la guerra obligaba a postergar la
revolución. A pesar de ello, en Cataluña la revolución logró poner en
marcha muchos de los planes previstos, logrando despertar la admiración de
todo el mundo, al menos de los que no se consideraban prejuiciadamente sus
enemigos. Los sindicatos se hicieron cargo de la fábricas, los servicios
públicos estaban a cargo de los trabajadores, los pequeños comerciantes se
organizaban en sindicatos y asociaciones, se cerraron los burdeles (Un
anarquista no debe comprar un beso, debe merecerlo), las funciones
policiales las ejercía patrullas de ciudadanos trataban de controlar a los
incontrolables, se organizaron granjas colectivas, siempre tratando de
evitar la violencia interna, al par que se luchaba en el frente.La lucha no estaba cargo de un ejército como tal sino de los famosos
cuerpos de milicianos, formado por grupos de militantes armados,
independientes entre sí, ostentando sus propias enseñas y sus propios
mandos, compensando todas las dificultades e inconvenientes con un inmenso
fervor revolucionario. En esta lucha se destacó Durruti, que organizó la
primera y más famosa columna anarquista que partió de Barcelona para
intentar reconquistar Zaragoza. En la marcha, como lo hizo Mackno en
Rusia, promovía la revolución, la reorganización de la sociedad y
colaboraba en la organización de otras columnas. Entrevistado dijo, a
propósito de la destrucción que dejaba a su paso, :si destruimos, también
somos capaces de construir. Fuimos nosotros los que construimos en
España, en América, y en todas partes, palacios y ciudades. Nosotros, los
trabajdores, podemos construir ciudades mejores todavía: no nos asustan
las ruinas. Vamos a convertirnos en los herederos de la tierra. La
burguesía puede hacer saltar por los aires y arruinar su mundo antes de
abandonar el escenario de la historia. Pero nosotros llevamos un mundo
nuevo en nuestros corazones.Cuando, en 1936, la situación en Madrid llegó a un punto desesperado, se
logró convencer a la columna de Durruti, de unos 3000 hombres, que
abandonara el frente de Aragón y marchara a la defensa de la capital.
Durruti recelaba de las fuerzas que defendían Madrid, donde la influencia
anarquista no era ni de lejos tan intensa como en Barcelona y se había
mostrado reticente cuando buscó armas para su columna. También Zaragosa
era casi una obsesión, por haber sido el corazón del anarquismo aragonés,
lugar de famosos congresos, y lugar clave por ser punto de encuentro de
vías de comunicación. Pero el enemigo lo sabía y por eso Zaragosa era un
cementerio erizado de ametralladoreas y cañones.La Columna Durruti llegó a Madrid el 14 de Noviembre de 1936, conformada
por 4000 hombres. Alineadas en las alturas de la Ciudad Universitaria,
entraron en combate el día 16, y fue diezmada por la artillería de Franco.
Pero no tuvo Durruti oportunidad de revancha pues tres días después, el
19 de Noviembre, cayó abatido por una bala que nunca se supo bien si fue
disparada desde el frente enemigo o desde las filas de los defensores mo
anarquistas, en circunstancias confusas. El carro en que marchaba se
detuvo en el Pabellón de Odontología de la ciudad Universitaria, en pleno
descampado, haciendo un blanco fácil para cualquiera. Falleció a las 4 de
la mañana del día 20 en el Hotel Ritz, en cuyos sótanos estaba el Hospital
de las Milicias Confederales de Cataluña destacadas en Madrid. Para ese
momento su columna había perdido más de 2500 hombres en los
enfrentamientos. Al enterarse de su muerte, la mayoría de los
sobrevivientes regresaron con el cadáver del compañero, para reintegrarse
al frente Aragón. Sólo permanecieron 300 en Madrid, en lo que
consideraron habia sido una trampa. El entierro en Barcelona permitió una
de las últimas grandes reuniones del anarquismo, con más de 200.000
asistentes que acompañaron los restos del más reputado de los héroes
anarquistas, que no fueron pocos. Tenía 40 años y dejó una esposa,
Emiliana Morín, francesa, y una hija, Colette Durruti Morin, nacida el 4
de Diciembre de 1931.Siendo un adolescente, luego de leer una biografia de Buenaventura
Durruti, decidi acercarme al anarquismo siguiendo el ejemplo de este
hombre que llevaba un mundo nuevo en su corazon, tratando de contribuir a
forjarlo. Luego de muchos años, le sigo agradeciendo y, aunque no lo
hayamos logrado, sera siempre fuente de inspiración para intentarlo.



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